viernes, 24 de julio de 2009

Alegría en los tristes trópicos


Jesús Dapena Botero (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A Claudia Umansky, mi maestra blanca

El arte pareciera hacer menos tristes esos trópicos africanos. Estos alegres nativos bien podrían hacer las delicias del Picasso, quien atraído por la estética africana nos regalara su hermosa obra Las señoritas de Avignon.

Realmente esos pueblos del valle del Omo, en la lejana Etiopía, bien podrían ser sus inspiradores.

Con su desnudez adornada, nos enseñan una bella relación con el cuerpo, al que cubren de colores como si envidiaran el plumaje de los pavos reales para un seductor pavoneo o como el niño de don Rafael Pombo, quisieran que una mariposa vagarosa, rica en tientes y en donaire, les regale sus dos alas para ornar su vestido con la pompa de sus galas.

Pareciera ser que allí, en el valle del Omo, la vida fuera un juego perenne, de un placer indiscutible, pura Creatividad, mejor aún que las de los grandes modistos europeos.

El escenario parece ser que fue un antiguo desfiladero volcánico, con laderas erosionadas, con grandes sedimentos rocosos y barros pigmentosos, en los que abundan el ocre, el caolín, el cobre oxidado, con sus tonos de verde y cenizas con todo un continuum de colores, del negro azabache al más diáfano blanco, con toda una gama de amarillos y de tonos grisáceos, que se convierten, en las manos de los habitantes de esas orillas, en toda una acuarela de colores, con las que embellecen sus cuerpos y así honran a la naturaleza, en un alegre cuidado de sí, cosa que bien deberíamos aprenderles los occidentales, que tanto hemos perseguido a las gentes de su raza y les cerramos las puertas de nuestros continentes, sordos a cualquier tipo de diálogo intercultural, con la arrogancia de aquellos que piensan que la cultura comenzó en Grecia.

De Etiopía se dice que es un crisol antropológico, lleno de hermosos paisajes y parques nacionales. Basta mirar a esta mujer, de la que no sabríamos a primera vista decir a ciencia cierta si es un ser humano o una escultura.

Los habitantes de ese valle ardiente nos deleitan con sus cuerpos, a los que convierten en auténticas obras de arte y si acudimos a la definición de que bello es lo que a la vista agrada, no podríamos sino deleitarnos con el espectáculo que nos ofrecen.

O como nos lo muestra esta joven karo de la zona, vestida para alguna ocasión.

Miremos cómo se engalanan:

Estas bellezas bien pudieran se parte de las imágenes de un Pier Paolo Passolini:

Habría que ver esta testa coronada de silvestres flores, todo un homenaje a las diosas de los jardines, a la Madre Naturaleza, como una canto al Eros, que esparce el polen por el aire, para crear una verdadera Floralia, una auténtica celebración a la existencia y entonar cantos de vida y esperanza, como el gran Darío, quien ayer, no más, nos decía el verso azul y la canción profana para acercarnos al Imperio florecido de la divina Cloris, en el jardín del céfiro, obnubilado por su belleza. Tal vez a esta hermosa aborigen, podríamos cantarle con el poeta nicaragüense:
En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva.

La mimesis nos sorprende, cuando nos señala que tampoco allí Fauna está ausente, cuando el temido león aparece con esta figura de tanta calidad plástica, tal vez para exorcizar a la fiera con un prodigioso ensalmo, en ese feliz momento cuando el homínido primitivo comprendió que una forma de transformar la naturaleza se lograba por mágicos caminos, primera tekné para la transformación del mundo, que en Occidente se convirtiera en ciencia. Es, sin duda, esta imagen de una belleza sin par, que bien podrían añadirse al siguiente cuadro:

Bien sabemos que don Pablo Ruiz Picasso se dejó atraer por el arte del enigmático continente negro, por su cultura, su liturgia y sus costumbres, atraído por sus objetos misteriosos, algo que iba más allá de lo estrictamente formal, hasta el punto de que esa influencia llegaría a ser fundamento de su propia creación, ya que ese genio de la plástica de Occidente, sin ambages, era un hombre abierto a la multiplicidad de las culturas y se sorprendía con aquellas formas, cargadas de un simbolismo rayano en el misterio.

