viernes, 3 de julio de 2009

Consulta popular

Estimadas/os lectoras/as:

Igual que toda la publicación, también la sección “ARGENPRESS CULTURAL” se hace para ustedes y por ustedes. Es decir: son ustedes quienes orientan, proponen y en última instancia deciden qué se pone en el sitio. Sin querer caer en trilladas frases hechas, el lector es la única razón de ser de nuestro esfuerzo editorial.

Es por eso que, habiendo recorrido ya unos cuantos meses con esta nueva sección, nos gustaría saber qué opinan ustedes. ¿Qué tiene de bueno ARGENPRESS CULTURAL? O de malo. O ¿qué no tiene? ¿Qué debería agregársele? ¿Quitársele tal vez? ¿Qué dicen?

Son ustedes los que tienen la palabra. Nos gustaría recibir esa retroalimentación tan necesaria para poder ofrecer algo que sea verdaderamente del agrado de ustedes, que son quienes nos leen y que hacen que sábado a sábado tengamos un motivo más para la esperanza.

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Los Editores

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Calderas del inframundo oligarca de las bestias


Desirée Suazo (Desde Honduras. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Vivo con la atmosfera por debajo del suelo
Entre el corral de los lagartos de corbatas
Y cárceles místicas del siglo XXI con barrotes de antaño enraizados.
Con el respirar del vapor de las calderas,
Donde se vierte el deseo del poder
Y se margina el sol que emana del somonte…
Que trasnochado vislumbra con incierto los rayos libres.

Esta es la tierra de la plutocracia
Que a diario nos coloca la mascara democrática
Y deposita en píxides el pensamiento.

Así azotan los ventarrones del inframundo oligarca De las bestias, con palmadas y cruces de abismos
Que maquillan el mapa de su poder estratégico
Pero que ante la elucubración de los verdaderos patriotas yace desnudo.

Bestias conspiradoras que golpean la nación
Y desencadenan un retroceso ante el deseo ineludible de una nueva Honduras
y escondidos… ¡hierven con opio la democracia!
De esta forma se cristaliza la guerra de los demonios azules y bestias rojas del inframundo empresarial, por empoderarse y encontrar el apocalipsis político de la historia.

Pero que ante la lucha del pueblo

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El cuento de la isla desconocida


José Saramago

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.

Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.

El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas.

También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.

Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto, por consiguiente quedaban descartados los paquebotes, los cargueros y los navíos de guerra, tampoco podría ser tan pequeño que aguantase mal las fuerzas del viento y los rigores del mar, en este punto también había sido categórico el rey, que navegue bien y sea seguro, fueron éstas sus formales palabras, excluyendo así explícitamente los botes, las falúas y las chalupas, que siendo buenos navegantes, y seguros, cada uno conforme a su condición, no nacieron para surcar los océanos, que es donde se encuentran las islas desconocidas. Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados, Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto. El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carnet de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas, Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo, Voy a darte la embarcación que te conviene. Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para dónde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela, dijo el hombre, Más o menos, concordó el capitán, en su origen era una carabela, después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos, Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela, mira cómo está aquello, después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanlo, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.

La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precipitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida, Pues sí, pero será mejor que se muden de aquí, un barco que va en busca de la isla desconocida no puede tener este aspecto, como si fuera un gallinero, dijo. Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio. Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza, contenta por aprender tan de prisa el arte de la marinería. Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas, dado que para este trabajo no le servían la aguja y el hilo con que zurcía las medias de los pajes antiguamente, o sea, ayer. En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos. Que el de la pólvora estuviese desabastecido, salvo un polvillo negro en el fondo, que al principio le parecieron cagaditas de ratón, no le importó nada, de hecho no está escrito en ninguna ley, por lo menos hasta donde la sabiduría de una mujer de la limpieza es capaz de alcanzar, que ir por una isla desconocida tenga que ser forzosamente una empresa de guerra. Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco, no tarda que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo, Y si trae marineros para la tripulación, que son unos ogros comiendo, entonces no sé cómo nos vamos a gobernar, dijo la mujer de la limpieza.

No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas, a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso, Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual. El incendio del cielo iba languideciendo, el agua de repente adquirió un color morado, ahora ni la mujer de la limpieza dudaría que el mar es de verdad tenebroso, por lo menos a ciertas horas.

Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo, Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera. Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco, Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.

En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco, una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero, Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desistí, Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es una locura, Después veremos, ahora vamos a cenar. Subieron al castillo de popa, el hombre todavía protestando contra lo que llamara locura, allí la mujer de la limpieza abrió el fardel que él había traído, un pan, queso curado, de cabra, aceitunas, una botella de vino. La luna ya estaba a medio palmo sobre el mar, las sombras de la verga y del mástil grande vinieron a tumbarse a sus pies. Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida, La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste, que no se sabe adónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación apropiada, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna iluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, lo habría pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera. No sobró ni una miga de pan o de queso, ni una gota de vino, los huesos de las aceitunas fueron a parar al agua, el suelo está tan limpio como quedó cuando la mujer de la limpieza le pasó el último paño. La sirena de un paquebote que se hacía a la mar soltó un ronquido potente, como debieron de ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir. No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre respondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados la llevó con todo el cuidado a los viejos pabilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo, de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió, dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.

Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica, comiscando los granos de millo o royendo las hojas de col que un marinero les echaba, no se acordaba de cuándo los habían traído para el barco, fuese como fuese, era natural que estuviesen allí, imaginemos que la isla desconocida es, como tantas veces lo fue en el pasado, una isla desierta, lo mejor será jugar sobre seguro, todos sabemos que abrir la puerta de la conejera y agarrar un conejo por las orejas siempre es más fácil que perseguirlo por montes y valles. Del fondo de la bodega sube ahora un relincho de caballos, de mugidos de bueyes, de rebuznos de asnos, las voces de los nobles animales necesarios para el trabajo pesado, y cómo llegaron ellos, cómo pueden caber en una carabela donde la tripulación humana apenas tiene lugar, de súbito el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio. Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo lo sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para el embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover y, habiendo llovido, principiaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que trasplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistente, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fueron a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es cosa que se acabó hace mucho tiempo, Debieron haberse quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No son marineros, Nunca lo fuimos, Solo no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta de que ella era el reflejo de otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Esta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Pueden irse, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y las gallinas, se llevaron los bueyes, los asnos y los caballos, y hasta las gaviotas, una tras otra, levantaron el vuelo y se fueron del barco, transportando en el pico a sus gaviotillas, proeza que no habían acometido nunca, pero siempre hay una primera vez. El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que caiga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ha visto comer al hombre del timón, debe de ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño les apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino. Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, estarían escondidos por ahí y pronto decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

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¿Por qué Vargas Llosa?


Jaime Bergamin Leighton (ENCONTRARTE)

Porque cuando los grandes han ido haciendo mutis por el foro (el último, Benedetti y su huella indeleble en el colectivo latinoamericano), y los que quedan mantienen un decoroso retiro (el ruidoso Gabo gritando en voz baja), nuestro aznarizado Mario se prodiga en estruendosas apariciones donde la literatura queda mediatizada en aras de una misión encomendada que no se preocupa en ocultar.

Es notable como su calidad literaria ha ido decreciendo junto a su calidad humana. Fue niño, adolescente y, si atendemos a ese discurso, joven repleto de ideales (¿O no?). Desde esa Casa Verde que, no solo le hiciera ganar uno de los premios más prestigiosos de habla castellana, sino, junto a García Márquez, Bolaño y Poniatovska (por nombrar los más relevantes) han ayudado a enaltecerlo.

Si analizamos su obra, sin duda ésta ha ido decreciendo en calidad a medida que se españolizó para convertirse en "europeo" a las órdenes de editores peninsulares que llevan décadas tratando de ponerse a la altura (comercial), de sus pares gringos. Más aun, se agringó completamente volviéndose más papista que el papa en su obtusa adhesión sin restricciones a la tenebrosa Escuela de Chicago convirtiéndose, literariamente (y literalmente), en uno de sus principales secuaces. Nos preguntamos que, de haber resultado electo presidente del Perú cuando "el chino" le arrebatara el triunfo, si no estaría él en estos momentos sentado en al banquillo de los acusados y por razones similares. En todo caso Alan García entra en capilla a la espera de que la historia y la ley de los hombres, hagan justicia...

Quienes disfrutamos del impacto de una Ciudad y los Perros, Conversaciones en la Catedral y la Misma Casa Verde, austeras, envolviéndolo todo en esa atmósfera gris como el cielo de su Lima protagónica, para rematar en una frondosa y adictiva Guerra del fin del Mundo, comenzamos a sentir que afloraba un algo indefinible que lo hacía más "fácil de leer".

