sábado, 16 de mayo de 2009

Interculturalidad paritaria, o ¿kuti-sicología? (Parte I)


Yves Guillemot

Presentación

En el proceso de escribir el prólogo del libro “Qhapac Ñan, la Ruta Inka de Sabiduría” de Javier Lajo y queriendo profundizar sobre uno de los conceptos tocados en este libro cual es “el puente” o vínculo que significa la cruz andina o “Chakana” que transitoriamente podríamos comparar con la categoría de “interculturalidad paritaria”, aunque de inicio digo que no son conceptos idénticos, pero que nos puede ayudar a comprender el sentido de la paridad en la comunicación y entendimiento mutuo o lo que vamos a llamar “vínculo”. En el trabajo realizado con Javier Lajo, pienso que logramos un diálogo intercultural auténtico, debate, que a pesar de ser entusiasta y creativo fue, para mi subjetividad, muy tenso y complicado. He tenido que cuestionar muchas cosas, sobre todo a nivel emocional: miedos, dudas, resentimientos y todas las trampas que el paradigma occidental pone en el camino de la creatividad, justo para impedir un verdadero dialogo y forzarnos a entrar a espacios manipulados por el mismo paradigma occidental, no obstante las buenas maneras y mejores intenciones de ambos lados.

Mi encuentro con Javier Lajo, sucedió porque en mi búsqueda e investigación de terapias alternativas de los indígenas, de los curanderos y “chamanes” sobre todo quechuas, varios de ellos me sugirieron, por el tipo de mis insistentes preguntas, buscar y entablar dialogo con el puquina Lajo en el sur del Perú. Por eso cuando hace poco, Javier me sugirió escribir algo para profundizar el tema del “puente” entre nuestras culturas, o simplemente de la interculturalidad, me pareció una buena idea, tomando en cuenta la propia experiencia mutua, no solo de encuentro de ideas, sino también y sobre todo, hablando de los problemas emocionales que surgieron en el proceso mismo de escribir el prólogo y promover el libro. Pienso que lo vivido nos ha enseñado mucho sobre lo que pasa cuando estamos seriamente enfrentados a un verdadero dialogo intercultural.

El occidente insistió negando por mucho tiempo que los “nativos” de varios continentes tuvieran alma, y parece que algo de eso se ha quedado en lo que ahora llaman “interculturalidad”, parece que están tratando de persuadirse a si mismos a través de dicha interculturalidad que si, efectivamente los indígenas son humamos y que efectivamente, si tienen alma. Es como si la duda permaneciera, como si nunca hubiera desaparecido. En este continente Americano, el problema empeora dado que no tienen cultura escrita y entonces no han logrado el mismo respeto que occidente tiene a la India con el Upanishads, o a la China con el Tao Te Ching de Lao Tse.

Por eso la aparición de una explicación, en el libro de Javier Lajo, del significado de una línea recta geográfica de templos sagrados de la cultura andina a lo largo de varios miles de kilómetros en la cordillera andina, como una “escuela de sabiduría”, en el libro “Qhapaq Ñan”, representó para mí, no solo la necesidad de respetar y re-conocer a esta cultura andina, sino la posibilidad de un nuevo paradigma y alternativa de vida y de salvación del planeta en esta hora en que el desequilibrio ecológico, amenaza con pasar a la alerta roja. Y porque no repetir y comprender, como dice el verso del Chilam Balam que inicia el citado libro: “Los que no puedan entender morirán, los que entiendan vivirán”; o que la intención paradigmática de esta despreciada cultura y “orden” andino es la de “recuperar y mantener el equilibrio del mundo”, claro, a través de una disciplina espiritualista y filosófica andina, como lo es el Tao, o el Zen para el caso asiático -que significan también “camino”- pero en lo andino también a través de algo concreto o físico, que son los Intiwatana (1), alineados a lo largo del “camino de los Justos” o Qhapaq Ñan de la cordillera andina, columna vertebral de la América del Sur. Y aquí esta la feliz y brillante novedad del “orden andino”, en la propuesta disciplinaria indígena de los Andes.

