sábado, 21 de marzo de 2009

24 de marzo: -Marchan abuela, y la anciana se persigna y pregunta -¿Es otro golpe?...

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

-Hay que cuidarse los bolsillos, dijo un "pobre rico" campero, divo, diva, transa de barrio norte de la gran Capital Federal de mi Argentina. Y sí,... uno puede entenderlos: Hay que tener miedo de andar de no me importa por la vida. No es tarea fácil. Mucho menos dis-putar la legitimidad de la hijaputés encerrado en Cauntries o mansiones con custodios que al menor ruido que un "negro de mierda" quiera hacer, hay que hacerlo boleta y tirarlo en una zanja.

La mano dura anda buscando cogote blando de pibe que sobra; de escoria que quedó del genocidio de los noventas cuando los "Pobres-ricos" se hicieron más ricos y amontonaban el sobrante junto a las ratas debajo de puentes o cartones.

Son los mismos de siempre: Temerosos de perder lo que robaron; de perder comprar el mercedes o tener que andar haciéndolo esconder -a los autos o camionetas- por truchos.

Esta hermosa gente marchará pidiendo MUERTE, pero para salvar el alma, estarán curas y rabinos como siempre junto a los desesperados des-sojados y humanos.

Son los que hoy -sin uniforme- que hace tiempo andan de demócratas y patrio-teros con bandera al cuello.

Son esos que ya no usan tanques o aviones verdes, pero que están armados de odio y ciegos de poder... tener más.

Es complicado andar de pobre -rico en medio de tantos genuinos e inseguros indigentes.
Con memoria com-parte

24 de todos los marzo...

Se olfateaba que los mamarrachos politicones
andaban armando el traspaso de la democracia
con los segurones milicos de turno.
La historia de brujos, brujas y caudillos
pasaba a la leyenda.
La sociedad –socia- ausente de golpeadores
y llenos de extrañeza de marchas y desfiles
de los hombres-botas y patrios bigotes,
confabulaban en los rincones.
Y así fue, que suscribieron la entrega
de la sangre a un sistema,
que des-argentinizara la memoria.
La otra sociedad, la de los jóvenes, los artistas,
los soñadores, los poetas; Acorazonados luchadores
de días nuevos y urgentes primaveras;
Amorosamente soñando,
enfrentaron los peores horrores de la historia.
Decretos de exterminación y aniquilamiento
firmaron los políticos, hoy todavía políticos.
Y comenzaron las muertes y torturas
de la mano de milicos, hoy todavía milicos...
Nada se veía ni decía por más que el verdugo
se sentara en la mesa de los comedores de curas,
funcionarios o señores que nunca se metían en nada...
Así, con el gris dictador y las tristes noches
comenzó la terrible década del terror en el nombre:
del esperado y acompañado orden cultural y económico...
Así fueron terminando la ternura, la belleza, la utopía
de quienes subversivamente pensaban.
Así mataron, así torturaron, así robaron
los mandantes y mandados.
Dejando un país poblado de ausentes.
Así callaron quienes debían hablar.
Así, tan así, que en cada 24 de marzo
de todos los marzo de la vida.
La memoria.
La mía, la tuya, la de los desmemoriados,
Siente que por más olvido que quieran comprar,
existen hombres y mujeres, jóvenes y niños,
que memoriosamente están...
¡Hartos de olvidar!
Poeta pueblo

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¿Por qué el socialismo?


Albert Einstein

¿Es admisible que una persona no versada en acontecimientos económicos y sociales opine sobre el tema del socialismo?

Abordemos primero esta pregunta desde el punto de vista del conocimiento científico. Podría parecer que no, existieran diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: el objetivo de los científicos es en ambos campos, descubrir leyes de validez universal para un grupo delimitado de fenómenos, a fin de mostrar, lo más claramente posible, su interrelación. Pero es indiscutible la existencia de tal tipo de diferencias metodológicas. No resulta fácil descubrir leyes generales en el campo de la economía dado que los fenómenos económicos observables están a menudo influidos por diversos factores que es muy difícil evaluar por separado. Por otra parte, la experiencia acumulada desde los comienzos del llamado período civilizado de la historia humana", como bien se sabe, ha sido siempre ampliamente influida y condicionada por causas que en modo alguno son de naturaleza exclusivamente económica. Por ejemplo, a lo largo de la historia, la mayoría de los principales estados fueron a su turno conquistados. Los pueblos invasores se establecieron en el país dominado, como clases legal y económicamente privilegiadas. Monopolizaron la propiedad de la tierra y designaron un clero que surgía de sus propias filas, el que asumió el control de la educación convirtiendo la división clasista de la sociedad en una institución permanente, y creó un sistema de valores a través del cual puede guiarse, en gran medida inconscientemente, la conducta social de los hombres.

Sin embargo la tradición histórica pertenece, por así decirlo, al pasado; en ninguna parte se superó realmente lo que Thorstein Veblen denominaba la fase depredatoria" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables corresponden a esta fase, las leyes que pueden inferirse de los mismos ni son verificables ni válidas, aun en otras fases. Puesto que el verdadero objetivo del socialismo consiste, precisamente, en superar la fase depredatoria del desarrollo humano, es poca la luz que la ciencia económica puede arrojar en su estado actual sobre la futura sociedad socialista.

En segundo término, el socialismo tiene una finalidad ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer objetivos finales y, menos aún, inculcárselos a los seres humanos; a lo sumo puede proporcionar los medios para obtener determinados fines. Pero los fines mismos son concebidos por personalidades de elevados ideales éticos; si éstos no son prematuros y endebles sino fuertes y vitales, serán adoptados y llevados hacia delante por los hombres, quienes semiinconscientemente determinan la lenta evolución de la sociedad.

Por estas razones deberíamos guardarnos de sobre estimar la ciencia y los métodos científicos en relación a problemas humanos y de suponer que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse respecto de cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.
De un tiempo a esta parte se acepta corrientemente que la sociedad humana atraviesa una grave crisis, que su estabilidad ha sido profundamente resquebrajada. Es característico de situaciones como ésta, que los individuos se sientan indiferentes, y aún hostiles, hacia el grupo, grande o pequeño, al cual pertenecen. Permítaseme registrar aquí, a modo de ejemplo, una experiencia personal. Recientemente discutí, con una persona bien formada e inteligente, acerca de la amenaza de una nueva guerra, la que, según mi opinión haría peligrar seriamente la existencia de la humanidad; y sostuve que sólo una organización supra-nacional podría ofrecer protección frente al peligro. Mi interlocutor respondió de manera muy tranquila y directa: " ¿Por qué se opone usted tan decididamente a la desaparición de la raza humana?". Estoy convencido que cien años atrás nadie hubiera podido replicar con tanta ligereza. Se trata de la expresión de un hombre que se ha debatido en vano por lograr algún tipo de equilibrio interno y que casi ha perdido toda esperanza de obtenerlo. Refleja la dolorosa soledad y aislamiento que tantas personas padecen en la actualidad. ¿Cual es la causa?

¿Existe una salida?

Es fácil plantear preguntas de esta índole, pero difícil responder a ellas con algún grado de seguridad. Debo, empero, intentar hacerlo del mejor modo posible, aunque soy muy consciente del hecho que nuestros sentimientos e impulsos a menudo son contradictorios y oscuros, y que no pueden ser expresados en fórmulas simples y terminantes.

LA DOBLE NATURALEZA DEL HOMBRE

El hombre es, simultáneamente, un ser solitario y social. En tanto solitario trata de proteger su propia existencia y la de quienes están cerca suyo, a fin de satisfacer sus necesidades personales y desarrollar sus aptitudes.

