viernes, 31 de julio de 2009

Honduras: Los golpistas contra la cultura


Natalie Roque Sandoval

Con la aprobación del presidente de facto Roberto Michelleti, fue impuesta la ultrarreaccionaria Myrna Castro, como Ministra de Cultura, Artes y Deportes, con el repudio mayoritario de la comunidad científica, artística e intelectual de Honduras, quienes la calificaron como inculta, superficial, banal y de alta mediocridad.

Entre las primeras medidas tomada por la fascista designada, fue suspender la campaña de alfabetización. Le siguió la designación de militares reservistas para que tomaran por la fuerza como comando de operaciones el Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras CDIHH, ubicado en el Antiguo Edificio de la Casa de Gobierno, declarado según Acuerdo 527 del 20 de diciembre de 1994, como Patrimonio Nacional.

Esa tarde Myrna Castro llegó a las instalaciones del Centro Documental de Investigaciones, acompañada de militares, para ocupar los espacios disponibles y aplicó el estado de sitio a partir de las cuatro de la tarde a las instalaciones.

En abril del 2007 con el propósito de brindar asistencia técnica, educativa, investigativa, científica e histórica a todos los hondureños/as y estudiosos extranjeros se creó el Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras CDIHH, el cual está integrado por el Archivo Nacional, dependiente de la Dirección General del Libro y el Documento de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, la Biblioteca Especializada de Antropología y Archivo Etnohistórico del Instituto Hondureño de Antropología.

Este centro además de sus objetivos principales sirve como un espacio de difusión de la cultura y el patrimonio nacionales desarrollándose seminarios, simposios, presentaciones de libros, conversatorios, exposiciones temporales, eventos artísticos, entre otros, que militarmente fueron cancelados por órdenes expresas de la llamada Ministra.

El Archivo Nacional resguarda todos los documentos de la administración colonial, de la Alcaldía Mayor, títulos de tierra, fondos de la federación, actas municipales y de gobierno, informes gubernamentales desde el siglo XVII (1605).

El Archivo Etnohistórico resguarda toda la documentación referente a la gestión e investigación del patrimonio antropológico, arqueológico e histórico de la nación. La Biblioteca Especializada conserva la más grande colección especializada en antropología, arqueología e historia, fuentes fundamentales para investigadores nacionales y extranjeros.

El personal calificado de esas instituciones terminó en el año de 2008 el proceso de integración del centro y comenzaron a desarrollar una Estrategia para la preservación, administración y difusión del patrimonio documental de la nación, con el objetivo fundamental de conservar, preservar, administrar y difundir dicho patrimonio mediante la implementación de herramientas tecnológicas con más de 100,000 imágenes digitalizadas.

Esta estrategia abarcaría la Hemeroteca Nacional Ramón Rosa, la Biblioteca Nacional Juan Ramón Molina y las bibliotecas que conforman la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, dependencias de la Dirección General del Libro y el Documento.

Todos los investigadores de la historia nacional, historiadores, escritores y artistas, repudiaron de inmediato esa medida y el edificio, además de ser declarado patrimonio cultural de la nación, es el espacio donde se encuentra la memoria histórica de Honduras.

Diferentes medios hondureños han denunciado que la Ministra de Cultura de facto se propone eliminar de esas instituciones todos los libros que resulten censurados, por considerarlos dañinos.

Todos este valioso patrimonio esta en riesgo de perderse. Los acontecimientos de Bagdad no pueden repetirse en Tegucigalpa. Es muy importante alertar a la UNESCO y a las Instituciones Culturales de Carácter Internacional para que intervengan de manera inmediata y denunciar estos actos contra la cultura y la historia de un país.

La directora de la Hemeroteca y del Archivo Nacional, considerada como destacada intelectual, de gran talento y calificación, preparada en la Universidad de su país y otras de Europa, nombrada Natalie Roque Sandoval, se opuso a la ocupación militar de las instalaciones y a las medidas de la titulada Ministra.

Diferentes fuentes hondureñas han denunciado que existe una persecución contra escritores, artistas, historiadores y científicos que se oponen al Golpe de Estado.

La directora de la Hemeroteca, formuló una denuncia pública contra la designada ministra golpista Myrna Castro y amigos hondureños han solicitado a la comunidad internacional que se denuncie este atropello a la Cultura Nacional de Hondura. La denuncia de Natali Roque Sandoval dice:

"El día de hoy en horas de la tarde y luego de dos semanas de pesquisas y denuncias en mi contra, al no poder justificar mi despido deshonroso, la Ministra de Facto Myrna Castro me ha enviado mi cancelación por cesantía. "Notificándome su mensaje: que mi presencia no sería soportada ni un minuto más, una comitiva de Personal, Bienes Nacionales y Jefatura de Seguridad me escoltaron (disculpándose, pues me conocen hace tres años) mientras recogía mis pertenencias y desalojaba mí hasta hoy centro laboral.

"La Sra. Castro no pudo soportar que frente a frente le expresara mi repudio al golpe y el desconocimiento a su autoridad de facto, tampoco soportó que publicara el sucio pasado de sus ahora jefes, denunciándome inclusive ante el Ministerio Público por emisión de pensamiento y ¡difusión de material público! ¡No faltaba más!

"Denuncio a la Sra. Castro por persecución ideológica, acoso y despido injustificado.

"La denuncio también en nombre de la comunidad artística y cultural: Nos sentimos profundamente ofendidos y preocupados por el nombramiento ilegal y encima de una persona tan poco calificada para el puesto.

"Finalmente la denuncio en nombre de los niños, jóvenes y comunidades postergadas, a quienes quiere limitar el acceso a libros y bibliotecas, en nombre de los escritores a quienes piensa censurar.

"Reitero mi repudio al golpe de Estado y mi desconocimiento a las autoridades de facto. ¡RESISTENCIA!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Antiprosapoética


Angelpedro Bencomo Artemi Remidan (Desde Artevigo, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mis poemas en prosa poética han sido,
son y serán siempre salvajes,
otros también estarán cargados de ternuras y de pasiones,
de sensualidad y de Cojitos salvajes,
porque no hay nada mejor en esta sociedad patriarcal y demás tumores,
que oler el cuerpo de una mujer después de una noche loca de sexo salvaje.
Mi prosa poética también se ha llegado a plantar y a rebelarse,
sobre todo contra esas tendencias tan dominantes,
al orden impuesto dominante y todos los controles que nos ponen.
Mientras yo sigo escribiendo y transmitiendo,
proponiendo una prosa poética callejera,
de reuniones con la gente en los parques,
escrita con el lenguaje que cada un@ posea,
en mi caso siempre trato de que sea el de mis raíces,
el de mi querido y gran expoliado pueblo;
no sólo el archipiélago canario sino además el pueblo dónde nací y me criaron.
Mi prosa poética tratará de ser lo más sencilla posible,
escrita y plasmada con rabia;
es hasta cáustica,
es hasta corrosiva,
pero también es directa y desnuda,
rotunda y llena de intenciones que invocan siempre a la rebelión y,
amarnos más allá de los propios sentidos de cada un@.
Quiero la prosa poética con toda mi alma y mi corazón,
esa que trato de transmitir sin orden,
liberada siempre de sintaxis opresivas.
No me llegan a molar nada las estrofas asépticas sometidas a rimas y métricas,
paso totalmente de los poemas célebres,
esos académicos y muy clásicos,
la prosa poética que escribo está inspirada en la calle donde se sigue luchando,
donde también te meten un balazo los maderos,
donde se protesta por los robos de estos mangantes del poder establecido y,
también donde se llega a trapichear con todo y,
como ven también existen colas para comprar cocaína,
para comprar heroína o quizás una entrada para el teatro,
existen muchas colas para muchas cosas en esta sociedad machista.
Mientras sigo escribiendo poemas que sean directos,
sin que estos lleguen a tener trampas gramaticales,
porque siempre digo lo que siento y lo que pienso,
pase lo que pase y le pese a quién le pese.
Mis palabras y frases van directas a tod@s,
al corazón y al alma humana de la gente,
esa que suele se empática y hasta solidaria,
también para ese ser que algún día encontraré y juntos nos llegaremos a preanspotar mucho más allá del imperio de todos y cada uno de los propios sentidos,
en ese latente contacto de la dulce nada.
Me meto con la jodida rutina,
con lo anormal y lo vulgar que no puedo dejar pasar y,
contra esos Guanajos que creen que el cuerpo de una mujer es sólo un jodido trozo de carne,
contra esos Simplones que no llegan a respetar a una mujer,
cuando ésta debería tener todo el respeto del mundo,
me sigo metiendo contra lo estándar y lo que siguen diciendo normalizado.
Me chifla la escandalera y a veces hasta las incertidumbres,
quizás sea que no sólo soy un depredador de las palabras,
sino además un gran provocador,
poeta y Celador del Alma,
como otros much@s más que se dedican por igual,
para tratar de incitar a que la gente piense,
a que la gente llegue a reflexionar,
a que la gente llegue un momento en que llegue a decir,
¡basta ya de tantos abusos y tantos robos a costa del pueblo?;
incito a que se planteen muchas cosas en la cabeza y,
que no se las planteen la teleboba que al final nunca les dirán nada bueno.
Ni siquiera me llego a plantear los días,
cuando salgo de mi casa hay veces en las que creo que no volveré a ella ;
repelo esa carcoma que llega descomponer las ideas y los afectos,
con esos filtros de censura estériles y comerciales.
Mi prosa poética sé que llega a quemar las manos de los mangantes,
escribo poemas para todo el mundo,
para que les queme las manos también acerca de lo que leen y,
por supuesto que jodo los ojos y oídos de esos llamados ahora demócratas ladrones que siempre han sido y seguirán siendo de guante blanco,
a esos que les produzca escalofríos para que les fustigue sus jodidas conciencias y
digan que hay que ver cómo escribe éste,
pero si nos pensábamos que era un analfabeto,
un yonki de los que ya nunca más tendrán cura,
pero cuánto estarán y se han equivocado conmigo,
lo digo sobre todo por algunos mal llamados aldean@s,
que no se merecerían llamarse nunca así.
En fin mi prosa poética que,
aunque esta hay veces que vive allá por los lares de las fortalezas Guanches,
esas fortalezas de nuestros queridos y grandes antepasad@s,
o quizás también habría que decir que en el mundo de las utopías,
creanme que siempre tendrá los pies en el suelo y,
la cabeza siempre despejada en la tierra misma,
para ahora seguir bregando y enfrentándome con las palabras,
llegando a demostrar sin otras armas,
que no sólo la poesía,
que no sólo la prosa poética verdadera,
pura y siempre libre porque sale de lo que ven mis ojos y mi propia imaginación,
sin dejarme atrás los propios pensamientos,
esta siempre procederá de la propia calle,
de las propias paredes donde se escriben muchas cosas y,
sobre todo procederá siempre del pueblo y para el pueblo llano,
este por el cuál luchamos para que por lo menos llegue a ser un poquito más libre cada día.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Jorge Luis Borges: la palabra universal. ¿Un ciego con luz, o un lúcido enceguecido?


Cristina Castello (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

«Sentí en el pecho un doloroso latido, sentí que me abrazaba la sed»
J. L. Borges, de «El Inmortal»

Jorge Luis Borges es una metáfora de sí mismo. Es uno de los escritores más destacados del siglo XX y un emblema de su patria argentina, donde todos lo nombran pero pocos lo leyeron. Niño prodigio, vivió su infancia vestido de niña por su madre, quien lo llamaba «inútil» e «infeliz».

Su erudición tiene pocos parangones. ¿Fue tan lúcido para descubrir la sacralidad de la vida, como para escribir? ¿O la lucidez dañó esa parte del espíritu donde está escrito que nada de lo humano debería ser extraño?

