sábado, 28 de febrero de 2009

La excavación


Augusto Roa Bastos

El primer desprendimiento de tierra se produjo a unos tres metros, a sus espaldas. No le pareció al principio nada alarmante. Sería solamente una veta blanda del terreno de arriba. Las tinieblas apenas se pusieron un poco más densas en el angosto agujero por el que únicamente arrastrándose sobre el vientre un hombre podía avanzar o retroceder. No podía detenerse ahora. Siguió avanzando con el plato de hojalata que le servía de perforador. La creciente humedad que iba impregnando la tosca dura lo alentaba. La barranca ya no estaría lejos; a lo sumo, unos cuatro o cinco metros, lo que representaba unos veinticinco días más de trabajo hasta el boquete liberador sobre el río.

Alternándose en turnos seguidos de cuatro horas, seis presos hacían avanzar la excavación veinte centímetros diariamente. Hubieran podido avanzar más rápido, pero la capacidad de trabajo estaba limitada por la posibilidad de desalojar la tierra en el tacho de desperdicios sin que fuera notada. Se habían abstenido de orinar en la lata que entraba y salía dos veces al día. Lo hacían en los rincones de la celda húmeda y agrietada, con lo que si bien aumentaban el hedor siniestro de la reclusión, ganaban también unos cuantos centímetros más de "bodega" para el contrabando de la tierra excavada.

La guerra. civil había concluido seis meses atrás. La perforación del túnel duraba cuatro. Entre tanto, habían fallecido, por diversas causas, no del todo apacibles, diecisiete de los ochenta y nueve presos políticos que se hallaban amontonados en esa inhóspita celda, antro, retrete, ergástula pestilente, donde en tiempos de calma no habían entrado nunca más de ocho o diez presos comunes.

De los diecisiete presos que habían tenido la estúpida ocurrencia de morirse, a nueve se habían llevado distintas enfermedades contraídas antes o después de la prisión; a cuatro, los apremios urgentes de la cámara de torturas; a dos, la rauda ventosa de la tisis galopante. Otros dos se habían suicidado abriéndose las venas, uno con la púa de la hebilla del cinto; el otro, con el plato, cuyo borde afiló en la pared, y que ahora servía de herramienta para la apertura del túnel.

Esta estadística era la que regía la vida de esos desgraciados. Sus esperanzas y desalientos. Su congoja callosa, pero aún sensitiva. Su sed, el hambre, los dolores, el hedor, su odio encendido en la sangre, en los ojos, como esas mariposas de aceite que a pocos metros de allí -tal vez solamente un centenar- brillaban en la Catedral delante de las imágenes.

La única respiración venía por el agujero aún ciego, aún nonato, que iba creciendo como un hijo en el vientre de esos hombres ansiosos. Por allí venía el olor puro de la libertad, un soplo fresco y brillante entre los excrementos. Y allí se tocaba, en una especie de inminencia trabajada por el vértigo, todo lo que estaba más allá de ese boquete negro.

Eso era lo que sentían los presos cuando escarbaban la tosca con el plato de hojalata, en la noche angosta del túnel.

Un nuevo desprendimiento le enterró esta vez las piernas hasta los riñones. Quiso moverse, encoger las extremidades atrapadas, pero no pudo. De golpe tuvo exacta conciencia de lo que sucedía, mientras el dolor crecía con sordas puntadas en la carne, en los huesos de las piernas enterradas. No había sido una simple veta reblandecida. Probablemente era una cuña de tierra, un bloque espeso que llegaba hasta la superficie. Probablemente todo un cimiento se estaba sumiendo en la falla provocado por el desprendimiento.

No le quedaba otro recurso que cavar hacia adelante con todas sus fuerzas, sin respiro; cavar con el plato, con las uñas, hasta donde pudiese. Quizá no eran cinco metros los que faltaban, quizá no eran veinticinco días de zapa los que aún lo separaban del boquete salvador de la barranca del río. Quizá eran menos, sólo unos cuantos centímetros, unos minutos más de arañazos profundos. Se convirtió en un topo frenético. Sintió cada vez más húmeda la tierra. A medida que le iba faltando el aire, se sentía más animado. Su esperanza crecía con la asfixia Un poco de barro tibio entre los dedos le hizo prorrumpir en un grito casi feliz. Pero estaba tan absorto en su emoción, la desesperante tiniebla del túnel lo envolvía de tal modo, que no podía darse cuenta de que no era la proximidad del río, de que no eran sus filtraciones las que hacían ese lodo tibio, sino su propia sangre brotando debajo de las uñas y en las yemas heridas por la tosca. Ella, la tierra densa e impenetrable, era ahora la que, en el epílogo del duelo mortal comenzado hacía mucho tiempo, lo gastaba a él sin fatiga y lo empezaba a comer aún vivo y caliente. De pronto, pareció alejarse un poco. Manoteó al vacío. Era él quien se estaba quedando atrás en el aire como piedra que empezaba a estrangularlo. Procuró avanzar, pero sus piernas ya irremediablemente formaban parte del bloque que se había desmoronado sobre ellas. Ya ni las sentía. Sólo sentía la asfixia. Se estaba ahogando en un río sólido y oscuro. Dejó de moverse, de pugnar inútilmente. La tortura se iba transformando en una inexplicable delicia. Empezó a recordar.

Recordó aquella otra mina subterránea en la guerra del Chaco, hacía mucho tiempo. Un tiempo que ahora se le antojaba fabuloso. Lo recordaba, sin embargo, claramente, con todos los detalles.

En el frente de Gondra, la guerra se había estancado. Hacia seis meses que paraguayos y bolivianos, empotrados frente a frente en sus inexpugnables posiciones, cambiaban obstinados tiroteos e insultos. No había más de cincuenta metros entre unos y otros.

En las pausas de ciertas noches que el melancólico olvido había hecho de pronto atrozmente memorables, en lugar de metralla canjeaban música y canciones de sus respectivas tierras.

El altiplano entero, pétreo y desolado, bajaba arrastrado por la quejumbre de las cuecas; toda una raza hecha de cobre y castigo, desde su plataforma cósmica bajaba hasta el polvo voraz de las trincheras. Y hasta allí bajaban desde los grandes ríos, desde los grandes bosques paraguayos, desde el corazón de su gente también absurda y cruelmente perseguida, las polcas y guaranias, juntándose, hermanándose con aquel otro aliento melodioso que subía desde la muerte. Y así sucedía porque era preciso que gente americana siguiese muriendo, matándose, para que ciertas cosas se expresaran correctamente en términos de estadística y mercado, de trueques y expoliaciones correctas, con cifras y números exactos, en boletines de la rapiña internacional.

Fue en una de esas pausas en que en unión de otros catorce voluntarios, Perucho Rodi, estudiante de ingeniería, buen hijo, hermano excelente, hermoso y suave moreno de ojos verdes, había empezado a cavar ese túnel que debía salir detrás de las posiciones bolivianas con un boquete que en el momento señalado entraría en erupción como el cráter de un volcán.

En dieciocho días los ochenta metros de la gruesa perforación subterránea quedaron cubiertos. Y el volcán entró en erupción con lava sólida de metralla, de granadas, de proyectiles de todos los calibres, hasta arrasar las posiciones enemigas.

Recordó en la noche azul, sin luna, el extraño silencio que había precedido a la masacre y también el que lo había seguido, cuando ya todo estaba terminado. Dos silencios idénticos, sepulcrales, latentes. Entre los dos, sólo la posición de los astros había producido la mutación de una breve secuencia. Todo estaba igual. Salvo los restos de esa espantosa carnicería que a lo sumo había añadido un nuevo detalle apenas perceptible a la decoración del paisaje nocturno.

Recordó, un segundo antes del ataque, la visión de los enemigos sumidos en el tranquilo sueño del que no despertarían. Recordó haber elegido a sus víctimas, abarcándolas con el girar aún silencioso de su ametralladora. Sobre todo, a una de ellas: un soldado que se retorcía en el remolino de una pesadilla. Tal vez soñaba en ese momento en un túnel idéntico pero inverso al que les estaba acercando al exterminio. En un pensamiento suficientemente extenso y flexible, esas distinciones en realidad carecían de importancia. Era despreciable la circunstancia de que uno fuese el exterminador y otro la víctima inminente. Pero en ese momento todavía no podía saberlo.

Sólo recordó que había vaciado íntegramente su ametralladora. Recordó que cuando la automática se le había finalmente recalentado y atascado, la abandonó y siguió entonces arrojando granadas de mano, hasta que sus dos brazos se le durmieron a los costados. Lo más extraño de todo era que, mientras sucedían estas cosas, le habían atravesado recuerdos de otros hechos, reales y ficticios, que, aparentemente no tenían entre sí ninguna conexión y acentuaban, en cambio, la sensación de sueño en que él mismo flotaba. Pensó, por ejemplo, en el escapulario carmesí de su madre (real); en el inmenso panambí de bronce de la tumba del poeta Ortiz Guerrero (ficticio); en su hermanita María Isabel, recién recibida de maestra (real). Estos parpadeos incoherentes de su imaginación duraron todo el tiempo. Recordó haber regresado con ellos chapoteando en un vasto y espeso estero de sangre.

