sábado, 10 de enero de 2009

Defensa de la Alegría


Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

Mario Benedetti: Poeta uruguayo

Tomada de "Poemas del Alma"


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En el momento final casi siempre la lucha es solo

Rómulo Pardo Silva (desde Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Fríamente esperan que se cumpla la nueva matanza,
todos han sacado cuentas,
según el plan cada uno en su situación ganará política y dinero

Los políticos con ejército saben que es fácil y sus soldados no necesitan heroísmo,
que detrás tienen aliados occidentales y útiles traidores

Los aparentes hermanos de lengua y oración de los que pueden morir
van a simular llantos y pronunciar palabras condenatorias
a retardar las reuniones de ayuda para que ocurra
a golpear a sus pueblos que aman a los cercados

Los amigos de verdad de otros idiomas y continentes irán a marchas
y gritarán impotentes contra el sistema mundial que también los hace prisioneros
Terminados los crímenes llorarán con rabia cansados
anotando los hechos para la futura vindicación de la historia

En cada minuto del reloj de sol los Hamas dependen de su pueblo y de sí mismos,
si pierden la batalla de que mañana
la valentía convertida en leyenda
llegue a los niños rodeados de armas y muros
para cuando puedan lanzar piedras

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Mario pelotero


Luis Alberto Figueroa Pagés (desde Cuba, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El hombre se acercó al podio, tomó la palabra y se dirigió al auditorio.

-La perfección, como una cualidad natural de las cosas creadas por los poderes aun desconocidos, siempre es una interrogante en mis pensamientos. ¿Existe la perfección en mi hijo? Mi niño no esta capacitado para entender cosas que otros entienden. Mi niño no puede recordar hechos y figuras que otros recuerdan. Es un niño que ha tratado siempre de encontrar su verdadero objetivo de vivir, sin hallarlo.

La audiencia quedó atónita ante esta pregunta, formulada por alguien seguro de su propuesta.

-Yo creo -continuó- que cuando Dios permite que al mundo vengan niños así, la perfección radica en la forma de cómo los demás reaccionamos ante ellos.

Hizo un recorrido con su mirada hacia los presentes y buscó la profundidad que suponía, debían poseer todos. Entonces comenzó a contar:

-“Durante un paseo, ya tarde, en que los dos caminábamos por un parque donde un grupo de niños estaba jugando béisbol. Nos detuvimos bajo la sombra de un árbol, al lado de las gradas. Mi hijo preguntó

-¿Crees que me dejarán jugar? Era una pregunta que me hacía siempre que le gustaba entrar al colectivo de los otros niños.

Yo sabía que no era un atleta y que los demás niños no lo querrían en el equipo, pero entendí que le llamara la atención participar en el juego porque él estaba seguro de ser como los demás.

Dos veces pensé la situación hasta decidirme a llamar al pelotero que parecía líder del grupo; le pregunté con delicadeza si Mario podía jugar con ellos. Él chicuelo miró a sus compañeros de equipo y al no obtener ninguna respuesta, tomó la decisión de un verdadero manager:

-Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en el octavo ining. -se arregló la gorra, puso su mano izquierda en la cadera y continuó- No veo inconveniente creo que puede estar en nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en el noveno ining.

-Aquella respuesta me dejó boquiabierto, absolutamente sorprendido, y Mario tuvo un gesto radiante que le transformó el rostro.

-Al menos lo ponen en una base, así dejará de jugar en corto tiempo, justo al final del octavo- les dije.

Pero los niños hicieron caso omiso de ello. El juego se estaba poniendo bueno, el equipo de Mario anotó de nuevo y ahora estaba con dos out y las bases llenas. El mejor jugador iba corriendo en posición anotadora, y Mario estaba preparado para batear.

“¿Dejaría el equipo que Mario fuera al bate, arriesgando la oportunidad de ganar el juego?”

Sorpresivamente, Mario estaba al bate. Todos pensaron que ese era el fin, pues ni siquiera sabía la manera de tomar aquel instrumento. De cualquier forma ya estaba parado en el plato y con disposición de hacer lo que tenia que hacer.

El pitcher se movió algunos pasos para lanzar la pelota suavemente, de forma que al menos pudiera hacer contacto con ella. Mario falló. Entonces, uno de sus compañeros de equipo se acercó y le ayudó a sostener el bate en una posición de fuerza.

El pitcher volvió a lanzar suave. Mario y su compañero le dieron a la pelota, que regresó inmediatamente a manos de ese pitcher. Éste podía tirar y sacarlo del juego. En vez de eso, lanzó la bola lo más lejos de primera base que pudo. Todos empezaron a gritar. ¡Mario, corre a primera, corre a primera! Él nunca había corrido a primera base, pero todos le indicaron hacia dónde debía hacerlo.

Mientras corría, un jugador del otro equipo ya tenía la bola en sus manos. Podía lanzarla, dejándolo afuera, pero entendió las intenciones del pitcher y lanzó bien alto, lejos de segunda base. Todos gritaron: -¡Corre a segunda, corre a segunda base!

Corrió y otros niños corrían a su lado y le daban ánimos a continuar, todos disfrutaban aquel espectáculo, con mucha picardía.

Cuando Mario tocó la segunda base, el del otro equipo paró de correr hacia él, le mostró la tercera base y le gritó: -¡Corre a tercera!

Conforme corría a tercera, los niños de los dos equipos iban corriendo junto a él, gritando a una sola voz: -¡Corre a home!

Mario corrió y paró justo en el plato de home, donde los dieciocho niños lo alzaron en hombros y lo hicieron sentir un héroe: había hecho la gran carrera de la vida, había ganado el juego con su equipo”.