Pocos artistas son tan amados y aborrecidos. Y se comprende: los versos de Borges son sagrados, pero su boca fue incontinente. Calificó a Federico García Lorca, como un «poeta menor», y de la misma forma honró a los vates de la Generación del XXVII española; no se privó de críticas a Julio Cortázar; de Cien años de soledad, de García Márquez dijo: «Lindo título, ¿no?». Fue implacable con Charles Baudelaire, se ensañó con Pierre Corneille –autor de «El Cid»– y con Isidore Ducasse (el Comte de Lautréamont).

Más: al ritmo de cada sorbo de su té inglés calificó a Arthur Rimbaud como «un artista en busca de experiencias que nunca logró», y criticó salvajemente a André Breton, potencia de imaginación y poesía; y, aunque nacido en las pampas, su anglofilia era tan fuerte como su franco fobia (Juan José Saer dixit). Demasiado, Mister George.

Su sed, su sed eterna. Este 24 de agosto, se cumplen 110 años de su nacimiento, y la pregunta de siempre sigue en pie: ¿Tuvo sed de poesía, o, también –y sobre todo– de sentirse amado por una mujer? Él, la pluma universal, tuvo amores imposibles y sufrió como los personajes de las novelas más vulgares, que despreciaba. Hasta que llegó su cauce: María Kodama, con quien tuvo una unión en el misterio.

Mente prodigiosa, en «El jardín de los senderos que se bifurcan», propuso –sin saberlo– una repuesta a un problema de la física cuántica. Y toda su vasta obra fue un hito, como disparador de la fantasía de lectores y gentes de letras.

A la par, si bien en su momento condenó a Adolfo Hitler y a Benito Mussolini, después hizo loas de autores de crímenes de lesa humanidad: Francisco Franco, Jorge Rafael Videla y Pinochet, entre otros. Asesinos, condenados en tal condición por la Justicia.

Más que por otros poetas, se sintió marcado por el enorme Walt Whitman. Pero, ¿qué asimiló de él? La palabra de Whitman se batía por la libertad de los pueblos y la dignidad humana; la palabra hablada de Borges defendía –también– la invasión-masacre norteamericana en Vietnam.

Su obra de ficción, plena de ironía, es sobria y precisa pero, en general, tiene una gran distancia con la vida viviente, como si lo que escribía hubiera pasado por su cerebro y no por su sangre; está plena de símbolos, de metáforas tan ricas como poco comprensibles para la mayoría; tiene un sentido metafísico, y muchas veces intensamente lúdico. «Historia universal de la infamia» y «El Aleph», entre otras, son piezas maestras del siglo XX.

Borges fue uno de sus espejos de tinta. Un acertijo. Una suerte de estatua de sí mismo, un monumento, un ser sin piel, por cuyos poros asomaba su inteligencia. Pero en la poesía que escribió asoman sus venas terrenales, irremediablemente: [...] Sin que nadie lo supiera, ni el espejo, /ha llorado unas lágrimas humanas. /No puede sospechar que conmemoran /todas las cosas que merecen lágrimas (de «La cifra»).

La poesía es una voz: la vida viva. Ni siquiera este hombre de la esquina rosada, pudo esconderse tras los muros de cristal del poema. El poema no tiene tapias: es revelador.

La hora de la espada: Borges, Pinochet y Videla

Amaba la música de Pink Floyd, de Los Beatles, de los Rolling Stones y de Brahms. Adoraba a «Bepo», su gato. Mientras, aplaudía al gobierno que hizo desaparecer a 30.000 personas –luego de torturas satánicas–, durante el golpe de Estado de 1976 en Argentina. Abrazado a su gato, Borges reclamó públicamente «cien años de dictadura militar».

«Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno», dijo en mayo de aquel año. Se refería a la reunión que mantuvo con el genocida Jorge Rafael Videla, primer presidente de facto de aquella etapa; había asistido, presuroso, con Ernesto Sábato, quien fue después defensor de los derechos humanos: los rictus de la vida.

El tiempo hizo su juego y en1980, con o sin el gato «Bepo», recibió a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo, gesto en el cual –aunque ella lo niega, discreta– hay una influencia evidente de María Kodama. Entonces se mostró conmovido, y hasta indignado con los militares asesinos; y reiteró esa conducta cuando, ya en democracia, se juzgó a los desaparecedores de seres humanos: recién en ese momento quiso enterarse de los suplicios y muertes sufridos por sus congéneres, y escribió una crónica para la agencia EFE. ¿Había despertado por fin su lucidez para la fraternidad? Ojalá.

Pero las palabras son una suelta de pájaros: imposible remontarlas cuando vuelan a voluntad del viento. ¿En cuántas personas influyeron sus primeras declaraciones? ¿Cuántas, sin pensamiento propio, repitieron los conceptos del poeta sólo porque «lo dijo Borges»?

Paseó entre laberintos, espejos, libros de arena, ruinas circulares y bibliotecas de Babel. Cultivadísimo –es una de las más grandes glorias mundiales de la literatura– se fue de este planeta el 14 de junio de 1986, siempre en espera del Nobel. La condecoración que, orgulloso, había recibido de las manos con sangre de Augusto Pinochet, fue un escollo insalvable para el premio. Aquel día se alborozó con su flamante doctorado Honoris Causa de la Universidad de Chile, y enarboló la hora de la espada. La hora de la espada, el discurso reaccionario de Leopoldo Lugones, quien –con esas palabras– avalaba la siembra de muerte de los futuros golpes de Estado.

Borges fue Borges, ni más ni menos, a pesar de haberse definido como anarquista. A los 17 había sido tildado de comunista, con la prohibición de entrar a Norteamérica. En realidad, sólo había tenido un enamoramiento adolescente de la Revolución Rusa, fuente de inspiración para el poemario «Los salmos rojos», que destruyó tres años después. Sólo se publicaron los versos de la poesía que da título al libro, en la revista «Grecia», en un periódico de España y en otro de Ginebra.

De su pecado de juventud sólo queda esa huella, y las cenizas de tantas estrofas incendiadas.

En 1983 anunció su suicidio en el diario La Nación, en el relato «Agosto 25, 1983». Por cierto que no se quitó la vida; y justificó haber jugado con las palabras y con la opinión pública, en su cobardía para auto inmolarse. ¿Buscaba con sus actitudes, la fama y el espacio que su país le negaba como escritor? ¿Era un exquisito provocador?

Lúdico, me dijo en una entrevista que el deporte que más le gustaba era la riña de gallos; y con su proverbial ironía bajo el aspecto de ingenuidad, se preguntaba por qué en el fútbol 22 hombres corren detrás de una pelota, en lugar de comprar 22 pelotas.

Se jactaba de haber tomado mescalina y cocaína en su juventud. Pero aquello no duró más que un instante: su droga dura fueron los caramelos de menta, y su devoción, la merluza hervida.

Travieso, guardaba billetes de 10, 50 y 100 dólares entre los libros de su Paraíso: la biblioteca. A pesar de no haber creído en ningún dios, antes de morir rezó el «Padre Nuestro», porque así lo había dictaminado muchos años antes, su madre. Doña Leonor Acevedo seguía rigiendo el destino del hijo –el «inútil» e «infeliz»–, obediente hasta el último soplo, que exhaló el 14 de junio del ’86.

«Me duele una mujer en todo el cuerpo»

Su padre lo llevó a un prostíbulo en Ginebra, para que ejerciera por primera vez como varón; y desde entonces, el amor le fue una frustración. Muy amigo de Adolfo Bioy Casares, escritor y caballero excelso y de una personalidad fuertemente seductora, Borges vivía a través suyo, lo que la vida no le daba: la pasión de una dama. Se sentía el patito feo.

El nombre de una mujer recorrió el mundo en los versos borgianos: «Yo que he sido todos los hombres, no he sido aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach». Matilde no existió jamás: era el personaje de una novela ignota y de baja calidad, a quien él dio entidad universal con su estrofa.

La soledad puede ser una telaraña.

A Elsa Astete Millán, su primera esposa, la conoció en 1931, cuando él tenía 32. La relación fue terrible: sin amor, sin pasión, sin interés de ninguno de los dos por el otro. Ella se enamoró de Ricardo Albarracín Sarmiento, dejó al poeta ciego y amante de las espadas, y se casó con el candidato nuevo. Sólo después de decenios, Elsa relató aquel fracaso, sin mucha elocuencia:

―«No se dio», contó, apenas.

―«Sólo la esperaba a ella», gimió el poeta a modo de narración.

Para mitigar la espera, Borges se enamoró de Estela Canto –quien jamás lo amó–, de Silvina Bullrich, de María Esther Vásquez, y más.

Y llegó 1965 –habían pasado más de treinta años– y el reencuentro con Elsa. Él ya estaba casi ciego, tenía 68 años y ella 57. Sin que le importara su agnosticismo, se casaron por iglesia: por amor, todo podía sacrificarse. Al menos eso creyó.

Doña Leonor Acevedo había influido una vez más: ―«¿Cada noche de su vida, antes de acostarse, miraba tu foto», dijo a su futura nuera.

El matrimonio se terminó después de tres años, en 1970. Georgie se cansó: sin una palabra, salió de la casa conyugal y no volvió jamás. Unos meses después, mientras paseaba con su sobrino por la calle Florida de Buenos Aires, Elsa Astete Millán se cruzó con el escritor y lo saludó:

―«¿Quién es? », preguntó el poeta, ya totalmente ciego. ―«Es Elsa, tío», fue la respuesta

―«¿Y quién es Elsa?», repreguntó Borges.

Enterraba el amor, ¿el amor? ¿Fue Millán la pasión que le hizo escribir me duele una mujer en todo el cuerpo? Todo hace pensar que no, pero... Qui sait?

Alcanzó la fama recién en la antesala de la vejez, a pesar de haber comenzado su vida literaria como un superdotado. A los siete años había escrito en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, el cuento «La visera fatal», inspirado en un episodio del Quijote; y a los nueve tradujo del inglés «El príncipe feliz» de Oscar Wilde.

Su obra incluye cuentos, ensayos y poesía. Fue un innovador, abrió senderos. No hay que olvidar que dos de las grandes revoluciones de la lengua castellana, tuvieron su origen en la América morena: una fue la de Rubén Darío y el modernismo; y la otra, la de Borges, a partir del cambio que impuso a la narrativa. Además, hizo guiones de cine, crítica literaria y prólogos; escribió en colaboración con otros escritores, y tradujo obras del inglés, francés, alemán, anglosajón y escandinavo antiguo.

Era como Leonardo da Vinci, complejísimo y lleno de matices, con inteligencia fascinante e imaginación enorme. ¿Era como el genio da Vinci? Así lo siente María Kodama. Cultivadísima, escritora e incansable cancerbero de la obra del Maestro, ella amaba tanto «su rostro de conejo» como verlo reír tal «un cachorro de tigre al sol».

«Ulrica», según él la llamaba –nombre nórdico que quiere decir «Osita»–, escuchó por primera vez un poema del que sería su esposo, cuando tenía cinco años; lo conoció a los 12 y la relación amorosa empezó a finales de los’60, pero se hizo exclusiva, desde el adiós a Elsa. «Osita» fue también un gran soporte de la actividad literaria y personal de Borges, lo ayudó en la dirección de su colección «Biblioteca personal»; y escribieron juntos, en colaboración, «Breve antología anglosajona» y «Atlas».

Fue desenfadada, fresca y espontánea con el Maestro: a pesar de su juventud, le discutía cosas que podrían haber parecido una insolencia y que, sin embargo, a Georgie le gustaban y divertían. Y así la disfrutó: libre como un animal en la selva, según ella se define, a costa de ser prisionera de su libertad.

María fue los ojos a través de los cuales Borges descubrió geografías, amaneceres y obras de arte presentidas pero vedadas para sus pupilas en penumbras. Hoy, el poeta descansa –por su elección– en el cementerio Plainpalais (Ginebra), cerca de donde había tenido su primera experiencia sexual, en aquel prostíbulo. Vaya coincidencia.

