sábado, 15 de noviembre de 2008

Declaración del II Encuentro Latinoamericano de Gobiernos Locales en Territorios Indígenas


Pueblos originarios de América

Kychemb’il iximulew Guatemala

CONSIDERANDO

Que durante siglos los Pueblos Originarios vienen desarrollándose como culturas con conocimientos y enseñanzas para convivir y entender que somos parte integral de la naturaleza.

CONSIDERANDO

Que desde la Cosmovisión de las culturas milenarias de los pueblos originarios de Abya Yala: el Fuego, el Aire, la Tierra y el Agua, constituyen una unidad y son elementos vitales de la madre naturaleza. En el agua surge y se mantiene la vida y la vida es sagrada; el agua es esencia del universo, es la sangre de la tierra y de los pueblos; con él se habla, se dialoga, se venera y se invoca.

CONSIDERANDO

Que en el contexto del segundo Encuentro Latinoamericano de gobiernos locales en territorios indígenas, los sabios de los Pueblos Mayas, Xinkas, Garífunas, Quechuas, Quichuas, Zapotecas, Náhuatl, Purépechas, Zotziles, Mapuches, Kunas, Guaymíes, Pipiles, Aymaras, Guaraníes, Mizkitos, entre otros, se juntaron, pensaron, acordaron e invocaron a los nahuales, tumpas, de nuestros abuelos y abuelas, a través de sus hijos, hijas, nietos, nietas y bisnietos, quienes solicitaron permiso, se disculparon y pidieron perdón a la madre tierra por los daños, el deterioro y la destrucción ocasionada por el desarrollo material de la industrialización deshumanizada y globalizante.

RECONOCIENDO

1. Que pervive la cultura milenaria de nuestros pueblos cuyos conocimientos científicos contribuyen a la mejora de la calidad de vida de la humanidad.
2. Que el agua es asunto de preocupación, responsabilidad e interés nacional e internacional, que demanda atención urgente.
3. Que la legislación y su aplicación no han sido suficientes para garantizar a los Pueblos Originarios la conservación, consumo, distribución del agua, que favorezcan una mejor calidad de vida de nuestros pueblos.

ACORDAMOS Y RESOLVEMOS

PRIMERO: Reafirmamos nuestra convicción de que el agua es un elemento de la naturaleza, no tiene dueño, no tiene precio, no se vende ni se compra, es de utilidad colectiva y parte fundamental del sostenimiento de la humanidad.

SEGUNDO: Preocupados de que los gobiernos latinoamericanos adolecen la falta de Políticas Públicas Pluriculturales de gestión, uso, distribución y manejo del agua como dador de vida, lo que ha generado sequías, enfrentamientos sociales, contaminación, enfermedades psíquicas, físicas y sociales; de las plantas, animales y seres humanos.

TERCERO: Los pueblos originarios de Abya Yala mantenemos una relación milenaria de complementariedad con el elemento agua, bajo formas propias de gestión, uso, distribución, manejo y conservación del agua como dador de vida, sin embargo los gobiernos la invisibilizan y los mercaderes de agua, la desprecian.

CUARTO: Reafirmamos que desde nuestra cosmovisión sostenemos una relación de armonía, equilibrio y conservación de la madre naturaleza como la casa más grande de toda la humanidad y todos los seres vivos; y que ante los retos que plantean los conflictos por el agua, los Pueblos Originarios hemos acordado un modelo válido para la administración de los recursos hídricos en función social, como un compromiso prioritario para el sostenimiento de la vida que garantiza calidad para el consumo humano y para la producción de alimentos.

QUINTO: Sostenemos que el agua es un Derecho Humano y Colectivo y que no está reconocido como tal en los textos legales, lo que limita profundamente garantizar su preservación y acceso a todos los pueblos del mundo sin discriminación alguna, a fin de lograr los otros elementales derechos humanos.

SEXTO: Denunciamos que los proyectos mineros, la industria, los deshechos tóxicos depositados e impulsados en nuestros pueblos, han alterado biológicamente a los seres orgánicos, han generado mayor pobreza y han contaminado directamente y han provocado escasez del elemento agua en nuestros pueblos.

SEPTIMO: Reconocemos y reafirmamos que la consulta es una práctica colectiva e histórica de los pueblos originarios; es un derecho individual y colectivo y un mecanismo democrático de control ciudadano, legítimo y legal, por lo tanto válido y vinculante, cuya inobservancia por parte de los gobiernos centrales ha generado la grave violación de derechos fundamentales indígenas; que los Estados han respondido con violencia a las legítimas demandas de nuestros pueblos, lo que ha generado potenciales brotes de ingobernabilidad.

OCTAVO: Reafirmamos que la autonomía de los Pueblos Originarios y su derecho a la libre determinación es factible y permite la definición de nuestro modelo de desarrollo sin sacrificar la identidad histórica y milenaria, por ello, demandamos a los Gobiernos Latinoamericanos, generar espacios de diálogo en los que exista libertad para opinar y promover el análisis y la discusión por medio de representantes designados por los propios pueblos, para que la toma de decisiones sean legítimas.

NOVENO: Reafirmamos nuestra postura en contra de cualquier intento de acaparamiento, privatización, comercialización y concentración del agua, así como de legislar para desarrollar intereses particulares que van en contra de los intereses sociales mayoritarios. Nuestros territorios producen agua y hemos hecho nuestros mejores esfuerzos para preservarlo, y así debe ser reconocido.

DECIMO: Rechazamos el argumento de propiedad privada del agua para desarrollar los cultivos transgénicos, así como la consideración de mercancía o bien económico para inversión extranjera, porque va en contra de la Cosmovisión de nuestros Pueblos.

DECIMO PRIMERO: Exigimos el reconocimiento de la diversidad de pensamientos de los Pueblos Originarios para cuidar el espíritu del agua, (Nawal Ja’) así como la enseñanza responsable sobre el agua en los sistemas educativos formal e informal de nuestros gobiernos.

DECIMO SEGUNDO: Exigimos a los diferentes gobiernos y a los países desarrollados, a crear un fondo económico para apoyar la gestión y conservación del agua desde la visión de los Pueblos Originarios.

DECIMO TERCERO: Reafirmamos que las compra-ventas y concesiones de tierras en los Territorios Originarios para los proyectos mineros e industriales, han constituido una verdadera irresponsabilidad y atentado contra la vida humana, que involucra la destrucción de todos los elementos del medio ambiente, principalmente del elemento agua.

DECIMO CUARTO: Alertamos a nuestros Pueblos a no dejarse sorprender por intereses personales y Corporativas, que han adquirido una alta habilidad para manipular y engañar, así como a los Gobiernos un mejor control para garantizar el respeto a la integridad de nuestros pueblos.

DECIMO QUINTO: Invitamos a la Comunidad Internacional apoye y fomente la formulación y definición de Políticas y Programas Pluriculturales de agua en los Estados Latinoamericanos, que garanticen seguridad, acceso y calidad de agua para todos.

DECIMO SEXTO: Exigimos la revisión de las normas relacionadas al agua, así como las estructuras gubernamentales y las acciones deshumanizadas de los Gobiernos que han contribuido al deterioro desmedido del agua.

DECIMO SÉPTIMO: Acordamos crear la Red Latinoamericana de Gobiernos Locales en Territorios Originarios, cuya finalidad será promover e impulsar toda gestión necesaria a fin de preservar los conocimientos científicos y sociales de los pueblos indígenas y las formas propias de administración territorial y gestión de recursos, así como coordinar a nivel regional con los diversos foros intergubernamentales.

DECIMO OCTAVO: Nos solidarizamos con las Luchas Históricas de los Pueblos Originarios en la Defensa del Agua, y condenamos la reacción represiva de los Gobiernos frente a esas justas demandas.

Dado en Iximulew los días … Batz .. Tz’ikin en Guatemala del 3 al 7 de Noviembre del año 2008

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Retrato de un presidente fracasado: “W”


Jorge Zavaleta Balarezo (desde Pittsburgh, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La película comienza como suelen comenzar las películas de Oliver Stone. Aunque esto suene a tautología, no es menos cierto que “W.” -el “biopic” sobre el actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush- se inicia con una escena grandilocuente, que convoca en una sala de la Casa Blanca a los jerarcas republicanos preparando la invasión a Iraq después de los atentados del 11 de setiembre de 2001. A su vez, la escena que muestra a Bush en un gigantesco estadio absolutamente vacío, siempre metafórica y que permite numerosas interpretaciones, se repetirá a lo largo de la proyección y nos da una idea de lo que pretende esta cinta.

Entonces, ya sabemos que, otra vez, Oliver Stone está jugando no a tener la razón sino a evaluar y poner a disposición de la crítica -esta vez no sólo la cinematográfica sino la opinión pública del país más poderoso de la tierra- una historia que recorrerá la juventud y adultez de Bush Jr., pintándolo de cuerpo entero. Y no, esto no lo decimos metafóricamente.

Como en sus filmes más políticos, aquellos que retrataban a otros presidentes (“Nixon”) o buscaban la clave de un magnicidio (“JFK”), Stone juega aquí a la tesis, a la búsqueda de pruebas, a comprobar que las carencias del actual líder republicano son de veras graves y que el hecho de ser un absoluto ignorante en el arte de gobernar sólo es, digamos, parte del asunto.

Detrás, y con el peso que la ocasión amerita, está la tradición familiar, los reclamos de Bush padre, encarnado por James Cromwell, el mejor actor en esta película, los intentos de Bush hijo por trazarse una meta y no caer demasiado rápido en las redes del alcohol, muy a pesar suyo. Y está, claro, la esposa, Laura, en un rol que la presenta más como observadora y con ciertos modales finos.

“W.” se estrenó en Estados Unidos dos semanas antes de las elecciones presidenciales que acaba de ganar Barack Obama. Stone trataba de dar un espaldarazo definitivo, con esta historia a un tiempo gris y cómica, al candidato demócrata.

Con todo, es también la respuesta a un presidente inútil y autoritario, que ha puesto otra vez en tela de juicio el papel de sheriff del mundo que se reserva para sí Estados Unidos. Quizá, cinematográficamente, esta historia de Oliver Stone nos recuerde a ratos los documentales de Michael Moore y, como aquellos, pretende dar cuenta de lo escandaloso de una administración republicana que ha ido cayendo cada vez más bajo.

Artífices de ese desliz son tanto Donald Rumsfeld como Collin Powell o Condoleezza Rice, los miembros del gabinete que sólo hacen de comparsas. Los actores que los encarnan se prestan a una caricatura exagerada, sobre todo en el caso de Rice. Los republicanos bien podrían considerar insolente a Stone, quien se sirve de un veterano actor como Richard Dreyfuss (Dick Cheney) en los recintos de la Casa Blanca, para certificar que, efectivamente, algo se pudre, y permanentemente, en Washington D.C.

La dramaturgia de la cinta apela a una atmósfera enrarecida, las tomas quieren enfatizar las deformidades de los personajes como correlato de lo corrupto y oscuro del régimen. Como otras cintas de Stone esta también está llena de diálogos, parlamentos que se exceden y superponen.

El resultado es una película que no convence, y sin embargo no cae en la diatriba ni el panfleto y que rehúye la mediocridad. Sin embargo, esa actitud no es suficiente para dar siquiera la impresión de que todo lo que ya sabemos o intuíamos acerca de un hombre como George W. Bush puede ser un objetivo cinematográfico en sí mismo. En otras palabras, quizá la cercanía a la coyuntura o la distancia histórica que se requiere, como piensan algunos, afecta el conjunto de la película.

