viernes, 29 de mayo de 2009

La montaña del alma


Edgar Bastidas Urresty

Por esta novela escrita entre 1982 y 1989 en Pekín y París, el escritor chino Gao Xingjian ganó el premio Nóbel de literatura en el 2000. El jurado, sin embargo, destaca el conjunto de su obra narrativa y teatral por su dimensión universal.

La concesión del Nobel a Xingjian sorprendió al mundo de las letras porque el más opcionado había sido el poeta Bei Dao. El autor de “La montaña del alma” era relativamente desconocido en occidente salvo en Francia, donde casi toda su obra ha sido traducida y publicada a lo que ha contribuido su exilio en París donde vive desde 1988.

Fue traducida al sueco por Goran Malmquist, profundo conocedor de la literatura china clásica y moderna y miembro del jurado de la Academia que asigna el Nóbel. Esta circunstancia y el apoyo de Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia, a la lucha por la libertad y la justicia han podido influir en el premio a Xingjian.

“La montaña del alma” es considerada por la crítica como la gran novela de China.

Sobre un contexto que abarca períodos de la historia china, antigua y moderna, el autor hace un relato del viaje que emprende en busca de la montaña mágica que supone aliviará sus conflictos y dará respuesta a sus problemas existenciales. En el largo recorrido el autor evoca el poder, la herencia cultural de algunas dinastías chinas; menciona y destaca nombres de la literatura, de la poesía, de la pintura china, hace duras críticas a la revolución cultural. Describe y se extasía ante la naturaleza; se debate ante la soledad, el miedo de vivir, la muerte; juega, disfruta del amor, de la amada. Cuestiona el lenguaje como forma de expresión y con incertidumbre intenta el reconocimiento del yo, del otro.

El descubrimiento de la montaña mágica al final de la novela en un ambiente frío y solitario es como el reencuentro consigo mismo, el descubrimiento del vacío interior.

En La montaña del alma como en otras de sus obras narrativas, Xingjian hace uso del monólogo interior que evidencia la influencia de Joyce a quien él introdujo en China -también a Kundera, Kafka, García Márquez y Sartre- para formar la corriente modernista.

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