viernes, 10 de julio de 2009

Los compromisos de Fred Vargas


Edgar Borges (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Si los hombres hacemos arte no es para repetir la vida, para hacer un doble de la vida. Y eso ya era así cunado vivíamos en cavernas. Creamos a partir de lo real pero lo desfiguramos, lo exageramos, lo miniaturizamos o le damos un carácter grotesco. Eso nos permite ver la realidad bajo otro prisma…” Quien así se expresa es Fred Vargas, la escritora francesa de los enigmas, de la novela policiaca asumida como hija milenaria de la literatura épica. ¿Y puede haber una hija milenaria? Pues, en la ficción toda historia, creíblemente contada, es posible. Y así lo confirma, en palabra y obra, la Fred Vargas de los compromisos.

Una Fred Vargas vive (y escribe) comprometida con la ficción cuando asegura que “la novela de enigmas es un libro que intenta identificar un peligro. Es una novela de vida o muerte. Cuando no puedes resolver tus angustias, tus temores, los representas en una novela. La ficción te permite reconocerlos. Saber. Avanzar para volver al mismo tiempo pero tranquilizado”; en paralelo, otra Fred Vargas, en comunión con el espacio exterior, asume su compromiso con la palabra (y la consciencia) en la tierra. Y defiende cualquier causa colectiva que haya que defender.

Cierta fiebre de realismo nos ha hecho creer que la ficción es una forma de escapismo, cuando todo parece indicar lo contrario. La ficción es el acto individual más revolucionario que conozco; la ficción posibilita la realidad de un ser en comunicación interior con los otros; la ficción es un atentado creativo (y pacífico) contra la realidad absoluta que nos impone el orden establecido. Y eso lo tiene muy claro la Fred Vargas que escribe novelas como “Que se levanten los muertos” o “La tercera virgen”, pero también la que toma distancia de un Sarkozy que asume públicamente su “poca vocación lectora”. Y la escritora admite su lógica: “Pero es que yo no soy realista. Me preocupo por la realidad, eso sí”.

Fred Vargas, arqueóloga e historiadora, une su compromiso interior (palabra, estética) al colectivo (actitud, acción) para manifestar su solidaridad a las pequeñas editoriales que le apoyaron en el comienzo de su carrera. Y lo celebra a los cuatro vientos: “Si cuando eres un autor desconocido sólo te publican los pequeños, cuando empiezas a ser conocido debes aportar tu éxito al editor que te ayudó a arrancar. Si queremos editores independientes, los escritores debemos comenzar por querer serlo también nosotros”.

Edgar Borges es venezolano residente en España.


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