viernes, 18 de septiembre de 2009

Pedro Curto escribe una novela de amantes en medio del caos

Edgar Borges (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Un hombre y una mujer se aman en la habitación de un hotel, son amantes, amantes ante paisajes desolados, quizás por eso se ocultan entre aquellas paredes”. Así comienza “Los amantes del hotel Tirana” (Ediciones Irreverentes), la nueva novela del escritor asturiano Pedro Antonio Curto.

Esta obra, ganadora del IV Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches 2009, reivindica la condición intimista de la literatura. Escribir, como leer, es un acto solitario, interior, particular; por más que, en tiempos de exagerado mercadeo editorial, mucho libro se difumine en la ambición de pretender totalizar las modas colectivas. Es una virtud de la novela de Curto contar la tragedia del mundo alrededor de la intimidad de una pareja. Aida y Aslam son dos jóvenes que se aman en la habitación del hotel Tirana; pero, alrededor, muchos mundos se derrumban. Algo se rompe en la Albania de 1990; una utopía late en la mente de un combatiente de la España de las Brigadas Internacionales. Una historia personal se construye piel a piel, mientras muchas otras historias grupales se deshacen. De ahí la frase que inunda el comienzo de la novela: “Amantes ante paisajes desolados”. Toda una oda al frágil cristal (mundano y fantástico) que separa lo íntimo de lo general.

Pedro Antonio Curto, kafkiano confeso, es un escritor que trabaja en silencio (alejado del ruido del mercado). No grita, opina muy poco; dedica su tiempo a vivir y a escribir. Y, con esa discreción narrativa, hace obra, inventa realidades. Entre sus publicaciones se cuentan la novela “El tango de la ciudad herida” y el libro de relatos “Los viajes de eros”; sus creaciones integran las antologías “13 para el 21” (España) y “La agonía del Nirvana” (Argentina). Su inventiva le ha llevado a incursionar en el cine con el cortometraje “Maletango”, exhibido en el Festival Internacional de Cine de Gijón. 

Como lo destaca Cristina Monteoliva, de la Biblioteca Imaginaria, “la clave de esta historia la encontraremos en una simple pregunta que se repite en más de una ocasión a lo largo de la obra: ¿cuándo se corrompe un sueño? Esta cuestión empezará a tener sentido para nosotros, los lectores, en cuanto nos demos cuenta de la especial naturaleza de Aslam, ese joven idealista que encumbra a un abuelo de moral intachable, el mismo héroe que combatiera como brigadista en la Guerra Civil Española, y que no puede hacer menos con la mujer con la que comparte una noche de amor y confidencias. Pronto descubriremos que las cosas no son como nosotros queremos que sean, que una misma historia puede tener muchas versiones y las personas a veces no comparten nuestros deseos”.

Mucho es lo que se puede destacar del justo equilibrio que Pedro Antonio Curto maneja entre talento y técnica; no obstante, en este texto deseo reconocer su humildad (de niño buscador de juegos invisibles) que le permite dibujar mundos menos groseros. Y es que siempre, pero siempre, será menos vulgar ficcionar la realidad que aceptarla.

Edgar Borges es venezolano residente en España.

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