Esas rarezas exóticas y primitivas, para el europeo común, empezaron a interesar a los artistas del continente blanco desde el punto de vista estético, como se dio en el caso de Matisse y los fauvistas tan apasionados por la fuerza del color; pero también Modigliani, ese enamorado de la figura humana, veía en las máscaras alargadas de alguna etnias africanas, un tema importante para su inspiración.

Braque anotaba que dichas máscaras le abrían nuevos horizontes para su pintura, en tanto y en cuanto, acentuaban formas y estructuras, sin ceñirse a la mera imitación de lo real, como si los africanos se anticiparan al arte abstracto, cosa que Picasso supo aprovechar también al captar la fuerza emocional de ese arte aborigen, de tal suerte que fue haciendo de la figura humana una forma cada vez más geométrica, con planos y angulaciones atrevidas, semejantes a las de las tallas y caretas que, desde inmemoriales tiempos, usaban los nativos del continente negro para usos rituales animistas, como parte de una mentalidad comunitaria.

¿Qué tiene que envidiarle una figura como ésta a una escultura contemporánea? Bien podría hacer parte de algún museo importante como el Museo de Arte Moderno de Nueva York o alguno de los Guggenheim, esta figura humana, demasiado humana, que pareciera haber sido hecha de barro y escayola, puro arte innovador, abierto siempre a nuevos horizontes, figura casi abstracta, que juega con el mundo de las formas, como una suerte de abstracción figurativa, para incluirse en el mundo deshumanizado de la globalización neoliberal.

Está ahí hierática haciendo su presencia con una estética encarnada de algo que bien puede evocarnos a aquellas esculturas Fang del África Central, que conociera Picasso en París, poco antes de dar por terminado ese cuadro inaugural que es Las señoritas de Avignón.

Este rostro real tiene gran parentesco con el rostro cubista de Miguel Guía, ya presente en la revolucionaria investigación plástica de Picasso, cuando a partir de la realidad de un rostro, el artista hace una transformación de éste, al angular sus contornos, de tal suerte que logra ambiguas figuras, en las que podemos ver a la vez, una cara de frente y de perfil, como si fuera una forma de capturar la verdadera esencia escindida del ser humano, eso que se ha dado en llamar el simultaneísmo de Pablo Picasso, cuando el hombre superpone, en una misma figura, varios puntos de vista de ella, en busca de un efecto de movimiento, gracias a la superposición de dos poses, el frente del semblante y su negación, gracias al perfil como podemos verlo en las siguientes obras de Picasso y de Guía:

No puede dejar de sorprendernos el sutil manejo de estos lilas, casi en tonos pastel, con su floración de espigas y simples florecitas, que recuerdan a la batatilla, a la que nuestro bien amado Gregorio Gutiérrez González calificara de flor sencilla y de modesta flor.

Pero también podemos evocar ese vital y promisorio amarillo de la mariposas de Mauricio Babilonia que, convertidas en flores, coronan a esta natural y llena de frescura reina africana, quien gobierna sobre un mundo de realismo mágico, portador del color de nuestros guayacanes.

Y ni que decir de estos personajes evocadores de la magia de la flauta de Mozart, ya que a estas muchachas, bien podría cantarles Papegeno:

Me gustaría tener una redpara muchachas! Las cazaría por docenas!Luego las metería en una jaulay ¡todas ellas serían mías!

Jesús Dapena Botero es colombiano residente en España.

Las fotografías del presente artículo fueron sacadas de las siguientes páginas web:
http://www.comunidadclubmarcopolo.com/fotos-tribus-l%C2%B4omo-en-el-sur-de-etiopia
http://diaadiagotaagota.blogspot.com/2008/10/frica-tribus-iomo-etiopa_25.html
http://www.losviajeros.net/fotos/africa/Ethiopia/index.php?fn=Omo_4328
http://lh4.ggpht.com/_WORIfkvWSzg/R_T5i1UwesI/AAAAAAAAAFs/8mTSCXCA5K0/IMG_2113.JPG
http://art.antiquanatura.com/default3.asp?id=2&sec=136
http://imagenes.viajeros.com/fotos/e/em/emjduqva-1231535487-bg.jpg
http://www.emol.com/especiales/aprendiendo_a_mirar/fotos/demoiselles_avignon.jpg
http://estaticos02.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2009/06/09/1244556196_0.jpg
http://1.bp.blogspot.com/__IB3Yy6Nrrs/SIvAIXgmfzI/AAAAAAAAACI/5K1rFRdqUB4/s320/batatilla-1.JPG


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