Y tantos amores frustrados, y tantos versos, y dos esposas, tan diferentes.

Elsa le había dicho:

-«Georgie, aprovecha tu cuarto de hora; hoy estás en el candelero, pero dentro de dos o tres años nadie se acordará de vos».

María lo acompañó hasta el final y hoy recorre el mundo, para mantener vigente y hacer crecer la obra del poeta. Y no le debe de ser fácil: no es sencillo tener talento y ser la viuda de un grande, en un país como Argentina, donde tantos quieren apropiarse del alma del Maestro. ¿La amó? Nadie puede saberlo, el corazón del hombre es insondable, aún para sí mismo.

«Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. / Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines de Oriente y de Occidente, cuánto Virgilio», le escribió, entre tantos versos. Es como el ojo del huracán: serenidad y silencio cuando todo se arremolina a su alrededor, dijo de su mujer.

«Y que nadie temiera», está grabado en la tumba de Jorge Luis Borges, un grande de las letras y un poeta sin compromiso con la vida humana. Sediento, lúdico, incontinente verbal, brillante, desamparado, a veces un niño. En los días anteriores a su muerte, contaba a su esposa de los caramelos «toffie» que le compraba su abuela, hablaban de literatura y estudiaban árabe.

¿Fue un hombre ciego pero con la lucidez a flor de alma, o la luz del conocimiento lo encegueció? «Debo justificar lo que me hiere. /No importa mi ventura o mi desventura. /Soy el poeta», había escrito.

Quizás sea la mejor sentencia y la única conclusión.

Cristina Castello es poeta y periodista, bilingüe (español-francés) y vive entre Buenos Aires y París.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

A la izquierda de la derecha


Edgar Borges (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Suena a reiteración, pero también a fiesta privada, a club de enemigos muy íntimos; a maquillaje. A matrimonio de conveniencia. Y lo peor es constatar la veracidad del título: hay un sector que vive a la izquierda de la derecha.

El pensamiento ultraconservador representa la carga oxidada de la evolución humana; eso ya lo sabemos. De la derecha nunca surgirán respuestas que beneficien al individuo (ante sí mismo) ni al colectivo (como un todo integrado por individuos); eso ya lo sabemos. Pero, luego de tanto desgaste conceptual y práctico, ¿qué hace la izquierda para transformar este ciclo de dominio con aroma a derecha? Un vez conscientes de la forma de poder imperial que establece la derecha contra el individuo, ¿no deberíamos centrar el debate progresista en el propio cuestionamiento de nuestras erráticas estrategias?

Es cierto que hay muchas formas de hacer izquierda, pero, hasta ahora, ninguna de ellas ha logrado representar una opción vigorosa de pensamiento y acción. Y, dentro de esta variedad de izquierdas (desde las cómodas hasta las oxidadas), deseo centrar mi crítica en la izquierda (más engañosa) que cuestiona el modelo de poder sentada a la mesa (a la izquierda del banquete) muy al lado de la derecha. Es ese el tipo de progresismo cómodo que, ingenua o calculadamente, reproduce los mismos vicios del sistema que cuestiona. Y hace política (barata) diciendo que la derecha genera cúpulas, pero desde su progresismo también se instauran grupos privilegiados; levanta la voz contra los prejuicios de la cultura conservadora, pero desde su núcleo sólo se promocionan los valores (dogmáticamente) comprometidos con su causa privada. Se fabrican medios para competir con la derecha, no para cambiar la esencia del modelo. Poco o nada se trabaja para crear e impulsar un nuevo formato de convivencia, por ejemplo, basado en el respeto a la diferencia de cada individuo en comunión con el colectivo (y toda forma de energía). Esa izquierda terminó pareciéndose demasiado a la derecha que cuestionaba. Y, como si fuesen brazos de un mismo cuerpo, derecha e izquierda juegan a construir “castillos de mierda” en el pantano central del sistema. Es decir, en el centro donde se rentabilizan todas las ideas.

Alguna forma (y fondo) de izquierda tendrá que librar una gran batalla interna acorde con el siglo XXI. Ya no bastan ni las ingenuidades ni los desgastes conceptuales. Quien esté cansado que se lance a la cama, pero que no sea obstáculo del camino. Es absurdo (o engañoso) pretender cambiar el mundo bailando el mismo ritmo de los dueños de la fiesta. Cada vez se ven menos las diferencias entre políticos de derecha e izquierda; ya hasta sonríen igual, a medias, ni muy vivos ni muy muertos. Hace tiempo que asisten juntos (casi tomados de la mano) a las cumbres y a las fiestas populares. Y, con esta crítica, no estoy favoreciendo al tirapiedrismo. Hace rato que el sistema capitalista neutralizó cualquier posibilidad de lucha armada. Mucho menos podrían las piedras favorecer causa alguna. Me refiero a la urgente necesidad de instrumentar un pensamiento de izquierda realmente opcional (y estratégico) al modelo consumista. Tal formato debería diseñarse desde el vigor y la creatividad. No se requieren camaleones ni seudo progresistas (a la moda); ya de eso hemos tenido bastante.

El siglo XXI necesita una izquierda estratégicamente capaz de cambiar el mundo. ¿Quién dice que no es posible levantarse de la mesa del banquete consumista? Sólo habría que tener la voluntad y la inteligencia histórica como para atreverse a dejar el salón y salir a hacer la mesa con todos, a la luz del sol y a plena calle.

Edgar Borges es venezolano residente en España.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La extraña muerte de Michael Jackson: La proliferante difusión de su baile y música “pop” expresan la decadencia del arte y la estética burguesas


Antonio Guerrero (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I

Higinio Polo en un artículo acerca de la manipulación del arte, de la pintura “expresionista abstracta” representada por los pintores Pollock, Doblieb, De Kooning, narra que, tras la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo norteamericano trasladó, desechando el arte burgués, democrático y antifascista, que, para entonces estaba centrado en París, alrededor de pintores como Picasso y Matisse, a Nueva York, invirtiendo en el fomento del arte abstracto “expresionista” millones de dólares.

A través de “especialistas del arte” de la CIA el imperialismo yanqui le dio impulso a las “Galerías” -superando los Salones criticados por Manet-, convirtiéndolas en centros de exposición del arte-mercancía, promovido por las grandes cadenas de propaganda mediáticas.

En política -asevera el crítico- el imperialismo yanqui a través de los Presidentes Harry Truman y Dwight Eisenhower, ignorantes de arte, promovían a esta pintura calificándola de “arte libre” estigmatizando el arte realista -donde los protagonistas eran los trabajadores- creado en la sociedad socialista de la URSS, colocándole el membrete de “arte sometido al control político del Estado y del partido”.

II

En realidad el “expresionismo abstracto” fue el germen del arte difuso de los rascacielos -dentro del cual se parapeta el capital financiero- bajo cuyos colores y formas, bajo las cuales aparecen personajes donde se diluye la realidad de la sociedad de clases norteamericana y la lucha de clases; donde se invisibiliza a los obreros calificados y no- calificados, a las clases trabajadoras de la fábrica y el campo, a las nacionalidades indígenas, al pueblo negro y se mimetiza y oculta la dominación del capital financiero. (Algunas de cuyas cabezas han aflorado, ahora, con motivo de la profunda crisis cíclica, de sobreproducción, que se expresa en la quiebra de la General Motors, pero que brota, solo, como una crisis del dólar, cuando es su reflejo).

El “expresionismo abstracto” fue promovido y financiado para afirmar el poder del imperialismo yanqui en el mundo utilizando la pintura abstracta como medio de alienación de las masas para sostener espiritualmente al sistema capitalista convirtiendo sugestivamente al arte en mercancía, enriqueciendo a los artistas manipulados por la CIA.

Este crítico del arte burgués precisaba que, en esa coyuntura, dejando atrás el mecenazgo feudal, se rubrica la conversión del arte en instrumento de las galerías, elevando a éste en arte para el consumo del público, arte pagado por el imperialismo, el mismo que se elabora generando corrientes de opinión pública burguesa a través de la manipulación de los medios de comunicación masiva.

Para lograrlo, se captan los gustos artísticos del consumidor, sus apetencias artísticas, ya instauradas en el espíritu construido entre los jóvenes por el ambiente que crea el ilusorio mercado capitalista.

III

Ese fenómeno adquiere una connotación más formidable, potente y acelerada en la música y el baile, utilizando al cine, primero, y luego a la televisión; ahora es un fenómeno infinitamente más rápido dado el impacto que, en el desarrollo de los medios de comunicación masiva, ha generado la Revolución Tecnológica, pero la metodología básica, solo se ha perfeccionado, sus pasos son los mismos: Tras la valoración, inicial, del producto artístico lanzado, las grandes empresas del espectáculo masivo, re-lanzan al consumidor esos productos artísticos y hacen el rastreo, el monitoreo de los resultados del lanzamiento de aquellos captando así el impacto que esos productos artísticos generan entre las masas, al estimular, desde nuevas formas y contenidos, sus gustos musicales, pictóricos, dancísticos, artísticos en general, ya creados por el arte burgués de consumo.

Tras captar los resultados del lanzamiento de esos patrones, de esos prototipos y arquetipos creados y difundidos, promovidos por la propaganda mediática capitalista, seleccionan aquellos -los que han provocado el mayor impacto- y atrapan en las redes del mercado de consumo a la juventud, a las masas; el resultado final es la venta, la adquisición masiva de los productos artísticos que “han pegado” en el mercado del espectáculo de masas.

La promoción, en grandes escenarios llenos hasta el tope, de las canciones y sus ritmos, y de los artistas que han ganado los “discos de platino”, corrobora el éxito de las empresas del espectáculo masivo, y, desde luego, asegura sus millonarias ganancias logradas con la afluencia de la juventud a dichos espectáculos y con la venta del producto artístico promocionado a través de todos los medios de comunicación masiva modernos.

Proceden, con la música y las artes en general, creando la necesidad de un arte basado en la manipulación de los gustos y apetencias artísticas creados por las masivas empresas del espectáculo entre las masas, igual como lo hacen las grandes cadenas de alimentos con las hamburguesas y los “hot-dogs”.

IV

El fenómeno del pop-art, en la pintura, adquiere una eclosión en la música pop -antirrealistas ambos-, cuyos ritmos, sugestivas cadencias romántico- eróticas, erosionan la sensibilidad de la juventud inmersa en el ambiente creado por los valores artísticos del capitalismo.

De este modo introducen a las masas en el caótico y alienante mundo de la música, la danza, del arte decadente burgués, beneficiándose a la vez de los opíparos capitales que producen las grandes empresas del espectáculo como Sony Music, Wagner, etcétera; por esta vía logran, además, otro objetivo: embellecer al sistema capitalista ocultando las causas de la crisis y mimetizando sus efectos entre los pueblos, entre la juventud.

Por ejemplo, la reciente quiebra del “gigante” de la automovilística norteamericana, General Motors, así como los sucesos del golpe militar en Honduras han sido disminuidos a través de la atosigante y masiva difusión de videos enajenantes -como “Triller”- de Michael Jackson, el artista de la música “pop” y por la difusión masiva de los detalles de su vida artística, de su sorpresiva y fulminante muerte a los 50 años, y de sus últimos ensayos previos a la gira mundial que preparaba.

