viernes, 29 de mayo de 2009

La avenida infame


Sebastián Korol (REVISTA SUPERFICIE, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Gobernaba Paraguay un gran patriota que se llamaba Francisco Solano López, hombre de temple como se da pocas veces en la historia. La nuestra lo trata mal por haber hecho lo que hizo. No importa: mañana, cuando la Argentina sea de los argentinos, lo tratará muy bien; le levantaremos estatuas y borraremos la iniquidad de la guerra del Paraguay.” José María Rosa, de una conferencia pronunciada el 10 de junio de 1964. (Destacado mío)

Como río represado, denso humo celulósico o pino-puñal clavado en la carne del suelo, la historia oficial contamina la memoria. No duerme en manuales escolares. Día a día, nauseabunda, desfila ante nuestras narices. Medios masivos de desinformación, feriados, monumentos, nombres de ciudades, plazas, avenidas y calles exaltan figuras y hechos que constituyen -según la miope mirada de los vencedores- la "historia de la patria".

"La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas", escribía con cuánta razón Rodolfo Walsh. Y es que sin dudas, la historia oficial es la de la Argentina minoritaria. La de los corruptos, vendepatrias, egoístas, traidores, golpistas y genocidas.

El principal propulsor de lo que hoy llamamos historia oficial -de interpretación liberal-conservadora (liberal en lo económico), europeísta y antiamericanista- fue Bartolomé Mitre y sus seguidores Ricardo Levene, José Carlos Altolfi, José Cosmelli Ibáñez, entre muchos otros deformadores del pasado.

Quiero detenerme en la siniestra figura de Mitre, con una execrable muestra de la fuerte presencia de la historia oficial en la Provincia de Misiones. La avenida que recibe a los hermanos del Paraguay tras el paso del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, que comunica Posadas (Argentina) con Encarnación (Paraguay), lleva su nombre.

Mitre desempeñó un rol protagónico en la Guerra de la Triple Alianza, uno de los episodios más vergonzosos e infames de la historia suramericana. Aquella "cruzada civilizadora y democrática" lanzada por el esclavista Imperio de Brasil, Argentina y Uruguay y que fuera financiada y apoyada por Gran Bretaña (la principal beneficiada), duró cinco años (1865-1870) y significó el aniquilamiento de su población, la destrucción del proyecto de desarrollo autónomo del Paraguay, y la ruina económica que antecedió al endeudamiento y la eterna dependencia extranjera de la nación guaraní.

Hombre funesto para tres Repúblicas

"En esta sección americana, Mitre ha sido un cometa de sangre, un flagelo devastador, un elemento de corrupción y de desquicio y dan testimonio de su existencia los huérfanos, las viudas y los inválidos". Así definía al "quijote de la muerte" el autor de Martín Fierro, José Hernández, hacia 1874. Bartolomé Mitre fue Presidente de la Nación -mediante eleccionesfraudulentas y violentas- entre 1862 y 1868. Enardecido impulsor del modelo agroexportador colonizante, defendió a capa y espada los intereses de la oligarquía portuaria y el imperialismo británico. En Argentina, ordenó brutales masacres contra caudillos federales, gauchos e indios del interior, a los que consideraba bárbaros y salvajes incurables. Encabezó la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay y fundó el diario "La Nación", vocero de los grandes terratenientes, ganaderos y exportadores. Fue también pionero de la guerra bacteriológica contra su propio país. Así lo confirma Felipe Pigna en Mitos de la historia Argentina 2, citando una carta a Pedro II del Marqués de Caxias, Mariscal del ejército en la guerra contra el Gobierno del Paraguay, con fecha 21 de enero de 1869:

El general Mitre está resignado de lleno y sin reserva a mis órdenes; él hace cuanto yo le indico, como ha estado muy de acuerdo conmigo en todo, aún en cuanto a que los cadáveres coléricos se arrojen a las aguas del Paraná, ya de la escuadra como de Itapirú para llevar el contagio a las poblaciones ribereñas, principalmente a las de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe que le son opuestas…

La Guerra de la Triple Infamia

Llamada así por Juan Bautista Alberdi, fue el exterminio del único país hasta entonces verdaderamente independiente en América del Sur: Paraguay. La acometida, emprendida por Argentina, con Bartolomé Mitre al frente; Brasil, con Pedro II y Uruguay, con el gobierno títere de Venancio Flores, es una herida profunda y sangrante aún no cicatrizada.