Aquel túnel del Chaco y este túnel que él mismo había sugerido cavar en el suelo de la cárcel, que él personalmente había empezado a cavar y que, por último, sólo a él le había servido de trampa mortal; este túnel y aquél eran el mismo túnel; un único agujero recto y negro con un boquete de entrada pero no de salida. Un agujero negro y recto que a pesar de su rectitud le había rodeado desde que nació como un círculo subterráneo, irrevocable y fatal. Un túnel que tenía ahora para él cuarenta años, pero que en realidad era mucho más viejo, realmente inmemorial.

Aquella noche azul del Chaco, poblada de estruendos y cadáveres había mentido una salida. Pero sólo había sido un sueño; menos que un sueño: la decoración fantástica de un sueño futuro en medio del humo de la batalla.

Con el último aliento, Perucho Rodi la volvía a soñar; es decir, a vivir. Sólo ahora aquel sueño lejano era real. Y ahora sí que avistaba el boquete enceguecedor, el perfecto redondel de la salida.

Soñó (recordó) que volvía a salir por aquel cráter en erupción hacia la noche azulada, metálica, fragorosa. Volvió a sentir la ametralladora ardiente y convulsa en sus manos. Soñó (recordó) que volvía a descargar ráfaga tras ráfaga y que volvía a arrojar granada tras granada. Soñó (recordó) la cara de cada una de sus víctimas. Las vio nítidamente. Eran ochenta y nueve en total. Al franquear el límite secreto, las reconoció en un brusco resplandor y se estremeció: esas ochenta y nueve caras vivas y terribles de sus víctimas eran (y seguirán siéndolo en un fogonazo fotográfico infinito) las de sus compañeros de prisión. Incluso los diecisiete muertos, a los cuales se había agregado uno más. Se soñó entre esos muertos. Soñó que soñaba en un túnel. Se vio retorcerse en una pesadilla, soñando que cavaba, que luchaba, que mataba. Recordó nítidamente el soldado enemigo a quien había abatido con su ametralladora, mientras se retorcía en una pesadilla. Soñó que aquel soldado enemigo lo abatía ahora a él con su ametralladora, tan exactamente parecido a él mismo que se hubiera dicho que era su hermano mellizo.

El sueño de Perucho Rodi quedó sepultado en esa grieta como un diamante negro que iba a alumbrar aún otra noche.

La frustrada evasión fue descubierta; el boquete de entrada en el piso de la celda. El hecho inspiró a los guardianes.

Los presos de la celda 4 (llamada Valle-i), menos el evadido Perucho Rodi, a 1a noche siguiente encontraron inexplicablemente descorrido el cerrojo. Sondearon con sus ojos la noche siniestra del patio. Encontraron que inexplicablemente los pasillos y corredores estaban desiertos. Avanzaron. No enfrentaron en la sombra la sombra de ningún centinela. Inexplicablemente, el caserón circular parecía desierto. La puerta trasera que daba a una callejuela clausurada, estaba inexplicablemente entreabierta. La empujaron, salieron. Al salir, con el primer soplo fresco, los abatió en masa sobre las piedras el fuego cruzado de las ametralladoras que las oscuras troneras del panóptico escupieron sobre ellos durante algunos segundos.

Al día siguiente, la ciudad se enteró solamente de que unos cuantos presos habían sido liquidados en el momento en que pretendían evadirse por un túnel. El comunicado pudo mentir con la verdad. Existía un testimonio irrefutable: el túnel. Los periodistas fueron invitados a examinarlo. Quedaron satisfechos al ver el boquete de entrada en la celda. La evidencia anulaba algunos detalles insignificantes: la inexistente salida que nadie pidió ver, las manchas de sangre aún frescas en la callejuela abandonada.

Poco después el agujero fue cegado con piedras y la celda 4 (Valle-í) volvió a quedar abarrotada.

Augusto Roa Bastos: Escritor paraguayo (1917-2005), célebre por su obra literaria y por su compromiso ideológico-político. Sus obras han sido traducidas a, por lo menos, 25 idiomas. A lo largo de su dilata y prolífica carrera como literato recibió varios premios, destacando el del British Council (1948), el del Concurso Internacional de Novelas Editorial Losada (1959), el Premio de las Letras Memorial de América Latina (Brasil, 1988), el Premio Nacional de Literatura Paraguaya (1991) y en el año 1989 el Premio Cervantes. Fue novelista y cuentista. Su novela más conocida, quizá su obra cumbre, es “Yo el Supremo”, de 1974.


Fuente imagen: Instituto Cervantes


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Notas al margen del camino III


Jorge Majfud (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El poder está diversamente relacionado con el sexo. Dominar es monopolizar el objeto de deseo. Pero como el dominio es una pretensión universal, es inevitable el conflicto. Por ello, se debe ocultar el objeto de deseo o caer en el temido desorden. A los niños se les permite caminar desnudos por la calle, pero al resto de la humanidad se la condena por lo mismo. En casi todos los países se encarcela a los exhibicionistas y se penaliza el ejercicio de la cópula en lugares públicos. El ocultamiento del sexo es una práctica milenaria traducida en pudor. No conformes con ocultar el sexo, algunos excitados islámicos suprimen también la existencia corporal de sus mujeres y las castigan por mostrar los labios, los brazos o cualquier otra minúscula área del cuerpo que sea capaz de provocar el deseo en el macho. Porque el Caos es el mal y el Orden es de Dios.

* * *

En las primeras religiones, en los cultos a la diosa Madre y a la tierra fértil, en las sociedades agrícolas y en las primeras ciudades, en Babilonia, la castidad era considerada un pecado. Y la esterilidad una maldición. Luego esas consideraciones cambiaron; es obvio, fueron invertidas. ¿Cuándo y por qué el espíritu religioso comenzó a condenar el sexo con tanta furia? ¿Por qué María era virgen si estaba casada? Todos los líderes espirituales fueron a su tiempo considerados hijos de madres vírgenes, desde Krishna hasta Confucio, desde Buda hasta Jesús. (Algunos blasfemos pretenden explicar este hecho considerando que solo un espíritu santo puede embarazar a una mujer sin penetrarla; y que éste era el recurrido argumento de las adúlteras. Pero veamos que hay otras historias, tan vulgares como ésta, que nunca ingresaron en la celebridad mitológica.) Las santas se suponen vírgenes, los santos deben ser castos, and so on. Ejemplos concretos sobran y algunos de ellos son caricaturescos. Algunos han atribuido la austeridad sexual del cristianismo a su reacción original contra la cultura pagana de Roma. Otros han apuntado motivos económicos para la imposición de medidas castradoras como el celibato. Por ejemplo, los sacerdotes solteros son más económicos, ya que una familia implicaría un presupuesto mayor para la Iglesia o, de lo contrario, la distracción del sacerdote en la producción civil. Por otro lado, por lo menos en tiempos más religiosos, los sacerdotes podían heredar bienes de sus familias pero al morir debían donarlos a las arcas del Papa, ya que no tenían descendencia.

Sin embargo, podemos decir que la austeridad cristiana es común a casi todas las religiones, si cometiésemos la imprecisión de llamar religión al tantra. El espíritu religioso antes que nada es renunciante, y pocas renuncias hay más valiosas y significativas que la renuncia al sexo. La renuncia al sexo posee un doble significado, uno religioso y el otro social: la renuncia del presente en favor del devenir, y la renuncia de la promiscuidad a favor del orden. Ambas suponen una victoria sobre los instintos más básicos. Un divorcio ya irreversible de la creatura con el resto del reino animal. Si el hombre primitivo renunció a una mujer en el sacrificio ritual porque era el símbolo preciado de la vida, el hombre religioso renunció a la mujer, símbolo despreciado de la vida precaria, como tributo a una cantidad mayor de lo que se renunciaba: la vida eterna. Pero como es una renuncia demasiado cara para una criatura que fue animal, el renunciante debe protegerse de la tentación. Unos se defienden de los demonios, otros se autoflajelan. Otros, como el monje Pedro Abelardo, recurren a una especie de alter ego: la razón. Con ella el escolástico justifica el condenable deseo hacia las mujeres. "Pongamos el caso de un religioso —escribió— atado con cadenas y obligado a yacer entre mujeres. La blandura del lecho y el contacto con las mujeres que le rodean lo arrastran a la delectación, no al consentimiento. ¿Se atrevería alguien de calificar de culpa esta delectación nacida de la naturaleza?" —La historia de las religiones enlista no solo ascetas y mártires voluntarios; también criaturas con la costumbre de arrancarse cosas: ojos, lenguas, testículos. Orígenes de Alejandría, por ejemplo, no conforme con el ascetismo que practicaba, se castró a sí mismo como forma de interpretar correctamente los Evangelios.

