sábado, 18 de octubre de 2008

Semilla de la vida

Julio Cañete (desde Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Resplandecían soles de nobleza,
hombres sin cansancio
arrullaban sus sueños en el regazo
de la misma tierra.

Junto al fuego, en esa vieja casa,
eras utopía para mi edad primera,
allá en la “pampa gringa”
te nombraban.

Próspera la esperanza de tus brotes,
ajeno el egoísmo,
en sus manos callosas solo arado y sudor
a borbotones.

Por mis abuelos gringos te venero,
porque a golpe de hombros
te acunaron
desafiando a la vida con esmero.

Genuina, inquebrantable,
símbolo excelso
del antiguo ritual de los obreros,
paridora de luz en los graneros.

Inmigrantes gozosos de progreso
velaron con quimeras sus afanes,
depositaron sus ofrendas
en tu vientre.

¡¡¡Aleluya!!! al sol dentro del surco
o en inmensos galpones del invierno,
tosco abrazó el obraje
su crepúsculo.

Habrá un retoño nuevo de tu entraña,
cada efluvio de luz será certero,
semilla de la vida,
para nutrir la patria.

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