viernes, 28 de agosto de 2009

26 de agosto cumpleaños del Cronopio Mayor


Silvia Loustau

Julio Cortazar (1914-1984)

Quisiera recordar a Cortazar, con un capitulo brevísimo de Rayuela, un capítulo en el que impera la poesía y el erotismo, un erotismo florecido de peces, flores y cíclopes. ¿Quién de mi generación, que haya leído Rayuela no deseo ser La Maga? ¿Quién no deseo que alguien nos escribiese un texto cómo éste? ¿Quién no deseo perderse en la vida bohemia de París? ¿Quién no? Lo hicimos a través de la pluma esplendorosa del Cronopio. Declaró Cortazar, con su habitual franqueza:”… cuando terminé Rayuela que había escrito un libro de un hombre de mi edad para lectores de mi edad pero la gran maravilla fue que ese libro cuando se publicó en la Argentina y se conoció en toda América Latina, encontró sus lectores en los jóvenes, en quiénes yo jamás había pensado al escribir ese libro. Entonces, la gran maravilla para un escritor es haber escrito un libro pensando que hacía algo que correspondía a su edad, a su tiempo, a su clima y, de golpe, descubrir que en realidad planteó problemas de la generación siguiente. Me parece una recompensa maravillosa y sigue siendo, para mí, la justificación de libro.”. Ocho años le llevo su escritura, y muchas veces escribiendo a jornada completa. Pero, dejemos los recuerdos, desde algún lugar leerá este recuerdo y sonreirá, o tocará el saxo, diciéndonos gracias amigos, gracias por recordarme.

Capítulo 7 DE RAYUELA

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
 
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

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El 26 de agosto cumplió 95 años julio Cortázar


Luis Eduardo Saavedra (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En estos momentos Cortázar es más famoso que hace 25 años cuando virtualmente murió. Puede decirse con propiedad que el 26 de Agosto del 2009 cumplió 95 años de vida. Hasta publicó recientemente el libro “Papeles inesperados” con una pequeña colaboración de Aurora Bernárdez -su primera esposa, a quien conoció en 1948, graduada en Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires- y un experto cortazariano español: Carlos Álvarez, quién afirma con razón que “los cortazarianos somos una secta”.
 
Nació el maestro por azar en la embajada de Argentina en Bélgica, en Ixelles, Distrito de Bruselas el 26 de Agosto de 1914, en una ciudad ocupada por las tropas alemanas. 
 
Dejemos que sea el mismo Cortázar el que nos hable de su nacimiento:
 
“Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde). Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia; a mi padre lo incorporaron a una misión comercial cerca de la legación argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevó a mi madre a Bruselas. Me tocó nacer en los días de la ocupación de Bruselas por los alemanes, a comienzos de la Primera Guerra Mundial. Tenía casi cuatro años cuando mi familia pudo volver a la Argentina; hablaba sobre todo en francés, y de él me quedó la manera de pronunciar la ‘r’ que nunca pude quitarme”. (Mario Goloboff, Julio Cortázar, la biografía).Nunca dejará de asombrarme la extraña coincidencia de que, a su vez, Borges hablara más en inglés, cuando niño, que en español porque su abuela inglesa Fanny Haslam, que era dominante y posesiva, así se lo exigía.
 
“Crecí en Banfield –prosigue Cortázar- en un pueblo suburbano de Buenos Aires, en un jardín lleno de gatos, perros, tortugas y cotorras; el paraíso: pero en ese paraíso yo era Adán, en el sentido de que no guardo un recuerdo feliz de mi vida; demasiadas servidumbres, una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados (‘Los venenos’ es muy autobiográfico)”.
 
Lo recuerdan como un chico muy tímido, muy reservado, introvertido, poco afecto al deporte e incluso a los amigos. Con todo, llegó a convertirse en uno de los escritores más importantes de la literatura universal. Con una particularidad: entre más avanzan los años, desde la fecha infausta en que virtualmente se nos fue, más crece su gloria, más se agiganta la secta cortazariana, más se multiplican los clubes de cronopios.
 
