
Marcos Winocur (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
En el futuro, se ofrecerá un servicio funerario consistente en reducir todo a cenizas, menos el esqueleto. Intacto, irá a parar a la sala de la casa. Algunas veces colgado del techo, otras dentro de una caja de vidrio. Es decir, se exhibirá en posición vertical u horizontal, según lo disponga la viuda.
Y llegarán las visitas no a dar pésames anticuados sino a conocer al finadito “por dentro”.
-Pasen, pasen por favor, tanto se le parece nuestro hijo, la misma forma del cráneo, ni qué hablar la tibia y el peroné -dice la viuda entre suspiros. Fue hace años cuando aquella epidemia. Se quedó dormido con el tapaboca puesto y sin darse cuentas comenzó a masticarlo… murió ahogado.
-Alto ¿verdad? Las visitas quieren saber más.
-Ustedes hacían bonita pareja...
-Y buena dentadura ¿te dejaba mucha marca...?
Y el té servido, todos pasarán al comedor, plis, donde continuará una animada conversación.
Marcos Winocur es argentino residente en México.
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