Como ser social, procura merecer el reconocimiento y afecto de sus compañeros, compartir sus alegrías, conformarlos en su sentimiento y mejorar sus condiciones de vida. Sólo la existencia de estas alternativas, frecuentemente conflictuadas, explican el carácter propio de los hombres; su particular combinación determina el grado en que un individuo puede lograr el equilibrio interno y contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que en lo fundamental sea la herencia la que determina la fuerza relativa de ambas tendencias. Pero la personalidad que finalmente emerge resulta, en gran medida, de la influencia del medio ambiente en el que el hombre se desarrolla, de la estructura social en la que se desenvuelve, de la tradición de esa sociedad y de la evaluación que ella haga de los tipos particulares de conducta. El concepto abstracto de "sociedad" significa, para el individuo humano, la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con sus antepasados. El hombre es capaz de pensar, sentir, luchar y trabajar por sí mismo; depende, empero, tanto de la sociedad -en los aspectos físicos, intelectuales y emocionales- que resulta imposible pensar en él, o intentar comprenderle, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que proporciona al hombre el alimento, el vestido, la vivienda, los instrumentos de trabajo, el lenguaje, las formas y gran parte del contenido del pensamiento; su vida resulta posible por el trabajo y las realizaciones de millones de hombres del pasado y del presente que es lo implica do por el insignificante término de "sociedad".

Es evidente, pues, que la dependencia del individuo humano respecto de la sociedad es un hecho innegable. Como lo es también a la hormiga y la abeja respecto del hormiguero y la colmena. Sin embargo, mientras que todo el proceso vital de hormigas y abejas obedece, hasta en el más mínimo detalle, a instintos rígidos y hereditarios, las normas sociales y las interrelaciones de los seres humanos son muy variables y susceptibles de modificaciones. Tanto la memoria como la aptitud para organizar nuevas experiencias y la propiedad de la comunicación oral, hicieron posible que en un desarrollo, los seres humanos trascendieran el plano de las necesidades estrictamente biológicas. Dicho desarrollo se manifiesta en tradiciones, instituciones y organizaciones; en literatura; en realizaciones científicas y técnicas; en obras de arte. Esto explica cómo, en cierto sentido, el hombre puede influir sobre su propia vida a través de su conducta, y que, en este proceso, el pensamiento consciente y la voluntad desempeña un papel.

El hombre hereda al nacer, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable y que incluye los impulsos naturales característicos de la especie humana. A ella se suma en el curso de su vida, una estructura cultural que el hombre adopta de la sociedad a través de la comunicación, y otras vías de influencia. Esta estructura cultural, sujeta a modificaciones a través del tiempo, condiciona, en gran medida, la relación hombre-sociedad

Sobre la base de investigaciones comparativas de las llamadas culturas primitivas, la antropología moderna nos han enseñado que la conducta social de los seres humanos puede diferir enormemente, según sean las pautas de cultura prevalecientes y los tipos de organización que predominan en la sociedad. En esto se basan quienes luchan por mejorar el curso de la historia humana. La constitución biológica no condena a los hombres a un destino cruel que en realidad ellos se autoinfligen, ni a su mutua aniquilación.

Quien se pregunte cómo podría cambiarse la estructura de la sociedad y las actitudes culturales del hombre, a fin de transformar la vida humana, debe ser consciente del hecho que existen condiciones que no es posible modificar. Como ya se dijo, la naturaleza biológica del hombre es inmodificable, cualquiera sea el fin que los hombres persiguen. Por otra parte, el desarrollo tecnológico y demográfico de los últimos siglos ha creado de modo definitivo ciertas condiciones. Tratándose de poblaciones relativamente densas, que se autoabastecen de los bienes indispensables para su subsistencia son imprescindibles una minuciosa división del trabajo y un aparato productivo estrictamente centralizado. La época en que individuos o pequeños grupos podían autoabastecerse y que muchos conciben idílica, ha desaparecido definitivamente. Pero en cambio es apenas exagerado el sostener que la humanidad constituye todavía una comunidad planetaria de producción y consumo.

Alcanzado este punto creo oportuno señalar, brevemente, lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo: la relación individuo-sociedad. Jamás se tuvo tanta conciencia como hoy acerca de la dependencia del hombre respecto de la sociedad. Dependencia que él no experimenta positivamente, como un lazo orgánico, o una fuerza protectora, sino como una amenaza a sus derechos naturales, y aun a su existencia económica. Su posición en la sociedad es tal, que constantemente son acentuados los impulsos egoístas de su personalidad mientras que los impulsos sociales, más débiles por naturaleza, son progresivamente deteriorados. Todos los seres humanos, cualquiera sea su posición en la sociedad, sufren este proceso de deterioro. Inconscientemente, prisioneros de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos y despojados de la ingenua y sencilla alegría de vivir. Sólo consagrándose a la sociedad puede el hombre hallar sentido a su corta y arriesgada existencia.

EL ORIGEN DEL MAL

A mi modo de ver, la verdadera fuente del mal reside en la anarquía económica de la sociedad capitalista actual. Así, presenciamos una gran comunidad de productores cuyos miembros luchan infatigablemente por despojarse mutuamente de los frutos de su trabajo colectivo, no por la fuerza sino por la fiel complicidad con el orden legal establecido. En este sentido, es importante comprender que los medios de producción -es decir la capacidad productiva total requerida para producir bienes de consumo, así como bienes de capital- pueden ser legalmente, y en su mayoría lo son, propiedad privada de individuos.

Por razones de claridad en la discusión que sigue, denominaré "obreros" a todos aquellos que no comparten la propiedad sobre los medios de producción, pese a que esta acepción no responde al uso habitual de la palabra. El propietario de los medios de producción ocupa una posición que le permite comprar la fuerza de trabajo del obrero. Utilizando los medios de producción el obrero produce otros bienes que, a su vez, se convierten en propiedad del capitalista. Lo esencial de este proceso reside en la relación existente entre lo producido por el obrero y el salario que recibe, medidos uno y otro en términos de valor real. Mientras que el contrato de trabajo es libre el salario del obrero se determina no por el valor real de los bienes que produce, sino en función de sus necesidades mínimas y por la relación entre la demanda de fuerza de trabajo por los capitalistas y la cantidad de obreros que compiten en encontrarlo. Es necesario advertir que ni siquiera en teoría el salario del obrero está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte merced a la competencia misma de los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y la creciente división del trabajo estipulan la formación de unidades de producción mayores a expensas de las pequeñas. De este desarrollo resulta una oligarquía de capitales privados cuyo inmenso poder no puede ser eficazmente controlado ni siquiera mediante una sociedad democráticamente organizada. Esto es válido desde que los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por partidos políticos ampliamente financiados o bien influidos éstos, a su vez, por capitalistas privados, quienes en aras de sus objetivos particulares separan el electorado del cuerpo legislativo. De aquí que, en realidad, los representantes del pueblo no protejan suficientemente los intereses de los sectores no privilegiados de la población. Bajo estas condiciones es inevitable que los capitalistas privados incluso controlen, en forma directa o indirecta, las principales fuentes de información (prensa, radio,. educación). Es, pues tremendamente difícil, y en muchos casos realmente imposible, para el ciudadano, llegar a conclusiones objetivas y hacer uso inteligente de sus derechos políticos. De este modo, caracterizan la situación predominante de una economía basada sobre la propiedad privada del capital, dos principios fundamentales: primero, los medios de producción (capital) son de propiedad privada y los propietarios pueden disponer de ellos a su conveniencia; segundo, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad puramente capitalista en este sentido. En particular es preciso señalar que tras largas y amargas luchas políticas llevadas a cabo por la clase obrera, ciertas categorías de obreros han obtenido algunas "mejoras" sobre el contrato de trabajo libre. En su conjunto, sin embargo, la economía actual no difiere mayormente de la forma "pura" de capitalismo.

No es la utilidad social sino la ganancia la que motiva la producción. El "ejército de desocupados" es una variable constante de este sistema, que no prevé fuentes seguras y permanentes de trabajo para todos aquellos hombres capaces y dispuestos a trabajar. El obrero se halla bajo la constante amenaza de perder su trabajo. Puesto que los desocupados, así como los obreros de salarios bajos no proporcionan un mercado amplio, la producción de bienes de consumo es reducida, determinando las consiguientes privaciones y penurias. Con frecuencia, el progreso tecnológico conduce no a la disminución del esfuerzo productivo sino a la desocupación. De la motivación capitalista dominante (el beneficio) y la competencia entre capitalistas, resulta la inestabilidad en la acumulación y utilización del capital, lo que a su vez provoca crecientes depresiones. La competencia ilimitada desperdicia enormes cantidades de trabajo y deforma la conciencia social de los individuos.

