sábado, 21 de febrero de 2009

El Corazón de Venezuela, Patria y Poesía


Daniela Saidman

Ciento cuarenta y siete escritores venezolanos convergen en este libro que fue editado por Petróleos de Venezuela y la Red de Escritores

Las miradas del país que fue, el que es y el que necesariamente debe ser, convergen en las páginas de “El Corazón de Venezuela, Patria y Poesía”. Poemas que narran los haceres y decires de una geografía en la que transitan los ecos de las guerras, las voces y los cantos, los tambores, los gritos desgarrados, el tacto de los cuerpos, el fragor de las batallas, el sabor de las victorias y todo lo que calla y clama por ser dicho.

Poetas y poemas que dicen el territorio posible, el que estaba aún antes de haber venido y el que estará cuando no estemos. Versos que como fuegos encienden el mirar de la tierra y sus gentes, así son las páginas de este libro que editado por PDVSA y la Red Nacional de Escritorios de Venezuela, reúne a ciento cuarenta y siete escritores de la Patria.

Compilado por Luis Alberto Angulo y Luis Ernesto Gómez este libro editado en el 2008, enuncia con fuerza que “la Patria no se vende, se defiende”.

Caminos

Vicente Salias y su Gloria al Bravo Pueblo inician el recorrido complejo y diverso de El Corazón de Venezuela. Le siguen Andrés Bello, Pérez Bonalde, Lazo Martí, Alfredo y Enriqueta Arvelo Larriva, Leoncio Martínez, José Antonio Ramos Sucre, Salmerón Acosta, Vicente Gerbasi, Juan Liscano, Aquiles Nazoa, Orlando Araujo, Carlos Contramaestre, Víctor Valera Mora, Ramón Palomares, Gustavo Pereira, Lydda Franco Farías, Néstor Francia, Haydee Machín, Berta Vega, Miguel Márquez, Argelia Malaver, Gregory Zambrano, Celsa Acosta, Adriana Gibbs y Morella Maneiro, entre otros.

Mosaico del país, en el Corazón de Venezuela se van hilando distintas generaciones de poetas, cada uno con voz propia y ecos colectivos arman las piezas de un país que tiene entre los pliegues las esperanzas del mundo.

“Como el cuerpo, el territorio extiende su rugosidad, el tacto de su superficie, hasta los bordes. Sus paisajes relatan los ojos que perfilaron sus contenidos en la memoria. La imagen del territorio se activa desde la infancia y no sólo se evidencia la básica tendencia a ocupar el espacio propio, sino que representa la tierra de los ancestros, el origen, la permanencia de una memoria, en el rumor inquieto de la sangre, formas de vida que habitan esos paisajes en diferentes tiempos”, dice Stefania Mosca en uno de los prólogos del libro.

Mientras más adelante, Luis Alberto Angulo afirma que “la patria aquí es ese país inocente por el que clama el poeta, quien sabe, empero, que debe engrandecer en su búsqueda de sentido, pues tiene la certeza que su llamado y su visión no son los inútiles arreos de la arrogancia separadora sino la palabra común que nombra agua al agua y logra, al unísono, el milagro de transmutarla en vino”.

Girones de patria

La noción de Patria difiere y converge en cada mirada, en cada verso, en cada recorrido de la palabra. Para unos es la memoria de los olvidos, para otros el fulgor de las metrallas, el niño con su pelota de trapo, el hambre de siempre, el canto originario, la selva, el río, el árbol, el alma.

La Patria es el país que es. El que será y el que ha sido. El que nace de los vientres pobres y el que se siembra en la montaña. La Patria es una y todas, vive en las calles y en las barriadas, en el cielo y las fábricas. Es el hoy canturreando con las manos y las ganas libres de saltarse los miedos y encontrarse por fin juntos, soñando la alborada.

“¡Ay, quien sabe si para entonces, / ya cerca del año 2000, / esté alumbrando libertades / el claro sol de mi país”. (Leoncio Martínez, Caracas 1888 – 1941)

Profetas son a veces los poetas, porque diciendo la voz del pueblo saben traducir sus esperanzas y por eso, a veces, dicen lo que callan las pantallas. Y también saben decir los sueños y gritarlos y amarrarlos en las palabras.

