sábado, 20 de septiembre de 2008

Finalmente nació ARGENPRESS CULTURAL

Aparecida la semana pasada, nuestra idea era empezar a salir con Argenpress Cultural en forma quincenal, pero las respuestas de ustedes, los lectores, nos hicieron cambiar de parecer. Fue tan grande la cantidad de mensajes, colaboraciones y aportes que nos llegaron que decidimos comenzar a salir todos los sábados. 

Lo mínimo que podemos decirles es: ¡muchísimas gracias! Y también: ¡perdón por no poder incluir a todas y todos en este número! 

Los materiales que nos llegaron dan para varias entregas, así que les pedimos paciencia porque todo se irá publicando conforme lo podamos ir procesando. 

Ustedes tienen la palabra y serán ustedes mismos quienes le irán dando forma a esta sección. Nosotros, los Editores, esperamos estar a la altura de estas circunstancias.

Por lo pronto: muchas gracias por leernos y apoyarnos. 

Los Editores

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Igor Sarmientos: Las masas son ignorantes de la situación en que están siendo conducidas invariablemente con lo que está en "boga"


Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Igor Sarmientos, guatemalteco, es director de orquesta sinfónica y de ópera, nacido en octubre de 1962. Su trayectoria ha sido reconocida internacionalmente. Es violonchelista y percusionista. Incursionó en el jazz seriamente desde temprana edad, formando parte luego de varias orquestas sinfónicas como violonchelista principal, habiendo actuado como solista en Estados Unidos, México y Guatemala. Es catedrático de teoría, contrapunto, historia de la música, filosofía y forma de la música en la Universidad del Valle de Guatemala. Fue director del Coro Nacional de Guatemala, director del Conservatorio Nacional de Música de Guatemala entre los años 2000 y 2006, fundador de la Fundación Música y Juventud para Orquesta, así como de coros infantiles y juveniles. Director asistente de la Filarmónica de Jalisco, México, ganador del Primer Concurso Internacional Latinoamericano para Directores de Orquesta en Sao Paulo, Brasil en 1993. Fue Director Músical de la Orquesta Sinfónica Nacional de Jóvenes Jesús Castillo entre 1997 y el 2007. Como director de orquesta se ha presentado con las principales orquestas de Guatemala, El Salvador, Cuba (Matanzas), Venezuela, Perú, Brasil, Estados Unidos, República de Moldavia, donde actualmente reside (Filarmónica de Moldavia, Orquesta Sinfónica de Radio-TV de Moldavia, Orquesta de Cámara de Moldavia y la Opera Nacional de Moldavia), con la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania y recientemente con las Filarmónicas de Rusia y de Bulgaria. A pesar de ser el único director de orquesta graduado en Estados Unidos y Alemania, y con trayectoria internacional, es figura sin reconocimiento en su país. Master en Música y ensayista en el campo de la Filosofía, sus escritos han sido publicados en su tierra natal por las revistas de las Universidades Rafael Landívar y San Carlos. Entre sus maestros están Jorge Sarmientos (su padre y músico legendario en su país de origen), Eduardo Mata, Serge Zehnacke, Eri Klas y Jorma Panula.

Argenpress dialogó con él por medio de su corresponsal Marcelo Colussi.

Argenpress: La música, con las sociedades masificadas del siglo XX y XXI, pasó a ser una mercadería más que ofrece la "industria del entretenimiento". ¿Qué de "bueno" o de "malo" trae eso para la música?

Igor Sarmientos: Es una pregunta muy compleja. Creo, para empezar, que quien tiene la respuesta inmediata son precisamente las industrias del entretenimiento, mientras que las masas son ignorantes de la situación en que están siendo conducidas invariablemente con lo que está en "boga". Consideramos que es un estado intelectual ausente en la conciencia, una crítica racional hacia sus sentidos y gustos. Por otro lado no podemos en estos tiempos clasificar la música en sí, dentro de parámetros estilísticos, por las mezclas sufridas en los últimos años (principalmente en la música popular), en cuanto a géneros y ritmos derivados de las influencias de las diferentes culturas que conforman este planeta y que inexorablemente por su condición humana no son libres de la natural esclavitud de la sobrevivencia dentro del mercado moderno y de sus 10 tops que se escuchan por la radio o que hacen creer que están dentro de la música mas oída. Si bien es cierto que la música académica o sinfónica no sufrió esas influencias (me refiero a neo-estilos) por ser música históricamente bien fundamentada en su técnica y en su concepción, claro que también ha sufrido la mezcla no directa dentro de sus estructuras, pero no de la manera como se presenta al público; por esa razón ha dejado de ser elitista para ser una opción más abierta. 

En este aspecto, por lo tanto, es que en estos momentos la difusión ya no se trata del concepto y el valor intrínseco que pueda generar un trabajador de la música sino de quien tiene mas posibilidades económicas para dar a conocer su trabajo y oficio (me refiero a los compositores e intérpretes que incluyen a los directores de orquesta en la música sinfónica). Creo que en un tiempo atrás, la industria de la música se encontraba y había estado en una relación más directa con las masas a partir de los medios de comunicación como la radio, que en otra época presentaba a los artistas en vivo desde las cabinas de las emisoras. Digo en este aspecto que cada radio difundía el estilo de música apegada a su programación y género musical al cual respondía. Recordamos los grandes estudios de radio de la BBC, Radio Francia, las radios de Europa del Este como Radio Moscú, Radio Ucrania, etc., y en Latinoamérica la mayoría de radios estatales, donde los estudios de grabación eran los enormes espacios donde las orquestas sinfónicas interpretaban a los grandes maestros con directores y solistas famosos de la época y en vivo, en el caso de la música sinfónica. En Guatemala, el ejemplo era Radio TGW. 

No obstante encontramos en ese pasado factores circunstanciales y paradigmáticos que hacían la elección del estilo de música que precisamente se difundía para una clase. La señal de radio era alcanzada por la mayoría de la población, aún en el campo, aún para los diferentes niveles intelectuales y populares empobrecidos de la sociedad y muy esporádicamente a los que en una buena parte de la sociedad le era imposible la adquisición de un radiotransmisor. Al desaparecer esa relación directa, desparece la educación del escucha, pues se corta el contacto con lo inmediato.

En tiempos pasados, la publicidad y el mercado de consumo tenían un alcance menos favorable hacia sus consumidores, donde no encontrábamos aún el desarrollo de ese consumismo de alta envergadura que encontramos hoy en día precisamente con un instrumento como el Internet. La relación directa desaparece para dar paso a la obtención ciega del producto más vendido entre lo barato y en boga para ya no poder acceder a la calidad ofrecida en el pasado. Los periódicos son cómplices y autores de continuar con el retorcimiento de la apreciación del arte en general y venden más ejemplares de su edición sabatina o dominical en la sección farándula y se vuelven más populares al anunciar lo chismes de la estrella y no sus canciones, que es el producto principal, pero que cambia su perfil publicitario en su esencia a lo más bajo, para poder lograr la meta que es el ser vendido. La crítica analítica del ser humano se pierde y por lo tanto la elección se atrofia volviéndola cínica. La industria (como una contrariedad) del pasado servía, pese a sus intereses económicos, a un acceso al placer de quien no tenía el poder de elegir entre más opciones, por no contar con más productos en el mercado, pero que paradójicamente sabía reconocer los parámetros de la quintaesencia en una obra de arte que le era expuesta en los medios. Así, el naïve, para no decir el ignorante, y debo ser visceral y no me retracto de mi opinión, cambia sus intereses de hora en hora según la ideología estética infrahumana que le presentan, que en ese momento está en iluminación. Soy un ser del concepto inaceptable de la salsa vulgar, merengue, rancheras, baladas, el raegeton y las formas más retorcidas de la estética musical pop y el rock de los 80. Aún así, respeto los gustos existentes ya que hago un gran esfuerzo por ser tolerante.