Considero que esta mutilación del hombre es el peor defecto del capitalismo. Todo nuestro sistema educacional padece este mal. Se promueve en el estudiante una actitud exageradamente competitiva induciéndolo a sobre valorar la capacidad adquisitiva y a hacer de ésta su objetivo.

Estoy convencido que sólo existe una manera de eliminar estos graves males: fundamentalmente mediante la constitución de una economía socialista, acompañada de un sistema educativo orientado por objetivos sociales. En una economía de este tipo, la misma sociedad es propietaria de los medios de producción y los utiliza de manera planificada. Una economía planificada, que ajustara la producción a las necesidades de la comunidad, distribuirá el trabajo necesario entre todos los que fueran aptos para trabajar y garantizaría la subsistencia a cada hombre, mujer o niño; la educación de! individuo intentaría promover en él, tanto el desarrollo de sus aptitudes como el sentido de la responsabilidad hacia sus congéneres, en lugar de glorificar el poder y el éxito por sí mismos, como hace nuestra sociedad actual.

Sin embargo, conviene recordar que economía planificada no es sinónimo de socialismo. La esclavización del individuo puede ser simultánea a la existencia de una economía planificada. La realización del socialismo requiere la solución de algunos problemas socio-políticos estrechamente difíciles: ¿Cómo evitar que la burocracia se convierta en una fuerza todopoderosa y arrogante, basada en una alta centralizaci6n del poder político y económico?

¿Cómo asegurar los derechos del individuo y oponer así un firme contrapeso democrático al poder de la burocracia? En nuestra época de transición resulta de fundamental importancia comprender con claridad los objetivos y problemas del socialismo. Considerando que en las actuales circunstancias la discusión libre e incondicional ha devenido en tabú, estimo que la publicación de esta revista es una importante contribución al progreso de la sociedad.

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Cine lejano, pero no tercermundista


Pamela Schulz (DEUTSCHE WELLE)

En el Festival de Cine de Friburgo, en Suiza, un tercio de las películas provienen de Latinoamérica. México, Brasil, Chile y Colombia compiten por el "Regard d’Or", La Mirada de Oro. Un premio dotado con 30.000 francos.

Entre el 14 y 21 de Marzo de 2009 se celebra en la vigésima tercera versión del Festival Internacional de Cine de Friburgo. Ochenta largometrajes, documentales y cortometrajes provenientes de 30 países estarán en esta muestra suiza.

De las películas que están en la sección oficial del festival cabe destacar la producción colombiana, Perro come perro, del director Carlos Moreno. Una tragicomedia del submundo colombiano con gangsters y persecusiones.

Otra cinta que vale la pena mencionar es la producción chilena La Nana del director Sebastián Silva que ha cosechado premios en el Festival de Sundance y Cartagena de Indias.

La trama gira en torno a una empleada doméstica agria y sin vida propia que trabaja hace 25 años para una familia de clase acomodada.

La cinta Verónica en cambio del brasilero Mauricio Farias trata sobre una profesora que debe proteger a uno de sus alumnos cuyos padres han sido asesinados por unos narcotraficantes y que buscan también al pequeño.

Edoard Waintrop, de 56 años, es el director artístico del festival y el encargado de seleccionar las películas. DW-WORLD conversó con él:

DW-World ¿Cómo ha sido el festival a lo largo de estos años?

Edoard Waintrop: En los años 80 fue un festival un poquito militante y activista. Había mucha solidaridad con los países del Sur y desde entonces ha cambiado mucho porque para mí el Sur no existe más. Brasil, Argentina, China y la India son hoy en día países importantes en el mundo por lo que la estructura del festival se ha modificado bastante en estos últimos 22 años.

¿Por qué a Suiza le interesa el cine de América Latina, siendo que está tan alejado geográficamente de Europa y la cultura y forma de pensar son tan diferentes a las del pueblo suizo?

Porque yo no soy suizo. Soy francés y he pasado mucho tiempo en América latina, especialmente en Argentina. He vivido además 10 años en España lo que me ha hecho muy sensible a la cultura hispanoparlante. En España descubrí a muchos directores peruanos, colombianos, venezolanos, chilenos, brasileros, argentinos y cubanos. Lo que quiero decir es que siempre me ha interesado el cine de América Latina.

¿Qué importancia tiene este festival en Europa?

Es difícil de decir. Del punto de vista de Friburgo es naturalmente el festival mas importante. Nuestro objetivo como festival es mostrarle a los suizos cinematografías diferentes, películas diversas y películas buenas. En todo caso estamos enfocados en Suiza y al público suizo.

¿Qué particularidad tiene este festival que sobresale de los otros festivales de Suiza, como el de Locarno?

Locarno esta abierto a todos los continentes. Nosotros estamos más bien orientados a América latina, África y Asia. Queremos mostrar filmes de estos lugares que son muy populares, como los provenientes de la India o Argentina pero que lamentablemente no tienen acceso a las salas de cine de Suiza.

¿Entonces el objetivo sería promover las producciones del tercer mundo?

No es tercer mundo para mí. Brasil no es el tercer mundo. Argentina no es el tercer mundo. China e india son ahora países poderosos. Son países lejanos eso sí, pero no es el tercer mundo. India por ejemplo tiene un lugar importante en la cultura y en la economía mundial si lo comparamos con una parte importante de Europa.

¿Que películas de Latinoamérica le parecen las más interesantes o habría que destacar?

Hemos hecho una selección. Para mi es imposible afirmar cual de las 4 películas latinas que hemos elegido para la competición oficial sea la más importante porque ha sido un jurado internacional el que ha decidido. Además hemos seleccionado para la apertura del festival una producción Argentina que se llama La Leonera y para la clausura una película brasilera Linha de passe de Walter Salles. A nosotros todas estas producciones nos parecen interesantes. No hay ninguna que sea más importante que la otra.

Además contamos con una sección sobre las Favelas de Brasil con 14 películas y también hay una sección dedicada al director peruano Francisco Lombardi. Él es un gran director de cine latinoamericano, pero muy desconocido fuera del mundo hispanoparlante.

De las películas latinoamericanas que compiten hay una de México, una de Colombia, una de Brasil y otra de Chile ¿Cuál cree Ud que tiene más posibilidades de ganar el Regard d’Or?

Si hemos seleccionado 4 películas de América latina, es que creemos que todas tienen posibilidades de ganar el gran premio. Hemos seleccionado un total de 14 películas para la competencia. Cuatro son de América Latina, una es de África y las demás son asiáticas.

¿Por qué hay una sección este año enteramente dedicada a Brasil y otra a Perú?

Es difícil de decir. El crítico brasileño José Carlos Avellar ha sido el responsable de la selección de estas 14 películas de Brasil. A mí me ha parecido una elección muy acertada. Es una sección sobre filmes de las favelas. Por otro lado el peruano Francisco Lombardi es uno de los realizadores más interesantes del mundo, porque combina la reflexión política y moral sobre América latina con una forma de película muy accesible y entendible por todos. El hace un cine popular pero a la vez de alta voluntad política, lo que se puede observar en las cintas La ciudad y los perros o Pantaleón y las visitadoras que son una adaptación de la obra de Mario Vargas Llosa.

¿Tienen cabida las películas de habla hispana en los cines comerciales de Suiza, o simplemente se quedan dando vueltas en el circuito festival?

En este momento hay muchas películas latinoamericanas en los cines de Suiza. El año pasado por ejemplo la película mexicana La zona, de Rodrigo Plá, hizo un recorrido interesante por ciudades de Suiza.

¿Pero en las salas de cine Arthouse?

Claro, de seguro. Arthouse es un concepto puramente estadounidense pero que realmente no existe en Suiza o en estos países. He leído muchos artículos en Avanti o en Screen sobre las películas Arthouse, pero para mí no significa nada.

¿Qué es lo que le llama la atención al público suizo de las películas provenientes de Latinoamérica?

