viernes, 12 de junio de 2009

¿Va camino del aeropuerto?


Marcos Winocur (Especial para Argenpress Cultural)

Aeropuerto: lugar donde la gente se reúne para canjear el miedo de perder el avión por el miedo a volar. Sí, deja abajo el miedo uno y toma arriba el miedo dos. Desde el episodio de las Torres Gemelas, el miedo dos viene sólo en envase familiar. Finalmente, usted hace “de tripas corazón” y aborda el avión con “el Jesús en la boca”. En vuelo, entre las piernas de la sobrecargo y la comidita que le dan, se olvida de los miedos. Pero llega la hora de bajar, el avión inicia el descenso y... Como “bien está lo que bien termina”, feliz aterrizaje, suspiros de alivio y aplausos para el piloto, los celulares salen a relucir y cola en los teléfonos públicos: “mami, llegué muy bien, nada pasó, corto porque tengo que ir corriendo al baño.”

Y toca el turno al miedo tres: que se pierdan las maletas. Y con él, al igual que con los anteriores miedos, chorros de adrenalina en su sangre. Y cuando usted tiene en su poder las valijas... etcétera. Así que, en realidad, la gente tiene un destino común. ¿París, Londres, New York? ¡Vamos...! Ése es el viaje aparente. Usted, y todos, volamos de una provincia a otra del País de los Miedos. Viajar es renovarse, claro: dejar atrás los cotidianos temores vividos en la calle, en la oficina, en la carretera, temores ya gastados de tanto uso, vengan unos distintos y más intensos... pero no tanto: la odisea de un rehén no se la deseo. Así que, dentro de ciertos límites ¡bienvenidos los sabrosos nuevos miedos, a disfrutarlos sin pudor! Como si fueran deporte extremo sin mover un dedo. ¿Subir la montaña por una pared vertical? ¿Arrojarse desde la cima con un elemental paracaídas? ¡Vamos! ¡Desde el asiento del avión yo vivo la misma aventura! Y a propósito, ese moreno de bigotes que acaba de subir se parece mucho al que secuestró...

Marcos Winocur es argentino residente en México.

Autor foto: PANORAMIO


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