A propósito, en 1964, en ciudad de México, un grupo de escritores latinoamericanos tomó la iniciativa de organizar un congreso de cronopios. Como era lógico invitaron al maestro pero éste por razones insalvables no pudo asistir, por lo cual les envió un mensaje: “Nada puede parecerme más ominoso que una reunión de cronopios poetas, la sola y siniestra idea es comparable a la mañana en que los campesinos de Bustedville, Nevada, vieron llegar un jinete sin caballo, con un mensaje atado a un estribo: las langostas habían aprendido a pensar y avanzaban estratégicamente, comiéndose a los hombres en vez de a las plantas de maíz. Pero también, mensaje por mensaje, acordémonos de la botella vomitada por el mar en las playas de Dubrovnik en Agosto de 1865, con su inscripción bordada en un guante de mujer: ‘estoy tan solo, tan lejos, tan alto”. Y continuaba: “Dados esos antecedentes, toda aglomeración de cronopios me parece digna de sospecha”, y finalizaba: “El mundo será de los cronopios o no será, aunque me cueste decirlo porque nada me parece más desagradable que saludarlos hoy cuando en realidad me resultan profundamente sospechosos, corrosivos y agitados. Por todo lo cual va un gran abrazo, como le dijo el pulpo a su almuerzo”.
 
Y así, entre mamadera de gallo, en medio de un humor corrosivo y negro, nos sacaba de la cotidianidad para sumergirnos súbitamente en el extrañamiento, en el alucinante universo de su literatura fantástica o en la persecución , no menos alucinante, de sus paraísos inasequibles, de reinos remotos instalados, seguramente, en los intersticios que deben existir en el continuum espacio-tiempo; por lo cual fue el último de los metafísicos. Paraísos que él buscaba para su patria chica: América Latina y que algún día florecerán.
 
También gozamos con su literatura erótica, desde “Ciclismo en Grignan”, “Tu más profunda piel”, hasta esta maravilla: “Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo/lo que me gusta de tu sexo es la boca/lo que me gusta de tu boca es la lengua/lo que me gusta de tu lengua es la palabra” (Papeles inesperados)
 
O en su literatura política, muy prolífica. Gran parte de su vida la consagró a luchar por un mundo más justo y equitativo en su territorio del “lado de acá”. No en vano apoyó la revolución cubana, la sandinista (“Apocalipsis en Solentiname”, “Nicaragua tan violentamente dulce”). En “La policrítica en la hora de los chacales” dice: “Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba/No sé de otra manera mejor para abarcar la América Latina/comprendo a Cuba como solo se comprende al ser amado”.
 
Dice Carlos Álvarez que “los cortazarianos somos una secta”, pero abierta, habría que agregar (con cierto grado de iniciación, claro), aunque vedada a los depredadores de la fauna nacional. La secta colombiana la preside Gustavo Tatis. Además de periodista es escritor y poeta, y de los grandes. Cortazariano impenitente y contumaz, organizaba hace unos quince años las famosas “Semanas cortazarianas” en Cartagena de Indias. 
 
Alternaban las charlas o conferencias especializadas con escritos y ensayos o con lunadas de jazz, más exactamente “jazz bajo la luna” en las murallas carcomidas por el paso de los siglos de la ciudad vieja -ya inútiles pues los piratas de ahora son incontenibles e inasibles- o en las playas de la ciudad maravillosa. 
 