-Aquel día -dijo el padre, con los ojos inundados, esos niños demostraron con extraordinaria brillantez: ¡Qué es la perfección humana!

Foto: RRELOJ


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Para Nahuel

Beatriz Paganini (desde Argentina, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era un tronco. Era lo que había quedado de una palmera que se secó. Alto. Enhiesto. Flaco. Reflaco. Vigilaba día y noche al este del jardín.

Un día, le pusiste una capa, un antifaz y un sombrero con una pluma.

Fue, como si con los colores del arco iris hubieras pintado el jardín, agregándole un personaje en un escenario teatral.

Le pusiste un nombre: Emil.

A partir de ése día, Emil fue un participante más en los juegos con tus hermanitos correteando acariciados por el sol de noviembre. ¡Hermosa postal!

Claro que Emil no se movía, pero era el punto de partida y encuentro de todas las travesuras.

Pero pasaron 29 días (¡qué rápido pasaron!) y se acabaron las vacaciones en casa de los abuelos.

Ahora estamos en marzo. Aún hace calor y el sol sigue pintando con su luz, todas las mañanas, las siestas y aún las tardes hasta las siete (en invierno diré las siete de la noche)

Emil sigue en pié. A veces, el viento mueve su capa, el sombrero está inclinado, quedó así por algún chaparrón de verano santafesino y, el antifaz, se ha corrido un poco, dando la impresión que él lo ha corrido como para mirar con más comodidad.

GRACIAS Nahuel por el regalo que dejaste en el jardín, te mando muchos besos.

Abue Bea.

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Emociones


Alberto Moncada (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con el paso de los años dormimos peor, nos despertamos más veces, no es tanto insomnio como duermevela y en esos momentos se ponen a trabajar los “fantasmas de nuestro cerebro”, como les llamó Gironella. Son impresiones, retazos de memoria y, sobre todo, excesos imaginativos que nos hacen ver la realidad en términos más negativos que cuando estamos despiertos. Por eso la luz del día es la gran sanadora de nuestras obsesiones de madrugada. “He tenido un mal sueño” no siempre describe un sueño verdadero sino esas ráfagas de ensoñación desagradable que se padecen en la duermevela.

La duermevela tiene mal arreglo. La moderna farmacopea receta drogas diversas para el entontamiento pero casi es peor porque prácticamente todas tienen efectos secundarios sobre nuestro estómago, nuestra musculatura y hasta nuestra lucidez.

La duermevela es el principal escenario de la soledad, de esa soledad existencial que nos sobrecoge cuando descubrimos que estamos radicalmente solos. Ese descubrimiento o redescubrimiento nos acontece principalmente de noche aunque haya una persona querida a nuestro lado.

¿Y como se lucha contra el sentimiento de soledad?

En primer lugar, claro, ejercitando nuestra condición de animal social. El hombre está radicalmente sólo pero está también radicalmente predestinado para la compañía y cuando a una persona se le castiga al confinamiento solitario por mucho tiempo, casi siempre pierde la salud mental. Por algo ese castigo es la preferencia de los especialistas en torturas, profesión que hemos vista crecer en los albores del siglo XXI. Recordar que no estamos solos, que tenemos familia, amigos es la mejor receta para esas amarguras nocturnas. Y revivir los mejores momentos de esas compañías.

Pero todo ello requiere una imaginación entrenada en la buena ensoñación, que es casi un arte. De ahí que hoy se publiquen tantos libros de autoayuda sobre las actitudes positivas para quienes no han podido cultivar ese arte que es, también, un ejercicio de autoengaño. ¿Quién puede vivir sin un poco, o un mucho de autoengaño, de ese poder desprenderse de las malas experiencias a fuerza de negarlas, de minimizarlas, de apartarlas de la imaginación?

Pero muchos no saben usar esas ensoñaciones positivas y entonces, sobre todo los más débiles, caen en el otro gran ejercicio anti soledad, la emoción de pertenecer. Sentir que perteneces no sólo a tu familia sino también y, sobre todo, a un grupo, a una iglesia, a una patria grande o chica, a un club es la gran solución cuando nuestra vida personal se nos empequeñece. Pertenecer es casi inevitable pero lo que está a nuestro alcance es medir el grado, la ración. En suma decidir personalmente cuanto entregamos de nuestra libertad y autonomía para hacernos a cambio con un consuelo, con una seguridad psicológica. Claro que el pertenecer intensamente nos libra del problema de la autodefinición, de las decisiones personales, de llevar a cuestas tu propia vida.

Mucha gente débil y alguna gente miserable se sienten fuertes o cometen vilezas precisamente porque el grupo les da ánimos o excusas para hacer lo que hacen. “El patriotismo, decía Johnson, es el último refugio de los canallas”.

Yo soy español o vasco, yo soy católico o musulmán, yo soy del Barsa o del Madrid son pensamientos que nos fortalecen en esas noches de insomnio o duermevela y que incluso pueden ser más eficaces que las referencias a emociones más personales como el amor. Mientras uno está enamorado, y en la medida en que lo esté, las noches son tan luminosas como los días.

Hay pocos que mencionan esa otra gran causa de seguridad psicológica, el ser rico, el poder hacer e imaginar las consecuencias de tener mucho dinero pero para que el dinero nos alegre la noche hay que tener mucho. Es precisamente la falta de dinero, como la falta de salud, lo que contribuye a la negrura de muchos insomnios.

En todo caso, las emociones fuertes nos ayudan al subrayar nuestra pertenencia a algún grupo, al convencernos de que somos ricos por lo menos en algo y a amortiguar la soledad fruto de nuestra debilidad consustancial.

