sábado, 7 de noviembre de 2009

Como una sombra acusadora

Liberto (Desde Artevirgo, La Aldea. Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El escritor e intelectual canario Víctor Ramírez ya nos advirtió del riesgo y de la fatalidad que nos persigue, como una sombra acusadora, cuando nos enfrentamos a los poderes fácticos -desde el ejército armado, a los caciques de turno, pasando por las órdenes clericales o, los ahora, tan extendidos y "presuntamente sospechosos y “respetables” prestamistas- que desde hace más de cinco siglos hasta la actualidad, dominan todos los órdenes de la vida política, social, económica, educativa, psicológica y cultural de nuestro pueblo canario, indefenso e ignorantado hasta lo indecible, sumiso y hospitalario hasta la insultante provocación. Por esto llega a manifestar en alguna ocasión "Hay conciencia, mala suerte, y ansias de palabra libre, honesta, mala suerte".

Ellos -los siempre tiránicos jefecillos, desde lo alto de sus más despreciables poltronas (les molesta el menor contacto, el más mínimo roce, con los que son sus fieles súbditos y vasallos)- han decidido y ordenado qué formas de vida (y de muerte), son las que deben imperar según los intereses y conveniencias de sus verdaderos amos, los que desde la lejanía de la metrópoli primero -y ahora desde la marcada distancia de los estados supranacionales europeos- han ido indicando el camino convenido, dependiendo de las distintas fluctuaciones o cambios que cada época o momento histórico, les iba planteado y requiriendo. Su objetivo, perfectamente aprendido y bien planificado es perpetuar sus mezquinos e innombrables intereses, bajo la inspiración de sus oscuras y siempre perversas e inconfesables ambiciones.

Aún sabiendo esto, uno de entre los más lúcidos y comprometidos intelectuales, de estos nuestros africanos peñascos del Atlántico, que intenta sobrevivir reconociendo, con la fuerza que te regala el firme convencimiento de no envidiar a semejantes o la de no codiciar instrumentos con apariencias atractivas. O también, rechazar sugerentes y bien presentados logros del progreso científico de los últimos 10 ó 15 años, interesadamente manipulados y representados hasta la saciedad a través de los mal llamados medios de comunicación social como tiempos de confusión y derrota de los principios solidarios entre las personas y los pueblos. De no sentir siquiera el deseo de poseer riquezas, privilegios, ni prebendas, salvo un cachito de tierra donde habitar y lo mínimo para mantener las necesidades que te impone la naturaleza animal del ser humano.

A pesar de tener un par de cosas lo suficientemente claras por lo evidente de sus descaradas demostraciones diarias, de cuáles son sus métodos para la consecución de los fines que se plantean como meta. O, incluso, de la manifestación de cuáles son sus más veladas o confesadas intenciones, que pretenden aplicar a nivel mundial para lograr lo que ellos entienden por progreso, desarrollo y bienestar social y cultural de las personas: dependiendo siempre de las específicas necesidades del momento y de sus particulares características, eligen distintos tipos de maquinarias -desde la más sutil e impensable, a la más cruel y aniquiladora- con tal de conseguir sus planeados propósitos.

Decía, que a pesar de esta contundente y demostrada realidad diaria, que sufrimos y padecemos los que creemos que son posibles y aplicables otros modelos de desarrollo, de progreso, de bienestar social y cultural en los distintos pueblos del mundo, hay momentos que caemos en la duda y "Terqueamos con la pregunta ¿para qué?, con la pregunta ¿por qué? Y anhelamos secretamente dejar la obstinación, abandonarnos desidiosos en la idolatría arrullante que nos rodea a toda hora de nuestra vida".

Esto ocurre sólo en un instante porque la explicación que clarifica la duda, que consigue iluminar el propósito perseguido de descubrir certeramente lo que permanecía oscuro e inalcanzable, al alcance de cualquiera que sencillamente se atreva a intentar descubrir las posibilidades de otras verdades, que se pare a plantease la existencia de otras formas de vivir y morir. Incluso se me ocurre, que, podría surgir del sentimiento de querer compartir con los demás lo poco o mucho que has conseguido obtener con tu trabajo, con tu esfuerzo o tus conocimientos.

Definitivamente, llegado el posible caso de terminar planteándote la inevitable derrota de tus ideales, siempre nos quedaría la verdad de que "aunque no hubiera una razón para la esperanza, siempre habrá motivos para la dignidad". Y la única dignidad posible en territorio dominado es la Independencia. La Total y absoluta independencia de Canarias del Estado español por siempre jamás.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.