Todo para recordar al maestro, para recordar “esa francmasonería del sábado por la noche en la pieza del estudiante o en el sótano de la peña, con muchachas que prefieren bailar mientras escuchan Star Dust o When your main is going to put you down, y huelen despacio y dulcemente a perfume y a piel y a calor, se dejan besar cuando es tarde y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres…”(jazz en Rayuela)
 
Conocí a Tatis por una amiga común, Carmen Victoria Muñoz, otra cortazariana compulsiva, gran escritora costeña, impecable y en ocasiones perturbadora en su narrativa. Sólo el título de uno de sus cuentos es otro cuento: “Me gustó el sabor de tu sangre”. Tenía que recordarla en esta fecha sacra para la secta. Y es que otra de las características inexplicables del mundo cortazariano es que las amistades que se labran se hacen indestructibles, están blindadas contra el paso del tiempo, contra los avatares de la vida, contra las enfermedades y la muerte.

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Edgar y Poe (A propósito del libro “¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe?”)


Javier Farto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Este año se cumplen doscientos de su nacimiento. El nacimiento de un escritor gótico cuya vida fue inicialmente creada por otro. Hablamos, claro está, de Edgar Allan Poe y de su primer biógrafo Rufus Wilmot Griswold, quizá desconocido si no hubiese fabulado al primero. No podemos olvidarnos aquí de la famosa cita de Borges “cada escritor crea a sus propios precursores”. Lo cierto es que muy probablemente, el mayor acierto literario de Griswold haya sido esta fabulación. En ella creó a un Poe drogadicto, alcohólico, pendenciero; en definitiva, entregado a todas las formas de vida disipada. Y este personaje, que encajaba como un guante dentro de la categoría de escritor maldito (lo que incluye continuos intentos de redención a través de la escritura) fue rápidamente adorado y adoptado. Tal es el extremo que, en 1875, se volvió a celebrar el entierro de Poe (en este caso fue enterrado el Poe creado por Griswold). Al primer entierro, “el real”, en 1849, habían acudido, casi literalmente, cuatro gatos. 

En 1875 apareció otra biografía de Poe, más fiable, debida a John Ingram. No fue hasta 1941, cuando Arthur Hobson Quinn, presentó evidencias de falsificaciones en la de Griswold: éste había reescrito muchas cartas de Poe, suplantándolo en su vano intento por desprestigiarlo. Griswold merecería un lugar en la borgeana “Historia universal de la infamia”. A su pesar lanzó a Poe, no especialmente conocido en vida, y a sí mismo, como seudobiógrafo, a la Eternidad.

Muchos investigadores han luchado por desmontar la imagen griswoldiana (permítaseme el adjetivo) de Poe, autor del que, por otro lado, ni siquiera se conocen con exactitud las causas de su muerte. Pero la leyenda de Poe navegaba a favor del viento. A pesar de las revelaciones de Quinn, todavía hoy está mucho más extendida la idea que Griswold propagó. Es mucho más hermosa y estética la visión de escritor maldito. Personalmente, más que la difícil lucha contra la leyenda, me atrae más la idea de crear una nueva ficción en la que Poe fuese más semejante al de las biografías oficiales, ficción que incluyese al Poe de leyenda y a un nuevo Griswold: el difamador. Queda tendido el guante.

Esta introducción viene motivada porque en este año 2009, acaba de aparecer un relato cuyo título es “¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe?”, de la autoría de Edgar Borges, cuyo nombre y apellido podría llevarnos a pensar que vamos a continuar con el juego de la suplantación, pero en este caso en su propia persona. Esto lo desmentimos ya, el juego de la suplantación va a continuar, pero exclusivamente en los márgenes de su obra. Aquí veremos la aparición de dos Poes, cuyo parecido es casi exclusivamente físico; la vestimenta y el carácter de cada uno caminan por derroteros muy diferentes: uno es elegante, el otro zarrapastroso; uno se muestra locuaz y seguro de sí mismo, hasta en la aceptación de su destino fatal, el otro aparece como taciturno y hundido. Las preguntas surgen como inevitables: ¿Partiría Edgar Borges de la suplantación de Griswold, recogiendo, ya, a priori, el guante en forma de ficción que, líneas arriba, he lanzado? La suplantación del autor, como delito cuya gravedad es mayor que la del asesinato, planea en todo el relato. Una vez que un artista, cuyo dios es la singularidad y con ella la eternidad, es suplantado, y su obra atribuida a otro: ¿qué le queda? 

