viernes, 31 de julio de 2009

Antología de la poesía hispanoamericana


Édgar Bastidas Urresty (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Gallimard, prestigiosa casa editorial parisina, acaba de publicar una antología de la poesía hispanoamericana moderna, elaborada y prologada por Philippe Ollé-Laprune, que titula Ombre de la mémoire (Sombra de la memoria) y reúne a setenta poetas.

Jacques Fressard, escritor y crítico francés hace la reseña de este libro en La Quinzaine littéraire (París, No. 994 junio de 2009), la llama “soberbia”, y explica que el título de la antología ha sido tomado del poeta mexicano José Emilio Pacheco: “La poesía es la sombra de la memoria/pero será la materia del olvido”.

Rubén Darío, iniciador de la poesía moderna hispanoamericana figura al comienzo de la antología. Cuando él llega a Madrid en 1899 se encuentra con una romanticismo caduco que su libro Azul va a revolucionar. Confiesa que la novedad se debe al descubrimiento que ha hecho de los poetas del Parnaso. Darío, según Fressard integra el simbolismo de Verlaine con la música.

Y cita a José Asunción Silva, que “explora con audacia las posibilidades expresivas de la reiteración”: en el Nocturno, y mi sombra (…) y mi sombra (…) sobre las arenas tristes (…) del sendero se unían/ ¡y no eran sino una (…) y no eran sino una sola sombra larga!”.

El chileno Vicente Huidobro le dará a la poesía moderna el sentido que tiene hoy. Funda el creacionismo que “cruza y deconstruye las palabras como los objetos en un cuadro cubista”.

Borges en 1919 luego de su periodo ultraísta, hace “una evocación intimista y ferviente de los viejos arrabales de Buenos Aires”. Más tarde evoluciona “hacia un clasicismo ávido de concisión para rodear sus poemas de las mismas paradojas que desarrolla en sus cuentos fantásticos”.

Neruda en Chile deja “las revoluciones del lenguaje para comprometerse a la inversa en la vasta epopeya lírica del Canto general”.

El ecuatoriano Alfredo Gangotea y el peruano César Moro, escribieron lo más importante de su obra en francés, por haber vivido en París. Gangotea, poeta telúrico, y autor de Orogénie (Orogenia) conoció a Henri Michaux y su amistad fue tan cercana que invitó al poeta belga a Ecuador en 1927 donde escribiría su libro Ecuador: diario de viaje.

Moro, poeta y pintor vanguardista, que adhirió al movimiento de André Breton, figura en Surrealismo al servicio de la revolución, cuyo tono podría asimilarse al de Eluard: “El amor consagrado al amor/Los días sin lluvia (…)

A la lluvia de la palabra amor/Al amor sin pesar sin dicha sin retorno”.

Los poetas contemporáneos a pesar de sus diferencias no continúan el diálogo con Europa y tornan la mirada a Whitman, Pound o William Carlos Williams.

El cubano José Lezama Lima “voluntariamente esotérico, convoca aún los mitos antiguos de Grecia con la Muerte de Narciso”.

De Octavio Paz, el primer poema que se incluye en la antología es Leyendo a John Cage, en una alusión al músico norteamericano contemporáneo, como lo hace el poeta John Ashbery en su poema Autorretrato de un espejo convexo de 1975, donde hay referencias a la pintura y la música.

El chileno Nicanor Parra en su Manifiesto, dice que los poetas descienden del Olimpo: “Afirmamos que el poeta no es un alquimista/El poeta es un hombre como todo el mundo/Un obrero que construye su muro.”

El argentino Roberto Juarroz se aparta de sus contemporáneos en “las estaciones sucesivas de su Poesía vertical”, inspirado en la filosofía existencial de Heidegger.

Los últimos 20 poetas de la antología son poco conocidos en Francia y divergen entre sí en su tono y forma. El más importante de todos es Juan Gelman a quien persiguió con saña la dictadura militar. El poeta argentino “da a sus versos una muy personal inflexión donde el desgarramiento más profundo es contenido por un rigor extremo de la forma”.

El chileno Juan Luis Martínez con un tono irónico “renueva con un cierto vanguardismo que le hace interrogar retrospectivamente <>”.

Fressard, menciona al colombiano Cobo Borda, y alude al título irónico de su poema En un bolsillo de Nerval. Finalmente explica que se ha dado “un retorno a Europa, a la corriente de la poesía culturalista española”.

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