Marité Valenzuela (Desde Costa Rica, especial para ARGENPRESS CULTURAL)
En muchos editoriales, artículos y libros se apunta lo dañino que es el castigo corporal y psicológico dentro del núcleo familiar, que destruye la autoestima, afecta al que lo aplica produciendo culpa y ansiedad y proyecta violencia a toda la comunidad, ¿por qué ha crecido la violencia?, como parece muy real que ha crecido, pues por muchas razones.
Una posible razón es que nuestra actual cultura está signada por la pantalla chica, o sea, por la TV. Siempre ha habido violencia aún cuando no existían las pantallas, pero se ha dicho mucho, y muy interesante, sobre violencia vrs pantallas, incluyendo juegos electrónicos, vídeos, cine y hasta el teléfono móvil, y no es para menos. Un ejemplo: en un programa de dibujitos de lo más popular entre televidentes jóvenes y niños: “Billy y Mandy”, la Maestra Srita Ponzoña, dice que castigará la indisciplina con “una enorme dosis de perturbación y angustia”, Billy se muestra indisciplinado y Mandy, que es muuuy mala, le dice a Ponzoña que no es lo suficientemente cruel, que debe humillarlo delante de los compañeros exhibiéndolo en calzoncillos, luego le dice que transforme dos libros en manos del niño malcriado en pesados ladrillos, que aparezca payasos que se burlen de él y por fin que debe de poner arañas recorriendo su cara, la fábula está plagada de personajes sórdidos, entre ellos Huesitos que es un esqueleto y que representa por supuesto a La Muerte. Las fábulas japonesas son violentitas o muy violentas, han puesto de moda el tema de que es posible volver de la muerte, entonces matar y morir, se relativizan, se rompen límites que en cierta forma eran enseñados antes precisamente con fábulas y parábolas, con un mensaje y un propósito formativo. Hoy día, de Bo Esponja a La Momia se envía un contramensaje y un despropósito más bien tirando a deformativo, y casi siempre usando la violencia.
Es un circo bien orquestado lo que se le presenta a la población para que se “entretenga”, con honrosas excepciones. Priman chinamos chatarra, comida chatarra, cantar y bailar por sueños hipnóticos, etanol para el cerebro, (amén de otras drogas), superficialidad institucionalizada, aborregamiento sistemático, todo tipo de fanatismos sectarios y mucha gente se deja llevar. Los que no se conforman y consideran que hay que aplicar alternativas para construir la solidaridad y los valores profundos del Ser Humano apenas se escuchan, decía un escritor que “estar sano en una sociedad neurótica equivale a pasar por loco”, parecido a lo que le pasó a Jesús. Sólo un gran despertar de la conciencia colectiva podría hacer la diferencia, y llevarnos a una sociedad donde reine la cordura. Este pueblo históricamente ha sido capaz de dar sorpresas, el tiempo lo dirá.
Aporto una cita de Pier Paolo Pasolini tomada del libro “Filosofías del Underground” de Luis Racionero, 1977: "Hay una ideología real e inconsciente que unifica a todos, y es la ideología del consumo. Uno toma una posición ideológica fascista, otro adopta una posición ideológica antifascista, pero ambos, antes de sus ideologías, tienen un terreno común que es la ideología del consumismo. El consumismo es lo que considero el verdadero y nuevo fascismo, el gran mal del hombre no estriba ni en la pobreza ni en la explotación, sino en la pérdida de la singularidad humana bajo el imperio del consumismo. Bajo el fascismo se podía ir a la cárcel. Pero hoy, hasta eso es estéril. El fascismo basaba su poder en la Iglesia y el Ejército, que no son nada comparados con la televisión”.
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