Las emociones son una manera de superar el frío análisis de la razón, de ese escudriñar los condicionantes, las circunstancias de nuestra vida. Por eso las emociones son tan peligrosas y, por eso, se hace necesario que la educación de las nuevas generaciones incluya cautelas para no dejarse dominar por ellas. Bien está que nos consuelen por la noche pero está mal que nos dominen durante el día.

Alberto Moncada es presidente de "Sociólogos sin fronteras".


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Algo de música: canciones de Palestina


ARGENPRESS

Como una forma de rendir homenaje al pueblo palestino ante la infame masacre a la que está siendo sometido por parte de las fuerzas israelíes, valga este pequeño tributo. Argenpress ofrece tres canciones del cancionero de Palestina, la primera interpretada por Marcel Khalifa, la segunda por Fairouz y la tercera por el grupo Siglos Pasados.

Esto, quizá, no ayude a solucionar nada en lo concreto inmediato, pero es una forma de mantener por todo lo alto la gallardía de un pueblo que no merece lo que está sufriendo. Y tal vez, en definitiva, pueda servir como modesto aporte para levantar más voces y más acciones en contra de este genocidio.







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La historia baja al pueblo

Jorge Majfud (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con voz suave pero robótica, Heather dice: "dobla a la derecha y mantente sobre la izquierda". Entonces doblo a la izquierda. Heather se sorprende: "recalculando posición", dice, para inmediatamente insistir: "Conduce dos millas. Luego mantente sobre la derecha y toma la rampa a la derecha". Heather tiene un objetivo fijo y no dejará de recalcular mi posición para volver a insistir. "When possible, make a U-turn". Nadie hace mejor ese trabajo que ella. Con su visión satelital calcula y en fracciones de segundo determina el mejor camino hasta X. "Make a U-turn now!" Ella lo ve todo y, al mismo tiempo, no entiende lo que ve. "Make a U-turn now!" A veces juzga mal porque tiene una fuerte tendencia a elegir los caminos más rápidos y no entiende mis preferencias por las zonas pobladas en lugar de las autopistas y los túneles.

La imposición de Heather por llegar a X es relativa. "Recalculating…" Antes de salir de casa yo mismo le di la orden. En realidad X era mi objetivo inicial. ¿Pero qué pasaría si X fuese un objetivo erróneo o un objetivo decidido por la costumbre o por una falsa obligación? O peor: ¿qué ocurriría si desconozco cuál es mi destino final, que fue definido previamente por alguien más y, ante mi propia ignorancia o ceguera o simple incertidumbre decido obedecer a Heather, por miedo a perderme, por la casi siempre inútil y hasta perversa ansiedad de no perder tiempo, por miedo a romper un orden, por miedo al caos?

Nuestro presente está mucho más definido por nuestro futuro —por nuestra imprecisa visión del futuro— que por nuestro pasado. Pero no sabemos con certeza cuál es nuestro destino X al cual creemos dirigirnos. Nos movemos en varios niveles de conciencia por lo cual nunca podemos decir que estamos completamente despiertos. Para mantener la ilusión de que somos consientes de nuestra dirección hacia X, nos mantenemos dentro del marco de los mitos fundadores: como la voz robótica de Heather, el navegador, el mito fundador nos indica, con insistencia y precisión el camino a X.

La mañana siguiente al triunfo electoral de Barack Obama, vi por los pasillos de las oficinas un pequeño grupo de gente que se abrazaba y decía "estoy soñando"; "esto es realmente un sueño". Los diarios del mundo relacionaron el famoso "Yo tengo un sueño" de Martin Luther King cuarenta años atrás con el "sueño realizado" de Obama. Como nunca antes en la historia de las elecciones de Estados Unidos, una apreciable proporción del mundo se alegró del resultado. Todos esperamos cambios del nuevo presidente; aunque no muchos ni radicales, cambios que no acentúen la pesadilla, cambios que no agraven nuestras decepciones por venir.

En otros ensayos anotamos que el reciente cambio político en Estados Unidos, así como el cambio geopolítico del mundo en los últimos años, aparentemente apuntaban a la misma dirección y sentido trazado por la revolución del pensamiento humanista del Renacimiento. Las reacciones contrarias de las últimas décadas, en gran medida representadas por las ideologías conservadoras del imperialismo postcolonial del último tercio del siglo XX habrían sido un "desvío" en esa hoja de ruta, una violenta ralentización de la historia, una confirmación de que la verdad es una permanente reconstrucción del poder ideológico-militar del momento, de que la fuerza de la razón no tiene ninguna posibilidad ante la razón de la fuerza, que el único poder procede del músculo, no de la sabiduría ni mucho menos de la justicia, tal como puede entenderla un humanista. ¿Pero cómo saber si un desvío que dura décadas y un objetivo X que aparece como inalcanzable, pueden ser ralamente considerados desvío uno y objetivo el otro?

Hay una diferencia radical. El navegador GPS es sólo un instrumento de nuestros propósitos. Para los mitos sociales, en cambio, somos nosotros los instrumentos de sus propósitos. Los mitos sociales pueden funcionar como un obsesivo navegador que, sin importar el inesperado rumbo de nuestro camino, permanentemente están buscando un nuevo camino para llegar al mismo punto y tienen la fuerza de imponerlo. Justificar una masacre en nombre de la libertad y poner todo el tradicional aparataje mediático para hacerlo creíble, sino incuestionable al menos posible, es sólo un mínimo ejemplo. Llamar terrorista a un asesino que mata niños y a otro que hace el mismo trabajo honrarlo como héroe, aquél porque calcula sus barbaridades y éste porque calcula sus errores inevitables, es sólo parte de la narratura social que consolida el mismo mito. Esta idea enquistada en el inconsciente colectivo, a veces estimulada por el miedo o la autocomplacencia, fue observada ya por el español Ángel Gavinet hace 101 años:

"Un ejército que lucha con armas de mucho alcance, con ametralladoras de tiro rápido y con cañones de grueso calibre, aunque deja el campo sembrado de cadáveres, es un ejército glorioso; y si los cadáveres son de raza negra, entonces se dice que no hay tales cadáveres. Un soldado que lucha cuerpo a cuerpo y que mata a su enemigo de un bayonetazo, empieza a parecernos brutal; un hombre vestido de paisano, que lucha y mata, nos parece un asesino. No nos fijamos en el hecho. Nos fijamos en la apariencia" (Idearium, 1897).

