viernes, 18 de septiembre de 2009

El árbol

María Luisa Etchart (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El árbol, suprema forma de la naturaleza,
fabrica, silencioso, su alimento
y, creativo, diseña cada día
una hoja, una rama, una flor, un fruto,
mientras se ufana en limpiar de impurezas
el aire que hace posible que haya vida.
¿Cuántos minutos de tu ajetreado día
has dedicado hoy a tareas semejantes?
¿Cuál fue la última vez que lo miraste
y le diste un abrazo fraterno y admirado?

El río serpenteante, cantarino, va al encuentro
del padre mar, luchando por librarse
de tóxicas sustancias que envenenan sus aguas,
del plástico maldito que le arrojan
a su paso, los hombres sin conciencia,
sin lograr comprender su desatino.
De tu casa a tu auto y al frente del volante
te diriges a cumplir tu papel en el mercado
competitivo, cruel, como si fuera una misión sagrada
y jamás te detienes a mirarlo.

En centros de poder, hombres innobles
planean guerras, negocios y políticas,
sus sucias estrategias de consumo,
cómo embotar las mentes de otros hombres,
cómo aumentar ganancias de cifras incontables,
ciegos estúpidos que ponen en riesgo la tierra que es de todos.
¿Cuántas horas dedicas a comprender su trama,
a limpiarte la mente de mentiras?
¿Acaso no comprendes que ya nadie está a salvo,
y que tus hijos pagarán el precio de tanto descalabro?

Despierta ahora mientras aún hay tiempo,
niégate a aceptar que haya más guerras.
Descubre que la acumulación sólo trae dolor,
que aquellos que trabajan para obtener honores,
frutos, y poder sobre otros, aunque parezcan ricos,
tienen el alma seca, empobrecida.
Mira con humildad esa semilla que es capaz de prodigios,
respeta cada forma de la naturaleza como única
y trabaja para poner a otros en senda del deber,
que es ayudarnos, amarnos y sentir compasión por el más débil..

María Luisa Etchart es argentina residente en Costa Rica.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.