viernes, 17 de julio de 2009

Canto de esperanzas para Honduras


Héctor Torres Toro

Honduras emerge del silencio y abre sus párpados,
se retuerce y pestañea en su andén horizontal,
despereza de su letargo y se levanta airoso
Honduras... tu corazón late en las entrañas de América
América está naciendo en el umbral de su historia.

En Tegucigalpa... a tiros se oscureció la madrugada
Le dispararon en plena boca a la cerradura
Venían con permiso de la noche y del imperio
Traían el amen de los halcones, la corte y las iglesias
Así armaban el cuento del congreso y el poder.

¡Allí, amparado en su conciencia dormía Manuel!
dormía como un niño, ¡sin saber quien le despertaría!
Los asaltantes escondían sus rostros de vergüenza
Llegaron con trajes de combate. Venían por el presidente.
Le dijeron ‘‘dulcemente’’, señor Ud. nos debe acompañar.

Marchaban todos juntos en recta formación, unos adelante
Otros después, los judas besando el letal metal de su fusil,
Los Pilatos traían las balas que Herodes mandó tirar.
Luego le ataron sus manos, le temían a sus puños de paz
Manuel de pie les dijo, ¡disparen! si la orden es disparar.

Bajaron la vista los cobardes, para despojarlo del poder
Así se desautoriza a un pueblo, una elección popular,
Mañana la mentira será el bálsamo de la herida.
la prepotencia, la droga del miedo y la pomada para el dolor
así en la turbulencia, se desviste una razón, ¡así nace un dictador!

¡Hombre americano! que no te amilane la atroz oscuridad
El sol radiante llama con sus rayos de luz a tu ventana
Alza tu bandera de verde esperanza al horizonte
Levántate y camina erguido, el futuro es de tu sangre.
Así se abre un surco de justicia a plena dignidad.

Levántate honduras y canta, alza tus brazos a la libertad
Y dignifica esta América que late en tu pecho fraterno
Eleva este mástil de corazones, ¡Que América está naciendo!
Y confiésale al cielo que tu alma esta plena de frutos estrellados
y de cantos, mientras tu sangre es un rió que viaja al porvenir.

Autor foto: COMUNICAS


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Llanto con ira por un joven hondureño aasesinado por apátridas


Rafael Mendoza, el Viejo (Desde El Salvador. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Herido en su cabeza
el joven hondureño va cargado
en brazos de sus mismos compatriotas.
Son brazos solidarios
tejido de una red que se prolonga
más allá de esa patria ensangrentada
hasta el austral confín desde el Caribe
que ya no aguanta más
que está diciendo ¡basta!
que se yergue por fin y se decide
a defender las razas de Amerindia.

Herido en la cabeza
el joven hondureño se desangra
va goteando al pasar sus pensamientos
en la huida que emprenden sus hermanos
con él en peso, raudos;
y riega su frescura mancillada
aquel tierno cerebro destrozado
por las malditas armas
de históricos canallas
de bestias sin vergüenza
de ambiciones que azuzan a los lobos
y nunca dan la cara de oligarcas.

Herido en la cabeza
el joven hondureño deja un rastro
de vida que se apaga
de nombres que expresó con dulce canto
de recuerdos amados y de ideas
que brillaron hasta hoy en su alegría.
Ese joven tan tierno.
Ese joven caído en este infierno.
Ese joven que llevan y va muerto.

Herido en la cabeza
el joven hondureño
baña la sacra tierra morazánica
y abona así la rabia
de los más bravos hijos de Lempira.
¡Que arde el honor dispuesto a la batalla!
¡Que no volverán más las torvas fieras
armadas a sangrar la democracia!
¡Qué Honduras se levanta!
¡Que ha de salir el sol que anuncia el Alba!

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Pobre Umberto Eco


Marcos Winocur (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Desde hace tiempo circulan las novelas salidas de la pluma de Umberto Eco. La primera, publicada hace más de dos décadas, fue un éxito total: una auténtica narrativa que, sin acatar los moldes de los best sellers, alcanzaba la venta de estos, diez millones de ejemplares de “El nombre de la rosa”. La segunda novela, titulada “El péndulo de Foucault”, dio lugar a un curioso fenómeno. Voy a suponer con generosidad que vendió un millón de copias, lo cual, en términos generales, es más que envidiable. Pero, si la comparamos con “El nombre de la rosa”, resulta un fracaso: sólo alcanza el diez por ciento de las ventas.

¡Pobre Umberto Eco!

¿Qué debía hacer? ¿Festejar el millón o sumirse en el abatimiento por la caída en el número de lectores? Unos días optó por lo primero, otros por lo segundo. Y lo imagino decirse:

-Nunca debí salir del campo de la comunicación social, lo tengo merecido. ¿Cómo haré para evadir esta esquizofrenia, debo festejar o ponerme luto...?

Difíciles interrogantes, todo había comenzado como una curiosidad cuando Umberto dio con unos documentos concernientes a la vida monacal de hace varios siglos, y que acabaron pidiendo a gritos: ¡danos un argumento, haz de nosotros una novela! Difícilmente alguien hubiera podido resistir el ruego, y menos una pluma acerada como la de Umberto. Así nació “El nombre de la rosa”, llevada luego al cine con éxito.

En todo caso, el error no estuvo en escribir la primera, sino la segunda... de ese modo se habrían evitado las comparaciones. Y la tercera, y la cuarta. Aplicando la reducción al diez por ciento, se pasa de diez millones a un millón de copias, a cien mil para la tercera novela y diez mil para la cuarta, titulada “Baudolino”. Así, ni festejar ni ponerse luto: reincidir.

El hecho es que Umberto Eco es famoso por donde lo miren, como comunicador social de autoridad indiscutible y como autor de “El nombre de la rosa”. Y bien ¿a qué más puede aspirar? ¿A los grandes premios? ¿Al Nobel de literatura? Y no me diga que él está excluido pues se otorga por el total de la obra de un escritor, y que la comunicación social no va como producción literaria. Fíjese que no. ¿Acaso no se lo dieron a Bertrand Russell y a Henri Bergson y los dos fueron filósofos? ¡Y también a Winston Churchill...! De modo que Umberto merece el Nobel pero otro es el motivo de no concedérselo: tal vez le sale sobrando. ¿Para qué le serviría? Fíjese. En 1980 le fue otorgado a Czesiwa Milosz. Mucho gusto. Y bien, ése fue el año de publicación de “El nombre de la rosa”.

La celebridad de Umberto no la dan los premios, sino el reconocimiento de millones de lectores, de estudiantes y estudiosos, del hombre de la calle, de las multitudes que lo escuchan cuando los medios le abren las puertas. Cierto, siempre hay quienes piensan de otro modo y se obstinan en premiarlo, lo cual Umberto acepta con tolerancia infinita.

Y a pesar de todo, imagino que no es feliz. La gloria es un techo, una vez tocado ya poco queda por hacer. Por lo demás, a pesar del consenso que lo acompaña, no puede, tal los príncipes, dejar de sentirse solo. Es el “spleen” como precio de la fama. Lo imagino pues entrando a su biblioteca, encerrándose junto a uno de los anaqueles. ¿Cuál? El dedicado a las obras escritas sobre Umberto Eco. ¡Y las tesis de los alumnos de Comunicación Social...! Es casi una biblioteca borgiana, sin fin a la vista, textos en hebreo, sánscrito, chino de la dinastía Ming, etcétera.

¿Está Eco a la escucha de su eco? También eso se ha agotado, el Narciso ya nada puede contra el “spleen”. Un Narciso de todos modos averiado, la caída en el número de lectores lo ronda sin darle paz: tú no eres un novelista, “El nombre de la rosa” fue un golpe de suerte y mejor no averiguar las ventas de la tercera novela salida de tu pluma. Debe reconocerse que la más reciente, titulada “Baudolino”, no se conformará con los diez mil ejemplares que resultan de su cuarto lugar cronológico y de ir quitando un cero por novela a partir de aquellos locos diez millones. Ojalá sea así.

Y luego está la soledad de la cima. Haber llegado lo más alto y allí a nadie encontrar, deseando romper la soledad y a la vez no queriendo compartir la cima, se crea un tire y afloje, una tensión difícilmente soportable. Pobre Umberto Eco.

Y aquí la moraleja. Dios nos guarde de realizar nuestras mayores ambiciones, y con ellas la gloria. Es preferible asumirse como un buen perdedor que alcanzar el título de campeón de todos los pesos.

Pobre Umberto Eco.

Autor imagen: WIKIPEDIA

Marcos Winocur es argentino residente en México.


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Teoría de la Historia de la Resistencia India (Hacia una explicación teórica de la historia de la Revolución Bolivariana) (1)


Eloy Reverón (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Durante la madrugada del primer día del año de 1994 estallaba la rebelión de Chiapas después que el subcomandante Marcos junto al ejército Zapatista de Liberación habían tomado seis cabeceras municipales demandando democracia, libertad, tierra, pan y justicia para la Indianidad. La noticia corrió con mayor velocidad que la pólvora encendida porque entró al mundo a través de la red, y los medios de comunicación no tuvieron tiempo para articular una matriz de opinión desfavorable al movimiento, sobre todo porque esto sucedió el mismo día que México entraba en el ALCA.

Sin embargo, hubo quien señalara con el dedo a los ideólogos neoliberales que trataron de explicar el fenómeno señalando, como era ya costumbre, a la mano oculta de estalinistas extranjeros y a minorías de desadaptados (González: 1995). Ese mismo sociólogo mexicano, González Casanova que en un primer momento de inspiración poética, comenzara su artículo sobre las causas de la Rebelión de Chiapas, señalando que resultaba anticuado hablar de causas, pero el saber poético se le quedó en el camino tratando de razonar causas, cuando en efecto, lamentablemente no llega al embrión del asunto.

El tema es que toda rebelión o alzamiento político militar que tenga lugar en Nuestra América tiene que estar racionalizado dentro de una ecuación cuyos factores habrán de ser colocados entre paréntesis, entre corchetes y en los extremos de las llaves deberán ubicarse las dos fuerzas esenciales y opuestas: la Cultura de la Dominación, y del otro extremo, la Cultura de la Resistencia. Esas dos fuerzas continúan chocando desde el primer momento cuando el europeo intentó implantar un modelo de sociedad transatlántico, ajeno y excluyente justificado con la imposición de una cultura vendiéndola como superior y salvadora, pero muy a pesar de todos los intentos de exterminio, la Cultura de la Resistencia ha ido despejando la incógnita de esta histórica ecuación representada con símbolos algebraicos. Se trata de una tercera cultura que se deja ver entre la niebla: la Cultura de la Liberación.