En este ensayo corto voy a tratar de analizar cómo es que occidente utiliza sus propios conceptos para reducir al “Otro” y someterlo a lo que es “comprensible” al interior de su paradigma, es decir dentro de su horizonte de posibilidades y de su imaginario; y veremos también cómo a partir de estas reflexiones, podemos crear herramientas que permitan de-construir estos conceptos. En este trabajo, me parece que la filosofía y la sicología tienen un papel muy importante.

EL ROL DE LA PSICOLOGÍA Y LA FILOSOFÍA

La psicología nos puede ayudar como base de reflexión; es decir como herramienta teórica nos permite el de-construir los procesos (2) que impiden un verdadero dialogo intercultural.

La psicología y la filosofía, (como por ejemplo la filosofía marxista), son buenas herramientas para entender mejor los mecanismos del paradigma occidental. Es decir que como critica estructural nos puede permitir analizar y deconstruir estos mecanismos, a nivel económico, religioso o psicológico.

El éxito de estas herramientas ha permitido que filósofos y psicólogos occidentales las apliquen a otras culturas y proyecten en ellas su propio sistema y lógicamente también sus patrones psicopatológicos (3). Ello se puede ver de manera muy clara en las descripciones de los cronistas cuando trataron de entender el mundo andino a partir de sus propios paradigmas, utilizando calificativos como el de “individuos”, “imperios”, “reyes”, “sacerdotes”, “guerras”, “sacrificios humanos”, etc.

Lo que estoy tratando de vincular desde “lo occidental” (es decir desde mi propia cultura), no es lo “andino puro”, pues esta “pureza” no existe desde la ocupación occidental del continente. Las condiciones objetivas coloniales son totalmente distintas de las de antes del desembarco europeo y una mirada atrás no nos va a servir para nada.

Lo que si se puede hacer y eso me parece la meta mas interesante de un verdadero dialogo intercultural, es intentar de limpiar un espacio que llamaremos “Andino”, pero sin “ismos” de ningún tipo, es decir, sin nostalgia aberrante, afirmando los valores fundamentales de las culturas indígenas, que son en mi opinión de manera ontológica comunes a todas las culturas originarias y tradicionales, y a un nivel pre-psicológico (ver anexo), común a toda la humanidad, es decir valores comunitarios que se desarrollaron de manera espontánea en todas las culturas de los pueblos no infectados por algunas patologías occidentales.

Afirmar este espacio de puente paritario me parece una prioridad urgente y la base de todo dialogo intercultural, es decir que sin esta meta el dialogo intercultural no tiene sentido, y de hecho, va a seguir actuando como brazo armado de la globalización, o colonización por homogenización cultural.

Por lo demás se ha maltratado tanto a las culturas y pueblos indígenas, que pedirles ahora un diálogo de igual a igual o intercultural, sin siquiera repararlos en algo, reparación que debe venir de occidente, de Dios o de quien sea, me parece algo de veras, sino gracioso, de humor negro.

LA KUTI-SICOLOGIA (4)

Solo después de una auto-de-construcción o kuti-sicología, occidente podrá intentar compartir algunas herramientas desarrolladas al interior de su propia cultura y que puedan servir para equilibrarse y de-sicologizarse. De esta manera un dialogo intercultural permitirá a la otra cultura llevarse lo que es suyo y aplicar lo que es relevante, nutriendo “al otro lado” en un proceso recíproco, en el compartir de los resultados en la aplicación de esta experiencia. Este trabajo para los occidentales, es mas un espacio de “no saber”, de aceptar el “no tener una propuesta” y participar de manera humilde en un trabajo de sanación y limpieza, para facilitar la creación de “un espacio” que enseñe lo que necesita por si y para si mismo (5).

La psicología, así tratada, puede permitir la posibilidad de empezar un auto-análisis realizado por los andinos mismos, a través de un diálogo con occidente, que les ayude a entender cómo es que las herramientas de la sicología occidental desarrolladas a la inversa, es decir una kuti-sicología que implementada como un proceso “al revés” les pueda ir ayudando a alumbrar procesos sincréticos legítimos y vigentes en las practicas y teorías liberadoras.