* * *

La insistente preposición no indica la preexistencia de su contrario. Porque, como decía Freud refiriéndose al tabú, "no vemos qué necesidad habría de prohibir algo que nadie desea realizar; aquello que se haya prohibido tiene que ser objeto de un deseo". Exactamente lo mismo dice Lévi-Strauss en Las estructuras elementales del parentesco: "No habría razón alguna para prohibir lo que, sin prohibición, no correría el riesgo de ejecutarse". El origen de la prohibición (dice) debe buscarse en la existencia de un peligro que amenaza al grupo. "...Aún debemos descubrir las razones por la cual el incesto implica un perjuicio para el orden social". Precisamente, el psicoanálisis nos dice que este tipo de prohibiciones se hayan interiorizadas en forma de horror al acto que se prohíbe. Pensamos que en las profundidades de la prehistoria las criaturas vivían en permanente conflicto con la naturaleza y consigo mismas —aún en tiempos de paz, la seguridad y el conflicto debieron estar presentes como preocupación. Como aún lo hacen el resto de los animales y algunas criaturas, los machos luchaban entre sí respondiendo a los instintos más básicos y por respeto a las leyes de Darwin. El macho vencedor asesinaba (6) al vencido, fornicaba (7) con sus hembras y tomaba (8) lo que dejaba su adversario o su vecino. Más tarde, las criaturas más evolucionadas e inteligentes se valieron para esto mismo de instrumentos más sutiles: codiciaron (10) y mintieron (9) en beneficio propio. —Queda otra cuestión: ¿por qué la prohibición más universal de todas (según los etnólogos), el incesto, no aparece referida de forma explícita en el Decálogo? Ni en el Decálogo ni en ninguna otra Ley extranjera. ¿Tal vez porque lo está de forma implícita?

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Según el Antiguo Testamento, Moisés escribió el Decálogo en el monte Sinaí; probablemente 1450 años antes de Cristo. Con la Ley se realizó para los hebreos el frustrado esfuerzo de Amenofis IV: el monoteísmo. Sin embargo, los últimos cinco mandamientos (no asesines, no cometas adulterio, no robes, no mientas, no codicies) son anteriores a los primeros y anteriores al faraón hereje. Los mismos ya eran conocidos entre los hindúes como "Deberes de orden general". También el budismo posee cinco preceptos, cuatro de los cuales coinciden con los últimos de Moisés. No hace mucho, el teólogo alemán Hans Küng escribió que mucho antes de lo que en la Biblia se anuncia como Mandamiento de Dios ya estaba escrito en el código de Hammurabi, en el Irak de hace 3.800 años.

Se las mire por donde se las mire, salta a la vista que la Primer tabla y la Segunda poseen orígenes y significados diferentes. Seguramente, si abandonásemos a una pareja de niños en un planeta distante y semejante a Gea, con el tiempo las nuevas generaciones de criaturas repetirían todos nuestros mitos, fundarían religiones semejantes a las nuestras, ideologías y muertes de ideologías. Pero antes que nada volverían a comenzar por el dictado de los últimos cinco Mandamientos. En la actualidad, no son pocas las autoridades religiosas que reconocen que una criatura sin religión puede vivir según una "ética humana", y en ellas están concentradas las esperanzas de un fin de las "guerras santas".

* * *

El que no crea en las paradojas corre el riesgo de caer atrapado en la lógica engañosa de las cosas obvias. Por ejemplo: no hay nada más peligroso que la seguridad. Esta paradoja fue sucesivamente confirmada por la epistemología, por las ideologías políticas y científicas, por los gobiernos militares de los países pobres y por las democracias de los países ricos.

Jorge Majfud es uruguayo reside en Estados Unidos.


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Del miedo a la libertad


Flavia Mameli (ARTEMISA)

El primer premio de la 59ª edición del Festival de Berlín fue para “La teta asustada”, la segunda película de la joven directora peruana Claudia Llosa. El film se basa en historias reales sobre el drama de las mujeres violadas en Perú durante el conflicto armado de los años '80 y '90, y el trauma que ellas transmitieron al amamantar a sus hij@s. Fausta, la protagonista del film, deberá hacer frente a la herencia de silencio, miedo y dolor que se perpetúa en su cuerpo y alma, y en los de tantas otras mujeres.

La coproducción peruano-española “La teta asustada” de la directora peruana Claudia Llosa se llevó este año el máximo galardón en la 59ª edición del Festival de Berlín. En esta oportunidad el jurado otorgó el Oso de Oro a una producción que habla del horror que sufrieron las mujeres durante el conflicto armado en Perú entre los años '80 y '90 y de las huellas que persisten en los cuerpos de sus hij@s.

También ganadora del premio de la crítica internacional FIPRESCI (Fédération Internationale de la Presse Cinématographique), La teta asustada retrata la enfermedad que las mujeres embarazadas y violadas durante el terrorismo - liderado por Sendero Luminoso en la sierra peruana, y que dejó un saldo de unas 70.000 víctimas -, transmitieron al amamantar a sus hij@s. Junto con la leche materna, el horror y el trauma también nutrieron a una generación marcada por el abuso y la violencia de género.

Esta es la primera vez que una película peruana compite en la Berlinale. Además, La teta asustada fue el único largometraje en castellano que participó en la sección a concurso del Festival de Berlín de este año, en el que se presentaron 383 películas de las cuales sólo 18 fueron seleccionadas.

La historia del personaje principal del film, protagonizado por Magaly Solier y paradójicamente llamada Fausta, cuenta en primera persona el horror que vivió su madre – del que Fausta es testigo desde el vientre y que incluye el asesinato de su padre -, y cuya curación debe hacerse mediante rituales chamánicos. La película también narra el largo proceso que deberá atravesar la protagonista para curarse de una enfermedad que se le ha despertado tras introducirse una papa en la vagina, creyendo que el tubérculo la protegerá ante una posible violación.

Tímida, triste, el personaje de Fausta sólo rompe el silencio para interpretar canciones en lengua indígena. La música es en ella la máxima expresión del síndrome que sufre desde niña, y que la acompaña por los paisajes de la sierra peruana en su búsqueda por mitigar el dolor que vivió su madre y que todavía vive en ella.

Horas después de saberse premiada, Llosa dijo a la prensa: “El cine permite compartir una vivencia como ésta, que oscureció mi país tanto tiempo, y del que ni siquiera he mostrado toda su dimensión real. Y tiene que contarse sin miedo a enseñar la herida. El pasado no debe olvidarse”. La directora también señaló: “Incluí lo de la papa, después de leer varios libros sobre el 'síndrome de la teta asustada', que es real”.

Conocedora del desastre que dejó la violencia en su tierra, Llosa admitió que: “No se puede enterrar a las víctimas bajo un manto de silencio, hay que recuperar su historia, la identidad perdida de una generación de personas que, por no tener, no tienen ni carné de identidad”. Y con estas declaraciones la directora explica por qué eligió incluir el idioma originario en su película: el 40 por ciento de la cinta está hablada en la lengua quechua.

Afincada en Barcelona y sobrina lejana de Mario Vargas Llosa, la realizadora admitió que “Además de hablar de la guerra y de sus regazos, este largometraje intenta profundizar en la idea de que recuperar la autoestima de uno es una parte fundamental para poder superar cualquier trauma”.

Como anuncia el avance de la película, La teta asustada es “un viaje del miedo a la libertad, la búsqueda de un florecer”, y Llosa agrega que “la película propone ser críticos con nosotros mismos, con nuestros mecanismos de defensa, y estar dispuestos a enfrentar la herida para empezar a sanarla”.

Todavía sorprendida por la premiación, Solier, la actriz protagónica del film, señaló: ''los que no vieron nunca llorar a una mujer violada pensarán que se trata de pura ficción'', y contó: ''crecí con el drama de 'la teta asustada', lo odiaba porque aquellas mujeres que tenían hijos producto de una violación seguían siendo maltratadas como unos animales por sus maridos''.

La temática de género ya había sido explorada por Llosa en su primera película Madeinusa (2006), también protagonizada por la entonces debutante actriz Magaly Solier. Su ópera prima narra la historia de una joven indígena de 14 años en un pueblo perdido de la cordillera peruana, y que se distingue por su fervorosa religiosidad. Madeinusa ha sido premiada en los festivales de Cartagena, Mar de Plata y Rotterdam, donde se valoró a la cinta de temática andina y se reconoció la labor de su directora (que entonces sólo tenía 29 años), y su interés por el impacto de la guerra y la violencia.

Con la premiación de “La teta asustada” se da la segunda victoria consecutiva de películas sudamericanas. En la edición de 2008 el galardón fue para Tropa de élite, del brasileño José Padilla. Además, este año el segundo premio fue para la coproducción argentino-uruguaya Gigante, del argentino Adrián Biniez – 34 años y radicado en Montevideo -, que además recibió otros tres premios, entre ellos el de mejor ópera prima.

En conferencia de prensa, Llosa dijo que ''éste es un premio muy importante, muy significativo, que demuestra que nuestro cine, cuando sale al exterior, se entiende y transmite perfectamente nuestro sentir y nuestro mundo''.

Recién estrenada en España, la proyección de la película en Perú estaba prevista para septiembre, aunque a partir de la premiación, se adelantó su presentación para el próximo mes de abril.

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Exilio, las flores del mal y los ejes rotos

Andrés Bianque (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La cordillera está siempre nevada, así quedó petrificada en el recuerdo. Jamás se transforma en agua, barro y brazo de río que apunta hacia el mar.

Infinita, amarga y dolorosa es la cicuta del destierro, exilio trastierro de macetas humanas.

Los que no van muriendo arrojándose a los trenes, colgándose en los bosques, ahogándose en los lagos, bares y mares, el destierro los va enloqueciendo en forma brutal, los va cambiando a tal punto que son simplemente otros. Puntos apartes, puntos finales de renglones cortados.

Árboles secos, concluidos en simple leña para alimentar la hoguera de los fracasados, de las ambiciones, de los que no pudieron, de los que fueron y nunca más serán.

