viernes, 12 de junio de 2009

Hojas en la Vereda


Miguel Longarini

Es apenas un par de minutos para observar este otoño que se va, y con él las hojas de mi árbol.

Yo no he podido para el viento; no he sabido cerrar el sur; el norte, el este o el oeste. …No supe…
¡Qué cosa esto de no saber parar el viento…!

Tal vez no sea tarea mía o me olvidé del asunto.

Me doy por hecho con salvar la raíz, las hojas se irán y crecerán otras nuevas: Es la vida misma.

Es tarde ya para encontrarle palabras al otoño que des-hoja; que camina amarillo hacia el horizonte.

La noche se acurruca oscura y desierta sobre mi ventana, mientras yo me desvelo de ausencias.

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