Oliver Stone consigue un producto que tiene puntos a su favor, como aquellas escenas realistas de la “iniciación” en la universidad de Yale o la de los enfrentamientos familiares, pero los disfuerzos de Josh Brolin, quien tiene a su cargo el rol principal, o su sobreactuación, dan la exclusiva visión de lo impostado. Y no queda espacio para más. Con esta actitud la prédica política que supuestamente está detrás del filme sólo se limita a pinceladas ad hoc y queremos creer que se apoya, con confianza, en la buena memoria del pueblo estadounidense.

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Esther *

Cristina Civale

Esther** se encuentra sentada frente a su escritorio. Hace dos semanas pautamos un encuentro en las oficinas de Belgrano del doctor Cormillot, donde Esther trabaja coordinando el grupo de hiperobesos desde hace diez años.

Una vez en la recepción, me anuncio. Tres señoras ligeramente gorditas están sentadas frente a sus escritorios. Imagino que una de ellas es Esther.

Como ninguna me atiende en particular más allá de dirigirme sonrisas cordiales, me presento sola y digo al aire para qué estoy allí. Entonces Eshter salta de su silla y se presenta, estrechándome la mano.

-Sí, soy yo. Ay, me había olvidado completamente –me confiesa mientras con la mano libre se acomoda rápido el pelo corto y castaño, peinado de peluquería.

Su olvido me suena raro porque habíamos confirmado el encuentro solo un par de horas antes. Un poco más tarde me voy a dar cuenta de que esa frase no es más que otro indicio de su coquetería. Así es, Esther es extremadamente coqueta. A sus sesenta y tres años lleva puesto con elegancia un pantalón negro, una camisola hindú bordada con perlas y mostacillas tono sobre tono, está serenamente maquillada y perfumada y ostenta un anillo en cada dedo de sus manos prolijas de manicuría.

No se trata de bijouterie barata. Son joyas: algunas con piedras, otras simplemente tienen algún labrado sobre el material precioso: oro o plata. Cuando camina, le suenan los collares.

Me invita a pasar a una sala privada, una suerte de consultorio diminuto donde el único mobiliario consiste en un escritorio y un par de sillas colocadas una frente a otra. En las paredes se pueden apreciar dos afiches escuálidos de la clínica, uno de ellos despliega una tabla nutricional.

Nos sentamos como las sillas nos indican, enfrentadas, y sin que yo se lo pida ni le pregunte nada, Esther me empieza a contar su vida, con un detalle cronológico notable, como si la tuviese grabada a fuego en su memoria, aunque cada tanto me diga que es mejor olvidar el pasado, no removerlo y pensar en el día a día.

"A los cuatro años empecé con la adicción a la comida- suelta-. Me gustaba todo, pero más que nada los dulces".

Esther me confiesa que ya desde chiquita empezó a robar. Vivía en Villa del Parque, en un petit hotel. En el piso de arriba vivían ella, su hermana menor y sus padres. Abajo vivía su tía.

Esther bajaba y robaba todos los dulces de la casa de su tía: vaciaba la heladera y como su parienta también era una señora golosa –Esther me aclara que no era gorda-, se llevaba todos los caramelos que encontraba y escondía los envoltorios en el respaldo de la cama esterillada de sus padres. "Entre los agujeritos", me aclara.

Las aventuras de estos pequeños robos no podían pasar desapercibidos por sus padres. Sobre todo por las esterillas llenas de papelitos de caramelos. Pero increíblemente nadie los mencionaba. Al día siguiente, el respaldo de la cama volvía a estar limpio para que Esther ejecutase sus travesuras.

El silencio y el ocultamiento parecían ley en su casa de la infancia.

"Después llegué a comer catorce helados por día. Cuando tenía seis o siete años, ya le robaba plata a mi mamá para ir a comprarme. Si hubiese sido una nena hoy, tendría que haber robado una fortuna con lo que cuestan los helados".

Y, por supuesto, los comía a escondidas. Como nada le quitaba el hambre, a la hora de comer en familia se comportaba como una niña buena. Se comía todo lo que le ponían en el plato. Ese no era su problema.

Esther no habla de gustos preferidos, "me gustaba todo", me explica, pero sí me habla de su cuerpo que iba aumentando más y más.

"En esa época no se usaba estar pendiente de la balanza. Imaginate, te estoy hablando de hace más de cincuenta años, cuando el tema de la obesidad no estaba instalado como enfermedad como lo está hoy. Así que me daba cuenta de que estaba gordita porque me miraba la panza y los brazos. El espejo, no. Nunca me miraba al espejo".

Sin embargo, todavía no me dice que era una nena obesa, elige el eufemismo de "gordita", y seguramente será porque así, de chiquita, tuvo que jugar a las escondidas con su propia vida y seguramente también con las palabras. Lo que sí me cuenta es que tenía –o mejor su madre le decía que tenía- problemas neurológicos.

"Me desmayaba en la escuela. A mis padres, me contó después mi mamá, les habían dicho que yo iba a tener problemas por el resto de mi vida".

No está claro si lo de los desmayos y el diagnóstico y los supuestos problemas neurológicos constituyen una verdad irrefutable o el relato de una madre que negaba los problemas de alimentación que evidenciaba su hija.

"Y sí, ya a los doce era una nena gorda, pero no te puedo decir que me sentía discriminada. Ya tomaba pastillas que le robaba a mi mamá de la mesa de luz –ahora sé que eran ansiolíticos- y estaba todo el tiempo como medio boba. Además era naturalmente solitaria. No tenía amigas, no me importaba. No jugaba, para mí lo único divertido era comer".

Entre los desmayos y los atracones, Esther se sintió una nena totalmente protegida. "Mis padres me cuidaban mucho, estaban siempre pendientes de mí, yo no sé si habrá sido un modo de taparme o de esconderme del resto de la gente. A mí no me alcanzaba nada, a pesar de esa protección, no me sentía una nena querida. Me daba cuenta de que mis padres preferían a mi hermana. Ella no era gorda. Nunca lo fue".

Más allá de las comidas familiares, su familia no le compraba golosinas ni nada extra. "Por eso robaba, a los doce o trece años, ya no me importaba a quién. Le sacaba plata de la billetera a cualquiera que viniera a mi casa: un vecino, una visita, el plomero. Estaba siempre pendiente de poder encontrar un poco de plata para comprarme dulces. Por lo único que hoy te puedo decir que mi mamá se daba cuenta de que algo pasaba o de que le importaba, es porque me privaba de cosas. No me daba plata jamás y nunca me compraba nada extra. Me la pasaba castigada. Pero imaginate lo que a mí me podía importar. Ya era un experta en deslizarme en las billeteras de los otros".

No lo cuenta como si se tratase de una gracia. Se siente avergonzada. Le parece absolutamente inmoral su comportamiento y todavía, a pesar de que ese fue el inicio de una larga carrera de adicciones de las que hoy se encuentra recuperada, se sigue castigando. Porque la adicción a la comida fue la primera de una lista más extensa. "A los quince años, más o menos, empecé a tomar botellas y botellas de licor de huevo, diez o doce por día. Después ya tomaba lo que encontraba: vino, whisky, cerveza. Mi familia estaba en una buena posición y siempre había de todo y de buena calidad. Nada de tetrabrick o cosas por el estilo".

-Pero ¿cómo no se daba cuenta nadie de las botellas de licor de huevo? ¿De dónde las sacabas? –pregunto.

-Seguía robando y también había una gran negación por parte de mi mamá. Por ejemplo, íbamos a la quinta y yo me la pasaba encerrada en mi cuarto chupando y tomando pastillas y ella se hacía la distraída. Y era peor. Visto desde hoy, creo que todo eso yo lo hacía para llamar la atención de mi familia. Como no podía hacerlo a través de mis habilidades personales, lo intentaba de ese modo.

Y no consiguió que le prestaran más atención, a los dieciocho, su familia decidió internarla en una clínica psiquiátrica privada. Ya estaba pesando cien kilos y había tenido dos intentos de suicido. En el primero probó cortarse las venas de las muñecas; en el segundo lo intentó con formol. "Que robé, por supuesto", me explica.

En la clínica primero la desintoxicaron y luego, sin más, la única terapia que le aplicaron fue la del electroshock.

"El electroshock es fuertísimo –me cuenta-. De cada sesión salís con sueño, boleada. No tengo muchos recuerdos de esa internación. Habré estado dos meses. Salí más flaca, también porque empecé a tomar anfetaminas, y por un tiempo no probé el alcohol".

Así se mantuvo aproximadamente un año, el año más importante de su vida, el año en el que conocerá al hombre con el que se casará, el hombre de su vida, su único hombre, el que la acompañó en todo hasta pocos meses antes de que yo conociera a Esther. Su compañero murió de cáncer de páncreas a finales de 2006.

De la casa protegida y silenciosa de sus padres pasó a su casa de jugar a las casitas, a su hogar de señora casada.

"A él lo conocí en Mar del Plata, en la playa. Yo estaba flaca porque tomaba anfetas y no comía como antes. Él era bañero y me tenía vista. Le pidió a una prima que nos presentara. Era muy buen mozo y yo, flaca, estaba bastante bien; pero la delgadez me duró poco. Me casé y quedé embarazada al poco tiempo y ahí me desbarranqué, llegué a pesar ciento treinta kilos y mido uno sesenta, así que imaginate lo que era".

Esther cuenta con dolor que no estaba preparada para ser madre, que su bebé le daba impresión y que no lo crió ella ni lo mimó ni lo cuidó como se espera que hagan las madres. "Mi hijo ahora está por cumplir cuarenta años, es un lindo hombre, está casado. Tengo un nietito, pero entre él y yo hay muchas cosas que quedaron en el tintero. Yo no le hice ningún bien. Le hice cosas tremendas. A veces, cuando era chiquito, por ejemplo, lo mandaba a comprarme un helado y él, pobrecito, le daba una chupadita antes de traérmelo y yo me daba cuenta y le pegaba un sopapo. ¿Cómo se iba a comer mi helado?". Me lo cuenta mientras niega con la cabeza, como si tratase de borrar esas imágenes que le duelen tanto como la avergüenzan.

Y el cuerpo de su hijo fue generando un rechazo inevitable hacia esa madre medio gorda, medio bruja. Se negaba a que lo buscase en la escuela porque lo avergonzaba su figura, pero sobre todo porque no podía perdonarle que no se ocupara de él. "Al final lo crió mi mamá, yo no hacía nada. La verdad, no lo soportaba. No es que no lo quisiera, pero no me interesaba. A mí lo único que me interesaba primero era comer y después emborracharme. Es el día de hoy que con mi hijo no nos damos un beso y mucho menos un abrazo. Nos saludamos como dos desconocidos, con un gesto de la cabeza, con una sonrisa forzada. Nos vemos poco. Y qué querés que te diga. Me alegro por él. Yo soy perfectamente consciente de que no fui una buena madre. Siempre pensando en mis cosas, en la comida, en los médicos; me la pasaba con las persianas bajas y tirada en la cama. Toda la vida, prácticamente, así. Y los médicos, siempre un psiquiatra o un psicólogo, no podía vivir si no iba".