Esta "crónica" no pretende convertirse en un espacio de crítica literaria, sino en un intento de descifrar la moral de un hombre reflejada en sus libros. ¿La razón? La admiración generada por este escritor en quien escribe, lo llevó a recorrer toda su literatura accesible hasta ese momento, rematando en su célebre "La tía Julia y el escribidor" relato en el que entrega al escrutinio público el cortejo, noviazgo, matrimonio y separación de un novel escritor con Julia Urquidi (así, con nombre y apellido). Paralelo, ese personaje misterioso y entrañable de Pedro Camacho, el escribidor. Como dijo alguien, el gran mérito del autor fue dotar de diferentes voces narrativas (ágil y genial de "la tía" y el ampuloso, redicho y truculento del escribidor), a las dos tramas que se desarrollan paralelamente con él como nexo entre ambas.

El deslumbramiento duró hasta que descubriera que la tía Julia era, de verdad su tía Julia, boliviana y doce años mayor, que debió afrontar los prejuicios de familiares y conocidos y el abandono, tan irresponsable como su relación, del tan prisco ex-poso y escritor. La respuesta de la Tía Julia, "Lo que Varguitas no dijo", desnuda al hombre, desmitifica al coloso, humaniza al semidiós. Regina Irae, la autora de este artículo, redondea la imagen que iba apoderándose de la mente de quien escribe: Pero es una simple mujer, su tía Julia, su ex mujer (se casaron el 15 de julio de 1955 y se separaron en 1964) quien lo arranca de su Olimpo, le arranca rudamente su corona de aurífero laurel, le esputa en la cara y con una contundente bofetada, lo hace sangrar por la nariz, ergo, ya no es un Dios. Ecce Homo. Descubrimos a un ser humano lleno de indecisiones, de dudas, de culpas, de medias verdades, de bajezas, insoportablemente leve. Actuando como nunca lo hubiéramos siquiera imaginado, revolviéndose en el fango como el animal mamífero que es.

Como dato adicional agregamos que es imposible conseguir dicho escrito, recogido de todas las librerías, comprado al precio que fuera, garantizando, a la fuerza, el silencio de la tía Julia. Otro signo de su bellaquería.

¡Qué lejos de ese cronista deslumbrado relatando brillantemente lo que significó para él ver comer a Neruda!, de sus crónicas dominicales que te ofrecen la delicia de un castellano notable, llevadero e inteligente... o el prejuicio odioso sepultando la calidad literaria tras la crónica que pareciera escrita por encargo.

En estos días, las páginas sociales de los "grandes" periódicos de distribución nacional desplegaron, a página completa, la ilustre visita del no menos ilustre personaje de la literatura y la política (¿O es al revés?) internacionales, Mario Vargas Llosa (¡tan buenmozo él!), con quien deben haber pugnado por retratarse los y, sobre todo, las notables de la comarca. En lo que respecta al periódico El Nacional, ganó la casa y solo tuvo el privilegio de salir con él, en desanudada pose, su director, el hijo de papá, Bobolongo para quienes lo conocen desde niño. El titular en grandes letras: "Cálido Encuentro entre amigos". De corifeos, el burgomaestre Ledesma, el ex prófugo Enrique Mendoza, el futuro prófugo Alberto Federico Ravell y, arrinconado allá abajo, Álvaro Vargas Llosa quien, a pesar de los apellidos, no es su hermano sino su hijo.

De Vargas Llosa 2 debemos mencionar un libro que, a pesar de la avalancha publicitaria que acompañó su salida al mercado, ya nadie recuerda: "Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano" en coautoría con el inefable Plinio Apuleyo Mendoza (nombre de emperador romano y aspecto de duende malévolo) y Carlos Alberto Montaner, adalid de la gusanera cubana. Tres genios para un panfleto...

Quizás alguien debiera abocarse a la tarea de convencerlos para escribir, a ocho manos, el entrelazarse de sus respectivas biografías. Así, el gran público de esta América que despierta, podrá solazarse con las pequeñas y grandes anécdotas, la historia contada a sus maneras, y las felonías cometidas, que estos dioses del olimpo, ahora escudados tras las ubicuas e "inocentes" ONGS que les abren el camino y dejan la trocha abierta para que sus patrones sigan intentando hacer de las suyas, estos dioses del camino, decía, coronen sus respectivas carreras individuales.

Por ahora les tenemos el título: "El manual del perfecto hijo de puta latinoamericano".

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El Eneúno


Pedro Aponte Vázquez (Desde San Juan de Puerto Rico. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Salvador visitaba a El Viejo diariamente, a veces más de una vez al día, para saber de su estado de salud y ansioso por realizar cualquier tarea que fuera menester. Durante los últimos años se había distinguido por su dedicación a la causa y en más de una ocasión había demostrado su abnegación y su sentido del sacrificio.

El muchacho, de unos 23 años, se caracterizaba por el hecho de visitar espontáneamente a sus compañeros del Movimiento Libertador en sus talleres de trabajo con el debido disimulo, o en los lugares públicos que aquellos frecuentaban, o en sus propios lugares de residencia. Su propósito era saber si necesitaban su ayuda para alguna gestión patriótica o aun de carácter personal. Eso sí, siempre lo hacía al nivel individual porque, según insistía, un militante no tenía por qué enterarse de lo que planificaba hacer otro militante si no formaba parte del plan. Por eso, rutinariamente advertía: Que no sepa la izquierda lo que hace la derecha –por más que le explicaran que la máxima no aludía a la, sino a tu: ¡tu izquierda, tu derecha! En fin, que sus contactos con cada cual y los planes que discutieran tenían que permanecer secretos.

Él era siempre el que más materiales de formación política distribuía y, cuando había que vender algo, como libros o números para rifas, siempre lo vendía todo antes que los demás. Es más, a veces era el único que vendía todo lo que le habían encomendado. Además, nunca se le oyó quejarse de que estuviera sobrecargado de tareas o de responsabilidades. Más bien se desvivía por asumir encomiendas de las que otros huían.

Esa conducta ejemplar de Salvador llevó a la Junta Nacional del Movimiento a hacer la excepción de admitirlo en sus filas al cabo de solamente seis meses sin que tuviera que satisfacer todos los estrictos requisitos de admisión ni la temida ceremonia de iniciación. Y no es que Salvador viniera de una de esas familias que rebosan de patriotismo cual si lo llevaran en los genes, como las hubo otrora en el país. Su encuentro con el Movimiento Libertador en realidad había sido fortuito.

Toñín, conocido como el guerrillero de Cedro Abajo, le contó a El Viejo que una tarde salía con Pablo de una oficina en el Barrio Obrero de Santurce –una de las muchas a las que ambos acostumbraban ir periódicamente en busca de la correspondiente aportación económica– cuando inadvertidamente se le cayó a Pablo un sobre en el cual venían acumulando desde temprano en la mañana todo lo que recaudaban. Montaron en la cacharra y partieron con la suerte de que Salvador vio caer el sobre, lo recogió, vio su contenido y corrió gritando agitado tras el vehículo hasta que ellos se detuvieron.

–¡Se les cayó esto! –les dijo con respiración acelerada, al tiempo que le extendía el sobre a Pablo. Este lo tomó, lo examinó someramente, le agradeció su honestidad y se detuvieron a conversar con él y así conocer algo más sobre su persona. No le dijeron, por exigencia de la disciplina, en qué tipo de gestiones se encontraban y él no les preguntó.

–Yo también trabajé unos meses de cobrador acabando de graduarme de escuela superior, pero no me gustó –se precipitó a decirles, aparentemente en la creencia de que se dedicaban a cobrar cuentas delincuentes. Ellos, sin haberse puesto de acuerdo, prefirieron dejarlo con esa impresión.

–Ahora me dedico a hacer emplazamientos –agregó.

Entonces Toñín, como le causó buena impresión la honestidad del muchacho, le preguntó cómo podrían volver a verlo. Salvador respondió que frecuentaba aquellos predios y los tres auguraron que seguramente volverían a encontrarse, sobre todo porque ya él los conocía de vista por verlos con frecuencia por allí.

En efecto, volvieron a verse y a conversar varias veces en aquel mismo lugar y finalmente Pablo lo invitó a asistir a las reuniones de la Junta de Santurce del Movimiento Libertador. Alrededor de un año después estalló la insurrección y líderes y seguidores –además de muchos meros simpatizantes– pararon en prisión. Salvador escapó de ser encarcelado, hecho que atribuyó dizque a sus supuestas habilidades histriónicas.

Cuando unos tres años después el régimen optó por expulsar a El Viejo de la cárcel para que no fuera a morírsele allí, ya Salvador se había ganado la confianza no solo de Pablo y de Toñín, sino, además, de otros veteranos y veteranas de aquellas lides, algunos de los cuales ya habían cumplido más de una cuota de cárcel. Todos veían en él un modelo de patriota digno de emular y los que eran mucho mayores que él, como el propio Pablo, lo trataban como a un hijo. Él, por su parte, soñaba con pertenecer a la Junta Nacional.