V

Con la reciente, y extraña, muerte de Michael Jackson, elevado a la categoría de “Rey del Pop”, se han develado también las circunstancias en que fue encontrado muerto, en su baño, por Priscila Presley, su ex-esposa, al cantante de rock, Elvis Presley; ciertos objetivos comentaristas de arte han destacado como, en el caso de Michael Jakcson, los masivos medios de comunicación y las grandes empresas disqueras y de videos como Sony Music, han aprovechado su deceso para realizar una suculenta promoción de sus discos y videos entre sus “fans” absorbiendo multimillonarias ganancias; su muerte, el llanto de sus familiares, las palabras envueltas en lágrimas de uno de sus hijos, menor de edad, y hasta las declaraciones de uno de los niños con cuyos padres se negoció el silencio en 20 millones de dólares para que no se hiciera un escándalo respecto de las denuncias de pedofilia de las que fue acusado realizaba en el parque del “Nunca Jamás”, construido por él, bajo el influjo de la figura mítica de Peter Pan, a través de la cual evadió su infancia de penurias y presiones psicológicas; todo este andamiaje mediático ha servido para acrecentar las multimillonarias ganancias de las multinacionales del espectáculo de masas en miles de millones de dólares y en euros, como ocurriera tras la muerte de Elvis Presley que, además, a raíz de ésta y de las llorosas memorias de miles de jóvenes se editaron no solo discos y videos, sino camisetas, juguetes, monigotes, carteles, fotografías, etcétera, con los cuales las grandes empresas capitalistas convirtieron la imagen de Presley en un ícono mundial entre la juventud envuelta en los ritmos y canciones melódicas, empalagosas, sugestivas en torno de los temas del amor romántico, sensual, erótico, brotado de sus movimientos, de su voz, de sus ojos lánguidos, utilizándola para engordar sus millonarias cuentas bancarias.

Bajo otras circunstancias y en otras niveles, ahora, en el período de la revolución tecnológica, monitoreando a escala mundial la TV, el TV Cable, Internet, los IPOD, DVDs, DCRs, toda la gama de medios e instrumentos digitales que el imperialismo y las grandes empresas multinacionales del espectáculo de masas hacen uso para alienar a la juventud y enriquecerse a costa de aquella enajenación que concita a lo jóvenes a introducirse en un individualismo que luego los envuelve en la descomposición social, en la degeneración sexual, la drogadicción, en el quemeimportismo frente a los profundos problemas sociales derivados del cierre de empresas generados por el capitalismo que recientemente ha echado a miles de trabajadores de las empresas en los Estados Unidos, en Europa, etcétera, la imagen del talentoso Michael Jackson moviendo sus pies, sus caderas, cantando rítmica o sensualmente, le han servido al imperialismo, a la par que para acrecentar millonarias ganancias manipulando hábilmente su muerte, para alienar a la juventud y a los pueblos del mundo.

VI

Desde niño, presionado por su padre para salir de la miseria en que estaba envuelta su familia proveniente de los hogares humildes de raíces esclavistas negras, Michael Jackson, como muchos artistas negros de relieve y calidad, (Louis Armstrong, Ray Charles) mostró su riquísima calidad artística como bailarín, cantante, creador, intérprete, músico y compositor; aunque artificialmente elevado a la calidad de “genio” por la volatinera propaganda de los transnacionales de la música, Jackson fue un gran artista, solo que fue utilizado para apuntalar al sistema capitalista a través del crepitante ritmo de la música pop que lo enriqueció y lo destruyó como ser humano al envolverlo en su individual y personalista imagen mítica, en ese mundo alucinante en el que introducen a la mayoría de los artistas de la burguesía el sistema perfeccionado del mercado del arte burgués bajo cuyas circunstancias murió para convertirse en otro producto explotado por dichas grandes cadenas musicales y artísticas del espectáculo capitalista de masas.

Envuelto en ese mundo alienado de los problemas y la vida de la gente pobre, de su propio pueblo originario negro, Jackson murió. Aunque sensible a esas raíces realizó esfuerzos para tocar algunos de esos fenómenos en sus videos como lo hizo en las favelas de Brasil con temas musicales creados por él, ésta era solo una visión mesiánica nacida del deseo de sacarlos de la miseria por un camino que a la mayoría de los niños de las barriadas pobres, de los cinturones de miseria urbanos, les está vedado, pues la mayoría no pueden salir de esa situación de pobreza por medio de ningún Mesías, sino, apoyándose en sus propias fuerzas, alzarse a la conquista de su emancipación como clases oprimidas por el capitalismo a través de la revolución social, único medio de liberarse de la explotación y opresión generada por la acumulación de la riqueza producida por los trabajadores y concentrada injustamente en las manos de un puñado de usufructuantes de la misma, los dueños de las trasnacionales, de los monopolios de los países imperialistas, y de las oligarquías criollas en los países dependientes; y, en este caso, de las empresas del espectáculo masivo y alienador que domina el mundo capitalista.

Los sueños de la mayoría de niños negros, mulatos, indígenas, mestizos, de enriquecerse y ser figuras al ver la fama, el enriquecimiento de artistas como Jackson, Presley, lanzados al estrellato del espectáculo de masas es ilusorio y ocurre, también, a través de las grandes cadenas televisivas y de los monopolios del deporte capitalista de masas, el fútbol, que manipula las imágenes de jugadores estrellas como Cristiano Ronaldo, Nesy, Antonio Valencia, Benítez y otros artistas del balompié envueltos en la ronda del espectáculo, de la fama y los millones de dólares y euros que invierten las grandes empresas del futbol las cuales exprimen el jugo al arte, la potencia y la magia que crean, durante sus años mozos, estos artistas del football surgidos en las canchas de polvo de los barrios pobres gambeteando una pelota usada.

Simplemente para la gran mayoría de los niños pobres, ese “milagro” no ocurre, pero los envuelve emocionalmente y físicamente en las alienantes redes creadas por las multinacionales de los espectáculos de masas que fomentan, tanto al arte burgués como al fútbol espectáculo y hacen de estos talentosos artistas mercancías para su enriquecimiento, manipulando sus dotes artísticas, su talento creador brotado de las canteras populares.

VII

En realidad, tanto la vida, especialmente los últimos años y días de las vidas de Michael Jackson como de Elvis Presley muestran la decadencia moral, ética, del sistema capitalista que manipula, destruye las vidas de quienes poseen talento artístico, al envolverlos en ese mundo ficticio, enriquecerlos y alienarlos, pues tanto Michael Jackson como Elvis Presley mueren, no de paros cardíacos, esto solamente es el efecto de dos vidas envueltas en la utilización y el consumo de fármacos, de drogas con las cuales calmaban sus profundas dolencias espirituales resultado del mundo ficticio de la fama en que se vieron envueltos, de la enorme soledad interior de dos vidas destruidas ideológica, moral, espiritualmente por el imperialismo.

La mayoría de esos artistas talentosos surgidos de las entrañas del pueblo son manipulados y sirven para que los monopolios del espectáculo artístico burgués se enriquezcan a costa de aprovechar su talento, sus cualidades artísticas expresadas en el dominio que aquellos logran al crear bellísimas piezas artísticas, las cuales, dado el escenario y los objetivos de consumo y enriquecimiento mercantil que las ronda, finalmente evaden, o mimetizan la realidad de la vida de sus pueblos originarios; las grandes empresas de espectáculos como Sony Music extraen hasta la médula las cualidades artísticas, manipulan las dotes musicales, dancísticas, de aquellos artistas, sacando a flote la decadencia de la estética burguesa que privilegia la forma, las filigranas, los efectos especiales, el sonido, las luces, el humo, para darle cobertura a la visión individualista del amor, el erotismo, el sexo, que afloran de modo natural en la juventud, deformándolos, sumergiéndolos en la alienación, para lo cual realizan grandes inversiones tecnológicas que les producen grandes ganancias.

VIII

Este fenómeno del espectáculo artístico de masas va en desmedro, oculta la vida, el protagonismo, la belleza de los trabajadores y de la juventud de ambos sexos que brota del trabajo en la fábrica, en el campo, en la escuela pobre, en el colegio y en las Universidades laicas, en los barrios, y que es sustento para la creación del arte popular que enriquece la concepción estética emancipadora, proletaria.

Este apabullante arte decadente es opuesto a la visión artística-cultural clasista; mimetiza, oculta los grandes fenómenos de la realidad, de la vida y lucha de los oprimidos, de sus auténticos elementos populares imbricados a sus culturas e identidades étnicas que deben servir para, elevando su calidad artística y sus contenidos ideológico- políticos, educar, orientar y organizar al pueblo en el camino de su emancipación social; sobre todo, del arte y la literatura realistas creadas por los artistas y escritores progresistas y revolucionarios cultos, quienes, armados de los elementos culturales progresistas, particularmente de la cultura científica, del arte y la literatura revolucionarias proletarias, deben, debemos asumir el liderato para desarrollar, para crear nuevas expresiones artísticas realistas, populares, en los diversos géneros del arte, que contribuyan a la educación política e ideológica de la juventud, de los trabajadores y los pueblos, para, desde estas correntadas artísticas populares, fortalecer la lucha de los trabajadores y los pueblos en su objetivo de conquistar, a través de la revolución social, el Poder Popular, e iniciar la construcción de la vida nueva, del socialismo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Las crónicas de la colonialidad


Francisco Javier González (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Algo más de siglo y medio después de que Colón “descubriera” las Indias Occidentales y llevara a esas “nuevas” tierras de Incas, Aztecas y Mayas, transmutadas luego a América , la “civilización” occidental de la cruz, la espada, las encomiendas, los virreyes y la esclavitud; 110 años después de que los portugueses comenzaran a “civilizar” Brasil; 105 años después de que los franceses de Jacques Cartier plantara en tierras de hurones y algonquinos, una cruz de madera y tres flores de lis, y “adquirieran” así a Quebec para el rey francés; 55 años después de que Walter Raleigh fundara lo colonia de Virginia; 20 años después de que el Mayflower “peregrinara” a cristianizar, sajonizadamente eso si, a Massachusetts y 15 de que los holandeses de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales instalaran en la desembocadura del Hudson a la abuela de la actual Nueva York con el nombre de Nieuw Amsterdam, fueron los suecos los que, reinando en el país escandinavo la Reina Christina –la de verdad, la llamada “Minerva del Norte”, la amiga de Descartes y no la Greta Garbo de la película de Mamoulian- se propusieron instalar en el norte de Abya Yala otra colonia “civilizadora” europea más: “Nya Sverige”.

Los suecos desembarcan en el hoy gringo estado de Delaware en 1638 y fundan “Fuerte Cristina” en el solar del actual Wilmington, población inicial de la Nueva Suecia que ese mismo año cuenta ya con más de 600 suecos establecidos. Desde los puertos de Stockholm y Gothenburg parten regularmente los navíos que llevan hombres, pertrechos y municiones a la nueva colonia, en liza desde su nacimiento con la vecina colonia holandesa de “Nueva Amsterdam”. Algunos, como el “Katt” atracan, con problemas, en Puerto Rico y las mercancías para Nueva Suecia terminan decomisadas por los españoles a pesar de la amistad que unía a la Reina Christina con el Rey español Felipe IV a quién había regalado dos obras de Durero, pero la colonia va creciendo paulatinamente y creándose nuevos fuertes para frenar a los holandeses.

En septiembre de 1653 la Reina Christina decide enviar una nueva expedición de apoyo a la incipiente colonia –la décima desde su fundación- y ordena al Capitán de Navío Mr. Johan Bockshorn el traslado en su barco, el “Öhrn”, de unas 100 familias, mercancías y municiones para el apoyo del Gobernador de Nueva Suecia Mr. Johan Printz. Nombra también la reina sueca a Mr. Johan Rijsingh, del Royal College of Commerce, como Comisario y Consejero Asistente del Gobernador, a Sven Schüte como Comandante de la Milicia a Mr. Elias Gyllengreen como Teniente de Navío y al joven ingeniero y matemático (cartógrafo) por la Universidad de Upsala, Per Lindheström, recomendado por el muy influyente Commercial College como políglota (latín –la lengua culta de Europa, alemán, danés y francés, además de sueco) y como informador/supervisor del estado de las fortificaciones en la colonia y de las características de la misma. El Öhrn zarpa de Estocolmo hacia Gotemburgo y, a primeros de 1654 reúne a la tropa y a los hombres libres a trasladar a Nueva Suecia estando listo para zarpar a principios de febrero, pero entre tormentas y hielo se va retardando la partida. Finalmente tras una serie de peripecias entre Calais y Dover, de ser cañoneados y apresados por una fragata inglesa y de conseguir finalmente pasaportes ingleses de libre circulación, el Öhrn, saludando con salvas de sus cañones, se hace de nuevo a la mar desde la Bahía de Weymouth junto a la isla de Portland en la mañana del 3 de marzo de 1654 rumbo a Nueva Suecia.