Y me resulta imposible no preguntarle dónde estaba en todo ese tiempo su marido, cómo fue que la acompañó con sus casi 130 kilos, si nunca dejó de quererla, desearla, aguantarla.
Esther me cuenta que él la adoraba hasta el infinito, que le daba todos los gustos, que era capaz de hacer kilómetros y viajar hasta la sucursal de Luján de la heladería Massera para comprarle un gusto que no se encontraba en Belgrano, el barrio donde vivieron toda la vida.
Cuando me dijo "hasta Luján" pensé que era una suerte de metáfora, de hipérbole, para demostrarme hasta dónde llegaba ese amor. Pero no. La expresión es literal. Su marido viajaba hasta Luján para comprarle a ella su helado favorito.

La vida sexual estaba en un segundo plano o muchos planos más atrás. "Qué ingenua yo –me dice ahora medio riéndose-. Yo pensaba que él la tenía chiquita y que por eso no me podía penetrar bien. Pero con la barriga que tenía, lo que pasaba es que tenía totalmente tapada la entrepierna, estaba cubierta de carne. Me costaba moverme. Qué vida sexual podía tener. Cuando por fin lograba penetrarme, yo no sentía nada. Para poder hacerlo, me ponía almohadas para tener un ángulo mejor".

Y el espejo vuelve a nuestra conversación: "Jamás me miraba –me repite Esther-, si me hubiese mirado, no hubiese llegado al estado calamitoso al que llegué. Lo que pasa es que siempre quise tapar todo: esa insatisfacción constante que sentía, la falta de amor hacia mi hijo, yo misma avergonzada de sentirme poca cosa. Me fui tapando de grasa, me fui haciendo invisible a pesar de que era una obesa pero siempre estaba vestida con lo mejor: que carteras Gucci, que vestidos de marca, que zapatos, joyas… De alguna manera cuando compraba esas cosas, por un segundo me sentía linda, plena, deseada; pero era un monstruo".

Su llegada a ALCO (Anónimos Luchando Contra la Obesidad), los grupos de autoayuda creados por el doctor Cormillot, se dio de una forma casual. Su marido regenteaba una zapatería y ella por las tardes iba a ayudar o simplemente a estar ahí. Fue en la zapatería donde una vieja clienta, de su edad y bastante gorda, hace su aparición un día con una silueta envidiable. Es así como Esther se entera de la existencia de ALCO y comienza a concurrir. Mientras sigue con su terapia habitual, se pasa cinco años asistiendo a los grupos y sin poder hablar. En tanto, ya en un camino donde definitivamente quiere sanarse, también comienza a concurrir a los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA). Allí –con el apoyo de su terapeuta- consigue dejar de tomar alcohol. Pero la comida todavía es una batalla por librar hasta que un día, sin demasiados prólogos, decide hacer caso, hacer todo lo que en los grupos de ALCO le indicaban hacer.

"Fue así como hace ya veinte años, adelgacé sesenta y cuatro kilos en catorce meses. Sólo porque hice caso. Pero a mí esto de ALCO me funcionó porque tuve mucho apoyo: el de mi psicólogo y el de los grupos de AA. En los grupos de gordos, todo se concentra en la comida, en las calorías, las raciones, se deja de lado todo lo emocional. Casi te diría que está prohibido hablar de las emociones. Lo único importante es bajar de peso y yo, que de adicciones sé un poco, te digo que esto así no a todos les puede funcionar. Porque un obeso no es sólo una persona que come de modo desaforado. Comer es siempre la consecuencia de otra cosa, de algún problema emocional y si no se ve eso, el gordo va a volver a comer. No me parece bueno un programa que es solo un bajadero de peso. Yo lo veo todos los días, acá hay mucha gente que se va frustrada porque los verdaderos problemas no se enfrentan. La comida es una consecuencia. Poderosa claro, pero a un obeso no lo curás con una dieta nada más".

Ya hace veinte años que Esther mantiene su peso. "Ahora estoy en 70 kilos, un poquito más de mi peso ideal, pero por problemas de salud me tuve que dar rayos y eso influyó en mi peso, pero estoy muy bien. Ya no le tengo miedo a los atracones. Como sano. Tengo una dieta equilibrada y me gusta verme bien. ¿No ves cómo me arreglo? Antes me la pasaba en batas que parecían carpas. Ahora me compro ropa, me encanta".

El alcohol también es una adicción que dejó hace más de veinte años y es a la única que trata con respeto. El respeto del miedo. "Voy todos los días a mis reuniones de AA. Para mí son un soporte fundamental. Mi marido también iba a las reuniones de los familiares de alcohólicos. Él también tenía problemas, por eso se quedaba conmigo. Era un coadicto. No me imagino un día sin ir. Desde hace más de veinte años que lo hago y allí si aprendí muchas cosas de mí misma, más que acá en ALCO, y casi te diría casi mucho más que en cualquier terapia. Aunque todavía sigo con mi psicóloga de toda la vida. Hace treinta y nueve años que me atiende. Después de mi marido es la relación más larga que he tenido".
En AA Esther aprendió que para poder recuperarse y tener una vida madura es necesario cultivar la fe, el amor, la sinceridad y la humildad. En esos pilares está basada desde hace años su vida.

Me cuenta que no tiene vida social, que nunca la tuvo realmente. "Cuando era gorda y borracha, solo me encontraba con gente de mi condición. Nos emborrachábamos y después nos íbamos y caíamos desplomados en la cama. Muchos de esos amigos de antes murieron de enfermedades severas como diabetes o del corazón. Yo, que los sobreviví, no puedo salir con nadie. No sé cómo reaccionaría si fuese a comer con alguien o si me sentase a tomar un café con alguien que se pide una cerveza. Tengo miedo de tentarme. Por eso mi vida es del trabajo a mi casa y al revés con una parada en AA. Con la gente de los grupos, a veces salgo, pero nada más y muy poquitas veces".

Esther ya está resignada a lo que ella llama "una vida de mierda". Sabe que es una vida que de alguna manera eligió, no elige el camino fácil de echarles la culpa a los otros: padres, maestros, marido, hijos, entorno.

Sobre el final de nuestra charla me confiesa que hasta hace muy poco se daba la cabeza contra la pared, así porque sí, porque necesitaba sentir dolor, castigarse por lo que había hecho con ella y por el daño que le había causado a todos lo que la quieren y quisieron.
"Nadie en este mundo me hizo más daño que yo misma. Ahora mi psicóloga me aconsejó, y le hago caso, que cada vez que quiera golpearme la cabeza contra la pared, agarre un almohadón y le de un montón de piñas. Y lo más gracioso es que funciona. Por suerte desde hace poco paré con esto de darme cabezazos contra la pared. Me he cortado de todo: la venas, el pelo, las uñas. Por eso te digo, yo fui y puedo ser mi principal agresora".

Terminamos la conversación, nos ponemos de pie e inesperadamente Esther se me acerca y me abraza. Sé lo que significa para una mujer como ella un gesto semejante. Le devuelvo el abrazo y le agradezco.

"Es que me diste confianza –me dice a modo de explicación-. Y sabés una cosa: yo sé cómo voy a terminar mis días. Ya no le tengo miedo a la comida, pero estoy segura de que apenas se me vayan algunos miedos me voy a convertir en una viejita borracha. Y sabés otra cosa: ahí sí que no voy a hacer nada para evitarlo".

* Tomado de "Crónicas desde la frontera. Viajes al mundo trans", de Editorial Marea
** Su identidad ha sido protegida a su pedido. Esther no es el nombre verdadero de quien protagoniza esta historia.


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Presentación del libro "De Angostura a las computadoras de Uribe: prensa escrita y crisis de marzo", de Fernando Checa Montúfar (coordinador)


ARGENPRESS CULTURAL

En Quito, Ecuador, la Editorial Abya Yala presenta el miércoles 19 de noviembre, con comentarios del Dr. José Laso (de la Universidad Andina Simón Bolívar), la obra titulada "De Angostura a las computadoras de Uribe: prensa escrita y crisis de marzo", coordinada por Fernando Checa Montúfar

A raíz del violento ataque del ejército colombiano, el 1 de marzo de 2008, a un campamento de las FARC levantado en la zona de Angostura en territorio ecuatoriano, el Laboratorio de Medios de la UDLA, en alianza con la Universidad Javeriana de Colombia, consideró oportuno hacer un análisis de la información que sobre el tema empezaron a proporcionar diarios de los dos países para poner en evidencia las distintas formas de hacer periodismo y los diferentes niveles de calidad periodística.

Este libro reúne los trabajos realizados en el marco de esa investigación que analizó las piezas informativas y de opinión que sobre la crisis publicaron, entre el 2 y 31 de marzo de 2008, los diarios ecuatorianos El Comercio, Hoy, Universo, Expreso y El Telégrafo; y los colombianos El Tiempo, El País de Cali, El Heraldo de Barranquilla, El Colombiano de Medellín y La Vanguardia Liberal de Bucaramanga.

Cabe enfatizar que hasta octubre de 2008 nadie, ni la INTERPOL, ni Uribe, ni la prensa dominante que le ha dado un eco amplio a su discurso, ha demostrado fehacientemente que las computadoras atribuidas a Raúl Reyes, y que fueron fuente fundamental de la información de ese tipo de prensa, sean realmente de él. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que esos computadores son de Álvaro Uribe y a este hecho nos remite el título de este libro.

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Caminos

María Cristina Garay Andrade (desde Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A galope lento y sin destino,
Voy recorriendo tus caminos vida,
Y sin pensar que rumbo atinado me fijo,
Resulta audaz el desafío y hacia el me dirijo,
Algunas veces con tropiezos dando tumbos,
Otras, caminando con prudencia y tino,
Algunas veces idealista fijando metas,
otras asumiendo del destino inesperadas jugarretas,
pero siempre aceptando de Dios lo que decida.

Aprender del dolor a ser humana,
Tener osadía de forjar sueños en el mañana,
Aprender del error la lección del desamor,
la experiencia toma conciencia sin rencor,
Sentir que la herida al espíritu purifica
Cuando cierra y cicatriza sin temor,
Eterna el alma elevándose se dignifica.

En mi cara calienta el sol la suave brisa,
Al trote o galopando el placer asoma una sonrisa,
La esperanza cabalga delante mío como guía,
Poco importa como comenzaré el nuevo día,
Acumulo primaveras que se van haciendo añejas,
Voy sacando de todo una sabia moraleja,
Como el árbol que florece sus azares por naturaleza.

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Irak es Vietnam: la vida tiene la palabra


Cristina Castello (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Irak, antes, parecía una leyenda, un lugar oscuro y misterioso, un espacio rico en vestigios de relatos. / La patria nos parecía un enigma antiguo, un paisaje nacido de la arcilla, hecho de adobes y arroyos de cúpulas doradas. Irak antes de las guerras, era un lugar en pleno vuelo. Parecía un lugar de los milagros.

Jabbar Yassin Hussin

Irak es hoy el Vietnam del siglo XXI. Kim Phuc, aquella niña de nueve años que el 8 de junio del ’72 corría desnuda y en llamas —bombardeada con napalm—, es una alegoría de aquel horror. El fotógrafo Nick Ut perpetuó su imagen en el poblado de Trang Ban, y luego la llevó al hospital. Zahra, de Bagdad, tenía un año más que Kim y ninguna foto para la inmortalidad. Sufrió un atentado con bombas y su cuerpo se incendió. Kim, 1972, Vietnam; Zahra, 2007, Irak. Kim y Zahra son un surco, una huella, un eco, una memoria de la vejación; son un testimonio entre millones de que el aullido de la guerra persiste en un mundo que, sin embargo y por gracia, defiende con sus sueños el derecho de soñar.

