sábado, 13 de diciembre de 2008

Dos propuestas para mejorar la convivencia social

Gustavo E. Etkin (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Entre las gentes con un mediano grado de inteligencia y mínimo de cultura hay consenso en que la prolongación de ciertas conversaciones - en realidad monólogos - es causa de inquietud, angustia, desesperación y hasta proyectos suicidas de quienes deben oírlos. Discursos insoportables, constatación fáctica del fracaso de cualquier concepción evolutiva y progresista del ser humano, tienen un comprobado efecto nocivo en aquellos que por diferentes motivos se ven obligados a escucharlos. Peor aún en situaciones de ocio, donde la víctima no está debidamente prevenida, razón por la cual en esos momentos sus efectos suelen ser más destructores.

Comentarios continuos y repetidos como: “- Mi marido espera que yo haga todo. El ni se ocupa. Yo me encargo desde la ropa de los chicos hasta ver como les va en el colegio. Y también de la comida, que doña Rosa (ella es muy buena vecina) me dio una receta bárbara para los rabanitos. No paro un minuto. No tengo tiempo para nada. Me levanto a las cinco. Porque también tengo que preparar las clases, ocuparme de los alumnos, corregir las pruebas. No paro, no paro, y bueno la vida es así, los pones en vinagre y un poquito de sal (no mucha), porque hay que tener cuidado con la sal, para la presión es lo peor que hay, pero yo le dije el estrés es mucho peor, y como están las cosas la plata no alcanza para nada, porque hoy en día ya no es como antes, hoy en día las cosas son distintas, ahora es el salvesequienpueda. Pero tampoco hay que exagerar, porque mi hermana, ahí, es una egoísta total, ella me dice “me podes llevar?” y se olvida la jabonera, eso de la jabonera siempre la misma cosa, y quiere que la vaya a buscar, como si yo no tuviera nada que hacer y ella fuese la única que trabaja, pero eso es culpa de mi suegra que es una víbora, se la pasa criticándome a mis espaldas, es una falsa, una hipócrita porque conmigo parece toda cariñosa, pero es una hipócrita, por eso yo te digo: me voy a Mar del Plata, quiero descansar, olvidarme de todo un poco de paz, y si puedo sin los chicos, aunque con él yo no sé, conseguirme una niñera pero como están hoy las sirvientas les das una mano y se toman hasta el codo, contestadoras y haraganas y después hacen todo para que las eches y tener que pagarles indemnización.....”

O sino: -“Nos dijimos cosas duras, porque amigos somos así, pero yo cuando tengo que decir las cosas, las digo, porque mis ideas son mías, yo no copio ideas de otros, yo pienso con mi cabeza, al pan pan y al vino vino, porque yo soy así, a mi no me vengan con esas, yo viajo, por eso mis hijos sacan esas notas en el colegio, todos felicitados, las mejores notas y van a entrar en la universidad, la nena también quiere ser bailarina ( pero del Colón, entendés?) ah si, ellos son así !! porque las bailarinas hoy en día con la Internet y la Informática es otra cosa, putas son putas y bailarinas son bailarinas, el pos-modernismo, entendés?, las mujeres, a mi !?, por favor, yo conozco la noche, para saber como son las mujeres hay que conocer las minas de la noche, ahí se aprende lo que es la vida, en la noche, pero mi mujer es una santa y cuida de los chicos que hay que ver, y además tiene su profesión (porque ella es una excelente abogada) pero solo trabaja de mañana, con el socio, un tipo macanudo (yo conozco a la gente) para ocuparse de la casa, y ahora nos vamos a Punta porque la familia unida jamás será vencida, y tal vez con mi suegra eso de las peleas con la suegra es cosa del pasado, cosa antigua en éste fin de siècle, mi suegra es macanuda, para mi una segunda madre, cambiaron las costumbres ahora es el pos-modernismo, entendés?. Hay que actualizarse, globalizarse en todo, mirá la Mac Donald’s los chicos siempre me piden que vaya con ellos y vamos todos juntos, porque a mi me gustan las cosas en familia, y comemos hamburgers, esos sandwiches son bárbaros y pasera por el shopping, todo computadorizado, entendés? Hay que estar actualizado, vos vas a Europa, alquilas un auto y recorres los lugares, porque ahora está todo globalizado, entendés?”

Estas afirmaciones o equivalentes pueden tener, obviamente, diversas variaciones cualitativas o cuantitativas, pero emitidas ininterrumpidamente (o con cierta regularidad) tienen un comprobado efecto aniquilador, como habrá comprobado el lector que se haya arriesgado a leerlas en voz alta.

Así es que, con la finalidad de ofrecer una defensa eficaz contra tales discursos caotizantes y desesperadores propongo - y registraré legalmente - como primer paso, mis dos máquinas, esperando que alguna empresa (preferiblemente ecológica) pueda producirlas en serie para el mercado.