Pero esta percepción no es producto de una mera "naturaleza psicológica" sino del laborioso trabajo del poder social a lo largo de los siglos.

Los mitos fundadores preexisten a cualquier cambio político, a cualquier decisión individual e incluso colectiva. De ahí las eternas frustraciones ante los cambios políticos. Sin embargo, si echamos una mirada general a la historia, podemos sospechar que hay algo más fuerte que cualquier mito social: los grandes movimientos de la historia —los más imperceptibles—, las ideas sobre la justicia y el poder, sobre la libertad y la esclavitud, sobre la rebelión de los pueblos y la fuerza arrogante de los césares, persisten o se radicalizan.

Hay un cambio sensible en nuestra época que es congruente con ese movimiento general de la historia de los últimos siglos, que significa la continuación de los valores humanistas que, si bien no han sido los valores dominantes, sí han sido los más persistentes y aquellos que más se han legitimado desde la caída intelectual de las teocracias europeas de la Edad Media. En nuestro tiempo ese signo es la progresiva separación de las creencias populares de los poderes imperiales. Si a mediados del siglo XX "imperio" seguía siendo una palabra que llenaba de orgullo a quien lo representaba —por ejemplo, el imperio británico, brutal como cualquier otro— desde los sesenta ya se ha confirmado como signo de agresión y opresión injustificable. Si a mediados del mismo siglo la narratura social todavía estaba en manos de una minoría propietaria de los medios de comunicación y entretenimiento —dos ideoléxicos paradójicos— hoy en día la voz mayoritaria de quienes no tienen nada de ese poder han descubierto un nuevo poder.

Esa voz ha probado ser todavía inmadura e irresponsable. Esa nueva conciencia todavía no es consciente de su poder o lo usa para distraerse e, incluso, para la autodestrucción. Podemos conjeturar, no sin un alto riesgo de equivocarnos, que gran parte de la antigua masa —esa que despreciaba Ortega y Gasset— aún no ha dejado de ser rebaño y todavía se guía por los antiguos mitos sociales que la oprimen. Pero esa gente, esa humanidad, está creando poco a poco una nueva cultura, una nueva conciencia y una silenciosa pero imparable rebeldía ante la histórica agresión de los césares, de los negreros, de los antiguos dueños del mundo. O quizás confundimos deseo con realidad.

"Recalculating… Take ramp ahead".

Jorge Majfud es uruguayo reside en Estados Unidos.


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Novedades editoriales

Pablo E. Chacón (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Todos lo sabíamos, de Juan Carlos Kreimer
Ediciones De la Flor

¿Quién es uno cuando descubre que no es quien suponía ser? ¿Hasta qué niveles un secreto es capaz de desconfigurar el mapa de una familia? ¿Enferma lo que no queremos saber? Nadie es inocente.

Hijo de una familia judía cuyos únicos valores están depositados en la prosperidad material, Pedro Miller, ya hombre y a partir de una carta encontrada al azar en el manual de una vieja cupé Mercury que restaura, debe enfrentarse con una serie de engaños y complicidades que lo tienen como rehén.

Entre los vericuetos de la familia de origen del protagonista y de la que éste logra consolidar, el relato del autor desenmascara las mentiras con que varias generaciones de argentinos intentaron tranquilizarse a sí mismos.

El primer peronismo, la confusión instaurada en las décadas siguientes y la tragedia social en que se transforma ese dejar pasar como si nada ocurriese, son el trasfondo de una búsqueda que recae una y otra vez sobre esa hipocresía llamada felicidad.


La urdimbre y la trama, de Francois Jullien
Katz

La civilización china no es una civilización de la palabra que confiere un sentido (la Biblia), ni del discurso (logos) que articula construcciones teóricas por medio de la sintaxis. China tampoco es tierra de revelación, en la que primaría el lenguaje y crecería la promesa, ni de ella se espera que conjugue dialécticamente las formas y los géneros. La civilización china es una civilización del texto, de un texto que muestra su trazado y es en sí mismo un tejido continuo, sin jerarquías ni órdenes inferiores o superiores.


El día de todas las almas, de Cees Nooteboom
RHM

Arthur Daane es un reportero neerlandés que ha perdido a su mujer y a su hijo en un accidente aéreo, vaga con una cámara de video por un Berlín transfigurado por la nieve, buscando imágenes para una película, de momentos sólo fragmentos sin coherencia. En esta ciudad tiene tres amigos: un intelectual, un artista y una científica, con quienes conversa sobre los pequeños detalles de la vida. Un día conoce a Elik, una mujer joven llena de secretos por la el protagonista siente una poderosa atracción. Ella accede pero no permite cruzar ciertos límites. Fascinado, la seguirá hasta Madrid.


