sábado, 19 de diciembre de 2009

El Nobel de la guerra

María luisa Etchart (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Me resultó penoso ver a un incómodo Obama forzarse a sonreir, sólo con los labios, mientras sus ojos tenían la mirada de un ser atrapado en la red de la que ni siquiera tiene el coraje de intentar huir, mientras recibía el premio Nóbel de la Paz. Sus palabras para justificar lo que no tiene justificación, que es la perpetua presencia armada de su país en otras latitudes, su argumento tan viejo como el mundo de que las guerras son un paso necesario para asegurar la paz, no logró tapar los aullidos de las víctimas de las últimas décadas que, aunque invisibles, se hicieron presentes para desmentirlo.

Las tentativas del Imperio son cada vez más predecibles, más obvias, ya no resisten el menor análisis de cualquier cerebro que no se haya dejado mutilar por un sistema que se empeña en hacerlo con todas las herramientas a su alcance: los medios de comunicación, el perpetuo ensalzamiento de los “famosos”, sean éstos deportistas, millonarios o pseudo-artistas, el mensaje subliminal que se imparte a los niños y jóvenes a través de un sistema educativo vacío de verdadero interés por saber, por cuestionar, por preguntar y donde se les inculca que la única forma de realización posible es seguir una educación universitaria, también encasillada y marchita como toda la educación. Todo esto acompañado por la noción de que si un presunto atentado “terrorista” le costó a los Estados Unidos algo así como 3.000 vidas y el derrumbe de un par de edificios de dudoso gusto, queda ampliamente justificado destruir regiones del planeta que “pudieran albergar futuros terroristas”, aunque eso cueste vidas, bienes y culturas invaluables.

El comentario predecible de CNN fue que la entrega de este premio recibió una “ovación sin precedentes” de los presentes, y, aunque no se escuchó tal ovación, sino mas bien se mostró un ligero paneo de rostros semi-sonrientes, vestidos de gala para la ocasión, seguramente hoy muchos repetirán el comentario como si hubieran estado allí.

Bueno, y ahora a seguir con el tema de la tan mentada “crisis”, que nunca fue explicada en sus orígenes, como tampoco se ha explicado ni se ha pedido explicaciones sobre la súbita suba del barril de petróleo que mardo el inicio de la presunta crisis, que servirá para volver a concentrar capitales en pocas manos y a que los idiotas útiles al sistema pierdan el esfuerzo de años para adquirir una propiedad o para reunir ciertos fondos que se les harán humo inexplicablemente.

Y en algunos días, luego de que se hayan desangrado de sus pequeños ingresos para comprar “regalitos de Navidad” aunque sea a crédito para festejar de manera muy particular el hecho de que hace algo más de 2000 años naciera un hombre cuyo mensaje nada tuvo que ver con el circo que se monta año tras año en su nombre, nos volverán a hacer preocupar con el tema de la gripe, y sus vacunas. Pensar que hasta hubo dos presidentes latino americanos que mostraron sus atenuados síntomas en público, tanto como para dar mayor credibilidad a lo que parecía ser una amenaza mundial pero que luego, como no se podían hacer peligrar las ventas navideñas, se dejó de mencionar y todos siguieron viajando, abrazándose, y acudiendo a tanta cumbre internacional sin miedo a contagiar ni contagiarse. También es cierto que para entonces ya se habían cerrado los contratos de compra y fabricación de vacunas y, cerrado ya el negocio, no tenía sentido seguir adelante con la alarma.

También se logró cerrar el capítulo hondureño, con una claudicación total a favor de los golpistas y el suspiro aliviado de los mercados de que las elecciones fueron ganadas por un señor que seguramente los ayudará a hacer buenos negocios y la comprensiva media sonrisa de Obama que optó por virar de su posición inicial y dar su aval a lo que me permito recordar fue “un golpe de estado”.

Dependerá de todos nosotros que nos sigan dando más de lo mismo, sólo la negativa firme de ser parte silenciosa y cómplice necesario de este juego sucio y mentiroso puede hacer la suficiente presión en sentido reverso, no habrá ningún Batman que venga a salvarnos, y tampoco es lógico esperar resultados mágicamente lúcidos de la reunión en Copenhagen, por lo que tendremos que hacernos responsables individuales del cuidado que le prestemos a nuestra casa común, la Tierra.

María luisa Etchart es argentina residente en Costa Rica.

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