La gota que derramó el recipiente que comenzó con la reacción de los pueblos a las políticas neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, y cuya primera reacción de rebelión popular tuvo lugar en el llamado Caracazo, el 27 de febrero de 1989, precedido por el Meridazo, del año 1987, donde según una observación del historiador y poeta venezolano Luis Britto García, (premio Casa las Américas y autor de más de medio centenar de libros), se inicia una guerra de cuarta generación, a la cual caracteriza como IV guerra mundial, porque la III fue la llamada Guerra Fría, y es esa, antes que Seattle (1998) y hechos posteriores de Londres, fue ese 27 de febrero de 1989, el detonante inicial del movimiento anti globalización, hecho que Enrrique Dussel anunció como la rebelión de la gente del Sexto Sol.
Pero el pregón del fin de las ideologías y la caída del muro de Berlín era una niebla disipada que no serviría nunca más como cortina de humo para eclipsar una realidad muy bien camuflada desde el encubrimiento de América en 1492 y luego, durante la realización de la razón conquistadora que tuvo lugar en 1520, con la llegada de Hernán Cortés a México (Dussel: 1992). Es el auténtico inicio de la globalización, encubierto en la razón conquistadora, una modernidad encubridora del otro para justificar la violencia y el etnocidio en nombre de la salvación de las almas, y cuando esto no fue tan convincente, de la civilización o el desarrollo. Esta realidad encubierta es tan obvia que pasa desapercibida por la mayoría de los científicos sociales, con algunas excepciones, en especial la de Enrique Dussel.

En medio de aquella realidad histórica surgió la necesidad de desarrollar un modelo teórico de la historia para explicar la relación de dominio entre el Estado y el Indio en Venezuela fue necesario elaborar una Teoría que respaldase las bases de una Historia de la Resistencia India para conformar el fundamento histórico de una investigación que requería la visión del tema indigenista desde el punto de vista de los afectados esencialmente. Había vencido el plazo para la realización del arqueo de fuentes y las teorías halladas en el mundo académico no llenaron las expectativas. Lo único que estaba claro entre las líneas de más de ochenta años de actas y publicaciones del Instituto Indigenista Interamericano y de las políticas públicas indigenistas desarrolladas en Venezuela, era algo demasiado obvio: que se trataba de una relación de dominio, que habían transcurrido cinco siglos de políticas públicas montadas en la cronología histórica, y todas estaban mediadas por la mentalidad colonialista de los funcionarios responsables de llevarlas a la práctica. Finalmente la historia se vislumbró entonces como un conflicto entre un grupo cultural que impone por la fuerza de las armas y la superioridad militar, la implantación e imposición de un modelo de sociedad ajeno a los intereses y necesidades de otro que se resiste. Propiciando la evolución de una Cultura de Dominio frente a otra de Resistencia.

Este enfoque sentó su base metódica sobre la combinación de la Hermenéutica Historiográfica con los principios filosóficos expuestos en la obra del doctor José Manuel Briceño Guerrero (1), porque este filósofo venezolano había diseñado una cosmovisión de aquello a lo cual la Cultura de Resistencia se oponía. Su definición de Europa la Primera, y Europa la Segunda, permitían al menos, tener un esquema destilado de aquello a lo cual se resistía la Indianidad. Pero la reflexión histórica a la luz de esta filosofía, y utilizando símbolos permitía la conformación de flexibles esquemas mentales que permitían caracterizar la conformación del rígido esquema de dominación colonial establecido por el Estado Monárquico Mercantilista Español, y lo más interesante, las pequeñas alteraciones que ha sufrido un sistema de dominio colonial a lo largo de medio milenio de olvido (2).

El ordenamiento de los símbolos, dentro del tiempo histórico, caracterizando los diferentes regímenes: político, económico, ideológico, coercitivo y jurídico permitieron la creación de una matriz comparativa teórica donde convergen el concepto de factor histórico (3) con la proyección mental de los símbolos inspirados en la obra del citado filósofo. (4)

En una segunda tesis de maestría logramos dar un segundo paso que consistió en plantear una situación estratégica a la cual ofrecer el análisis histórico. Se escogió un conflicto agonal que se vislumbraba en el Estado Amazonas, y se percibía similar en otras regiones del país como focos de conflictos. Pero todos provenían de una misma retrospectiva, tienen una historia común, un marco similar de antecedentes.

En el tercer paso se siguió la pauta del citado método, pero la base retrospectiva estaba definida en el segundo, donde se procuró una visión panorámica que identificara los factores históricos que intervenían en la conformación de la evolución histórica de la relación del Indio con el Estado, donde este último emerge como conciencia tuitiva a través de la Ley, para mediar entre la relación del Indio explotado, contra el explotador de su fuerza de trabajo, cuado se da el caso.

Otro elemento teórico que se manejó fue la Hermenéutica Histórica que se definió entonces en los siguientes términos:

…, vemos que la naturaleza de la hermenéutica es ser un arte y ciencia de la interpretación que tiene por objeto la comprensión del texto con cierta sutileza y penetración. Se divide en hermenéutica teórica y en hermenéutica práctica o aplicada; la primera es la recolección de principios y reglas que guían la interpretación sutil y adecuada, la segunda es la aplicación de esos principios y reglas en la interpretación concreta de un texto. Para ello pone el texto en su contexto apropiado. Su metodología es la sutileza, tanto de entender un texto, como la de explicar o exponer su sentido y la de aplicar lo que dice el texto a la situación histórica del intérprete. Recorre los movimientos metódicos de la apropiación o acercamiento y del distanciamiento objetivo (Beuchot Puente: 2000)

La hermenéutica descontextualiza en cierta manera el texto para recontextualizar, llega a la contextuación después de una labor elucidatoria y hasta analítica dentro del proceso de estudio del texto y del discurso de los actores. Se intenta poner los textos en sus contextos y aplicarlos al contexto actual. Se aprecia la hermenéutica como un conjunto estructurado de conocimientos, donde los principios dan la organización a los demás enunciados. La hermenéutica intransitiva, o meramente recognitiva es la modalidad en la cual se fija la atención para este estudio, especialmente en su modalidad historiográfica, cuya finalidad es el entender en sí mismo. Una hermenéutica diacrónica porque intenta hallar la historicidad de los textos en su proyección hacia el presente, e incluso en prospectiva.

Mauricio Beuchot Puente expone la metodología de la hermenéutica en tres pasos que son tres modos de sutileza: (i) la subtilitas intelligendi que el autor prefiere llamar subtilitas implicandi, (ii) la subtilitas explicandi y (iii) la subtilitas applicandi. El primer paso propone la interpretación textual o intratextual e incluso al intertextual. Vale decir, interpretar el texto, dentro del texto y entre los textos. Luego:

…se emiten hipótesis interpretativas frente al texto, para tratar de rescatar la intención del autor, y después se ven las consecuencias de la interpretación, sobre todo mediante el diálogo con los otros intérpretes. (Beuchot Puente, p. 4.)

Para diseñar una teoría de la historia que permita visualizar la problemática desde el punto de vista del Indio se requiere identificar los factores históricos que conforman la relación del Indio con la sociedad implantada durante poco más de cinco siglos. Se entiende por factor histórico en la teoría que se desarrolla para explicar esta investigación: aquella realidad histórica que desde el punto de vista local cambia o evoluciona con el devenir del tiempo, pero que desde el punto de vista del Indio se mantiene inmutable porque al traducirse a su idioma no cambia el sentido, la cultura de dominación ejerce sus influjos y la cultura sometida se resiste. A diferencia de la visión tradicional de la Historia que estudia procesos de cambio, en la Historia de la Resistencia India lo que cambia para la cultura de dominación, para el Indio permanece inmutable porque siempre se mantuvo al margen. El reto de la Misión Guicaipuro, es cambiar esa oscura realidad India, para escribir el fin de la historia de la resistencia India.

El tema es que el Indio ha sido la vanguardia de la resistencia, vale decir, el primero en ser sometido; y la resistencia como cultura se resiste a una cultura de dominio que manifiesta su fuerza de dominio dirigida desde cuatro flancos esenciales, fuerzas de dominación que también proceden o laboran en conjunto. Lo esencial está en tener en cuenta al expresar matemáticamente la historia de la Resistencia, y la historia de la dominación, en ambos extremos de la ecuación, afuera de los paréntesis, los corchetes y las llaves, en ambos extremos, siempre estarán la Cultura de Dominio y la Cultura de la Resistencia. De esta manera, el hijo de la India y del europeo también se resisten en tanto la Cultura de la Dominación lo margina y lo excluye por la parte que le corresponde como fruto de la relación con el conquistador. La india_nidad (5) y la negritud estarán fuera de la Casa Grande (6), cuando entraron fue siempre en condición de servidumbre, o a la cama del amo o señor.

La Casa Grande es el elemento simbólico donde recaen los vectores de la fuerza de dominio colonial, la unidad productiva esencial del modo de producción colonialista. Representa también a la sociedad colonial implantada. Las fuerzas esenciales del dominio colonial serán representadas con símbolos, porque a lo largo de la historia, las fuerzas de dominio experimentan mutaciones en su forma, y la fuerza de resistencia siempre ha tenido que ceder el espacio bajo las plantas de sus pies, un paso atrás, para que la Cultura de Dominio tome los recursos naturales.

Son cuatro símbolos básicos y otro símbolo complementario que constituye la quinta esencia de los cuatro primeros cuando en ella se concentre el interés de los actores. La Corona, la Cruz, la Espada y el Sol. La Corona representa fundamentalmente al Estado; la Cruz a la educación; la Espada la fuerza de las armas de conquista, y luego a las fuerzas del orden público en la sociedad colonial implantada; el Sol la ambivalencia del tesoro del saber, el conocimiento lógico, y la cultura, frente a la riqueza material, la Razón Conquistadora.