«Podemos llevar la paz a Irak» [sic], dijo George W. Bush y la paz hizo estallar cerca de un millón de mártires. Su gula de Poder no apuntaba a asesinar las sombras sino el amanecer: Irak fue el alba, el primer susurro de la civilización. Allí nacieron la primera democracia, el arpa Real y la flauta de caña del pueblo; el calendario, la escritura y mucho más. Y esa cuna de la cultura suma hoy a sus cerca de un millón de muertos, millones de mutilados, huérfanos, o prisioneros. Es la consecuencia de la ocupación llamada guerra, por parte de los USA. De Irak son los primeros poemas épicos, como «Gilgamesh» o «La creación». Allí y en la península de Arabia se festejaba el nacimiento de los poetas, como se celebra la sonrisa de Dios; sus hombres y mujeres huelen a almizcle y sus ojos miran hondo y color dátil, como el fruto del árbol nacional.

Aunque el ataque a Irak estaba planeado y firmado desde el noveno mes del 2000, fue al día siguiente del 11 de septiembre del ‘01 que el gobierno del Norte lo decidió. Lo acusó de tener armas de destrucción masiva y lo embistió en 2003; y aunque está demostrado que esas armas no existían, nada le importa al invasor. Del mismo modo, antes del apresamiento de Saddam Hussein, el secretario de Defensa norteamericano profirió un disparate similar: «Nosotros no lo hemos encontrado [a S.H.], pero nadie se atrevería a decir que él nunca existió», dijo Donald Rumsfeld. ¡Vaya argumento y vaya humor! Humor que se fundamenta en la ética de este Donald que no es el de Walt Disney... ¡qué dolor!: «La gente libre es libre de cometer fechorías», arguyó. Sí, la gente puede perpetrar cualquier alevosía... si la gente es el Poder.

La geografía de Irak —atravesada de norte a sur por los ríos Tigris y Éufrates— responde al significado de su nombre, cuya traducción al castellano significa literalmente «borde del agua». Sus valles, estepas, montañas y desiertos deberían cobijar a los miles de poetas que su cielo engendró y cuyo verbo alumbra el mundo. Sin embargo, la mayoría debió exiliarse: la palabra poética puede ser una fechoría imperdonable.

Irak —con las reservas de petróleo más importantes del mundo, después de Arabia Saudita— resultaba un manjar para el hambriento Bush. Es, además, un sitio estratégico para controlar el Medio Oriente, Irán y Afganistán; y para limitar cualquier posible acceso de Rusia en Asia Central. Pueblo estoico, doliente, siempre agredido, cultivado. Las bombas del Régimen tañen un réquiem en la misma tierra milenaria y al mismo tiempo que resuenan las primeras notas de los instrumentos musicales milenarios de la humanidad. Y también por doquier se escucha el Maqâm de Bagdad; ese concierto de cítaras, violines, tamboriles y poesía, de una magia impensable en Occidente y cuyo deleite nunca será tal para el invasor.

Horizontes fugitivos

Soy como la noche: callada, profunda, horizonte
Soy como las estrellas: incertidumbre, lejanía, destello (Nazik Al Malaika)

El argumento de la «guerra preventiva» —que todo horror justifica— es ilegítimo e inmoral, según el historiador norteamericano Arthur Meier Schlesinger, Jr., y tantas otras voces; e ilegítimo e inmoral consideraron los USA el ataque preventivo de Japón contra Pearl Harbor, el 7 de diciembre del ’41. Comprensible: la paz debe ser sólo para ellos. Hoy, el gobierno de los EE.UU. es un régimen de ocupación y —a pesar de que atraviesa una de las peores crisis de su historia— sigue su huida hacia adelante. Como un animal en celo, su siembra de muerte le pide más y más; como si su meta fuera un horizonte fugitivo, que exige cada vez más sangre para ser alcanzada.

Frente a la guerra yanqui en Irak, como en todos los casos, la mayoría de los norteamericanos se mostraron casi como militaristas y chauvinistas, gracias al engaño de las armas de destrucción masiva que su Gobierno había inventado. Hoy, a cinco años de su comienzo, también muchos norteamericanos la sienten como una pesadilla. «Irak es el nuevo Vietnam», empieza a propagarse cada vez más en el país de los Oscar, las hamburger y la gaseosa multinacional.

Vietnam, aquella otra guerra bestial, fue uno de los gérmenes que hizo brotar el Mayo Francés, al que se sumaron millones de jóvenes y pueblos de los cinco continentes, ansiosos de libertad.

¿Despertará la ciudadanía yanqui, cuando el supremo conciba una nueva mentira? ¿Cuántos pueden mantener la lucidez en medio del caos, la pobreza creciente del Gigante, los embustes de la prensa, y el desamparo ante la intemperie? Todos juntos y solos en un Imperio que parece resbalar hacia el final de un abismo que no parece tener final; el Estado de Bienestar empieza a surgir ante sus ojos como un horizonte fugitivo... otro más. Los memoriosos recuerdan aquel adagio según el cual «la primera víctima de la guerra es la verdad». Palabras que en 1917 pronunció Hiram Warren Johnson, entonces parlamentario de los USA: hoy sería acusado de «terrorista» por el presidente actual.

Los iraquíes, por su parte, sacrificados en su patria o en el exilio, recuerdan su ilusión de un futuro donde brillaba una aureola luminosa. Soñaban un país donde los bosques formaran un cinturón verde que abrazara las ciudades e impidiera el avance del desierto. Soñaban, creían, creaban: Irak era un país de avanzada. Cada día se inventaba una palabra, se abría un museo, había una biblioteca nueva; cada día más esculturas poblaban las plazas y los parques, y más universidades se ofrecían al saber. Pero la paz fue siempre sólo una tregua entre dos violencias, entre dos guerras; un edén entre dos infiernos.

La cultura es peligrosa:

¡Carguen, apunten, fuego!

[Un festival] con gente cantando y bailando en las calles, /los músicos tocan liras y tambores/ y hermosas sacerdotisas esperan frente al templo de Ishtar (Gilgamesh)

La poesía era un estilo de vida en Irak. Hoy, dispersos por el mundo, sus poetas sufren porque el pensamiento único los muestra —más que a todo su pueblo— como el eje del mal. Como una amenaza.

Y claro que lo son. Creo, con Rimbaud, que «la poesía no es prosa rimada y gloria de innumerables generaciones de idiotas». Es un llamado a la conciencia profunda, un susurro con potencia de grito. Al Hallaj fue crucificado en Bagdad hace quinientos años, porque su poesía alumbraba (alumbra). Federico García Lorca, Robert Desnos, Paul Celan, Paul Éluard, Juan de Yepes —hoy San Juan de la Cruz—, Nazim Hikmet, Ovidio, César Vallejo, y tantos más, fueron asesinados, recluidos en campos de concentración, o estuvieron exiliados, por el pecado de la palabra. Por iluminar. Por eso el Poder la encierra en mazmorras o —en el mejor de los casos— la censura, pero... «¿quién encierra una sonrisa, quien amuralla una voz?» (Miguel Hernández).

Irak es poderoso en poetas. Después de Sapho de Lesbos (siglo VI antes de Cristo), la primera poeta del mundo es la iraquí Angiduana (siglo III AC) y se considera a la también iraquí Nazik Al-Malaika la iniciadora de la poesía árabe moderna. Además, y más allá de las religiones, ¿no es el «Corán» una obra cumbre de poesía? «Aunque los humanos y los genios se reunieran para producir algo semejante a este Corán, jamás harían nada parecido, aunque se ayudasen mutuamente» (Corán 17:88).

Los libros, la cultura... el arte, son terroristas, para los tiranos.

Sí. El 2 de febrero de 2007 los diarios del mundo titularon: «Estados Unidos bombardea la biblioteca de Bagdad». Hombres exiliados en su propio infierno, en la noche de los tiempos ya habían cometido estas barbaries. Baste recordar que Fray Diego Cisneros, quemó los libros de los musulmanes en Granada; o que el Corán en árabe —en la edición de Paganini de 1537— fue destruido por orden de uno de los papas más cultos de su tiempo. ¿O acaso Fray Juan de Zumárraga, creador de la primera biblioteca de México, no quemó los códices de los mayas en l530?

En la destrucción de la Biblioteca de Bagdad hubo más de un millón de libros asesinados, objetos antiquísimos sustraídos o destrozados, y mil intelectuales iraquíes ejecutados. Aquella fue la cena, opípara. Antes, había sido el tentempié: habían saqueado y quemado el Museo Arqueológico de Bagdad. En «Historia universal de la destrucción de libros», Fernando Báez, doctor en Bibliotecología, asegura —y hay pruebas en poder de la ONU y de otros organismos internacionales— que el responsable de tal salvajismo fue el gobierno de Bush. Borrar la memoria, de eso se trataba —se trata. Desaparecieron ediciones antiguas de «Las mil y una noches», de los «Tratados matemáticos de Omar Khayyam», de obras de Averroes, y otras joyas del patrimonio de la humanidad.

En Irak, donde tres mil doscientos años antes de Cristo se había inventado la escritura, se pulverizaron los libros. Paradojas de la vida, cuando cede su lugar al Imperio.

Racimos de arco iris

No asustéis a las nubes de Bagdad con vuestros aviones.

No sembréis soldados en nuestro jardín (Muhsin Al-Ramli)

Después de siglos de monarquía, Irak se convirtió en república en 1958 y tuvo varios presidentes, el último de los cuales fue Saddam Hussein, un dictador brutal; derrocado, hecho prisionero y condenado a la horca en diciembre de 2006 por crímenes de guerra. Lo sucedió Jalal Talabani, quien es nada más que un nombre —sin poder— para la presidencia. El primer ministro es Nuri Al Maliki, quien está de acuerdo con que las fuerzas de los invasores continúen allí «para frenar la agresión extranjera y por razones de seguridad interna» [sic].

Pueblo el de Irak, conocido por la ley del talión, por las amputaciones de miembros a los desobedientes, por las lapidaciones a sus mujeres: por conductas que parecen extrañas a la naturaleza humana. Son sus leyes, y están contenidas en el Código de Hammurabi —del año 1686 AC—, que aplica el decir popular: «ojo por ojo, diente por diente».

El Código está contenido en una escultura tallada en un bloque de diorita [roca eruptiva granulosa] de unos 2,50 m de altura por 1,90 m de base, y había sido colocado originalmente en Sippar, el templo de dos ciudades de la antigua Baja Mesopotamia, separadas apenas por siete kilómetros. Después de muchos vaivenes, a raíz de las invasiones permanentes sufridas por los iraquíes, la talla se exhibe hoy en el Museo del Louvre de París.

Pueblo culto y sufrido, arrasado. Su agresor, los Estados Unidos de la América del Norte, ejerce sobre él brutalidades aún peores que las del Hammurabi milenario. Generosamente, le envía racimos. Bombas de racimo, contenedores que —a cierta altura del suelo— se abren y disparan centenares de bombas más pequeñas, de alto poder mortífero.

En Irak, el 98% de sus víctimas son civiles. Y la mayoría, niños que las confunden con juguetes, por sus colores brillantes y llamativos. En busca del arco iris, encuentran su final.