Argenpress: ¿Por qué en el campo de la producción musical está tan marcada esa diferencia entre lo "académico" y lo "popular", más que en otras expresiones artísticas? 

Igor Sarmientos: Por su naturaleza misma. Lo popular llega más por ser de transmisión oral y biológica y psíquicamente simple. La otra música, la académica, es más difícil porque ahí se aplica conocimiento, reflexión, técnica y razón. 

Argenpress: De todo lo que se ha producido en el ámbito de la música últimamente, en estas últimas décadas, desde que buena parte se hace pensando en el mercado de consumidores de grabaciones (el tango, el jazz, el rock, los Beatles, la música pop, la música tropical, las innumerables tendencias de fines de siglo -punk, heavey metal, tecno, ska, etc., etc.,- ¿qué quedará en la historia de la música como creación genuina y qué se decantará con el tiempo como mercadería pasajera? 

Igor Sarmientos: Solo lo grande sobrevive; si miramos para atrás, solo pocas cosas grandes sobrevivieron y hoy se pueden contar con los dedos, ya sean civilizaciones o pensamientos, y sobre todo las verdaderas obras de arte. ¿Qué más juez y parte que la historia misma y lo justo? Como dice el dicho: todo cae por su propio peso.

Argenpress: Con las tendencias globalizadoras que vivimos, con la producción en serie que generan las grandes fábricas de cultura como son las disqueras y que imponen por todos los rincones del planeta (junto a otras formas de globalización cultural: Hollywood por ejemplo, o CNN), ¿cuál es el destino de las expresiones musicales tradicionales, folclóricas, en muchos casos milenarias?

Igor Sarmientos: Bueno, hay que decir que no solo existe CNN; también está Al Jazeera Network por ejemplo. Claro que para los que tienen acceso a él. Hoy día el nuevo movimiento del cine independiente ya no está bajo el yugo de Hollywood. Todo cambia, por supuesto. Pensemos cuánto ha cambiado, o incluso desaparecido, la música de los mayas, incas, los devas, Nada es estático; no debemos aferrarnos al presente. El Universo es dinámico y cambiante segundo a segundo.

Argenpress: Si ahora fueras el encargado de generar una política músical progresista para un gobierno progresista -digámoslo así, aunque suene pasado de moda: popular y revolucionaria y de alta calidad- ¿qué propondrías? 

Igor Sarmientos: ¿En estos tiempos? Pregunta difícil….Bueno, presupuesto suficiente, pero…. ¿me lo darían los políticos del congreso? Aún si fuera un congreso de izquierda. Las políticas culturales las hacen la gente sensible e inteligente, y lamentablemente ninguna tendencia política se libra de los ignorantes.

Foto: Igor Sarmiento

Consultar su página: http://pricerubin.com/classical/detail.php?SummaryNumber=198 

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Travesías

Alicia Jardel (especial para ARGENPRESS.info) 

La había visto ya varias veces; cada vez que me sentaba en el escritorio y me ponía a escribir, aparecía, discreta, sin intención de hacerse ver. Pasaron los meses y llegó la hora de empacar, todo era un desorden desesperante, sin saber cómo elegir esos últimos objetos personales que me acompañarían en esta travesía. Todo fue un largo peregrinar.

Ya aterrizada, finalmente pude comenzar a poner cada cosa en su lugar...los espacios me parecían extraños, esa geografía no me era familiar y eso me perturbaba demasiado. 

Cuando acomodé los papeles, el ordenador, casi dispuesta a comenzar con ese impulso vital de escribir, apareció... ¡No podía creerlo! 

Mientras se acercaba al borde del escritorio sentí una emoción indescriptible. Me había acompañado en esta vuelta a mis raíces, estaba ahí, fiel al encuentro cotidiano, siempre discreta y moviéndose como si conociera mejor que yo ese nuevo espacio común. 

Bella, con pequeñas pintitas rojas en su lomo...no podía ser otra. 

¿Quién podría creerme? ¿A quién podré contarle que atravesamos juntas el Atlántico? 

Con la garganta cerrada por la emoción del encuentro, recordé a mi abuela…"no la mates", decía, "¡te traerá suerte en tus aventuras!"

Decididamente tendré que ponerte un nombre… ¿Le gustará "Lula" a una arañita ?... 

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A los que han aprendido a ser felices (Poema sobre base de acuarela)

Josep Suárez Ferrer (especial para ARGENPRESS.info)
 
Mientras mis manos
se llenan de callos,
mi alma
canta.
 
Mientras mis pies
llenos de polvo sudan,
mi alma
canta.
 
Mientras mi frente
estalla en sudor,
mi alma
canta.
 
Mientras los años
se escurren,
mi alma
canta.
 
Canta, canta, canta
como el ruiseñor,
que en la noche
canta

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"Cancionero General Africano", de Antonio García Ysábal (Con motivo de su reciente fallecimiento)

Jose Almeida Afonso (Liberto) (especial para ARGENPRESS.info)

El poeta y ensayista Antonio García Ysábal, nacido en Barcelona en 1939 aunque afincado durante años en Canarias, ha fallecido en Madrid a consecuencia de "una cruel y rápida enfermedad", según anunció este el pasado domingo16 de agosto el también escritor y periodista isleño Luis León Barreto.

Diplomado en Literaturas Africanas por la Universidad de El Cabo, en Sudáfrica, donde pasó "largos periodos", García Ysábal fue autor de una obra que incluye cuarenta títulos, entre los propiamente poéticos y los ensayísticos, que comenzó a publicar en 1962, explica en un comunicado Luis León Barreto, que detalla que la muerte del autor tuvo lugar este sábado.

De su producción literaria, destaca que "en los años 80 y 90 dio a conocer títulos notables, como Laberinto insular, Salmos de la penumbra, Sarah o Kryptos'.

Subraya, además, que, "desde que en 1965 aparecieron sus Leyendas africanas y su Poesía tradicional africana hasta el Cancionero general africano se alzó como un especialista ejemplar, quizá para remediar la falta de investigación sobre la variante africana de la identidad canaria, como él decía, la pata perdida de nuestras raíces".

En esa línea, cita que, "buscando raíces comunes, cuando transcribía canciones de un poeta anónimo de Sudán se preguntaba si a través de ellas no percibimos el rumor de las endechas aborígenes de Gran Canaria o El Hierro".

Añade que "en los últimos años andaba empeñado en un proyecto editorial denominado 'Cuadernos del medio siglo', donde recuperó textos de juventud sobre lo que él llamaba 'el laberinto insular'".

Por lo demás, Antonio García Ysábal, padre de la escritora Verónica García, "llevaba años apartado de casi todo" cuando ayer le llegó la muerte en Madrid, adonde había trasladado su residencia últimamente, señala Luis León Barreto.

Para quienes deseen ahondar más en el conocimiento de su obra, anticipa que en la colección La Caja Literaria, de Cajacanarias, saldrán próximamente nuevos textos que, "de alguna manera, vendrán a ser el testamento literario de este autor que, si bien estaba últimamente apartado de la vida pública, fue una de las voces trascendentales de la generación del medio siglo", afirma.