En esta metodología veo el papel de occidente como un espejo que refleja el entendimiento de sus propios mecanismos, de tal manera que “el otro lado” pueda des-hacer y des-aprender a través de lo que llamo la Kuti-psicología, lo que todavía los encarcela en un esquema mental psicológico. Este método nos ofrece una oportunidad de encontrarnos a un nivel pre-sicológico (ver anexo) y a través de esto, intentar abrir un espacio “paritario” o verdaderamente intercultural, donde nuestras diferencias puedan ser dinámicas, generando alternativas no colonizadoras.

Las experiencias acumuladas en base a mi práctica terapéutica profesional, viajando por los Andes en muchos años, me han permitido el privilegio de compartir con hermanos Andinos, los problemas emocionales y sicológicos que surgen al tratar de armonizar las fuerzas centrifugas que nacen de un mestizaje hibrido que no consigue su realización, y que en muchos casos generan contradicciones crónicas que surgen de las dinámicas inherentes a los paradigmas de ambas culturas.

Algunos, buscan en las “plantas maestras”, como el Ayahuasca, un camino para resolver estas contradicciones y logran abrir algunas puertas y respuestas, pero muy pocos logran continuar y culminar los pasos siguientes requeridos por estas ceremonias indígenas. Aquí esta el papel de la kuti-sicología; des-hacer lo que la sicología ha construido a través de la desvinculación sistemática (6) del niño con el mundo y todo lo que le rodea.

Lo que he confirmado en mis experiencias terapéuticas, me sugiere que lo que se necesita, y eso me parece ser el mensaje del Ayahuasca y la puerta que esta planta medicinal abre, es un desafío a enfrentar esta desvinculación y resolverla, es decir enfrentar en las dinámicas de la propia familia, traumas provocados por violencia, alcoholismo, racismo (7), la alienación del trabajo o de la religión, etc.; todos aspectos estructurales comunes dentro del paradigma occidental.

Esta reflexión me lleva a tratar de imaginar lo que podría llegar a ser una verdadera interculturalidad, con un esfuerzo de ambos lados, especialmente del lado occidental, que es el lado opresor. El primer paso que veo es enfrentar juntos el plano sicológico que desde mi punto de vista es lo que impide un verdadero dialogo; haciendo esto, a nivel metodológico podemos utilizar la psicología para enfrentar y de-construir las trampas o “caballos de Troya” que el sincretismo ha asimilado o insertado dentro del pensamiento Andino. Esto nos permitirá entender la diferencia antológica entre la sicología como construcción sistemática de la desvinculación occidental, y lo que se necesita aplicar: Una psicología al revés o kuti-sicología, que de manera similar he tratado de desarrollar para la antropología en el prólogo del libro Qhapaq Ñan. Es decir encontrar un espacio fuera del plano sicológico, por que este nace de un paradigma individualista, tratando de encontrar herramientas para una de-construcción sistemática, utilizando el espejo del “otro” para de-construir estas estructuras sicológicas desvinculadoras.

La filosofía occidental y su complemento, la sicología, crean una problemática inherente a su paradigma y de la lógica interna de su ontología del individuo, base y principio de la filosofía y obviamente de la psicología. Esta problemática inherente a su lógica, es la necesidad de entender el concepto del “otro” pero genéricamente individual.

EL CONCEPTO DE INTERCULTURALIDAD

Para empezar, se necesita entender fríamente lo que es interculturalidad, ¿De dónde viene la necesidad de superarla y cambiarla? ¿Es posible mejorarla?; y también, ¿De dónde viene esta mirada “inter” y porqué esta necesidad de “respetar las diferencias”?, “respeto al Otro”, “ser incluyente” etc. ¿De dónde vienen estas “buenas intenciones” motivadoras de esta búsqueda?.

Analizando las palabras mismas, se puede notar que se juntan dos palabras: “inter” y “cultura”, vamos a comenzar analizando el significado de ambos vocablos.

