sábado, 1 de noviembre de 2008

Con mis disculpas

Eduardo Pérsico (desde Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Un hombre con un tic nervioso de guiñar un ojo atiende al público en una agencia de viajes.

-Según su Currículum, usted está bien calificado para este trabajo- dice el jefe de personal -pero nuestra empresa no acepta a un vendedor que constantemente le guiñe un ojo a los clientes.

-Por favor, escuche- dice el hombre -ni bien tomo una aspirina dejo de guiñar el ojo.

-Muéstreme- dice el jefe de personal.

Entonces el hombre saca una cantidad enorme de condones de su bolsillo y al fin encuentra un par de aspirinas. Y ni bien toma una deja de guiñar el ojo.

-Está bien que dejara de guiñar el ojo- dice el jefe- pero tampoco aceptamos vendedores tan mujeriegos.

-¿Qué quiere decir?- pregunta el hombre-. Yo estoy felizmente casado.

-¿Y como explica eso de los condones?- dice el jefe.

-Ah, muy fácil. Entre usted a una farmacia y pida una aspirina guiñando un ojo; y lo verá.

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