sábado, 18 de octubre de 2008

El dardo de Edgar Allan Poe

Edgar Borges (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El poeta y narrador estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849) podría ser el escritor que más ha influido en el arte del siglo XX y en lo que va del XXI. Desde músicos hasta escritores han confesado lo mucho de Poe que hay en su trabajo. Con el paso del tiempo, la obra del creador del detective Auguste Dupin se hace más presente; no en vano ha inspirado canciones de rock, películas, comics y ni hablar de libros que lo han asumido como personaje de ficción. Los autores que han absorbido la maestría de Poe han sido muchos y de diversos estilos; desde Jorge Luis Borges, pasando por Julio Cortázar -su gran traductor al español- hasta Paul Auster, por sólo citar tres. A Poe se le atribuye (con Dupin) la creación del detective moderno, pero también se le reconoce como padre del relato matemático (ese que reta la inteligencia del lector). En los cuentos del escritor de Baltimore se percibe una extraña fusión entre pasión y cálculo científico; Poe no es de ningún tiempo y es de todos; en el pulso de su narrativa se reafirma el sentido de trascendencia de una obra literaria. Cuando se habla de Edgar Allan Poe mucho se destaca su bohemia y el tormento que distinguía su personalidad; sin embargo, el autor de 'Los crímenes de la calle Morgue' no fue sólo eso; Poe reunía, en su propia esencia, una mezcla de salvaje inspiración y alto nivel técnico. Tal afirmación no sólo se demuestra en su propia obra, sino también en las definiciones teóricas que dejó sobre el trabajo literario. Para acercarse a este punto medio donde se cruza el talento y la técnica de Poe, es oportuno revisar su ensayo 'La filosofía de la composición'. En este trabajo (publicado en un libro del mismo título) el escritor explica, con precisión matemática, los pasos que siguió para crear el poema 'El cuervo'. José Luis Palomares, traductor del ensayo, comienza diciendo en el prólogo «según Philip Van Dorean, uno de los críticos americanos más prestigiosos del siglo XX, es posible en cierta medida señalar a Poe de charlatán, mentiroso patológico, hijo pedigüeño, egomaníaco, presuntuoso y bebedor irresponsable, pero aún así, logró lo que pocos escritores americanos hasta entonces siquiera habían osado intentar; logró destapar ese pozo sin fondo que es el inconsciente de la mente humana, dejando en libertad imágenes terribles y sueños pavorosos nunca antes encarnados en el demonio de la palabra escrita». Poe descendió a los infiernos y emergió con marcas de poeta maldito para decirle al mundo que «la belleza es la verdad, y la verdad belleza, esto es todo lo que sabes y todo lo que necesitas saber en este mundo». En este momento de la historia, la escritura de Poe viene a representar un dardo que apunta a la conciencia dormida. Un dardo envenenado de palabra, sombra, luz y belleza.

Edgar Borges es venezolano reside en España.


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