En este análisis voy a usar un lenguaje un tanto sarcástico para describir como entiendo los vocablos estudiados. Pero me parece que vale la pena para compensar y provocar reacciones, es decir que estamos tan acostumbrados a escuchar los discursos tradicionales y paternalistas que sostienen la interculturalidad, que cuando se enfatiza una visión alternativa, se puede abrir espacios para una discusión fructífera como forma de llegar a encontrar una posición mas moderada.

1. “Inter”

La palabra “Inter”, parece inicialmente, inocente y aséptica, pero esta muy cargada y vinculada con uno de los primeros caminos abiertos por los griegos, que luego cristaliza el cristianismo como individualismo. Estoy hablando de como Aristóteles, en la “Metafísica N1”, desvalora y descalifica “la relación” para valorar de manera exclusiva a “las partes” en detrimento de “la relación”, que aquí prefiero llamar vínculo. Antes de este corte “aristotélico”, todo estaba vinculado con “el todo”, después, la sustancia adquiere “realidad” exclusivamente y “el vinculo” se convierte en un aspecto secundario de “la sustancia” o de las partes “des-vinculadas”. Como lo plantea G. Simondon (8), eso nos lleva a una “realidad estática” donde la transformación o “cambio” se vuelven incomprensibles, y en donde nacen dos problemas nuevos inherentes a este paradigma, es decir: ¿Cómo se construyen los términos o partes?, y luego como una relación es posible, aquí esta el espacio o “lugar” del “inter”.

El “inter” como concepto problemático, nace de una ontología específica: La des-valoración del vínculo y de una visión de la realidad como sustancia. Para entender el salto conceptual realizado, es interesante compararlo con el concepto de “Elemento” o “ápeiron” del filósofo jónico Anaximandro de Mileto (610-546 a.C.), "ápeiron" (de "a-"privativa, y "peras", límite, perímetro), es decir, lo indeterminado, lo ilimitado, que es precisamente el “Elemento sin limites”, y esto no es igual ni parecido al concepto de “infinito”, puesto que ápeiron esta fuera del espacio-tiempo y tiene dos aspectos: es Homogéneo como potencial de todo y segundo es “Poder de heterogeneización” por la así llamada “phisis”, que es el poder de diferenciación que es mas fuerte que “lo que hace crecer las plantas”. En el “Elemento” todo esta vinculado no hay sustancia separada; lo que aparece ante nuestros ojos de occidentales como “sustancia” siempre esta vinculado con el Elemento, su fuente, pero una fuente que no existe fuera de lo que brota de ella. En esta lógica, el cambio o movimiento es la interacción entre homogeneidad y heterogeneidad y se entiende de manera natural como proceso. Aquí el pensamiento “paritario” griego, parecido al Andino, brota aun originario.

Como se sabe posteriormente Aristóteles (384 -322 a.C.), hace un corte crucial que va a determinar toda la futura problemática del occidente: primero la del cristianismo, o del individuo responsable frente a su Dios, el individuo de los derechos humanos, luego el de la “recolonización”; y hasta ahora, el de la interculturalidad. Desde una visión dinámica del universo conceptualizada por la phisis, que se puede entender en esta esquematización como el vínculo primario, el universo se vuelve estático sin “vínculo”. Esta visión estática crea la necesidad de los conceptos de “espacio” como pantalla y de “tiempo” como movimiento sin referente, para entender el flujo y cambio dentro de este espacio.

Todos estos conceptos nacen de una ontología que pone los términos o partes, en este caso los individuos como única realidad, para luego preguntarse, ¿Cómo vincularse con el “Otro”?. “Inter” entonces es una palabra que presupone esta ontología y solo existe desde un lado del presunto dialogo, desde el otro lado el problema del sujeto no es el de ¿Cómo vincularse?, sino es ¿Cómo escapar?, o esconderse, no ser visto, o volverse invisible, transparente a la mirada del otro occidental, que nunca deja de convertir, de asimilar, de homogeneizar. La única alternativa para el “Otro” es desaparecer, esfumarse, ser invisible, y en los Andes, los andinos lograron hacerlo refugiándose en las alturas o en la selva, zonas intrincadas para los invasores. Con la modernidad y la presencia cada vez más importante y colonizadora de la televisión y de la deculturación sistemática, como resultado de la invasión de los evangelistas y otras sectas en las alturas y en la densa selva, y de la alfabetización en castellano, no hay como esconderse. El “Otro” no puede ser transparente, esta como un conejo frente a las luces del carro del occidente que le propone una inter-algo antes de aplastarlo.

