viernes, 17 de abril de 2009

Los Notemetaserenses

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No Te Metas era un pueblo, donde gran parte de sus habitantes se caracterizaba por compartir un alto colesterol, caminatas prescriptas, comer estrepitosas comidas, dormir largas siestas, asistir a las misas, criticar a quién se compraba el auto nuevo; hacer bramar el chusmerío en las veredas con escoba en mano, criticar todo desde la mesa de café o abundantes asados, no participar nunca en algo que tuviera que ver por mejorar su calidad de vida y aceptar domésticamente que un caudillo político les marcara los destinos de la vida y la de los hijos y nietos. Así pasaron décadas de sol y llanura en esa población del tranquilo y extenso llano bonaerense.

Pero en ese lugar nadie imaginaba que la naturaleza se estaría encargando de sacudir la eterna rutina, pues nada hacia presumir que a muchos metros debajo de los pies de cada vecino, se estaba desatando una desdicha que terminaría con la calma añosa para transformar a los pesados habitantes en seres que desesperadamente buscarían su salvación.

Era una mañana como las de costumbre en las casas de los Notemetaserenses.

Don No Me Pasó Nada, mate en mano, despertaba a la patrona con el diario del día, se leían las necrológicas, los rumores políticos y sociales como para comenzar la jornada, y así transcurrieron las horas hasta el clásico mediodía impostergable con la mesa puesta y el noticiero local en la TV, para seguir confirmando lo que decía el matutino.

Se comió abundante como siempre en la casa de No Me Pasó Nada, como se come abundante en todas las casas pudientes del pueblo y llegado el momento de la infaltable siesta, se comienza a sentir la clásica sirena de los bomberos, algo típico si lo había. Su sonido fue muy intenso y prolongado. A eso se le sumaron todas las sirenas de policías, ambulancias y bocinas de vehículos que pasaban como rayo desde el sur hacia el norte. En ese momento se cortó la energía eléctrica y ni la radio ni la televisión funcionaban.

Desesperada doña Yo No Fui –la esposa– salió a la vereda y llevándose las manos a la cabeza gritó – Viejo, viejo... mirá lo que está pasando: Un río de agua y materia fecal mezclado con desechos del basural iba inundando el pueblo, tapando las veredas y en las zonas más bajas queriendo entrar a las casas. Don No Me Pasó Nada, extrañado por los gritos de su esposa, decidió dejar la silla y escarbadiente en mano, calzando las pantuflas, se encaminó hacia la vereda. Ya en el pasillo antes de la puerta de calle, el olor nauseabundo a cloacas lo puso enérgico y apuró el paso hasta salir corriendo hacia su esposa.

Doña Yo No Fui gritaba asustada dado que ese río horrible y nauseabundo le cubría parte de los tobillos:

– Viejo, Viejo, nos morimos – ¿Qué pasó?

Para esto, Don No Me Pasó Nada parecía mudo ante lo que veía: ¡Es mierda vieja! A lo que la doña le contesta: -no sé si es vieja o nueva pero si no haces algo nos morimos ahogados en esta porquería, a lo que agrega: -Te dije que escuché que la Planta de ABSA hace años que no funciona, viste, no me escuchas cuando te hablo. –Te la pasaste en el piquete de la soja y no pasó nada… de esto ni te acordaste.

Los vecinos desorientados corrían entre la mierda tratando de salvar sus autos y parar a los vehículos que raudamente avanzaban dentro del mierda.

Doña No sé Que Pasa, vecina de enfrente y ferviente admiradora de “Baile con el caño y Gran Hermano…”, se persignaba en el nombre de Díos y del obispo (que había visto en la misa de once y le había besado el anillo como siempre) mientras mostraba el par de zapatos recién comprados y entre lágrimas esgrimía; vociferaba, señalaba: Éstos son los negros de atrás de la vía…; esas inmundicias cagan todo el día… hasta que tapan todo con los pañales y la mugre.

El panorama se agravaba y los desechos tóxicos cubrían 50 cm. de las casas de la zona residencial. Era realmente un verdadero caos o escarmiento a la ineptitud, falta de compromiso y participación directa de ciudadanos y funcionarios en los problemas que nadie se había ocupado por años. Al río de mierda y desechos, se sumaba todo lo altamente contaminante que se encontraba en depósitos de empresas privadas: (1) PCB, (2) aceite quemado, (3) pesticidas o agro-tóxicos, venenos en general, (4) desechos tóxicos.

No te Metas, es un pueblo como tantos otros con sus numerosos vecinos como don No Me Pasa Nada, su esposa Yo No Fui. La señora No Sé Que Pasa, pareja del flaco Yo No Me Meto, es decir, todos con una característica propia del lugar, en este caso encantado: Alertas por con quién se acuesta con fulanita/o; qué hace mengano, dueños del bostezo aburguesado; portadores de una parálisis traumática propia de su mediocridad y facilismo.

Estos ciudadanos que existen en todas partes, se alejan de vecinos con buenas intenciones quienes alguna vez pretendieron alertar sobre la obsolescencia de la planta de tratamiento de efluentes cloacales, con sus décadas sin funcionar, con el derrame permanente de los mismos líquidos que hoy taparon la ciudad, enviándose a un canal privado a cielo abierto (envenenando napas y todo lo que toca) hasta conectar con un canal que, aguas abajo contamina todo a los vecinos de otra ciudad. No se interesan según algunos rumores, porque hay que escuchar; dejar de hacer cosas “importantes…” “Es mejor que lo arregle el gobierno” O a quien le toque, se escucha muy al pasar.

La misma sociedad de los NOTEMETASERENSES, siempre hicieron oído sordo a los reclamos de algunos molestos “agitadores” o simples ciudadanos que alguna vez alertaron sobre estos temas de la NO POTABILIDAD DEL AGUA, por contener ésta, altos valores en arsénico, nitratos y fluor, siendo este servicio prestado por la concesionaria ABSA (Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima) que siendo claro significa Gobierno de la Pcia de Bs As, considerando que tiene el 90 % de sus acciones. Siempre fue más fácil no decir nada de estas tonterías de cuatro locos que atenderlas, hasta que el día llegó y la contaminación se hizo evidente y olorosa; trágica y terminó de contaminar a la vista de todos, todo lo que se puede imaginar.

Doña No Sé Qué Pasa, desesperada porque ha perdido sus ahorros en dólares que guardaba en un frasco de café y sus joyas de oro que heredara de su madre y que había dejado en el lavadero dentro de un disimulado recipiente de plástico bien sellado, sale a pedir auxilio tratando de encontrar todo. Ya sin consuelo, le pide a unos pibes que pasan con un carro tirado por un caballo si pueden llevarla. Los pibes acceden y le dan la mano para subir. Sentada y llorando pregunta: - De dónde vienen? –De atrás de la vía, responde El Negro y con sencilla calma expresa: -¡Qué cagada doña…!

Notas:
1) Consejo de Médicos de la pcia de Córdoba. http://www.cmpc.org.ar/datos/vernoticias.asp?id=377
2) Peligra el ambiente por el uso de aceites quemados. http://www.bajoelagua.com/articulos/reportajes-buceo/630.htm
3) Como se contamina el agua. http://educasitios.educ.ar/grupo068/?q=node/104
4) Contaminación por desechos tóxicos. http://www.medioambientelegal.com/archivos/EL%20PROBLEMA%20DE%20LOS%20BASURALES.doc


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