jueves, 1 de octubre de 2009

Entrevista al escritor español Enrique Vila-Matas: “El camino hacia la estupidez ha aumentado mucho”

Ana Rodríguez

Soplan vientos de cambio para el connotado escritor español. Prepara la salida de su nueva novela, Dublinesca, que habla de la época del esplendor de la imprenta hasta el ocaso. Los personajes que cristalizan estos dos momentos serían, a su juicio, Joyce y Beckett.

Luego de 16 libros publicados al alero de editorial Anagrama, Enrique Vila-Matas anunció su partida a Seix Barral. La noticia sonó fuerte en el medio español: no pocos dijeron que ahora que el escritor había adquirido proyección internacional, abandonaba a su editor para ingresar, como si nada, al catálogo de uno de los sellos del grupo Planeta. Vila-Matas no ha querido referirse al tema y dice estar concentrado en la aparición de Dublinesca, que verá la luz a comienzos de 2010.

Como en Bartleby y compañía y Doctor Pasavento, el narrador aborda temas relacionados con la literatura, quizá su única obsesión a la hora de sentarse frente a la página en blanco. Por sus libros desfilan sabrosas e iluminadoras anécdotas de Franz Kafka, Marguerite Duras o Robert Walser, y su nueva novela arranca a partir de un poema de Philip Larkin. "Dublinesca tiene una atmósfera literaria situada en Dublín y habla de dos escritores irlandeses", comenta el autor a La Tercera. "Aborda el cambio que va desde la cumbre de la era Gutenberg, que representa Joyce, a la decadencia de la era de la imprenta, que encarna Beckett. A través de dos capítulos, la novela comenta este puente entre el apogeo y esplendor de una cultura de la imprenta y su final".

¿Qué caracteriza cada uno de estos períodos?

En el apogeo está la presencia de plenitud, que puede ser el equivalente de la existencia de Dios. Y al otro lado del puente, la época de la decadencia de Beckett, se vive la inexistencia de esplendor y de una figura divina. Un poco el comentario entre ser y no ser, entre el apogeo de la historia literaria y el final de esa historia, una etapa más de desecho. Basta ver un poco lo que leen los lectores de hoy, comparado con lo que leían los de la primera mitad del siglo pasado, para entender que ha habido un descenso en las ambiciones de los lectores y también de los escritores. Pero no es un descenso que sólo pertenezca al mundo de la literatura, sino a todo los demás aspectos de la humanidad.

¿Más superficialidad?

El camino hacia la estupidez, desde mi punto de vista, ha aumentado mucho. Lo predijo Flaubert en el siglo XIX, creyendo que ya conocía ese descenso a la estupidez y, sin embargo, ha continuado. De esto también habla 2666, de Bolaño. En otro sentido, en otra forma. Pero anuncia el desastre. Más que anunciarlo, Dublinesca comenta el desastre en el que estamos.

¿Es en esta especie de muerte donde se relaciona con el poema de Larkin?

El poema cuenta el entierro de una prostituta dublinesa al que sólo asisten sus compañeras de trabajo. Y es también una parábola sobre la vieja literatura, que sería la vieja puta que requiere un funeral. Y ese entierro, ese funeral, es la novela.

Se ha dicho que su cambio de editorial se debió a que pretende ascender a los 100 mil lectores.

No voy a entrar en el tema, que cada cual juzgue esta cuestión como quiera. Pero le diré que no ambiciono ni deseo ser un autor best seller porque, teniendo en cuenta cuáles son los best sellers que hay actualmente, sería muy grave que me pasara esto. Tendría que cometer algún error muy grande.

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