Entonces “inter” es un arma del lado occidental, y no hay simetría, el “inter” propone: O te conviertes en un ser, individuo-sujeto (res-cogitans) como yo, o mueres.

2. Cultura

El otro vocablo: Cultura, es muy interesante también, viene de “cultivo” acción “agrícola”, “campesina”, no-ciudadana que en el discurso moderno, se refiere a formas de conocimiento no elitista, “cultura” es algo subalterno a “civilización” y dentro del pensamiento occidental, la única civilización es la suya, como pensamiento hegemónico, que sirve para entender todo lo que no tiene los mismos valores, primero, “científicos”, luego cristianos y luego económicos, éticos y sicológicos. Culturas y etnias son vocablos que sirven para describir ciertos “fósiles” que todavía no se dan cuenta que “ya llego la verdad” en 1492, y que son “tontos” de no aceptar algo tan obvio, y pues… “que pena que tuvimos que matarlos para convencerlos”.

Lo que antes del cristianismo y luego de la modernidad era convivencia de diferencias, celebración de las diferentes maneras de ser dentro de su medio ambiente, se vuelve falso y descalificado, primero de manera violenta por el genocidio ejecutado en nombre de Dios, y segundo, se convierte en paternalista, para “acomodar” las nuevas sensibilidades que parecen en el occidente en el siglo XVIII. Surge un interés tremendo en occidente por los “salvajes”, lo que hace que primero se abandone el esclavismo para transformarlos en “lumpenes” (siervos y obreros) y luego promueven una visión caritativa y paternalista parecida a la que desarrollaron para sus mascotas.

La declaración universal de los derechos humanos de 1789, en Francia, da una forma sistemática a estas sensibilidades y nace una nueva ideología con ambiciones de universalidad que todavía sostiene el proceso de globalización a través de imponer la democracia y los derechos de los individuos como modelo universal. Esta declaración de derechos, otorga para “todos los humanos” una posición de superioridad, la del que sabe lo que necesita cualquier humano en cualquier parte del planeta. Como el loco de Bush, que ataca Irak diciendo que esta “sembrando libertad” con “bombas inteligentes” y “bombardeos quirúrgicos”, porque los “pobres iraquíes” seguro es que “no saben ser libres”.

Al nivel filosófico, es la culminación del movimiento empezado por Aristóteles unos 23 siglos antes. Los términos o “partes” no solo son sustancia, es decir realidad, sino que también tienen “derechos”. Primero desvinculan las “partes” o términos, haciéndolos individuos para luego otorgarles “derechos” ¿Que vienen de donde? Pues lógicamente, vienen de la comunidad, pero como “la comunidad” no existe, en este paradigma, sino como “colectivo”, es decir como conjunto de individuos, los “derechos” parecen surgir de un vacío como una respuesta lógica, dentro de la problemática creada por la ontología que sostiene este pensamiento.

El otro aspecto de la palabra “cultura” que quería excavar es su carácter humanista, es decir que las culturas son conjuntos de seres humanos desvinculados en esta descripción de su conciencia totémica o animista como lo describe Philippe Descola en su “Antropología de la naturaleza”. En esta obra Descola describe como la conciencia de ser no se puede reducir al humano, el ser de la conciencia totémica incluye sus rutas sagradas, rocas, montañas, etc. cosa que no se puede reducir solo al humano.

El Ser no se reduce solamente al humano, hay diferentes maneras de ser que ha identificado Descola, entonces me parece muy importante tomar en cuenta el sostén humanista del concepto de cultura para poder cambiarlo en un concepto verdaderamente paritario, no solo entre “Culturas” sino dentro de las “culturas” y entre los humanos y su medio ambiente. Me parece que esa fue la primera consecuencia de la desvinculación operada por Aristóteles, o mejor dicho, Aristóteles sistematizó algo que era vigente en la polis griega: Los griegos más que natura, los griegos más que los bárbaros, los griegos mas que los esclavos, los griegos (varones) más que las mujeres. Esto fue lo que dio sostén conceptual al mito del hombre occidental, o formas sociales, que por supuesto permitieron la existencia de una clase ociosa, que por supuesto hoy en día esta identificada con los capitalistas neoliberales usureros dueños del capital especulativo financiero.

