sábado, 20 de septiembre de 2008

Travesías

Alicia Jardel (especial para ARGENPRESS.info) 

La había visto ya varias veces; cada vez que me sentaba en el escritorio y me ponía a escribir, aparecía, discreta, sin intención de hacerse ver. Pasaron los meses y llegó la hora de empacar, todo era un desorden desesperante, sin saber cómo elegir esos últimos objetos personales que me acompañarían en esta travesía. Todo fue un largo peregrinar.

Ya aterrizada, finalmente pude comenzar a poner cada cosa en su lugar...los espacios me parecían extraños, esa geografía no me era familiar y eso me perturbaba demasiado. 

Cuando acomodé los papeles, el ordenador, casi dispuesta a comenzar con ese impulso vital de escribir, apareció... ¡No podía creerlo! 

Mientras se acercaba al borde del escritorio sentí una emoción indescriptible. Me había acompañado en esta vuelta a mis raíces, estaba ahí, fiel al encuentro cotidiano, siempre discreta y moviéndose como si conociera mejor que yo ese nuevo espacio común. 

Bella, con pequeñas pintitas rojas en su lomo...no podía ser otra. 

¿Quién podría creerme? ¿A quién podré contarle que atravesamos juntas el Atlántico? 

Con la garganta cerrada por la emoción del encuentro, recordé a mi abuela…"no la mates", decía, "¡te traerá suerte en tus aventuras!"

Decididamente tendré que ponerte un nombre… ¿Le gustará "Lula" a una arañita ?... 

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