El prócer salió de la prisión en muy malas condiciones de salud y estaba en su lugar de residencia, la casa club del Movimiento Libertador, tratando de recuperarse al tiempo que seguía ejerciendo sus funciones de presidente. Las diversas organizaciones de espionaje sabían que aun dentro de su gravedad seguía activo, ya que lo acechaban sistemáticamente y acumulaban información sobre él y sus seguidores en carpetas diseñadas expresamente con ese propósito. Para ello tenían informantes dispersos que se comunicaban periódicamente con sus respectivos oficiales de contacto. Además, contaban con altos funcionarios gubernamentales en las tres ramas de gobierno deseosos siempre de proveer cualquier información en su poder que les fuera solicitada sobre asuntos pertinentes a El Viejo, así como relacionados con los principales militantes del Movimiento. Algunos, como el Comisionado de Instrucción, el Procurador General y el Secretario de la Corte Suprema, hasta proveían información sin que se la pidieran.

Ahora había cobrado urgencia para el régimen mantenerse al corriente en torno a su estado de salud, pues los que ocupaban cargos en los más altos niveles de aquellos organismos de represión estaban seguros de que su muerte, según los informes de los médicos, era inminente.

Como los atropellos de los cuales él había sido víctima en la prisión habían llegado a conocimiento del público a través de la prensa escrita y radial, los espías y los informantes no tenían la menor duda de que surgirían actos coordinados de violentas represalias contra el régimen cuando muriera. Por consiguiente, era imperativo estar preparados no solo aquí, sino también en la metrópoli, para repeler la violencia y encarcelar en el menor tiempo posible a los militantes y a todos los que simpatizaran o parecieran simpatizar con el Movimiento.

Toda vez que Salvador mantenía contacto directo con otros militantes, diariamente le informaba a El Viejo, temprano por las mañanas, de los sucesos del día anterior; del progreso de sus planes; del dinero que hubiera recaudado en las ventas de libros y de números para rifas; de las armas de nueva adquisición; de si había logrado identificar a algún agente encubierto y de cualquier acto de indisciplina de algún militante. A veces iba más allá y hasta sugería por iniciativa propia la ejecución de actos específicos de violencia en desafío al régimen. Él estaba en la creencia de que esas iniciativas lo acercaban más al día en que recibiría una carta de El Viejo diciéndole que formaría parte de la Junta Nacional.

Una tarde, durante la conferencia de prensa que El Viejo realizó en su lugar de residencia cuando salió expulsado de la cárcel, Salvador, buscando congraciarse con él, profirió palabras insultantes contra el gobernador colonial, por lo que su líder lo paró en seco sin contemplaciones con la tajante advertencia de que él no permitía que allí se hablara en términos injuriantes contra persona alguna. Toñín le comentó luego a Pablo que Salvador habría querido que en ese momento se lo tragara la tierra.

Pero Salvador no se amilanó. El día siguiente, visitó a El Viejo más temprano que nunca y le contó agitado que agentes de espionaje político de la Policía –en aquella época llamados de Seguridad Interna– habían estado siguiéndolo por todas partes, que lo provocaban de palabra y que se habían presentado a hacer preguntas sobre su persona en su vecindario y por la noche en su lugar de trabajo.

–La represión es parte inseparable de la lucha–, le respondió El Viejo –y tras una breve pausa agregó–: Por eso se llama lucha.

Mientras tanto, el N-1, el hábil agente encubierto de la Policía que más cerca de El Viejo había logrado llegar en esa época, le sometía periódicamente informes orales telefónicos en relación con las actividades generales del Movimiento Libertador en la zona de la capital y sobre el estado de salud de El Viejo a un Teniente que era su oficial de contacto. Ese teniente, cuyo nombre en clave era El Monge, mantenía al día, con datos que el N-1 y otros encubiertos le proveían, un registro de los lugares de residencia y de empleo de los miembros del Movimiento y de sus simpatizantes. Esta información habría de facilitarle al régimen el arresto de esas personas ante sucesos de violencia inesperados y, especialmente, en reacción a la inminente muerte del legendario líder.

El N-1 había comenzado su espionaje del Movimiento Libertador desde afuera, cuando tenía unos 19 años, a través de la amistad que tenía con uno de los miembros del Movimiento que había sido su condiscípulo desde la escuela elemental hasta graduarse ambos de la escuela superior. Por medio de él fue enterándose disimuladamente, entre otros detalles, de quiénes eran los miembros más activos en la capital, a qué tareas patrióticas se dedicaban, dónde residían y quiénes les pagaban sus fianzas cuando eran arrestados.

Mientras tanto, seguía ganándose hábilmente la confianza cada vez de más miembros mediante acercamientos individuales y, cuando no hablaba personalmente con alguno de ellos, procuraba extraerles información a aquellos con los que sí se reunía. Así supo que los militantes escondían armas en lugares distintos por toda la isla; que practicaban tiro al blanco en fincas en Ponce, Cayey, y Dorado y que El Viejo había enviado instrucciones a Nueva York y a Chicago por medio primero de Rosa y luego de Isabel, dos de las más activas militantes, para que se llevaran a cabo ataques armados en lugares estratégicos y en fechas que los propios líderes de las Juntas de esas ciudades seleccionaran.

El N-1 averiguó hasta quiénes contribuían económicamente al Movimiento y quiénes recogían las aportaciones y que la Junta Nacional adquiría armas y las rifaba entre los militantes que no tenían; que algunas de esas armas eran sustraídas por miembros de la Guardia Nacional que se las vendían al Movimiento; que en algunos casos se las obsequiaban y que, con el producto de la venta de números, adquirían más armas y hacían más rifas y supo de otros asuntos de menor importancia que no dejaban por ello de ser útiles. El N-1 era sin duda uno de los más valiosos agentes encubiertos con los que contaba el régimen.

Salvador, por contraste, tuvo ocasión de demostrar dramáticamente su patriotismo y entrega al ideal nada menos que la noche del último arresto de El Viejo. Él había estado mirando hacia la calle insistentemente por las persianas desde la casa club y observó la llegada de un gran contingente de policías y detectives fuertemente armados. Informó de inmediato a sus compañeras y compañeros y, sin pensarlo dos veces, bajó airado a la calle, insultó a los policías con los más groseros epítetos y, cuando varios agentes se propusieron arrestarlo, repartió patadas a diestra y siniestra y allí mismo formó un tremendo revolú hasta que policías uniformados se lo llevaron a rastras hacia la perrera y abandonaron el lugar. Mientras iba en la perrera, Salvador no pensaba que esa noche dormiría en la cárcel, sino en que luego de su sacrificio El Viejo no tendría duda alguna de lo valioso que era para el Movimiento y por fin lo haría miembro de la Junta Nacional.

Los agentes no lo agredieron en el proceso, cual acostumbraban hacer cuando actuaban contra los miembros del Movimiento, y algunos militantes especularon que no lo hicieron porque los fotógrafos de la Prensa estaban tomando fotos.

Esa noche, luego de un intenso tiroteo, un policía militar de la metrópoli derribó a hachazos la puerta de la casa club, penetró en la misma con numerosos agentes bajo su mando y se llevó bajo escolta a El Viejo y a sus compañeras y compañeros que allí se encontraban.

Los noveleros comenzaron entonces a dispersarse y algunos se dirigieron a los cafetines del vecindario a comentar sobre los históricos sucesos. Las pocas mujeres que habían podido responder al urgente llamado de la curiosidad regresaron apresuradas a sus casas a informar a las vecinas que no habían podido acudir antes de que sus respectivos maridos regresaran de los cafetines.

Durante varios días subsiguientes continuaron los arrestos de otros militantes y hasta de meros simpatizantes en San Juan y otras ciudades, especialmente en Nueva York y Chicago. Para todos los efectos, esa noche comenzó el último viacrucis de El Maestro.

Una tarde, mientras Toñín y Pablo y el resto de los arrestados esperaban en distintas prisiones para ser enjuiciados por traicionar a la metrópoli, llegó a la casa de Salvador en el Barrio Obrero un visitante inesperado en una bicicleta camella.

El individuo, aparentemente unos cinco años mayor que Salvador, sudoroso, con zapatos deportivos blancos duramente castigados y una gorra roja de pelotero en similares condiciones, vestía un sucio mahón azul blancuzco con remiendos, camisilla blanca percudida y gafas verdes. Salvador, que descansaba a sus anchas en un sillón, lo invitó a entrar. El hombre entró sin quitarse la gorra ni las gafas, se dieron un apretón de manos más bien largo y pasaron rápidamente a la sala.

–¿Qué le traigo compañero, cerveza o refresco de policía?

–Agua no, mejor me doy la fría, pero espera.

El hombre extrajo de un bolsillo trasero del mahón un pañuelo gris dentro del cual traía un sobre blanco doblado en tres partes. Tomó el sobre y se lo entregó al tiempo que guardaba el pañuelo en el mismo bolsillo.