Las anfibias, de Flavia Costa
Adriana Hidalgo Editora

Escribe Juan Becerra en la contratapa que “todo nuevo: lengua nueva, paisaje nuevo, nueva biología poshumana, nuevas situaciones narrativas -cuya materia es nueva. Pero esa tormenta de novedad literaria es posiblemente la versión superficial de algo mucho más denso y antiguo que me animo a llamar una sensibilidad. Las anfibias es una novela sencillamente preciosa e inexplicable, en la que –echando mano, como siempre, a una analogía- me parece ver un sistema de relaciones desproporcionadas entre partes desparejas pero íntimas, como las que podrían darse entre la perfección de una miniatura y una usina remota e inmensa que alimenta su pequeñez y su brillo, su intensidad”.


La cambiante memoria de la dictadura, de Daniel Lvovich y Jacqueline Bisquert
Biblioteca Nacional/Universidad General Sarmiento

Las representaciones sobre la última dictadura militar argentina no han sido unánimes durante estos años, a lo largo de los cuales se enfrentaron o se sucedieron la denuncia del terrorismo de estado y el relato de la guerra contra la subversión, la teoría de los dos demonios y el reclamo de reconciliar el país. Este libro recorre esas evoluciones destacando la importancia que tuvieron en la forja del tipo de memoria sobre aquellos años hoy dominante, la lucha de los organismos de defensa de los derechos humanos, las confesiones y autocríticas de algunos miembros de la corporación militar y los cambios en las políticas públicas sobre la materia a partir del 2003.

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Con este calor


Nazim Hikmet

Con este calor pienso en ti
tu desnudez
tu cuello tus muñecas
las cosas que me decías
con los pies como una blanca paloma descansando en un cojín.

Con este calor pienso en ti
no sé si lo que más recuerdo
lo que viene a mis ojos
es tu cuello tus muñecas
tus pies descalzos
las cosas que me decías cuando eras mía.

Con este calor amarillo pienso en ti
en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti
y me despojo de mi soledad
mi soledad que se parece un poco a la muerte.

10 de julio de 1959

De "Últimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

Foto: Nazim Hikmet

Nazim Hikmet: Poeta, dramaturgo y novelista turco nacido en Salónica, hoy ciudad griega, en 1902. Gracias a que su abuelo fue poeta, su padre diplomático y su madre pintora, creció en un ambiente familiar intelectual. Estudió en un colegio francés y a los 19 años viajó a Moscú donde estudió Ciencias Políticas y profundizó su interés sobre el comunismo, del que fue siempre ferviente practicante. En 1924 regresó a Estambul, trabajó activamente en la política, eludió la cárcel viajando de nuevo a Moscú, y al radicarse de nuevo en Turquía en 1929, alternó la lucha política con la publicación de obras de teatro, novelas y varios poemarios, entre los que sobresalen "Y van 3" en 1930, "Telegrama nocturno" en 1932, y "La ciudad que perdió la voz" en 1933. En los años siguientes continuó con la lucha antifascista, publicó "La epopeya de Sheik Bedreddin" en 1936 y a partir de 1940 cumplió una larga condena hasta 1950, cuando fue liberado. En 1952 se radicó definitivamente en Moscú, y en 1957 publicó su más famosa obra "Duro oficio el exilio". Falleció en Moscú en 1963.


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Insólitas noticias aparecidas en serios y respetables periódicos


Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Aparecida el 15 de mayo de 1997 en el Süddeutsche Zeitung, Alemania

Es recomendable hablar cada tanto con su compañero de trabajo

Munich, 15/5/97. Los directivos de una empresa de publicidad intentan averiguar por qué nadie se percató que uno de sus empleados estuvo muerto sentado en su mesa de trabajo durante cinco días sin que nadie se interesara por él ni le preguntara qué le ocurría.

Michael Messerschmitt, de 54 años de edad, quien trabajaba como revisor de estilo en una empresa de Munich desde hacía treinta años, sufrió un paro cardíaco en la oficina que compartía con otros veintisiete trabajadores.

El lunes por la mañana llegó a trabajar y discretamente se ubicó como siempre lo hacía en su cubículo reservado, pero nadie notó que no se marchó nunca hasta que el sábado por la mañana el personal de limpieza se preguntó qué hacía trabajando el fin de semana.

Su jefe, Karl Weinachst, declaró: "Michael siempre era el primero en llegar por la mañana y el último en marcharse por la noche, por lo que a nadie le pareció extraño que estuviera continuamente en su sitio sin moverse y sin decir nada. Era bastante reservado y su trabajo le absorbía."

Un examen post mortem reveló que llevaba muerto cinco días tras sufrir un infarto, aparentemente el mismo lunes en que llegó a la oficina.

Como era solo, nadie llamó durante toda la semana para averiguar algo sobre su suerte. Por tanto, nadie cobrará su seguro de vida.


Aparecida el 22 de julio de 1998 en el Clarín, Argentina

Insólitos modos de sobrevivencia siguen apareciendo tras la crisis económica

Buenos Aires, 22/7/90. Una mezcla de sorpresa, consternación y humor causó la declaración dada por el ganador de un concurso de "resistencia para comer".

Andrés Romagnoli, de 34 años de edad y oriundo de la provincia de Catamarca, residente en la Capital Federal desde quince años, participó junto a nueve personas más en el Concurso "¿Cuánto aguanta?", organizado por una prestigiosa cadena de supermercados de nivel nacional.

Desde el primer momento llamó la atención su presencia: al lado de nueve obesos que superaban en todos los casos los 130 kilogramos de peso, el Sr. Romagnoli lucía casi desnutrido. Nadie entendió bien por qué estaba participando en un concurso de resistencia para ver cuánto podía comer. El público asistente así como los locutores del canal televisivo que cubrió el evento en vivo especulaban que era un toque divertido que se pretendía dar al show.

Terminado el concurso dos de los nueve participantes debieron ser hospitalizados de urgencia debido a la enorme cantidad de comida ingerida, uno de ellos el más obeso del grupo, de 221 kgrs.

