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El saxofón fue inventado en Bruselas por el ingeniero y fabricante de instrumentos Adolphe Sax, y puesto a punto en su forma definitiva en París hacia 1840. Rápidamente se hizo popular, ganándose un lugar destacado en las bandas militares de la época. Su aceptación plena en el mundo de la música académica se da a partir de la orquestación que hiciera el francés Maurice Ravel de la obra "Cuadros de una exposición", de Modesto Mussorgsky, en el año 1922, particularmente del fragmento "El viejo castillo", donde el saxofón solista juega un papel fundamental.
Junto a esta entrada triunfal en el mundo de la música mal llamada "clásica", es en Estados Unidos donde el instrumento va siendo utilizado cada vez más en orquestas de jazz, pasando a ser elemento indispensable y principalísimo. Los grandes saxofonistas de jazz han llevado el instrumento a un lugar encumbrado durante el siglo XX.
Hoy, con muchos tipos y modelos, el saxo es utilizado en numerosas combinaciones orquestales, haciendo parte fundamental de la amplia gama de música conocida como "tropical", estando igualmente presente en numerosas formas pop así como en el rock.
Para mostrar alguna de las amplísimas posibilidades que el instrumento brinda, hoy presentamos una obra ya clásica: "Scaramouche: suite para saxofón y orquesta", del judío-francés Darius Milhaud (1892-1974), compuesta en 1937 con tres movimientos: vif, moderé y brazileira. Interpreta la virtuosa iraní Sohre Rahbari, con la Orquesta Filarmónica BRT, de Bélgica, dirigida por el también iraní, nacionalizado austríaco, Alexander Rahbari.
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