¿Hasta cuándo el hombre será lobo del hombre? El misterio lo sabe. Por su parte, los ciudadanos norteamericanos parecen despertar, estaba dicho; en una reciente encuesta, el 80% de ellos dijo que su país está controlado por intereses de unos pocos, que se preocupan sólo por ellos mismos; dicho de otra manera, por los menos que luchan por los menos. ¿Encontrará Irak la paz a partir de enero de 2009, cuando George W. Bush deje el sillón presidencial? El candidato republicano John Sidney McCain III ha dicho que no retirará las tropas del país. Barack Obama, por los demócratas, criticó la masacre tan sólo como un error estratégico. El ministro Nuri Al Maliki, de Irak pero no por Irak, todo lo permite en detrimento de la paz.

Kim Phuc, Vietnam; Zahra, Irak: y ahora, ¿qué?

La guerra sigue trabajando día y noche/inspirando en los tiranos largos discursos/dando temas a los poetas, /dibujando sonrisas en los rostros del líder. /La guerra trabaja incansable/pero para ella no hay una sola palabra / La vida tiene la palabra (Dunya Mikhail).

Foto: Niño iraquí herido en una operación de las fuerzas de ocupación norteamericanas.


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Aquel miedo procaz y de pronto

Eduardo Pérsico (desde Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El relator repasó su columna del día anterior y la creyó insalvable.

Pese a forzar cierta épica borgeana del coraje en una pelea entre dos fugaces guapos al salir de un baile de barrio, ni la recordación ‘de aquella chiquilina imbatible para el olvido, el cielo desecho en constelaciones sobre el parque deliberadamente oscuro, cuando quizá protegiendo la noche, les llegara algún íntimo tango y cierta magia para juntar los cuerpos en un momento irrepetible’. Esto es copiarse a uno mismo, pensó al sonar su teléfono.

- Hola.

- Ayer recordaste algo muy lindo pero ni me nombraste.

- ¿Quién habla?

- Fernanda, la misma que esa noche casi pierde su blusa en el Parque Rivadavia.

- ¿Fer? ¡Qué sorpresa linda¡ ¿Cómo me ubicaste?

- Yo sé mucho de tu vos, soy tu gran admiradora.

- Pasaron muchos años. Fer, hermosa, ¡qué ocurrencia!

- Por favor, no me repitas Fer hermosa que lloro…

- No es para tanto…

- Sí Javi, si leo algo tuyo imagino tu voz y y hasta soñe que nos veríamos.

- Y si, sería lindo. ¿Quién te pasó mi número?

- Lo averigüé, fue fácil. Siempre supe de vos y un día te explico.

- Sí, tomemos un café y charlamos un rato. .

- Ya te digo, descubrí un poema alucinante escrito para mí. ¿O lo hiciste para otra? Javi, si leo algo tuyo escucho tu voz. ¡Qué tonta!

- Sí, es algo natural. Ese libro apareció en España y si tenés uno te felicito.

- Para mí es una reliquia, Javi, y me recuerda todo aquello. Mi tía Olga, ¿te acordás?, vivía cerca de club y ahí nos conocimos. Fue en febrero del ’72. Yo cumpliría dieciocho y vos veintitrés, en octubre. ¿Más datos?

- No, suficiente. Vos siempre linda, seguro.

- Supe que tenías una esposa muy bonita, española. ¿Seguís casado?

- No. Anduve por ahí doce años y ahora sobrevivo aquí. ¿Sabías eso?

- Mi Javier, con vos viví lo inolvidable. Te vi por televisión; las canas y los anteojos te quedan regio y lo que publicaste en el diario me hizo llamar.

- Sí, hace unos meses hice algo sobre Medio Oriente y me invitaron. ¿Estás casada?

- Sí, y con dos hijos hermosos. La mayor estudia diplomacia en Nueva York y el menor de veinte, juega al rugby aspira a ser político como el padre.. Ahora te hablo del teléfono de una amiga – dijo atenuando la voz.

- Me imagino. ¡Qué lindo! ¿Cómo nos separamos?

- Algo natural, sin discusiones. Yo abandoné la facultad y vos te fuiste a Rosario..

- Ah, sí, al Litoral de Rosario; casi un año y volví a Buenos Aires, en el ’75.

- .. yo al principio sufrí porque no vería más a mi Javi, el divino que cambiaría el mundo. Después hubo otras cosas, otra vida…

- Naturalmente, el tiempo hace su trabajo, nena.

- …hasta encontrar por ahí ‘llegabas al decaer la tarde entre fusilaciones de faroles y sombra, y tu piel era un cobre temperado de enero’. Ese párrafo que yo siempre digo en voz alta; ¿es sólo nuestro, no?

- Me gusta que lo descubrieras; es un vicio de los escribas.

- ..el amor entre verdes paredes de soledad apurada y un cigarrillo lento iluminando a tu vestido blanco allí, sobre una silla.. Javi, ahí sólo falta el domicilio del viejo Silvio. ¿Se habrá muerto, no?

- ¡El viejo Silvio! Nos dejaba el bulín y se iba al bar pidiendo que no rompiéramos la cama.

- No me hagas reír. Era un tipo fenómeno; apenas nos cobraba y fue el primer viejo que no viera el aborto como un pecado.

- Sí, era de avanzada. ¿Todavía te acordás de eso?

- ¿Cómo Javi? Eso jamás se olvida.. ¿Y cuando le perdimos la llave?

- Es cierto, ni me acordaba. Uno pierde hasta el rostro de alguna gente. Y aunque la juegue de universal, la tristeza lo devora. Decime qué pasó en tu vida, nena

- Te diría bastante común y siempre sabiendo de vos, eso sí.

- ¿Cómo te enterabas? ¿Sos la novia de James Bond?

- No seas antiguo, ese Bond ya fue. Al separarnos mi tía Olga me acomodó en la oficina de un viejo amigo, un militar metido en la política.

- Mi Ferni, ¡sos la mujer del general Carabina!

- No Javi, algo mejor: soy la nuera del general Carabina – aflojó una carcajada y él acompañó, algo forzado.

- ¿También de uniforme el tipo?

- No, prejuicioso. Jugador de polo y abogado. Vos te fuiste por el año ’75…

- Me fui de golpe y sin preparativos. ¿También te enteraste?

- Sí, con detalles Javi. Tres días antes ni pensabas irte y de pronto volaste en una avioneta al Uruguay. Ahí perdí tu rastro pero al leer tu libro volviste conmigo. .

- Decime Fer, ¿quién te dijo de mi viaje?

- … un día al salir del trabajo una mujer te habló en la calle, vos creíste ‘me levanté una mina’, pero al oir nombres más comprometidos casi te morís del susto. ¿Fue así?

- No la olvidaré en mi puta vida. ¿Vos la conocías?

- No interesa. Te dijo donde vivías, tu escrito sobre el miedo de los perseguidos, o algo así, y vos fotografiado en un bar con alguien. ¿Te acordás? .

- Naturalmente, ¿y vos qué tocabas en esa murga?

- Yo nada Javi. Antes había sonado tu nombre en la oficina de mi suegro y enseguida hablé con aquella mujer, que sin broma pesaba mucho… ¿Me entendés?.

- Seguí, haceme el favor…

- Tranquilo Javier, eso está olvidado.

- Se olvidaron los demás, yo nunca. Y si esa vez zafé de quienes hoy siguen oyendo, basta para mí. – broméo intuyendo un vacío en la línea.

- Bueno, ella se encargó de que volaras y después, cosas de mujeres, me dijo que alejarte de Buenos Aires era una verdadera pena y nos reímos.

- Nena, ¿no sabés todavía que tus amigos nunca descansan? – y apagó el celular.

- …Javier, todo era azul, rebelde, milagrero, Mi amor, cuánto te amaba- ¿Cortaste nene?

Y casi gritó al sentirse desnuda en mitad de un salón, de frente al ultraje burlón del gentío y sometida por aquel miedo procaz y de pronto. Crecedor. Impiadoso.

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La Matemática sin números y, Fidel

Guillermo Guzmán (desde Venezuela, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nunca he sido ni he de ser capaz de tratar apropiadamente todas las aristas de un tema. Sí estimo que el todo es más que la suma de las partes -como suele decir la gente por ahí-siento entrar en el terreno de la filosofía, así que reculo, obvio, es que tampoco me gusta tocar una tecla y otra tecla y no poder hilvanar una melodía pero, ¡qué carajo!-para luego es tarde- hablaré de Fidel, o, mejor decir, intentaré hablar acerca de Fidel, pese a que, hacerlo sin las apropiadas competencias lingüísticas, es como una temeridad insensata -valga la hipérbole- a menos que consulte a Noam Chomsky, es decir, ¡a Chomsky!; pero, no, “Chomsky debe estar muy ocupado ahora”, y mucho menos me atendería, de él saber quien soy yo.

La capacidad de comprender cantidades infinitamente grandes o infinitamente pequeñas, requiere del establecimiento de relaciones entre el pensamiento, la imaginación y la memoria, y del ejercicio de percepciones muy complejas.

Uno a uno somos diferentes. La calidad y la cantidad de nuestros conocimientos acerca de las realidades que nos rodean, son distintas y, ese desequilibrio es una especie de energía que nos empuja hacia el acercamiento y/o hacia la confrontación. Ello es parte de nuestros enfoques acerca de la paz y acerca de la guerra.

Las energías que nos impulsan hacia uno u otro lado se enriquecen, para bien o para mal, con el conocimiento que tengamos acerca de nuestra realidad, lo que puede desembocar en la posibilidad de vivir en paz-efectivamente-o en guerra.

Pero, lamentablemente, las decisiones de hombres insensatos quienes ostentan posiciones de poder bélico, arrastran a millones y, en particular, a niños y a ancianos quienes no pueden decidir su propio destino.

Subsistir -una conducta primitivamente lógica, considerada desde la perspectiva histórica, y desde luego, anterior a las consideraciones de Charles Darwin- no pudo partir de talentos matemáticos porque, para entonces, obviamente, la Matemática no se había inventado pero, es de suponer que el hombre primitivo ya calculaba de manera intuitiva y, además, los procesos verbales han debido ser tan incipientes y rudimentarios como escasa es hoy, la compasión de los gobernantes guerreristas.

Por otra parte, las incidencias de mensajes religiosos que no están al día sino, fondeados en el pasado funesto de la inquisición medieval y, por supuesto, aferrados al más pernicioso dogmatismo, impactan de manera incesante a la cultura humana y le impiden avanzar hacia modernas formas de coexistencia como el socialismo bolivariano, universal por excelencia.

La plenitud de la conciencia ha de corresponder al ámbito de la Matemática sin números porque el conocimiento profundo se nutre de percepciones objetivas pero, además, de percepciones extrasensoriales.

Antes y después de cada percepción puede darse un proceso lógico pero, la percepción puede no estar entre procesos lógicos, no obstante, se presenta y resulta válida y además, trascendente.

El conocimiento no es sólo lo que se expresa sino, además, lo que no se expresa. Fidel expresa lo que debe expresar y se guarda lo que debe guardar, darle armas al enemigo es una grave falta de conocimiento.

Inclusive, la capacidad de acceder al conocimiento matemáticamente valedero, requiere de momentos precisos porque, si vas a algo antes o después de que puedas aprehenderlo, tendrías que resolver problemas adicionales y, es en el caso de los pueblos sometidos y esclavizados por parte de los poderosos, algo que debes intentar resolver, inventando estrategias de participación, de ahí, la democracia participativa.

Sabemos -como todo el mundo lo sabe- que el origen exacto de cada cuestión suele ser, un dato que falta, lo que nos obliga a trabajar sobre esquemas y, la unívoca característica del esquema es, ser incompleto.