Sólo conociendo la situación de la nación guaraní antes de la guerra se podrá comprender el porqué de la misma. Analiza el historiador argentino José María Rosa que Paraguay era un país rico, ordenado y próspero que “se bastaba a sí mismo y no traía nada de Inglaterra”. Paraguay era de y para los paraguayos. Ningún extranjero podía adquirir propiedades y casi todas las tierras y bienes eran del Estado. Agrega el destacado historiador revisionista que Paraguay:

“Contaba con el mejor ejército de Sudamérica. Tenía altos hornos y la fundición de Ibicuy fabricaba cañones y armas largas. Funcionaba el primer ferrocarril de Latinoamérica, un telégrafo y una poderosa flota mercante. El nivel de la educación popular también era el primero del continente. Además, Paraguay era un importante productor de algodón, materia prima que necesitaba el capitalismo inglés en su etapa de expansión imperialista para su industria textil, principal motor de su economía. El bloqueo al sur esclavista de la Confederación, que proveía de algodón a la industria inglesa, producido por la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), hizo indispensable para los intereses británicos la destrucción de tal nación soberana.”

Esos intereses -analiza Rosa- manipularon al círculo de influencia del emperador del Brasil, al partido mitrista y la oligarquía argentina y uruguaya, hasta consumar el exterminio de todo un pueblo, que incluyó también a las montoneras argentinas.

Paraguay después del genocidio

Bien lo resumió Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina cuando escribió: “Los invasores venían para redimir al pueblo paraguayo: lo exterminaron”. Según apunta el historiador paraguayo Efraím Cardozo en su obra Paraguay independiente:

Del 1.300.000 habitantes con que contaba el país antes de la guerra, apenas 200.000 quedaron en pie, y de ellos muy pocos adultos y aptos. La población era femenina en gran proporción. Las sobrevivientes de las residentas y de las destinadas, que después de recorrer los desiertos habían conocido en las calles de la ciudad horrores mayores, fueron distribuidas en los pueblos abandonados y tomaron sobre sus hombros la magna tarea de la reconstrucción nacional.

La guerra fraticida significó el exterminio del 99% de la población masculina mayor de 10 años y del 77 % de las mujeres del país.

Sobre los escombros del país, calientes y húmedos de sangre, los aliados procedieron al reparto. Tomando su porción del botín, Argentina se apropió de noventa y cuatro mil kilómetros cuadrados de tierra paraguaya del territorio de Misiones y Chaco, mientras que Brasil se quedó con más de sesenta mil kilómetros cuadrados de una amplia región hacia el oeste de sus fronteras. Completaban el “premio” para Brasil cientos de sobrevivientes paraguayos que fueron esclavizados y obligados a trabajar en los cafetales.

La guerra cumplió con su principal propósito: destruir el modelo autónomo de desarrollo de Paraguay. Solucionado el "problema" del tránsito de los ríos, el libre comercio comenzó a disparar mercancías británicas. Desaparecieron las tarifas aduaneras, los hornos de fundición, los vapores, telégrafos y ferrocarriles. El librecambio y el latifundio se instalaron para siempre. Se extranjerizaron las tierras, los bosques, las minas, los yerbales y los edificios públicos. Paraguay pasó de ser la nación más rica, desarrollada, independiente y justa, a la más empobrecida, dependiente, endeudada y sufrida de América Latina.

