sábado, 21 de noviembre de 2009

Guerreras ante los herrajes del sistema

Desirée Suazo (Desde Honduras. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hay temas en la historia de las mujeres que la polilla ideológica opresora del sistema carcome e invisibiliza; pero es allí donde lo oculto recobra color y se diluye en una tinta indeleble de lucha; que palpita y se tatúa en los corazones guerreros de nosotras las que ante el yugo, nos volvemos alfareras y externamos las caricias en ecos retumbantes de acciones de cambio.
La marginación académica, económica, política con la que muchas mujeres hemos tenido que afrontarnos, no es más que otro herraje producto del sistema ,evidencia palpable de sus deficientes políticas que revestidas de un lenguaje de género subjetivo, privan su cumplimiento y abren así una brecha de desigualdades en cuanto a la toma de decisiones y en la configuración del poder en sus distintas manifestaciones; ¿Es que acaso la inteligencia se dictó con sexo; para justificar el veto que se ha impuesto en contra de la participación política de la mujer?
Las estructuras patriarcales ahora ya no son más limitantes en estas sociedades contemporáneas, ahora el más grande desafío lo constituye el revertir el paradigma ideológico de la debilidad, incapacidad y “sentimentalismo” de las féminas. Pero es únicamente desde la reflexividad de cada mujer entendida como individua y como sujeta colectiva que podremos desdibujar el tabú que ha opacado el liderazgo de la mujer. Es a través del proceso de lucha y resistencia histórica del movimiento de mujeres en las instituciones y espacios de deliberación donde se ha plasmado y paulatinamente se siguen construyendo los pilares de la visión estratégica de su sabio desenvolvimiento en las diferentes problemáticas de la vida.
De esta manera a su vez, la mujer sigue logrando deshilar las marañas de la burocracia y opresión que figuran como una especie de áspid mitológico que muerde y se agazapa al mismo tiempo; por ello enfaticemos y tengamos siempre presentes, que un puño en una mano de seda, es un abrigo equitativo ante la humanidad; pero también es un puño que golpea las injusticias, discriminaciones y femicidios que cabalgan en la atmósfera y en los mantos ocultos de la impunidad, inequidad, intolerancia, y violencia contra aquellas seres que representamos el manantial infinito de vida.

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