También guardan estos símbolos una relación estrecha con los principios expresados por el pensamiento filosófico del doctor José M. Briceño Guerrero en su obra (7). La Corona guarda su relación con el Principio Imperial, que se refiere a la capacidad del Estado Español, heredada del Estado Romano que se tradujo en la facultad para poder administrar un aparato burocrático de dimensión universal, el orden establecido a través del la ley u ordenamiento jurídico. La Cruz guarda su relación con el Principio Cristiano, lo que Briceño llama la paideia cristiana; una religión que llega más allá del pueblo elegido por Dios, vale decir, el pueblo judío. El cristiano incorpora a todos los habitantes del planeta como hijos de ese mismo padre, ahora con la responsabilidad del evangelio, de expandir su ideología de fraternidad universal por todos los extremos del mundo. Esta paideia guarda relación importante con el Indio, porque esta Torre de Babel de treinta y dos lenguas e igual número de culturas diferentes en lo que respecta nada más al espacio físico que ocupa Venezuela en el territorio nuestramericano, logra entenderse y unificarse en la lucha por sus derechos, gracias a que se entienden en “cristiano” vale decir la lengua de Cervantes. La Espada con el Principio Señorial; en aquella característica hispana del caballero andante que sale por el mundo en busca de aventuras, representada en el Quijote por la Dulcinea. Es el apóstol Santiago, patrono de los fundadores de ciudades en la América hispana como Lozada o Cortés; fundadores de naciones como Bolívar o San Martín; defensores de la tierra como Ezequiel Zamora. El Sol conectado con el Principio Racional; expresado en un hecho histórico tan elocuente que en 1520 Hernán Cortés ejerce la razón conquistadora y en 1535 ya hubiese una universidad en Santo Domingo, cuando apenas estaban llegando los primeros españoles al Tawuatisuyu o antiguo Perú. Este principio se expresa en aquellos monjes que tradujeron del árabe al latín, a todos los filósofos griegos, permitieron que el concepto del cero y la geometría llegaran a la cultura europea, junto con la posibilidad de construir catedrales, con la lógica aristotélica y el teorema de Pitágoras. Así, lo que el filósofo venezolano llama Europa la Primera expresada en esos cuatro principios, serán representadas por los cuatro símbolos aludidos.

De esta manera el funcionario, el sacerdote, el militar y el educador llegan con su Cabildo, su Iglesia, su Cuartel y su Universidad; todos vinieron a establecer sus instituciones en esta Tierra de Gracia. Todos ocuparon ese espacio físico para construir ciudades, para habitar y a explotar la tierra para su sustento. El Indio con mayúscula es la Tierra, un binomio inseparable, la Tierra es también la quinta esencia de estos cuatro elementos que conforman la cultura criolla. Todos la quieren para algún beneficio particular. La Tierra es la fuente de la riqueza representada en la explotación de la fuerza de trabajo india, y luego en la mano de obra esclava importada de África.

Para el Indio, la relación con la Corona siempre ha sido una relación con el régimen político: el Estado, llámese español, República o Quinta República. Cuando esta relación cambie en la práctica y en la forma como lo ha concebido La Constitución de 1999, se completará un proceso revolucionario; el Fin de la Historia de la Resistencia India. Esto en la relación interna, entre corchetes y paréntesis. Fuera de la llave está la Historia de la Resistencia a la Cultura de Dominación.

Después de entender la dimensión histórica de estos cuatro principios, y de comprender la importancia de la demarcación de la Tierra para el Indio, e incluso la repartición de los fundos zamoranos en otro contexto; y de entender la mentalidad colonialista, que no es más que el conjunto de la Cultura de Dominación, la justificación ideológica de esa cultura establecida históricamente en el inconsciente colectivo.

La razón dominadora es una característica tan profundamente arraigada a nuestra cultura, que cuesta trabajo admitir sus diferentes manifestaciones en el propio modo de observar la cotidianidad del entorno. Después de alcanzar toda esta percepción en el plano teórico, entonces el autor cuenta con un instrumento teórico para explicar el análisis histórico para el apoyo al Método para la Solución de Conflictos de Seguridad y Defensa, para lo cual se diseñó originalmente este modelo teórico. Pero en el devenir de nuestras reflexiones, tanto en la Cátedra de Pensamiento Mirandiano, como en su aplicación en la solución de conflictos, explicamos como esa Cultura de Dominación, en su relación trialéctica con la Cultura de Resistencia, y la Cultura Mirandiana de la Liberación, serán los fundamentos la explicación teórica de la Revolución Bolivariana. Francisco de Miranda, peregrinó durante cuatro décadas estudiando a lo que hoy conocemos como el espacio físico europeo y la expansión geográfica de su cultura, en plena efervescencia de la Revolución Burguesa. Lo extraordinario de la visión mirandiana es que no se limitó a simple testigo de los acontecimientos, sino que se involucró como actor en procesos tan complejos como la Revolución Francesa, y se presentó en las cortes rusas, como un testigo protagónico, en su condición de prócer de la guerra de independencia de los Estados Unidos. Lo relevante de Miranda, es que a partir del instante en que se vio obligado a separarse del servicio militar español, comenzó a ver el mundo, con el papel y el lápiz de un plan liberador. Europa bajo la óptica Mirandiana, son los ojos de un liberador, analizando la Cultura Militar, histórica, filosófica, científica y artística en función de Gran Arquitecto de la Emancipación Nuestraamericana.

Por más práctico que sea el método, el autor no puede solucionar un problema que con anterioridad no comprende. Y la función esencial de la Historia con mayúscula, es comprender. En tal sentido la comprensión del proceso de dominio le provee del juicio para la transmutación de la cultura de dominio en cultura de la liberación. De allí la importancia de este pensamiento como aporte al proceso revolucionario que vive Nuestra América, donde el Indio con mayúscula tiene un papel protagónico esencial.

Otra dificultad teórica se presenta al tratar de darle una explicación epistemológica, a un asunto que definimos como mentalidad colonialista, de la cual la Historia de alguna manera advierte su presencia desde los tiempos de Moisés. Es una ideología tan obvia y arraigada que pasa desapercibida, una sugestión mental que expresa en la política a través de un lenguaje muy específico el cual evoluciona en apariencia a través del tiempo histórico. Los Conquistadores se expresaron en términos como sometimiento y conversión al credo cristiano. Los expedientes y documentos oficiales posteriores a la Independencia hablan de reducción de indios salvajes. Durante la Venezuela gomecista del positivismo, se habla de civilización de tribus para rescatarlas de la barbarie. El indigenismo de los primeros congresos propone la integración del indígena para convertirlo en mexicano, venezolano, según el territorio ocupado. Los antropólogos de Barbados incorporaron el término etnocidio y propusieron su liberación. Todos estos vocablos se refieren en términos más amplios, a la forma ideológica que ha asumido la relación que durante medio milenio, que en cierta forma se describe con el eufemismo de “Encuentro de dos Mundos”. El indígena del siglo XXI se asume Indio con mayúscula, con el orgullo de su condición de indianidad y la conciencia ciudadana fundamentada en el conocimiento de los derechos y deberes. En Moisés la mentalidad colonialista se traduce en un hecho tan patético que él afirma que Dios, personalmente le prometió una tierra, pero en la prédica religiosa, el hecho de que esta tierra prometida estaba habitada por seres humanos con derecho natural sobre ellas, no parece cobrar importancia. De igual manera los conquistadores despojaban a los aborígenes de sus tierras por un derecho divino, a cambio de la felicidad eterna en el reino de los cielos, aunque hubiera que quemarlos en la hoguera para semejantes fines. En diferentes períodos de la historia la mentalidad colonialista se manifiesta con intensidades diferentes, pero en principio, siempre opera semejante.

El uso y el abuso de las palabras en la política y en los documentos burocráticos a través del tiempo histórico hacen que las palabras pierdan su carga semántica. Cuando Isabel la Católica dijo que sus súbditos indios eran libres, esta libertad es una Libertad real porque proviene de Su Majestad, de Su Alteza Real. Cuando esta Libertad ha de llevarse a la práctica legal en América ya se escribe con minúscula. Y cuando el historiador la observa como objeto de estudio en el pasado no le queda más remedio que referirse a esa “libertad” entre comillas. En este caso, lo que es real en el Derecho no se hace realidad al llegar al Hecho.

La evolución del lenguaje se manifiesta a través de los documentos que hacen testimonio y fundamento de esta historia. Se identifican los cuatro Factores Históricos con cuatro símbolos y cuatro Ritos. En la historia y en el presente estos símbolos continúan actuado en la relación de dominación ejercida sobre el aborigen. El primer símbolo es La Espada, que mediante el Rito de la Guerra conquista el territorio, ejerce su dominio militar. La Corona, segundo símbolo, que mediante el Rito legal de las capitulaciones y actas de fundación, ejerce su jurisdicción política. El tercer símbolo, el de la Cruz que doblega la mente del indígena, mediante el Rito de la Comunión. El cuarto símbolo es oro que representa la ambivalencia de la riqueza material y la espiritual a través del dominio de la razón educación formal mediante el ritual del aprendizaje en el andamiaje universitario, en la literatura, el conocimiento. La quinta esencia es la Tierra que representa al Indio, porque el Indio y la tierra resultan inseparables.

Estos cuatro símbolos que definen a los factores históricos, se expresan mediante semejante recurso por las siguientes razones. Primero, porque son elementos históricos que se manifiestan en los diferentes períodos representando un papel equivalente y con actitudes semejantes. Segundo, porque el uso del símbolo permite destacar las similitudes esenciales, y dejar a un lado las diferencias superficiales que distraen la atención. Tercero, porque un breve bosquejo histórico conformado por la selección de ciertos agentes que constituyen aspectos de una relación política presentes durante medio milenio representando el mismo drama histórico, pero ahora los actores principales son los descendientes de los sobrevivientes al holocausto de la Conquista. Por último son nuevas organizaciones burocráticas, hablando diferentes idiomas, pero el significado de las palabras, en su sentido esencial, es similar; pero el elemento que influyó sobre todos los actores durante medio milenio de olvido, es la mentalidad colonialista. El uso del símbolo, no solo permite, sino que obliga a observar cada ejemplo desde diferentes tiempos históricos sin distraer lo esencial. Durante la explicación del contexto histórico de la resistencia India se agregan detalles a este sentido de la herencia histórica considerada como un factor de suma importancia al considerar el punto de vista asumido por la cultura criolla con respecto al Indio.

