viernes, 21 de agosto de 2009

Víctor Ramírez: reflexiones insobornables


Liberto (Desde Artevigo. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El escritor y profesor canario Víctor Ramírez (San Roque, 1944, Las Palmas de Gran Canaria), no sólo ha publicado excelentes novelas: "Cada cual arrastra su sombra", "Nos dejaron el muerto", "Siete sitios queda lejos" o "El arrorró del cabrero", también ha cultivado de forma magistral los relatos en libros tal que: "Cuentos cobardes", "Además lo primero", "Lo más hermoso de mi vida", "Arena rubia y otros relatos" o "La vez entre después y ahora", pero de lo que no cabe duda es que con sus reflexiones periodísticas es donde Víctor Ramírez ha aportado más al despertar de la conciencia nacional canaria, que han sido recogidas en diversos libros, desde el primero de ellos "Respondo" en 1993, "La escudilla" en 1994, "La rendija" en 1997, "Palabra de Amazigh" en 1998, "Desde el callejón sin salida" en 1999, "En la burbuja" en 2000 o "El fósforo encendido" en 2003, hasta que la Editorial Idea, recuperó todos los artículos (el prefiere llamarlos "Reflexiones periodísticas"), este año de 2009, con portadas en cada libro del genial Julio Viera, y que ha ido presentando a medida que se editaban --precisamente hace dos semanas se reeditó "Desde el callejón sin salida", en esta editorial y en esta colección; así como "El Paraíso podrido".

Todas estas reflexiones periodísticas, recogidas en libros, responde contundentemente a un mismo fin libertario, insobornable, aportar -como canario que siente la vergüenza de callar la miseria que nos rodea y como un aire aniquilador intenta poseernos- su grano de concienciación para el despertar de los canarios y canarias, que quieran vivir dignamente en libertad y justicia luchando por la Independencia de Canarias del Estado español por siempre jamás.

Víctor Ramírez, en cada uno de sus artículos, en cada uno de sus libros, se arroja desnudo, pero con argumentos irrebatibles, al terrero de la rebeldía en alta voz, para señalar y desenmascarar de una agarrada certera a los esbirros y mayordomos del poder colonial español en Canarias, a los cortesanos y a los que doblan el espinazo ante los viles personajillos que sólo son instrumentos perpetuadores de la ignorancia, la esclavitud y la sumisión de la gran mayoría del pueblo canario.

Por todo esto se atreve a encarar su destino con un mínimo de valentía que le permiten seguir rebelándose contra la opresión; por estos anhelos quiere Víctor Ramírez "dejar constancia escrita -formando un todo más manejable- del reflexionar sentido de un canario independentista que también a veces ejerce de escritor, y con la esperanza de que a otros sirvan para algo esas reflexiones".

Aunque la necesidad por "dejar constancia escrita" es imperiosa y obliga a un sentido y vivido compromiso diario ("el compromiso es para mi libertad, no pesada losa", te dice de plano mirando profundo y fijo), aunque la necesidad se imponga tozuda y obligue constante a una urgente respuesta, jamás descuida la forma. Víctor Ramírez no sólo medita y reflexiona lo que quiere decir, sino que atiende cuidadoso el cómo lo expresa. Esta poco común actitud de los que escriben en los periódicos, por perfilar estilísticamente sus textos o artículos de opinión, obedece, casi sin duda, a una doble querencia: tanto considera que es imperativo clarificar las ideas, los pensamientos, para ser más preciso y contundente "…pues así deben ser las opiniones…" siempre inspirado en el firme deseo de disipar las posibles sombras de la ambigüedad, que podrían ocultar o confundir el camino o la verdad que señala y que quiere compartir, como ve importantísimo el encontrar la forma más eficaz de comunicar sus razonamientos, para que no quepa la menor duda, sin ambages y sin medias palabras.

Como muy bien observa el periodista José Miguel Vargas "Víctor Ramírez perfila en párrafos cortos y entregas directas el quehacer de un observador multifacético que no dirige su mirada hacia un solo único punto del horizonte de la vida cotidiana, sino que otea desde su azotea de barrio todo aquello que le conmueve e indigna para proclamarlo o denunciarlo; aunque la censura, dice el autor existe implacable`".

Después de leer estas reflexiones periodísticas recogidas en estos libros, y en otros que prepara en estos momentos fruto de sus colaboraciones en el semanario "Liberación", uno ya no puede ser el mismo y se confirma la finalidad y el logro del intelectual como aquel que nos hace ver, sentir y comprender, lo que antes, tal vez, no veíamos, ni sentíamos, ni comprendíamos. Nuestro gran escritor Isaac de Vega describió perfectamente la actividad que nuestro autor adopta ante la realidad canaria que le circunda: "Sabida es la fijación de Víctor Ramírez por lo popular, no únicamente como más o menos caótico y de historia a mano para entretener -nos cuenta Isaac de Vega- sino como profunda comprensión y amor por las gentes que discurren sus vidas humildemente…Masas explotadas de donde sale toda especie de riqueza, toda clase de lujos, toda clase de soberbias de los otros menos, triunfantes en esta dudosa vida de todos los días, que se hacen sobre los que exprimen, asentados en una injusta democracia".

Otro gran escritor y periodista, Alfonso O´Shanahan dice que " a Víctor lo que le duele esencialmente es su Patria, Canarias, sin asomo de egoísmo isloteño alguno, pues toda su prosa periodística arranca de la universalidad del canario, pero del canario universal, es decir, del canario no colonizado".

El camino, lo sabemos de sobra, es largo, pero cada vez somos más los que nos paramos a reflexionar con los siempre iluminadores artículos de Víctor Ramírez.

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