“Este país mío / enrojecido por oleadas de cólera / encontrándose a sí mismo / este país ascendido a los sótanos / de las penitenciarías / este país rebelde con sus manos desplegadas / este país gritando a la calle / este país hermoso como el estallido de una granada / y feroces animales indómitos / este país antiguo / inquieto / dinamitado / este país mío”. (José Lira Sosa, Monagas 1930 – Nueva Esparta 1995).

Poema denuncia

El verso es también denuncia. Dice lo que otros callan. Se compromete con los dolores de la tierra hambreada. Cada uno, cada poeta y cada poema, son un fragmento de la Patria. Tiempos que han sido y tiempos que son, se entrecruzan y suman las voluntades en este libro, que el transcurrir seguramente irá ampliando. Hay una Venezuela que sabe de poesía, que se anuncia cálida en el ir y venir de las páginas. Los amores por la tierra, por las gentes, por las aguas dicen aquí presente.

“Por todos los que lucharon y nos enseñaron a luchar / Por quienes entregaron huesos y sueños como disculpándose / Por los que no ambicionaron más gloria que su pobre intemperie sin amparo / Por aquellos que se abismaron ante la maravilla y se reconocieron en sus llamas / escribo estos versos”. (Gustavo Pereira, Nueva Esparta, 1940)

Nuevas voces

El Corazón de Venezuela está hecho también de las nuevas voces, jóvenes escritores y hacedores de la literatura venezolana. Ellos y ellas, cantan también a la Patria, desde sus vivencias y la memoria cuentan la tierra que los vio nacer.

“Aquí en mi tierra nueva y vieja / todo me pertenece y soy yo mismo / como el ardor de seguir vivo / mirando a mi hijo correr libre de explosiones / por los campos de mis ojos”. (Alejandro Silva, Caracas 1972).

Y Norys Saavedra (Estado Lara, 1972), joven poeta, dice: “ese, tu mapa / me habla como un padre / tiene un cuerno de Unicornio / en la cabeza / Dos piernas macizas/ una encerrada, en barras / de jaula / Esequibo ¿podrías decir qué tienes dentro? / Volver a tu cuerpo / Incendiar los viejos laudos / Quitarte las líneas de presidio”.

Y el más joven de los poetas que aparecen en el Corazón de Venezuela, subraya desde el verso que “puedes vivir un patria sin país / y un país sin patria / te pueden arrebatar la tierra / pero no el amor / que por ella sientes / te pueden cegar los ojos / pero no el alma / la vida que te quitan por defenderla / nutre el lugar donde te siembran”. (Armando Amanaú, Estado Carabobo, 1988).

Esta, que aparece en el Corazón de Venezuela, Patria y Poesía, es literatura necesaria.

Querida Venezuela

“Dos puntos
Como acentuaba Juan Luis
En una carta de amor,
La única manera posible
De dirigirme a ti.
Estaba por agradecerte
Tanta maravilla
Y nunca falta un poeta ocioso
Que me pida por encargo
Que te lo diga por fin
De ñapa nos pones en el centro del universo
Los corresponsales del mundo
Se pelean por vivir contigo
Por nuestras espectaculares hembras
Y nuestros peloteros
Por lo igualados
De nuestros motorizados
Que nos hace
Inspirados de siempre
Por el socialismo
No te hablo de viajes y comidas
Rones, tabacos y cocuyes
porque este libro
es medio gobiernero
Y no quiero arriesgar
Mi clandestinidad sibarita
Como verás
No hallo cómo decirte
Que estoy enamorado tuyo
Y que quiero
Que te cases conmigo
Como si todo
Lo que hemos vivido
No sea ya
Un concubinato firme
No me voy de este poema epistolar
Sin decirte
Que te amaré siempre
Como decía Bolívar a Manuela
Tuyo
HM”.

(Humberto Márquez, estado Zulia 1953)

Publicado en el Diario de Guayana, domingo 08 de febrero de 2009. ¡¡Voces del Sur acaba de cumplir un año de existencia!!


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