Por ahora, se ilustra de manera gráfica la relación teórica establecida entre los factores históricos representados mediante símbolos, en cada uno de sus regímenes a los cuales representan durante los diferentes períodos. Para el criollo cada régimen, bien sea político, ideológico, coercitivo, jurídico económico cada uno cambia según el tiempo histórico. Para el Indio, el único tiempo histórico es el de la Resistencia. En la lengua de Cervantes, el régimen ideológico puede llamarse en un momento Iglesia Católica, Iglesia Misionera, Ministerio de Justicia, Ministerio de Educación, Educación bilingüe, o Misión Guaicaipuro; para el Indio, en sus treinta y dos lenguas, siempre le ha tocado cargar la cruz, siempre será un régimen ideológico ajeno. Para la Historia Criolla el régimen económico podrá llamarse, mercantilismo, liberalismo económico, desarrollismo, neoliberalismo; para el Indio siempre será el oro debajo de la tierra que pisa, y que cada régimen económico lo solicita para su beneficio.

Una vez definido el enfoque teórico de los factores históricos con los símbolos, se combina la metodología del Plan General del Estudio Histórico (8); una vez que se comprende el problema Indio aplicándole la práctica de la hermenéutica a los hechos históricos, entonces estará listo el tema para aplicarle el Método para la Solución de Problemas en Seguridad y Defensa (9). Esto fue aplicado en el capítulo tercero de la citada tesis. La Metodología desarrollada en el Plan General del Estudio Histórico que se aplica en el presente es la impartida en cuatro niveles de Técnicas de Investigación y dos Seminarios durante los cinco años de formación en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, simplificado: Arqueo de fuentes a tres niveles; bibliográfico, Hemerográfico y Documental. Lectura: Selectiva, de Clasificación y Analítica. Elaboración de esquemas, clasificación de Ideas, Elaboración de Ficheros, bases de datos computarizadas. Crítica Interna y Externa de documentos, elaboración de Cronología y seguimiento de fuentes entre otras. Una vez adaptada la visión del historiador al estratega, éste último cuenta con una visión estratégicamente definida de la realidad histórica para explicar situaciones históricas nítidamente proyectadas en el presente. La visión del estratega permite ampliar la visión del historiador para que este a su vez entregue un punto de vista ampliado y adaptado al análisis situacional, para cualquiera de los métodos conocidos.

Después de esta reflexión queda en el ambiente una incertidumbre: ¿Esta Historia de la Resistencia India, no es también la historia de todos los excluidos? Tendremos que explicar brevemente porqué, y de qué manera se produce lo que hemos llamado la Alquimia de la Historia.

El modelo tradicional impuesto por la ideología de la dominación divide la realidad cuando parcela o divide la historia en Descubrimiento, Conquista, Colonia e Independencia. El pretexto: su obediencia a un modelo didáctico para aprenderse de memoria la historia con mayor facilidad, pero dificultando la comprensión de lo esencial. Es necesario desmontar ese discurso histórico del dominio colonial. Un discurso que difundió con grandes esfuerzos, las generalidades de la obra de Simón Rodríguez, dejando en último plano, en los límites del silencio, lo esencial de su obra filosófica, y su crítica al proceso revolucionario de su tiempo, que hoy lucen con clara actualidad.

La Conquista no habrá terminado mientras existan aventureros sacando el oro y destruyendo las cuencas de nuestros ríos; y la Independencia será una utopía tan linda como la Libertad mientras la mentalidad colonial persista en la mente de funcionarios y de burócratas. Si hubiera sido como la historia tradicional narró, con la batalla de Carabobo hubiera llegado la paz. Pero las guerras civiles se apoderaron de la vida política durante cien años. Y todavía hay grandes sectores de la sociedad que ignoran cien años de guerras civiles, y la violencia institucionalizada que en 1968 denunciara la Conferencia Episcopal de Medellín.

La historia oficial negó hasta que no pudo que la guerra de independencia fue una explosión social y la lucha de clases: una reacción violenta de los sectores excluidos de la sociedad, contra los dueños de la Casa Grande, los mantuanos o blancos criollos, y de los blancos criollos contra los privilegios de los funcionarios metropolitanos.

Una vez derrotados en la batalla de Carabobo, Junín y Ayacucho, esos mismos realistas, se reincorporaron a la sociedad. Un ejemplo elocuente lo constituye un miembro importante del Estado Mayor Conjunto que figura en el cuadro realista de la Batalla de Carabobo, Feliciano Montenegro y Colón, constante defensor de la Monarquía durante los once años que había durado la Guerra a Muerte. Instaló el Colegio Independencia, donde se educaron los hijos de la nueva clase terrateniente, la Legión de los Libertadores. Una nueva etapa de la conquista ideológica, el vector de dominio colonial, la Cruz se reacomoda y avanza. Tal como lo señalara Simón Rodríguez, no hubo independencia sino un armisticio. Un grupo trató de conservar o restaurar sus privilegios, y el otro trató de ingresar a la nueva sociedad nacional en términos de igualdad. Se redujo el número de excluidos y se ampliaron las condiciones para ingresar, pero los prejuicios y la mentalidad colonialista perduraron, porque los dueños de los medios de producción conservaron la estructura productiva en función de los mercados metropolitanos, mientras la nueva clase latifundista se consolidaba.

Los héroes de la Independencia venezolana constituyeron una nueva clase terrateniente que obtuvo su independencia política con armas compradas a crédito que el país estuvo pagando durante un siglo. Pero siempre un sector de la clase dominante renovó su proyecto de sociedad con el mismo modo de producción colonialista. El vector de la fuerza de dominio económico se fortalece, una nueva forma de hallar El Dorado.

La Historia de la Resistencia India es la Historia de todos excluidos. Es la historia de un conflicto entre un sector que pretende implantar variaciones de un mismo modelo de sociedad colonial, y otro sector que lo rechazó durante tres siglos. Al llegar el siglo XVII, una vez consolidado el rígido sistema colonial español comenzó ha manifestar la crisis que terminaría derrumbándolo en los albores del siglo siguiente. ¿Cómo puede explicarse esa primera crisis de la sociedad colonial implantada con la Teoría de la Resistencia India?

Dibujamos los cuatro símbolos en la pizarra o los proyectamos en una diapositiva sucesivamente la cruz, la figura ecuestre armada de su lanza, la corona y el sol. Como en la física dibujamos las flechas que representan las fuerzas del dominio apuntando a un espacio cuadrado que representa la Casa Grande. Tenemos representados los cuatro principios que conforman la cosmovisión europea proyectado la fuerza de dominio colonial hacia la unidad productiva, la expansión geográfica de su cultura en América.

Existen regiones de América donde ese rígido sistema colonial no tuvo tiempo para establecerse porque los cruzados que llegaron con sus caballos y sus lanzas no lograron construir sus catedrales, ni acueductos, ni fortines, ni palacios. Me refiero a los llanos y las pampas donde los caballos y el ganado cimarrón se soltaron a la vida salvaje multiplicándose en proyección geométrica por falta de enemigos naturales. Un espacio para la vida cimarrona de los prófugos de la esclavitud y del sistema judicial, refugio de salteadores de camino que comenzaron a consumir mayor cantidad de proteínas derivadas de la carne, y a romper el monopolio comercial del régimen hispano.

Entre 1531 y 1560 llegaron a Sevilla 155.000 Kilos de oro y 18.300.000 kilos de plata, un precioso botín que no cuenta lo que se quedó en el camino por naufragios y ataques de piratas y corsarios. El eufemismo eurocentrista lo llama acumulación originaria. Ese metal pasó a las arcas financieras, oxigenó el desarrollo de la ciencia y la técnica para el crecimiento de la industria y la ampliación del comercio marítimo. Esa inmensa fortuna requerirá de pieles, frutos y materias primas que serán extraídas de contrabando.

De igual manera, los curas españoles desarrollaron métodos para la irrigación para cultivar el cacao llegando a exportar 680 Toneladas del preciado producto entre los años 1630 y 1640; entre 1660 1670 la suma llegó a 2300 Toneladas; y entre 1690 y 1700, las exportaciones llegaron a 5260 toneladas. En las vísperas de la guerra de independencia las exportaciones ascendían a las 25300 toneladas de cacao. Con mano de obra esclava y la producción a gran escala generó una clase criolla en capacidad de pagar fortuna por títulos nobiliarios.

Cuando llegó la crisis de autoridad colonial, el vector de la fuerza de dominio imperial se debilita con la presencia de Bonaparte en España. La corona quedará sin su flecha.

Los señores mantuanos se reúnen en un congreso constituyente y se erigen como herederos del sistema esclavista colonial de los hispanos. Los pardos y los canarios que habían logrado ilustrarse no aceptarán la misma desigualdad, constituirían un órgano político para hacer presión. El Joven Simón Bolívar había financiado la misión diplomática de La Junta que viajaría personalmente a solicitar apoyo al Gobierno británico para la Junta Patriótica que se había constituido el 19 de abril para defender los derechos del Rey de España. Es iniciado en los augustos misterios de la política, la diplomacia y las artes militares en la Biblioteca del 58 Grafton Way, residencia de un ciudadano del mundo de origen venezolano, prócer de la Independencia de los Estados Unidos y Mariscal de Campo en la batalla de Valmy durante la Revolución Francesa, que había peregrinado durante cuatro décadas, impresionando con su sólida formación intelectual y por su constancia en un plan tan minuciosamente elaborado que le mereció el título de Gran Arquitecto de la Emancipación hispanoamericana. Quien contrariamente a lo que habían pensado los historiadores y las matrices de opinión pública de su tiempo, mostró en catorce tomos de documentos que conocía mejor las proyecciones político económicas del Continente, y quien además vislumbró el peso específico de la indianidad y la africanidad en el proceso de emancipación. El joven Simón Bolívar vislumbró la idea de que sólo la presencia y experiencia política de un señorío de esta magnitud podía sustituir el vacío de autoridad dejado por La debilidad de Corona que había desestabilizado el rígido sistema colonial.

Lamentablemente el pupilo no pudo lograr la utopía mirandiana porque apenas logró romper el vector de dominio colonial representado por las armas, logrando canalizar la capacidad destructiva de la artillería pesada de aquellos tiempos, las hordas de la caballería llanera hasta las cimas de Los Andes. Tampoco pudo lograr la integración política de Nuestra América porque hubo dos vectores del rígido sistema colonial que se mantuvieron intactos. La Cruz que encontró defensores del antiguo régimen en todos los ámbitos de la oficialidad eclesiástica. El vector representado por la razón conquistadora y el poder económico metropolitano quedó sustituido por el costo de una independencia política alcanzada con unas armas y municiones compradas a crédito, en manos de los financistas internacionales.