Una avalancha de tiempo cae sobre los hombros, y los principios flaquean, las ganas se desvanecen, los seres humanos se vuelven insignificantes y no pueden detener nada, balas de semanas, círculos de años, rodajas de minutos van tapando y cortando inexorablemente todo. Las agujas del reloj, son dos brazos que van sofocando lentamente la respiración que se nota en el tono de las palabras, de las frases, de las oraciones y canciones, de los calendarios que son palimpsestos, papiros perdidos de antiguos reinos olvidados que no volverán jamás y del cual sólo quedará cierta memoria fracturada.

El pecho es una brújula rota que siempre apunta hacia nuestra casa, y un reloj de arena va sepultando y cubriendo los rostros.

Y uno se queda inquietamente inerte, absorto, mirando la ola gigante de arenas y almendras que lo va enterrando y uno grita callado, uno se va hundiendo hacia una nueva extraña superficie.

Y ya no somos los mismos de antes y los de antes ya no son los mismos. Todo quedó petrificado en la retina interna que trazó por última vez un último momento de pinturas oxidadas, de rostros deshojándose por el otoño del tiempo, de palabras disecadas, de miradas eternas. Tratando de abarcar con la vista lo que más se puede, tratando de pasar las manos por las barandas donde manos hermanas pasaron sus manos, por las caras. Dando abrazos como si se abrazara a la misma vida, pensando y temiendo que puede ser la última vez. Memorizando y guardando frases y palabras, apertrechándose de recuerdos para el largo viaje que se avecina y qué largo y seco se hace el desierto del destierro, que profundos se hacen los mares, que pesado se hace el cielo cuando se es una mera cometa empujada por vientos más fuertes

Y cuando uno cree que se le acabaron las lágrimas, sin mediar pena terrible o gigante, se rompe el dique de los ojos y, uno va llorando así como de memoria. Sin sonidos, sin gemidos, sin gritos, sin odios, sin maldecir, sin menospreciar nada, las lágrimas salen y corren y siguen saliendo y uno no se explica qué pasa, y se sienta impávido, yerto de adentros a observarse a si mismo como la frustración y el dolor son más grandes que las frases que dicen que todo va a estar bien. Nada de eso sirve para aliviarse, las lágrimas no entienden de cuentos y sentimos pena, infinita pena, pero de tan cansados, sólo observamos, sólo eso...Miramos a la distancia procurando siempre no encontrar el reflejo de nuestros rostros vencidos...

¿Qué estarán haciendo justo ahora? ¿Qué hora es allá? ¿Podrán ver la misma luna que observo yo en estas horas? Y todo es raro, todo es distinto, todo es al revés, ó es el atraso de tiempos o la penosa ventaja de horas. Y cuando nosotros dormimos, ellos dejan que la tarde camine sobre sus cuerpos, y cuando la mañana nos despierta, la noche los acuna.

Y así, trasnochando los días, rebelándose contra el imperio del tiempo, nos quedamos hasta horas prohibidas e insensatas, única y exclusivamente para escuchar una voz lejana que se transforma en puente, solamente para leer líneas que suavizan los ojos, palabras que liman uno a uno los barrotes impuestos por el tiempo, y uno logra escapar esos momentos, y las voces, las postales, los correos, los mensajes son visitas dominicales prohibidas, que nos traen sonrisas envueltas.

A medida que pasan los días, éstos van construyendo un muro prácticamente infranqueable. Cada día es un ladrillo, las semanas adarajas. Al principio saltamos con facilidad hacia el otro lado, pero a medida que el tiempo pasa, más y más alta se vuelve la muralla.

Lloramos, pateamos y gritamos y las paredes no hablan, sólo escuchan. Después quedan ciertas ventanas por donde mirar, ciertas puertas por donde contrabandearnos de sueños y proyectos. Pero poco a poco van desapareciendo las ventanas, las puertas y las hendiduras, todo se va sellando, los meses y los años van amamantando al imperio del tiempo y este va sellando las fisuras hasta encontrarnos frente a un frío paredón, donde el tiempo fusilará anticipadamente cualquier intento de arraigo de raíces y uñas que arañan las praderas y los cielos, pidiendo, rezando y protestando por pedirle al tiempo que se devuelva tres pasos, tres años, tres pasos, treinta años.

Y el tiempo no escucha, no habla, no dice media palabra, sólo enseña su ancha espalda y avanza y avanza y no hay ruego, ni sueño, ni pena de amor o de patria que detenga la carreta del tiempo, donde no somos más que polizontes colgando de las barandillas pintadas de lustros, que se descascaran como un pedazo de acero arrojado a una noria olvidada. Un insignificante mes es capaz de ensanchar el mar y alargar las orillas.

Cómo duele sentir el paso del tiempo, te aplasta, te ahoga, te empuja, te sofoca. Y no hay donde correr, donde esconderse, donde ocultarse. Como duele ese tiempo que pasa por entremedio de los dedos, por entre las manos, las canas, los huesos, los ligamentos que ya no atan con la misma tensión amorosa las cosas que ya no están, esas que se extrañan. Como duele el tiempo de amigos y compañeros muertos, de hermanas lejanas que ya no son las mismas, de camaradas que no nos recuerdan y aquellos que sí, empero tienen un sabor más importante que nosotros en sus miradas o sueños o aspiraciones.

Exilio, luego existo.

El pan sabe distinto, quizás es la tierra que lo amasa. El agua sabe distinta, quizás las nubes son de rebaños desconocidos. Los tomates son duros y de un sabor dulce que reivindica a aquellos que lo llaman fruta. El maíz es blando y azucarado, es más agua que maíz. El sol abre la puerta del día por cerraduras distintas. El norte se vuelve inalcanzable, el sur un imposible.

Las mañanas, las tardes, las noches, los días y los meses saben a limbo, a cierto vacío de sensaciones que se estrellan contra claustros internos que no conducen a ningún lado.

Los árboles, aunque sean iguales, sólo se parecen a aquellos que recordamos, las plantas son otras, los jardines son otros.

Acurrucados en una esquina del tiempo y de algún meridiano accidental, se unen por el idioma, por un pedazo de tierra, por la coincidencia de grados y mapas, por cierto paño llamado bandera, por ciertos sueños muertos, por ciertos anhelos en constante especulación y preparación, la disgregada diáspora sitiada por años que fueron y que ya no serán. Encerrados y enjaulados en mazmorras, sótanos y celdas de tiempo que sólo dejan mirar el entorno, trazos pequeños de futuro y nada más.

Y uno quisiera mostrar tantas cosas, tantas cosas lindas que no tiene con quien conversarlas o admirarlas. Que las estatuas son oasis de poesía galvanizada en ciertos parques, que son poemas bruñidos que suavizan los ojos. De ciertas construcciones que son tiernas radiografías del estado fetal de la humanidad. O las fontanas donde se piden deseos, el deseo de volver, de que le vaya bien a esos hombres y mujeres que pagan hasta por un vaso de agua, y que uno no conoce pero, que los sufre en la distancia.

Que largas se hacen las noches, pensando en qué habrá más allá de las ventanas, que sólo devuelven reflejos con imágenes como chispazos intermitentes que se desvanecen tan rápidamente que duele.

Transformamos las casas en andenes, los departamentos en puertos, las habitaciones en muelles, donde esperamos con las maletas el día a día del partir, del ir. De salir volando, zarpar, correr, viajar al útero primario principal natural de nuestros orígenes. A pesar de saber que nadie nos espera, que somos fantasmas envueltos en ropajes de recuerdos que penan de vez en cuando a los vivos, a los del otro mundo, pero nada más.

Acaso meros fantasmas que habitan entre este mundo y el otro, arrastrando largas cadenas de eslabones rotos.

Y es que han tirado los cuerpos a las cuatro esquinas del círculo terrestre, pero vacíos, livianos, por allá quedaron anclados, empuñados, allá quedaron los sueños desangrándose en alguna esquina, oxidándose los corazones que se aferran a las cosas más comunes y también más sublimes. Una plaza, una calle, un parque, un hermano, una playa, un amigo, los tíos, los padres, los vecinos, los perros que ya no recuerdan nuestro olor, y de aquellos que nos recuerdan y no saben de nuestras canas, de nuestros kilos de más, de nuestras nuevas penas, de nuevos dolores, amores, sabores y colores.

Cierta flora y fauna desterrada a parajes ignotos, donde el canto de los pájaros no repite nuestros nombres, ni mucho menos el nombre de nuestros abuelos, nuestros antepasados. Y los árboles encumbran sus cejas verdes hacia el cielo a nuestro paso, preguntándole al viento, ¿Quiénes somos, de dónde hemos venido?

Es qué quizás somos cierto tipo de arbustos, de flores buscando suelos amables donde echar raíces, cierto tipo de estacas óseas marcando el ras de nuevo suelo, pidiendo prestado jardines ajenos, intentando meternos por entre las arrugas del tiempo y del cemento. Aún a sabiendas que la tierra, el agua y el sol darán frutos bastante distintos a las raíces originales. Híbridos de segunda generación.

Extraña maraña de vísceras que abonan los mares y los suelos, extraño entre los extraños, extranjero entre los extranjeros.

El espasmo político, social, económico es el arco que expulsa flechas desobedientes que no se conforman con ser estacas enterradas a un destino determinado.

