viernes 19 de junio de 2009

La muerte del fútbol y la reinvención de la música


Edgar Borges (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El astronómico monto que el Real Madrid ha pagado para obtener los servicios de Cristiano Ronaldo representa la muerte del fútbol. O, por lo menos, un asesinato silencioso al espíritu deportivo que anima la voluntad de los aficionados.

El fútbol, como tantas otras inquietudes humanas que nacieron con el ánimo de compartir, lleva tiempo padeciendo el cáncer de la inversión desaforada. Sin embargo, nadie podría discutir que Cristiano Ronaldo tiene el nivel de los grandes futbolistas; lo que sí se puede debatir es que, con su actitud represente un aporte humanístico al deporte. ¿Que el fútbol no es humanismo sino negocio? Pues, por ese camino la raza humana será la chatarra de un tiempo futuro.

La negociación que se ha cerrado por los favores del astro portugués traerá consecuencias abismales para el fútbol. No creo exagerar al pensar que el grosero contrato provocará decepción en el público y en los futbolistas que sienten necesidad (existencial) de practicar el deporte. ¿O acaso la ingenua pasión del ciudadano trabajador no tiene límites? ¿Cuánto vale la lealtad de un atleta? ¿94 millones de euros? Quizá, algún día, el contrato de Cristiano Ronaldo sea recordado como el causante de la muerte del fútbol como espectáculo.

Como contrapeso, el cantante Miguel Ríos afirma que cuando se retire de la música “volverá a ser amateur”. No se podía esperar un deseo menos sublime de un maestro del rock como Miguel Ríos. Una aspiración que le lleva a cerrar el camino con la ilusión del comienzo, con la mente abierta de un adolescente que está dispuesto a cambiar el mundo a punta de tropiezos. ¿Qué sería de los humanos si algún día la banca contabilizara nuestros sueños más íntimos?

Hay en el deseo de Miguel Ríos una necesidad de reinventar el ejercicio de la música. De mi parte, como admirador, espero (cuando llegue ese momento) haber cuidado lo suficiente mi espacio de niño como para poder disfrutar de su arte con la pasión de un amateur.

Edgar Borges es venezolano residente en España.


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