Pues no lo sé. Para mí no existen diferencias de un país a otro. Las películas latinas, asiáticas, africanas o europeas se dividen sólo en buenas o malas películas. Presentar películas de estos continentes que están tan alejados es una gran cosa y por lo demás son producciones que tienen dificultades de acceder a las salas de cine de Suiza.

Foto: Chile - Fotograma del film “La nana” protagonizado por Catalina Saavedra y con dirección de Sebastián Silva.


Un artículo de DW-World, la página web de la Deutsche Welle.


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Del auténtico Cristo a Fidel Castro


Ricardo López (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Esta nota, que no pretende ser una respuesta crítica, sino más bien un señalamiento fraternal. He leído con respeto y emoción la nota que el Sr. Julio Herrera publicara en la página de ARGENPRESS CULTURAL el sábado 7 de marzo de 2009, que lleva por título de Cristo a Castro. Debo decir que comparto sus reflexiones respecto de la persona del Comandante Castro y usar este título, y no el de doctor, político, filósofo, analista, o muchos otros que le caben, intenta hacer honor a la tarea titánica de este David latinoamericano contra el Goliat del imperio americano.

La semblanza que el Sr. Herrera hace de la persona de este personaje de la Historia (con mayúscula) la comparto en sus líneas generales, y al respecto no tengo nada que decir. El problema que me incomoda aparece cuando hace referencia a la persona del Jesús histórico, en la comparación con la persona de Castro, y la descripción sintética de las diferencias de doctrina que el nazareno predicó en el primer siglo en la Palestina sometida por el imperio romano. Es en esos pasajes de la nota, y digo esto con el mayor respeto hacia el Sr. Herrera a quien no conozco, pareciera hacer gala de un conocimiento superficial, chato, propio de la teología divulgada por pastores electrónicos o curas ignorantes, de ambos tenemos en abundancia.

Lo que intento con estas líneas es poner al alcance del autor de la nota, como de toda “persona de buena voluntad” alguna bibliografía publicada por muy serios investigadores de la historia, de la hermenéutica, de la exegética, de la arqueología, etc. Que han logrado, dentro de lo posible, una reconstrucción de esos pocos años que el nazareno vivió. Esa literatura nos habla de un Jesús que enfrentó a las autoridades de su época, que predicó una sociedad más humana aquí en la tierra a la que denominó “El reinado de Dio”, haciendo referencia al desconocimiento de toda otra autoridad opresora. Que habló de la igualdad entre los hombres dentro de una sociedad esclavista, que habló de la igualdad entre los géneros en una sociedad patriarcal, que habló de la injusticia que genera la riqueza mal distribuida ante una clase enriquecida por el trabajo esclavo.

Me atrevo a afirmar que sin esa prédica, novedosa y extraña de comprender para su época, la cultura occidental no hubiera encontrado una base sólida a partir de la cual haber intentado las revoluciones históricas que se han producido: la revolución burguesa frente a la nobleza feudal; la revolución de los ciudadanos que enarbolaban tres banderas con contenidos predicados por aquel profeta; la revolución de los proletarios explotados contra el capital salvaje. Por ello lo llamaron profeta (pro = hacia delante; femi = el que habla) no por ser un adivino, sino por señalar un camino posible (¿un socialismo ante de tiempo?) para la construcción de esa sociedad de iguales. Todas esas revoluciones se originaron dentro del horizonte de la cultura occidental y cristiana. El humanismo del Renacimiento reconoce con claridad la misma fuente, como así también el humanismo de Carlos Marx profundo conocedor de los textos bíblicos, como Enrique Dussel ha demostrado en su libro “Las metáforas teológicas de Marx”.

Para una lectura sobre un Jesús liberado del prejuicio medieval sugiero: “Jesús el liberador” de Leonardo Boff; “¿Quién es este hombre?” de Albert Nolan; “Conversión de la Iglesia al Reino de Dios” de Ignacio Ellacuría. Y para no abundar, la lectura de los teólogos de la liberación, tan perseguidos por Roma: Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Clodovis Boff, Ignacio Ellacuría, José Ignacio González Faus, Juan Luis Herrero del Pozo; Andrés Torres Queiruga; o del historiador judío Joseph Klausner, etc.

En una visita que realizó el Comandante al Brasil, Leonardo Boff lo invitó a visitar una comunidad de base. Después de esa experiencia le dijo Castro a Boff: “si te hubiera conocido cuando era joven probablemente hubiera sido un cristiano como tu”.

Por ello, con el sólo propósito de aportar a un debate sobre los aportes del cristianismo a la redención de los hombres, rechazando tanta distorsión ideológica que se ha introducido desde el poder, he decidido escribir estas líneas con la mejor de mis intenciones constructivas, sin el menor ánimo, como ya dije, de polémicas estériles sobre la fe o el escepticismo que no sirven a nadie (salvo a los “espiritualistas que medran con ello). Con la vocación por aportar la parte de verdad que creemos tener los cristianos hacia una convergencia de las mejores ideas. Respondiendo a esa convocatoria que ha hecho el Comandante a librar “la batalla por las ideas”.

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Mirada desigual entre dos mujeres colonizadas


Jon Juanma Illescas Martínez

“En última instancia, vivimos en una especie de sistema internacional de castas, donde los hombres blancos occidentales de las clases dominantes ocupan la cima y las mujeres no blancas del mundo colonizado la base”
Mary Kelly, en Shrew, Taller de Liberación de las Mujeres, 1970.

Sostiene el filósofo Santiago Alba Rico que la capacidad de observar a alguien, muchas veces implica y connota una relación clara de explotación. Una asimetría entre el poder del que observa y la debilidad del que es observado. En esta obra de la artista francesa Marie-Guilhelmine Benoist (1768/1826), realizada en 1800, nos encontramos con este hecho desigual entre quien tiene capacidad de observar y dar cuenta de ello (la pintora) y quien es observada y retratada (la modelo). Aun teniendo en cuenta esto, la grandeza de esta obra radica precisamente en tensionar esta realidad, no hasta quebrarla, pero sí hasta ponerla en cuestión y casi ganarle la partida. ¿Cómo lo hace? Con la resistencia de la modelo a ser mirada sin mirar, generosamente plasmada en el lienzo por la pintora Benoist. La modelo, mujer y negra, mira a la artista, mujer y blanca, pero por extensión y hegemonía del significado, a quien apela definitivamente es al espectador futuro. Le dice con voz clara:

“Tengo los ojos cansados de presenciar tanta injusticia hacia los míos, sufrida como fuego en mi piel, pero no me robarás la dignidad, el desafío, de mirarte mientras me miras. Me niego a ser presa de tus fantasías de dominación. Te miro para molestarte, para recordarte que soy persona y no objeto. Te miro de igual a igual, a pesar de tener el pecho desnudo, a pesar de ser mujer y negra, te recuerdo que no dejas de ser lo que yo: una persona”.

M.G Benoist fue alumna del gran maestro republicano Jacques-Louis David, del que ya hemos hablado en otras ocasiones y del que cabe recordar que fue autor de obras tan capitales en la Historia del Arte como “El juramento de los Horacios” (1784), “Marat asesinado” 1 (1793) o la inconmensurable “El rapto de las sabinas” (1799). El pintor izquierdista aceptó en su taller mujeres artistas, lo cual en aquella época era ciertamente rupturista con el machismo imperante. Ello fue posible al calor de la Revolución Francesa y las nuevas ideas republicanas que permitieron a David dar este valiente salto cualitativo.

Sin embargo, su aprendiz, nunca fue una revolucionaria. La pintora parisina tuvo una exitosa carrera (que no podría haber tenido en otro lugar que no fuera la Francia tumultuosa de aquellos años). Ganó en 1804 una medalla de oro en reconocimiento a su pintura y fundó un taller para mujeres. Durante el mandato de Napoleón obtuvo el monopolio de los encargos de retratos del Département. Sus obras finales se alejaron del estilo neoclásico de David y preludiaron el estilo pictórico de otro clásico, también alumno del genial jacobino: Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780/1867). Pero el hecho de que Benoist no fuera una revolucionaria y que incluso estuviera casada con un Conde convencido monárquico, no quita que realizara una obra de arte revolucionaria como la que nos ocupa. Revolucionaria para la Historia de la Pintura se entiende, progresista políticamente en la época de su ejecución.