El libro "Cancionero General Africano", se compone de un compendio de Tradiciones orales africanas, recopiladas por el poeta y ensayista canario Antonio García Ysábal, en el período que va desde 1962 a 1991. Sin embargo, hay que decir que los textos de este autor sobre temas africanos son abundantes y variados. Sus trabajos han aparecido tanto en libros como en anuarios y revistas especializadas. Desde que en 1965 apareciera su texto "Leyendas africanas" en un periódico canario y posteriormente "Poesía Tradicional Africana" publicado en la editorial Fablas en 1970, ha continuado con su trabajo de búsqueda e investigación, centrado fundamentalmente en las cuestiones africanas.

Este "Cancionero General Africano", reúne 35 endechas, 21 endechuelas, 13 baladas y 70 poemas de otros géneros. Editado en 1994 por el Centro de la Cultura Popular Canaria, nos encontramos con una obra rica, única en su género y que nos acerca a la creación popular lírica de un vasto continente, amplio y diverso, como es el africano.

Según explica Antonio García Ysábal eligió las primitivas endechas de Canarias como vértice periférico de la poesía tradicional africana, porque desde ellas, dice, es posible focalizar las corrientes emisoras o receptoras de la lírica primitiva entre Africa y Europa: un hipotético punto de partida, tan valido como lo puedan demostrar sus resultados, y que respeta "la identidad canaria, ubicada en el ámbito definido por las coordenadas Europa-Améica-Africa, pues si el de las dos primeras sigue siendo investigado, la variante africana -ese tercer apoyo del trípode en el que se formula el hecho insular- no ha recibido similar atención".

Así cuando un poeta anónimo sudanés canta: "No ahuyentará - la muerte penas / por un valiente - sin descendencia, / mas si tiene - vivirá en ella". O cuando una mujer bereber duda de la siguiente manera de su enamorado: "Desearía - pesar, dolor / en los extremos - de una balanza / por compartirlo - mi amante y yo". Entonces García Ysábal se pregunta: "¿no percibimos el rumor familiar de la Endecha de Gran Canaria: "Sed bienvenidos: - a madre, hermano, / los forasteros la asesinaron. / Quiero casarme - para salvarnos." O la Endecha de El Hierro: "Que traiga o lleve - aquí o allá / agua, leche o pan - ¡qué importa ya! / si no me quiere - Agarfú mirar".
 
Por otro lado es importante resaltar el reconocimiento que hace nuestro autor en lo que se refiere a la oralidad de este cancionero. En este sentido Ysábal reflexiona en torno a la carencia de un lenguaje escrito; para ello -matiza- "habría que analizar las condiciones de vida en Africa, la diversidad de sus pueblos y dialectos, el reducido número de grupos de lengua común, encuadrados o no en un mismo reino, y el papel preponderante de la música, la danza y las artes, causa que no tuvieran una necesidad inmediata de lenguaje escrito, pues éste era fácilmente sustituible por otros medios de comunicación más eficaces y afines al pensamiento y a la vida indígena y, sobre todo, de un mayor valor práctico y funcional. De ahí la riqueza del folklore negroafricano, música y danza, artes y tradición oral, todos ellos medios de expresión, y a veces de conjuración, utilizados como equivalente a la literatura de los nuestros, y en los que nos relatan su historia, conocimientos, costumbres, leyendas y mitologías".
 
En este Cancionero encontramos joyas poéticas como esta titulada "Canción de guerra": " En Djibo hay una laguna: / Quien traiga el bien, podrá saciar su sed y darse un baño; / quien traiga el mal se ahogará en su propia sangre. / Está rodeada de caballos: / Dios vela desde la noche al alba y las lanzas desde el alba a la noche. / Sus orillas se cubrirán de entrañas, nunca más con la ropa que lavan mujeres. / La laguna ha sido cercada con un seto de mimosas punzantes. / Lanzas traicioneras vigilan sus aguas: hay armas por toda la laguna / y será sembrada de cráneos, nunca más de nenúfares. / Boukari nos ha rodeado. / Nos cerca con millares de jinetes, con canoas en círculo repletas de fusiles. / ¡Dejad marchar a los hombres que acudieron airados! / ¡Dejadles que abandonen la laguna a las aves del agua! ¡Kiendekyene, nieto de los Mossi! / No deseamos guerra, sino la libertad que nos hará felices."
 
Este "Cancionero General Africano" está divido en tres grandes zonas poéticas: la sahariana, la subsahariana y la subecuatorial: "La primera, morada de los melanoafricanos de pigmentación más clara, nómadas, salvo en las zonas mediterráneas, e islámicos: bereberes, tuareg, árabes.La segunda, en la que es común el mestizaje sahariano e islámico. Y la tercera, la subecuatorial, expeditiva instantánea de variable uniformidad: pigmentación más oscura y predominio del animismo en su progresión meridional".
 
Este recorrido poético iniciado en Canarias, continúa por el norte del antiguo Sahara español, Mauritania y Mali; sigue por Argelia y Marruecos, Tunicia, Libia, Egipto y el norte de Sudán. Luego atraviesa Somalia, Etiopía, Sudán, Chad, Níger, Mali y Mauritania. Luego avanza por Nigeria, Dahomey (Benín), Togo, Ghana y Alto Volta, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Guinea, Guinea Bisau, Gambia y Senegal. El último recorrido quedará limitado al norte por Camerún, República Centroafricana, Zaire, Uganda y Kenia, así como las islas de Zanzíbar y Madagascar, y al sur por el Cabo de Buena Esperanza.
 
García Ysábal nos aclara, en lo que se refiere a las traducciones, que han sido siempre comparadas, siguiendo la más reciente ortodoxia aplicada a la complejidad lingüística africana donde existen unas seiscientas lenguas y seis mil variedades dialectales, en una población algo mayor que la de Europa y triple en su extensión geográfica.
 
Antes de continuar con las necesarias explicaciones que nos aporta el autor para una mejor comprensión y disfrute de este "Cancionero General Africano", nada mejor que transcribir uno de los poemas recogidos en este libro. Pertenece a la zona de Ewe, Togo y su título es "Tristeza de vivir": "El espléndido campo de nuestros juegos / se ha convertido en ruinas. / La espléndida tierra de placer / se ha convertido en ruinas. / La densa selva en sabana, / nuestra hermosa ciudad en estepa / y nuestro bello hogar en campo de rastrojos. / Que no me entierre el sepulturero. / Podéis permitirle que sepulte mis pies / si deja mi pecho a la intemperie. / Para que mi pueblo vengan a contemplar mis ojos. / El tambor no redobla alegría. "Triste Vida", "Triste Vida", / redobla ese tambor, ese tambor / sólo redobla por la tristeza de vivir."
 
Ahondando en la explicación de algunos elementos que determinan este libro, Antonio García Ysábal nos anuncia otra de sus claves fundamentales, así nos dice que "La cronología de los poemas es uno de los enigmas de este cancionero". Por otro lado, no se aleja de la verdad nuestro autor al afirmar "Cuanto más se conoce Africa, más absurda parece esa utopía materialista de la absorción colonizadora. 
 
El ejemplo lo hallamos en Canarias: unas endechas y una historia oscura siguen aventando las brasas residuales de su espíritu autóctono. Porque los exorcismos étnicos y culturales no han podido arrojarlo de casi ninguno de los muchos enclaves geográficos donde mora o fue exiliado con el sólo bagaje de su ánima; más bien al contrario: afirma su independencia y determinante influjo en las culturas de adopción forzosa."
 
