jueves, 1 de octubre de 2009

Al nacer lo nuevo, va muriendo lo viejo

Héctor Torres Toro (Santiago, Chile/ Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Señores golpistas, por favor su atención. ¡Atención! 
En la vida todo lo cambia, todo tiene que cambiar 
Despierten, ya es tarde, Uds. ya huelen a pasado 
se irán Como una noche que agoniza en su caso 
Un ocaso de sangre ajena como una mancha del ayer. 
Si, así reza sobre lo nuevo, la competente ajustadora 
La vieja savia, la nunca retardada (dialéctica.) 
¡Cuando lo nuevo nace!, lo viejo empieza a morir 
Si... inevitablemente honduras les reserva su panteón 
Toda su familia oligárquica tiene su lugar para morir 
Con un crespón negro y una corona de oprobio 
Sí, señor Micheletti, si señor Romeo Vásquez V 
Todo tiempo tiene su hora reservada para los karmas 
Así sucederá, vendrá para Uds. la oscuridad, el frio. 
Son síntomas terribles, los síntomas de la muerte. 
Acostúmbrense a irse, deben alejarse, entregarse, 
Acostúmbrese, a no resistir su muerte oligárquica 
Los ángeles de honduras son el pueblo y danzan. 
¡Si Ud. no apura su partida! otros lo empujaran 
Aquí viene la nueva patria naciendo a la luz, 
Cantando a la vida, a las primaveras que estallan en la voz 
Detrás de Uds. vine honduras marchando para vivir 
Ellos llegan para florecer, para construir lo nuevo 
Mientras lo que muere se va con Uds. se va extinguiendo 
Se va a la tumba del pasado, al más allá del olvido 
Los mal hechores se irán con el desprecio del mundo. 
¡Escuchen al pueblo como canta, como ríe, y baila! 
Hasta siempre señores golpistas descansen en paz.

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