El óleo sobre tela que nos ocupa, 81x65 cm (Louvre), fue creado seis años después de la primera abolición de la esclavitud 2. Significó una defensa de los derechos de los ciudadanos franceses negros y también de la mujer. Una obra por tanto que es a la vez: canto feminista y contra la opresión esclavista.

En la imagen podemos ver la composición limpia con el fuerte contraste entre la piel oscura de la mujer y el manto blanco que recoge su tórax semidesnudo. Un pecho descubierto se asoma tras el blancor de la tela que elegantemente viste la belleza de la mujer antillana. Hasta aquí el erotismo del cuadro entendido como reconocimiento a la belleza (exótica para la autora) de esta mujer. El azul de la tela que cubre la silla rompe, sin hacer mucho ruido, con la armonía terrosa suave de todo el lienzo, pertinazmente enfatizada por los blancos de la tela y el ocre del fondo. Esta ruptura azulada dignifica la presencia de la mujer, que aparece como una especie de Reina del Ébano que recupera su Trono perdido tras el fin de la esclavitud.

El magnífico retrato no sería tal, si no fuera porque al mirar los ojos de la bella mujer nos hundimos en su propia psique, bañándonos en el recuerdo del dolor que ha sufrido por su doble condición de esclava: como mujer y como negra. Pero a la vez, Benoist trasladándonos su profunda mirada nos exige el reconocimiento a su indudable dignidad y valentía con la que ha vivido su vida con el peso de esta doble condición. No acacha la cabeza, y sí mira tanto a la mujer que la pinta (Benoist), como al posible espectador-hombre que la mirará y lo hace exigiendo igualdad.

La mayor apología que esta obra contiene por la igualdad tanto de negros como de mujeres, radica en la mirada de la hermosa mujer de piel noche. Una mirada que no se esconde, sino que reclama. Nos reclama.

Notas:

1. Enlace a un artículo sobre esta obra: http://cultural.argenpress.info/2008/10/la-muerte-de-marat-la-obra-de-un-genio.html

2. La Convención dirigida por Robespierre y los jacobinos aprobó lo siguiente:

"La Convención declara la esclavitud de los negros abolida en todas sus colonias; en consecuencia, decreta que todos los hombres sin distinción de color, domiciliados en las colonias, son ciudadanos franceses y gozaran de todos los derechos asegurados por la Constitución"

Más tarde, (sólo dos años después de acabada la obra que nos ocupa), en 1802, Napoleón restablece la esclavitud y provoca miles de asesinatos y suicidios en las colonias. El fin de la esclavismo en Francia no aconteció hasta 1848 con la Revolución de ese año, cuando le encargaron la redacción del proyecto de ley al diputado Victor Schoelcher, republicano de izquierdas que también luchó por los derechos de la mujer y contra la pena de muerte.

Jon Juanma es el seudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, artista plástico, analista político y teórico del Socialismo.


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El hombre nuevo es una meta sólo del socialismo

Rómulo Pardo Silva

El capitalismo necesita el comportamiento del actual modelo humano.
El socialismo por ser una civilización diferente desde las calles
hasta la ciencia
pervive con una persona diferente

Hoy casi toda la humanidad no entiende ni acepta
esa sencilla vida distinta:

mujeres y hombres en igualdad
con racionales medios materiales
armados de cultura;

barrios, escuelas, estadios, teatros
semejantes

Gente segura viajando en locomoción pública,
curada en hospitales generales,
vestida con ropa hecha novedosa por los cuerpos;

en amistad con el universo terrestre
saben lo que permanecerá,
cuánto pueden remodelar sus manos
sin los daños de pasar sobre los límites

El hombre nuevo es completamente ajeno a la cultura que se desvanece.

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Europa: Una historia repleta de cómics


Lydia Aranda Barandiain (DEUTSCHE WELLE)

El humor satírico ha sido siempre la característica más recurrente en la historia del cómic español, comúnmente llamado “tebeo”.

Su nacimiento se fecha en el año 1915 con la publicación de la revista Dominguín, pero fue dos años más tarde cuando se popularizó entre las masas y adquirió su nuevo nombre al salir al mercado la famosa y longeva publicación TBO.

Con la Guerra Civil y la subsiguiente dictadura franquista, el cómic sufrió un retroceso en su producción: muchas series fueron prohibidas y las que quedaron, fuertemente censuradas. No obstante, la situación se empezó a normalizar a partir de los años 40, y fue durante las siguientes décadas cuando aparecieron algunos de las viñetas hispanas más entrañables: Zipi y Zape y Carpanta, de Escobar y, a finales de los años 40, Doña Urraca, de Jorge; Mortadelo y Filemón y El Botones Sacarino, de Ibáñez, a finales de los 50 y principios de los 60; y la particular y muy castellana versión de Supermán de Jan López, Superlópez, publicada a partir de 1973.

En todas estas series, que se producen todavía hoy, se advierte una ligera tendencia a retratar los problemas sociales de forma crítica pero sin abandonar la sarna que los hizo tan famosos, incluso más allá de las fronteras españolas, en su origen.

Cómics eslavos

En los países balcánicos y Polonia, el cómic nacional es muy minoritario, predominando fuertemente el material extranjero, especialmente norteamericano y franco-belga. En general, se observa una crisis del medio durante los primeros años de vigencia del Telón de Acero, reactivándose la importación a partir de los años 60. Algunas de las series más leídas eran Mickey Mouse y Secret Agent X-9.

Un caso especial entre estas naciones es Hungría, donde se encuentran algunos títulos interesantes, conocidos principalmente a nivel local como “képregény”. Es el caso de Ernő Zórád, con su adaptación en 1954 de Plutonia, una novela del escritor de ciencia ficción ruso Vladimir Obruchev. Un año más tarde, los dibujantes Sándor Gugi y Tibor Horváth se unieron para crear cómics adaptados de la literatura clásica que se diferenciasen de los omnipresentes libretos extranjeros.

Aquí comienza la época de oro del cómic húngaro aunque, desafortunadamente, el cómic foráneo volvió a reinar tras esta etapa de producción nacional, y así ha sido hasta nuestros días.

Cómics ingleses

Fuertemente ligadas al cómic norteamericano, la historia de las historietas británicas comienza en 1884 con la serie para adultos Ally Sloper's Half Holiday, de Gilbert Dalziel. Rápidamente se previó el potencial del género para una audiencia más juvenil, y con este objetivo publicó DC Thomson en los años 30 dos de las viñetas más longevas del mundo: The Beano y The Dandy. Se trata de los dos títulos que mejor definen el cómic típicamente inglés, y que establecieron el formato revista para el género.

A pesar de ello, los cómics de acción y aventura eran los más populares, con títulos como Valiant, de Scott Goodall y Tom Tully, o Tiger, de Derek Birnage, hasta el punto de que la compañía norteamericana Marvel se interesó por el material creado e instaló, en 1972, una sede en Reino Unido.

Así, series como Daredevils están escritas por los autores estadounidenses Frank y Miller Stan Lee, pero también por el inglés Alan Moore, y dibujadas por los británicos Alan Davis y Paul Neary.

En perspectiva

Tras observar el panorama del cómic en diversas partes de Europa, Alemania no aparece como un país que haya realizado grandes aportaciones al género. “La aceptación cultural del cómic en Alemania no está de ningún modo tan extendida como sucede en países como España o Francia”, admite el Profesor Grünewald, experto en cómics. El motivo no reside en la mala calidad de los trabajos, sino en el poco entusiasmo popular por las gráficas narraciones.

“No obstante”, apunta Grünewald, “el interés científico y educacional que despierta el cómic, así como el estudio de la historia de las viñetas germanas que, al contrario de lo que muchos creen, no nacieron en 1945 sino mucho antes, hace impensable que este arte pudiera alguna vez caer en la indiferencia o el olvido”.

Un artículo de DW-World, la página web de la Deutsche Welle.