Para concluir este breve acercamiento a una obra de imprescindible lectura para aquellos que quieran sentirse más cercanos al espíritu, al sentir africano, nada mejor que hacerlo con una linda "Canción de amor": "El firmamento se oscurece con un azul profundo de tela guineana. / La niebla cae como rocío de leche fresca. / La hiena ríe, El más Anciano de la Maleza responde. / "Es el tiempo propicio para estar con tu amante de piel suave suspirando."
 
El que busque otra cosa una sugerencia: sólo se encontrará con una poesía en estado puro. Toda una tentación ante tanto enmascaramiento embaucador, ante tanta poesía falsamente cosmopolita, ante tanto erudito de flexo y sofá, que a lo más que llevan a provocar es a un prolongado e incomodo bostezo.

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Carta a mis abuelos y abuelas

A propósito de los 187 años de la independencia (1)

Kajkoj (Maximo) Ba Tiul (2)

A

Uk’ux Kaj – Uk’ux Ulew, Tepew -Gukumatz, Alom- Qajolom, B’itol-Tz’aqol, Ixpiyakok-Ixmukane, Jun Junajpu-Wuqub Junajpu, B’alam Kitz’e, B’alam Akab’, Majukutaj, Iq B’alam, Kaja Palona’, Chomija’, Tzunununija, Kakixaya, Ixchel, Ixkik.

Ajpop Belejeb’ Kat, Ajpop Belejeb’ Tz’i, Ajpoj Kaji Imox, Ajpop Kaib’ Balam, Ajpop Tucurub, Ajpop Munchú, Ajpop Batz.

Atanasio Tz’ul, Lucas Aguilar, Manuel Tot, Manuela Guarchaj, Mamá Maquín, Vicente Menchú, Policarpo Chén, Vitalino Caal, Teresa Jul, Antonio Catalán Choc, Salvador Morán, Antonio Pop.

Chakuy taq ni majk, chinchel take ni mam ni watit, ni was ni chak, ni komon, xa patanik taq chi wach i loq laj aq’aal wili. Je taq ixoq je wo winaq, q’ij wo ixsajchic a b’ijnal taq chi pam ni na’. Intiox awe’ taq chirij i qa nojb’aal xayew taq win chi pam take loq laj kalpul, loq laj yaam, jaj inkalokej re’ take qa mam qa tit. Je’ woo chirij i qa nojb’aal xa yew win chi pam take qa moloj ib ixk’an chirisil je wo chiwach loqlaj che’, loq laj q’ij.

Ru’um i nojib’al wili kajchi nitzijb’am re’ juj wili, ru’um man raq ta, chajare inqik’ul taqe kas qachaq wilkeb’ chi pam i katal koriq, chip am take molab ONG rib’ijnaal, t’ont’a inqi q’or chi aj yeol naoj, q’ij wo, re’ chajre’ ink’an ma’ taret ta’.

Chi pam re’ juj wili’ kaj chi ni pajkam awe’ taq ni nojb’al, xa re’ ru’um wilik pech insajchik ni nojb’aal, ru’um naq ni kapaj chi re jin xa pa ni na’ wilik naq re ink’an kajwil nojib’al. Q’ij re’ take ni was nichak kajchi ki b’anam ri kamaj re’ katal koriq wilqeb chi pam re’ koriq we’ re’ jin sajchel.

Ru’um re’ cha yew taq ni nojb’al (Poqomchi).

Uk’ux Kaj – Uk’ux Ulew, Tepew -Gukumatz, Alom- Qajolom, B’itol-Tz’aqol, Ixpiyakok-Ixmukane, Jun Junajpu-Wuqub Junajpu, B’alam Kitz’e, B’alam Akab’, Majukutaj, Iq B’alam, Kaja Palona’, Chomija’, Tzunununija, Kakixaya, Ixchek, Ixkik.

Ajpop Belejeb’ Kat, Ajpop Belejeb’ Tz’i, Ajpoj Kaji Imox, Ajpop Kaib’ Balam, Ajpop Tucurub, Ajpop Munchú, Ajpop Batz.

Atanasio Tz’ul, Lucas Aguilar, Manuel Tot, Manuela Guarchaj, Mamá Maquín, Vicente Menchú, Policarpo Chén, Vitalino Caal, Teresa Jul, Antonio Catalán Choc, Salvador Morán, Antonio Pop.

Disculpen y perdonen Ustedes que son mis abuelos y abuelas, que son mis hermanos y hermanas, que son mi comunidad y mis iguales. Ustedes que pasaron sobre esta sagrada tierra, ante la faz del cielo y del sol. Ustedes que fueron hombres y fueron mujeres, disculpen que no me acuerdo de sus nombres. Agradezco a Ustedes las ideas y pensamientos que me dieron al pasar por los grandes pueblos y en sagrados lugares donde les hablamos a nuestras abuelas y nuestros abuelos. Así como las grandes ideas y pensamientos que nos dieron cuando nos reuníamos bajo los árboles y ante la faz de cielo y de la tierra, del sol y de la luna.

Por esas ideas estoy escribiendo estas líneas. Porque no encuentro que es lo que les pasa a mis hermanos y hermanas que trabajan con el gobierno o con las ONGs o en otros espacios. Aunque digan que son educadores o transmisores de conocimientos.

En estas líneas que escribo estoy pidiendo sabiduría, porque posiblemente yo y otros que estamos en ese camino estemos equivocados y tal vez ellos están en el camino correcto.

Lo voy a escribir en el idioma del sometimiento y de la colonización, porque no todos pueden leer nuestro idioma. Ustedes saben muy bien, que cuando nos comunicamos entre nosotros lo hacemos en nuestro idioma, porque solo así se nos entendemos, nos comprendemos y hacemos planes.

Pero lamentablemente no todos escriben nuestro idioma y porque también hay hermanos y hermanas que no son mayas no hablan nuestro idioma, pero nos entienden y están en esta misma lucha y por sigo escribiendo en el idioma de la colonización, pero que también lo podemos transformar en el idioma de la liberación.

¿Libertad?

El sacerdote maya (3) en las actividades del 14 de septiembre en el parque central, después de invocar el nombre de nuestros lideres y liderezas mayas y del día Imox, terminaba con estas palabras: “gracias por la libertad, gracias por la vida, gracias trece veces, Creador y Formado, abuelos y abuelas, pedimos por la integración centroamericana, única y diversa”. 

En este momento saltaron a mi mente, muchos recuerdos, muchas ideas, muchos pensamientos. Llegaron a mi lo que cuentan en Cobán, cómo fue perseguido y encarcelado Manuel Tot, “encadenado, metido en la bartolina y se negaba a aceptar al cura y comulgar, hasta que en su agonía, acepta que el cura le de los oleos, para que luego Manuel pida que no se le desencadene y que lo entierren con las cadenas, porque el pueblo no es libre”, de cómo se ensañaron en contra de la gesta libertaria de Atanasio Tzul y Lucas Aguilar (4).

Años más reciente, me recuerdo de cómo fueron perseguidos y masacrados hermanos, hermanas, comunidades enteras, no solo durante el conflicto armado, sino que durante todo al recorrido histórico de esta patria, que si es patria pero sin Estado y que puede ser Estado sin nación, porque es de los independentistas criollos y ahora de la burguesía y de la oligarquía guatemalteca. Que por medio de la usurpación y el despojo, primero con la encomienda y el repartimiento, luego con la tarjeta de jornaleros, de vialidad, del servicio militar obligatorio, etc., hicieron crecer sus riquezas y sus mercancías.