El Öhrn deja a estribor el inglés Cabo de Sorlinger y a babor el francés de D’Ouessant y se interna en el Océano Occidental hacia las colonias americanas pero, casi inmediatamente, se desata una violenta tempestad y fuerte oscuridad que dura 17 días, hasta que, totalmente perdidos, entrada la noche del 20 de marzo avistan tierra y logran llegar a una amplia bahía con las luces de una ciudad al fondo donde los saludan con una salva a la que el Öhrn responde con sus cañones. Al no conocer que gente poblaba aquella costa, el capitán Bockshorn convocó en plena noche al Consejo del Barco formado por el comisario Rijsingh –que actuaba de Gobernador en presencia de extranjeros- el comandante Schüte, el Teniente Gyllengreen y el ingeniero P. Lindheström, en previsión que los pasaportes suecos que llevaban con el sello real no fueran legibles ni entendibles por las autoridades del territorio, por lo que Lindheström, como políglota se encargo de redactarlos nuevos en latín y trasladar los sellos de cera de la Reina Christina a los nuevos pasaportes.

Poco después de amanecer el 21 de marzo tres balandras partieron de tierra y abordaron al Öhrn con el Gobernador de la Plaza, D. Philipo, y numeroso acompañamiento. Al conocer la nacionalidad y destino del barco y dando por buenos los pasaportes, preguntó al capitán sueco como era posible que hubieran navegado casi tres semanas, arribado a su puerto y no saber donde estaban, por lo que le narraron lo sucedido, que concordaba con grandes tormentas que también en puerto habían sufrido. Lindheström, como cronista de la expedición, relata que el Gobernador “nos pidió si teníamos lino fino, jamón ahumado o algo parecido, lo que entre ellos es considerado una rareza, y el Comisario Rijsingh ordenó traer 2 prendas de lino fino de Holanda y 8 piezas de buen jamón ahumado, lo que regaló al Gobernador, que las aceptó con mayor agradecimiento que si le hubiéramos dado varios cientos de monedas”.

El Gobernador invitó a Mr. Rijsingh y a lo suecos más notables –los primeros suecos que arribaban a ese puerto y ciudad- a bajar a tierra y, tras una nueva serie de peripecias, de las que la menor no fue el ser acogidos a pedradas por la gente que recelaba de los luteranos infieles, pedradas que no cesaron hasta que el Gobernador envió a “un oficial para que fuera por toda la ciudad y a la entrada de las calles, acompañado de varios pregoneros y tocando tambores, a proclamar y anunciar que si, de una forma u otra, alguien se atrevía a tocarnos o atacarnos, perdería la vida”, los suecos se alojaron en la ciudad en casa de un cónsul, alemán de nacimiento, llamado Hieronymus Lievent, y contrataron un interprete francés para que les sirviera mientras estaban en tierra. El Gobernador envió, a la caída de la tarde, a un paje al hospedaje de los suecos para invitar a Mr. Rijsingh y al resto de oficiales suecos a una cena en su palacio al día siguiente, cita y cena de la que da cumplida cuenta el ingeniero Lindheström.

“El día 22 de marzo fuimos conducidos por los mensajeros del gobernador, a su palacio para celebrar el banquete al que nos había invitado la tarde anterior. Por ese motivo y debido a que éramos oficiales, envió a muchos negros con sombrillas para acompañarnos. Cada negro llevaba una sombrilla sobre la cabeza de un oficial para protegerla de los rayos del sol. Estas sombrillas están hechas como un gran cono y en su parte más baja son anchas como el fondo de un gran barril. Son de arpillera y están teñidas de rojo, verde, azul, amarillo o de cualquier color, con estrellas pintadas en el cono; un gran penacho de seda teñida y tafetán, de 3 anas de largo (1,80 m. aprox.), sujeto por encima del cono, está atado firmemente a una larga vara pintada. El negro agarraba con ambas manos esta vara y caminaba detrás del hombre al que daba sombra; y llevaba la sombrilla de modo que estuviera suspendida exactamente por encima de su cabeza. En el palacio del gobernador fuimos tan magníficamente tratados que la pluma no puede describirlo. Nunca habíamos visto una cena tan suntuosa, con solo dulces, ni hubiésemos podido imaginar que sería posible encontrar tantas frutas creciendo en una sola tierra. Esta cena fue servida en 4 fuentes de plata, consistiendo cada una de 25 platos, así que finalmente hubo un total de 100 platos de dulces”.

¡Lugar curioso y distinto, como solo se dan en las colonias, era este al que arribaron los perdidos súbditos de la Reina Christina! Totalmente desconocido hasta el punto de que, de los suecos “muchos estaban tan ansiosos por probar todas las cosas que crecen allí, que varios perdieron la vida por ello. En ese lugar crecen plantas que son venenosas. Cuando se rompen los tallos de cierta clase de ellas, mana una especie de leche blanca que es el veneno más poderoso y virulento que se pueda encontrar”. El capitán sueco aprovechó para un buen negocio, vendiendo a su esclavo Jute por 9.600 libras de azúcar, además de algunos cascos de melaza, para que trabajara para su nuevo dueño entregándole “medio riksdaler diario durante el resto de su vida. Lo podía obtener de la forma que quisiera, bien por medio del trabajo a robando, cosa que a su dueño no le importaba……pero no debía ser un chico perezoso, ya que, si no entregaba a su dueño la citada cantidad de dinero, éste lo pondría en el potro y le arrancaría la piel de la espalda” El trabajo del esclavo se desarrollaba fundamentalmente en las plantaciones y en los ingenios para prensar la “caña de azúcar que allí crecen en las plantaciones como grano sembrado o plantado, muy cerca unas de otras, como los juncos en Suecia”.

¿Qué extraña tierra era esa, de esclavos y sátrapas gobernadores, de negros con sombrillas para proteger a los europeos del ardiente sol, de fuentes de plata con 25 platillos de dulces de frutas y de blanca leche venenosa manando de desconocidas plantas, a la que arribaron los perdidos suecos? “El 26 de marzo levamos anclas, zarpamos, saludamos y dimos las buenas noches a Gran Canaria, navegando desde ese lugar con un viento nordeste y suroeste por el oeste hacia el Eastern Passage”.

Los suecos no lograron consolidar su colonia en América a pesar de que el “experto en el arte de las fortificaciones,” según lo califica el Royal College, que era Mr. Pär Märtensson Lindheström, perfeccionó las defensas de Fort Christine y Fort Trinity. A los 17 años de establecida, en 1655 y siendo gobernador Mr. Johan Rijsingh, el principal invitado del gobernador colonial de Gran Canaria, fue invadida por sus vecinos de Nueva Holanda, que a su vez fueron presa en 1664 de los ingleses y pasaron a formar parte de las Trece Colonias del imperio británico en América del Norte hasta la Declaración e Independencia yanqui de 1776. Gran Canaria, Canarias toda, sigue como resto del imperio español, hoy de cartón piedra donde el sol ya se pone, solo que una hora más tarde.

Nota: La parte que corresponde a Canarias se puede encontrar editada por José A. Delgado Luis en el Valle de Taoro -Orotava 1991- en su muy estimable colección “a través del tiempo”. Es una lástima que el Prof. de H. de América de la Universidad de Aguere, Manuel Hdez Glez, que proporcionó el texto, no incluyera la litografía que figura en la pág. 46 de la edición de Philadelphia de 1924 bajo el título “Shade as protection against the sun” mostrando a los oficiales europeos protegidos del sol canario por los esclavos negros y sus sombrillas.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Algo de cine: El baño (2000)


Jesús Dapena Botero (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el milenario país chino, después de la revolución maoísta, han traspasado sus murallas, vientos revisionistas, que desmantelan antiguas tradiciones de la vida comunitaria, para dar espacio a una descarnada urbanización: allí, en la gran ciudad, se reservan espacios donde el individuo puede saltar de la masa, por un instante, para, en máquinas traganíqueles, por una módica suma, pueda darse un rápido baño, para no perder el tiempo, que los capitalistas le han enseñado que es oro.

¿Quién tendría todo el día para pasarse en el baño?, Eso podía hacerse en los baños públicos, en otros tiempos, allá por fuera de Pekín, como en el establecimiento de Liu y su hijo discapacitado Er Ming.

Da Ming, el hijo mayor, vuelve con una mentalidad distinta; ahora es un próspero hombre de negocios, que ha creído, por un dibujo que le ha enviado su hermano, que su padre ha muerto; pero, la vuelta de Da Ming trae consigo el conflicto, entre el pequeño mundo de los hombres dedicados a los viejos rituales acuáticos y el otro, el que se fue hace tanto a hacer fortuna por el mundo más ancho y ajeno.

Los baños comunitarios tienen una magia particular; son importantes para todo el vecindario, ya que, ahí, jóvenes y viejos se reúnen, para hacer fluir la conversación; allí, se transmite la historia, la tradición, en un ámbito, casi absolutamente privado, que no es tan fácil de encontrar en un mundo gigantesco de la ciudad. Ahí, la comunidad tiene sentido, más del que tiene esa masa citadina, serializada, que se transforma, a lo suma en miles de series disgregadas, que tienden al infinito, de millares de hombres andan por la urbe, mientras sus almas destilan soledad.

El balneario sirve como un refugio colectivo; allí se puede libar del vaso de la sabiduría milenaria; ahí, puede hablarse del dolor, del amor, de la familia, de la vida, en fin, de esas cosas, que hacen menos anónimo al ser humano, con la ambigua presencia de unas mujeres, que no están pero están.

En ese lugar, asistimos a una continua narración de historias, que se escuchan con un oído humano; en un sitio, que si desapareciera haría que la comunidad perdiera su identidad al menos, eso lo que pasa cuando el baño es demolido, para dar paso a una sociedad de libre mercado, a la sociedad postindustrial, que construye apartamentitos esterilizados, en conjuntos asépticos, que más parecieran colmenas de abejas; es así como la tecnología de Occidente avanza implacable, arrasando con lo mejor y más humano de la tradición.

Entonces, Oriente accede a lo peor de la modernidad con sus afanes, lejos de las llanuras, al margen de la historia y la culturas milenarias, como si estás hubieran muerto.

La tecnología avanza implacable sobre la geografía china y se adentra en los miembros de las nuevas generaciones, aspectos que Zhang Yang sabe mostrarnos con su encantadora cinematografía, para resaltar valores humanos, que tienden ser reducidos a cero.

El nuevo cine chino empieza abandonar los modelos espectaculares del cine histórico, con sus épicas batallas, para meternos en un cine más lírico, más nostálgico e intimista, lo cual lo hace con realismo, en una época en el que la familia y la comunidad parecen ir desapareciendo al ritmo de un supuesto progreso, que no hace más felices a los seres humanos, en un país donde la gente debe desarraigarse en busca de trabajo para irse a ciudades populosas, adonde el espíritu comunitario tiende a desaparecer, con la ruptura de la comunicación con las personas más allegadas.

Zhang Yang es todavía un joven realizador, quien se ha formado en el mundo de los documentales y los videoclips musicales pero que ahora parece ir más allá de esos límites, para darnos una mirada lúcida y brillante sobre las transformaciones de la sociedad china, mientras hace un elogio de una cultura, que el considera más pura.