El Sr. Romagnoli, sin prisa pero sin pausa, pudo comer 14 emparedados de jamón y queso, dos pizzas enteras de anchoa, dos tortas de chocolate, acompañado todo ello con tres litros y medio de gaseosa.

Contento, terminado ya el evento manifestó que hace seis meses que está desocupado, y por cuatro días estuvo sin comer preparándose para el concurso. El triunfo, según manifestó, se lo dedicó a su familia y "a la memoria del general Perón".


Aparecida el 6 de febrero de 2001 en el ThaiRath, Tailandia

Original protesta

Bangkok, 6/2/01. Una pareja de esposos –el Sr. Monthathip Komutcharoenkul, 29 años, y la Sra. Phuket Shinawatra, 26 años– habiendo sido víctimas de una estafa, según manifestaron a prensa y curiosos que no podían creer lo que veían, se encerraron en un ascensor a hacer el amor como original método de protesta.

La pareja hizo saber que la empresa financiera Bangkok Insurances and Financial Business, filial local de la multinacional Universal Insurances Corporation Ltd. con sede en Atlanta, Estados Unidos, los estafó en 30.000 dólares depositados en una cuenta de ahorro especial un año y medio atrás.

Al momento de querer retirar sus fondos se encontraron con que ello no era posible, contraviniendo lo originalmente pactado. Según dijeron a ThaiRath, tras dos meses de infructuosos reclamos donde no encontraron respuesta positiva ni en el compañía ni en los juzgados pertinentes, decidieron provocar un escándalo que permitiera hacer público el hecho.

Fue así que en horas de la mañana del jueves 5 de febrero montaron el ascensor del edificio donde está ubicada la empresa financiera –una torre de 32 pisos– y ante los ojos atónitos de otros usuarios que entraban y salían del mismo, se amarraron con cadenas a sus agarraderas, se desnudaron y comenzaron a mantener relaciones sexuales.

La medida provocó indignación en algunos e hilaridad en otros. Los medios de comunicación llegaron más rápido que la policía, quien finalmente los detuvo por escándalos e inmoralidad en lugares públicos. De todos modos la empresa aludida se vio forzada a reaccionar ante la denuncia de la pareja, y al momento del cierre de esta edición había pagado la fianza para sacarles de la comisaría donde los esposos habían sido conducidos, comenzando a negociar "en términos amigables".


Aparecida el 18 de octubre de 2002 en Le Quotidien, Senegal

Ya no se sabe quién es quién

Dakar, 18/10/02. La noche del miércoles 17 del corriente, en el destacamento de policía del barrio de Seuil Bordon de esta capital, fue presentada una insólita denuncia. Doudou Ndiaye, varón transformado en travesti, de 23 años de edad, se presentó ante las autoridades policiales exhibiendo fuertes golpes en diversas partes del cuerpo para denunciar que su conviviente, la Srta. Nafi Ngom Keïta, de 24 años, le había maltratado.

El ofendido (u ofendida, como en todo momento pretendió que se le tratara) manifestó que desde hace un año vive con Nafi, una joven enfermera especializada en manejo de pacientes psiquiátricos, y de quien dijo "le da mala vida, la cela continuamente, la engaña con otras, y además de todo eso, le pega".

Según expresaron fuentes policiales que pidieron el anonimato, fue todo un problema redactar el acta de la denuncia presentada por Doudou Ndiaye. Le Quotidien tuvo acceso a la misma, y efectivamente pudo constatarse que había una serie de enmiendas cada vez que debía emplearse una marca de género. Finalmente el escribiente policial optó por poner a/o para cada terminación, a fin de ahorrarse problemas.

El/la ofendido/a dijo estar decidido/a a no regresar más a su hogar en compañía de el/la agresor/a, a no ser que un juez fijara taxativamente las responsabilidades de cada uno/a. E igualmente exigió que Nafi Ngom Keïta fuera apercibida/o, so pena de ser detenida/o si incurría nuevamente en cualquier tipo de agresión.

En el momento mismo de firmarse el acta por parte de el/la denunciante en dependencias de la policía, se presentó al lugar la/el agresora/or, quien ramo de flores en mano intentó infructuosamente convencer a su pareja que retirara la demanda. Si bien llegaron a una amistosa componenda, la denuncia no fue levantada por parte de el/la Sr./Srta. Ndiaye, retirándose ambos/as de la comisaría con lujo de enamoramiento ante la atónita mirada de los funcionarios policiales.


Aparecida el 11 de noviembre de 2004 en El Universal, Venezuela

No se sabe si fue accidente o suicidio. Y si fue suicidio, fue por error

Caracas, 11/11/04. En la mañana de ayer el servicio de metro se vio entorpecido debido a que fue temporalmente cerrada la Línea 1, ocasionando ello un caos vehicular de enormes proporciones en las calles caraqueñas.

Alrededor de las 06.30 AM, hora pico en que se desplazan grandes cantidades de personas comenzado su jornada laboral, en la Estación Capitolio cayó a las vías el ciudadano de origen colombiano Angel Gaitán Samayoa, de 44 años, siendo arrollado por un tren y muriendo en el acto.

Los bomberos tuvieron que trabajar por espacio de casi una hora para poder retirar el cadáver.

No están claras aún las circunstancias del hecho. Testigos presenciales afirman que el amontonamiento sobre el andén hizo que Angel perdiera pie al ser empujado casualmente por alguien cuando llegaba el tren.

Pero según declaraciones dadas a este diario por una persona de sexo femenino que dijo conocer al occiso, vecina de él en el barrio 23 de Enero y quien pidió el anonimato para brindar su testimonio, el Sr. Gaitán se quitó la vida tras haber recibido el resultado de una prueba de VIH-SIDA.

