sábado, 21 de noviembre de 2009

Las vírgenes de la cordillera


Jorge Zavaleta (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La Cordillera Blanca del Perú sigue siendo fuente inagotable de un arte mágico religioso. Iglesias y conventos de los pueblos fundados por misioneros de la conquista europea, siguen mostrando al mundo hermosos retablos, altares, crucifijos, santos, vírgenes, imágenes y múltiples objetos, gracias al talento de talladores de madera que se forman en la Escuela Experimental Don Bosco, en Chacas, en el Callejón del Conchucos, a 400 kilómetros al noreste de Lima.

La Escuela Don Bosco -nombre del santo italiano que albergaba a niños y jóvenes- fue creada por Ugo de Censi, miembro de la Organización Mato Groso y ofrece una formación integral con
valores éticos y religiosos para la población campesina. Y mediante una Cooperativa, que cuenta ya con mil socios, otorga seguridad social, mejores salarios y comercialización de las obras a cargo de una red internacional de voluntarios.

Ese centro especializado, que además tiene un instituto para guías de turismo de altura, técnicos en arqueología y en enfermería, mantiene vivo el lenguaje y las tecnologías favor de la conservación del ecosistema, agredido por la minería circundante y el cambio climático.

Amanzio Tarazona es una expresión de ese universo cordillerano. Dice que “con un mazo y un trozo de madera podremos descubrir un mundo de posibilidades”, mientras recuerda las iglesias, parroquias, plazas y parques, donde sus esculturas integran al hombre y la naturaleza.

Nacido en Pampash, provincia de Asunción, entre los valles del Callejón de Huaylas y Conchucos, Amanzio Tarazona mantiene viva la cosmovisión andina sustentada con valores estéticos y ritos religiosos ligados al ciclo agrícola, desde la preparación de la tierra, siembra, limpieza de canales, ciclo pastoril, traslados trashumantes y los trabajos artesanales.

Observando el nevado Camchas, que aún protege su comarca, comprueba que la agricultura, empezando por la de secano, está amenazada de muerte por el progresivo deshielo de las cordilleras y la escasez de lluvias.

En 1980 cuando tenía 16 años, abandonó el trabajo minero e ingresó a la Escuela Don Bosco para aprender carpintería y tallado. Como tallador ya ha recorrido talleres de la Organización Mato Groso - OMC (Organización - Manyar - Giovenes) de Pujilí de San Nicolás y Zumbagua en el Ecuador; y en Bolivia, Escoma, Postrer Valle y Peña.

La obra de Tarazona se ha extendido en los últimos años a las iglesias peruanas de Piscobamba y San Luis. Los tronos de vírgenes y santos, sillones de obispados y altares, son lecciones bien aprendidas del religioso Ivo Valde, del maestro austríaco Gerold Stilvch y de otros misioneros que han asimilado la filosofía del Chacma para cuidar la tierra.

Chacma (del quechua que significa proceso técnico para obtener un mejor resultado) implica la poda de los arbustos y malezas en el mes de marzo. En ese período se sacude las hojas que no han caído y se voltea la tierra. Después de 45 días se logra el abono orgánico, que contiene un pegamento líquido que impide que la lluvia erosione los terrenos. Esa costumbre ha sido olvidada por el campesino, y reemplazada por el uso de tecnologías alejadas de la realidad, provocando la pobreza en el suelo. Además, es un grave error quemar las plantas.

Tarazona critica a las municipalidades porque no reciclan los insumos que proceden de la naturaleza. Su obra es un arte orgánico, que sale de la tierra y retorna a ella.

Sugiere a los gobiernos locales convertir los parques en espacios de juego, con figuras de animales. “Emprendamos campañas similares al ahorro del agua”

El Colegio de Arquitectos del Perú saluda a Amanzio Tarazona por su generoso aporte a la ciudad sostenible, cuyo arte, le implica la destreza en: “selección de la madera, diseño, desbaste, forjado, pulido, cuchillar o corrección de las figuras, lijado, acabado perfecto”.

Sostiene que el talado de árboles debe seguir el movimiento de la luna, porque un árbol tiene los mismos ciclos orgánicos de la mujer, reflexión que lo demuestra en singulares desnudos femeninos, a partir de piezas de madera recogidas en un solitario camino o de las orillas del mar.

Aspira retornar a su natal Chacas para continuar el camino de sus antecesores y retomar las costumbres andinas en todo sentido, desde la música, el baile, las vestimentas, sus comidas y sus fiestas a los santos patrones de la iglesia. No espera nada del Estado, porque las autoridades de hoy solo sirven a sus conocidos o a sus intereses particulares. Además no respetan las normas ni las leyes, incitan el uso de la tecnología moderna que desprotege a la tierra y la humanidad. Si uno no protege a la tierra se mata a ella, a uno mismo y a los demás. Un gobierno local tendría que promover la defensa de las costumbres, valorarla y amar a la naturaleza.

La magia de la electrónica permite conocer de cerca a Amanzio Tarazona en www.amanciotarazona.tk; amanciotarazona@hotmail.com, desde su taller en el Asentamiento Humano Somos Libres del distrito limeño de San Juan de Lurigancho, Avda. Wiese, Manzana B, Lote 4.

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