Es la patria de quienes durante 187 años han vivido, explotando y oprimiendo al pueblo, es la patria de los astutos, porque hacen creer a nuestros hermanos y nuestras hermanas que son incluyentes, solo porque este quince de septiembre en todas las escuelas del país, obligaron a los y a las alumnas a vestirse de “inditos” y es cierto, de inditos, pero no de mayas. Porque celebraron anticipadamente el 12 de diciembre, en donde el maya es visto como lo que se imaginan, el “indito, el baboso, el tonto, el idiota, la maría. Pero no presentaron al ser pensante, al ser que está en contra de este sistema y de esta estructura”.

Tenemos ya muchos años ser objetos del multiculturalismo corporativo y de esta interculturalidad como ilusión simbólica (5). Proyectos ideológicos que son promovidos por el Estado Etnófago. Un Estado que ingenuamente creemos que promueve inclusión, cuando promueve cooptación, asimilación, embrutecimiento, idiotez, etc. Un Estado que nos hace creer que está consciente del racismo y de la discriminación, de los derechos colectivos de los pueblos, cuando lo que promueve es del derecho de los individuos, principalmente si son indígenas para que sirvan de obstáculo para la lucha de liberación que entablan las comunidades y pueblos indígenas en todo el país. Acción afirmativa y discriminación positiva, como mecanismo de sometimiento y de pasivismo. Pertinencia cultural pero no de pueblo, como instrumento mecanismo simbólico (6).

Antes de escuchar la “invocación” de este sacerdote maya, así como conocer algunos discursos de indígenas y no indígenas y de ver la forma como fueron disfrazados los y las estudiantes y los docentes de diferentes establecimientos del país. Estuve participando en talleres, diálogos, debates y escribiendo algunas cosas sobre el buen gobierno y que en su oportunidad lo daremos a conocer.

Precisamente por las reflexiones que hemos realizado con colectividades, he comprendido mucho más, mi rechazo al multiculturalismo y a la interculturalidad. Porque estos son, proyectos que hace que quienes ostentan el poder siempre piensen por y para los indígenas y por eso sus conceptos están llenos de “hacia o para”, pero nunca hacen un esfuerzo por comprender que el proceso es “de”. Esto es lo que se llama “etnopoliticas”, es decir, “no se dialoga, no se colabora, ni se acompaña”, sino que se impone.

Por eso es preocupante, cuando se agradece por la “la libertad y la vida”. Porque mientras se llenan las escuelas y los parques de trajes mayas, San Juan Sacatepéquez sigue militarizado. Sipacapa sigue contaminado, comunidades campesinas siguen siendo desalojados de sus territorios, no se ha reconocido el derecho a la consulta de las comunidades, niños y niñas indígenas siguen si ir a la escuela. Las hermanas y los hermanos indígenas y ladinos que trabajan en las maquilas siguen siendo explotados. 

Porque se agradece a los abuelos y a las abuelas por la “libertad y la vida”, cuando no existe libertad. Sin temor a equivocarme los abuelos y las abuelas estarán preocupados y estarán realizando consensos a cada rato, cuando escuchan hablar a estos llamados “sacerdotes mayas” o “líderes y liderezas mayas”, que se llenan de muchas palabras exotéricas y que aprendieron en alguna universidad kaxlana, pero sin tener una vida colectiva.

Que difícil es el camino de la libertad dijera Nelson Mandela, cuantas mascaras tenemos dice Memmi, el difícil proceso de la descolonización dijera Fanon. Porque pareciera que en este 15 de septiembre, hemos presenciado una nueva figura del “indio ciudadano”. Es el disfrazado, el blanqueado, el neo-colonizado, el neo-cooptado. Como dice Hale, estamos ante un “indio permitido” o Cojti, ante un “indio mojado”.

Si bien es cierto que el gobierno anuncia el restablecimiento de las funciones de las escuelas normales y que la educación debe ser gratuita (7), pero no dice con que contenidos, el mismo que se ha venido desarrollando desde hace muchos años. La educación que no libera sino que subyuga. En un conversatorio hace algunos días la Licenciada Anabella Giracca, decía que “la familia forma positiva o negativamente al niño o a la niña y la escuela debería ser liberadora”, pero hasta el momento la escuela, los medios de comunicación, como los instrumentos del Estado, no liberan si no que ayudan para el control social y a la explotación.

Contantemente escuchamos a los maestros y a las maestras decir: “mañana los niños vendrán vestidos de inditos y las niñas de inditas”, los comunicadores sociales, sobre todo de los medios corporativos dicen: “nuestros indígenas, los del interior, los del área rural”. O bien el sistema educativo, dice a los indígenas “educación bilingüe intercultural”, porque los Maya, los Xinka y los Garífuna, sigue siendo un problema y no una situación que hay que resolver, porque saben que el camino para resolverlo es cambiando el sistema y la estructura.

Entonces, ¿cual libertad?. ¿Agradecimos por la libertad que tiene los grupos de poder para oprimir y reprimir?. Si es así, que bueno que se realicen rituales folklóricas en el parque en cualquier otro lugar donde aflora vergüenza y odio, porque nuestra ceremonia como uno de los momentos culmen de nuestra espiritualidad no debe utilizarse para conmemorar el aniversario de la patria del criollo, ni para cualquier actividad que programa el Estado criollo y empresarial. 

Por eso, en este artículo pedí nuevas ideas a mis abuelos y abuelas, porque posiblemente nosotros estamos equivocados. Y si es así, entonces, lo están ¿las comunidades que luchan por enfrentar el neoliberalismo y la globalización que como cual caníbal se come los recursos de los territorios y de la tierra?

Notas:
1) Reconocemos que la escritura en idioma poqomchi está fuera de los cánones de la Academia de las Lenguas Mayas, porque tampoco comparto la homologación de la escritura y por eso asumimos la responsabilidad. 
2) Maya Poqomchi, antropólogo, fundador del Centro de Análisis y Reflexiones Nim Poqom
3) Que bueno que es sacerdote y no Aj Q’ij, porque el sacerdote solo está para el culto, en cambio el Aj Q’ij no se le confiere ese cargo solo para el culto religioso, sino, también porque es sabio, es prudente, honrado, digno y porque obedece no solo a su nawal, a las estrellas, sino también al pueblo. Si el pueblo sufre él también sufre, si el pueblo es libre el también es libre.
4) Reconozco que hay que investigar más sobre el verdadero nombre de Lucas Aguilar, según los de Totonicapán, tenía otro nombre.
5) Palabras de Felix Patzi (Bolivia), Víctor Breton de Zaldivar (España), Héctor Díaz Polanco (México).
6) Este es igual al modelo de las iglesias de “cristianizar las culturas”.
7) Ver comunicado del Frente Nacional de Lucha 14 de septiembre 2008.

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¡Abajo mamacita naturaleza!


Marcos Winocur (especial para ARGENPRESS.info)

Salí un día de la nada con el compromiso de regresar otro día a la nada. Claro, la llamo no-ser por oposición al ser, que para nosotros es ese breve recreo conocido como vida, ese alinearse de partículas inorgánicas dotadas de magia. Y ahora te diré un secreto: no quiero no-ser, quiero seguir siendo ser. ¿Podré hacerle trampas a Mamacita Naturaleza? No será nada fácil. Pero lo intentaré. Veamos. ¿Qué fue primero? Curar las enfermedades, practicar la cirugía, inventar los médicos, en una palabra: invadir el recinto sagrado del cuerpo humano, confieso que se viene haciendo desde hace milenios. Segundo, trasplantes de órganos, desde hace décadas. Tercero, la construcción genética, desde hace algunos años. Finalidad confesa: la longevidad. Finalidad secreta: acabar con la muerte, no regresar a la nada.

- Has sacado viaje redondo -me recuerda Mamacita Naturaleza.