–Me han encomendado entregarte ese mensaje personalmente con instrucciones específicas de que lo destruyas por razones obvias tan pronto lo leas –le dijo y se acomodó en una butaca con las piernas estiradas y un pie descansando cruzado sobre el otro.

Salvador tomó el sobre, notó que no tenía remitente ni destinatario y se sentó en el borde del sofá. Rompió el sobre por un extremo, sacó un papel doblado, lo abrió y comenzó a leer para sí mientras el ciclista lo observaba a través del verde de las gafas.

–Nada menos que del más alto nivel –le dijo el visitante–. Espero que sean buenas noticias –comentó como si no supiera que lo eran.

Mientras Salvador leía, su rostro fue reflejando más y más satisfacción.

–¿Conque son buenas, eh? –volvió a comentar.

–En efecto, compañero –respondió Salvador con evidente orgullo mientras hacía añicos el papel y el sobre–. Gracias por ser portador de tan buenas nuevas –continuó y guardó los pedazos de papel en un bolsillo delantero del pantalón–. Doy por sentado que usted conoce el contenido del mensaje–, agregó.

–No, no –, mintió sonriente–. ¿De qué se trata?

–Deje que traiga un par de frías y le digo –dijo entusiasmado y fue a la cocina. Regresó con dos botellas de cerveza abiertas con aspecto de estar verdaderamente frías y le dio una al visitante, quien le echó mano sin incorporarse.

–Brindemos –dijo Salvador al tiempo que su compañero se ponía en pie–, por que nunca sepa la izquierda lo que hace la derecha.

–Que así sea, dijo el visitante y ambos tomaron largos sorbos de cerveza.

–Pues compañero –continuó Salvador–, dice la cartita que, por mi dedicación, abnegación y sentido del sacrificio, me han ascendido, efectivo el 15 de marzo, al rango de Sargento.

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Del 10 al 19 de julio: La “Semana Negra de Gijón” en Asturias, España

ARGENPRESS CULTURAL

La Semana Negra de Gijón (Asturias, España) ya es hoy, luego de dos décadas de existencia, uno de los más importantes festivales artístico-culturales del mundo hispanohablante. Tiene como elemento principal lo literario, pero eso no quita que se den cita ahí, igualmente, otros elementos creativos como la música, el teatro y la plástica.

Como indica su página electrónica (1): “Pocos festivales consiguen una permanencia de dos décadas no sólo manteniéndose, sino creciendo continuamente, adaptándose, buscando renovarse sin cesar, reinventándose año con año. Esa vocación de cambio constante, junto con su decisión de ser un acontecimiento popular, para el disfrute de la gente y no de una élite, han sido esenciales para la permanencia de la Semana Negra y para su consolidación como un festival diverso, difícil de definir, donde la fiesta popular, la cultura, la diversión y las preocupaciones sociales conviven sin interferencia, complementándose.

De hecho, nació como encuentro de escritores del género policial, pero al día de hoy es un verdadero monstruo donde se dan cita, además de ese tipo de autores, teatreros y músicos de talla internacional, escritores de otros géneros literarios, artistas plásticos y realizadores audiovisuales, todo lo cual la transforma en uno de los eventos culturales más grandes de Europa, con una asistencia de más de un millón de personas durante sus 10 días de realización.

Para este año tiene entre sus invitados al escritor venezolano y asiduo colaborador de Argenpress Cultural Edgar Borges, quien acudirá a la población asturiana para presentar su nuevo libro “¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe?”, además de su novela “¿Quién mató a mi madre?”

“Por todo esto, la Semana Negra ha sido objeto de una intensa atención de los medios de comunicación, tema de documentales producidos por productoras europeas y americanas y punto de interés de la prensa durante los diez días de su realización. Porque la Semana Negra, a diferencia de las semanas comunes, dura diez días, que también en eso hay espacio para innovar, proponer y romper”.

Nota:
1) http://www.semananegra.org


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Todavía


Eduardo Pérsico (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No todos los instantes ya pasaron y aún aguardan tenaces.
Imprevistos. Furtivos.

Ocultos en la lluvia que enjuaga la ventana,
o en la invicta añoranza que irrumpe cada tanto
si algo ya nos dejó camino arriba.

No son sólo un ayer de gorriones quebrando
el aire transparente de una tarde lejana.
Ni el sol febril curtiendo la sangre adolescente.

Tal vez cada futuro es también una ausencia.
Sin el dulce regusto de niñez y nostalgia,
un posible que ausente no alcanzó su destino.

Sin aguardo de magia o resplandores
cada fugacidad será un acaso
muy íntimo y final. Sueño y milagro.

Entonces. Todavía.

Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.


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Algo de música: desde Guatemala, Ricardo Arjona


WIKIPEDIA - ARGENPRESS CULTURAL

Ricardo Arjona representa quizá el punto más alto de la canción de cantautor moderna, no sólo en Guatemala, de donde proviene, sino hoy ya de todo el continente latinoamericano.

Nació cerca de la ciudad de Antigua Guatemala, la ex capital de la Capitanía General de toda Centroamérica, en 1964. Estudió en un primer momento arquitectura e ingeniería, aunque posteriormente se graduó en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Igualmente estudió música, que fue lo que lo atrapó de por vida.

A los 21 años grabó su primer disco: Déjame decir que te amo. Esta grabación no lo satisfizo, lo que lo llevó a dejar el mundo de la música profesional. Después, durante cinco años, se dedicó a otras actividades, entre otras, trabajar como maestro de escuela primaria.

Pero posteriormente volvió a retomar la música y lanzó un segundo disco: Jesús, verbo no sustantivo, que lo llevó al estrellato como cantautor. El éxito de las ventas que consigue ese álbum lo convierten en el músico más vendido de la historia entre los países centroamericanos. De todos modos, a nivel internacional todavía era desconocido.

Más tarde, en 1988 representa a su país en el festival OTI, en Argentina.

Entre 1989 y 1991 compone canciones que serán interpretadas por otros artistas. Pero entre 1992 y 1993, Ricardo Arjona lanza un nuevo disco que sería el que lo llevaría a la fama: Animal Nocturno. Luego vienen otros éxitos que ya lo consagran en todo el mundo hispano, como Si el norte fuera el sur y Sin daños a terceros, entre otros.

En 1994, con su disco Historias, logra 27 discos de platino y dos discos de diamante. En 1996 con Si el norte fuera el sur, consigue 16 discos de platino y uno de diamante.

En el Festival Internacional de la canción de Viña del Mar (Chile) de 2004 , recibió la Gaviota de Plata y Oro ante más de 15.000 espectadores. De esta forma logró convertirse en uno de los pocos artistas que recibe tal premio del festival musical más importante de Hispanoamérica y uno de los principales a nivel mundial.

En 2005, gracias a más de cien mil ejemplares vendidos, recibe el disco de platino por su DVD Solo, que recopila su vida como cantautor. Ya consagrado, recibe numerosas distinciones, como el trofeo "Herencia Latinoamericana" de la Sociedad Norteamericana de Autores, Compositores y Publicistas (ASCAP), en el 2006, el premio en la categoría de "Mejor canción del año (Pop-Balada)" triunfando igualmente en la categoría "Solista Latino del Año 2006". Ganó también en ese año un Grammy Latino y fue nominado a Mejor Canción del Año, Mejor vídeo y Mejor Grabación del Año. En 2007 volvió a ganar un Grammy Award en la categoría "Mejor Álbum de Pop Latino". En 2008, recibió el premio de "Mejor canción del año (Pop-Balada)" de la Sociedad Norteamericana de Autores, Compositores y Publicistas (ASCAP) por su canción "Quiero" incluida en el disco "Quién dijo ayer".

Discografía

Déjame decir que te amo (1985)
Jesús, verbo no sustantivo (1990)
Del otro lado del sol (1991)
Animal nocturno (1993)
Historias (1994)
Historias de un animal nocturno (1995)
Si el norte fuera el sur (1996)
Sin daños a terceros (1998)
Galería caribe (2001)
Santo pecado (2002)
Adentro (2005)
Quinto piso (2008)







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Por una revolución literaria


Edgar Borges (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lo público hay que diferenciarlo de lo subterráneo. Lo público, aquello (estadal o privado) que tiene difusión en el espacio mediático, no siempre es reflejo de las expresiones, individuales o colectivas, que se desarrollan en cualquier rincón del planeta.

La literatura, desde el punto de vista público, atraviesa una profunda crisis de frivolidad. Cada vez más se destaca, como “exclusivo logro literario” a los “super ventas”. El sistema se encarga de maquillar la idea, la palabra. Y con fino cálculo le saca el jugo, la sustancia. Y la asesina en medio del circo social. No tiene caso negarlo: el mercado también secuestró el canon literario. Canon; palabrita con la que las mafias le dan sabor a su comida; y se la comen a puerta cerrada. Canon; palabrita que, desde tiempos remotos, ha usado a su capricho tanto los dioses de la derecha como los de la izquierda. Y con el canon (y la comida) de unos (y de otros) se aplastan las motivaciones subterráneas.