Así vemos que hubo independencia política pero no hubo emancipación porque la mentalidad colonialista representada por La Cruz como vector del dominio cultural y religioso utilizó todo su poder económico y su poder de transnacional del comercio espiritual, para procurar que todo cambiara para que todo quedara igual.

La idea de la Revolución Bolivariana es en el fondo de la Historia, la continuación del diseño arquitectónico de Francisco de Miranda y la obra inconclusa de Bolívar donde el peso específico de ese sincretismo cultural del inventar o perecer copiando de Simón Rodríguez, el simbolismo de la continuidad de la amenaza de la explosión social representada por Ezequiel Zamora, y la integración de Nuestra América como la bautizaría, en 1806 el propio Francisco de Miranda quien nunca la concibió separada.

Queda una pregunta final. ¿Cómo se realiza esa transmutación alquímica de la cultura del dominio en cultura de la liberación?. ¿Será un problema generacional, en el sentido de que puedan pasar varias generaciones antes de que cambie la mentalidad o la ideología de dominación sea sustituida por la conciencia revolucionaria?

En todo caso, el camino hacia la Cultura de Liberación, requiere del desmontaje hermenéutico del discurso histórico tradicional, para sustraerle los elementos ideológicos de dominación colonialista, comprendiendo que si la Cruz se combinó con la Corona y la Espada para conquistar al Indio. Cuando esa misma Cruz se combina con el sol de la razón, nos encontramos, que significa la combinación de la fe cristiana con el materialismo histórico cuyo resultado intentó ser la Teología de la Liberación para liberar del capitalismo salvaje, a toda la sociedad. Lo expresado no es más que la manifestación física de la Alquimia de la Historia, la fuerza del fantasma de revolución pacífica que recorre a Nuestra América.

Notas:
1) Indio con mayúscula trasciende el concepto de indígena, en términos de la condición de indianidad. Indio con minúscula es el equivalente psicolingüístico de exclusión, similar a la estrella que los nazis obligaban a usar a los judíos para estigmatizarlos.
2) J.M. Briceño Guerrero El Laberinto de los Tres Minotauros, Este volumen recoge tres obras fundamentales (La identificación americana con la Europa segunda, Europa y América en el pensar mantuano y Discurso salvaje) de Briceño Guerrero. En ellas se abordan los grandes discursos de fondo que han dominado el pensamiento americano.
3) Medio Milenio de Olvido, es el título del libro de Eloy Reverón, en camino hacia la imprenta.
4) Aquella realidad histórica que desde el punto de vista criollo cambia o evoluciona con el devenir del tiempo, pero que desde el punto de vista del Indio se mantiene inmutable porque al traducirse a su lengua no cambia el sentido.
5) Revisar la Matriz Comparativa Teórica.
6) Escrito separado para que no reproduzca en otro equipo: indignidad
7) Inspirado en Casa Grande y Senzala, de Gilberto Freyre para señalar la unidad productiva del modo de producción colonialista.
8) Estos principios los desarrolla a lo largo de su carrera de filósofo en la Universidad de Los Andes, pero se refiere ésta por ser la última en su cronología: El Camino del Minotauro, Caracas, Monte Ávila Editores, 1997
9) Consiste en un levantamiento exhaustivo de la información mediante los llamados arqueos de fuentes, en sus niveles bibliográfico, hemerográfico y documental. Su ordenamiento en fichero relacionado con el esquema de las ideas esenciales del discurso histórico a desarrollar. Aunque le agregamos los elementos informáticos y diferimos de la forma mecánica y represiva a la creatividad impuesta por sus acólitos, citamos a Germán Carrera Damas, Metodología y Estudio de la Historia, 1972.
10) Nelson García Becerra, Método para la Solución de Problemas en Seguridad y Defensa, Caracas, IAEDEN, 2002.

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Creación cultural y liberación


Francisco Javier González (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La cultura, como la historia, es un fenómeno en evolución, ligada a la realidad económica y social del medio.
Amílcar Cabral

He comenzado con una cita de Amílcar Cabral y un título que parece calcado del de “La Liberación Nacional y la Cultura” que fue el texto que el guineano leyó en la Universidad de Siracusa con motivo de un homenaje al primer presidente del FRELIMO, Eduardo Mondale, cuyo nombre lleva hoy la Universidad de Maputo. Para Cabral -alma Mater de la independencia de Guinea Bissau y de la macaronésica Cabo Verde- ante la dominación foránea, el pueblo debía oponer una tenaz resistencia cultural con el objetivo de “la conquista de la independencia nacional y con la perspectiva de la construcción del progreso económico y social”. A ojos de Cabral, la cultura constituye el elemento más esencial de la historia de un pueblo, sea el pueblo que sea. Para él, “la cultura es, quizás, el producto de su historia tanto como la flor es el producto de una planta”, pero ¿la cultura es “solo” el producto de la historia o es también un motor de la misma?

El marxismo clásico plantea que la historia es el desarrollo de la lucha de clases, pero ¿qué es la cultura sino la comprensión del propio valor histórico, del yo individual y colectivo, de los derechos y deberes, de las relaciones humanas y las del hombre con el medio? ¿Podría, entonces, ser la lucha de clases el motor de la historia sin que las clases, mediante la cultura, tomen conciencia de sí mismas y de su realidad? ¿Podría entenderse la Revolución Francesa sin ser precedida por la Ilustración? ¿No fueron primero los libros y luego los fusiles de la Comuna? Creo que es la cultura la que confiere un carácter particular, individual, al fenómeno histórico, aunque, como fenómeno colectivo, diluye esa subjetividad del individuo y su necesidad particular en la objetividad colectiva como sociedad y, dentro de esta, de la necesidad de la clase a la que pertenece y del pueblo en que esta se integra.

Nos surge ahora otra cuestión: el creador individual, el escritor, el artista, como portador de esa individualidad, ¿puede crear “arte puro”, aislado de su entorno social? Y si esto, que viene a ser algo así como el sexo de los ángeles, no es posible ¿es el creador un simple plasmador de la realidad que lo rodea o, por el contrario, su creación tiene capacidad transformadora sobre ese entorno e, incluso, sobre su dintorno? En la realidad, la fórmula –antigua fórmula permanentemente rediviva- del “arte puro” no es más que el refugio banal del que medra en su contexto social, al que no enjuicia ni critica, y busca solo un cierto orgasmo estético que no pasa de ser un onanismo sin horizontes, aunque se vista de sonoros nombres de escuelas, corrientes o tendencias posmodernas. El conceptismo extremo, la palabra por si misma, el sonar de los claros clarines, no pasa de ser un guiño cómplice y complaciente con la sociedad en ese momento dominante. Es el predominio del continente sobre el contenido, carece del sentido utópico, de la utopía como barrunto de un orden nuevo y diferente, del proyecto de futuro que tiene –o debe tener- la expresión cultural creadora. Estos son los conspicuos ocupantes de los sillones de tertulias “intelectuales” de casinos y ateneos, profetas de su limitado círculo a los que el siempre lúcido Antonio Bermejo llamó “gallitos que lanzan su canto fanfarrón subidos en lo alto de sus estercoleros”. Frente a estos “famas” cortazianos, que terminan siempre deviniendo en aburridos “esperanzas”, Samir ha elegido ser “cronopio” –y, como buen cronopio, idealista y sensible- pero apegado a la tierra y luchando por ella. Deja además Samir bastante clara su idea al respecto en el 12* de esta obra, “A los poetas celestes”, al decirnos que “la política y la estética pueden ir juntas, sin caer en la demagogia arbitraria de un panfleto, sin caer en el preciosismo gratuito de un soneto…”

En realidad la creación –literaria, artística, filosófica, técnica, científica….- es, como todo acto cultural, resultado del desarrollo histórico, hija del momento en que surge, y su autor, el creador, como el campesino, el obrero manual o el deportista, es el producto de su época y de su sociedad. No sin razón escribía Mao Tse-tung “No existe en realidad el arte por el arte, ni arte que esté por encima de las clases, ni arte que se desarrolle al margen de la política o sea independiente de ella”. No hay más posibilidades reales para la creación que realizarla para la transformación de la sociedad o realizarla para continuar el status y justificar su permanencia. El creador intelectual, pues, no es alguien fuera de su tiempo y su lugar. Tiene una función determinada en la sociedad: perpetuarla o transformarla. Samir lo asume y se manifiesta con “la obligación de tomar partido ante los hechos” y muy “lejos de refugiarse en escapismos estéticos y clichés narrativos importados”.

Todos los hombres son intelectuales, porque como nos aclaraba Gramsci “no hay actividad humana de la cual se pueda excluir toda intervención intelectual, no se puede separar al homo faber del homo sapiens”, cada cual, sea cual sea su profesión o su nivel de formación es, a su forma, prosigue Gramsci, “un filósofo, un artista, un hombre de gusto, participa de una concepción del mundo, tiene una consciente línea moral”, pero el “intelectual” en el sentido cotidiano y pleno de la palabra, es el creador consciente de sí mismo, de aquello que crea y de para que lo crea. No es, ni puede ser nunca, el receptor-poseedor de un saber enciclopédico que levanta a su alrededor un muro protector de su supuesta superioridad cultural, ni el que cuelga en su pared títulos universitarios y algún master de cualquier universidad privada. Es el que, recogiendo el saber y sentir de su pueblo, no se limita a describirlo literariamente, sino que trata de exponer, mediante el leguaje de la cultura, la expresión de ese sentir que el pueblo no puede expresar. Es la voz de los sin voz, un mediador de la cultura desde y hacia el pueblo del que forma parte, y ese sentido de la creación “desde y para” es lo que late en los 25 epígrafes de este libro de Samir Delgado.