Imagen 1: Mortadela y Filemón.
Imagen 2: Secret Agent X-9
Imagen 3: The Beano


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Algo de música: Joan Manuel Serrat


ARGENPRESS CULTURAL

Joan Manuel Serrat es hoy una leyenda viviente. Nació el 27 de diciembre de 1943 en Poble Sec (Barcelona), España, en el seno de una familia obrera. Desde muy joven se dedicó a componer poesías y a cantar.

Fue uno de los pioneros de lo que se dio en llamar la 'Nova Cançó' catalana. Desde siempre, en plena dictadura franquista, reivindicó el idioma catalán como expresión de desafío al poder central de Madrid, lo cual le valió el silencio de los principales circuitos comerciales por largos años.

En 1971 publica uno de sus discos más importantes: "Mediterráneo". Para ese entonces Serrat se había convertido ya en uno de los principales símbolos de la libertad, tanto en España como en América Latina, posición que siguió ocupando por largas décadas, y que aún hoy representa.

A lo largo de toda su carrera hizo explícito su compromiso político a través de su obra artística la cual, sin caer nunca en el panfletarismo, es una de las más acabadas expresiones de la canción contestataria en el mundo hispanoparlante.

Su producción tiene influencias de otros poetas, como Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti o León Felipe entre otros; así como de diversos géneros, como el folclore catalán, la copla, y el cancionero popular latinoamericano.

A título de ejemplo hoy presentamos tres canciones, sólo por elegir algunas de entre una vasta producción donde se hace difícil qué escoger, dado que todo es muy bueno.







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Realidades

Virginia Giussiani (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La casa de Juan es de barro, techo color marrón, paredes color marrón, piso color marrón. La casa de Juan tiene dos cuartos, algunas camas y otros tantos colchones separados del piso por un nylon. Cuando se humedecen es como dormir abrazado por la lluvia, pero no la buena, la mala lluvia. Juan tiene siete años, a esa edad siempre existen juegos imaginables y divertidos. Él es feliz explorando el mundo de los insectos, descubriendo sus recorridos y sus costumbres o chapoteando entre las piedras y la mugre de unas tranquilas aguas estancadas. No es feliz cuando le falta para comer, cuando su estómago hace ruido, sus vísceras se desesperan y su corazón no entiende.

Al atardecer, luego de un baño con agua fría, uno o dos por semana porque el cuerpo no resiste tanta helada, Juan se sienta sobre un tronco para ver aparecer la luna, aquella señora blanca que le acaricia el alma. Con una ramita hace dibujos en la tierra, dibuja una casa, pero no de barro, de esas de verdad, dibuja un perro, dibuja un árbol, dibuja un niño. Levanta la vista más allá del horizonte, más allá de las nubes y se detiene un rato en las estrellas. Las mira una por una, estudia su parpadear, compara el brillo entre una y otra, hasta parece que tuvieran perfume, piensa Juan. Piensa también si allá, en ese lugar tan lejos y tan bello habría otros mundos. Le gusta imaginar que sí. Sin dejar de observar a la estrella más brillante, casi como en estado hipnótico, se desprende de su rama, se eleva de su tronco y viaja hacia ese planeta donde imagina que debe haber otros juanes como él. Pero en ese mundo esos juanes tienen agua caliente, cosas ricas para comer, sábanas suaves y padres felices.

La casa de Pedro es un departamento de varios ambientes. Él tiene su cuarto solo, sus paredes empapeladas con suaves dibujos pastel, muchos juguetes coloridos ocupando todos los rincones, una cama en forma de auto y hasta un escritorio con una computadora tiene. Pedro va a segundo grado de una escuela privada. Le gustan los robots que se transforman, las naves espaciales, el tren eléctrico que armado ocupa casi todo su cuarto. Poco sabe Pedro sobre animales o ríos, poco le interesa. Le encantan las hamburguesas, los cereales con leche, y sobre todo las tortas de mamá.

Su vida, a pesar de tener siete años, es muy ajetreada. Además de la escuela, donde le exigen mucho, estudia inglés en un instituto y karate con un japonés. En los ratos libres lo hace feliz juntarse con algún amigo y sacarle chispas a la Play Station. Las múltiples pantallas lo conectan con el mundo, la tele, el celular, su MP4, cajitas sin brisa y sin perfume donde selecciona la realidad más interesante. Cuando el calor sofoca huye de su cuarto multicolor para ir al country. Todavía recuerda con asombro el último viaje con su mamá, cuando por primera vez vio una vaca de tan cerca y su primera exclamación fue -¡Mirá mamá, una vaca con cuernos!-. Al llegar la noche, tras jugar un rato en la computadora, se duerme mirando televisión. Seguramente sueña cuál es el mejor atajo para reventarle las vísceras a su próximo enemigo virtual.

Juan y Pedro no se conocen, ni siquiera se imaginan. Sin embargo, ambos se igualan en algo: la falta de solidaridad humana. Uno la padece, el otro la ignora.

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Ser mujer


Victoria Lucía Aristizábal (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ser mujer es hoy acontecimiento de osadía
como esposa es un río de fe y de constancia
como madre es un afluente de persistencia
como profesional una biblioteca de sabiduría

Ser mujer, es acuerdo de dolor y melancolía
resplandece imprimiendo cada circunstancia
es una despensa de amor, fe y abundancia
es como el verde de la tierra, quién lo diría!

Ser mujer, es decir amor, ternura y alegría
es la posibilidad en los problemas, es todo
es tiempo, espacio, forma, lumbre y modo
hasta la visible sensibilidad aun en agonía

Es embarazo, parto, es hembra y anatomía
es la belleza que el hombre mira con besos
es cuerpo que cuidado tiene mas ingresos
si en esta creación la mujer busca simpatía

Si es mujer que crece íntegramente, daría
todo lo que es, hace, crea, tiene, mantiene
es la que en un hogar y sociedad sostiene
cada árbol que crece y florece en armonía

En la soledad es la mujer de pura artesanía
es la que escribe, pinta, canta y no termina
es pensadora, la que reflexiona y determina
es el silencio que se convierte en soberanía

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La mujer y el hombre en el siglo XXI

Liberto (Desde Artevirgo, La Aldea, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A pesar de los elevados índices de denuncias de la mujer, de que siguen existiendo agresiones físicas, psíquicas y violaciones de todo tipo, no sólo en Canarias, sino también en el Estado español, en los países europeos en general y en el mundo occidental -la situación de la mujer en los países orientales y los llamados del tercer mundo son un caso aparte, un tema más cruel y sangrante si cabe; a pesar de que a igual trabajo el hombre percibe mayor salario; que todavía existe cierto recelo para que la mujer ocupe altos cargos de responsabilidad, tanto en las Instituciones públicas como en las empresas privadas; a pesar de que una mujer que mantenga relaciones sexuales con más de un hombre es ya una puta -aunque no exista dinero por medio-; a pesar de que todavía persiste, sobre todo en zonas rurales, el dicho de "la mujer en casa y con la pata quebrada"; a pesar de todo esto -y de muchísimas cosas más-, a nadie medianamente atento a los cambios que experimenta la sociedad se le escapa que la mujer del nuevo milenio es otro tipo de mujer. Muchos siglos de sometimiento y dominación del hombre sobre la mujer, han creado en ésta una especie de defensa, de protección, frente a los desmanes y tropelías que se han ejercido y se continúan ejerciendo impunemente sobre ésta y sin posibilidad alguna de seguridad ante los ataques del hombre.

Aunque todavía el macho seguirá ejerciendo su preponderancia sobre la mujer en forma de agresiones, maltratos, violaciones, humillaciones y vejaciones diversas, bien es verdad que el hombre cada día más se siente impotente cuando se enfrenta a la mujer sólo con las armas de la dialéctica. Al hombre, ante esta situación, sólo le queda el recurso de acudir a la fuerza bruta o el maltrato psicológico para intentar imponerse sobre la mujer. Y en este sentido, la mujer todavía se encuentra indefensa.

Que la mujer del nuevo milenio es otra, sólo hace falta observar los índices de inscripción en las universidades, donde las féminas superan con creces a los varones. Aunque, por otro lado, las mujeres superen en estos momentos el número de parados con respecto a los hombres, éstas están siendo mejor consideradas, porque destacan por una mayor responsabilidad y eficacia en los trabajos que se les asignan.