Como se va deshojando la rosa de los vientos, como cada año es un pétalo muerto, como va naciendo una flor extraña amorfa, de otra forma, de otros sinos y destinos.

Como si fuésemos sobrevivientes de ciertas caravanas empujadas al destierro y por azar nos encontráramos en aristas simpáticas, pero ajenas a lo nuestro, donde no hemos puesto un ladrillo, no hemos sido más que suavizantes de adoquines prestados, ojos hundidos en cerámicas prestadas.

¿De qué sirve el mejor vino, el mejor Chardoeu si se comparte con extraños?, con meros seres artificiales plantados a una mesa, porque no tenemos a nadie más, porque incluso, hasta hablan nuestro mismo idioma, o que las causas son parecidas, pero siempre se pierden en caminos o atajos distintos.

¿De qué sirve una mesa llena, si en mi pueblo se mueren de hambre? y que amargo sabe el pan cuando se sabe que falta todas las mañanas en tantas casas. ¿De qué sirve llenarse los bolsillos de esmeraldas, sí el pecho se transforma en cantera vacía por cada moneda tragada? Para qué las fiestas si las ventanas devuelven el reflejo de miles de gentes en penitencias constantes.

¿Cómo darle un orden exacto y ordenado a la redacción de penas y tristezas que levantan sus manos como niños en llanto, exaltados, intentando denunciar tanto golpe, tanto azote?

Tal vez el exilio es un estado de coma social. Un estadio repleto de gentes que observan callados la derrota, y que no se levantan a ninguna parte, porque no tienen donde ir. ¿Un estado severo de la pérdida de la conciencia?

Los signos vitales funcionan casi a la perfección, más no así la percepción de la realidad. Se está en un limbo, tal vez en un purgatorio de imágenes que sabemos son sólo pasajeras, o nos aterra el imaginar que serán eternas o las últimas que nuestros ojos abrazarán antes de la siesta final, mortal de mortandad de muchedumbres que murieron raptados por ese pájaro-cigüeña inmenso y voraz que los abandonó en otras tierras como si fuesen hijos malditos, no deseados, porfiados o malformados.

Y no sólo de situaciones políticas vive y se nutre el exilio. No sólo son exiliados aquellos que blanden alguna bandera opuesta a la de turno. También se es exiliado cuando no se tiene ni para un par de zapatos bajo cierto tipo de sistema, y uno tiene que salir a buscar el pan, cuando en casa se le niega hasta el agua. También se es exiliado, cuando ciertos imperios voraces muerden los límites de nuestra tierra y nos obligan a largarnos y mirarlos desde lejos como se acomodan y marchan en nuestros jardines.

Exilio. ¿Narcosis política inyectada a la fuerza contra los músculos vencidos? El pecho no se mueve, los ojos yertos son dos piedras muertas en el fondo de un río seco. Las manos a los costados son dos remos estáticos que no bogan hacia ninguna parte. El tiempo se mete dentro de nosotros y va tensando más y más el cordón que nos une a la matriz que nos vio partir. Va tensando tanto que termina por cortarse. Y castrados, amputados de raíces, quedamos a la deriva, sin saber qué hacer con tanta maleta preparada, porque el volver significaría volver a empezar desde cero nuevamente y es que ya hemos empezado de nuevo tantas veces…

El destierro, el desplazamiento, se asemeja al desmembramiento de los brazos, piernas y troncos. Sólo que los demás no lo notan, el afectado sí.

Y uno vuelve a ser niño nuevamente. El reaprender todo desde cero. El invertir días para ser capaz de saludar y despedirse. Decir gracias o de nada. Se es un tipo de ciego que ve, que todo lo ve, pero en pasado, nada en presente, las imágenes son insulsas, lejanas, extrañas, difíciles, sin colores conocidos. Todo es nuevo, y sin lazarillos cuesta bastante encontrar los caminos, calles, y atajos.

Los países que reciben a los extranjeros podrían ser como esas tías buenas distantes, padrinos del otro lado del charco que velarán un tiempo por algún pariente lejano en desgracia. Pero al rato, los problemas. Comienzan los divorcios, los engaños, las deserciones, las injusticias, los malos tratos, los hijos extras con los dueños de casa, o las mujeres se transforman en esclavas asalariadas ó prostitutas, los hombres ó en esclavos del empresariado, traficantes, ladrones, alcohólicos o cesantes constantes. Las traiciones, las delaciones, el aburguesamiento, el odio parido contra el partido o contra el lugar en que se ha nacido.

Son pocas las excepciones positivas, muy, pero muy pocas

Y transformados en extranjeros, somos el anillo al dedo, el rabillo al cepo para ciertos señores. Nuestra presencia sirve para unir discursos nacionalistas que pretenden justificar la mediocridad de la economía, achacándosela a los inmigrantes o foráneos. Accidentales detalles de la geografía subterránea que pocos ven.

Ballenas que si no dan carne, dan jabón o aceite para limpiar e iluminar las calles.

El exilio parece ser una vivisección emocional brutal. Brutal machetazo sobre el tallo que nos sostiene, feroz zarpazo introspectivo, retrospectivo. La autoestima se daña tanto que parece un niño severamente abusado, el cual se esconde debajo de las mesas, debajo de las camas, debajo del silencio de no decir mucho hacia fuera, pero sí hacia adentro. ¿Por qué estoy aquí, por qué a mí? ¿Valió la pena todo lo obrado, luchar por ciertas causas? ¿Sirve de algo tanto sacrificio? ¿Volver, reempezar? ¿Acertado, incorrecto?

En esa carnicería emocional es cuando muchos sucumben, jamás serán los mismos seres queridos o de partidos o paridos, sí logran sobrevivir.

No es fácil estar lejos, no es fácil estar solo, no lo es. También se pasa mal por estos lados, no todo lo que brilla es oro, también los pisos fregados con sudor, también las copas con lágrimas plateadas.

Aquí también se sabe cuánto pesan los grilletes, cuan filoso puede ser el látigo. Cuan humillado se puede llegar a estar, por no recordar la palabra exacta, el modismo o la frase precisa en algún idioma que no sea el maternal.

Parece imposible cuantificar el daño psicológico, la radiación sensorial a la que se ha sido expuesto. Cortes de sombra, cuchilladas de luz congelada sobre las sienes, palabrazos racistas que rompen los tímpanos, miradas como espinas en los ojos.

Y el interior todo arañado como jaulas estrechas de animales irracionales que sólo desean escapar, volver y despertar de esta pesadilla extraña.

Pero el dinero es cierta pasta con la cual muchos reparan sus jaulas laceradas, se van olvidando y reconstruyendo de otra nueva vieja manera. Olvidan tanto que terminan odiando sus orígenes, aborígenes, ideales y ahora son cierto tipo de casta superior, a razón de su pasada o presente impuesta extraterritorialidad. Olvidar y no mirar para atrás y si se hace, es una mirada mordida de rabia o endulzada con la miel de la idealización.

Piedra angular de los humanos, el instinto de sobrevivencia, la sabia capacidad de adecuarse, acostumbrarse, incluso, llegar a amar a quien no se ama.

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Hedor de la miseria

Gregorio Echeverría (Desde El Talar, Argentina. Especial para Argenpress Cultural)

Y se hincharon las aguas preñando el pedregal
con el descarne de la selva / crece la cárcova
mientras tañen a muerte las motosierras / ruge
el bulldozer anticipando la mordedura del hacha
que hiende y decapita a los guardianes ancestrales
sangre de yungas bajo esqueletos de quebracho
avanzando aguas abajo / repiqueteando la cantilena
que certifica sus dividendos / polvo somos y al polvo
tornaremos / no los escribas ni los sátrapas tenedores
de lotes en el valle de Josafat sino la carne de cañón
esas pieles oscuras que no concurren al banquete
que morirán a la intemperie sin extrema unción
y sin epístolas / entre tuberculosis y vinchuca
exhalando su hedor de hambre y la miseria inicua.

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Voces del Sur: un año cantando la palabra


Daniela Saidman (DIARIO DE GUAYANA. Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Voces del Sur cumple este mes un año. Han sido meses de pensar y repensar los libros leídos que se quieren compartir, las lecturas que se aman tanto como para regalarlas a otras miradas y otros sueños. Este ha sido un tiempo para crecer y leer otros días y otras voces. Para concretar las palabras, rehacerlas, contarlas, decirlas, a veces también, gritarlas. Tiempo que es y que ha sido gracias a estas y otras lecturas.

Además Voces del Sur ha sido y es, un espacio para entretejer libros y recomendaciones de libros, que si no fueran por esos entrañables amigos no hubieran sido posibles o hubieran tardado más tiempo en descubrirse, a ellos y a ellas, las gracias por acompañar estos vuelos y leer y leerme desde el cariño y el acompañamiento.

Han pasado más que volando estas semanas que se han acumulado en el papel y en la virtualidad del teclado, corriendo por los días que nos ponen a pensar domingo a domingo qué y cómo decir la creación de esos grandes poetas y narradores como Galeano, Cortázar, La Pasionaria, García Márquez, Benedetti, Alí Primera, Francisco Arévalo, William Osuna, así como también la de esos jóvenes poetas que han ido pronunciándose en estas Voces del Sur, voces por demás desarmadas de posturas y armadas con todo el afecto y el compromiso por el mundo que debe ser.