Observando a uno de los dos Poes del relato (supuestamente el “Poe” original) uno lo ve casi como un observador de su propia vida, incapacitado para la vida en sí, para la acción. Casi todo el tiempo en el relato aparece como una víctima que asiste a su propio juicio, que no se defiende por sí misma, sino que es la declaración, casi azarosa, de un mesero, la que cambia su destino. También en sus sueños es observador y víctima de una pesadilla. Y uno recuerda a Gustav Von Aschenbach, aquel anciano envejecido prendado del joven Tadzio en “La muerte en Venecia” de Thomas Mann. 

Como Aschenbach, el Poe original del cuento semeja ser un artista, un literato, un creador; como él aparece enclaustrado en un destino de observador, de sufridor de la vida. Si en “la muerte en Venecia” la enfermedad (en varias formas) lo inunda todo; aquí es sustituida por el crimen de la suplantación. Edgar Borges crea un mundo donde la imagen, lo onírico es básico, y éste se funde con el crimen y sus consecuencias. La sensación de extrañeza, de falta de referencias objetivas, se adueña de la obra y de nosotros. Y el final no nos proporciona el referente buscado. Así Borges crea un mundo donde lo fantasioso, lo onírico se entremezcla con lo real y tiene tanta vigencia. No hay distinción. Y en ese caso, siguiendo a Nietzsche, si la verdad no existe, creamos la realidad al pensarla y todo conocimiento no pasa de ser una (re)creación, una metáfora. El arte es un nuevo ente creador. Y Edgar Borges un creador de mundos. En su mundo habita otro creador, Poe, que aparece taciturno, enfermo, sin fuerzas para defenderse a sí mismo como creador. El dúo arte – enfermedad que tan bien aparecen en las obras de Mann (“La muerte en Venecia” o “La montaña mágica” son un buen ejemplo) surge con fuerza aquí.

Edgar Borges, como Poe, hace gala en esta obra se ser un buen creador de atmósferas. No necesita para ello de grandes y exhaustivas descripciones. Los elementos introducidos son mínimos, pero muy poderosos en su imagen (como la soga del ahorcado o como la mesa en la que está sentado, cabizbajo, el Poe original durante su juicio). Estos elementos y lo “extraño”, entendido esto como el conjunto de lo paradójico o extravagante de la situación que a veces se mezcla con lo onírico, están siempre presentes. A veces sucede que no sabes bien qué está pasando; otras lo sabes, pero no llegas a alcanzar cual será todo el alcance de eso que sucede. 

En Poe lo extraño, en forma de ser caótico, inadaptado, enfermo o loco, aparece en sus cuentos. Tenemos un protagonista que considera que los extraños son los otros; en el transcurrir del relato se va sugiriendo que es el personaje principal el raro, el extravagante (una primera persona, bien empleada como lo hacía Poe es muy útil para conseguir este efecto). Un magnífico ejemplo lo constituye “El corazón delator”. En él se cuenta un asesinato, pero lo que realmente importa para el narrador-asesino es que lo vean como cuerdo, aunque ello implique su culpabilidad, ya que como prueba de su lucidez esgrime su exquisito tacto y cuidado en todos los pasos del homicidio.

Edgar Borges también usa lo extraño en “¿Quién mató al doble de...?” Es extraña la situación (dos personas iguales en lo físico que dirimen quien es realmente el que ambos pretenden ser), pero mucho más extraña es la normalidad con que se acepta esta por parte de los personajes secundarios (y esta normalidad en la extrañeza causa efecto en el lector). Un caso, especialmente extravagante, trata de ser resuelto de forma típica, como si fuese un delito común (hasta en un momento determinado, uno de los Poe dice: “esta es una vulgar historia de robo y usted es el ladrón!” ). Como en las burocracias Kafkianas, lo extraño se sumerge en lo administrativo. 

