viernes, 27 de noviembre de 2009

Este siglo o el venidero

Kenkibari (Desde Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I

La luz con su día
La oscuridad con su noche
Van anunciando maldiciones o bendiciones
Desarrolladas por sabios ignorantes.
Allí están las nubes negras, rojizas y grisáceas
¡Que ya se ven!
en el horizonte y occidente, ya están la náuseas
inmundas, que en cada rincón de la orbita
Apesta la naturaleza con su biodiversidad.
Que será en esta vida o en la otra, con muerte
Fabricada, ¿hasta cuándo señor del tormento?
Eres espíritu o eres engendro malvado
A la naturaleza y tu propio linaje.

II

Tu visión de desarrollo fue a costa de la naturaleza
Que enfureció a las fuerzas naturales, el espacio
con su mar gaseoso y las zonas árticas se juntan
Para hacer arrepentir a los que desafiaron
A su poder natural, que hoy eleva
la temperatura, los deshielos empiezan su furor
haciendo desaparecer islas de ricos y poderosos
Lo llaman ramera al calentamiento global, por
El juego económico y traicionero, hecho por humanos
Que trajeron, sus consecuencias en el siglo XX
Con 20 centímetro, a la subida el mar.
Los calentamientos de océanos van derritiendo
los glaciares que son acompañados
con ciclones tropicales, tsunamis, maremotos
Que afectaran a millones, de seres humanos
Ya pronto se derretirán la parte occidental de la antártica
Y Groenlandia, que se elevara el mar a 12 metros
Ni mirar los 60 metros adicionales si fuera la parte oriental
Si esto no sucede en este siglo pues será en el venidero.

III

No esperemos hasta el 2050 para ver reducido el
Dióxido de carbono, ni busquemos alternativas
Menos dañinas, es hoy la oportunidad y de decisión
es el momento del cambio de actitudes
Por el buen vivir basta ya de maltratos a nuestra existencia
basta ya de violar a la naturaleza, cuidémosla hoy
Tu, yo y ellos, para que nuestra generación, nos agradezcan
Por lo que hicimos por ellos, no esperemos la maldición
De nuestra generación, generemos armonía con la
Naturaleza y el espíritu sublime de ella, este en todos nosotros
Hasta el bendito fin de nuestras existencias.

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