Nada de lo anterior es una novedad; todos conocemos las actuaciones de las mafias literarias. Lo que no entiendo es por qué, cuando la América latina del siglo XXI protagoniza una revolución política, no ha surgido-desde la región-una contestación literaria de dimensiones rebeldes (creativa y públicamente hablando). Y la reflexión me lleva a recordar cuando Julio Cortázar le dijo a un periodista mexicano que “necesitábamos muchos Che Guevara del lenguaje, es decir de la literatura. Si el Che hubiera sido un señor serio, tendría un afamado consultorio médico en Buenos Aires. Pero no era serio como lo entienden los serios, y lo que él hizo en el terreno de la acción otros deberán llevarlo a cabo en el de la palabra, que por ahora se está quedando atrás de los hechos revolucionarios en Latinoamérica. Una revolución que no abarque todas las estructuras de la personalidad humana, y la lingüística es primordial, es una revolución a medias, una revolución amenazada desde adentro mucho más que desde afuera”.

Las palabras de Julio Cortázar tienen vigencia; sobre todo en la América latina que se rebela de una historia religiosa y política plagada de dominio. Hay que abrirle las puertas a los espacios subterráneos; llegó la hora de impulsar otras ideas para cambiar el fondo de éste viejo concepto social donde impera el “unos sobre el todos”.

Edgar Borges es venezolano residente en España.


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Encuentro a deshora con el escritor Rafael Arozarena


Liberto (Desde Artevigo, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Este encuentro a deshora de hoy lo quiero realizar con el escritor Rafael Arozarena. Para ser escritor, un buen escritor claro, hay que tener oficio, aunque casi nunca hay beneficio (material, se entiende). Sin embargo Rafael Arozarena más que un escritor con oficio, es un escritor intuitivamente inteligente.

Arozarena, junto a los también fetasianos Isaac de Vega, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón, son algunos de los escritores que más han aportado a las letras canarias una literatura auténtica en su expresión, innovadora en su línea investigadora, terriblemente encantadora en sus contenidos.

De todos los libros que suelo releer porque me parecieron extraordinarios, maravillosos o excelentes, a uno de los que más acudo es al libro "Caravane" Poemas y prosas, (Antología 1959-1990) de Rafael Arozarena editado en la colección de la Biblioteca Básica Canaria. Me encanta este libro que les sugiero lean con atención porque está plenamente conseguido, de un perfecto irregular acabado.

"Caravane", son un compendio de poemas, cuentos, poéticas literarias y artículos; Aquí nos vamos a encontrar "el paisaje, la novela o el poema, el mar o tierra adentro, la realidad del ambiente o el sueño, el lenguaje trillado o el cómo ganar la expresión nueva: todo ellos son puntos de creación o motivos de reflexión que van contenidos en esta antología de Rafael Arozarena", podemos leer en la solapa.

Julio Cortázar tiene un libro que se titula "Salvo el crepúsculo", publicado después de su muerte en la editorial Alfaguara que combina también los textos en poemas con los textos en prosas. Cortázar cuenta que un amigo le recriminaba el que editara un libro de estas características, que era una frivolidad porque los poemas necesitan de una sintonía mental distinta a la que se necesita cuando se lee prosa. A lo que Cortázar contestaba preguntándose invariablemente:"¿Por qué, a semejanza servil de los criterios de la vida cotidiana se tiende a creer que en lo serio, en lo grave está la verdad y que el juego y la diversión, comporta falsedad o frivolidad?". Ahí queda eso para entretenimiento reflexivo de ociosos.

Aunque Rafael Arozarena escribe novelas, cuentos, ensayos o artículos, él es esencialmente un poeta. Y cuando digo poeta lo digo en su más exacta significación actual: aquel ser que actúa como transmisor, como médium de las más intensas y convulsas palpitaciones del mundo, de la vida, del universo; aquel que atiende y distingue con todos sus sentidos los ecos y las voces; aquel que nos descubre ámbitos distintos, territorios diversos; aquel que nos inventa a cada verso en el poema.

Si a la "Sombra de los cuervos" se edita en 1947, han de pasar una docena de años para hallarnos frente a su segundo poemario "Alto crecen los cardos", (1959). Hay una explicación para razonar esta larga tregua de su escritura: La reflexión, la investigación, la construcción de un mundo novedosamente poético. Una etapa de especulación y conocimiento que no hubiese sido posible ha comentado el propio Arozarena, si el azar no hubiese puesto en su camino, la figura de otro escritor, el novelista Isaac de Vega, con el que compartió el Premio Canarias de Literatura en 1988.

"Un salto al vacío"

Rafael Arozarena, único poeta del grupo fetasiano, entiende el poema como "un salto al vacío". Sitúa al poeta sobre una escritura que más parece un abismo al que hay que saltar. En el poema está todo por descubrir, por aparecerse, por revivir. La mano del poeta es sólo un medio para alcanzar la realidad que siempre tiende a escaparse. El poeta actúa de enlace para hacerse con ese sueño que se va a desvanecer en la nada, que está desvaneciéndose en medio de la oscuridad de la noche o del claro del alba o del peso del mediodía. Pero se necesita para comenzar esa acción un "suceso de talla".

Para Arozarena "El poeta pretende, /como el pájaro egipcio,/ que la vida renazca/de sus propias cenizas". "En los poemas de Arozarena fuerzas o signos extraños impregnan las cosas haciendo que el misterio prevalezca sobre el ser y lo impulse a un nuevo modo de sentir, de percibir, de pensar" nos señala el profesor Juan José Delgado. se quiere prescindir de la historia y así llegan a decir que "todos los actos del hombre carecerán de altura, todas sus ideas de profundidad".

En un viaje que Arozarena realizó por Gran Canaria dejó claro su idea de la creación, para las nuevas generaciones -incluso para las viejas- que quieran escribir historias, reflexiones, emociones, para ellos mismos y para los demás: expresó algo así como "habla, escribe de lo cercano, de lo más próximo aunque te duela; aunque para ti mismo sea incompresible en un primer momento, quizás llegue algún día en que te sea dado comprenderlo, y, en todo caso, si no a ti, sí a otros".

Esta misma teórica de la creación la recoge poéticamente en su libro "Aprisa cantan los gallos": "Ahora/no nos entenderás. Nos pusieron/ al revés en este mundo./ Nos quitaron las alas y dejaron uñas./ Por ello nuestro vuelo/ es a través del hombre y de la tierra./ Un día seremos llamados los ángeles topos./ Descendiendo, descendiendo siempre/ con nuestras uñas. /Abajo, abajo,/ abajo del todo/ volveremos a encontrarnos con el cielo".

"Desfile otoñal de los obispos licenciosos"

En el poema "Caravane", que está recogido en su poemario "Desfile otoñal de los obispos licenciosos" de 1985, que da título al libro, hay una expresa declaración de principios de nuestro autor: "Miren yo/arranco las azaleas muertas en el camino/ y conservo mi adición al ópalo que es otra cosa".

La riqueza del mundo, de su mundo, no está en las posesiones materiales, no, incluso las desprecia. Sólo, única y exclusivamente en el valor que él le da a cosas que en un principio pasan por inútiles, por inservibles. En su contemplación, encuentra el disfrute pleno y lo que le da verdadero sentido a su existencia. Nada más. Y nada menos: "Y yo estaré en mi galera/con una piedra de ópalo en el bolsillo, esperando que se acabe el queroseno", sentencia de manera terminante.

Novela y poesía son para el autor dos manifestaciones polares de la escritura. Rafael Arozarena aborda la tarea de una narración larga con ciertas reminiscencias líricas. Sus dos novelas publicadas hasta el momento, "Mararía"(1973), recientemente convertida en película de la mano de Antonio Betancor y "Cerveza de grano rojo" son testimonio fehaciente de lo dicho. Para Rafael Arozarena esta última es más novela que "Mararía", menos poesía; así como "Mararía" posee más lirismo, alcanza menos "la cámara natal de la novela".

Con "Cerveza de grano rojo"(1984) el autor fue más consciente de estar tratando situaciones relativas a crisis histórica, cultural y personal. Así lo explicó Arozarena. A Rafael Arozarena, aunque le apasiona escribir -versos o prosas, poemas relato o novelas- más se desvive por vivir. Por vivir la vida segundo a segundo, bebiéndosela sorbo a sorbo, saboreándola vehemente, irónico, lúcido, sin ambages y sin medias palabras. Provocativo hasta la tentación de no querer seguir escuchándolo, quedas irremediablemente atrapado con sus reflexiones o sus vivencias, con su particular manera de ser y estar en el mundo, en Canarias. Y entonces te dice de plano: "Para sentir y saber lo que es la vida tienes que haberte restregado el corazón con una aulaga", acababa de acabar su copa de licor 43 dejando atrás un crepúsculo oscuro y apetecible como una Mora.

