sábado, 1 de noviembre de 2008

La fiesta del Charco


Jose Almeida Afonso (desde Artevigo, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En la aldea de San Nicolás, en el oeste de Gran Canaria. Archipiélago Canario. Noroeste de África.

"...EN TAL DEPRAVADA DIVERSIÓN..." (Obispo Francisco Delagado Venegas)

Corría el año 1776. Faltaban 24 años para que concluyera el denominado Siglo de Las Luces; o El Siglo de la Razón. Estamos en el siglo XVIII, un siglo donde se opera un profundo y desconcertante cambio para muchas conciencias ancladas en el oscurantismo, la ignorantación y el pensamiento único de siglos atrás... ¿Les suena a algo?...), cuando un tal Obispo de apellidos Delgado y Venegas y de nombre Francisco, es "informado del desorden que siempre ha avido en este lugar cuando se celebra la "embarbascá" o La Fiesta del Charco".

Insisto que los hechos narrados en este artículo ocurrieron en el año 1776 (por lo menos así consta en los documentos del Archivo parroquial que todavía se conservan y que el profesor e historiador Francisco Suárez Moreno ha tenido la posibilidad de consultar en varias ocasiones para sus trabajos de investigación sobre nuestro municipio en particular -La Aldea de san Nicolás- y sobre Canarias en general), y aunque, como decía que transcurría el llamado Siglo de Las luces, en el reino de España, a pesar de que aportó importantes intelectuales a la corriente ilustrada, e incluso se operaron importantes cambios en la forma de pensar e interpretar al mundo, a la vida, a las personas, y con el cambio de éstas influyeron en el cambio de las Instituciones políticas, económicas, sociales, militares, religiosas.... no fueron lo suficientemente poderosas como para que la transformación de la sociedad en general fuese lo suficientemente trascendental. Siendo esto así, lo cierto es que aunque lo más trascendental ocurrió en el plano de las ideas, no podemos negar que tuvieron su importancia y que fueron el germen de las ideas más progresistas que desde entonces han venido sucediéndose en lo que conocemos como el mundo occidental.

Quizás una de las aportaciones más revolucionarias que podemos señalar en este siglo es la relación que algunos intelectuales, apoyados por ciertos militares progresistas establecieron entre los "ciudadanos" y el Estado, en el sentido de apoyar de una manera más contundente a las personas que se veían "desprotegidas" frente a la "maquinaria" del Estado absolutista, clerical y militar. Pero si en lo que se conocía en 1776 como España estas ideas progresistas no tuvieron la suficiente implantación, se podrán hacer una idea de hasta qué punto esa dominación, ese control de la sociedad y toda clase y condición de represión ocurriría en una colonia como era/es Canarias.

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(Para que tengan más documentos de juicio rigurosos, serios, veraces, cómo "sobrevivían" nuestros más cercanos antepasados -imagínense en 1776- lean lo que escribía el poeta, novelista, periodista y dramaturgo canario Alonso Quesada en un artículo publicado en 1920: "...nosotros (lxs canarixs) hemos tenido que ir construyéndonos una dignidad forastera por el abandono a que nos tienen sometidos los diferentes Gobiernos de España...").

Si la anterior denuncia hecha en 1920 y publicada en el periódico "La Publicidad" de Barcelona, por el lúcido y atento intelectual Alonso Quesada podemos hacernos una vaga idea de hasta qué punto de sometimiento y represión sufrían las colonias por parte de las Instituciones Reales, Militares y Clericales, clases siempre minoritarias pero con el suficiente poder y la extremada riqueza, sobre la mayoría de la población analfabeta, empobrecida y dominada, que decidían sobre lo divino y lo humano, sobre el bien y el mal, sobre la justicia y la ilegalidad...

DE ENCUENTRO ANCESTRAL PARA PROCURARSE RICA ALIMENTACIÓN A CELEBRACIÓN COMUNITARIA EN MEMORIA DE NUESTROS ANTEPASADOS

Pues como les decía, este año de 1776 -indefectiblemente irremediable-- nos viene a muchxs aldeanxs a la mente sobre todo en el mes de septiembre; y más concretamente cada 11 de septiembre, que es cuando lxs aldeanxs celebramos La fiesta del Charco -una especie de celebración comunitaria- y que ha ido evolucionando hasta la forma que nos es familiar en la actualidad.