La ducha es su segundo largometraje, el cual está lejos de ser un pasquín contrarrevolucionario, pues ni siquiera es una reconvención al régimen de Beijing; lo que el joven director hace, de una forma bastante poética, es adentrarnos en los baños públicos de la China, para que seamos testigos de humanos encuentros y desencuentros; allí, los militares están realmente ausentes; tampoco, ni por casualidad, vemos a un burócrata de la Administración y aún, casi, la protesta también pareciera estar ausente, lo cual no quiere decir que no haya allí ideas claras.

Y tal vez esa claridad, alejada de los viejos esquemas del realismo socialista, es lo que hace que la cinta fuera tan bien acogida en el Festival de San Sebastián, donde no se dudaría en darle el premio de mejor director pues lo que Zhan Yang hace es constituirse en una legítima muestra del nuevo cine chino.

A él lo que le interesa es la realidad actual, acercarse al fenómeno urbano y alejarse del cine rural, del cine histórico.

Su formación original estuvo en el teatro y si hizo su versión china de la novela de Manuel Puig, El beso de la mujer-araña, su propósito es burlarse de la severa censura de su país, así ésta no hubiera sido demasiado severa con él en la realización de La ducha, lo que no lo protegería de que le cortaran tres o cuatro escenas de desnudos.

En el baño del señor Lui asistiremos a un microcosmos, que representa a la sociedad china, a través de una vieja tradición milenaria, que poco a poco ha ido desapareciendo, al tenor de la urbanización y de los cambios del sistema económico en el país de Mao Tsé-Tung, ese Sol Rojo, que iluminó esos corazones.

El baño público, en la vieja China, era lugar de encuentro, al que se obligaba a ir a la gente, pero los jóvenes actuales los han abandonado aunque los mayores sigan privilegiándolos como sitio de reunión; ello pareciera dar cuenta de una profunda transformación social, que termina por afectar el vínculo humano.

Ahora los jóvenes occidentalizados procuran una vida mucho más autosuficiente y las relaciones familiares se enfrían, ya que la juventud hace casi una ruptura total con su pasado.

Lo que Zhan Yang procura es hacerle el quite a las presiones gubernamentales, que quisieran monopolizar el quehacer cinematográfico, aunque en contraposición empiecen a surgir movimientos de cine independiente, que siguen el derrotero del productor Peter Loehr; si antes todo lo hacía el Gobierno; ahora se empieza pensar en nuevas maneras de hacer cine, con nuevas ideas, con estilos de producción más novedosos y también de distribución, ya que el cine independiente es consciente que el mercado no debe quedarse restringido dentro de la muralla china sino que debe aspirar al mercado internacional.

El filme de Zhang Yang resulta casi minimalista, en un tema bastante trillado en el cine como es del antagonismo entre las viejas costumbres y las nuevas necesidades de la sociedad postindustrial.

La cinta está hecha de detalles y matices, en un equilibrio casi perfecto, con cierto tono sentimental no exento de un fino humor. Podríamos catalogar la película dentro del cine sociológico, circunscrito a un espacio social específico, en el macrocontexto de la cultura actual en el país del Yang-Tzé para dar cuenta del conflicto entre ortodoxias y heterodoxias.

El baño de Liu contrastará con el de la primera escena, en un complejo empresarial, donde hay baños high-tech, la única escena que nos enfrenta con la China postindustrial.

Da Ming, el hijo mayor, al volver se quedará un tiempo con su familia para asistir al negocio de su padre, donde la gente va, discute, negocia, hace tratos y planes, en una vida comunitaria que va tejiendo sus redes, siempre bajo la amenaza del gran proyecto modernizador del nuevo Gobierno.

Allí, Da Ming es sumamente bien recibido y termina por sentirse bastante cómodo en el mundo que su padre le ofrece; allí, el gran ejecutivo, atiende a los clientes, reparte toallas y ayuda a arreglar problemas, a los que se enfrenta, en la vida cotidiana, la comunidad, para ocupar finalmente el lugar vacío que deja la muerte de su padre, a sabiendas de que el negocio no durará mucho pues se lo llevará el ensanche, la reconstrucción de la aldea.

La película pudiéramos verla a través de los análisis que Pierre Bourdieu hace de la sociedad y la cultura, para enfrentar el problema de una China, que se acerca a la sociedad postindustrial.

Bien sabemos que el habitus puede condicionar nuestra manera de accionar, de pensar y de hablar. El habitus de Shenzhen es el de una sociedad tradicional, en la que se conservan rituales, usos y costumbres; Beijing, en cambio, es un hábitat industrializado, en el que el discurso imperante es el mercantilista de la sociedad contemporánea, el cual se idealiza, hasta llegar a considerarlo una forma más compleja de pensamiento, en contraposición con el pensamiento más arcaico y primitivo de la sociedad rural, de tal suerte que las viejas tradiciones deben ceder el paso al discurso moderno y es ahí donde emerge la violencia; a la ortodoxia de Liu pareciera oponerse la heterodoxia de Da Ming, aunque finalmente Da Ming vuelva por los viejos caminos de Liu.

El mundo de Liu, de Shenzen, con sus depósitos de agua, al sur de la China, contrasta con el Beijín (Pekín) a donde ha ido a templar Da Ming, el centro militar y comercial más importante de la China, ahora el gran centro político, cultural e industrial del país, del que es la capital, como la segunda ciudad más populosa después de Shangai.

Zhan Yang nos lanza a un universo cultural muy distinto al de nosotros, los occidentales, con instituciones desconocidas para nuestra cultura. Allí hay espacios para el cultivo de lo estético, como los baños públicos y las casas para la ceremonia de té, donde se realizan ritos simples y sobrios, a la vez, purificadores y placenteros.

La costumbre de los baños arranca de la Dinastía Ming, a finales del siglo XVI, cuando se dio en China, toda una ética del cuidado de sí.

El proceso modernizador en China se hace de una manera diferente del acaecido en la Europa capitalista, ya que en el país oriental se daba una especie de infraeconomía, en la que la economía informal era suficiente para cubrir las necesidades en las pequeñas aldeas, sin tener que recurrir al comercio exterior, lo cual no permitía el pasaje a una modernización, a la manera como la vivimos los pueblos occidentales.

Da Ming se constituye en un punto de intersección entre las dos culturas como lo ilustra la siguiente gráfica de Viridiana López, Monserrat González y Javier Camacho :

Shenzen representa el mundo de tradición, con sus redes sociales, donde el baño público es un centro de reunión, gobernado por la institución familiar, donde el padre ejerce una función clara, como autoridad privilegiada; allí, toman el te, con los ritos propios de su ceremonial; allí se despliega el trabajo familiar, como una costumbre arraigada, en grupos que viven para el trabajo, donde lo problemático es la cotidianidad, en el contexto de una situación social determinada, más o menos oficializada y ritualizada, como diría Bourdieu, donde intercambian ideas un conjunto de interlocutores. Así el baño se constituye en una forma ritual.

El baño es el capital institucional de la familia, una configuración humana que tiene gran valor en la tradición china.

Para esta tradición la vida buena es comer, dormir y trabajar, más allá del valor que tenga el dinero; esa es la postura de la comunidad rural china, en general, que se opone al afán de enriquecimiento de la cultura moderna occidental. Allí, el agua es todo un valor, que se cifra en el hecho de ser un recurso vital.

En el baño público se dan relaciones, de las que surge la armonía con la tradición, con toda su solemnidad.

Al baño se le asigna un tiempo determinado, que deviene especial.

El baño es como el templete donde se realiza lo protocolario; allí acuden los miembros de la comunidad para compartir la vida y, por lo tanto, se constituye en toda una institución social.

La industrialización pretende romper con estos rituales, incorporados en la tradición; se destruye su sede material, con lo que se agrede cierta sacralidad, gracias a una violencia en el campo de lo simbólico, que se materializa cuando es demuele la ciudad.

Beijing se constituye en el campo del individualismo, en el que se rompen las redes sociales, con sus baños modernos, más allá del mundo familiar, donde la vida se convierte en un trabajo para mantenerse en ella, para sobrevivir.

La industria ha puesto su impronta, con toda la secuela de movimientos financieros y especulativos, donde lo que interesa es el mundo de la ganancia económica, el fetiche del dinero.

Entonces la modernidad reclama su hegemonía, mientras ejerce toda una violencia simbólica, que privilegia lo novedoso, donde lo rural se ve presionado a ponerse a la supuesta altura de lo moderno, con nuevas formas de interacción social, para nada comunitarias.

Es ahí, donde se da el choque cultural, que ha hecho tan compleja la modernización en China, con sus nuevos ideales de crecimiento económico, industrialización rápida y la recepción de inversiones occidentales aunque las tradiciones se resistan al desarraigo.

Jesús Dapena Botero es colombiano residente en España.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Consejos para Joselo, que habiendo nacido para ser intelectual, no lo es todavía


Eduardo Dermardirossian (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Muchas veces escribí y otras tantas te ignoré, mi buen Joselo. No fui generoso contigo, no encendí las luces de tu vida ni desbrocé el camino de tu suerte. No te enseñé las artes bellas ni las útiles, no te adiestré en la oratoria ni en las ciencias del alma; tampoco te dije qué cosas debes hacer para ganar el halago de los hombres sabios o la bienaventuranza en tu vida. Ni siquiera te enseñé cómo escamotear tu ignorancia cuando los amonestadores te visiten.

Pero puedo excusarme, decir que nada ocurre antes de su hora y que ésta es la estación propicia para adquirir sapiencia. No conviene iniciar el camino antes que despunte el alba.

Y bien, ya has esperado bastante en la penumbra. De hoy en más recorrerás la vida separando la flor del cardo, desoyendo el canto de los necios para seguir la voz del sabio. Hoy amanecerá en el horizonte de tu vida.

Y porque conozco tu vocación, porque sé que estás llamado a cumplir un designio y para que lo cumplas, voy a hacer de ti un intelectual, un hombre de luces y de pensamiento.

Las formas

Tú vives tiempos nuevos, tiempos en que el que sabe y el que no cruzan mil veces su camino. Por eso has de guardar las formas, ellas dirán tu sino antes que tu voz y tu pluma. Cuida, pues, de mostrar que sabes más que de saber, porque a los ojos de los ignaros aquello es visible, esto no. Usa el pelo largo y si alguna vez la calvicie gana tu testa y quieres ocultarla, no lo hagas con pelo de prestado, prefiere el sombrero o rapa las míseras memorias de melenas ausentes. Usa barba y cambia esos anteojos por otros redondos y pequeños. Y si fumas hazlo en pipa, distintivo de tu nueva condición.

Abandona la corbata, signo de cachondez, y si el clima lo quiere ponte lanas de alto. Las bufandas son bien vistas si después de rodear dos veces tu cuello bajan de tu cintura. Usa calzado sin ataduras ni lustre y el pañuelo arrugado. Y si tose tu vecino, déjalo toser, no le palmees la espalda ni le ofrezcas agua.

Nunca luzcas deportivo ni camines erguido; más bien anda despacio y un poco pensativo. Tomarás esta postura meneando en tu mollera lo que no entiendes todavía. Y si te acosan con preguntas sé parco en las respuestas: tu saber merece la tertulia, el coloquio, no el parloteo circunstancial o el murmullo proletario de la calle.

Al intelectual moderno –te lo dije- se le conoce por sus formas y afectaciones antes que por su erudición. Usa el lenguaje de los psicoanalistas y los psicoanalizados. Y si quieres izquierdízate un poco (no tanto, que las modas pasan), y si tu conciencia lo tolera sé agnóstico, que cuadra bien al pensador.

