viernes, 17 de abril de 2009

Reestreno de una obra de “Tato” Pavlovsky - Sólo brumas: una obra impactante


Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA – PTS, desde Buenos Aires, Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Uno siente la imperiosa necesidad de decir desde su lugar aquello que se silencia, y que los gobernantes, políticos y la misma sociedad tratan de ocultar para dar una buena imagen del país”

Norman Briski, director de la obra

Sólo tres protagonistas (y un médico que se suma al final) hacen Sólo brumas. La obra de Eduardo “Tato” Pavlovsky, dirigida por Norman Briski, se desarrolla en un depósito; en un lugar donde sólo hay ruinas y muerte; donde los personajes entremezclan sus vivencias del pasado (con algunos leves y breves toques de humor) con un presente sin futuro.

La muerte la expresan patente los carritos que van llegando con niños muertos (o no), tema central de la obra e “inspirado” (si cabe la poética palabra), en los hechos conocidos en 2004 en nuestro país: los bebés nacidos en Tucumán, con menos de 500 gramos, serían depositados e identificados como “nacidos muertos”...

La “salida” la ofrece Pavlovsky, en un monólogo casi al final de la obra: allí pide “reinventar” las palabras, ya que las que usamos están muy gastadas; y propone la rebeldía, la insumisión, contra lo que se vive (vivimos) día tras día . La obra pretende cuestionar al espectador acerca de lo que sabe, pero no dice; indigna, pero acepta; molesta, pero se lo deja existir.

Pavlovsky ha definido en un reportaje: “una obra no es lo mismo que una denuncia política, pero pienso que ciertos temas políticos pueden ‘distorsionarse teatralmente’ para profundizar en el imaginario social del momento” . Y la actriz Mirta Bogdasarian, además de decir que no es una “obra panfletaria”, explicó que cada personaje de la obra durante sus diálogos “saca conflictos que no están referidos puntualmente al tema que circula en la obra (la victimización de los niños). En ese depósito, donde la tarea es recibir las cunas con los bebés moribundos, somos parte de una maquinaria que nos hace sufrir miserablemente” .

Percepción de la realidad, conciencia y subjetividad vendrían a ser el blanco de ataque (a veces directo, a veces indirecto) en los diálogos de los tres personajes, que viven “envueltos en las brumas” de su propia conciencia, balbuceando sobre las miserias de la vida.

La obra, que ha sido elegida por el Centro Dramático Nacional Dijon Bourgogne junto a la obra Potestad –también de Pavlovsky- para el Festival Internacional “Teatro en Mayo”, está en el Centro Cultural de la Cooperación todos los viernes del mes de abril.

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