La primera de ellas es la M.D.I. (Máquina Decapitadora Instantánea).

Puede ser construida en dos modos: el U y el PARALELO.

El modelo en U consiste en un arma que se carga por el caño (preferiblemente una pistola de calibre superior al 38). En él se introduce un tubo-cápsula que en su parte superior tiene, precisamente, forma de letra U.

Entre ambos extremos de la U deberá haber un finísimo cable de acero ultra-resistente y en tensión máxima.

Ya cargada el arma y en el momento más pernicioso del monólogo se debe apuntar al cuello soporte de la boca emisora, tratando de verlo justo en el medio de la horqueta y en el centro del cable.

Efectuado el disparo se observará que la cabeza del agresor caerá al suelo empujada, simultáneamente, por el inmediato golpe post-decapitador de la horqueta U.

El efecto es instantáneo, pero algo violento por el golpe complementario de la horqueta U, ya que la caída de la boca y su entorno podría ser innecesaria. Por eso ofrecemos una más suave alternativa PARALELA.

Se trata del mismo principio: decapitación instantánea e indolora, con la diferencia que de ésta manera el resultado es casi imperceptible para el agresor.

En lugar de una horqueta U y solo un tubo propulsor (que implica un arma de solo un caño) se trata, en ésta variante, de dos tubos paralelos: I I, lo que supone un arma de dos caños propulsores.

En ésta variante, igual que en la anterior, se requiere la misma técnica: al apuntar, situar el cuello en el centro de la línea de acero. Sin embargo, en ésta alternativa - por no existir una horqueta en forma de U que inmediatamente después del instantáneo corte golpee y empuje al suelo la cabeza – la boca destructora intenta continuar hablando, tal vez porque cree que solo se trata de un ligero ardor en el cuello. Y muchas veces, si la posición lo permite, hasta continúa en su lugar sin percibir que ya fue eficaz y rápidamente decapitada, razón por la cual al caer en algunos rostros suele esbozarse una sorpresa.

En ambos casos – en U y PARALELA - dado lo repentino de la operación, surge un violento chorro de sangre que mancha el techo. Por eso se aconseja el uso de cualquiera de las dos variantes en un jardín, una playa o cualquier lugar en que la sangre pueda pasar desapercibida o ser ecológica y fácilmente absorbida por el medio natural.

La segunda maquina defensiva es la M.R.I. (Máquina Reventadora Instantánea) que, como se verá, requiere otras condiciones de uso.

En primer lugar, necesita una instalación previa, ya que consiste en un confortable sillón que disimule adecuadamente en su cabecera un eje de acero macizo de cuya parte media emerge a lo largo, con movimiento perpendicular otro eje que, a su vez , lleva dos brazos metálicos que apresan automática y fuertemente al que en el sillón está sentado. Así, el principio que rige la M.R.I. son instantáneos, rápidos, repetidos y violentos golpes contra el techo y el suelo del cuerpo portador de la boca emisora del nocivo discurso.

Dicha instalación - por motivos obvios - no puede estar expuesta ni ser visible. Para ello se sugiere una habitación especial con piso de piedra y techo reforzado (en lo posible también de piedra o acero), amueblada con elegancia y sobriedad, donde estará el confortable sillón en que invitará a sentar a quien, comprobadamente, sea habitual emisor de retóricas dañinas.

En el momento adecuado - el más insoportable – el perjudicado accionará su defensa presionando levemente un botón, instante en el cual el aparente sillón capturará con firmeza al agresor, comenzando simultáneamente los violentos y liberadores movimientos: arriba, abajo, techo y suelo, uno, dos, uno, dos, hasta que el cuerpo (y por consiguiente la boca) que hacia posible los destructivos comentarios quede transformado en una masa inofensiva y silenciosa de carne y huesos rotos.

El aspecto circunstancialmente antiestético y sangriento de tal conglomerado será molestia menor y secundaria, casi un detalle, frente a la perfección radical con que - instantáneamente – se anula en forma definitiva, no solo un peligro social sino uno de los gérmenes de futuros malestares en la cultura humana, conflictos sociales y hechos históricos degradantes atribuidos, equivocadamente, a otras causas.

Cabe agregar - a modo de anexo aclaratorio – que el factor instantáneo común a ambos instrumentos, evita dudas, indecisiones, y la posibilidad de que hayan desvíos lúdicos en caso de ser un procedimiento más lento.

De ésta manera la decisión tomada será simultánea al acto efectuado y, a posteriori, posibilitará la alegría de saber que se ha contribuido a la preservación del mínimo optimismo necesario para el funcionamiento y la continuidad de los valores más importantes y permanentes de la Humanidad.

Gustavo E. Etkin es argentino reside en Brasil.


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