- No me importa, no quiero.

- Pero si no duele.

- Ahí está el problema, no duele nada, ni me doy cuenta, entro a una zona de insensibilidad para minutos después acabar en la nada.

- No es para tanto, se trata de un recaer en el reino inorgánico, eso es todo.

Callé, me quedé pensando. ¿Qué es eso de recaer en el reino inorgánico? ¿Así llama, así disimula el regreso a la nada? A mí, que no me venga con cuentos. Una vez reducido a polvo ¿quién irá a rescatarme? No, no y no. Me rebelo contra Mamacita Naturaleza, perdónenme.

Me gustaría imaginar mi regreso a la nada pero no puedo, no puedo entender qué será mi propio no-ser, es extraño, no logro ponerme en paz conmigo mismo, quizá resultaría más adecuado preguntar: ¿cómo no-será mi propio no-ser? Y llegado a este punto, me pierdo completamente, ya ni sé de qué estoy hablando. Ser, no ser, morir, dormir, son las palabras de Hamlet. Claro que en él tienen otro sentido: el ser es más bien su deber ser dentro de la vida, enfrentar a los asesinos de su padre. Y aquí, en este diálogo con la Mamacita, estamos navegando en aguas metafísicas, es un no-ser que desde luego supone no-vida.

La mente se dispara, no la puedo detener. Preferiría pensar en un suave helado de fresa o en una suave mujer, pero ya la mente está disparada, rechaza las tentaciones. ¿Cómo será no ver, no oír, no moverse, mirarse sin ojos en un espejo sin imagen, no estar, no-ser? Lo curioso es que, si bien no puedo imaginar mi propio no-ser, sí puedo concebir la muerte del otro. Ahí está su cadáver, tendido en la caja, esperando el fuego. Ahí están sus cenizas, esperando la tierra. Y ahí está su ausencia. Está su ausencia presente, es algo que se palpa, le pasa a los otros, la muerte, un día están, al siguiente no, y la vida continúa.

Pero yo ¿dónde quedo? ¿Qué es eso de estar ausente y no estar en ningún otro lado? El lugar de donde me fui ¿cuál es? Ese lugar ¿se va conmigo o permanece “acá abajo”? Ese lugar ¿lo ocupa mi cuerpo desprovisto de energía, es decir, mi cadáver, mis cenizas, mi nada? Porque recaer en el reino inorgánico, es una broma de Mamacita Naturaleza, no creo que nadie me reconozca en el polvo o en la piedra o en el viento. Tampoco al otro, es cierto. Pero de él está su presencia ausente y su ausencia presente, tal vez sea un inútil juego de palabras, no encuentro mejor manera de expresar las ventajas que tiene sobre mí aunque él tampoco, por cierto, pueda explicarse su propio no-ser y sí pueda hacerlo con el mío porque yo, para él, soy el otro.

Es cierto, no lo voy a negar, lo escribí desde la primera línea: salí un día de la nada con el compromiso de regresar otro día a la nada. Y estoy faltando a ese compromiso, me rebelo.

Como si escuchara mi pensamiento, Mamacita Naturaleza retoma la palabra.

- Hijo, ya estuvo bueno, deja de intervenir en lo que no sabes, ya estuvo bueno de andar curando enfermedades, de cirugía, de médicos, de trasplantes... ¡pero la construcción genética es el colmo, tu temeridad no tiene límites, eres el clásico expulsado del Paraíso que trata de recuperarlo a como dé lugar, atragantándote con los frutos del árbol de la ciencia! Ya vimos qué hiciste con tus descubrimientos en el campo de la energía nuclear, ya lo vimos: Hiroshima, Nagasaki, Chernobyl, y el revólver atómico puesto en la sien de la humanidad, claro, con abundante retórica en contra de las armas de destrucción masiva. Mira, te lo repito: mejor déjame hacer a mí, hasta ahora no me han salido las cosas tan mal que digamos, manejo una buena herramienta, ¿es que no has oído hablar de la evolución?

Cómo no, la tengo muy presente: ¿quién sino ella nos ha traído hasta el punto en que estamos, nos ha dado una nueva inteligencia y ha afinado nuestros conocimientos poniendo en nuestras manos torpes (ahí está el Chernobyl que tú dices) e inmaduras (ahí están los Hiroshima y Nagasaki que tú dices) poderes tan peligrosos como la energía nuclear o como la clonación? Y de ahí hemos pasado a creernos dioses, cuando, con suerte, somos aprendices manejando la facultad de dar vida y de quitarla, y repartiendo apocalipsis a tontas y a locas. En una palabra, la evolución, herramienta en manos de Mamacita Naturaleza ¡nos dejó en posición de volvernos contra ella y, de paso, contra nosotros mismos!

Y todo esto pensé permaneciendo en silencio, ni una palabra más dije, era inútil continuar el diálogo.

Imagen: WIKIPEDIA

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El sonido de la vida

Julio Cañete (especial para ARGENPRESS.info)

La localidad de Bayauca está ubicada a escasos treinta kilómetros de la ciudad de Lincoln (cabecera del partido del mismo nombre). 

Podría decir que pasé gran parte de mi vida en ese pequeño paraíso perdido en territorio bonaerense, pero es el tiempo de mi infancia, una época que se fue casi sin darme cuenta, el que recuerdo con especial ternura.

Dije “pequeño paraíso perdido” tratando de dar un tono poético a este relato, en alusión a la pureza con que piensa y actúa un niño de corta edad (siete u ocho años), claro que a medida que tomamos conciencia de la real dimensión de las cosas nos damos cuenta de lo difícil que fue para nuestros padres poder desarrollar sus actividades en ese lugar.

Los caminos en mal estado, que dejaban al pueblo aislado por varios días (no existían rutas asfaltadas); la poca demanda laboral que, invariablemente, terminaba en las Estancias de la zona (puesteros, tamberos), o en los galpones del Ferrocarril son sólo algunos de los factores a los que me refiero.

Pero lo que pretendo es hablar de mi niñez, porque tengo recuerdos maravillosos celosamente guardados, los otros los fui borrando poco a poco.

Quiero contarles hoy de “don Francalete”, ese era el apodo con el que se conocía en mi pueblo a Juan Sánchez, un abuelo que nunca supe ni cómo ni cuándo llegó desde España. Tampoco recuerdo si alguna vez tuvo otro trabajo que el de hacer felices a los niños.

Miren que simple, don Francalete tenía como única herramienta un carro fabricado por él mismo con maderas y vidrio, así se podían ver desde afuera todas las golosinas (el que no muestra no vende) y colgados del otro extremo un arco, una flecha y una cartulina con un dibujo en el centro para que sus pequeños clientes practiquen tiro al blanco.

Era una costumbre, además, verlo en las fiestas patrias vender pasteles, maníes, banderitas argentinas, siempre en las esquinas haciendo sonar su cascabel de bronce.

Cuando se trasladaba de un lugar a otro todos lo seguíamos porque nos prestaba el cascabel para que lo vayamos anunciando.

A mí su carro me parecía enorme, muy grande. Ahora creo que tal vez no fuese tan grande. Mas todos los días, volviendo del colegio, pasaba por su casa para ver cómo prolijamente acomodaba todas sus cosas. 

Un día me encontró mirando, vaya a saber con qué asombro, el cascabel. Me acarició la cabeza y me dijo: cuando crezcas un poco te lo regalo. Imagínense mi alegría…

Pero un día, don Francalete no estuvo en la esquina de siempre, entonces le preguntamos a la señora del almacenero si sabía algo. Nos respondió que a ella también le extrañaba su ausencia. Hasta que nos enteramos, por él mismo, que había estado internado en el Hospital de Lincoln porque tenía no sé qué enfermedad.

