viernes, 28 de agosto de 2009

"Con los pies descalzos" (Fragmentos)


Carola Valencia

[...]
5

Amanecí hueca,
fijos los ojos en el sol
era un instante sin filo que nació de la ausencia
amanecí hueca,
con eternas paginas en los ojos.
Amanecí estremeciendo la vida.

6

Cuando la tarde tiene olor de otoño,
siento el dolor amargo de las horas
y el aliento melancólico
que la soledad me regala.
Cuando me acerco a la belleza de acero,
Observo las nubes sin sexo
Los besos que modulan el viento.
Cuando rozo los labios tibios de los versos,
me detengo,
y siento el llanto del horizonte.
Es así que lloro al mundo,
a los mares ocultos de bellos pliegues,
a los mensajes sin eco,
a las manos de nadie
calladas y vacías. 

7

Volveré dejando huellas al alba,
borraré de mi mente los leves recuerdos
que el murmullo me trajo un día.
Vendré con la noche a la espalda, galopado
[labios cansados de besos estériles]
y llantos vencidos,
llegare con la memoria desierta,
con los poros heridos por los huesos,
regresaré a la salida del sol
con los hombros desnudos y los pies descalzos.

8

Poco antes del alba
cayeron las palabras,
sobre la ignorada tristeza,
y la lejanía se erizo de triángulos.
Y al alba,
acaricie los rostros que inundaban mis ojos,
después,
en los pasillos del silencio
Se durmieron los sueños.

9

¡Qué extraño nombrarte hoy,
en esta hora de las cinco,
cuando el sol se desvanece en el horizonte!
Es que se acerca la hora de ni búsqueda.

10

Me recuerdas tan solo el calor de una llama
el alboroto de unas lágrimas,
me recuerdas al humo de hipnóticas ciudades,
a inviernos que amanecen fusilados,
me recuerdas a horas largas,
al viento enmarañado en el atardecer de la distancia,/
me recuerdas al infinito
y a una luna llena.

11

Soy la palabra de la ausencia
el latido de la noche,
soy la palabra in forma,
sin tiempo,
la mirada de nadie,
la sombra nocturna.
Soy la palabra lejana
en el espacio prohibido del gesto dormido,
En la hierba del campo.
Soy la palabra,
mi palabra ajena,
y sin embargo yo,
en los días vacíos que no me pertenecen.

12

Porque el silencio es oscuro
y las manos tiemblan,
porque la luz es tenue
hablo contigo,
y aunque nos duela,
habrá gene a nuestro alrededor,
callada.

13

Como si la tristeza se rompiera
vuela sobre la tarde que se escapa
robando fábulas bellas
para unos versos vacíos.

14

Quiero soñar con una canción
cuando esté amaneciendo
y que el canto de un gallo al alba
me seque las lágrimas.

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