Si la humanidad ha vivido hasta el sol de hoy, pero, especialmente, a partir de la insurgencia del capitalismo, en una guerra permanente con escasos momentos de paz, entre otras causas, puede haber influido la falta de conciencia respecto de una propuesta universal de humanismo, no del humanismo burgués sino del humanismo revolucionario porque para quienes militen a favor del humanismo revolucionario, nada en la Naturaleza parece estar aisladamente, aparte de que nuestros conocimientos al respecto, provienen de muy diversas fuentes, algunas apropiadas y otras, deliberadamente torcidas.

No saber cuanto conocer el mundo, es lo de menos. Para un hombre, si sabe donde está parado y además no se desentiende de lo que pasa a su alrededor, esto le permite orientarse en una dirección especial: el conocimiento.

La inteligencia humana tiene factores generales que nos competen a todos. Esos factores no están siendo abordados sino, contrariamente, manejados para llevarnos a la confrontación y, Fidel lo viene diciendo de una u otra manera, a través de sus reflexiones.

La información es una peligrosa arma de guerra si está manipulada, los grandes medios de difusión de informaciones están globalizados bajo un solo patrón: mentir, mentir y mentir. Para nada, la ética tiene que ver con lo que se difunde a los pueblos, sólo es cuestión de taquilla y nada más.

Pero, mientras todo esto sucede, nosotros los venezolanos vemos a Fidel a cada rato, transformado en frascos de medicamentos, en médicos que andan por ahí curando al pueblo, lo vemos en los bombillos ahorradores de energía eléctrica, en monturas de lentes, en operaciones quirúrgicas de alta tecnología capaces de devolver la vista a los más pobres e inclusive, a los no tan pobres, en computadoras capaces de sistematizar los síntomas de determinadas enfermedades, en muchas cuestiones pero, una de las más impactantes formas a través de las cuales uno puede ver a Fidel es mediante sus reflexiones cargadas de vaticinios y de esperanzas respecto al porvenir del socialismo.

Pudiese pensarse que Fidel ya no está en el poder pero, tal vez suceda que él haya pasado a otra forma de poder muy superior, a la que sólo llegan los hombres verdaderos, tanto que nadie pueda destronarlo, me refiero al cariñito del pueblo, un lugar sagrado al que, de uno llegar ya no puede echase pa`tras, y es que el Universo tiene un centro tal como lo tienen todas las cosas, la rueda, no podría girar con armonía sin un centro al cual referirse, las hormigas van y vienen a buscar su comida respecto de un centro de operaciones, igual que lo hacen las abejas, y el obrero que va todos los días al trabajo y regresa a su casa a descansar. El centro respecto al cual gira la vida de un revolucionario verdadero no es otro que el cariñito del pueblo trabajador.

Total, que de lo que se trata es de la naturaleza del centro, si éste cumple o no sus funciones y, el sentido de descentralizar lo que debe tener un centro para que pueda funcionar, está asociado con el caos, con el desorden, con la ineficacia y con la destrucción.

El imperialismo se desvela por matar a Fidel de alguna u otra forma. Físicamente ya no podrán hacerlo, así que tratarán de matarlo de otra forma y tampoco podrán pero, mientras haya en el Hemisferio un solo niño que desconozca quien es Fidel, la tarea no será nada fácil.

El Gringo trata de destruir el centro de toda actividad constructiva en cada uno de nuestros países.

Quieren matar no sólo a Fidel sino, a Chávez porque Chávez es el centro aparente de nuestra acción política acá en Venezuela. Quieren matar a Evo, a Correa y, a Ortega -por iguales razones-. A Cristina no pero, sí pretenden arrodillarla y torcerle el brazo. A la Bachelet, ni con el pétalo de una flor -Bachelet es una simple muñequita con hilos que es movida desde El Pentágono y desde el Departamento de Estado, con gran delicadeza para no remover las huellas de Pinochet-. Y, Lula no tiene carácter suficiente para hacer una revolución en Brasil.

Pero, ante todo, el gran centro es el corazón del pueblo trabajador, que determina con su esfuerzo infinito la correlación de todos los factores de la producción. Y, el gringo ataca ese centro de manera incesante y deliberada, con el arma de la ignorancia.

Lo primero que hizo el gringo antes de atacar a Irak, fue un embargo de alimentos y de medicinas. En consecuencia, lo primero que deben hacer nuestros países, es asegurar la producción de alimentos y de medicinas. Lo primero que hizo Fidel luego del triunfo de la revolución fue asegurar-tengo entendido- el suministro de leche para los niños menores de catorce años.

Fidel es Fidel pero, a cada pasito del tiempo más parece él, estar por ser Fidel. Y es que nada se mantiene como primitivamente era, por fortuna o por desgracia los seres humanos siempre estamos entre límites muchos de los cuales deben ser traspasados audazmente y con inteligencia; los límites que tratan de cercar la conciencia popular y confinarla a la esclavitud de la producción capitalista son, por excelencia, objetivos de todo proceso verdaderamente liberador, para ser derribados. El analfabetismo es tan pernicioso como el academicismo encopetado y opresor. La ignorancia y el conocimiento pueden ser la misma cosa si éste no está al servicio de la sociedad, si no está en función de un planteamiento ético válido.

La ética de la burguesía es una y la ética revolucionaria es otra. Lo que es válido para un sinvergüenza no puede serlo para nosotros, así de sencillo; decidir entre el sí y el no puede ser un dilema para algunos agazapados dilemáticos a la hora de la chiquita, así que en la medida en que podamos contribuir a elevar el nivel de conciencia de cada persona, estaremos en el camino verdadero.

Cuba ha sido sometida a dura prueba y ha resistido con estoicismo porque ha estado en el camino verdadero, otros se habrían rajado, Cuba no se raja, hay que volver los ojos hacia Cuba, para vernos en ese espejo de dignidad y coraje.

Fidel tiene mucho que ver con la moral de Cuba. Hay quienes se distraen considerando que Fidel es el centro y, no lo es, el centro de Cuba es el corazón del pueblo cubano pero Fidel es un hilo conductor como lo es Chávez acá, o como Evo, Daniel y Correa en otros lugares de nuestra Patria Grande. Así que la manía del gringo, de intentar destruir el centro, seguirá fracasando.

Fidel es un “Boxeador inteligente” que sabe usar sus añagazas de manera estupenda, usa la matemática sin números magistralmente cuando, más que reflexiones hace sentencias acerca del destino de la humanidad. Es que ante un enemigo peligroso y prepotente como los gobiernos de USA, esgrimir la moral y la inteligencia en su más alto nivel es una gran defensa.

Pero, además, Fidel emplea los números y eso no está demás. Él cita cifras que ponen en evidencia el contexto escalofriante del mundo capitalista.

Puesto que he aprendido de las magistrales orientaciones que hace Fidel en sus cotidianas reflexiones. Me permito citar- en consecuencia-alguna idea extraída de la cotidianidad del trabajo de los obreros.

La defino como “estrategia del colector” y voy al grano: El colector de una cloaca suele tener diámetros que varían- de par en par- entre 8 y 22 pulgadas, de acuerdo a las necesidades; se trata del tubo matriz al que van empotradas las descargas de cada casa, y que va a lo largo de la calle.

Cada descarga suele bajar al colector mediante tubos de 6 pulgadas de diámetro. Y, a lo que quiero llegar es a los siguientes detalles.

La pendiente del tubo de descarga debe ser de 1,5 centímetros por cada metro lineal; mientras que la pendiente del colector central debe ser de 4 milímetros por cada metro lineal.

Si estos parámetros no se cumplen va a ocurrir que se obstruya la cloaca. Es que si se le da mayor inclinación- es decir, mayor pendiente-al colector, ocurrirá que el líquido se escurre muy rápido y deja sólido en el camino, que al acumularse, tapona el flujo total.

Y, si le das menor inclinación, entonces tampoco fluirá lo que debe fluir.

En cuanto a la descarga de la casa, esta debe fluir de manera óptima bajo el parámetro matemático expresado.

A los contra revolucionarios hay que aplicarles la estrategia del colector para que bajen, tanto en sus formas líquidas como en sus formas sólidas, por donde deben bajar hacia el gas de los pantanos, hacia el basurero de la historia.

Hay que hacer grandes esfuerzos para desarraigar los condicionamientos de lo perverso y encaminarnos hacia la felicidad de los pueblos, mucho de lo que desarraigamos con la marcha de una revolución verdadera, puede servir de “abono” pero hay “desechos” que deben ir a parar a alguna parte, por irrecuperables, por inservibles. Pero, hay que desentenderse de los factores contaminantes, de manera metódica y no a lo loco. Nunca debemos descartar que alguna alhaja ruede inadvertidamente por el inodoro y haya que rescatarla en la curvatura del sifón.

El Socialismo que puja por nacer debe comportar un nuevo humanismo revolucionario, ajeno al humanismo burgués, que es otra cosa muy distinta aunque suene igual, es que la validez de un concepto tiene mucho que ver con la realidad social, lo que es válido para algunos no lo es para otros, para un sinvergüenza es válido esquilmar al pueblo trabajador pero, para nosotros, todo lo que perjudique al pueblo debe ser enfrentado y abatido.

Hoy, los pueblos del Sur están más atentos a su destino y, Fidel tiene mucho que ver en ello, su ejemplo, su constancia su entrega total al pueblo cubano ha traspasado los límites entre los cuales el imperialismo quiso encerrarlo, subestimando el coraje del pueblo.

Si en una fábrica el trabajador aislado trata de arreglar su problema con el chupasangre, siempre va a ser vencido.

La unidad de los trabajadores en torno a un liderazgo verdadero, es indispensable y, hablo de liderazgo, más que de líder. El principio vital y cualitativo que comporta la unidad verdadera de los trabajadores es superior a la suma cuantitativa de los mismos, hombre por hombre.

Fidel se ha encaramado más arriba del clásico concepto de poder y desde ahí formula sus teorías.

Las teorías también se corroen como la mayoría de los metales pero, las de Fidel parecen de oro.

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Dos poesías

Félix Hugo Noblecilla Purizaga (desde Tumbes, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Presagio

¿Qué me dirás ahora hijo mío?
Ahora que el último nevado
evaporó su cristalina cresta
y la mágica brújula del cóndor
se extravió en la noche interminable.
Ahora que el eterno ciervo de las montañas
cayó abatido sobre
los escombros del bosque
y la ballena es sólo un recuerdo
que se ahoga como un mito.
¿Qué te diré hijo mío?
Que no tuve tiempo,
que la tertulia,
que el cansancio;
que no podía dejar de escribir,
que no me lo advirtieron,
¿No se que te diré hijo mío?

Poema de amor

Quiero escribir un poema de amor y me salen
aves e insectos.
Mariposas multicolores
sobrevuelan en mi pluma:
me levantan,
me envuelven,
me reclaman.
Lo intento más tarde y me salen
campos desolados,
rostros sedientos,
huesos calcinados.
Quiero escribir un poema de amor,
y todo el alma del mundo estalla en mi corazón.
Un salobre río se derrama por mis ojos.

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Mario pelotero

Luis Alberto Figueroa Pagés (desde Venezuela, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El hombre se acercó al podio, tomó la palabra y se dirigió al auditorio.

-La perfección, como una cualidad natural de las cosas creadas por los poderes aun desconocidos, siempre es una interrogante en mis pensamientos. ¿Existe la perfección en mi hijo? Mi niño no esta capacitado para entender cosas que otros entienden. Mi niño no puede recordar hechos y figuras que otros recuerdan. Es un niño que ha tratado siempre de encontrar su verdadero objetivo de vivir, sin hallarlo.