La Inter-culturalidad como industria

De la misma manera que el occidente a hecho una industria muy rentable de reciclar los desechos y contaminación que su produce su lógica económica, hace algo parecido con la interculturalidad, haciendo una industria muy rentable de su contaminación y desechos histórico-psicológicos. Hay toda una industria de la interculturalidad que logra conseguir millones de dólares para conversar e invitar a indígenas para que participen en el coro de cómo seguir haciendo lo que hacen por 500 años, es decir, seguir invadiendo, engañando, desvinculando, robando, homogeneizando, en una palabra: colonizando

1. Las Iglesias.

Otra pauta que nos debería alarmar: las iglesias utilizan mucho el concepto de “interculturalidad”, tratando de establecerse en territorios indígenas para manipular a sus movimientos y organizaciones; si la iglesia se siente tan confortable con este concepto es por una razón muy simple, es que la interculturalidad no es mas que la vieja tentativa misionera de convertir, asimilar, desvincular, pero con un nombre nuevo. Lo importante para ellos es que les permite recoger plata de la cooperación internacional y del público para seguir haciendo su trabajo de siempre. No nos sorprende que las iglesias sean tan favorables a la interculturalidad.

Para dar un par de ejemplos, el primero lo he extraído de un artículo publicado en Internet (9), en donde un antropólogo norteamericano confiesa sin inmutarse (10): “Como él mismo comenta, después de tantos años ayudando a formular un discurso de autonomía indígena y autodeterminación política (sic), Smith estaba tratando ahora de “alejarse y cuestionar el discurso” (Smith, entrevista 2002)”. Imaginemos pues –con mucho esfuerzo- a un antropólogo norteamericano interculturalista un tanto ingenuo, “ayudando a formular un discurso de autonomía indígena y autodeterminación política”, (¿¡?) y encima que se de cuenta que los líderes indígenas le están “plagiando” el discurso para sacarle plata a su ONG (!); ¡Qué tal desvergüenza! -la del antropólogo por supuesto- y que pena por él, tener que alejarse, de los pobrecitos indígenas “engañadores”.

Esta es la “interculturalidad” que practican ciertas ONGs vinculadas a las iglesias que están creando o “sembrando” organizaciones indígenas, ciertamente, “autónomas y autodeterminadas”… para invisibilizar a los auténticos líderes y organizaciones indígenas, y a largo plazo para debilitar y hacer fracasar a los movimientos indígenas por la vía de la auto-parálisis, como ya se deja notar en el movimiento indígena ecuatoriano frente a los desafíos de la “revolución ciudadana” criolla de Rafael Correa.

El segundo ejemplo se trata de un artículo (11) escrito para la iglesia por Mario Roberto Morales, un guatemalteco, texto que nos fue enviado por una amiga religiosa de Guayaquil se llama “Por un mundo Inter-étnico” y dice así:

“Lo primero que se debe superar a la hora de diseñar políticas tendentes a dejar atrás los prejuicios diferenciadores, la discriminación y el racismo, es la noción de que esta práctica es antinatural y exclusivo patrimonio de grupos sociales o individuos esencialmente malignos. Por el contrario, lo que hay que tener claro es el hecho de que el prejuicio diferenciador se encuentra en la base de la supervivencia de los primeros grupos humanos, ya que éstos no podían sobrevivir en grandes conglomerados sino solamente en pequeños grupos, y esta necesidad hizo surgir elementos culturales diferenciadores entre los grupos, dando origen a toda suerte de símbolos totémicos, tradiciones orales y mitos de origen, y también a las nociones de supremacía ejercidas en forma violenta por unos grupos sobre otros. Mediante la creación de elementos culturales diferenciadores se pretendía que los grupos no crecieran más de lo conveniente. Las funciones sociales de la producción de símbolos como las enseñas, vestimentas y demás elementos identificatorios, eran funciones diferenciadoras y discriminatorias, ya que solamente mediante este procedimiento los grupos humanos podían asegurarse sobrevivir en pequeñas comunidades. La matriz histórico-cultural de la discriminación es, pues, la original necesidad de supervivencia”.