Este ángel topo fetasiano, pretende con su literatura, adentrarse y mostrarnos, entre otras tantas cosas, la nebulosa o luminosa incongruencia de la vida, su dulce acidez, su mágica realidad inabarcable y como el poeta portugués Fernando Pessoa parece susurrarnos desde su guarida mundana:"¡Ah esta mañana, que me despierta a la estupidez del mundo y a su ternura!".

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Vallejo y los golpes de la vida


Daniela Saidman (DIARIO DE GUAYANA)

Legó las palabras con que nombrar el mundo. Vino desde siempre y desde lejos para alertar las iras, para desparramar odios y esperanzas, para salvar y salvarnos. Nos dejó las luchas y se quedó para siempre en ellas.

“desgraciadamente, / el dolor crece en el mundo a cada rato, / crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, / y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces / y la condición del martirio, carnívora voraz, / es el dolor dos veces” (fragmento de Los nuevos monstruos)

César Vallejo (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892 - París, 15 de abril de 1938), peruano infinito, trovador de las cotidianidades, nos recuerda hoy los ires y venires del mundo y sus penas. Poeta, narrador y periodista, dice presente en cada una de las inocentes muertes, esas que no mueren, porque agitan sus pasos para continuar diciendo que la vida es una victoria ganada en un campo de batalla.

“Le rodearon millones de individuos, / con un ruego común: «¡Quédate hermano!» / Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. / Entonces, todos los hombres de la tierra / le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; / incorporóse lentamente, / abrazó al primer hombre; echóse a andar…” (fragmento de Maza).

Defensor de las libertades, de la construcción colectiva de un mundo más humano y menos injusto, Vallejo supo decirse en la República Española y en los papeles que su Patria no alcanzó a censurar. Sus textos dicen amores, como quien canta soledades y tiempos que vendrán. Se sabe que su voz sigue recitando, sin claudicar y sin venderse y vencerse. Enarbolada como un himno, como una canción de protesta, sus versos bienvienen los días que habrán de ser.

“Proletario que mueres de universo, ¡en qué frenética armonía / acabará tu grandeza, tu miseria, tu vorágine impelente, / tu violencia metódica, tu caos teórico y práctico, tu gana / dantesca, españolísima, de amar, aunque sea a traición, / a tu enemigo!” (fragmento de Himno a los voluntarios de la República).

Hoy, cuando Perú vuelve a ser cerco y miedo, la voz de Vallejo retorna, poderosa, mágica, amorosa, indígena, pura… vuelve y con ella, el tambor y el grito, la risa y la tierra, la sangre y el vientre, vuelve, volviéndonos con él y con las ganas, con el futuro a cuestas, con el abrazo que cerrará las heridas.

“Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé! / Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, / la resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma… Yo no sé! / (…) / Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como /cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; / vuelve los ojos locos, y todo lo vivido / se empoza, como charco de culpa, en la mirada. / Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!” (fragmento de Los Heraldos Negros)

La tierra y sus hijos afloran en la poética de Vallejo, nacen una y otra vez en su palabra, son los hijos e hijas del mañana que vendrá, del tiempo bueno, de los días de calma, de la tregua después de las batallas que se siguen librando y liberando la esperanza. Canto a la vida, a la siembra, al brote y a su cosecha, trova errante que narra los duelos del hambre y de la piel.

“¡Cuídate de los nuevos poderosos! / ¡Cuídate del que come tus cadáveres, / del que devora muertos a tus vivos! / ¡Cuídate del leal ciento por ciento! / ¡Cuídate del cielo más acá del aire / y cuídate del aire más allá del cielo! / ¡Cuídate de los que te aman! / ¡Cuídate de tus héroes! / ¡Cuídate de tus muertos! / ¡Cuídate de la República! / ¡Cuídate del futuro!…” (fragmento del poema XIV, de España Aparte de mí este cáliz)

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La psicología en Europa


Marie-Hélène Bigot

Algo fundamental se juega para los psicólogos, para la psicología, con la cuestión de Europa. Basta conocer los detalles y el alcance de este proyecto para captar su importancia.

Cuando hablamos de Europa o de los psicólogos en Europa, fechas, lugares y cifras son a menudo puestos en juego, como si su peso tuviera una consistencia particular. Los artículos sobre este tema pueden concentrarse en algunas más que en otras, como si ellas por sí solas pudieran justificar la aventura y su porvenir. Eso implica pasar por alto el hecho de que la referencia no se puede utilizar como argumento, que no puede venir al lugar de la exposición de las tesis que están en el origen de un proceso. Las declaraciones que se han sucedido sobre el rol y la organización de la Enseñanza superior en Europa incluyen variaciones que hay que identificar, para comprender de dónde parten los objetivos en cuestión, y para poder tomar decisiones.

Así, el Tratado de Roma se menciona cuando se quiere alardear de la movilidad de las personas, la Declaración de Bolonia de 1999 se cita con sus 29 países firmantes, o en el caso de la psicología, los 32 países (¿o más?) anunciados detrás de la EFPA son llamados en auxilio, y con ellos la visión de los psicólogos en marcha: 170.000, 200.000, 270.000..., según los autores y el momento, para hacer sonar el clarín y obtener la adhesión.

Es nuestra responsabilidad examinar esta cuestión para ver si el marco que se dibuja con EuroPsy permite una posibilidad para la formación y el ejercicio en el campo, que es el nuestro, el de la psicología clínica con el psicoanálisis.

En efecto, es fundamental determinar cómo nuestra clínica, que se esclarece por el psicoanálisis, podrá tomar el lugar que debe ser el suyo en el campo que se construye aquí. Miremos de cerca el espacio al que estamos invitados a participar.

Europa y la educación

Antes de Bolonia hubo la Convención de Lisboa en 1997. Ella ponía el acento en el derecho a la educación para los habitantes de Europa y constataba "diversidades culturales, sociales, políticas, filosóficas...". Las concebía como una "riqueza excepcional" que había que "respetar plenamente". Insistía, para ello, en la necesidad de "la autonomía de los centros". En este espíritu, "el derecho a la evaluación" sólo se refiere al derecho de cada uno a hacer valer y reconocer su trayecto formativo y sus diplomas dentro de Europa.

La Declaración de Bolonia hace una inversión e introduce un argumentario muy diferente. Ya no se trata aquí de mantener la diversidad, sino de la consecución de un "espacio social y cultural común" y, se nos dice, "para enriquecer la ciudadanía". El objetivo no es ya el reconocimiento del derecho de todos a la educación, sino el establecimiento de un sistema de comparación de los diplomas, su armonización, con miras a la integración en el mercado laboral y en la mejora de la competitividad.

Cambios que se perfilan para los psicólogos en Europa se pueden ver en este debate. Las convenciones, los programas, vienen a redefinir un campo, el de los conocimientos, de sus prácticas y el de los medios que se asignarán para adquirirlos y llevarlas a cabo.

Los psicólogos trabajan con el lenguaje, con la palabra y sus efectos sobre los sujetos y sobre los grupos. Toman en cuenta las palabras pero también su contexto y las significaciones que les son atribuidas.

La riqueza, la unidad, la movilidad, la evaluación... ¿con qué intenciones, en qué perspectiva, en beneficio de qué, de quién?

La EFPA y la formación de los psicólogos

La EFPA se ocupa de la cuestión del lugar de los psicólogos en Europa. Esta Federación, llamada Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos, opta por algunas soluciones, y el marco que propone nos llevará a hacer algunos comentarios. Voy a exponer las posiciones que defiende y los comentarios que puedo aportar.

La FFPP ha sido declarada asociación representativa de Francia, por la EFPA en Granada (2005), una vez que el SNP se hubiera retirado después del Congreso celebrado ese mismo año.

La EFPA, con EuroPsy, ha diseñado la trama de un Diploma Europeo de Psicología (DEP). Este título se presenta como un "primer nivel" de la formación, ya que existe también un proyecto de especialización en psicoterapia, actualmente en marcha.

Básico parece, a primera vista, cercano del cursus actual francés: obtener un título en 3 años, la obtención de una maestría en 2 años, con cursos teóricos y tiempos de stage. Se prevé también un año suplementario de "práctica profesional supervisada." Obtener el título y el derecho a ejercer estará sujeto a obligaciones que no carecen de importancia:

Registro del candidato en el Registro europeo mantenido por la EFPA.

Compromiso escrito de adhesión a los principios del Código europeo y del código deontológico.

Formación permanente obligatoria de al menos 80 horas por año.

Los diplomas EuroPsy son temporales, válidos para 7 años. La solicitud de renovación debe hacerse al Comité Nacional para la acreditación de los diplomas de la Asociación Nacional de Psicólogos, acreditada por la EFPA.