La audiencia quedó atónita ante esta pregunta, formulada por alguien seguro de su propuesta.

-Yo creo -continuó- que cuando Dios permite que al mundo vengan niños así, la perfección radica en la forma de cómo los demás reaccionamos ante ellos.

Hizo un recorrido con su mirada hacia los presentes y buscó la profundidad que suponía, debían poseer todos. Entonces comenzó a contar:

-“Durante un paseo, ya tarde, en que los dos caminábamos por un parque donde un grupo de niños estaba jugando béisbol. Nos detuvimos bajo la sombra de un árbol, al lado de las gradas. Mi hijo preguntó:

-¿Crees que me dejarán jugar? Era una pregunta que me hacía siempre que le gustaba entrar al colectivo de los otros niños.

Yo sabía que no era un atleta y que los demás niños no lo querrían en el equipo, pero entendí que le llamara la atención participar en el juego porque él estaba seguro de ser como los demás.

Dos veces pensé la situación hasta decidirme a llamar al pelotero que parecía líder del grupo; le pregunté con delicadeza si Mario podía jugar con ellos. Él chicuelo miró a sus compañeros de equipo y al no obtener ninguna respuesta, tomó la decisión de un verdadero manager:

-Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en el octavo Inc.- se arregló la gorra, puso su mano izquierda en la cadera y continuó. No veo inconveniente creo que puede estar en nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en el noveno ining.

-Aquella respuesta me dejó boquiabierto, absolutamente sorprendido, y Mario tuvo un gesto radiante que le transformó el rostro.

-Al menos lo ponen en una base, así dejará de jugar en corto tiempo, justo al final del octavo- les dije.

Pero los niños hicieron caso omiso de ello. El juego se estaba poniendo bueno, el equipo de Mario anotó de nuevo y ahora estaba con dos out y las bases llenas. El mejor jugador iba corriendo en posición anotadora, y Mario estaba preparado para batear.

“¿Dejaría el equipo que Mario fuera al bate, arriesgando la oportunidad de ganar el juego?”

Sorpresivamente, Mario estaba al bate. Todos pensaron que ese era el fin, pues ni siquiera sabía la manera de tomar aquel instrumento. De cualquier forma ya estaba parado en el plato y con disposición de hacer lo que tenia que hacer.

El pitcher se movió algunos pasos para lanzar la pelota suavemente, de forma que al menos pudiera hacer contacto con ella. Mario falló. Entonces, uno de sus compañeros de equipo se acercó y le ayudó a sostener el bate en una posición de fuerza.

El pitcher volvió a lanzar suave. Mario y su compañero le dieron a la pelota, que regresó inmediatamente a manos de ese pitcher. Éste podía tirar y sacarlo del juego. En vez de eso, lanzó la bola lo más lejos de primera base que pudo. Todos empezaron a gritar. ¡Mario, corre a primera, corre a primera! Él nunca había corrido a primera base, pero todos le indicaron hacia dónde debía hacerlo.

Mientras corría, un jugador del otro equipo ya tenía la bola en sus manos. Podía lanzarla, dejándolo afuera, pero entendió las intenciones del pitcher y lanzó bien alto, lejos de segunda base. Todos gritaron: -¡Corre a segunda, corre a segunda base!

Corrió y otros niños corrían a su lado y le daban ánimos a continuar, todos disfrutaban aquel espectáculo, con mucha picardía.

Cuando Mario tocó la segunda base, el del otro equipo paró de correr hacia él, le mostró la tercera base y le gritó: -¡Corre a tercera!

Conforme corría a tercera, los niños de los dos equipos iban corriendo junto a él, gritando a una sola voz: -¡Corre a home!

Mario corrió y paró justo en el plato de home, donde los dieciocho niños lo alzaron en hombros y lo hicieron sentir un héroe: había hecho la gran carrera de la vida, había ganado el juego con su equipo”.

-Aquel día- dijo el padre con los ojos inundados, esos niños demostraron con extraordinaria brillantez: ¡qué es la perfección humana!

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El Alquimista Kafka


Emanuel Medeiros Vieira (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Franz Kafka (1883-1924),
tres kilogramos más magra,
enigmática sonrisa en la esquina de la boca,
renace una división de la INSS,
misterioso demanda.
El viejo Franz esperaba en sillas mofadas,
"falta un documento" (voz del sub mor-burócrata)
"el sello de la entidad K",
Espera, de edad.
Kafka: tranquila, longilineal, suave y protocolo
(como su propio estilo: cartorário-sutil
informe debe leerse entre líneas),
contempla un barato caminar alrededor de los bordes

el proceso, castillos sleepwalkers,
Américas perdidos (inútil carabelas),
Más esperado - limpios dedos sonrisa,
Franz Kafka fue cortado –
plagas que no saben.

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Entrevista a Rodolfo “Mono” Saavedra: Arte y militancia se dan la mano


Katy García

Durante la segunda jornada de debates en Jujuy, Rodolfo “Mono” Saavedra, muralista, dejó su marca artística en una pared del galpón recuperado por la Tupac Amaru. “Formamos parte de la Constituyente Social porque creemos en la unidad de los sectores populares".

Para Rodolfo Saavedra, "el arte, entonces, es una herramienta política más y lo asumimos como una forma de militancia. Sentimos la necesidad de dejar un mensaje, una huella”. Así se expresa este artista autodidacta que se identifica con el trabajo de Orozco y Siqueiros y de otros pintores cubanos a los que admira. Aunque sin duda, la figura de “Pocho” Lepratti caló hondo en su obra. Mientas agita pinceles, junto a Guillermo Quevedo, echa una mirada al pasado.

Le dicen el “Mono”. Nació en Vera, provincia de Santa Fe hace 43 años. En los 90 fue desplazado de su pueblo natal por la ola de despidos producto de la política de “racionalización” implementada en la municipalidad local. Más de 100 compañeros quedaron en la calle, luego de descabezar a toda la conducción del gremio municipal del que era secretario de Prensa. “A partir de la reforma del Estado nos echaron a todos y tuve que irme a buscar otras posibilidades”, cuenta. Pasó por Buenos Aires y recaló en Rosario donde consiguió trabajo como letrista. Se fue vinculando con grupos de arte urbano y a partir de ese momento, va configurando su trayectoria de artista popular itinerante.

A partir de los carnavales barriales de Ludueña, conoció a Fernando Traverso y a Guillermo Quevedo y junto a Florencia, Ariel, Luca, Guillermo y el músico “Varón de Ludueña”, formaron el Grupo Arte por Libertad.

En esos encuentros conmemoran el cumpleaños de Claudio “Pocho” Lepratti, militante social asesinado por la policía durante los sucesos de 2001. Cada 27 de febrero se reúnen con la barriada alrededor de múltiples actividades y expresiones artísticas. “Me enamoré del lugar y no me despegué mas. Alrededor nuestro se generó una energía hermosa, mientras cocinaban un guiso al lado de la pintada, fui conociendo a los compañeros de “Pocho”, recuerda con emoción.

Cien metros de mural, frente de la plaza que lleva su nombre, inmortalizan la figura del luchador bautizado como el Ángel de la bicicleta. “La historia de Pocho me atraviesa. Fuimos conociendo redes sociales, organismos de derechos humanos, fábricas recuperadas, que son los lugares donde nosotros por definición política creemos que debemos estar para transmitir y compartir conceptos simples, de fácil lectura, donde el habitante se sienta reconocido”, explica el “Mono”.

Los caminos del Che

Mientras pintaba un mural sobre la Guerra de Malvinas en una calle de Rosario, se acercó un muchacho que trabajaba como voluntario en La Higuera y en Valle Grande, Bolivia. Tenía un proyecto ambicioso: el armado del recorrido por donde pasó Ernesto “Che” Guevara y lo convocó a trasladarse invitado por la Casa de la Cultura de Valle Grande.

En 2003 partió junto a Mariela Igarzábal y realizaron las primeras obras. “Dentro de la escuelita hicimos un mural de 9 metros de largo por 1,70 de ancho y otro cerca del busto en la plaza de La Higuera. Para nosotros era importante porque mostramos los íconos de las luchas actuales”, explica. En la obra estaban presentes los símbolos del Movimiento Sin tierra de Brasil, del Zapatismo, de las Madres de Plaza de Mayo, del Ángel de la Bicicleta, y las luchas de Bolivia. En 2005, pintaron en la lavandería de Nuestra Señora de Malta, una imagen que el autor caracteriza como “más humanista”. Aparece la imagen del Che y fragmentos de una carta enviada a sus hijos.

Pero fue en 2007 cuando madura un concepto artístico crucial que atravesará las obras futuras: la lucha sigue. En el marco del 40 aniversario de la muerte del Che Guevara en combate, hubo un gran festejo. Aquella obra que da cuenta de las luchas latinoamericanas fue elegida como sello postal por el gobierno de Cuba. “Fue muy importante porque latinoamericaniza la lucha. La estampilla, cierra con una frase que rescata los sentimientos de amor de un revolucionario verdadero”, comenta.

El proceso de creación admite bocetos previos –aclara- que luego la realidad modifica. Por caso, cuando fue a Bolivia, explica que “el país estaba incendiado, entonces la idea original mutó y se completó con la participación de los habitantes del lugar. Abrimos las ideas para que la gente incorpore sus propias imágenes”.

El grupo Arte por libertad, no para de viajar. Allí donde van les piden que pinten el Ángel de la bicicleta, uno de los símbolos de 2001.

Les encanta trabajar con niños y jóvenes. Tiempo atrás lo hicieron con el Movimiento de los Chicos del Pueblo, la Fundación Che Pibe, la red Encuentro y otros centros comunitarios. “Si a uno de ellos le queda la semilla de la pintura, nuestro trabajo está justificado”, sostiene. En Córdoba, dejaron su impronta en Villa La Maternidad, donde un grupo de vecinos resistió el traslado a las ciudades –guetos, plan de erradicación de villas ejecutado por el gobierno de José Manuel De La Sota. “Lo bueno es que antes tenía la idea de armar las cosas de arriba para abajo. Pero después de cuatro años nos dimos cuenta que la cosa es al revés”, reflexiona.

Echando raíces

Actualmente comenzaron con un proyecto nuevo. De la Casa de “Pocho”, parten raíces de colores que atraviesan el pasillo y trepan por las paredes de las casas colindantes. Y vaya si moviliza. Los vecinos ansiosos, preguntan cuando les tocará. “Después de un duelo prolongado, hay un rebrote. Quisieron tumbar el árbol y nace de nuevo. Esa idea marca una etapa nueva en la construcción, con alegría, con otra subjetividad”, analiza.

Pero eso no es todo, en la Casa de Pocho hay espacio para otras expresiones participativas. Un taller de inventos, otro de murgas, grupos de música como “La pocilga”, rock y hip hop, entre otros. Para sobrevivir pintan casas, carteles, pasacalles, frentes de negocios.

Volviendo a la Constituyente Social opina que “este proceso que se está dando en Latinoamérica, aún cuando haya dispersión en los movimientos sociales, es necesario. Esa corriente que viene de otros países en relación a la distribución de la riqueza, para que no haya más hambre, para que se renueve la dirigencia, la vimos acá. Vamos sembrando para cosechar de otra forma”, concluye.

Foto: Rodolfo “Mono” García en plena labor. / Autor: ACTA

Katy García integra el Equipo de Comunicación de la CTA, Córdoba.