Este es el verdadero sentido de la palabra “interculturalidad”, el pecado original nos ha echo malos y necesitamos la iglesia o una ética para salvarnos, entonces todos los que “aun no saben que nacen malos” tienen que saberlo, y vamos a llevarlos a todos los vicios, alcohol, prostitución, drogas para asegurarse que esta predicción se haga verdad. ¿Cómo podemos entender una interculturalidad donde las tradiciones ancestrales como ritos, vestidos, mitos están vistos del lado occidental como funciones discriminatorias?

2. Las ONG’s

Otra franja parásita, pero que muchas veces se mezcla con las iglesias, son las ONG’s parásitas, que son la mayoría, las que surgen para “resolver problemas” que ellos mismos identifican en “zonas de pobreza”. Muchas de estas instituciones están creadas para hacer plata a nombre de la misma lógica caritativa que utilizan las iglesias para conseguir dinero de la cooperación “occidental” de fuentes tan sensibles a estos problemas. Un sentimentalismo, que en el occidente a reemplazado a las emociones verdaderas a través de todo un mecanismo de proyecciones compensadoras (ver subnota 9) vinculadas a la psicopatología del individuo. De las “Buenas intenciones” que le gustaban tanto a Sartre esta empedrado “el camino hacia el infierno”.

Estas estructuras parásitas usan a personas que verdaderamente al principio están motivados para “ayudar”, “salvar al medio ambiente”, “salvar la selva”, “alfabetizar”, “salvar los niños de la calle”, “descontaminar”, “reforestar”, todos temas muy nobles cuando son vistos y tratados de manera separada. Estas personas abandonan sus medios de conseguir ingresos y se vuelven económicamente dependientes de estas estructuras que poco a poco utilizan este poder para forzarlos a hacer cosas contra su propia ética y motivaciones que al inicio les hizo escoger este trabajo. Eso es para los “inocentes” pero también hay toda una franja de gente que por una miseria están listos a ser lustra-zapatos de los burócratas de cierta cooperación inmoral, se vuelven traidores dentro de la comunidad ya que se encargan de hacer el mismo trabajo sucio de desvinculación.

Esta industria “Intercultural” funciona de la misma manera que las iglesias y estas forman ONG’s (12) para conseguir dinero de la cooperación internacional. El occidente utiliza los mismos problemas que aparecieron por su lógica económica: deforestación, contaminación, exclusión, racismo, etc., para hacer más plata aprovechándose del sentimentalismo (13) de los occidentales. Son parásitos, vampiros de la peor variedad, los que se enriquecen de la miseria de los demás, de la vulnerabilidad de las comunidades indígenas más pobres. Se enriquecen de la miseria, pero, eso no es todo, lo peor es que al mismo tiempo los desvinculan de sus costumbres, de su cultura y de su cosmovisión volviéndolos mendigos, indignos y dependientes, sin capacidad productiva. Estas comunidades, pierden en este proceso, la habilidad de encontrar sus propios recursos dentro de sus capacidades, y en este proceso dudan de su propia identidad, de la legitimidad de su cosmovisión, de su habilidad para enfrentar y solucionar problemas surgidos del mestizaje y de la occidentalización.

Es importante darse cuenta que cada paso se hace dentro de la lógica interna occidental, los cambios no vienen de afuera, en ningún momento el “Otro” puede tener voz, imponer su propia lógica de diálogo y/o sobrevivencia.