La Psicología clínica aparece en la última versión del programa EuroPsy. Ha estado ausente durante mucho tiempo. El esquema presentado en 2001 para la formación de los psicólogos en Europa no hablaba de un cuerpo teórico, sino que la calificaba de psicología aplicada. En la reciente revisión, aparece en las teorías explicativas, en dúo con la Psicología de la Salud.

Esto es significativo porque la cuestión es saber si esta división, decidida por los diseñadores del EuroPsy, deja o no un lugar a un psicólogo orientado por el psicoanálisis, y que se concibe como psicoterapeuta. El conjunto clínica/salud se define teniendo como objetivo "promover la salud mental y física de las personas y las familias".

Después de leer, parece que la psicología clínica" requerirá habitualmente una formación post-universitaria" o sea una especialización. Se aclara que una "guía para la supervisión" se publicará próximamente para promover "la difusión de estas prácticas apropiadas".

La idea de hacer de la psicología clínica y de la salud una especialización también se menciona en el último informe de la EFPA.

El campo de la psicología

Las cuestiones a las que debe responder la psicología se formulan a partir de comportamientos, considerados problemáticos o dignos de consideración, principalmente para la sociedad: "¿Cómo tratar la adicción a drogas o al tabaco? ¿Cómo hacer que los niños sean más creativos? ¿Cómo pueden los atletas maximizar sus capacidades con las técnicas psicológicas? ¿Cuáles son los rasgos de personalidad y los valores implicados en las conductas del consumidor? ".

Este aísla los comportamientos, los considera como trastornos, los aborda sin ninguna teoría del sujeto ya que la cuestión del tratamiento se plantea sin interrogarse sobre el modo en que un comportamiento puede articularse en el seno de un síntoma, incluso aunque éste comportamiento haga síntoma, ni sobre el lugar que tiene para éste sujeto en su relación a lo simbólico, lo imaginario y lo real.

Cuando uno se interesa en el plan de estudios del diploma de EuroPsy se da cuenta que el psicoanálisis está totalmente ausente. No aparece en las teorías fundantes de la psicología (medicina y filosofía), ni en las teorías, llamadas explicativas, deductivas. Las teorías psicológicas que son mencionadas son la epistemología, la filosofía, la sociología y la antropología.

Psicología y Psicoterapia

La EFPA está también trabajando en una especialización en psicoterapia. Se requiere que el solicitante esté en posesión del título de base y que tenga 2 años de experiencia profesional supervisada. La formación sería de 3 años, incluyendo 500 horas de práctica supervisada y una formación psicoterapéutica personal de al menos 100 horas. Nos vamos aquí, a los 6 años de formación universitaria de base, 2 años de experiencia, 3 años de formación universitaria complementaria, o sea 11 años, para validar la práctica de la psicoterapia por un psicólogo.

Eso ha hecho decir a Roger Lécuyer, presidente de la FFPP, representante francés en la EFPA, que se está "muy lejos en el ámbito europeo, del artículo 52 y del proyecto de decreto de aplicación". Si se piensa en la proporción de tiempo dedicado en la universidad, en efecto queda por ver qué se estudia y para qué.

Se espera de la formación personal de al menos 100 horas, que permita a los estudiantes "ser conscientes de su implicación personal, saberla manejar adecuadamente", y al mismo tiempo "su contribución a los avances en la terapia que practican". El estudiante en psicoterapia debe familiarizarse también con una amplia gama de las prácticas terapéuticas, se nos dice, para poder tener un papel de "consultor" y conocer los límites de un modelo psicoterapéutico y los suyos propios. También deben ser capacitados para "evaluar las terapias que el/ellos práctica/n".

Se desconocen las tareas que se asignará a los titulares del diploma de psicología en 6 años, en esta especialidad, pero se hace una distinción, en EuroPsy entre un "estatus de experto" y el "mero especialista". Se anunció con cautela que "el desarrollo de acreditaciones de alto nivel podrá restringir, a largo plazo, los lugares de ejercicio, los niveles y las tareas" de los que sólo tienen el diploma básico, esto es lo que se afirma en el último informe de actividad de la EFPA.

Lugares de formación

Los Institutos de formación seleccionados deben ser "aprobados por el cuerpo de psicólogos", o sea por la asociación de psicólogos autorizada para acreditar. Deben cooperar con los departamentos universitarios de psicología y otros centros de investigación para la evaluación de las psicoterapias y aceptar la realización de auditorías por parte del cuerpo profesional de los psicólogos. Con respecto a la psicoterapia, se pide 100 horas (al menos) de "formación psicoterapéutica personal" en los11 años de estudios.

Entramos entonces en una contabilización. Debe tener lugar en "escuelas terapéuticas aceptadas". Estas escuelas, llamadas "grandes escuelas terapéuticas", debe demostrar que se basan en un "cuerpo de conocimientos psicológicos ("psychological knowledge"), acerca del desarrollo humano, la psicopatología, una teoría y estrategias de intervención".

¿Cómo podrá el psicoanálisis, llegado el momento, posicionarse en este contexto? ¿Los psicólogos freudianos no deben liderar aquí una acción de calidad, es decir, en nombre de la especificación freudiana de una determinada orientación de la psicología?

Psicólogo supervisor y buenas prácticas.

Un "psicólogo supervisor" será responsable de la "competencia del futuro psicólogo practicante en formación", incluyendo la psicoterapia, recién llegada a la universidad. Garantizar la competencia del supervisor dependerá de una autorización concedida por el "Comité Nacional para la expedición de diplomas o por la Asociación Nacional".

La garantía de "buenas prácticas" estará garantizada por un contrato, donde supervisor y estudiante acuerdan el campo profesional elegido, el tipo de cliente atendido, el papel a desempeñar en el campo por el que el estudiante ha optado, y las competencias a movilizar para este tipo de práctica. Estas "buenas prácticas" se refieren a normas preeestablecidas, de las cuáles 20 están identificados de antemano y enumeradas.

Los supervisores evaluarían, pues, las competencias de los futuros profesionales. ¿Cómo? Al completar un formulario de evaluación, basándose para ello en "Guías de Evaluación", publicadas por el "Comité Europeo para la obtención del Diploma", lo cual "autorizaría a la persona a ejercer de forma autónoma".

Evaluación es aquí el significante amo. ¿Cuál será la diferencia entre un psicólogo no evaluado y un psicólogo evaluado, entre una escuela "aceptada" o no? Retomando los términos utilizados por Jean-Claude Milner, podemos decir que ambos tienen "los mismos rasgos", o responden a la misma definición de escuela..., pero al final, después de la evaluación, tanto si se trata del psicólogo o de la escuela, entran en el circuito del "conjunto de los seres y los objetos evaluados".

Una mutación se ha producido, han entrado en el "paradigma de la medida", de lo calculable. Se trata, dice J.-A. Miller, "de apropiarse del saber del otro", "de obtener del otro el saber que tiene de su propia práctica", en última instancia con una operación de comparación y eliminación, o la necesidad de transformar a los que no cumplen los criterios, o que cumplan menos que otros, siempre bajo los criterios establecidos. Vemos dibujarse, como señalamos anteriormente, una apropiación de la psicoterapia por los psicólogos, que, al parecer, decidirán ellos solos la competencia de los futuros profesionales.

Cabe señalar que se teje una malla fina que subordina los lugares de formación, las escuelas llamados terapéuticas y la investigación a orientaciones decididas exclusivamente por psicólogos y por la EFPA.

La organización EuroPsy remite todo el sistema al Comité Europeo. Se ha afirmado que el objetivo no es "sustituir los requisitos previos nacionales relativos a la profesión." ¿Cómo entenderlo, sino como una denegación, puesto que se nos dice en la frase siguiente que "a medida que el reconocimiento del proyecto EuroPsy se lleve a cabo, los requisitos nacionales deberán adecuarse"?. Esto conduce a interrogar el deseo que anima este proyecto y a reflexionar sobre la manera de hacer valer, en este conjunto, la especificidad de nuestra orientación freudiana. Esto es urgente.

¿Como se orienta el deseo de un psicólogo según EuroPsy? El texto de EuroPsy basa "la intención primera que preside el deseo de ser psicólogo" en "la voluntad de aplicar y desarrollar (...) principios psicológicos" guiados por un punto de vista científico y ético".

El término "científico" nos interpela y si nos fijamos en el glosario, vemos que el término "conocimiento científico" designa los "conocimientos acumulados en la literatura científica en la psicología y compartidos por la comunidad de investigadores y enseñantes de Psicología". Regresamos a lo que es la ciencia, lo que se considera como científico. El reciente debate que tuvo lugar después del infome del INSERM sobre trastornos de conducta ha cuestionado ampliamente este concepto.

Los psicólogos freudianos están decididamente inscritos, en su nombre y con el colectivo PasdeOdeconduite, en el cuestionamiento de los métodos de evaluación que se describen a sí mismos como científicos.