Anduvo algunos días más por las esquinas pero enfermó de nuevo. Quise Verlo. Casi no lo reconocí, hablaba con voz muy frágil; me acarició la cabeza con la misma dulzura de la otra vez, tomó mi mano y me entregó su cascabel. 

“Cuídalo”, me dijo.

Hace ya cincuenta y cinco años que don Francalete se fue para siempre. Yo, Desde entonces, conservo parte de su vida en este pequeño cascabel de bronce.

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Las llaves del Che

Luis Britto García 

Llego a la casa natal del Che en Rosario y me encuentro con un hombre que pide llaves para fundirle una estatua. Frente al chalet descuidado y tristón busco en los bolsillos, dudo si regalarle una llave y al fin se las regalo todas. Sin llave no hay prisión, nadie queda encerrado fuera del bien deseado ni adentro. El hombre saca de un zurrón y me muestra su tintineante cosecha de llaves de cárceles, de esposas, de mansiones, de cinturones de castidad, de cajas fuertes, de hoteles, de limosinas, del cielo. Cada infamia tiene su llave y si la estatua del Che las funde todas podría ser ella la llave misma que abriera la cerrada puerta del mundo. Me voy sin llaves sabiendo que he quedado fuera de todo. Cuando todos hagan lo mismo no habrá adentro ni afuera. 
 
Ciudad cruel

El caminante que arriba a Ciudad Cruel busca reposo en los bancos de las calles y las plazas, pero los encuentra dispuestos en formas tales que en ellos no es posible sentarse ni acostarse y ni siquiera recostarse.

De los bancos de Ciudad Cruel infaliblemente se resbala o se queda lastimado o torcido o deprimido.

Con su agresiva disformidad los bancos de Ciudad Cruel más que el cuerpo maltratan el alma. 

Entonces se sabe que en Ciudad Cruel se está condenado a estar siempre de pie y que las camas sentencian a insomnio perpetuo.
 
De inmediato advierte el visitante que en Ciudad Cruel faltan los rótulos de la mayoría de las direcciones, o que cuando aparecen están por lo regular equivocados o repiten el nombre de una misma calle en los sitios más contradictorios o llaman de mil maneras distintas una misma avenida.

En las señales de tránsito de Ciudad Cruel prepondera la prohibición, el obstáculo, la advertencia sobre la vía cerrada o la ciega.

En sus semáforos está ominosamente graduado el ciclo para que prepondere la luz roja o esté fija proscribiendo todas las direcciones.

Mejor es no entrar a una casa de Ciudad Cruel. Aparte de que el espacio suele estar dispuesto en las más extrañas formas, es preferible no mirar las sillas o las camas, y todavía mejor no acercarse ni usarlas.

En Ciudad Cruel el correo extravía las cartas de amor pero últimamente las extravía todas por sospechar que es amor el simple hecho de enviarse una carta.

Todo lo que existe tiene vocación de basura pero en Ciudad Cruel no hay nada que ya no lo sea.

Una ciudad es la extensión del habitante, pero en Ciudad Cruel no encontramos habitantes. Se fueron todos, después de haber materializado su infierno, o lo soportan creyéndose extranjeros, tratando de convencerse de que les son extraños el prójimo, los parques baldíos o los dañinos agujeros en una que otra calle. 

Todos los caminos llevan a Ciudad Cruel, y de ella ninguno regresa.
 
Se fuerón

Los ricos gobiernos de los países ricos sancionaron la directiva y una mañana todos los inmigrantes se fueron.
 
Se fueron los que siembran y cosechan el maíz en el Corn Belt y las naranjas en California y los olivos en Sevilla y las uvas en Italia.
 
Se fueron las que trabajan por nada en las maquilas y las que duermen tiradas en el piso en los talleres de costura de las prendas de marca y las que cambian pañales con mierda de bebés ajenos y las que cuidan niños con problemas de conducta y las que tienden camas en los moteles por horas.
 
Se fueron los que van a pie a ensamblar Fords en Detroit y Mercedes en Stuttgart y Masserattis en Italia y BMWs en Bavaria.
 
Se fueron las que madrugan para fregar bulevares a las cuatro de la madrugada y las que trasnochan para limpiar excusados de bares a la medianoche y vaciar bacinillas de hospitales ahora y en la hora de la muerte amén.
 
Se fueron los que llegaron con título y postgrados bajo el brazo y que con las sabidurías pagadas por sus pueblos de origen mantenían funcionando quirófanos, laboratorios, tanques para ahogar el pensamiento, academias de destrucción masiva.
 
Se fueron las importadas para las agencias de acompañantes y las traficadas para el turismo sexual y las subastadas para los traficantes de órganos.
 
Se fueron los que desde sus tierras saqueadas acarrearon hasta los museos saqueadores el monolito prodigioso, el arabesco infinito, el Dios todopoderoso, las máscaras que inspiraron la contemporaneidad, y después sólo quedaron para conserjes en la gran fiesta de lo imaginario.
 
Se fueron de los estadios tristes en los cuales ya casi nunca más se vio el récord vencido, la carrera de saeta, el gol prodigioso, la ovación mulata.
 
Se fueron los que consumen lo que nadie consume, las que aceptan lo inaceptable, los que soportan lo insoportable.
 
Se fue la carne de cañón de las guerras imperiales y casi desiertos quedaron los frentes de combate de las agresiones y las casamatas donde los niños blancos hacer remilgos ante la sangre derramada para defender su modo de vida.
 
Se fueron los que por defender países que los discriminan marcharon a guerras ajenas y dejaron en ella brazos propios u ojos que nunca vieron un destino, y en el camino a los muelles rechinan las muletas, las prótesis, las sillas de ruedas.
 
Se fue el sabor y se quedaron sin guaguancó las calles y sin latido los corazones y sin ritmo los pasos de las muchedumbres abrumadas.
 
Se fueron los que producían para mantener los enjambres de las burocracias y las legiones inútiles de la tercera edad privilegiada, las castas de los subsidiados, las masas de los pensionados, las hordas de las estériles que no quisieron parir, las multitudes de viejas solitarias que compran bebés como quien adopta perritos falderos.
 
Se fueron los nadies, los ningunos, los nadas que a lo mejor son todo.
 
Se fueron de los países que desde entonces ya no fueron.

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La crueldad de la crítica en la obesidad

Edgardo Carlos Engelmann
 
Lo que distingue al ser humano de los demás seres vivientes es el lenguaje. Eso, la palabra. La posibilidad de construir y destruir con conceptos transmitidos.

Ayer, quizás tardíamente, fuimos a ver Gorda, con mi mujer. La obra de Neil Labute, el talentosísimo y controvertido dramaturgo y guionista aclamado en Estados Unidos. Sin ser un crítico teatral puedo decir que salimos emocionados y con un mensaje claramente transmitido por los excelentes intérpretes. 

El mensaje es que la crítica y la burla es devastadora para la vida normal. Que la aceptación sin más consideración, de que se cree "anormal" y hasta de una "especie diferente" al gordo, permite que se lo aparte y se critique y burle despiadadamente a quién se enamora de una mujer gorda, en el caso de la obra.

El enamorado se declara impotente para resistir la crítica social, mostrada en el ambiente laboral en este caso, pero que se da en cualquiera, y parece disponerse a rendirse y romper la más bella relación amorosa que había mantenido hasta ese momento en su vida, decidido a seguir con otra vacía y rutinaria pero "moderna y productiva", de gerente de una empresa aparentemente exitosa y comprometida con el sistema socioeconómico imperante.