De nombres y nombres

Ésa fue la guerra de la Triple Alianza. Ése Bartolomé Mitre, el de la Avenida que recibe a nuestros vecinos y hermanos. Es sólo un ejemplo, de los muchos que se encuentran en cualquier ciudad. Es la historia oficial. Descubriremos en ella una larga lista de traidores, asesinos y vendepatrias -como Mitre- presentados como héroes y hechos nefastos –como la guerra infame contra Paraguay- expuestos como hazañas patrióticas. Es la recortada historia de los civilizados hombres blancos, en la que no tienen espacio las mujeres, los negros ni los indios. Es el relato de los vencedores, repleta de figuras políticas y militares. Podemos y debemos rescatar “la otra historia”, la de los pueblos avasallados que soportando todas las desgracias y sufrimientos que les llueven, continúan resistiendo, luchando y haciendo patria desde abajo y desde adentro.

Es hora que nos pongamos a pensar seriamente la urgencia de cambiar el nombre de esa avenida y restituir en ese acto un deber histórico. Por respeto a la memoria de los miles y miles de hermanos paraguayos muertos en la guerra de la triple alianza, es justo exigir a nuestros gobernantes y legisladores el cambio inmediato de denominación a esa y todas las avenidas, calles o monumentos que rindan tributo a Bartolomé Mitre.

¿No habrá en el acervo histórico un suceso que restituya al pueblo un merecido homenaje? ¿No habrá una gesta que reivindique un valor de unión y solidaridad y no de oprobio y muerte? ¿No habrá un valor, un significado, un nombre que apueste a la patria grande que fue abortada por los dueños de la ignominia? ¿No habrá luchadores del campo popular que merezcan ser recordados? Propongo considerar en ese esfuerzo el nombre “Solidaridad”, en recuerdo de la espontánea y desinteresada ayuda ofrecida por los posadeños a los encarnacenos tras el paso del demoledor tornado del 20 de septiembre de 1926 y de otras tantas muestras de ayuda de uno u otro lado del río a lo largo de nuestra historia. Y el de “Hermandad latinoamericana”, en honor a las luchas por la integración y liberación de los pueblos del sur libradas por tantas figuras luminosas.

Queda abierto el debate para pensar y proponer. No debemos cejar en el intento, porque como sabemos, la historia oficial no duerme nunca, sigue acechando la memoria.

Fuentes consultadas:
Rosa, José María: LA GUERRA DEL PARAGUAY Y LAS MONTONERAS ARGENTINAS. Buenos Aires, Hypamérica, 1985
Rosa, José María: HISTORIA ARGENTINA TOMO VII LA OLIGARQUÍA. Buenos Aires, Editorial Oriente, 1974.
Rosa, José María: HISTORIA DEL REVISIONISMO Y OTROS ENSAYOS. En www.pensamientonacional.com.ar, Digitalizado en base a la 1º edición - Editorial Merlín - Octubre de 1968
Rosa, José María: ¡MUERO CON MI PATRÍA! Investigación histórica. Publicado en www.congresobolivariano.org
Galeano, Eduardo: LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA. Siglo XXI editores, México, 1994
Galeano, Eduardo: SER COMO ELLOS Y OTROS ARTÍCULOS. Siglo XXI editores, México, 1992.
Pigna, Felipe: MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA 2. Planeta, Buenos Aires, 2007.
Cardozo, Efraím: PARAGUAY INDEPENDIENTE. Calos Schauman Editor, Asunción, 1988
Levene, Gustavo: NUEVA HISTORIA ARGENTINA. Osvaldo Raúl Sanchez Teyuelo S.A, Barcelona, 1979.
Galasso, Norberto- Ibáñez, Germán: LA GUERRA DE LA TRIPLE INFAMIA. En “Cuadernos para la otra historia”, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires. Publicado en www.discépolo.org.ar.
Galasso, Norberto: DE LA HISTORIA OFICIAL AL REVISIONISMO - CORRIENTES HISTORIOGRÁFICAS EN LA ARGENTINA. En “Cuadernos para la otra historia”, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires. Publicado en www.discépolo.org.ar.
Pomer, León: LA GUERRA DEL PARAGUAY, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1971.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.