Para Beatriz Paganini
Alta en el cielo como un cometa brillás, sospechando acaso que juzgada serás, por no ser mordaz, por quebrarte, y quebrada volver a quebrarte y volver a levantarte, siempre, siempre con el lucero de la niñez, de la inocencia en tus ojos. Cuando llena de polvo y cansada te sentaste al costado del camino pedregoso y viste pasar -como un rayo, como una raya que vuela del espejo- la inconfundible figura del payaso asesino, supiste que estabas por el buen camino, y que era peligroso. Pero todos los que te conocen saben que no sos mujer de arredrarte, de amedrentarte, que estás lejos de los chantajes y de las seducciones que caen, puntuales como la llamada del verdugo, todos los días bajo la forma de una carta o de una invitación para sumarte a los grandes medios y buchonear, buchonear que es lo que te pedirán, lo sabés y los ignorás, porque si la plata no sobra que no se note, porque también sabés que se puede vivir con menos, con lo imprescindible, lo necesario, y que no se trata de atiborrarse en las tiendas porque echarías como polvo de muerto al viento todos estos años de gente, toda esa gente que confía en vos y en sus pequeños que cuidás, pura entereza, pura vida, aunque después los vean de más grandes vestidos de policía: no se trata de la profesión, hay policías buenos y policías malos (y no es broma), sino de la esperanza, de la voz amiga, del mate amargo, del té negro que nunca le negás a nadie, Bea: ¿serás alguna vez premio Planeta? ¿A quién le importa? Hay lugares que te convocan y lugares que te advierten que te alejes. El payaso asesino, suelto en los cardales, no auguraba nada bueno, pero ni lo dudaste, te cruzaste un pañuelo sobre la cara como si fueras una militante de quebracho, te subiste a la bicicleta y fuiste, un poquito caminando y otro poquitito a pie cuesta arriba, como una luz, un sol, contra los vahídos del ángel caído. Piedras calientes lavadas con agua salada para vos, limón y retama dulce. ¿Tenemos todo el tiempo del mundo? El tiempo no sobra para leer a Lacan. Y cómo se nota.
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