Por supuesto, gracias a quién hizo posible que esta columna, semana a semana transite los ojos y los sueños de quiénes nos leen, a Abilio mi especial consideración y a Ángel mi más y mejor agradecimiento por estar más que pendiente de que la página de literatura y esta columna lleguen a dónde debe llegar. También queremos agradecer a María Alcira Matute por habernos invitado a participar en TV Lecturas, donde Voces del Sur se hace canción e imagen, para igual que aquí, contar esas otras palabras que nos hacen humanos, latinoamericanos y ciudadanos de este mundo.

Seguros estamos que hay mucho más que decir y mucho que escribir sobre escritoras y escritores de esta tierra divinamente humana, que ha sido capaz de engendrar el mejor sueño, el de la libertad sin cortapisas y sobre todo el de la palabra capaz de dibujarnos en el presente y en los futuros que serán.

Para abonar las raíces de nuestra memoria y nuestros anhelos, Voces del Sur quiere seguir diciendo presente, porque la palabra dicha desde la esperanza es capaz, estamos seguros, de devolvernos el canto y el grito, que durante centurias nos fueron silenciando y que ahora hemos podido recuperar y enarbolar como la mejor bandera. Como nosotros, nuestros libros, han sido, son y serán, irreverentes, rebeldes, amorosos, cantarines, trágicos y profundamente libertarios. No hay otra manera, que la larga lista de adjetivos, para sabernos y amarnos las cicatrices que aún no cierran, pero que están allí, en las entrañas, para mostrarnos el camino de las utopías más que nunca realizables.

Proponemos la palabra como la mejor arma contra el silencio y la invisibilidad que aún quieren imponernos, la palabra como una trinchera para continuar luchando para hacer realidad nuestras pieles y nuestras voces indias, africanas, mestizas, los sones y las pasiones de nuestros cantos, del batir de nuestras manos que saben de siembra y saben de sangre y de caricias y fusiles.

Sigamos entonces entonando nuestros libros como refugio, como savia, como arma para constatar que somos diversos y comunes, contradictorios y sobre todo, capaces de seguir soñando, imaginando, los días que deben ser.

Fuente imagen: CHILENOS EN LINEA


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La felicidad sí existe pero...

Marcos Winocur (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Idiota, egoísta y lleno de salud”, he aquí las tres condiciones para ser feliz -opinó Flaubert, el célebre escritor. No estoy de acuerdo.

Ante todo, déjame decirte que puedes aspirar a 24 horas de felicidad, no más. Y las tres condiciones no son las susodichas, sino otras más bien de orden coyuntural:

1. Que sea el día de la realización de los sueños de toda tu vida (o bien tus sueños se habían realizado pero tú no lo sabías y ese día te enteras).

2. Que sea el último día de tu existencia.

3. Que no sepas que vas a morir.

Si estas tres condiciones se crean dentro de las mismas 24 horas de un mismo sujeto, éste será feliz durante ese lapso.

Idiota o inteligente, egoísta o generoso, saludable o enfermo, el sujeto habrá alcanzado 24 horas de felicidad, privilegio nada desdeñable, por cierto. ¿Por qué tiene que coincidir con el día de su muerte? Porque ésta pone límite sin apelación a las 24 horas de felicidad que, una vez obtenida, entra en proceso regresivo. La dicha de ayer ya no parece tan completa, y viene la muerte en auxilio.

Marcos Winocur es argentino residente en México.


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Un violinista en el metro…


Anónimo

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.

Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente:

Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿Qué otras cosas nos estaremos perdiendo?....

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Algo de música: Astor Piazzolla


ARGENPRESS

Astor Piazzolla (Mar del Plata, 1921-Buenos Aires, 1992) es uno de los más grandes íconos de la música de tango. Un revolucionario del tango, sin dudas –"su música no es tango", para los tangueros clásicos – pero incuestionablemente: un talentoso como pocos de la música rioplatense.

"Si, es cierto, soy un enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires. Somos muchos los que queremos cambiar el tango, pero estos señores que me atacan no lo entienden ni lo van a entender jamás. Yo voy a seguir adelante, a pesar de ellos", declaró Piazzolla en 1954.

Bandoneonista virtuoso y compositor de alto vuelo, de joven demostró ya su talento haciendo arreglos para la orquesta típica del afamado Aníbal Troilo "Pichuco". Cuando dio rienda suelta a su creatividad sorprendió a todos con un estilo nuevo, "raro" para los parámetros clásicos de la música tanguera. De ahí las resistencias que encontró por años. A ello respondió Piazzolla diciendo que lo suyo era "música contemporánea de Buenos Aires".

Mantener la estéril y pueril discusión sobre si su música es o no tango resulta ocioso. De lo que no cabe la menor duda es que su obra es de una gran belleza, de una profunda inspiración, y hoy por hoy es una de las expresiones más representativas de la música popular porteña, devenida ya símbolo mundial de Buenos Aires.

Aquí ofrecemos una pequeña muestra de su dilatada creación: "Adiós Nonino", su obra principal; “Prepárense” y “Verano porteño”.







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El carácter del amor

Victoria Lucía Aristizábal (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Que raudo es el amor cuando feliz se escribe
su sentir interno es de alma en potencia
con la juventud espiritual y su inocencia
aplicando la pasión que en su palabra describe

Que impetuoso el amor cuando no hay declive
que definido en su gentileza y prestancia
que congruente en su fidelidad y constancia
ama a sus amores que en expresividad no inhibe

Que sentido plenamente, su genialidad desvive
que porvenir ostenta su dúctil elegancia
que ingenioso, sencillo y sin arrogancia
pues mas que un corazón es alma que revive

Que masculino y femenino, su personal aljibe
cuando en su integridad emana fragancia
es el amor que impregna su importancia
declarándole con la sensibilidad que así vive

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Rock y censura en el País Vasco

Jon Juanma Illescas Martínez (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El pasado día 6 de febrero, conocimos por diversos medios de comunicación la noticia de que el grupo de rock “Al Rojo Vivo” (Madrid, 1987) había sufrido la supresión del concierto que tenía pensado dar en la Sala Arrubio de Elorrio (Vizcaya), después de recibir la amenaza de diversos grupos de la izquierda abertzale. El consistorio gobernado por el alcalde Niko Moreno (presentado por las listas de la ilegalizada ANV) desmintió que ellos tuvieran nada que ver con la repentina supresión del mismo, anunciado de modo abrupto por los responsables de la sala de conciertos. El grupo de rock duro y heavy metal ha sido acusado por diversas organizaciones abertzales de hacer apología del Rey de España, de la unión indivisible de la nación española e incluso del colonialismo de Cristobal Colón y los asesinatos de los GAL.

Lo cierto es que todo empezó cuando Leire Beaskoetxea (del ilegalizado PCTV), concejala de cultura del consistorio, exigió a las autoridades la cancelación del concierto de este “grupo pro-españolista” o en su defecto, que la Ertzaintza asistiera al concierto y emitiera un informe policial de lo allí ocurrido. A partir de ese momento, el ambiente se enrareció y diversos grupos de la izquierda abertzale y la “kale borroka” amenazaron a la sala con actos de violencia organizada. Ante este panorama, la Sala Arrubio, en un comunicado oficial, confesó no poder hacerse cargo de la seguridad de los integrantes del grupo. El también concejal del ayuntamiento Raúl García, del PP, admitía que era increíble que esto pudiese ocurrir actualmente en un Estado de Derecho.....Derecho, Derecho, Derecho, Derecho1......¿Derechas?

Ahora, imagínese el apreciado lector, que todo lo leído anteriormente es falso. O mejor no, imagínese que los sujetos y los lugares son falsos, pero no los hechos. Un error producto del descuido o quizás de un desvergonzado juego de manos del autor que le escribe. Imagínese, que el citado grupo que ha sufrido la censura y el acoso no se llama “Al Rojo Vivo”, sino “Su Ta Gar”. Imagínese por un momento que el grupo no es de Valladolid sino de Eibar (Guipúzcoa), y que el lugar donde iba a dar su concierto (por cuarta vez en su carrera) era Hospitalet 2 (Catalunya), no Elorrio. Pues si logra imaginarse todo esto, habrá aterrizado justo en el espinoso escenario de lo real. Habrá pasado de la ciencia ficción de los dos primeros párrafos del presente artículo, a la realidad más cruenta de lo que viene a continuación. Abróchese el cinturón para el aterrizaje, que suele ser convulso...

Los hechos acontecieron tal cual se dictó al principio, sólo que en la localidad catalana no gobierna nadie presentado por las listas de ANV, sino de un partido que no ha sido ilegalizado todavía, pese a no sólo no condenar sino apoyar la violencia de la Primera Guerra del Golfo o los bombardeos de la OTAN sobre la ex-Yugoslavia, de nombre: PSOE. Por otra parte, las presiones al grupo, con informe policial de la Guardia Civil incluido, no fueron amenaza de ninguna dirigente “radical” abertzale, sino de Juan Carlos del Río, portavoz del PP en el ayuntamiento de l'Hospitalet., partido que no sólo no condenó sino que apoyó la violencia genocida e imperialista de la Guerra de Iraq (más de un millón de muertos civiles) por poner un sencillo ejemplo, tampoco ilegalizado hasta el día de hoy (a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo3 ).