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Cómo hacer la revolución

Marcos Winocur (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Se cuenta que en una ocasión fue invitado un distinguido intelectual de izquierda a dar una conferencia en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El día anunciado el salón Barroco estaba a reventar de gente.

-Para hacer la revolución -comenzó diciendo- hacen falta tres cosas.

El público aguzó el oído.

-La primera, pasión.

Fue un cerrado aplauso.

-La segunda, güevos.

El público de pie lo ovacionó largamente, se oían los vivas desde los cuatro costados.

-Y la tercera, compañeros, hay que trabajar.

Se hizo un silencio de tumbas.

En dos minutos, el salón quedó vacío, uno de los primeros en salir corriendo fue el conferencista, asustado de sus propias palabras.

Marcos Winocur es argentino residente en México.


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Ligar en América

Alberto Moncada (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una reciente película norteamericana pone de relieve las dificultades que tienen los habitantes de las grandes ciudades para emparejarse. Las viejas estructuras de contacto, la familia extensa, las fiestas de barrio, los ritos religiosos, se achican en las macrodimensiones de la megalópolis y muchas madres se entristecen al ver cumplir años a sus hijas sin encontrar novio. En la película, la tía de la protagonista, una especie de celestina del judaísmo neoyorquino, no para hasta buscarle un candidato. Ni la chica, una intelectual empleada en una editorial, ni el candidato, un comerciante de hortalizas, aceptan el trato, pero, poco a poco, a impulsos del miedo a la soledad de ambos, el emparejamiento se consolida. Este tipo de dificultades ha dado un nuevo impulso al oficio de "matchmaker", gente que se dedica a juntar candidatos al matrimonio, y en la empresarial y solitaria Norteamérica, el negocio parece estar boyante. Los anuncios en periódicos y revistas -el New York Review of Books tiene una sección especialmente dirigida a profesores y demás consumidores de libros- complementan la actividad de las agencias matrimoniales. Un signo de nuestra americanización es que parece que en España empieza a desarrollarse esta actividad, tan aparentemente ajena al romanticismo y al enamoramiento bilateral que, primero la cultura burguesa europea, afirmando la libertades individuales, y después, Hollywood, la suministradora universal de sueños, impuso en un país donde, como en tantos otros, casarse era sobre todo un asunto de familia. Pero lo que todavía sigue siendo casi exclusivamente norteamericano es la utilización de detectives para comprobar las credenciales de los candidatos. Algún padre escrupuloso, incluso alguna chica recelosa, han averiguado de esta manera que las aseveraciones de los hombres, sobre sus carreras, sobre su economía, eran puro farol y, hasta en algún caso, se ha descubierto a hombres casados haciendo de solteros.

Por eso, y por otras circunstancias, la moda ahora es salir mucho a hablar. "La cosa está dura -comenta un joven ejecutivo- Te pasas la vida invitando a las chicas a cenar, al cine, y, con el cuento de que hay que conocerse, da la impresión de que tienes que llevar el curriculum incorporado. Para colmo, ya no es como antes, y no metes mano ni con dos copas". Las chicas lo explican a su manera. Después de una generación de más o menos amor libre y promiscuidad, han echado las cuentas y no salen. "Antes, sobre todo cuando las cosas iban en serio -declaraba una a un periodista- dabas algo para conseguir algo. Pero cuando los tíos no se enganchan y creen que tienen todos los derechos, casi trae más cuenta ir de estrecha, al menos con los listos".

Ahora hay un nuevo telón de fondo, que lo complica todo, y es el miedo al SIDA. La gente, y no sólo las mujeres, tiene más cuidado y muchos, con esa obsesión por la salud y ese lavado de cerebro colectivo, tan propios de los estadounidenses, han renunciado al sexo que no sea supercontrolado. El divorcio garantiza la monogamia sucesiva e incluso ligar con casados parece más seguro. Algunos Estados llegaron incluso a exigir un certificado médico para casarse pero el último, Illinois, lo acaba de suprimir porque las parejas, que parecen preferir la investigación privada a la pública, se iban a casar a otros Estados, con la consiguiente reducción para la industria local. El SIDA ha hecho estragos en el sexo mercenario, con un alto índice de drogadictas y hasta el "Escort service" de lujo, el polvo de hotel para ejecutivos, impone ya el preservativo.

Como contrapartida, surgen nuevos negocios para el placer solitario, recientemente festejado en un libro feminista. Hay un creciente consumo del teléfono para poner cachondos a los hombres a mil pesetas la llamada y se generalizan esas cabinas donde, a través del cristal, una chica se contorsiona para ti. Contradiciendo el tradicional machismo de esos recursos, crecen también los "strip tease" de chicos, donde señoras de toda edad y condición pasan un buen rato y guardan en su imaginación los encantos de los Adonis que se exhiben, para ulterior consumo solitario, o al menos eso confiesan algunas.

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El eterno retorno de Quetzalcóatl (I)


Jorge Majfud (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En Canto Nacional (1973), el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal reconstruye la destrucción y el caos de su pueblo. Este estadio de descenso en el caos incluye un pájaro que en América Central es conocido como justojuez. Su nombre se deriva de su canto: “Setiembre: en las cercas de alambre canta el justo-juez / justo juez justo juez justo juez” (Canto). Para la ciencia, justojuez es heliornis áulica, pero para la tradición reprimida del continente es el ave justiciera, es la serpiente emplumada, Quetzalcóatl y sus múltiples variaciones.

Según la antigua cosmología amerindia —y más allá de las infinitas variaciones a lo largo de este vasto continente— los humanos son responsables de mantener el Cosmos en movimiento. Lo peor no es la crisis y el derrumbe cíclico, sino la inercia y la inmovilidad. La justicia de los hombres y semidioses es el motor del movimiento, a veces armónico y a veces violento, que lleva a un estado de justicia y prosperidad. Lo peor no es el infierno sino la caída del espíritu en la materia, la desacralización de la sangre y el espíritu. Una forma insospechada de esa ontología podemos encontrarla en un escritor tan europeísta como Ernesto Sábato en Argentina. Sábato se distinguió por dos recurrencias en su vida: la renuncia y la fuga, que en fórmulas europeas fue calificado como “crisis”. En su literatura el pesimismo es el tono común y en su pensamiento la idea de derrumbe final del mundo que, traducido a los códigos europeos, se expresa como el fin de la Era moderna o el fin de los valores occidentales. Una nueva cultura, no Oriental ni Occidental, ni materialista ni puramente espiritualista “debería dar la escuela de nuestro tiempo. O el mundo se derrumbará en sangrientos y calcinados escombros” (Apologías, 1979).

Como en cualquier héroe mitológico (según la teoría del monomito desarrollada por Joseph Campbell), el nacimiento de Quetzalcóatl está investido con signos trágicos o excepcionales. Quetzalcóatl nace en un mundo de conflictos y, en muchas versiones, de padres enfrentados en la lucha. Con fuertes connotaciones psicoanalíticas, algunas leyendas refieren este nacimiento como producto del erotismo de los opuestos en una lucha. La madre, una guerrera chichimeca descendiente del dios Tezcatlipoca, provoca o desafía al padre, el guerrero Mixcoatl, dejando las armas en el suelo y desnudándose. Mixcoatl igualmente tira sus flechas sobre la guerrera desnuda pero falla todos sus intentos de herirla. Luego el simbolismo se traduce directamente en la acción sexual. Después de una breve fuga por el bosque, el guerrero la posee en una cueva y la embaraza.

El mundo en que nace Quetzalcóatl (Quetzal-Quatl, “serpiente = cóatl; Cuate = hermano) es un mundo de combates, sacrificios humanos y conflictos permanentes. Quetzalcóatl matará a sus predecesores y revolucionará la sociedad eliminando —temporalmente— una de las instituciones básicas de la cultura mesoamericana: el sacrificio humano. Un período de gran creatividad sigue a esta revolución tolteca, donde prosperan las artes y el conocimiento; el pueblo de los sabios y de los artesanos, en oposición al más primitivo pero dominante pueblo azteca.

Carlos Fuentes será luego de la misma opinión: “Quetzaolcoatl se convirtió en el héroe moral de la antigüedad mesoamericana, de la misma manera que Prometeo fue el héroe del tiempo antiguo de la civilización mediterránea, su liberador, aun a costa de su propia libertad. En el caso de Quetzalcóatl, la libertad que trajo al mundo fue la luz de la educación. Una luz tan poderosa que se convirtió en la base de la legitimidad para cualquier Estado que aspire a suceder a los toltecas, heredando su legado cultural” (Espejo, 1992).

El cambio y el florecimiento de la nueva organización debe ser guiada por el hombre-dios, según todas las versiones de la cultura mesoamericana. Quetzalcóatl advierte la amenaza del hundimiento procedente del Este. Pero esta no es sólo la condición psicológica o el destino de un dios con múltiples rostros sino la naturaleza misma del cosmos mesoamericano. Los demás dioses también son conscientes de la inestabilidad en la que se encuentran, por lo que se exigen cada vez más acciones para mantener al sol y la luna en movimiento. Quetzalcóatl es elegido para ejecutar este sacrificio reparador de los dioses. Pero esta acción radical de teocidio no produce el efecto esperado y el Sol no se (con) mueve. Razón por la cual Quetzalcóatl decide autosacrificarse. Podemos deducir la importancia de este dios-hombre por el efecto de su acción, de su autosacrificio: el Sol retoma su camino y de esa forma se produce el nacimiento del la Era del Quinto sol. Todos estos mitos mesoamericanos indican la idea de que la creación del mundo es siempre incompleta. Existe una permanente “duda divina”. El resultado no es una visión del cosmos regida por el ritmo y el orden prevaleciendo sobre el caos, sino un modelo revolucionario donde una parte se enfrenta ferozmente a la otra. A cada período de orden sucede un período de revolución que mantiene en movimiento el Universo.

Es significativa la idea de que Quetzalcóatl representa al creador de la nueva humanidad. En la leyenda del Quinto sol, la humanidad es creada luego de cuatro intentos fracasados de los dioses, que se negaban a intentarlo por quinta vez. El hombre nuevo, como en Ernesto Che Guevara (veremos más adelante) es resultado, también imperfecto, de Quetzalcóatl. Según la Leyenda de los soles, la serpiente emplumada restaura la vida humana a través de un viaje del héroe —elemento arquetípico— a las tierras de los muertos. Quetzalcóatl le reclama a Mictlantecuhtli los huesos de los ancestros para hacer una “nueva humanidad”. Para ello, el dios de los muertos le pide una tarea imposible: soplar una caracola sin agujero. Enfrentado al engaño, Quetzalcóatl recurre a seres naturales, a los gusanos y las abejas para que perforen la caracola y la hagan sonar. El señor del bajomundo —consecuente con una dialéctica entre hechos y palabras— consciente en entregar los huesos a Quetzalcóatl, pero ordena a sus sirvientes detenerlo. Quetzalcóatl desafía al señor de la muerte verbalmente e intenta escapar del infierno. Pero los demonios crean un abismo donde cae y muere, rompiendo los huesos. Su doble lo regenera y así puede escapar del abismo. Pero los huesos están rotos y Quetzalcóatl debe dárselos así a su consorte, Cihuacoatl-Quilaztli, quien los pone en su mortero de piedra y los muele. Quetzalcóatl sangra su pene sobre ellos (la idea de que el alma humana descendía del cielo al vientre materno es propia de la cultura tolteca), de donde nace un niño varón y cuatro días después una niña. De ellos desciende la humanidad, la nueva humanidad. (Continua)

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