(Continuará)

Yves Guillemot es psicoterapeuta y filósofo francés radicado en Londres. Autor entre otros textos del Prólogo al libro de Javier Lajo: “Qhapaq Ñan la Ruta Inka de Sabiduría”

Notas:
1) Intiwatana: Vocablo quechua que significa: Lugar donde se “amarra al sol”. Javier Lajo lo interpreta como: “amarrar el ángulo de incidencia de la radiación solar sobre la tierra”
2) Algunas herramientas teóricas que utilizo aquí en mi análisis son: I. El niño nace vinculado con el todo y es comunitario por instinto. II. El individuo y su expresión crónica: El individualismo, es una producción cultural, que nace de una ontología hegemónica del sujeto individualista. III. En su análisis, el individuo es por naturaleza una creación patológica y la educación familiar y escolar son los mecanismos causantes de esta patología. IV. La filosofía y la psicología son la sistematización y universalización de esta ontología del individuo como “desvinculado”. Sobre estas categorías de la producción cultural patológica, coincido mucho con Ronald Fairbairn, sicoanalista escocés de los años 50 que influenció también mucho sobre Melanie Klein y que fue el único en no necesitar ni desarrollar un concepto de “normalidad”; para él, la patología es una simple producción cultural.
3) Pido disculpas a los lectores que sientan tocada su sensibilidad por estos términos técnicos, pues el suscrito ejerce la Psicoterapia como profesión.
4) Kuti, es un vocablo del runa simi que puede servirnos para significar un proceso de de-construcción.
5) Un espacio parecido al espacio de las ceremonias como los mal llamados “pagapus” donde el oficiante o Laya, limpia un espacio para facilitar el diálogo con el Apu, que toma la forma de señales que surgen de la “naturaleza” misma.
6) El niño occidental experimenta en su proceso de aprendizaje y de individualización una des-vinculación total, él es forzado ha pasar por construcciones culturales sistematizadas en las teorías del desarrollo del niño y sus aplicaciones en el campo, donde el principio de: “lo mejor para el niño es...”, que utilizan los padres para educar a sus hijos y en el campo de la pedagogía, es el mejor ejemplo.
7) El racismo contra la parte indígena en la familia mestiza, que es interiorizada por el niño.
8) Ver: G. Simondon; El Individuo y su génesis Physico Biológica; Jerome Millon Edit. 2006.
9) http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Formaciones%20de%20Indianidad%20-%20cap%2011.pdf
10) Tomado del artículo antes citado: “Tal como muchos otros antropólogos, Smith se dio cuenta que algunos líderes indígenas eran extremadamente diestros en juntar discursos de una variedad de fuentes distintas y articularlas en una sola voz que ellos creían pudiera ser vista como “auténticamente” indígena y atractiva a fondos de desarrollo (ver por ejemplo Jackson 1995; Li 2000; Warren 1998a y 1998b). Curiosamente, ideas sobre el significado de “la indianidad” que Smith había desarrollado en sus escritos previos le estaban ahora siendo re-presentadas. Como él mismo comenta, después de tantos años ayudando a formular un discurso de autonomía indígena y autodeterminación política, Smith estaba tratando ahora de “alejarse y cuestionar el discurso” (Smith, entrevista 2002). Esto no significa que todos los discursos políticos de las organizaciones indígenas hacen eco a los pronunciamientos de “antropólogos yanquis” u otros extranjeros, pero si sugiere la necesidad de examinar críticamente los múltiples discursos que definen las fronteras de la identidad, que separan lo “auténtico” de lo “falso.” (las negritas son del suscrito)
11) Mario Morales, “Por un mundo interétnico”, escrito para la “Insignia”, publicación católica.
12) En el Perú, el historiador socialista Alberto Flores Galindo se adelanto a pronosticar poco antes de su muerte, que las ONGs y todos los partidos izquierdistas, financiados por la cooperación extranjera, se aburguesarían y terminarían defendiendo funcionalmente al sistema capitalista occidental. Ahora el sistema ensaya el mismo proceso de financiamiento de “cumbres” y “organizaciones” indígenas a plano internacional.
13) Este sentimentalismo nace de una culpabilidad frente a los problemas que su cultura ha creado. Pero es más fácil y simple dotarse de una buena conciencia donando dinero a estructuras caritativas, o a la “cooperación”, cuando deberían enfrentar y resolver, política, económica y sicológicamente, y en su propio espacio cultural y territorial, la raíz de estos problemas.


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