
Marcos Alfonso (Especial de la AIN, exclusivo para ARGENPRESS CULTURAL)
Leer un libro es como descubrir los fuegos de la vida, los retruécanos del mundo y hasta los íntimos recovecos de los seres humanos.
¿Quién no ha vivido las emociones de pescar agujas en el Golfo de México junto al viejo Gregorio, de Hemingway, a bordo del Pilar? ¿No ha sufrido usted las penurias del coronel Aureliano Buendía cuando, durante más de 20 años, infructuosamente, esperaba la carta que nunca le escribieron?
Los libros son como las adicciones, crean hábito.
En Cuba, desde que en los albores de la Revolución se fundara la Imprenta Nacional de Cuba, y hasta los momentos más cruciales de la crisis económica de la década de los 90 del pasado siglo, conocida como Período Especial, los libros siempre han tenido su espacio en mayores o menores cuantías.
Apenas dentro de 50 días, el 12 de febrero por venir, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, frente a la rada de entrada a La Habana será, como cada año, el escenario en el cual se dejará abierta al mundo la decimoctava edición de la Feria Internacional del Libro (FIT).
En 2009 Chile devendrá el país invitado de honor en atención al desarrollo de su vasta cultura. Dos Premios Nobel, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, son hijos de ese pueblo. También Violeta Parra, de impresionante legado literario. El folclorista Víctor Jara y el pensador y político Salvador Allende. Numerosos textos y casas editoriales de esa nación concurrirán a la capital cubana.
De Cuba, la Feria se dedicará a la poetisa y ensayista Fina García Marruz, de amplia trayectoria literaria reconocida en innumerables premios locales e internacionales, y al historiador Jorge Ibarra Cuesta, Premio Nacional de Ciencias Sociales en 1996.
Los 50 años de fundada por Haydée Santamaría de la emblemática Casa de las Américas, será otro de los motivos que prestigiarán esta Feria.
Catalogada como el “acontecimiento más trascendental del movimiento editorial cubano y uno de los eventos culturales más esperados por nuestro pueblo”, esta Feria (12 al 22 de febrero en la capital), tendrá carácter nacional como en los últimos ocho años y, a lo largo de la Isla, se presentará en 16 sedes alternativas.
Con posterioridad, en lo que resta del segundo mes del calendario y hasta el de marzo, se organizarán otras 142 miniferias que alcanzarán a todos los municipios del país, con énfasis particular en aquellas regiones azotadas por los tres huracanes que abatieron a Cuba el pasado año.
En el ejercicio en curso, las casas editoriales locales darán a conocer alrededor de un millar de nuevos títulos en cifra superior a los seis millones de ejemplares. Se prevé que los visitantes superen los cuatro millones 124 mil que acudieron a la edición precedente.
En los espacios capitalinos de esta Feria tendrán lugar tres programas: Profesional y Literario, Infantil y Artístico, así como el Área Comercial, constituyentes de opciones colaterales tales como encuentros con autores, y académicos, conferencias, paneles y mesas redondas, muestras de artes escénicas, ciclos de cine y exposiciones de artes plásticas.
Otras variedades son la descarga y copia de libros de su preferencia, de revistas digitales y diccionarios. Multimedia para niños y adultos. Navegación por sitios Web y bibliotecas virtuales.
Grosso modo, la XVIII Feria Internacional del Libro de La Habana tiene garantizada de antemano el éxito popular.
Parte intrínseca de la cultura para cualquier país, la lectura ocupa sitio prominente en la Isla: desde las tradicionales de los tabaqueros hasta las novedades universales. Al decir de cierto colega: ¡Es la mejor “droga” que se ha inventado!.
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