El hecho mismo de que ya no sea necesaria, ni imprescindible, la intervención del hombre para la reproducción de la especie, es un fenómeno de una envergadura tal, que todavía es demasiado pronto para valorar hasta qué medida está afectando a la hasta ahora, inamovible e imperturbable seguridad del hombre frente a la hembra y de qué manera lo va a condicionar.

La mayor presencia de la mujer en todos los órdenes de la vida desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, ya sea el ámbito empresarial, político, educativo, científico, cultural o social han venido demostrando que si se le da la oportunidad, o dicho más propiamente, si se cumple simplemente un derecho que le asiste desde la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948 en la que se "prohíbe toda clase de discriminación por razón de sexo… y reconoce la igualdad ante la ley e igual protección contra toda discriminación que infrinja la Declaración", la mujer puede ser tan capaz -o mejor si me apuran un poco- que el hombre en el desarrollo de las actividades que desempeñe.

La impotencia del hombre ante esta nueva situación, ante este cambio de papeles y roles, le está creando una especie de síndrome de inferioridad, con las consiguientes dosis de inseguridad, frustración e impotencia desconocidas hasta entonces para el que se creía hasta ahora "dueño y señor" de la especie.

El reto ya está planteado. La solución para una convivencia pacífica hombremujer mujerhombre en el nuevo milenio está, según mi punto de vista, en que el hombre acepte de una vez y para siempre la igualdad de sexos, y si me siguen apurando, que la mujer es tan inteligente o más que el hombre en igualdad de condiciones. Si no se plantea en estos términos, la guerra hombre-mujer en el nuevo milenio puede traer consecuencias nefastas para ambos.

Por último, la vida será más fácil, nos irá mejor a todøs, si miramos a la mujer, no como una adversaria o enemiga a combatir, sino como una compañera, una amiga, una amante… nada más y nada menos.

Liberto es el seudónimo de José Almeida Afonso


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Un minuto con los ojos cerrados

Edgar Borges

El sistema de consumo lleva demasiado tiempo ignorando las distintas formas de protesta que se levantan en su contra. Me parece imposible creer que ni siquiera en los pasillos (o en los baños) de la ONU algún político le comente a otro la última protesta en defensa de los animales (ni tampoco a favor de los seres humanos). Por ello, ¿no sería interesante realizar una nueva forma de protesta que (ante la sordera de los políticos) por lo menos nos brinde claridad a los participantes? La pregunta me hace recordar aquella crisis visual que ocurre en la novela “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago. Y desde la mirada interior me pregunto: ¿qué pasaría si organizamos (a escala internacional) un minuto con los ojos cerrados?

Siempre he creído que de los cinco sentidos la vista representa la prueba, la trampa, el reto o como se quiera denominar, más difícil que tiene la comprensión humana. Y cada vez más (con el culto a la imagen) los ojos nos impiden desarrollar la mirada interior. Por supuesto, no podemos responsabilizar de esta ceguera (valga la contradicción) a los ojos; el problema radica en la saturación visual que a paso de insomnes nos conduce directo al engaño. Y sin darnos cuenta integramos la cultura del juicio visual: el hombre del traje negro es banquero y la mujer gorda es la soltera del grupo.

La vista (al igual que el oído) está contaminada. A estas alturas de la carrera social, me atrevería a decir que quienes más ven (con claridad, desde dentro) son los invidentes. Ellos, mientras nosotros asistimos a la guerra de la imagen, desarrollaron la mirada interior. Y desde el epicentro de su existencia es seguro que deben ver mucho mejor que quienes dependemos de los ojos.

Es posible que dentro de cada ser humano se encuentre el mundo exterior; quizá todo aquello que con tanta angustia buscamos por fuera sólo se halle en nuestro interior. El universo podría ser una replica en expansión de la composición energética que nos habita. Bastaría con cerrar los ojos, conservando cierto grado de serenidad, para sentir un estado de equilibrio muy similar al que suponemos se percibe en el universo. ¿Será que nuestro interior es una prolongación de la Vía Láctea?

Vivimos rodeados de dogmas que se nos presentan en forma de imagen. Nuestro criterio permanece despierto (viendo) hasta cuando duerme. No hay tiempo (ni contemplación posible) para el reposo mental (ni corporal, ni existencial); el mercado nos vende sus ideas (la danza de las imágenes) las 24 horas de los 365 días de todos los años. No hay tiempo para recordar los sueños (ni las pesadillas). Y a la mañana siguiente salimos a la calle con la mirada (y el pensamiento) en emergencia.

El juego que propongo, a modo de protesta, es muy simple y rentable para los participantes. Una vez al año (ojalá pronto sea al mes) colectivos de distintos países cerraríamos los ojos durante un minuto (ojalá pronto sean dos). El evento se desarrollaría en una plaza, esto con el fin de despertar el entusiasmo de los curiosos. Ya sabemos que los políticos igual nos ignorarían y eso no nos importa. Lo interesante de esta nueva forma de protesta sería que, por lo menos, ganaríamos los participantes.

¿Qué cuál es la ganancia? Pues, además de paciencia, resistencia y sabiduría, les aseguro que aprenderíamos a ver mejor. Por ahora, una vez al año, durante un minuto nos regalaríamos una mirada interior y al abrir los ojos volveríamos más despiertos que nunca.

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Evocando en Colombia a Charles Darwin


Alberto Pinzón Sánchez

El universo crujía en explosiones inimaginables de energía luminosa. En el planeta tierra brotaban de la nada gigantescas cordilleras coronadas de nieve, mares completos enfurecidos cubrían profundos abismos y gigantescos bosques de helechos, cortando la cadena alimenticia y suprimiendo de un tajo la energía necesaria a las formas gigantescas de vida existentes como los dinosaurios; que llegaron a poseer dos cerebros: uno en la cabeza y otro en la pelvis para poder coordinar el lento movimiento de sus colas.

La vida obstinadamente buscaba persistir en pequeñas formas de adaptación flexibles, pero sobre todo con la Inteligencia. El Homo Sapiens parado en sus dos pies, con las manos libres para construir herramientas y con su gigantesco cerebro redondo; asombrado miraba los relámpagos, oía los truenos, protegía su prole en cavernas con dibujos, lloraba y enterraba sus muertos. Comía lo que podía –desde entonces es omnívoro– y cubría su piel desnuda con barro o con otras pieles. Ya no necesitaba de plumas ni de pelos. La marcha de la llamada Civilización -no necesariamente ascendente hasta Wall Street- empezaba creando la Cultura.

Asimismo aparecieron incontables e innumerables formas adaptativas más pequeñas y superiores a los pavorosos dinosaurios, como las aves y los pequeños mamíferos roedores. Cada uno disputando en una lucha implacable entre las especies, la comida para acopiar energía y sobrevivir. Sin embargo los insondables experimentos de la naturaleza y la vida, en aquel desorden creador también generaron los murciélagos, que a pesar de ser mamíferos tenían alas sin ser aves, y a pesar de su aspecto, tener pelo y vivir en grupo tampoco eran ratas.

Nadie los reconocía como propios, sino más bien como extraños y por supuesto
enemigos.

Atacados por todos aquellos que no los podían identificar, en medio del caos se escondieron en cuevas, adoptaron extraños y complejos hábitos de vida y desarrollaron para luchar y sobrevivir prodigiosos y sorprendentes sentidos, uno de los cuales millones de años más tarde los científicos llamarían Eco-localización, y poco después desarrollaron con fines guerreros como Radar.

Hoy en día, ni siquiera en Colombia, ningún ser con Inteligencia, se atreve a decir con certeza religiosa, que las sucias ratas o las beatíficas aves son mejores que los satánicos, estigmatizados, y perseguidos murciélagos.