Aparentemente, según las declaraciones que este periódico pudo recoger, un mes atrás varios vecinos del referido sector se sometieron a esta prueba diagnóstica, y la ahora víctima fatal habría salido con resultado positivo. Ante la desesperación, y sabiendo que la Empresa de Metro paga un seguro de vida a la viuda supérstite, habría optado por suicidares, dejando así asegurados a su mujer y a sus cuatro hijos.

Reporteros de El Universal continuaron la investigación en el transcurso del día y encontraron que el centro diagnóstico donde el Sr. Angel Gaitán se realizara la prueba habría tenido un error, intercambiando los nombres de los examinados, cosa que jamás aceptó reconocer el personal del laboratorio. Por lo tanto, de haber sido un suicidio, el mismo habría tenido lugar por error.


Aparecida el 22 de junio de 2005 en el Ayna, Azerbaiyán

Cuidado con dormirse

Bakú, 22/6/05. El señor Rasim Musábeyov, trabajador de una empresa de mudanzas en la localidad de Siyazan, no olvidará nunca en su vida la tarde del 16 de junio del 2005 y los tres días que a partir de ella le tocaron vivir.

Habiendo sido contratada la compañía donde él trabaja para realizar la mudanza de un laboratorio de análisis y tratamiento de insulina desde Siyazan hacia la capital, Bakú, junto a otros tres empleados se dedicó durante el transcurso del día jueves 16 de junio a mover y cargar en dos camiones todo el material que debía transportarse.

De acuerdo a lo que él mismo relatara luego, el mismo día 16, cuando ya estaba casi todo listo y sólo quedaba por acomodarse una refrigeradora industrial, quiso hacer una broma escondiéndose en la misma. A último momento autoridades del laboratorio decidieron que esa refrigeradora no sería llevada a Bakú sino que quedaría en la cámara frigorífica de Siyazan.

Oculto en el aparato –de más de dos metros de altura por un metro y medio de ancho y uno de profundidad–, seguramente cansado por el esfuerzo realizado, cayó dormido. Sus compañeros, al notar la ausencia, según pudo reconstruirse posteriormente, optaron por no darle importancia al asunto, y procedieron a acomodar el aparato en la cámara fría tal como les fue indicado.

Maldiciendo la repentina desaparición de Musábeyov, pero no pudiendo hacer nada al respecto dada la responsabilidad de ponerse en marcha para terminar con el trabajo, dejaron ubicada la refrigeradora en el lugar establecido y salieron rumbo a Bakú con ambos camiones cargados. Cuando el señor Musábeyov despertó e intentó salir de su improvisado escondite, descubrió que la refrigeradora estaba dentro de una cámara fría a 30º C. bajo cero.

El que fuera su escondite para su "travesura" pasó a ser su salvación para no morir congelado. Dado el proceso de presurización de la refrigeradora en que durmió su larga siesta, el frío ambiente no lo mató. Pero tuvo que esperar ahí dentro tres largos días hasta que el lunes por la mañana la misma fue abierta y se le descubrió en su interior, deshidratado y acalambrado.

Prometió Rasim Musábeyov que nunca más dormiría una siesta en horas de trabajo.


Aparecida el 26 de diciembre de 2005 en Nuestro Diario, Guatemala

Muertos solidarios: un cadáver ayudó a cambiar una llanta

Guatemala, 26/12/05. Los jóvenes Abelino Chicará y Pascual Toj Tzum, de la aldea Guapinol, municipio de Chichicastenango, departamento del Quiché, vivieron una Navidad que no olvidarán jamás en su vida.

El mismo día de Navidad falleció en esa aldea el Sr. Orlando Ixquiac, familiar lejano del primero de ellos. Para cumplir con la última voluntad del difunto, se decidió transportar el cuerpo al sitio donde pidió ser enterrado: Llanos del Pinal, una comunidad vecina a la ciudad de Quetzaltenango. No encontrándose otro medio para hacerlo más que el traslado del ataúd en un pick-up guiado por los jóvenes mencionados, el día 25, en horas de la tarde, emprendieron el viaje.

Según lo relatara posteriormente Toj Tzum, de 22 años de edad –conmocionado aún por lo vivido–, ya entrada la noche al atravesar el túnel de Zunil pincharon una llanta. Como llovía torrencialmente en ese momento, quiso la providencia que el vehículo quedara bajo el túnel en el momento en que llegaban casi al final del mismo. Eso les permitió trabajar sin mojarse para cambiar la rueda. Pero ni bien comenzaron la tarea, se encontraron con que la llave que llevaban estaba gastada y no permitía quitar los correspondientes tornillos.

De noche, lloviendo, y en día de Navidad, desesperaban ya los dos jóvenes sin saber cómo resolver el problema, agravado por la urgencia de transportar el cadáver.

En esas circunstancias apareció un mecánico sin que supieran de dónde, quien solícitamente se prestó a ayudarlos. En un santiamén, de acuerdo a lo relatado por Toj Tzum, el desconocido cambió la llanta, negándose luego en forma tajante a continuar con ellos, rechazando el ofrecimiento de ser transportado pese a la torrencial lluvia.

Sin insistir demasiado, los dos jóvenes continuaron su marcha.

La sorpresa mayúscula la tuvieron en el punto de destino, en Llanos del Pinal. Ni Pascual Toj Tzum ni Abelino Chicará aciertan a explicar por qué el cajón de muerto llegó vacío.

Marcelo Colussi es argentino reside en Guatemala.