¿Qué es lo que se denomina la literatura científica? ¿Una literatura anglosajona? ¿Una literatura que se basa en los criterios de diagnóstico tipo DSM? ¿En los métodos llamados científicos porque son objetivables? ¿En la investigación apoyada por el cálculo estadístico o por correlatos neurobiológicos?

¿Cuál es el deseo que impulsa a los diseñadores del proyecto EuroPsy?

Se nos dice que los criterios para EuroPsy fueron inspirados por la labor realizada por la British Psychological Society (BPS) para establecer los requisitos de su diploma de psicología aplicada, pero eso no parece capaz de explicarlo todo, incluso si la BPS distingue, por ejemplo, varios tipos de psicólogos, asociados o especialistas.

Sabemos que la ENOP (o ENWOP), equivalente de la EFPA para la psicología del trabajo y de las organizaciones, había desarrollado durante la década de 1990, un "modelo de formación de los psicólogos del trabajo en Europa". La ENOP también ha contribuido a crear la Comisión de 14 miembros que condujo a la redacción del informe EuroPsy y de sus criterios.

Este punto es importante si tenemos en cuenta la orientación de la psicología del trabajo y el hecho de que el nombre de Mme. Claude Leboyer, quien fue Presidenta de la Asociación Internacional de Psicología Aplicada, fundadora de la oficina de la ENOP, aparece en la bibliografía EuroPsy. Mme. Leboyer trabaja sobre la motivación en el trabajo, la gestión de las competencias, la evaluación del personal con herramientas psicométricas, cuestionarios, de comportamiento y los métodos estadísticos, todo ello al servicio de una mayor competitividad.

Un comentario de su libro, sobre la motivación en la empresa, comienza con estas líneas: "La competición se juega a escala mundial. La productividad y la calidad tienen un papel central. Por lo tanto, la motivación de los hombres en el trabajo es un factor crucial para el éxito del negocio".

Podemos poner en resonancia las palabras del Presidente de la EFPA, para quien Europa se ha fijado una meta para convertirse en líder económico en términos "de competición, competencia y de tecnología".

No se trata sólo de permitir "a los capitales y los bienes la libre circulación", sino también de hacerlo posible a los profesionales, especialmente los que tienen mayores titulaciones, y, por tanto, lograr "la máxima movilidad".

El equipo EuroPsy

El equipo directivo de EuroPsy también llamó mi atención, la mayoría de sus miembros están allí desde el inicio del proyecto, al punto que lo consideran tal vez un poco como suyo.

Consideraré aquí sólo al equipo EuroPsy, no a la comisión que elaboró los criterios del diploma de especialista en psicoterapia. Son profesores, que participan en la investigación en su especialidad. Algunos usan muchos sombreros, que no siempre corresponden a los títulos de los diplomas franceses. La psicología social, psicología del trabajo, del liderazgo y las organizaciones están representadas de manera excesiva con 5 de ellos.

El equipo EuroPsy cuenta también con 1 psicólogo de la Salud y de Educación para la Salud y 1 psicólogo de la Educación. Hay 2 especialistas de psicología cognitiva, de la tendencia desarrollo de Roger Lécuyer. Otra es especialista en la neuropsicología, mientras que un miembro confiesa estar también interesado en el tema y trabaja en el campo de la lingüística. La psicología transcultural tiene un representante. La representante danesa aparece como psicóloga, sin más detalles.

Dave Bartram es un gran especialista en tests y en la validación de los procedimientos de evaluación y selección de personal. Él ha trabajado muy activamente y, ha realizado recientemente, para la EFPA, modelos para la descripción y evaluación de pruebas psicológicas, como parte de la psicología del trabajo.

Es más difícil clasificar a Tuomo Tikkanen, diplomado en filosofía y psicología. Él define la psicología como una ciencia, está interesado en la neuropsicología y en los resultados de los estudios que demuestran, dice, que la psicoterapia tiene un "efecto a largo plazo sobre los procesos químicos del sistema nervioso central". Curiosamente, después de este ejemplo, critica el reduccionismo de la psicología actual, a la que las ciencias naturales quieren reducirla " únicamente a fenómenos neurofisiológicos". Si espera algo de los métodos psicoterapéuticos, es, sin embargo, con la esperanza de un apoyo científico a la psicología.

En conclusión:

El propósito de EuroPsy se extiende mucho más allá de la cuestión del reconocimiento de los títulos en psicología en Europa y de la movilidad de los estudiantes y profesionales.

Su intención no es conservar la "diversidad" cultural nacional ni concebirla como un activo "para mantener plenamente". El proyecto EuroPsy pretende crear un diploma en psicología en Europa y un sistema de especializaciones, con la creación, en última instancia, de múltiples niveles profesionales bajo la forma, por ejemplo, de estatutos de asociados y de expertos.

Su objetivo es promover una "estandarización y transparencia de las titulaciones", o sea disponer de psicólogos subordinados a la obtención de diplomas o certificados renovables, bajo los criterios elegidos por la EFPA.

Es evidente que, la investigación tendrá que seguir, "armonizada", puesto que responderá a las expectativas y las orientaciones teóricas apoyadas por el Comité Europeo.

La orientación de la enseñanza, la formación, la práctica de la psicología. El equipo EuroPsy no puede pretender representar, él solo, el abanico de teorías relacionadas con el espíritu humano.

¿Cómo la psicología en su conjunto, la psicología llamada "clínica y de la salud", la especialidad en psicoterapia que EuroPsy pretende fundar, podrá apartarse de las directrices puestas en marcha?

¿Cómo la psicología, en particular la clínica y la de la salud, y la psicoterapia va a examinar sus propios conceptos al tiempo que se garantiza su independencia en ese marco? Este es el desafío que tenemos ante nosotros.

Liderazgo de la psicología

EuroPsy tiene como objetivo difundir sus propias normas a través del proceso de Bolonia, la evaluación y acreditación, y no clarificar los planes de estudios nacionales en Europa, a menos que no se considere, como ella dice, que el plan de estudios Nacional debe sumarse a sus propios criterios. En este caso, no pueden considerarse nacionales, incluso si una Asociación de Psicólogos llamada "Nacional" se ocupa de hacer respetar la aplicación de los criterios EuroPsy.

De hecho, la labor de los comités nacionales para la expedición de títulos se puede detener si la Comisión Europea considera que su trabajo no está "de acuerdo con las normas explicitadas". Esta es sólo una "delegación de autoridad".

El equipo EuroPsy también está desarrollando una política de marketing, de difusión de sus objetivos, a partir de la noción de "valorización": se trata de "aprovechar al máximo los avances de un proyecto mediante la ejecución de experimentos y operando a fin de aumentar su valor y su impacto".

Así, un experimento está actualmente en marcha en 6 países, para el registro y certificación de los titulares en la psicología. La EFPA quiere "que la experiencia se extienda a los 32 países, en los que está implantada en 2008". Ella también tiene la intención de lanzar una tarjeta profesional de acuerdo, se nos dice, "a lo previsto en la Directiva Europea 2005/36/CE".

¿Creen que el ardor de la Comisión Europea se está ralentizando? En efecto, contrariamente a lo que la EFPA y la FFPP esperaban, la Comisión publicó en 2005 una directiva -2005/36/CE- que establece en el artículo 15 que "la competencia de los Estados miembros" para determinar "las titulaciones requeridas para el ejercicio de las profesiones en su territorio","el contenido y la organización de sus sistemas educativos y de formación profesional" no se ve afectada por la posibilidad de que las organizaciones presenten "plataformas" conjuntas a dicha Comisión. Estas "plataformas" como EuroPsy para los psicólogos, no pueden pretender imponerse, ellas mismas, a los Estados miembros de la Unión Europea.

La ambición de EuroPsy de todos modos se extiende mucho más allá de Europa. Se habla de Europa del Este en el Informe de Actividad 2005: Rusia, Rumania, Serbia..., pero también otras fuentes citan a Canadá, el Mediterráneo, o incluso la Commonwealth: Nueva Zelanda o Australia, por ejemplo... EuroPsy, persigue, por tanto, objetivos que superan con mucho el marco del reconocimiento de los títulos en el contexto europeo o reconocer la calidad de sus miembros.

Se puede desear que el requisito de transparencia que los patrocinadores plantean a las personas se lo apliquen ellos. Es deber de los psicólogos contribuir a ello. Esto permitirá, poco a poco, estar informado con precisión de los temas de este programa, que define una verdadera política, cuyo efecto sobre sus prácticas, no será menor.

Que todo el mundo se pregunte acerca de ¿en qué le afectará, en sus obligaciones, cuando se trata de concederle un derecho de iniciar el reconocimiento de títulos en Europa, respetando la actual diversidad y la autonomía de los centros?

La idea de crear un Colegio de Psicólogos en Francia, actualmente en discusión, ganaría si se retomará con estas coordenadas, hasta ahora dejadas en la sombra.

Traducción: José Ramón Ubieto

Material enviado por nuestro colaborador Jesús Dapena Botero, desde España.


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