El tal Obispo Francisco Delgado Venegas, informado sobre cómo se relacionaban hombres y mujeres cuando La Fiesta del Charco, intentó desvirtuar uno de los ritos o celebraciones más ancestrales de lxs canarixs que sobrevivieron a la voraz, sangrienta y terrible Conquista y poestrior Colonización. En este documento del Obispo Francisco Delgado Venegas podemos leer: " La riqueza que daba el agua era tan grande y celebrada que en un momento llegó a conocerse como la "fiesta de la embarbascá", aunque más tarde tomaría su actual nombre.

Esta fiesta adquirió un tono tan lúdico y desenfadado, que el obispo Francisco Delgado Venegas, en visita pastoral a La Aldea el 23 de agosto de 1776, cortó con un mandato episcopal, que caracterizó la modalidad típica de lo que hoy es la "fiesta del Charco". Después de este mandato, lxs aldeanxs para estar seguros de no caer en penas canónigas, comenzaron a arrojarse al Charco vestidos y con zapatos. El decreto -ordenado por el obispo Venegas- es digno de reproducir en parte por lo aberrante y oscurantista de su contenido. Este venía a decir que "hallándose su Itma. Informado del desorden que siempre ha avido en este lugar quando se celebra la embarbasca o fiesta del Charco; que está donde dicen la mar ciega, echándose en él hombres y mujeres casi desnudos, olvidando con las obligaciones de cristiano, aquel pudor y vergüenza, natural de todo racional, pecando mortalmente ´en tal depravada diversión,` no sólo todos los que se echan al Charco, sino también aquellos que sabiéndose frágiles y en peligro próximo de caer en alguna tentación se hallan presentes, por lo que siendo preciso de dar una providencia que corte este abuso perjudicial a las buenas costumbres".

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La pena para los que incurrieran "en tan depravada diversión" era de "quatro" ducados de multa y de quince días de cárcel. Aún así, la fiesta del Charco nunca perdió su lado lúdico y desenfadado. Si no lean lo que le escribía Grau Bassas a un amigo el 18 de septiembre de 1887, un siglo después del famoso decreto episcopal:

"...Pues siendo al día siguiente la Fiesta del Charco debía asistir a ella. No puede Vd. Imaginarse nada más original que esa fiesta digna bajo todos los conceptos de ser presenciada tanto por gente estudiosa como por diletantes. Allí encontrará Vd. el tipo canario puro en la gran mayoría de los concursantes entregadxs a la expansión más sensual inimaginable. Las mujeres, en las cuales se conservan más pronunciados los caracteres de la raza, bailan y cantan, corren y luchan con verdadero frenesí y los alegres alaridos y los sones y la más espontánea expansión no cesa hasta las tres de la tarde en que el alcalde da la voz de ¡al charco!".

Con anticipación hombres y mujeres provistos cada cual de sus arreos (cestos, guelderas, pedazos de red, etc.), se hayan preparados en la orilla y cuando suena la deseada voz todos se precipitan al agua con sus correspondientes chismes y no se preocupan de otra cosa que de recoger abundante pesca, de modo que el imprudente compañero o la inesperada piedra del fondo hacen perder el equilibrio a pescadorxs tomando posiciones muy artísticas, sí, pero que no permite la iglesia y enseñando cosas que no son para ser vistas". ("¡Oh señor, bien sabes que la única forma de vencer las tentaciones es entregándose dulce e inocentemente a su encanto", que escribiera un escritor inglés allá por el siglo XIX.)

"Estos percances -continúa la carta de Grau Bassas- producen en el público estrepitosos aplausos y este jaleo sigue en aquellos organismos de bronce hasta que la noche no permite ver más y se retiran a sus casas cantando y sonando guitarras, corriendo y gritando como locos. ¿Cree Vd. que a descansar? No señor, a freír el producto de su pesca y a continuar el baile y el jaleo; esta gente tiene algo de demonio por lo incansable. Yo salí loco."

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El "espíritu" lúdico, desenfadado, festivo no ha podido ser desterrado de esta celebración después de casi seiscientos años de cruenta, voraz, infame colonización. Lxs aldeanxs -así como muchos canarixs de todos los puntos de la geografía archipielágica- seguimos homenajeando la memoria de nuestros antepasados cada 11 de septiembre.

Para lxs canarixs que no hayan disfrutado, vivido, gozado de la "Fiesta del Charco", que no se lo piensen dos veces y se acerquen este año, el 11 de septiembre -una fecha tan significativa en muchos sentidos (La propia Fiesta del Charco, el cumpleaños de mi madre, el perverso y terrible golpe de estado y asesinato de Salvador Allende en Chile, y algo de la caída de gemelas torres en N.Y.-, a conocerla en vivo y en directo. Están avisados con unas semanitas de antelación para que programen su agenda. No se arrepentirán.

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