viernes, 10 de julio de 2009

Algo de música: el canto lírico


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Se entiende por canto lírico o música lírica aquella actividad donde la voz humana tiene preeminencia sobre los aspectos instrumentales, utilizando técnicas vocales especializadas que permiten un volumen sonoro mucho más grande y refinado que no necesita de medios auxiliares (micrófonos) para llenar grandes espacios, tal como sucede en el canto popular. Para lograr su efecto, este canto utiliza resonadores naturales situados entre el pecho y la cabeza del ser humano, sin que por ello se deje de comprender el contenido de lo que se canta. Esto implica que el cantante lírico debe tener una formación especializada nada fácil; de hecho es una carrera de conservatorio que dura varios años (comúnmente entre cinco y ocho años) y en muchos países termina con un grado académico. El manejo de la voz así logrado es realmente fabuloso, pudiéndose superar la maestría de muchos instrumentos musicales.

El término “lírico” deriva del instrumento lira, arpa de siete cuerdas que servía para acompañar al cantante en concursos de canto en Grecia clásica. Fue ahí donde este canto tuvo su origen, en las tragedias clásicas, donde se lograron juntar la palabra y la música en una unidad, pero como género musical propio con todas las luces se estructura en Italia a mediados del siglo XVI gracias a músicos como Vincenzo Galilei (padre de Galileo), Nicola Vicentino y Claudio Monteverdi, y es en la Europa de los siglos XVIII y XIX donde alcanza su máximo desarrollo. Los más grandes compositores académicos le han dedicado páginas memorables.

En la actualidad se compone de tres ramas: la opera, la opereta y la zarzuela.

La ópera, expresión por antonomasia del canto lírico, surgió como una forma de expresión muy estilizada y refinada para las clases dominantes de Europa; desde sus inicios se constituyó como el género escénico musical dramático, por lo que resulta ser la manifestación artística más completa. Circunstancias históricas, políticas, sociales y musicales en los distintos países que se desarrolló, hicieron que se dividiera en subgéneros como la ópera seria, ópera bufa, ópera cómica, ópera de números, y ciertos derivados como la opereta y la zarzuela, que más tarde pasaron a tener vida propia.

Presentamos aquí una breve selección de obras de canto lírico:

1) Un tenor: “Largo al factotum”, de la ópera “El barbero de Sevilla”, de Rossini;


2) una soprano: “Der Hölle Rache”, de la ópera “La flauta mágica”, de Mozart,


y 3) también de esa ópera de Mozart un duetto de soprano y tenor: “Papagena, Papageno”


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