viernes, 21 de agosto de 2009

¡Espere un momento! ¿A dónde cree que va?: Periodismo genético sobre un mapa del cielo


Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Todos debemos saber el lugar que La Tierra ocupa en El Universo. Intento merodear imaginariamente los confines del Universo, para ubicarme, lo que resulta un ejercicio complejo porque requiere del conocimiento de alta matemática, por lo que-obvio-desisto.

No obstante, pienso que puede ser útil ubicarme respecto al planeta que habitamos, ello es práctico, estimo, por lo que me aboco, pero tampoco puedo ir a Australia ni a Las Islas Malvinas, ahora mismo. Y, ya que no puedo ir muy lejos de aquí, lo más que puedo hacer es caminar por la acera rumbo a la panadería, no sin antes y después, detenerme en el kiosco de Juán para echar bromas ahí con mis vecinos y amigos, además de captar sus pareceres, tan cotidianos como los míos, y cotejarlos; eso es bueno porque me permite comprender al pueblo.

Andar en la calle dice más acerca de la psicología del pueblo que leer un libro. Así, estimo que opinar pretendidamente sin equívocos, es improbable, inclusive para quien como yo suele cuestionar sus propios acertados equivocados pasos, por lo que pago un precio, al menos, me hago responsable de pagar y soy un sempiterno moroso al respecto.

Es que hay precios impagables. ¿Cómo pagarle a Venezuela el privilegio de ser de Ella? Nada que yo haga bien por mi patria sería suficiente y no pretendo dejarle esa deuda a mis descendientes, es por lo que entro a la patrulla bolivariana y, defenderla desde ahí, combatiendo al tiburón que acecha con su boca abierta.

Antes de mover los pies he de saber donde estoy parado porque, de no ser así, puedo extraviarme indefinidamente y no me gusta estar perdido. Extraviarse es lo peor que puede sucederle a cualquiera. Si tú te extravías hacia afuera, hay recursos para reorientarte, miras el Sol o, la Luna, o el Río, o el Océano, entre otras referencias; en cambio, sí te extravías hacia adentro-algo que suele ocurrirle a los egoístas-en tal caso, no tendrás más referencias que tus propios errores.

El egoísmo es un comportamiento autodestructivo, característico del capitalismo mundial. Y, debemos combatirlo desde el socialismo, con la solidaridad y otros valores indispensables para la existencia humana, en concordancia con la Naturaleza. Esa es la puja.

Preparándonos para el combate, tenemos un mapa que extendemos sobre el piso para analizar algunos datos. Siempre debemos tener en la cabeza, la certidumbre ineludible de que el mapa no es el territorio, así, la interpretación de dichos datos debe ser siempre relativa, nunca absoluta.

Toda patrulla bolivariana debe tener sus mapas, uno del cielo-entre otros- no debe faltarle, para guiarse. Es a lo que pretendidamente específico me refiero acá. Es que cuando nosotros no vamos en la dirección apropiada-planificada táctica y estratégicamente- hacia un combate, corremos el riesgo de caer en las trampas del enemigo porque, además, todos los esfuerzos que hagamos, en tal condición, nos llevarían al lugar equivocado, yo creo que eso debe saberlo la patrulla bolivariana.

Es obvio hacer una referencia cósmica porque, si no ando tan ido, Venezuela es parte del cosmos, tanto como lo es USA y, de poder transformar a Venezuela en una zona de paz y de progreso humano, es obvio proclamar que estamos liberando, algo del mundo, respecto a las garras del águila imperial. ¡Qué otros hagan lo propio!

Pero, veamos, es que USA inventó a Superman, un tipo que no por casualidad es periodista del “Daily Planet”, dicho en criollo, “Diario El Planeta”.

Los titulares, editoriales, imágenes diversas, crónicas sociales, avisos clasificados, crónicas policiales y, etc, del periódico donde trabaja Superman- es decir, “El Diario El Planeta”-constituyen la guía que las universidades de todo el mundo han tenido para formar a esos periodistas.

Super Héroes y super villanos tienen una marcada característica racial impuesta desde el “Daily Planet”. Nada que ver con niñas negras en las escuelas de periodismo, las negras no van pa’l baile, mucho menos los negros, ahí está Lex Luthor, para advertir que el/la periodista debe vivir ajustado/a a los criterios del sastre y a los vapores del agua de colonia, ésta, precisamente, para aumentar la inteligencia y evitar ser del supervillanismo.

Y, Klark Kent tiene la tarea de borrar a Galileo Galilei, de la Historia. El más interesado a ese respecto, es el Vaticano pero, no han podido todavía. Es que, divulgar la historia de Galileo, constituye apuntar el dedo contra esa iglesia criminal, aliada al imperialismo como uña y mugre.

Benedicto XVI no quiere que “Eppur si muove” pero, se mueve, es que la vaina se mueve bien bueno.