El grado máximo de la opresión sobre un pueblo es secuestrarle su historia e impedirle desarrollar, a partir de ella, su propia cultura. “Enterrar la memoria histórica de un pueblo es desarmarlo frente a la opresión, es enterrarlo a él mismo” nos decía Sekou Touré. Esa historia nos ha sido arrebatada y tergiversada por la dominación colonial. Han empezado arrancándonos hasta nuestro lugar físico en este planeta. Por ello, crear nuestra propia cultura, la indispensable para liberarnos, requiere empezar a tomar conciencia de nuestra africanidad en contra, expresamente, de los eurocantos de sirena de nuestras autoridades delegadas, tanto culturales como políticas. El párrafo siguiente: “….la burguesía trató de formar el concepto de que la “cultura” era únicamente la europea, contraponiéndola a la africana como “no cultura”. Esta distorsión de la realidad se realizaba con indudable finalidad político-ideológica, y nos separaba de pueblos a los cuales estamos unidos en la historia por una misma explotación y por múltiples elementos culturales, comunes en sus orígenes” parece el resultado de un análisis sobre el papel de aculturación y destrucción identitaria que caracteriza a la actuación de la burguesía dependiente canaria y de sus lacayos intelectuales, esos que se niegan a crear una cátedra de estudios y lengua amazigh, pero no es así, pertenece a “La Historia como arma” del cubano Manuel Moreno Fraginals, escrita para una sociedad, como la cubana, que tiene mucho en común con la canaria. Es esa aculturación, libresca y castradora, la que denuncia Samir, con feriantes que rememoran a Viera con juguetes aerostáticos –el primer globo que construyó Viera en Madrid era serio, no una boutade de popes “culturales”- para celebrar el “Día de la Letras Canarias”, con “la elite cultural arrimada con eterno retorno sobre las bandejas de sabrosas croquetas frías” y disertaciones de algún Premio Canarias, de los que, dicho sea de paso, opino que sobran más de uno y faltan unos cuantos, como por ejemplo o Francisco Tarajano, aunque a mi querido amigo Paco difícilmente se lo darán por su comprometida trayectoria intelectual en lucha por nuestra independencia nacional, ejemplo justamente de lo que estoy describiendo como intelectual. Samir, que es consciente de “lo maquiavélica o liberadora que puede llegar a ser la educación como diseño de la identidad”, de “la incultura de la endofobia” y de “que llevamos siglos forzados de espalda al continente”, aprecia por ello el puente cultural canario-senegalés que El Hadj Amadou Ndoye tiende, desde hace muchos años. Amadou fue un buen colaborador de la revista “La Sorriba” que tuve el honor de dirigir. Guardo todavía una foto que me envió de una agarrada de lucha senegalesa entre el pequeño Boy Niang y el gigante del equipo de Oualo, Mohamed Aly, que parece un calco de una antigua foto de una agarrada histórica entre Tabletas y Mandarria y en la que, como en nuestra lucha, el chico ganó y el grande perdió, todo ello aunque nuestra “intelligentsia” criolla, euroapapanatada, se empeñe en buscar los orígenes de la lucha canaria en Suiza o en León.

Pero la cultura es dinámica, aunque hunda sus raíces en la historia, por lo que el intelectual comprometido con su pueblo y su devenir no puede, de ninguna forma, abstraerse de su evolución, como no puede obviar su pasado. Por ello tampoco puede renunciar a la creación de una nueva cultura, siempre específica para su pueblo, que sea, ella misma, expresión de una nueva moral de liberación, opuesta a la moral de dominación y explotación, a la del beneficio fácil, la destrucción del territorio y la destrucción de la idiosincrasia propia del pueblo y su identidad. Una cultura que sea un paso más en la lucha por romper privilegios, acabar con prejuicios y avanzar en lo que es realmente la espina dorsal de la historia: la lucha del esfuerzo humano por la libertad y la dignidad, libertad y dignidad que la dominación exógena siempre niega, antes con el puro y brutal ejercicio de la fuerza, ahora, como en la obra del kabilio Mulud Mammeri con la estrategia de “L’opium et le bâton” y alguna zanahoria en forma de prebendas tipo RIC para la burguesía dependiente.

Plantea Samir un interrogante, que venimos arrastrando in hilo tempore de Viana y Cairasco, sobre “literatura canaria” o “literatura hecha en Canarias”. Ya mi amigo y compañero de brega en muchos y diversos aconteceres, Pablo Quintana/Africo Amazigh, ha contestado en sus trabajos, esencialmente en “El árbol de la Nación Canaria”. Por mi parte ya he expresado que, para mí, “Cultura Nacional” canaria es solo la que se hace en función y con destino a la consecución de la independencia política, que no tiene, por fuerza, que ser “Cultura Popular”. ¿Qué características le impone esa premisa? En el actual estado de desarrollo de la lucha política en Canarias, fundamentalmente una: la crítica del sistema. Recuerdo que hace ya bastantes años, uno de mis profesores en la Facultad de Químicas de Aguere, José Antonio Padrón, más filosofo y literato que químico y privilegiado compañero de cultura peripatética con Isaac de Vega y Rafa Arozarena, me decía cuando le hablaba del impacto que entonces me causó “Fetasa” : ¿Sabes lo que son Isaac y Rafa? ¡Clavos en el zapato de esta sociedad! Ahora bien, la crítica no puede ser solo sobre la estética de la obra realizada. Tiene que ser ética, ahondar en la raíz ideológica que motiva y transmite la obra y enmarcarla en una cultura que sirva al propósito de la liberación individual y colectiva, porque, hay que recalcarlo, no hay creación de ningún tipo separable de la historia y de la política. Esta faceta está permanentemente presente en esta obra con un escritor que confiesa que esta suya es “literatura de terrero”.

Para terminar este prólogo que, burla burlando se me alarga más de lo prudente, me planteo ¿no será –junto con el “síndrome del colonizado”- el alejamiento de su realidad social y política una de las causas del escaso interés que el canario del común siente por muchos de nuestros escritores? Desde los años 60 del pasado siglo, con el fuerte rebrote del sentimiento identitario y de la lucha independentista, se produjo un boom creador en Canarias desde la música hasta la literatura. Como ejemplo valen los “Cuadernos de Historia” de Hermógenes Afonso/Hupalupa editados por Solidaridad Canaria con una tirada inicial de 10.000 ejemplares rápidamente agotados, o el “Natura y Cultura” o las “Antologías de textos de Literatura Canaria” de Rafael Franquelo y Víctor Ramírez… y así toda una pléyade de escritores que han llegado al lector. Fuertemente críticos, rompen los adocenados moldes de los, en acertada definición delgadiana, “lacayos de librea que van a las cortes para hacerle la venia al amo”, esos que apuntalan con sus obras el sistema colonial, destructor de nuestra realidad. Es esta faceta lacayuna de creadores ad hoc del arte por el arte, de pavos reales de ajadas plumas, la que Samir fustiga, con inusitada dureza, en “Juventud canaria.com” al mostrar la problemática desnuda de nuestra esperanza como pueblo: la juventud. Pero, en un buen ejercicio como intelectual orgánico, oferta, junto al análisis crítico, el horizonte de la solución: “nuevos cauces de participación democrática….capacidad de decisión…elegir libremente los pasos a dar….ser los artífices de un desarrollo equilibrado y sostenible, con la redistribución de la riqueza y factores sociales igualitarios…..para construir el futuro cambiando el presente por una Canarias Libre”.

Yo solo añadiría que Samir, un escritor joven, sin prescindir de un continente sobrio y elegante para envolver un substancioso contenido, está resumiendo en esta apretada síntesis final, un programa de la Izquierda Nacional Canaria.

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“Mi literatura hace preguntas que llevan a otras nuevas preguntas”


Alberto Piquero

El narrador venezolano Edgar Borges presenta el sábado 18 de julio su última obra, “¿Quién mato al doble de Edgar Allan Poe?”

El próximo sábado, día 18, presentará en la Semana Negra de Gijón su último ejercicio de talento literario, '¿Quién mato al doble de Edgar Allan Poe?' (Grup Lobher Editorial). Un paso más en la consolidación de un escritor, Edgar Borges (Caracas, 1966), colaborador de EL COMERCIO, que ya está situado en primera fila. Desde hace dos años, su domicilio familiar se sitúa en Gijón, con las puertas abiertas al mundo.

-Una vez leído su libro, el lector se queda con tantas respuestas como preguntas. ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe?

-También para mí la literatura es una inquietud interrogativa. Preguntas que llevan a otras nuevas preguntas. Y en este caso, más allá de las claves concretas, cabe indagar acerca de los asesinatos internos que cometemos.

-La intriga parece planteada tanto en términos de crucigrama intelectual como de pasión obsesiva. ¿Qué predominó en la construcción del relato?

-Ambas vertientes. Al fondo, lo que predomina es el problema humano fundamental, lo que tenemos a un mismo tiempo de bestias y de seres sublimes. Mi literatura se ha ido decantando hacia una exploración interior, porque las respuestas que hemos buscado fuera no han sido satisfactorias. Es el yo en convivencia con el otro el que trasciende.

-Se advierten influencias muy diversas, de Calderón de la Barca a Cortázar, pasando por Kafka, aparte de la evidencia de un sello estilístico que emula de un modo brillante a Allan Poe. ¿Es una elaboración consciente o se impone de una manera espontánea a la escritura?

-Probablemente, esas influencias han germinado de un modo inconsciente a lo largo de los años. Ya en la etapa adulta, lo que hago es revisar los aspectos técnicos de esos escritores. Sin duda, Kafka es el ejemplo mayor de los narradores que penetran en el 'yo'. Toda su obra es un tránsito por nuestros pasadizos y abismos íntimos. En cuanto a Julio Cortázar, si el lector presta atención, verá que es uno de los personajes de la historia...

El juicio del lector

-¿El juego es asimismo un componente de la novela?

-El juego es una herramienta básica de la creación, incluso más allá de las coordenadas intelectuales. Yo aspiro a que haya un equilibrio entre el juego y la reflexión, siempre bajo una perspectiva crítica del tiempo en el que nos toca vivir.

-Una de las preguntas que quedan flotando en el aire a la conclusión de la lectura es si finalmente la víctima es el verdadero Allan Poe o el impostor que pretende suplantarlo. ¿O es que no cabe la división entre inocentes y culpables?

-El jurado que dirime la cuestión en la taberna que frecuenta Poe, sabe lo que ocurrió. El lector tiene que formarse su propio juicio, que no sólo concierne al robo de la existencia mortal del prójimo, sino a su inmortalidad.

-¿Se roza el horizonte metafísico?

-Puede ser. Yo diría que es la lucha que tenemos con nosotros mismos.