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Las escuelas del silencio

Wilmer Estrada Cruz, Ph. D. (Desde Puerto Rico. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Preguntaba a mis estudiantes de filosofía educativa, lo hago con todos mis estudiantes de cualquier materia, si sabían sobre el descubrimiento y la colonización de nuestra América. Me mencionan a Cristóbal Colón, Ponce de León, las calaveras y la teoría de por donde desembarcó Colón. Cuando les pregunto sobre las causas y las consecuencias que esto nos trajo, hacen mutis. Entonces tengo obligatoriamente que entrar en acción y les suelto. Con el primer ultraje europeo a nuestra América, comenzó la era del silencio. La abominable carnicería (genocidio hoy día) auspiciada por la Iglesia Católica, leyó bien, la Iglesia Católica dejó un saldo de millones de muertos, mutilados, desplazados y esclavizados, más de 70 millones de indígenas en nuestra América, 45 millones de negros y negras africanas, 140 millones de negros africanos que murieron durante su captura, fueron asesinados o arrojados al mar vivos. Estos datos, los dejan perplejos y continuo.

Con esta invasión comenzó la escuela del silencio, para el oprimido como diría Freire, (un norte en mi camino). Nos han hecho creer que vinieron a salvarnos del mal, del pecado, de las tinieblas y nos han dicho, “estamos aquí para que conozcan a dios”. “Llegamos para civilizarlos y sobre todo para que aprendan nuestras costumbres y se hagan hombres de la corona y la iglesia”. Le dijeron al mundo “Fue necesario hacerlo, eran salvajes, no tenían cultura, no había civilización, no tenían gobierno, en fin les hicimos un favor, les salvamos el alma, pero son mal agradecidos estos malditos indios”.

Hago un alto y pregunto, ¿Alguna vez habían escuchado este relato? La contestación es en la negativa. Vuelvo y pregunto ¿Sabían las atrocidades que cometían los españoles con los indígenas de nuestra América que no se sometían a la Iglesia Católica? La contestación vuelve a ser en la negativa. Tengo otra vez que entrar en acción. Los asesinos que “colonizaron” a nuestra América trajeron con ellos unos perros enormes a los que les llamaban mástiles. A los indígenas que no se sometían a su religión (Católica) los despedazaban, tomaban a los niños vivos por los pies y con sus espadas filosas los picaban en trozos y se los echaban a los perros. También hacían hogueras y los quemaban vivos y los ahorcaban entre otros. La perplejidad era muy notable. Aquel grupo de asesinos, prostitutas, y enfermos mentales que llegaron por nuestras playas con apellidos finos, se convirtieron de la noche a la mañana en damas y caballeros en Puerto Rico y toda nuestra América, Se robaron el oro los metales preciosas, para construir Iglesias, catedrales y vestir de oro el Vaticano con la sangre de nuestros antepasados. Usurparon los mejores terrenos de nuestro suelo, hasta nuestros días.

Reflexiono. A mi no se me enseñó nada esto en la escuela. ¿Lo están haciendo hoy en día? NO. Conozco muchos compañeros maestros de historia de Puerto Rico y español, clases en las que se abordan temas que pueden ser explotados al máximo. Conozco muchos maestros y maestras comprometidos con nuestra identidad, con nuestra cultura, con la independencia, que se unen a la escuela del silencio. ¿Acaso enseñar la verdadera historia de nuestro pueblo no es importante? ¿Acaso no es importante descorrer el velo del silencio? ¿Es más importante saber por donde entró Colón, que las causas y consecuencias de tal atrocidad? Reflexiono, ¿por qué el silencio?, ¿miedo? ¿A qué? ¿A la iglesia?, ¿a la represión? Hago un paréntesis.

No puedo esperar y pregunto, ¿Me pueden decir que conocen de la presencia Norteamericana en nuestro continente? Los cupones, subsidios, Becas Pell, Seguro Social, chavos y más chavos, es la contestación. Hostos y Freire deben de estarse revolcando en sus tumbas.

Saben que la presencia de las agencias de seguridad en nuestra América es responsable directo de millones de muertos, desaparecidos, desalojados por el mero hecho de pensar. Sí, leyó bien, por pensar. ¿Prohibido pensar?

Puerto Rico no ha sido la excepción de la persecución contra los que Sí nos atrevemos a aprender a leer, leyó bien leer, a pensar, que es aprender a decir nuestra palabra, no la de aquellos que nos quieren oprimir. Como el gobierno de turno, que como triste peón se ha prestado para el asesinato, Masacre de Ponce, Rió Piedras, Maravilla y Hormigueros, entre otros

Somos los que la escuela no nos calla. Los que siempre combatiremos el imperialismo, el neoliberalismo, el intervensionismo, la opresión, el abuso, la corrupción venga de donde venga.

Si muchos jóvenes en nuestras escuelas tuvieran la oportunidad de conocer y reflexionar sobre nuestra historia, nuestras raíces, nuestras luchas, nuestros patriotas, identidad, aciertos y pudieran romper las cadenas que nos atan, guiados de manos de maestros que se atrevan a romper con la escuela del silencio, nuestra realidad sería otra. Decía Freire, “Es por esto por lo que el único modo correcto de pensar, desde el punto de vista de la dominación, es evitar que las masas piensen, vale decir: no pensar con ellas” y añadía, “Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión. Como maestros tenemos el compromiso con nuestra patria y en el campo educativa romper con la escuela del silencio. Nuestra misión debe ir encaminada a formar muchos Juan Salvador Gaviota. Lo demás es lo demás.

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Pedro Antonio Curto sucede a Francisco Nieva, Antonio Gómez Rufo y Carmen Matutes como ganador del Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches

Prensa Ediciones Irreverentes

Premio Antonio Curto ha resultado ganador del IV Premio de Novela Ciudad de Loeches por su novela “Los amantes del hotel Tirana”. El jurado declaró a Pedro Antonio Curto ganador del Premio por unanimidad.

El escritos asturiano (aunque nacido en Zumaia) se ha impuesto entre 64 obras de 12 países presentadas al IV Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches. Las obras finalistas han sido: “La bestia no se mancha” del escritor argentino Federico Girón y “Una casa respetable” del granadino Jaime Molina García.

El Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches se consolida en su cuarta edición como una sólida referencia en el ámbito internacional. De España se han presentado 30 obras, 14 de Argentina, 4 de Venezuela, 3 de Uruguay y Colombia, 2 de Estados Unidos, Cuba y Holanda, y una de Francia, Perú, Bolivia y Alemania.

El Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches cuenta con ganadores de primerísima línea en sus 3 primeras ediciones: Francisco Nieva, Antonio Gómez Rufo y Carmen Matutes. En 2008 el escritor venezolano Edgar Borges quedó finalista con su celebrada novela ¿Quién mató a mi madre?

Sobre “Los amantes del hotel Tirana”

Extraordinaria novela ambientada en al Albania comunista, que muestra dos planos bien diferenciados; el de la utopía, el de la vida que se pretendía lograr; y la realidad de aquello que se dijo que era socialismo y que nada tuvo que ver con las esperanzas del pueblo. El protagonista abre los ojos al mundo mediante su relación con una extranjera, nos muestra las historias de antes de la revolución socialista, de niñas que sus familias comprometían con hombres mucho mayores, un compromiso casi imposible de romper; la costumbre de los padres de la novia de entregar al novio junto a la dote, una bala para que el marido la utilizase si la mujer era infiel o pretendía huir, y en su narración tiene un lugar destacado el Kanun, la vieja ley de la venganza, de la sangre, que exige a la familia que ha sufrido una muerte que mate al asesino, enredándose así en venganzas recíprocas que duran varias generaciones.

El presidente del jurado, el escritor Miguel Angel de Rus considera que “Pedro Curto se pone a la altura de uno de los principales genios de la literatura contemporánea, el albano Ismail Kadaré, por su maestría en la creación de ambientes, por su profundización en el alma de los protagonistas de la novela y por su extraordinaria calidad en la descripción de un mundo en ruinas. Su conocimiento de las costumbres albanesas integra al lector plenamente en el entorno. Asimismo, Curto es heredero del tono historicista y del estilo elevado, distante y en ocasiones en apariencia frío, que encontramos en las narraciones de Marguerite Duras, otro de sus referentes literarios, lo que unido a un imaginario personal fuertemente sensual y apasionado, convierte a esta novela en un gran descubrimiento, en una joya creada para gustos selectos.”

La obra ganadora será publicada en la Colección de Narrativa de Ediciones Irreverentes.

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