viernes, 10 de abril de 2009

¿Qué significa educar?

Carlos Á. Trevisi (Desde Guadarrama, Madrid (España). Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nos educamos para satisfacer la plenitud de las potencias que nos caracterizan como seres humanos; transformadas éstas en actitudes gracias al proceso educativo, nos asumimos personas con visión de nosotros mismos y del entorno para insertarnos en él según nuestras propias capacidades.

Si la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo (Paulo Freire), nos cabe adentrarnos en el conocimiento y manejo del instrumental del que hay que valerse para las circunstancias educativas del "hic et nunc"; llegar a lo más profundo del encuentro para obtener resultados compartibles y ser capaces de poner en acto nuestros conocimientos, valores y actitudes.

Ortega y Gasset decía que toda obra creadora es hija del descontento, de la insatisfacción. El conformismo paraliza las energías vueltas hacia la acción.

La educación es auténticamente humanista en la medida en que procure la integración del individuo a su realidad, en que le pierda miedo a la libertad, en que pueda favorecer en el educando un proceso de búsqueda, de independencia y, a la vez, de solidaridad (Paulo Freire).

Una educación integradora logrará que el educando sea amplio para abarcar y tan abierto como para dejarse abarcar, combinación ésta que lo pondrá en común con los demás. Deberá asumir que su libertad, que es uno de los bienes más preciados de que dispone, no es negociable, que es sumamente frágil y que se consigue con un ejercicio permanente de su independencia. Finalmente entenderá que ser solidario es algo más que dar: Es darse.

¿Prepara la escuela para el ejercicio de la libertad, para el desarrollo de la capacidad de optar?

La gran pregunta es otra, sin embargo: ¿qué hacemos desde la familia en pos de tales logros?

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