El grupo de rock Su Ta Gar viene sufriendo la censura no sólo en diversas partes de España, sino incluso en su propia tierra (Euskadi/Euskal Herria). Sus letras en euskera hablan de todo lo que les preocupa a sus miembros: el amor, la soledad, la amistad, la fugacidad o la intensidad del sentirse vivo. Por supuesto son un grupo comprometido, no de “Los 40 Principales”, su ideología es de izquierda abertzale, y no sólo hablan del conflicto vasco (sin hacer jamás apología de ningún terrorismo), sino también de la aculturación promovida por los medios de comunicación y las tecnologías, la adicción a las drogas , la devastación de las guerras y las torturas internacionales de Guantánamo por poner un ejemplo (caso de su último disco en estudio: “Jainko hilen Uhartean” (2006)). En cambio, algunas organizaciones como la Asociación Víctimas del Terrorismo (de ideología conservadora) les han atacado recriminándoles que sus letras hacen apología del terrorismo (cosa que también dicen de Fermín Muguruza, Banda Bassotti y S.A) Por supuesto, la censura la viven en ayuntamientos gobernados por los citados partidos mayoritarios y autodenominados “demócratas”, todavía no ilegalizados a pesar de ser más que sospechosos de incumplir diversos puntos del artículo 9 de su Ley de Partidos 4.

¿Qué democracia es ésta que nos venden, que un grupo no puede cantar en vasco y tener la ideología que quiera? ¿Por qué esta particular “caza de brujas” ante todo lo que huela a izquierda abertzale? ¿Qué les pasa a estos señores que ya no hacen caso ni a la Constitución que ellos mismos crearon y votaron? Porque en ella, en concreto en su artículo número 16.2, dice: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”. Entonces, ¿por qué se obliga a la izquierda abertzale a condenar nada? ¿Condena el PP o el PSOE las guerras que apoyaron estando en el gobierno? ¿El Tribunal Supremo encausa a sus miembros, los ilegaliza y los persigue como “perros apestados” prohibiendo cualquier organización política o cultural donde participaran? ¿Qué ocurre aquí? ¿Dónde está la trampa?

La trampa se llama capitalismo y es el verdadero juego al que nos obligan a jugar. No su bonito disfraz llamado democracia, que cada vez menos se creen. Lo que pasa aquí es bien sencillo, es lo que ha ocurrido en la historia del capitalismo una y otra vez, incluso más allá, desde que existe la sociedad de clases, desde que existe la desigualdad legalizada. Básicamente se trata de la historia de imponer la hegemonía cultural e ideológica de la nación imperialista opresora para asegurar su influencia y control económico en el pueblo sometido.

¿Qué ocurre en el Reino de España entonces? Sencillo, el Reino peninsular es un estado capitalista, con un sistema político no democrático, donde una familia, de apellido Borbón, se agencia casi ininterrumpida mente desde 1714, en régimen de monopolio hereditario, la jefatura del Estado. A su vez, España también es un estado semicolonial de EUA y de varias potencias europeas (mediante, por ejemplo, las políticas comunitarias de la Unión Europea), pero por otra parte, cumple el rol de imperialista en Latinoamérica, y en algunas zonas de África, etc. Además España es un Estado sin unidad nacional, basado en una ideología que en muchos lugares del mismo no se termina de imponer: el españolismo (castellanismo imperialista de las élites burguesas dominantes). No se impone en la izquierda por los vestigios muy presentes de franquismo que imperan en ella y por el sistema no democrático que la enarbola (monarquía). El españolismo, tampoco logra imponerse en diversas partes del Reino, en particular en Cataluña y con especial fuerza contestataria en Euskadi. Tampoco cuaja mucho en el País Valencià, Galiza y Andalucía. Pero es en Euskadi donde siempre ha tenido una contestación más fuerte e intensa, y no estoy hablando de la violencia de ETA, sino de la resistencia civil del pueblo vasco. No en vano, fue allí donde la Constitución fruto del acuerdo de los sectores reformistas franquistas y los moderados de izquierda, fue mayormente contestada, siendo únicamente aprobada por un 30,86 % del pueblo vasco 5.

Lo cierto es que el llamado “conflicto vasco” se prolonga en el tiempo. Las fuerzas revolucionarias vascas no entran por el sendero reformista al que sí decidió incurrir el PCE en todo el Estado. ETA sigue matando y gran parte del entorno abertzale se niega a condenar estos asesinatos, ya que dicen que condenar no tiene sentido si el Estado, a su vez, no condena la tortura a ciudadanos vascos “sospechosos de terrorismo”que le imputan, entre otros, Amnistía Internacional año tras año 6 . El Reino y sus particulares mandarines (medios del capital, servicios secretos, jueces del régimen, diferentes fuerzas armadas del Estado, etc) continúan asimilando interesadamente el “no condenar” con el “apoyar” e incluso, por roce conceptual, con el “ser terrorista” (capítulo aparte merece el nuevo vocablo de moda utilizado por los acólitos del Estado de Derechas en sus juicios teleológicos: “ETA-Batasuna”, el cual hace una asimilación total entre una organización política pacífica y una organización secreta armada).

Pero lo más grave de todo, es que esto ocurre casi sin resistencia de la izquierda estatal. Quitando los grupos anticapitalistas de carácter extraparlamentario que sí tienen una posición más combativa respecto a la aplicación de algunos aspectos clásicos del Estado de Excepción en Euskadi, y en particular con la Ley de Partidos Políticos 7 (2002) lo cierto es que tanto PCE como IU, o al menos sus dirigentes, siguen optando por una oposición “de boquilla” a esta ley, tan “efectiva” como la campaña anual de UNICEF contra el hambre en el mundo.

Hablando de organismos suaves de la ONU, ¿Se enteraron del relator de la misma que recientemente “les cantó las cuarenta” a las autoridades españolas diciendo que muchas de las actuaciones referentes a la ilegalización de partidos y organizaciones en el País Vasco tenían una cobertura legal más que dudosa y no asimilable por el Derecho Internacional? 8. Cuando un organismo tan “radical” como la ONU dice eso de España, más de uno piensa que ha vuelto con la máquina del tiempo a los escenarios de “Cuéntame cómo pasó”...

Pongámonos un poco más serios si cabe, y más profundos. Atrevámonos valientemente a responder la pregunta del millón o intentemos aventurarnos a hacerlo lanzando una hipótesis muy verosímil...Que quede claro al lector que desgraciadamente, no poseo contactos en el Ministerio de Interior ni en el CNI, por tanto lo que sigue es pura especulación académica y política para establecer modelos que, si se prueban válidos, nos sirvan para comprender un poco mejor la realidad. Dejo a juicio del lector, del decurso de los acontecimiento que vendrán y del análisis más completo de los pasados, el crédito que pueda tener la siguiente hipótesis...Pero primero, las preguntas: ¿Por qué el estado monárquico asimila al entorno abertzale con ETA cuando saben que no es lo mismo y que no es lo mismo “no condenar” que “actuar” o “ejecutar”? ¿Qué espera sacar de ello? ¿Por qué la coalición electoral única del Reino, el PPSOE, tuvo que inventarse una nueva ley en el 2002 para conseguir los objetivos que con sus propias leyes burguesas anteriores no podía realizar?

Pues verán, resulta que cuando ETA anunció la tregua del 19 de septiembre de 1998, un mes después, en las elecciones al Parlamento Vasco, los abertzales de Herri Batasuna consiguieron aumentar sus votos de 166.147 papeletas a 224.001 9. O lo que es lo mismo, aumentaron un 34,82 %, su porcentaje de voto, el mayor aumento electoral de su historia. En ese momento saltaron todas las alarmas del Reino y se puso en marcha la maquinaria para eliminar “democráticamente” a los abertzales. La ecuación a la que llegaron los guardianes del sistema era bien sencilla: si ETA dejaba de matar, los abertzales lejos de mermar sus fuerzas en la sociedad vasca, las aumentaban.

El silencio de las pistolas daba fuerza renovada a su discurso de socialismo y autodeterminación. Lo hacía calar mejor en personas vascas que compartían sus objetivos pero detestaban los crímenes de ETA. El ruído de las alarmas era ensordecedor en todos y cada uno de los palacios del Reino. Su nueva aristocracia post-franquista y post-felipista se hallaba ciertamente muy agitada. En un lugar del Reino (Euskadi), la democracia, ya no les servía suficientemente para sus intereses de asimilación cultural y económica. Los abertzales habían resistido valiéntemente a todo tipo de hostigamiento, persecución estatal e incluso al flaco favor que les hacía ETA con su particular “publicidad” de sangre y tiros en la nuca. Si se callaban las pistolas, incluso bajo la democracia representativa de la monarquía, sus fuerzas aumentaban. Además, muchos en el entorno abertzale, como Otegui, se venían desmarcando desde hace años de la línea de apoyo acrítico del proceder de ETA, apostando claramente por la paz y el fin de la violencia. No compartiendo en absoluto los métodos terroristas de ésta. En esa línea cabría recordar ciertas afirmaciones de Otegui cuando dijo “HB no da cobertura a la kale borroka” o afirmó “reconozco que la mayoría de los vascos no comparten la lucha armada de ETA” 10. La desvinculación que se quería marcar con los métodos de ETA estaba clara.

