viernes, 29 de mayo de 2009

Reflexiones

Julio Herrera (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1- Cuando al pedir solidaridad con una causa popular invocamos la Gran Familia Universal, la indiferencia y el mutismo popular nos hacen despreciables la familia y el universo.

2- La fe en la Libertad sufre dolorosas incertidumbres en la vocación de un libertador cuando la prédica a un pueblo sacrílego de ella, y que habrá de servirla más como un slogan publicitario que como una conquista venerable.

3- No se está nunca solo cuando se tiene una conciencia sólida y solidaria: es una gran compañía... ¡y a veces demasiada!

4- De las enfermedades humanas la que mata con más discreto dolor es ésta del pensar noble y solidario. ¡Cuando la Naturaleza creó el cáncer ya había creado la conciencia solidaria!

5- Vivo orgulloso de mi conciencia solidaria, pero si la Naturaleza hiciera que mi hijo la heredara, ¡...lo mataría para no verlo tan infeliz!

6- Hay personas que no se conocen a sí mismas, y ésa es una gran misericordia de la Naturaleza: si llegaran a conocerse... ¿consentirían en seguir viviendo?

7- La Naturaleza fue sabia cuando hizo al hombre egoísta y cruel hasta el colmo de horrorizar a la Naturaleza misma. Si ella hubiese puesto en el corazón del hombre siquiera un átomo de piedad, la vida hubiera cesado, pues nadie hubiera sido lo bastante cruel para imponérsela a otro. Y es que se necesita no tener entrañas para fecundar las de una mujer, engendrando en ellas esa miserable larva de crueldad y egoísmo llamada "¡el hombre!"

8- El malthusianismo, como la eutanasia, son teorías tan discutibles como abominables. Y sin embargo, no es cuando observamos la magnitud de la procreación humana sino la de su demencia que debemos admitir que la Naturaleza ha sido equitativa al crear las guerras periódicas: es justo, o al menos compensatorio, que el hombre dedique algún tiempo en dar la muerte como liberación,...después de que se ha obstinado tantos siglos en dar la vida como condena.

9- Nuestra intolerancia con el hombre viene de que lo suponemos un ser superior a lo que realmente es. Pero... cuando ya conocemos todas sus bajezas... todas sus iniquidades,...toda su miseria..., y que ya no esperamos de él sino actos tan desconcertantes que sólo inspiran una misericordia tan grande como esos errores tan suyos... ¡o tan nuestros...! entonces ya no culpamos a ése ser tan miserablemente humano: nos abrazamos a él ...y lloramos juntos.

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