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Todos somos palestinos


Todos fuimos, somos, podríamos ser execrados por alguna imaginaria pertenencia étnica o alguna verídica adscripción cultural o política y seleccionados por ella para el gueto, el campo de exterminio, el Holocausto.

Todos fuimos, somos, podríamos ser vejados en nuestra propia tierra, discriminados en nuestra cuna, heridos constantemente por la mirada, la pedrada, el culatazo, el escupitajo de quienes se creen superiores por ser distintos y distintos por ser bestiales.

Todos fuimos, somos, podríamos ser expulsados de nuestro país y reducidos a hileras de pasos que deambulan de uno a otro campo de refugiados sin más horizonte que el alambre de púas.

Todos fuimos, somos, podríamos ser el hambre sin pan, la sed sin agua, la intemperie sin paisaje, la memoria sin recuerdos, la enfermedad sin medicina, la herida sin venda, la quemadura sin analgésico, la amputación sin anestésico, el dolor sin justicia, la muerte sin sentido.

Todos fuimos, somos, podríamos ser víctimas de la limpieza étnica, de los bombardeos contra la población civil, de las bombas de racimo, de la fosa común, de las guerras relámpago que oponen nuestra carne a los carros blindados y nuestros ojos a la invasión de la muerte.

Todos fuimos, somos, podríamos ser los huérfanos, los deudos, los sobrevivientes, los solitarios, los acorralados, sin más compañía que el recuerdo, sin más familia que la lágrima ni más hijo que el alarido ni más hermandad que el desvelo.

Todos somos, podríamos ser, fuimos, los amedrentados por el alarido de las sirenas y el anonimato de las maquinarias de la guerra, los soldados desconocidos, las bajas estimadas, los cuerpos contados o las tumbas sin nombres.

Todos somos, podríamos ser, fuimos, Noche y Niebla, pero también Plomo Fundido.

Todos fuimos, podríamos ser, somos, los culpables de vivir, los ejecutados por el crimen de tener razón, los muertos en aras del espacio vital, los sentenciados por los dividendos, los condenados en las rebatiñas por la energía fósil, los degollados en nombre del Dios del Amor, los satanizados por lo medios, los agredidos representados como agresores, los borrados por el eufemismo, los daños colaterales, los desechables, los prescindibles.

Todos fuimos, somos, podríamos ser los monstruos que ejecutan las atrocidades o que dicen vengar atrocidades cometiéndolas contra inocentes o las consagran con la indiferencia, la inactividad, la pasividad, la complicidad, el silencio.

Luis Britto García
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La sociedad de las piedras

Edgar Borges (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Se asegura que estamos en la era virtual; también se ha dicho que formamos parte de la sociedad red. Antes McLuhan había afirmado lo de la aldea global. Sin embargo, con el tiempo pareciera que estuviésemos asistiendo, a escala mundial, a la sociedad de las piedras.

Sería absurdo negar la importancia de la web, pero también es cierto que, paradójicamente, el uso de las nuevas tecnologías nos está haciendo más indiferentes. Y vivimos encerrados, jugando a que nos comunicamos.

Sobran los ejemplos que justificarían la teoría de las millones de islas que está generando el uso de la web ( y de otras tecnologías); no obstante, es importante detenerse en la actual (y vieja) tragedia que padece Palestina. ¿Qué le ha ocurrido a la humanidad que cada vez somos menos los que nos movilizamos para oponernos a las tragedias ajenas? (si es que realmente son ajenas)

Desde las protestas internacionales que originó la guerra de Vietnam a este momento ha cambiado algo; quizá el exceso de información (segmentada y dirigida) nos endureció la sensibilidad. Si el horror cuando Vietnam provocó que la gente saliera a la calle, el holocausto palestino (o la invasión a Irak) encontró a la gran mayoría aislada, cada quien encerrado en su núcleo (un átomo) de supuesta comunicación. Unos jugando a las redes sociales, otros a los vídeojuegos y todos contemplando. Siempre contemplando. Esta, sin duda, podría ser la era de la contemplación.

Nos hemos vuelto tolerantes ante el dolor del otro; nos hemos vuelto ásperos, lejanos, indolentes. Cada vez más observamos (y callamos) las tragedias en clave de noticias. Y nunca faltan las sonrisas y el buen vino. ¿Quién se encarga del mundo mientras cada uno de nosotros se encierra tras las puertas del miedo? ¿O acaso esta forma de comunicación es otra cosa distinta al encierro, y al miedo que nos causa compartir la responsabilidad colectiva? ¿Quién mueve las piezas de la vida que late en la calle?

Ya poco diferenciamos ficción de noticia; decir “Mueren tres niños palestinos alcanzados por una bomba mientras jugaban al fútbol”, nos conmociona menos que la escenificación de un juego deportivo. Los Estados salvan bancos y a los pobres se les confunden con malditos. Como dijera el cantor panameño Rubén Blades “para el pobre el cielo, para el rico la tierra”. La bondad, a cada segundo, se ridiculiza, y la sabiduría pasa a ser materia que se bendice de lejos, Y ya sabemos que por estos días pocos creen en las bendiciones. Se confunde indignación con lástima. Y a la indiferencia de le llama alegría. O somos show o somos nada.

Me cuesta comprender que la sangre de los palestinos se siga derramando, mientras en la ONU Estados Unidos veta el cese al fuego y unos pocos ciudadanos protestan en las calles del mundo. De la humanidad continuar por este camino de observación (y frivolización) de la crueldad, pronto deberíamos ser un poco más honestos y sustituir el apelativo de humanidad por cualquier otro. Propongo que bauticemos este instante histórico, en el nombre de la indiferencia, como la sociedad de las piedras.

Edgar Borges es venezolano reside en España.


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