viernes, 18 de septiembre de 2009

Música: La música popular rusa durante la Revolución

ARGENPRESS CULTURAL

Rusia es un país inmensamente grande y diverso. Existen alrededor de 300 grupos étnicos en todo su extendido territorio, muchos de ellos marcadamente distintos, con culturas y tradiciones disímiles. Por eso mismo es imposible hablar de “una” música que los englobe a todos.

De todos modos, durante los años de socialismo con la Unión Soviética, como una necesidad de presentar una imagen sólida frente al enemigo occidental, se fue tejiendo la imagen de “la” música rusa. De ahí que llegara a nuestros países occidentales una cantidad de canciones que terminaron por identificarla. Pero eso tiene más de mito que de verdad. En realidad, las canciones que suelen escucharse como representativas del folklore ruso, son una pequeña expresión de un abanico muy amplio de manifestaciones artísticas. Algunas de esas canciones se hicieron especialmente populares en Occidente, como Ojos negros, Noches de Moscú, Katiusha, Kasachov. A lo que deben agregárselas marchas militares y canciones patrióticas que evocan la gesta libertaria del socialismo, igualmente difundidas y popularizadas. 

El realismo proletario, como estética que dominó las artes por largos años en la Unión Soviética, fue la matriz dominante. Ello significaba la promoción de determinados valores socialistas, con no mucho espacio para la innovación. En cierta forma existió el estereotipo que la música popular eran las canciones de la tradición campesina popularizadas para las grandes masas proletarias, por lo que el Estado revolucionario debía impulsarla y difundirla lo más posible. En ese intento se homogenizó la expresión musical, y eso fue lo que llegó a Occidente. 

En términos generales puede decirse que lo que conocemos como música popular rusa que evoca la vida rural, es triste. Sus cantos son musical y narrativamente muy sentidos, muy profundos. Muchos de ellos forman una saga de romances crueles en los que lloran la opresión y el sufrimiento del mujik, del campesino así como los amores contrariados. Y los que no son tristes en sí mismos dejan un gusto de nostalgia. 

Sólo como una pequeña muestra de ese enorme universo de producción musical, ofrecemos aquí tres ejemplos de esta faceta cultural.




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