Todo se mueve y, en el espacio, las velocidades son enormes-al decir de mi gente en la acera-por lo que nunca podríamos tener una misma visión, de segundo a segundo, de un mapa del cielo.

Un mapa del cielo no es el mapa del cielo sino, un mapa del cielo. Se trata de algo que no es lo mismo ni se escribe igual. Es decir, que a cada instante, en el cielo, suceden infinitos fenómenos que modifican lo que de él vemos. De tal manera que, tal mapa de hace un segundo, ya se ha modificado y hay que ver otro mapa para apreciar la realidad. Eso implica un nivel de complejidad enorme que sólo puede ser resuelto mediante interpolaciones y extrapolaciones matemáticas de altísima complejidad numérica, a objeto de procurarnos aproximaciones útiles para interpretar los datos de tan veloces realidades, entre ellas, la comunicación periodística.

De manera que, para la patrulla bolivariana, un mapa del cielo- bajo el rigor de dinámicas consideraciones políticas- constituye una ventana para contemplar esa parte del mundo en la que existen las denominadas superautopistas informativas.

En principio, digamos que se trata de órbitas alrededor del Planeta- tal como esas carreteras y supercarreteras que hay sobre la tierra-y en las que no circulan carros sino, satélites de comunicaciones.

Por fortuna, para nosotros, las mejores órbitas satelitales son las que circunvalan el Ecuador Terrestre, zona en la cual se encuentra geográficamente ubicada, Venezuela.

La cobertura informativa de un satélite depende de la órbita en la que éste, circula. Hay millares de órbitas en el espacio del cielo, cada país tiene las suyas pero, al gringo le conviene ocupar las nuestras porque son, geoespacialmente, mejores que las suyas.

Es que el imperio rapaz agota todo lo que existe sobre la faz de La Tierra. El petróleo, el hierro, el agua dulce, el aluminio, el uranio, el algodón, el maíz, todo. El imperio tiene la mayor industria militar imaginable y, con ella, amenaza a todos los países y pretende saquear las materias primas para su derroche.

Sí en las superautopistas satelitales hubiese semáforos, el gringo no le pararía a la luz roja, tanto es así que, inclusive, el gringo diseñó no sólo un periódico planetario-“Daily Planet”- sino que diseñó, además, el modelo de periodismo que debía regir el mundo entero.

USA inventó un periodismo genético que cubrió todos los espacios. Un periódico y un periodista, modelos: el “Daily Planet” y “Klark Kent”, de muestras.

El periodismo genético entra a la machimberra, por todas partes y a toda hora, por las superautopistas de la información, para esclavizar el pensamiento y la conciencia de los pueblos del mundo pero, tiene un talón de Aquiles: ¡La kriptonita roja rojita!-una bicha bien buena.

En resumen, diseñar satélites ha implicado diseñar íconos: superhéroes, supervillanos, periódicos y, obvio, periodismo genético-valga sin comillas-entre otras plagas portadoras del pensamiento sumiso.

Lo de genético, se manifiesta en tantos supermancitos quienes colman las pantallitas del televisor y del periódico y que justifican el rol del periodismo, en la planificación global para asegurar la conformidad de millones de personas, resignadas a la quietud.

De manera que la comunicación, desde la perspectiva de los nuevos tiempos, lo que menos debe ser es una cuestión de periodistas, todo lo contrario, debe ser una cuestión de fondo.

Mientras el imperialismo tritura la legalidad internacional, sus vasallos le hacen coro. De tal modo que ha de proclamarse un cambio de mentalidad sin el cual, será imposible asimilar los cambios sociales y políticos en marcha, por parte de esa gente que ignora que nuestra sociedad se modifica de instante en instante.

La patrulla bolivariana está en el deber de recoger y juntar todos los datos que puedan ayudar al pueblo a tener una visión más aproximada del mundo. Esos datos están entre el propio pueblo pero, dispersos; uno aquí, otro allá y acullá. Hay que dotar a la patrulla de un instrumento apropiado para recoger esos datos con los cuales el PSUV pueda estructurar las bases de un edificio teórico que ayude a sustentar a la Revolución Bolivariana.

Algunos eruditos dicen que nosotros tenemos una educación informal, que laboramos en la economía informal, que vestimos de manera informal y, hasta dicen que hablamos de manera informal pero, eso es embuste porque todo lo que hacemos tiene una forma concreta: respetamos y defendemos nuestra identidad patria, trabajamos vendiendo o diseñando vainas tangibles, produciendo la comidita para todos, no andamos desnudos por ahí sino con alguna ropita encima y, decimos cosas entendibles. ¿Acaso, todo eso no tiene una forma, por qué es informal?

Si se dispersa el esfuerzo de la patrulla bolivariana, por falta de una organización eficaz, es que hemos metido la pata, inútilmente.

¡Espere un momento! ¿A dónde cree que va? ¡No me hago responsable sí usted ignora que, hasta los recién nacidos ya tienen conocimientos que nosotros necesitamos, para refundar la patria!

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