La chica enamorada es una persona divina y gorda. De risa directa, inteligente y honesta y de comportamiento muy desenvuelto. Acepta su ser diferente desde la niñez. Muestra claramente el síntoma cardinal de la obesidad; que es el comer rico y abundante como único remedio conocido y quizás facilitado genéticamente, ante la angustia. Ella sabe que no puede contra eso y, ante la posibilidad de la pérdida del amor, le ofrece operarse. 

Aquí asoma lo que la crítica social despiadada logra. Que una bella persona quiera cambiar su personalidad completa y seductora por una que sea simplemente flaca, en el afán de ser aceptada. Por su amado y éste y ella por todos. 

Y allí comienza el desastre de lo que la crítica devastadora produce. De lo que la crítica demuele, discrimina y amenaza con la temida soledad. De lo que la feroz y aceptada no aceptación del otro, hace. El no poder pedir ayuda, el sentirse afuera de toda consideración humana, el sentirse acusada de falta de voluntad y verse obligada a construir una personalidad en defensa. En defensa de las crueles acusaciones y demoledoras críticas que quitan vida. Vida normal, vida amorosa, vida emocional, vida laboral. 

Censuras de una sociedad contradictoria de "gerentes flacos" de compañías de alimentos malsanos y "chatarra" que inducen a la gordura mediante publicidades engañosas. Imputaciones de una sociedad alienante que apenas puede unirse ante la desgracia y, la mayor parte de las veces, no quiere distinguirla por el miedo que le produce la cercanía de la misma. Eso de que "a cualquiera le puede pasar", de que todos vamos a envejecer y "perder nuestra belleza y nuestra brillantez". Esos quince minutos de fama que un conductor exitoso ofrece.

Gorda nos hizo reír y terminamos llorando por la cruel tenaza de la que somos parte y quisiéramos no serlo. Es bueno verla porque da ganas de luchar para escapar de ella. 

Lo único que me hace tener éxito en mi dieta es que hago una que puedo sostener con honestidad y vivir feliz y no sufriendo, de lo contrario, sé que volvería a ganar mi peso bajado. Yo como comida que me gusta y jamás dejo de hacerlo. Trato de ser creativo en disminuirle las calorías que se absorben efectivamente y de reducir el tamaño de las porciones.

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Novedades editoriales


Pablo E. Chacón (especial para ARGENPRESS.info)

A cada cual su cerebro, de Francois Ansermet y Pierre Magistretti
Editorial Katz
Enfrentados desde hace varios lustros, el psicoanálisis y las neurociencias han reclamado para uno para sí los mejores títulos cuando se intenta proponer una explicación de la conducta humana. Para el primero, las neurociencias son mecanicistas, estáticas, reduccionistas, y en su pretensión de fundar una explicación científica de carácter universal, desdeñan la subjetividad; los neurocientíficos, por su parte, reprochan al psicoanálisis su precario andamiaje científico y en lo más áspero de la confrontación, no vacilan en calificarlo de mitología.
Aportes recientes de la neurobiología muestran, sin embargo, cómo la plasticidad de la red neuronal permite la inscripción de la experiencia, de modo tal que los elementos más finos del proceso de transferencia de información entre las neuronas -las sinapsis- sufren una remodelación permanente en función de la experiencia vivida: los mecanismos de plasticidad operan a lo largo de la vida del sujeto y determinan de manera significativa su porvenir.

Un hombre en la oscuridad, de Paul Auster
Anagrama
El protagonista de esta novela ha sufrido un accidente automovilístico y se está recuperando en la casa de su hija. No puede dormir e inventa historias en la oscuridad, En una de ellas, un joven mago que adoptó el nombre artístico del Gran Zavello, despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. No sabe dónde está no cómo llegó hasta ahí, pero oye el ruido de una batalla. Los Estados Unidos están envueltos en una guerra civil. Los atentados del 11/9 no han tenido lugar, tampoco la guerra de Irak sino que han enmascarado una perpetua guerra civil a la que el mago es el único que puede poner fin, si asesina a un crítico literario que lo inventa todas las noches, que ha sufrido un accidente automovilístico y que se está recuperando en la casa de su hija.

Pulsión de prueba, de Avital Ronell
Interzona
Este libro toca un punto crucial en el pensamiento y la vida modernos, curiosamente muy poco estudiado: la centralidad del testeo en la experiencia cotidiana. Vivimos sometidos a pruebas y exámenes: pruebas de amor, examen de conciencia, test de conducir, exámenes escolares, literatura experimental, testeo de productos. Por donde vamos nos topamos con este tipo de experiencia, que es la experiencia de la modernidad. Pero Ronell va más lejos: El test es una pulsión: “Desde Bacon en adelante se ha establecido un vínculo entre tortura y experimento; sin embargo, ¿qué es lo que ha permitido que acciones y giros idiomáticos relacionados con el test se hayan destacado como un interés esencial y cada vez más amplio, una pulsión casi inevitable?”.

Son memorias, de Tulio Halperín Donghi
Siglo XXI Editores
Este no es un libro de historia ni una autobiografía intelectual: es el hallazgo de una voz que trata de hilvanar recuerdos e impresiones personales y en esa búsqueda se encuentra con un mundo más vasto y más complejo, el de la sociedad argentina entre 1920 y 1955. Por primera vez, Halperín Donghi evoca su infancia y su juventud, e inevitablemente, el entorno social de ese período, las transformaciones urbanas, los modos de sociabilidad de una familia de clase media cuando la idea de progreso era una convicción incontestable, la incidencia de los acontecimientos políticos en las creencias y expectativas propias y ajenas. Su escritura logra el tono y la gracia del relato literario, la calidez de la intimidad, pero también la precisión de quien se aventura en el pasado con el ánimo de interrogarlo desde el presente.

Diario, de Chuck Palahniuk
Sudamericana/Random House
En Diario, la camarera Misty Tracy Wilmot, sufrida trabajadora en un centro turístico de una isla de Nueva Inglaterra, cuyo marido yace en coma tras un intento de suicidio, se propone tomar nota de todo lo que ocurre para que él pueda leerlo cuando regrese del otro lado, si eso llega a suceder. Mientras ella escribe su diario, diferentes actos de vandalismo contra la masa de turistas y graffitis en las paredes se suceden como indicios de la existencia de algo podrido, acá y allá, en todas partes: la pesadilla que se esconde debajo de la alfombra de lujo.

Los atormentados, de John Connolly
Tusquets
Daniel Clay, en otro tiempo un respetado psiquiatra infantil, desapareció al salir a la luz los abusos sufridos por varios niños que él atendía. Ahora, cinco años después, y cuando ya se lo ha declarado muerto, su hija, Rebecca Clay, es acosada por un desconocido que pregunta por su padre. Ese desconocido, Merrick, está obsesionado con descubrir la verdad sobre la desaparición de su propia hija, y Rebecca contrata al detective Charlie Parker para deshacerse de Merrick. Parker, cuya vida privada no atraviesa uno de sus mejores momentos, no tarda en verse atrapado entre los que quieren conocer la verdad sobre Daniel Clay y los que quieren permanecer ocultos, pues quizá no estaban del todo al margen de los abusos. Pero intervienen otras fuerzas. Al parecer, alguien, un fantasma del pasado de Parker, financia la cacería de Merrick. Y las acciones de Merrick han inducido a otros a salir de las sombras: seres atormentados y decididos a vengarse, pálidos espectros que vagan sin reposo.

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