-¿Tener por nombre Edgar y apellidarse Borges es una señal del destino?

-Apenas me he dado cuenta ahorita. De eso tratan los prólogos de Menéndez Salmón y Mora.

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Vida y muerte de alpaqueros


Jorge Zavaleta Alegre (Desde Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La crianza de camélidos sudamericanos -alpacas, llamas, vicuñas y guanacos - más que una alternativa para sacar de la miseria a millones de comuneros, es una actividad distante del desarrollo rural. La acción estatal de conservación, promoción y articulación productiva y comercial se reduce a un vago mensaje sobre una relación cuasi mítica con el alma de los pueblos andinos, cuando ya en varios países del norte este recurso natural se está adaptando con éxito y como base de sólidas industrias textiles.

El 24 de Junio, Día del Campesino y del cuadragésimo aniversario de la trunca reforma agraria que inició en 1969 el gobierno militar, fueron celebrados en la localidad de Ticllo - el balcón más alto del Perú, 4,781 metros de altura, al pie de los nevados de la sierra central, entre Jauja y Lima. Agrorural, entidad estatal que aglutina algunos programas sociales, se unió tímidamente a los festejos, inaugurando un pequeño cobertizo para las alpacas que habitan en los alrededores de los centros mineros de Cerro de Pasco y de la refinería La Oroya, una de las diez ciudades más contaminadas del planeta.

Ticllo, al igual que todo el mundo rural, no tiene absoluta importancia en la geografía económica. Hace años, la autoridad regional solo mandó construir un simple mirador, el cual ya está deteriorado. Aquí podrían existir más de un restaurante, hoteles, escuelas, pero no hay nada, solo el cielo azul y el sol hasta el mediodía. Con la tarde llega la tristeza, y se agudiza el frío. Los coloridos ponchos, mantas y polleras, con las danzas guerreras, que tanto gustan a los turistas, poco sirven para mitigar las heladas y la oscuridad de las noches infinitas.

No es casualidad que el 2009, el Banco Mundial sostenga enfáticamente que “el mejor enfoque para encarar las desigualdades geográficas del bienestar en todo los países, es promover la igualdad de oportunidades, específicamente asegurando el acceso equitativo a la salud, la educación y los servicios básicos”.

Algunos comuneros se convierten en vendedores ambulantes de cereales tostados, y comentan a los viajeros que pasan por la falda de la nieve perpetua, que si quisieran educar a un hijo en una universidad, necesitarían no menos de 400 cabezas de ganado. Aspirar a tener esa población alpaquera es una quimera. Una libra de fibra vale solo cuatro soles (1.20 dólar). Los hijos no siempre asisten a la escuela, y si lo hacen tienen que caminar hacia La Oroya, sede de una centenaria refinería de minerales, donde el aire que se respira contiene altos índices de contaminación. La empresa Doe Run (Ciervo que Corre), ante la permisividad de la autoridad estatal, posterga año tras año los planes ambientalistas suscritos en sendos contratos, mientras los niños agonizan por intoxicación de plomo en la sangre.

“Una taza de café de cebada tostada sin azúcar, cancha y un pedazo de cecina (de alguno de sus animales muertos por frio o accidente), es el desayuno y el almuerzo; y en las noches, una sopa de papas con el aroma de hierbas del campo. No hay atención médica. Luz eléctrica no se conoce, tampoco agua potable”, relatan los pocos campesinos que caminan Ticllo, de paso a sus estancias.

La fusión de los programas sociales contra la pobreza, mitigación del cambio climático y la agricultura son y serán insuficientes en tanto la población local, los técnicos de los gobiernos regionales y municipales y la banca privada y pública no actúen concertadamente. La burocracia carece de mística, de sensibilidad, y la promoción política de esos cobertizos y de otros proyectos sociales casi no convence a la ciudadanía.

Los doce mil cobertizos construidos en los últimos tres años por más de 73 millones de soles, no siempre aprovechan los recursos locales. “De qué modo afecta que los arquitectos no participen orgánicamente en lo diseños de la obra pública, y solo prevalezca la dictadura conceptual”, se pregunta desde la Universidad Nacional del Altiplano en Puno, el arquitecto Hugo Zea, al mismo tiempo que hace una interesante referencia: La Biblioteca de esa universidad fronteriza con Bolivia aprovecha la energía solar y congrega diariamente a muchos jóvenes. El Perú tiene una potencia solar o capacidad dispensable en sierra y costa promedio de 5w x m3, mucho más que España con 4.3 x m3.

Raúl Cocachis, presidente de la junta de vecinos de Ticllo y uno de los más dinámicos criadores de alpacas, considera que esta labor convierte a toda la familia en pastores, y si los hijos se van a la escuela tienen que vivir encargados entre los allegados del distrito más cercano. Además, señala que los alpaqueros son víctimas de abigeos, de la indiferencia de la policía de carreteras y del sistema nacional de sanidad animal que al no ejercer controles eficientes, facilita la comercialización ilegal de las carnes.

“No soy una persona letrada, pero puedo afirmar que vivimos como hace 200 años, sin posibilidades de mejorar nuestra existencia. Lo que ha ocurrido recientemente en la selva con la muerte de 35 personas entre policías y nativos, tiene una clara explicación, dado que los pobladores han reaccionado con extrema violencia porque nosotros vemos que por Ticllo pasa la riqueza de la amazonía sin dejar nada para los moradores”, reflexiona Cochachis.

Sabino Taype Palomino, comunero huancavelicano, es un comunicador por excelencia. Hablando quechua, español e inglés, cuenta que dejó su tierra del sur andino porque las 1,500 alpacas de propiedad de más de 500 comuneros, no supera la angustia de ninguno. “Quiero ser parlamentario, voy a involucrarme en el proceso electoral del 2011, ojalá un partido me acepte en sus filas”, comenta con ironía a sus interlocutores.

El vicario episcopal de la Iglesia Católica Ecuménica Renovada de Guatemala (Icerga), Gerardo Sotomayor, encargado de bendecir el cobertizo, critica que la iglesia católica romana está cada vez más lejos de los pobres, porque se va acercando más al Opus Dei, la iglesia más conservadora y alejada de las necesidades espirituales de los feligreses.

Datos

Según la FAO, los Camélidos Sudamericanos son una riqueza pecuaria y genética de las poblaciones andinas y se encuentran en los páramos de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú. Sirven para la carga y transporte; por su fibra para vestimenta; los excrementos como combustible y fertilizante. La carne, no obstante su alto contenido de proteína y bajo porcentaje de grasa, tiene un consumo bajísimo en la ciudad.

La vicuña aporta una fibra de excepcional calidad. El Perú posee alrededor de 3 millones de alpacas, un millón de llamas y alrededor de 125 mil vicuñas, y se encuentran particularmente en Puno y Cusco.

La fibra de alpaca, cuya producción alcanza cerca de 3 400 toneladas anuales, es destinada en un 85% a la industria, la mayoría para exportación, y el 15% a la artesanía y autoconsumo.

Informes técnicos indican que las llamas y alpacas pueden crecer en altitudes que van de los 3,800 metros hasta los 5 mil. “Los comuneros creen que a más altura, el animal tiene mejor fibra”.

En EEUU, Australia y Nueva Zelanda, la crianza de alpacas y llamas, está logrando resultados, lo que confirma la gran capacidad de adaptación de estos animales a otros ámbitos geográficos.

La lucha contra la caza indiscriminada de la vicuña ha logrado que la población se recupere, pasando de especie en peligro de extinción, en 1969, al status de especie vulnerable en 1972. La mayoría de la producción de fibra de vicuña es comprada por dos compañías nacionales: Prosur y Michell.

La FAO recomienda prestar la debida atención a: Reducción de la mortalidad de crías y adultos así como el impacto de las enfermedades parasitarias. Elevación de las tasas de natalidad. Implementación de sistemas eficaces de alimentación. Adopción de tecnologías mejoradas de obtención y utilización de los productos.

Será muy importante la introducción de incentivos económicos que hagan atractivos los cambios. Así la conservación y aprovechamiento racional de la vicuña será cada vez más exitoso ya sea en sistemas de plena libertad o en semi cautiverio. La caza furtiva de la vicuña sigue siendo un problema.

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Fugaz como la tarde


Eduardo Pérsico (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Las palabras se pierden.
Ni bien rozan el aire su formato se esfuma,
hoja que deshilacha del silencio al olvido.

Esta ciudad ajena a sus ojos tan claros
y su complejo idioma,
una tarde nos hizo andar el mismo rumbo.

Buenos Aires crecida de cuartos transitorios
es pródiga en romances que hagan pasar el rato.

Algún brillo furtivo habremos visto juntos,
denuedo compartido por mostrarnos el alma.
Y acaso aconteciera, cachorros renacidos.

Al vestirnos y el juego de abrochar su corpiño
adherimos al beso piel abrazo y memoria.
Todo cuanto teníamos.

Minuto inolvidable, por decir de algún modo
sin pesares de tango ni renglones que valgan.

Esa piel vuelve a rachas junto a sus ojos claros.
Y la voz siempre enigma ya confunde su nombre.

Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.


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Algo de música: La música árabe


ARGENPRESS CULTURAL

Para nosotros, occidentales, hablar de “música árabe” inevitablemente tiene asociaciones y reminiscencias bastante imprecisas: es un término algo vago que ligamos a una forma musical que vemos como lejana, que escuchamos y conocemos poco, que nos presenta una sonoridad “rara” en cierto sentido. Naturalmente, como todos, vemos el mundo desde nuestro metro cuadrado, por eso esa sensación de extrañeza ante esta expresión musical. Ahora bien, la llamada música árabe es algo infinitamente rico, estilizado, de gran desarrollo estético, y bajo esa denominación cae una enorme variedad de producción cultural que se remonta, como mínimo, a más de 2.000 años de historia.

Actualmente, la música árabe procede de cuatro fuentes nacionales distintas: la de Oriente Medio (la cuna de toda la tradición), la iraní (que se extiende hacia el este, hasta Asia Central), la magrebí y la turca.

¿A qué llamamos “música árabe” entonces? Dicho rápidamente, es la música de todos los países que tienen la lengua árabe como su idioma materno, lo cual engloba una cantidad enorme de pueblos. Entran ahí expresiones de arte secular así como sacro, con expresiones llamadas cultas hasta una vasta producción popular. En todos los casos incluye música instrumental y vocal.