Los saberes

Los catálogos de las librerías te ilustrarán sobre las obras de los autores, desde las memorables hasta las que merecen el olvido. Un editor inglés está ofreciendo los libros clásicos con dos tipografías: ordinaria la prescindible y negrita la relevante, la que conviene leer para tener noticia. Cervantes y Shakespeare son dos de los muchos nombres de la lista. Si has de ser intelectual, sé también inteligente y obra con tal economía.

Más puedo decirte todavía. Sócrates, el más sabio hombre de la antigüedad, dijo que una cosa sabía, y era que no sabía. Tan corto saber, decía, le hacía más sabio que otros muchos. Haz igual, di que sabes que no sabes y para solventar tu dicho lee dos veces, no menos, el diálogo de ese griego con Critón. Y ten por cierto que saldrás airoso de cuanta discusión te involucre.

Puedes robar si robas poco

Los viejos pensadores se han muerto y sus amanuenses también, y los que ahora están pensando escriben en Internet, tierra de nadie, con lo que podrás disponer de su ciencia sin temor al plagio. Ahí encontrarás los más grandes favores y las mil lenguas que se hablan. Aplícate a buscar en esa modernidad y tendrás con qué encender tus luces. Y si alguien quiere amonestarte por eso dile que el saber, por ser humano, es de todos. En esto es lícito robar si robas poco.

Por fin, mi buen Joselo, un último consejo voy a darte: ten siempre a mano tus anteojillos y tu pipa para que, si los descreídos hombres de este tiempo no te comprenden, al menos te acredites intelectual ante el espejo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

De piel a piel


María Cristina Garay Andrade (Desde Monte Grande, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Donde termina mi yo es que se anima,
a expresarse libremente cuando te aproximas,
ese imán invisible que exige lo tangible
extiende mis manos y lo hace posible.

De piel a piel comienza la experiencia
deslizándose juntas en palpitante toque
convulsión de células origina el choque,
absorbiendo las vivencias hasta la inconciencia.

El yo que termina se vuelve sensible,
mi cuerpo prodigado es un huerto permisible
mirando a los ojos todo vibra en lo profundo
de piel a piel penetro entregada a tu mundo.

El calor de tu energía junto a la mía
trasmitida con pasión acelera el corazón
rozagante el amor responde con algarabía,
por sentir que así la sangre se activa con razón.

De piel a piel es el mensaje
De piel a piel el arbitraje
De tu sentir y mi sentir
de la mano por la vida convivir
la felicidad en un mismo viaje.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Un poco de humor: Y las monjitas gozaban…


Jesús Dapena

Las Hermanas Mary Catherine, Mary Therese, Katherine Marie, Frances Marie y Mary Kathleeen salieron del convento a visitar la Catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York. Corría el mes de julio y el día estaba húmedo y caluroso. Ellas vestían su tradicional hábito de monja y decidieron parar en el famoso negocio de Patty McGuire para tomar un refresco. Patty recientemente remodeló el negocio y compró unas banquetas con unas patas muy peculiares que son la atracción del negocio. Estaban las cinco monjas sentadas y disfrutando de un refresco bien frío, cuando entraron Monseñor Riley y el Padre McGinty con la idea de tomarse un refresco frío también. Se quedaron estupefactos y casi se desmayan por lo que vieron…

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Antología de la poesía hispanoamericana


Édgar Bastidas Urresty (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Gallimard, prestigiosa casa editorial parisina, acaba de publicar una antología de la poesía hispanoamericana moderna, elaborada y prologada por Philippe Ollé-Laprune, que titula Ombre de la mémoire (Sombra de la memoria) y reúne a setenta poetas.

Jacques Fressard, escritor y crítico francés hace la reseña de este libro en La Quinzaine littéraire (París, No. 994 junio de 2009), la llama “soberbia”, y explica que el título de la antología ha sido tomado del poeta mexicano José Emilio Pacheco: “La poesía es la sombra de la memoria/pero será la materia del olvido”.

Rubén Darío, iniciador de la poesía moderna hispanoamericana figura al comienzo de la antología. Cuando él llega a Madrid en 1899 se encuentra con una romanticismo caduco que su libro Azul va a revolucionar. Confiesa que la novedad se debe al descubrimiento que ha hecho de los poetas del Parnaso. Darío, según Fressard integra el simbolismo de Verlaine con la música.

Y cita a José Asunción Silva, que “explora con audacia las posibilidades expresivas de la reiteración”: en el Nocturno, y mi sombra (…) y mi sombra (…) sobre las arenas tristes (…) del sendero se unían/ ¡y no eran sino una (…) y no eran sino una sola sombra larga!”.

El chileno Vicente Huidobro le dará a la poesía moderna el sentido que tiene hoy. Funda el creacionismo que “cruza y deconstruye las palabras como los objetos en un cuadro cubista”.

Borges en 1919 luego de su periodo ultraísta, hace “una evocación intimista y ferviente de los viejos arrabales de Buenos Aires”. Más tarde evoluciona “hacia un clasicismo ávido de concisión para rodear sus poemas de las mismas paradojas que desarrolla en sus cuentos fantásticos”.

Neruda en Chile deja “las revoluciones del lenguaje para comprometerse a la inversa en la vasta epopeya lírica del Canto general”.

El ecuatoriano Alfredo Gangotea y el peruano César Moro, escribieron lo más importante de su obra en francés, por haber vivido en París. Gangotea, poeta telúrico, y autor de Orogénie (Orogenia) conoció a Henri Michaux y su amistad fue tan cercana que invitó al poeta belga a Ecuador en 1927 donde escribiría su libro Ecuador: diario de viaje.

Moro, poeta y pintor vanguardista, que adhirió al movimiento de André Breton, figura en Surrealismo al servicio de la revolución, cuyo tono podría asimilarse al de Eluard: “El amor consagrado al amor/Los días sin lluvia (…)

A la lluvia de la palabra amor/Al amor sin pesar sin dicha sin retorno”.

Los poetas contemporáneos a pesar de sus diferencias no continúan el diálogo con Europa y tornan la mirada a Whitman, Pound o William Carlos Williams.

El cubano José Lezama Lima “voluntariamente esotérico, convoca aún los mitos antiguos de Grecia con la Muerte de Narciso”.

De Octavio Paz, el primer poema que se incluye en la antología es Leyendo a John Cage, en una alusión al músico norteamericano contemporáneo, como lo hace el poeta John Ashbery en su poema Autorretrato de un espejo convexo de 1975, donde hay referencias a la pintura y la música.

El chileno Nicanor Parra en su Manifiesto, dice que los poetas descienden del Olimpo: “Afirmamos que el poeta no es un alquimista/El poeta es un hombre como todo el mundo/Un obrero que construye su muro.”

El argentino Roberto Juarroz se aparta de sus contemporáneos en “las estaciones sucesivas de su Poesía vertical”, inspirado en la filosofía existencial de Heidegger.

Los últimos 20 poetas de la antología son poco conocidos en Francia y divergen entre sí en su tono y forma. El más importante de todos es Juan Gelman a quien persiguió con saña la dictadura militar. El poeta argentino “da a sus versos una muy personal inflexión donde el desgarramiento más profundo es contenido por un rigor extremo de la forma”.

El chileno Juan Luis Martínez con un tono irónico “renueva con un cierto vanguardismo que le hace interrogar retrospectivamente <>”.

Fressard, menciona al colombiano Cobo Borda, y alude al título irónico de su poema En un bolsillo de Nerval. Finalmente explica que se ha dado “un retorno a Europa, a la corriente de la poesía culturalista española”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Sin ti; sin vosotros


Olivier Herrera Marín (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I

La luz y el viento

Consciente de lo que digo,
¡Soy! Que sé lo que escribo.
Y sé, que serán tan amados
Como temidos, mis versos,
En manos de la gente noble
Y sencilla de Latinoamérica.

Sé, que en vuestras manos:
Mis versos son y serán, al Alba,
Las lágrimas de la Media Luna;
Sobre los dátiles de la palmera
Y las espigas de trigo y de arroz,
Sobre la rosa y la flor del maíz.

Consciente soy, cómo lo soy,
De que sin ti, sin vosotros;
La LUZ que alumbra la lluvia,
El VIENTO de Latinoamérica,
Que sopla fiero y esparce
El eco lejano de mi verbo.

Que le da alas a mis versos;
Para que vuelen, y vuelen
Más alto, más y más lejos,
Para que vuelen y lleguen…
Allí donde moran las almas
De los nobles chamanes.

Allí donde no llega la garra
Afilada del buitre, ni se oye,
El graznido del cuervo,
Puñales y siervos a sueldo
De las mitras purpúreas,
De los sapos del Pentágono.

LUZ y VIENTO de mis versos;
Para que vuelen y lleguen…
Allí donde nacen los ríos,
Allí donde nacen y crecen,
Los sueños de amor y de vida
De todos los niños del Mundo.

Consciente de lo que digo,
¡Soy! Que sé lo que escribo,
Y responderé de mis versos,
Sabiendo qué ¡Soy!, Si soy,
El eco lejano de vuestra voz
Cabalgando la furia del viento.

Sabiendo qué ¡Soy! Si soy,
El eco lejano de vuestra voz
Cabalgando los relámpagos
En las noches más oscuras,
Las ondas y los truenos
En los tiempos de silencio.

Sabiendo qué ¡Soy! Si soy,
El eco lejano de vuestra voz
Cabalgando la fuerte lluvia
Y las olas del mar bravío.
Qué, el poeta es nadie, nada,
No existe ni tiene nombre.

Sin ti, sin vosotros, la luz y el viento

II

Y la luz y el viento

Y la Luz y el Viento
De Latinoamérica:
Es la voz; de Cuba,
Venezuela y Ecuador,
Bolivia y Costa Rica,
Nicaragua y Honduras,
Es la voz del Pueblo
Que estalla y cabalga;
La lluvia y las ondas,
Las olas del mar bravío.

Y la Luz y el Viento
De Latinoamérica:
Es la voz más autentica
Y profunda. Son los ríos
De magna incandescente
Que riegan y vertebran
La columna dorsal
De Latinoamérica
Desde Río Grande
A Cabo de Hornos.

Y la Luz y el Viento
De Latinoamérica:
Es la voz digna
Cálida y serena
Sensual y libre
Fuerte y firme,
De sus tierras vírgenes,
Húmedas y sedientas,
Fértiles y áridas,
Siempre, bellas y ricas.

Y la Luz y el Viento
De Latinoamérica:
Es la voz del Pueblo
Y de sus libertadores;
De Simón Bolívar,
San Martín y Zapata
De un único pueblo
Tan noble y sencillo,
Sensible y humano,
Como culto y diverso.

Y la Luz y el Viento
De Latinoamérica:
Es la voz recia del fuego
Que brota de la tierra,
Y alumbra las cumbres
Del Poás y el Turrialba
Del Arenal y el Irazú
Alumbrando la noche,
El cielo de Costa Rica.
Y el alma del Tucán.

III

¿Un poema?

¿Un poema?
Bien poco es, un poema,
Pero lo puede ser todo,
Cuando es el eco lejano
De vuestra voz;
La voz libre y solidaría,
La voz profunda
Y soberana del Pueblo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Algo de música: el bolero


ARGENPRESS CULTURAL

El bolero, si bien tiene sus raíces en España (en la contradanza del siglo XVIII más específicamente, estando ésta, a su vez, emparentada a bailes de origen gitano) es, hoy por hoy, un ritmo enteramente latino, en buena medida ícono cultural en gran parte de Latinoamérica. Decir bolero es pensar en ciertos países de nuestro continente, los de la cuenca del Caribe más específicamente, y en México también. Y decir bolero es pensar un ritmo sereno, con letras pasionales, románticas y/o eróticas, cantado en idioma español. Es inconcebible un bolero en inglés, en italiano o en alemán, o en alguna de las tantas lenguas originarias de América.