En cuanto al aspecto ideológico, la izquierda abertzale tenía (como siempre tuvo) un discurso revolucionario de ruptura con el Estado, republicano, socialista e independentista. Un discurso muy atractivo no sólo para sus clásicos militantes sino para toda la juventud anticapitalista y alterglobalizadora nacida durante la orgía neoliberal que nos ha llevado hasta en el escenario de crisis mundial actual. Además, no era un partido solamente de discursos. Donde estaba y no gobernaba boicoteaba las instituciones, su nivel de coherencia con las ideas que decía defender era grande en su praxis municipal y parte de la población vasca así lo compartía. Su apoyo a las luchas revolucionarias de diversos pueblos del mundo (Cuba, Palestina, etc), su solidaridad internacional y su discurso anticapitalista resonaba poderosamente entre la juventud crítica vasca, ello junto a sus redes de apoyo a la cultura euskalduna, su militancia fiel, su fortaleza económica y organizativa, etc. Eran un peligro indudable para el Reino. A pesar de ser pocos, numéricamente hablando dentro del Estado, su ejemplo era un desafío para las fuerzas del “status quo”. Del mismo modo que Estados Unidos no ha podido nunca permitir que una pequeña isla como Cuba siguiera con su ejemplo desafiando las órdenes imperiales a unos pocos kilómetros de sus costas, y la ha intentado boicotear por todos los medios posibles; el Reino de España no podía permitir ese ejemplo de los “galos” de la izquierda abertzale. Los ejemplos mientras viven son susceptibles de ser imitados en otros lugares. ¡Y encima, la paz les potenciaba!, ¡Incluso mediante la democracia borbónica!

Al margen de los errores que haya tenido la izquierda abertzale (que los ha tenido) y de estar o no de acuerdo con sus objetivos políticos, lo cierto es que tenían una credibilidad entre la población de izquierdas de Euskadi que en cuanto las pistolas de ETA callaron para dar oportunidad a la paz, emergió con una fuerza realmente preocupante para aquella élite a la que el estado actual de cosas siempre les ha ido de maravilla. Justo esa élite que nunca necesitó jugarse la vida por culpa de la ideología de otros y la ceguera de unos encapuchados. Justo esa élite que nunca tuvo que pedir escolta, porque ETA no podía ni rozarla y guardaespaldas le sobraban, sin financiación pública de por medio. Como siempre, las cobayas fueron otros.

Posteriormente, visto el susto de las urnas, el Reino intentó dividir a los abertzales con la escisión de Aralar, como ello no fue suficiente, se siguió con el camino de la ilegalización, y así cada vez más duro hasta la fecha. El Estado sigue con su estrategia de hacer mayoritario el sector abertzale reformista, de auparlo al poder dentro de la izquierda abertzale a base de las presiones externas, asimilarlo al régimen como hizo con el PCE de Carillo o Aralar de Zabaleta. Mientras esto no ocurra, y no ocurrirá ni a corto ni a medio plazo, la estrategia es clara: mano dura con todo lo que sea abertzale.

Si la izquierda estatal parlamentaria y mayoritaria (no en el Congreso de los Diputados claro está), o sea IU y el PCE, siguen sin prestar suficiente apoyo y lucha a esta causa que nos afecta a todos en tanto que demócratas (de verdad, no de postín), llegará el día que vendrán a por nosotros a nuestras casas y ya no quedará nadie para ayudarnos. O la izquierda estatal, parlamentaria y no parlamentaria, hace mucha pedagogía al respecto, con valentía y la fuerza de la razón, o seguiremos precipitándonos por la corriente cada vez menos encubierta del fascismo que viene. Éste, subirá cada día más, porque el capitalismo, la auténtica base de nuestro sistema socioeconómico, hará saltar el barniz democrático en cuando le moleste para respirar. Y ya está dando serios avisos de no tener mucho aliento.

Los “regalos” del mañana. lo que nos viene encima si no lo evitamos: jornadas de trabajo del siglo XIX por ley , jubilaciones para cuando estemos medio muertos, limitaciones de derecho a las huelgas, persecución del pensamiento crítico, fortalecimiento del bipartidismo frente a los “extremistas”, más dosis de fascismo cultural televisivo y en general, aumento de la criminalización dialéctica y/o legal a los que se atrevan a disentir, incluso pacíficamente.

Para acabar y que no quede ninguna duda sobre mi posición: Si un miembro de Batasuna, del PSOE, de Democracia 3 Millones, del PP o de Izquierda Unida, colabora con una organización terrorista y se demuestra con pruebas fehacientes que ha participado en algún asesinato, por supuesto debe ir (él sólo) a la cárcel. Y si casi todo la cúpula directiva de Batasuna, del PSOE, de Democracia 3 Millones, del PP o de Izquierda Unida colaboran con una organización terrorista y con el asesinato de personas, quiero que casi toda la cúpula directiva de Batasuna, del PSOE, de Democracia 3 Millones, del PP o de Izquierda Unida vayan a la cárcel. Es más, lo exijo como ciudadano. También si están corruptos o estafan al erario público, por cierto. Pero no podemos saltarnos la presunción de inocencia en el Estado de Derecho (si es que aspiramos a serlo algún día). Lo que jamás querré ni apoyaré por afirmación u omisión es que se ilegalicen los partidos políticos. Que los ciudadanos de cualquier ideología no tengan derecho a ejercer su voto al partido que defienda sus ideas porque entre sus filas haya algún criminal, o porque una organización terrorista diga (repito “diga”) defender esos mismos ideales, me parece radicalmente antidemocrático. (¿Qué pasaría si apareciese ahora una organización terrorista que dijera luchar por el Socialismo del Siglo XXI matando empresarios?, ¿Qué ocurriría por ejemplo con Izquierda Unida o el PCE?, ¿Qué pasaría con sus miembros que trabajan pacífica y teóricamente para ese mismo fin de alcanzar una sociedad más justa?). Porque, si aplicamos la misma Ley de Partidos, con la misma rigurosidad a todos los grupos políticos del arco parlamentario como la aplican con la izquierda abertzale, al final no nos quedará ninguno a quien votar. Los asesinos y colaboradores a la cárcel, pero sin trampas ni atajos; el resultado de la batalla de ideas: en las urnas.

Cabría recordar en estos momentos difíciles, una frase de un revolucionario inmenso e histórico de nombre Ernesto, de apellido Guevara, por todos conocidos como el Che:

“Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.”

Para que no me acusen de marxista dogmático (que no lo soy, lo segundo, se entiende), tengo otra de un personaje más “para toda la familia”, pero igual de honesto, se llamaba Martin Luther King, quizás lo conozcan. Decía así:

"La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia de cualquiera."

Y más, si la tenemos tan cerca., agrego yo.

Por supuesto, todo lo aquí desarrollado se basa sobre una hipótesis...ojalá esté equivocado, ¿verdad? Por si acaso, atentos, que no tengamos que llegar a la fase de “experimentación”, porque podría ser demasiado tarde para cualquier vacuna.

Jon Juanma es el seudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, Licenciado en Bellas Artes, artista plástico, analista político y teórico del socialismo.

Notas:
1) Estos dos primeros párrafos son una invención, las personas no existen y en caso de existir no han realizado tales acciones. La ficción de estos párrafos se entienden como un recurso literario del autor para potenciar en el lector la empatía hacia las verdaderas víctimas de la censura cultural tratadas en este artículo.
2) http://www.sutagar.com/Erderaz/entrada.htm
3) Risas.
4) http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/lo6-2002.html#a9
5) De un censo de 1.552.737 ciudadanos con derecho a voto, acudió a votar el 44,7%. De estos últimos, un 74,60 % de ellos lo hizo por el “Sí” y un 25,40 % lo hizo por el “No”. Un 2,56 % de la población votó en blanco.
6) http://www.es.amnesty.org/paises/espana/visita-de-la-secretaria-general-de-amnistia-internacional/discurso-en-el-parlamento-vasco/
7) La citada Ley: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/lo6-2002.html
8) http://www.europapress.es/nacional/noticia-relator-onu-alerta-riesgo-ilegalizar-candidaturas-utilizando-expresiones-vagas-ley-partidos-20090206195402.html
9) Tabla propia realizada a partir de datos del Departamento de Interior del Gobierno Vasco sobre las elecciones, la hemeroteca y Wikipedia:
Relación entre el apoyo electoral a la izquierda abertzale con la actividad o inactividad de ETA:

Elecciones al Parlamento Vasco

Porcentaje de votos conseguidos por la izquierda abertzale

Número de votos totales conseguidos por la izquierda abertzale

Abstención del pueblo vasco

¿Ley de Partidos vigente?

¿Tregua vigente de ETA en el momento de las elecciones?

9 de marzo de 1980

16,55%

151.636

40,23 %

_____

NO

26 de febrero de 1984

14,65%

157.389

31,50%

_____

NO

30 de noviembre de 1986

17,47

199.900

30,37%

_____

NO

28 de octubre de 1990

18,33%

186.410

39,01%

_____

NO

23 de octubre de 1994

16,29%

166.147

40,31%

_____

NO

25 de octubre de 1998

17,91%

224.001

33,32 %

_____

13 de mayo de 2001

10,12%

143.129

21,03%

_____

NO

17 de abril de 2005

12,40%

150.644

32,00%

NO


10) Varios autores, “1998. Anuario de los Temas y sus Protagonistas”, Difusora Internacional, Barcelona, 1999.

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