La música de la edad dorada del Islam ha sido elogiada y descrita con gran detalle a través de la historia, pero cualquier intento de reconstruirla en la actualidad parece enfrentarse con dificultades inevitables. Se transmitía oralmente y no era anotada, por lo que dependemos por completo de la interpretación de las fuentes literarias. Para reconstruirla se puede apelar a la actual producción musical popular, dado que la música del mundo árabe tiene un fuerte apego a la continuidad de la tradición. No obstante, existen dos inconvenientes principales. En primer lugar, la música de las distintas zonas ha ido adquiriendo un fuerte color local. En segundo lugar, el contacto con otras culturas ha afectado radicalmente a la música árabe a lo largo de su historia.

Dado que tanto la música popular como la culta se han entremezclado a lo largo de muchas generaciones, a veces es difícil marcar la línea de separación entre ambas. Aunque la música popular no sea homogénea, quizá sí podamos concebirla como dotada de cierta continuidad. La música popular nace en un medio en el cual la poesía es muy apreciada y se la considera como algo importante dentro de la vida social. Su lenguaje va desde el estilizado hasta el coloquial, y abarca un gran número de temas; pero todos son de importancia en la vida de la comunidad.

Aunque tanto la técnica como el estilo de la música árabe están sometidos a reglas estrictas, el intérprete dispone de gran libertad para exhibir su capacidad creativa y su imaginación. Esto es cierto no sólo en el caso de las piezas improvisadas, sino también en las composiciones escritas. De hecho, gran parte de la capacidad artística reside en la forma de cantar e interpretar, por ejemplo, en el uso de los ornamentos y las variaciones.

El periodo contemporáneo está marcado por dos tendencias: por un lado, el redescubrimiento y el renacimiento de las tradiciones islámicas, y por el otro, el contacto con occidente. La música occidental primero se introdujo en Turquía, hacia el año 1826, y luego en Egipto e Irán. Los músicos de Europa eran invitados, por ejemplo, para instruir a los intérpretes locales de las bandas militares. Fue el comienzo de un largo proceso que todavía continúa, el cual trajo consigo la notación musical occidental, los instrumentos musicales de occidente, así como sus métodos de enseñanza y sus géneros musicales, como la ópera o la opereta. Al mismo tiempo, una gran parte de la tradición árabe permaneció intacta; la música popular se vio profundamente afectada, pero incluso en los ambientes expuestos a la influencia occidental mantuvo su carácter típicamente monódico. Los eruditos y los músicos comenzaron a investigar las raíces de su propia historia musical, y en 1932 se celebró en El Cairo una importante conferencia: el Congrès de Musique Arabe. En ella, especialistas de Europa y Oriente Próximo trataron de definir los aspectos más importantes de su música e intentaron asegurarse de que sobreviviera y continuara su desarrollo.

Presentamos aquí unas expresiones demostrativas de música árabe contemporánea.







Autor imagen: KALIPEDIA

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El silencio de Jacinto


Eduardo Dermardirossian (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Uno

Jamás se supo si fue día o noche cuando nació. Si el sol entibiaba la jornada o si la lluvia mojaba el pastizal. Si la luz de la luna bendecía el claro del monte o si la negra boca del cielo ausente cegaba la esperanza. No se supo jamás qué signo precedería sus pasos por la vida.

Por eso Jacinto guardó las palabras en su alforja vacía y enderezó sus pasos por la vida en dirección al viento. Siempre hacia el viento, porfiadamente, no importa si helaba su rostro en el amanecer sin sol o si castigaba sus ojos con las cenizas que los muertos habían devuelto a la tierra. En su incesante andar recorrió caminos y esperanzas, montañas y llanuras. Y jamás dijo con voces sus sueños y agonías.

Y así se deslizó por la pendiente de su vida, con la palabra ausente, en dirección al viento. No supo si nació de día. No supo si lo abrigó la noche en su venida.

Me contaron las chusmas que cierta vez recorriendo los caminos de la vida encontró Jacinto un avecilla caída, lastimada en su ala por la bala de un arma. Recogió al pájaro y curó su herida. Y también me dijeron que ese día por única vez habló Jacinto. Fue con el ave después de ser sanada su herida. Qué le dijo el pájaro al hombre no se supo. Tampoco lo que el pájaro oyó en ese día.

Dos

Qué cosa hizo Jacinto en su vida nadie lo sabía. Cuáles fueron sus sueños, cuál su esperanza y su ilusión tardía. Qué fue lo que calló también era ignorado. Con nadie habló de tales cosas y dicen que sólo el ave herida conoció su voz y vio su corazón latir, caliente, remontar el aliento de su palabra ausente.

Sabía que pronto partiría su nave hacia el poniente. Que el viento que acompañó sus días se alojaría en las velas, en aras de saber si su arribo al mundo fue de noche o si la luz del sol le dio la bienvenida. Sólo después del viaje lo sabría.

Tres

Tal como arribó del horizonte ignoto, partió la nave con Jacinto a bordo hacia la muerte, luminosa u oscura no sabía. Y sin tormentas, sin oleajes, llevado por la brisa tibia del verano pronto, llegó la nave a costas perfumadas, floridas por doquier, con frutos abundantes a mano de los habitantes hermosos todos ellos, desnudos e iluminados sus cuerpos desde adentro. El silencio adornado con música ligera, con risas y alegrías y el espacio colmado con aves sin heridas. Desembarcó sonriente y una dama hermosa como ninguna guió sus pasos hacia la portería. Preguntó por las flores, las aves y los frutos y le fue dicho que esos eran ornamentos de la bienvenida. Supo que había arribado al Cielo y que desde entonces ese sería el lugar de su eternidad sin días. Hasta la puerta llegaba el ornamento. El resto era ordinario, tal como él lo había visto antes de su partida. Atravesó la puerta sin portero y vio cómo era todo. Las calles y sus ruidos, las gentes y sus casas. El viento, los ropajes, el sol y las fatigas. Vio todo semejante a sus días sin palabras, cuando aún no había abordado la nave.

Cuatro

Recorrió las calles cuesta arriba y luego cuesta abajo. Vio al labriego trabajar la tierra y al artesano tejer los mantos para abrigo. Los niños anhelaban ser adultos y los adultos detener el tiempo, vio que las damas cubrían sus pudores y los varones las cortejaban con diferente suerte cada uno. Pudo saber que era la luz de día y que la noche empañaba el espejo, que era frío y calor, que era risa y llanto. Era amor y desdén lo que cantaba el poeta, reptil y alado, trabajo, fatiga, satisfacción y tedio. Todo era así en el cielo encontrado, como había sido en sus días de silencio porfiado.

¿Cómo era distinto Esto de aquello? ¿Cuál diferencia había en lo hallado? ¿Por qué le llaman Cielo a este estado si aquí hay llanto y fatiga y por momentos el camino está enlodado? Quiso encontrar respuesta y la halló al pronto cuando un ave reposó en su hombro. Tenía una cicatriz sobre su ala y una majestad distinta a todo.

No se sabe qué fue lo acontecido. No se sabe si hablaron o qué ha sido. Pero las chusmas me dijeron que en ese mismo instante comprendió Jacinto que aquel Territorio no era el mismo. Que no era azul ni carmín ni arcoiris. Que tan solo una cosa era diversa en ese Reino. Allí no había dinero. Después había el resto.

La copa azul del ángel

Callado, de sí mismo hacia adentro, era un viajero ignoto por territorios nunca antes visitados. No había brillo en su mirada y sombra no tenía. Delgado, huesudo y cabizbajo, solía vagar en las noches frías por aquel paraje inhóspito, como ánima herida. La luz de cada día lo encontraba echado bajo las matas espinosas del monte, con los puños apretados sobre sus ojos cerrados, en posición fetal, inmóvil, mudo. Era oscuro, taciturno, gris, sin luz, sin alegría. Era el espectro de la noche al mediodía.

Cierta vez
soñando que soñaba
los sueños de Jacinto
cuando era niño a veces
cuando era adulto otras
soñé que recogía
de un antiguo arcón
dos copas de cristal
azul la una
como el azul del ángel
y gris la otra
opaca triste y fea.
Soñé que alcé las copas
a un tiempo y sin remedio
cayó la azul del ángel
sobre la piedra ruda
quebróse en mil pedazos
quedando solamente
la gris opaca y fea.
Soñé que tuve sed
que con la copa habida
bebí hasta el hartazgo
del cáliz gris opaco
que no elegí la copa
que no elegí la sed.
Soñando que soñaba
los sueños de Jacinto
perdí la copa azul
la copa azul del ángel
bebí hasta el hartazgo
del cáliz gris opaco.

Si algún día en su vida amaneció soleado, si tan siquiera un día la sonrisa de un niño se adentró en su mirada, aquel sino imborrable que condenó sus días lo tornó ciego y sordo, ajeno a cuanto ocurría fuera de sí.

Hasta que cierta vez, inmerso en el llanto y ya pronta la agonía, lo sorprendió una dama, viajera desde sus adentros. De entre las varias cosas que traía en sus alforjas, extrajo una copa de cristal azul, como aquella que vio romperse en sus sueños, y sirvió vino en ella. Y ambos bebieron de la misma copa. Una y otra vez bebieron vino de la copa de cristal azul hasta embragarse y caer dormidos largo tiempo. Durmieron profundamente sin que ningún sueño alterara el blando lecho del vino.

¿Dónde hallaré esperanzas?
¿Cuándo caerá la noche
que prometa un mañana?
si en mis noches sin luna
se asomara una estrella
si a mis días de llanto
siquiera la templanza
si las alforjas llenas
contuvieran ocultas
promesas y mañanas.
Creo que en mis entrañas
anidan damas bellas
colores resplandores
jornadas sin querellas.
Quizá en mis adentros
Encontraré respuestas.

Y despertó en medio del monte entre haces de sol que se filtraban por el follaje verde de los árboles. Y el canto de los pájaros adornaba el silencio y las flores silvestres lucían sin pudor sus colores arcoiris. La fresca brisa despejó la pesadez del sueño y se incorporó sobre sus piernas, más firmes y vigorosas que hasta entonces.

Buscó a la dama. En vano miró aquí y allá para encontrarla. Nunca la halló. Y nunca supo si en verdad había estado con él bebiendo de la misma copa o si aquello fue un sueño ya desvanecido.

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