El bolero habría llegado al continente americano a comienzos del siglo XIX con una compañía de baile española llevada a Cuba, donde la fusión con los ritmos africanos del Caribe dio como resultado el compás cadencioso tal como lo conocemos en la actualidad, con su acompañamiento clásico de guitarras y percusión, consistente esta última en bongós, congas o tumbadoras, y el tradicional agregado de maracas.

Se acepta en general, discutiendo la exactitud de la fecha, que el primer bolero que marca el inicio del género fue compuesto por el cubano José ‘Pepe’ Sánchez en Santiago de Cuba alrededor de 1886: “Tristezas”. Independientemente de la fecha exacta, lo importante es que esa pieza dio origen formal al género y con el acompañamiento musical que recién mencionábamos. Si bien hay variaciones regionales y por país, el bolero siempre es un ritmo asociado a un ámbito romántico, cantado en general por un solista (masculino o femenino), a veces con el acompañamiento de coros, con letras muy sentidas, tristes en muchos casos.

El bolero ha tenido momento de alta y de baja, pero estuvo presente en la música popular de casi todos los países latinoamericanos a través de todo el siglo XX. Hoy pasaron sus décadas de gloria (1930 a 1950 aproximadamente), pero sin dudas es un ritmo que sigue vivo, escuchándose y bailándose. Hay quien, incluso, habla de un renacer del bolero.

Para ejemplificar algo de este género, presentamos aquí algunos de sus más connotados intérpretes: Rocío Durcal, Armando Manzanero y el Trío Los Panchos.







Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cortazariana y borgiana


Marcos Winocur (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A Borges y Cortázar los une la condición argentina, ella los ha llevado a morir lejos de su tierra, en Europa, como siglo y medio atrás el padre de la patria, don José de San Martín. Tal vez quisieron recuperar tardíamente el Viejo Mundo de sus antepasados, y allí descansar para siempre. Del argentino, en efecto, se dice que no desciende del mono sino de los barcos: aquellos que hace muchos años llevaron a los inmigrantes europeos al puerto de Buenos Aires para ser afincados en las ciudades y en las pampas.

De esa nostalgia incurable dan cuenta muchas expresiones argentinas, como el tango; y en quienes fuimos arrojados al exilio y luego optamos por el trastierro, la nostalgia se acentuó. En ella se inscriben las tumbas de los dos escritores, Borges en Ginebra, Cortázar en París. Claro que esto no es suficiente para asociarlos, es decir, sus obras. Y más que opuestos, Borges y Cortázar serían complementarios en esa desesperación por dar con la metafísica en lo cotidiano. Uno es capaz de ir por la raíz de la vida al fondo de un instrumento musical, el otro marchará allí donde lo uno sin cesar se hace dos. Como se ve, es la metafísica de lo cotidiano. Es El perseguidor de Cortázar, es El jardín de los senderos que se bifurcan de Borges, dos de sus cuentos más celebrados.

Cortazariana

El 26 de agosto se cumplirán 88 años del nacimiento de Julio. El día siguiente será también su aniversario: se cumplirán 88 años y un día. El 28 de agosto serán dos días, y así de seguido. En una palabra ¿por qué los aniversarios han de contarse por años y no cada 24 horas? ¿Se acuerdan de aquel personaje estrafalario, El Sombrerero del libro Alicia en el país de las maravillas? Con sus amigos, grandes tomadores de té, festeja los cumpleaños en ciertas fechas y en las demás... ¡feliz no cumpleaños! Y todos brindan gozosos con las tazas en alto. La ventaja práctica, a más de pasársela de fiesta en fiesta, es la siguiente: no hay cómo equivocarse, todos los días del año se cumplen aniversarios de cuanto se quiera, sea el nacimiento de Julio o del lector, el triunfo en una batalla o un descubrimiento científico. A elegir. Está en la voluntad de cada uno, claro, los cumpleaños pasan a llamarse cumpledías; eso sí, cumplehoras me parece una exageración.

Estoy seguro que Julio, padre de los cronopios, estaría de acuerdo con estas reformas. Y también que uno de sus fans decidiera hacerle un regalo de cumpledías, a saber: un texto escrito a su manera, que divido en Introducción, Desarrollo y Conclusiones. Ahí les va.

Introducción. Del paso por la secundaria, el lector recordará haber estudiado los doble-u y los doble-v, tipologías humanas del tipo cronópico pero actualizadas a los tiempos que corren. Así, el mundo no se divide, como creíamos, entre izquierda y derecha (con su inevitable centro) ni entre ricos y pobres, ganadores y perdedores, buenos y malos, mujeres y hombres (con su inevitable centro) gordos y flacos, locos y menos locos, montescos y capuletos. No, ninguna de esas divisiones tiene hoy vigencia, sino la de doble-u y doble-v, según se explica a continuación.

Desarrollo. ¿Que quiénes son? Veamos. Un doble-u va al cine y compra palomitas a la entrada. Por el contrario, un doble-v se niega a ser verde.

Un doble-u canta y canta. Por el contrario, un doble-v nunca aprueba su examen de inglés.

Pero sería un error considerar que uno se define por la positividad y el otro por la negatividad.

Pues, y en esto reside la diferencia, un doble-u no tiene la más remota idea de la teoría de la relatividad; en cambio, si es doble-v, recibe devueltas por el correo todas las cartas que remitió a Albert Einstein.

Y a ambos les gustan los helados de fresa.

En una palabra, iba a decir: se parecen como dos gotas de agua, pero no, daría una imagen errónea; más bien se parecen como las esferas de dos relojes: una marca las doce del día y la otra las doce de la noche.

Así son los doble-u, así son los doble-v.

Conclusiones. Y bien, reciba Julio el homenaje de estas líneas; hoy, en su nuevo cumpledías, el cual coincide con su nuevo aniversario luctuoso o cumplemuerte.

Borgiana

Con don Jorge Luis es otra cosa. Un aire metafísico nos empuja por bibliotecas sin fin y pone candados a la pasión. Además de ser impropio a su personalidad, no tiene caso recordar que cada día se cumplen sus aniversarios pues 1999 fue año borgiano por excelencia en cada hora y en cada minuto: se conmemoró el centenario de su nacimiento. Con don Jorge Luis caben travesuras pero pocas, como el inventar una referencia de fuente en nota de pie de página, aparentemente histórica. Pero el conjunto de su obra es tan adusto como su porte, invariablemente de traje, así le vemos en las fotos. Donde don Jorge Luis es metafísico de lo absurdo, Julio es cotidiano de lo absurdo. Y desde esa plataforma, ambos disparan la ironía. Julio juega con ella, don Jorge Luis la traduce en escepticismo. Y bien, en esa ironía me apoyo para declarar a la vista de todos:

- Soy superior a Borges.

Parece que el lobo hubiera entrado al gallinero, tal el alboroto que se produce.

- Jo, jo, jo - las carcajadas son tan fuertes que la vecina se asoma a espiar entre la ropa tendida a secar en la azotea.

- ¿Cómo es posible, cómo es posible que exista un tipo tan, tan infatuado?

No me dejan explicar, no escuchan. Finalmente puedo decir algo:

- Cada uno de ustedes también lo es, es superior a don Jorge Luis.

Más risotadas y alguien acota:

- ¿Cuál es el número de teléfono del manicomio?

Y otro:

- Se trata de un locus demagógicus, ahora nos quiere hacer cómplices con eso de que nosotros...

Interrumpo a los gritos:

- Hay una razón, Borges está muerto y todos nosotros estamos vivos, por eso somos superiores a él.

Estupor.

Aprovecho para agregar:

- Soy, somos superiores a él, a Napoleón, Bogart, Chaplin, Cantinflas y tantos otros famosos...

- Pero ¿qué estás diciendo? La obra de Borges no muere, es perdurable.

- No lo niego, soy su admirador. No dije que soy superior a su obra ni osé comparar mis pobres escritos de tinterillo con los suyos. Pero Borges, la persona, se nos adelantó. Not dead, but gone before, reza, según Amado Nervo, "el proloquio inglés": no muerto, se nos adelantó.

Desconcierto, sigo aprovechando la situación para echar mi rollo:

- Lo siento, es así. Ninguna página escrita, ninguna batalla, ninguna hazaña del pasado iguala la posesión de la vida, don Jorge Luis estaría de acuerdo. Y la memoria viva de su obra no le sirve para regresar a las calles de su Buenos Aires, y tomarse un cafecito con Bioy Casares mientras el argumento de un relato le ronda la cabeza; y sentir la admiración de los lectores como olas rompiéndose contra esa roca que fue él mismo, ni agregar una línea más a su obra, cerrada para siempre. No, no puede. Y tal vez tampoco lo deseara, cansado, como escribió, de ser Borges. Pero, claro, es ya otra historia, una historia del jardín de los senderos que se bifurcan. ¿O de los Borges que se bifurcan?

Otro diría: universos paralelos donde habitan plurales Borges:

1. pierde su madre tempranamente, se casa, tiene hijos y amoríos, no pasa de ser un escritor entre tantos;

2. se da a la bebida, escribe un par de cosas geniales, muere muy joven;

3. recibe el premio Nobel;

3a. recibe el premio Nobel y el día de la ceremonia es asesinado por alguien que se apellida Chapman;

3b. recibe el premio Nobel y el día de la ceremonia pronuncia un discurso incendiario y lleno de insultos, gran escándalo;

3c. recibe el premio Nobel y el día de la ceremonia pronuncia un discurso incendiario y lleno de insultos, indiferencia general, es juzgado como vulgar recurso publicitario;

3d. recibe el premio Nobel y el día de la ceremonia pronuncia un discurso incendiario y lleno de insultos, indiferencia general, es juzgado como vulgar recurso publicitario; desesperado, Borges se suicida, dejando una breve nota: "soy valiente".

Pero no es todo, tengo algo especial para don Jorge Luis a partir de nuestro universo, el terrícola; ni que de encargo, a su medida:

4. no se han inventado la tele ni el futbol, tampoco el premio Nobel; toda ceguera es curable; puede carecerse de pájaros pero no de libros; no existen las esquinas azules, todas son rosadas; la política se ha extinguido. Y ya se sabe: el eterno retorno, todo regresa a la vida infinito número de veces, -hipótesis sostenida por Platón y otros griegos, por Nietzshe, Blanqui (¿así que Engels también, che?)- el eterno retorno se ha convertido en religión ¡Volveremos! Por mucho que se tarde, volveremos a pisar el planeta y todo será igual. Volveremos desde el infinito, él lo posibilita y, qué curioso, él es nuestro enemigo, no el mal. Así pasa. Allí... allí donde todo se bifurca, se desdobla sin cesar. Allí -aquí- donde un río nos otorga la inmortalidad y otro nos la quita. Y donde se puede contemplar el universo en el reloj pulsera, así la metafísica de siempre, así las tecnologías de hoy; mientras Daniela Romo, la conocida cantante mexicana, al ser preguntada por su escritor favorito, declara: Borges.

Así, don Jorge Luis.

Final

Borges, Cortázar, se nos adelantaron y en algún momento -no desesperar- les daremos alcance. El pasado les pertenece, el presente continúa en nuestras manos. El futuro nos echará a todos sobre la misma mesa como piezas revueltas de dominó. Llegará, más tarde o más temprano, don Olvido, dos veces vestido de muerte.

Y bien, éstos son mis homenajes cortazariano y borgiano.

Descansen en paz, uno en París, el otro en Ginebra. Como Rulfo, García Márquez, Neruda, son latinoamericanos universales, están aquí y allá, sus obras vivas en los lectores y cuentan con lectores por el mundo entero. Y el ser universales acentúa su derecho a morir y yacer donde quieran, allí estarán en su patria bajo el murmullo de hojas que caen en otoño y de hojas de papel que la mirada encendida da vuelta de una en una.

Marcos Winocur es argentino residente en México.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.