Y a lo largo del relato, lo extraño se va adueñando de todo, de los sueños de pesadilla del protagonista, de la aparición del mesero, con su revelación, de forma que el elemento más diminuto y pusilánime puede tener una clave importantísima, y la extrañeza del final, que acaba con nuevas preguntas que prácticamente nos remiten al principio.

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Venezuela y Colombia: Tierra común


Daniela Saidman (Diario de Guayana. Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Suenan los tambores de las costas y el alma vuela a través de llanos y montañas, transita las calles y los ecos se hacen canción en Bogotá y en Caracas, son las palabras de dos pueblos que es el mismo pueblo, que lleva en las entrañas la esperanza centenaria y en los labios una canción de bienvenida. Esta es la poesía de Venezuela y de Colombia, poesía joven, que tiende puentes y cruzándolos nos encuentra.

Tierra común. Poesía de Venezuela y Colombia, antología publicada por la Cooperativa Editorial La Mancha, en la colección sin límites, en Caracas 2008, da cuenta de las voces que llevan impresas las luchas, los sueños, el café y el aguardiente, las utopías realizables y las necesarias, los sueños niños, el olor del mar y la textura de los Andes. Poetas de aquí y de allá alzan sus versos para acercarnos y amarnos con el mismo amor de una madre y una tierra.

Laura Luna, Oscar Fernández, Fernando Vargas, Javier Neira, Yanuva León, Diego Grueso, Kattia Piñango, Isbelia Castillo y Fernando Cely, entre otros, son los poetas que se suman a este libro y que a través de las palabras hacen de estas geografías, un territorio común.

“Pertenecemos al conjuro del último equinoccio. / El sur se ha perdido entre los dialectos insípidos / y tan sólo el Aquelarre se adentra en la sangre sucia. / Pertenecemos a una era de nueva barbarie / de fuego promontorio y de misóginos abismos de bronce. / Pertenecemos a algo que llamarán generación / y que es la prehistoria del recuerdo.” (Fernando Vargas, Colombia) 

Nos separa una línea imaginaria, puntos y rayas dibujadas en un papel donde se señalan las rutas pero no las ganas, cruces de aguas pero no los amores, puentes pero no los miedos y las humanas pasiones. Nos distancian quienes nos quieren lejos, y través de los kilómetros afloran sobre la piel la certeza de lo diverso y lo semejante.

“Es un día para el discurso y la oratoria, para la paz envuelta en una bolsa plástica, para la batalla directa contra el que no tiene armas. Para la canción de la mentira, para las botas negras de un alma negra, para las lágrimas blancas de un alma blanca. Es un día de marchas hacia el abismo, de lunares en el destello, de líquidos derramados, de perfumes en las solapas”. (Yanuva León, Venezuela)

Anidan en las páginas las historias de quienes no fueron, de los desaparecidos, esos miedos sordos que no figuran y que son, porque llevan la misma sangre y habitan los presentes. La poesía se hace bandera cuando el poeta llueve el silencio para hacerlo grito, y allí renacen para seguir siendo aunque no quieran (ellos). Esta es también la poesía de estas tierras, de violencia y amores.

“Señora ¿Dónde van los que desaparecieron en la lluvia? / ¿Qué rumbo toman los que no tienen ninguno? / No preguntes más por tus / desventurados padres y cierra puertas y ventanas. / Oigo venir hordas de huérfanos / y no tenemos amor para brindarles”. (Diego Grueso, Colombia)

La frontera se arma de guerras. Son las mismas de hace quinientos años, las que desatan contra los muchos que nada tienen, los pocos que ambicionan más. Es el miedo que camina y que cada cien años se anima a despertar y construye sobre las cenizas el mundo que debe ser, el que nace de la herida y de la bala recién amanecida.

“Una duda reposa inquietante al regreso, / pero ninguno se asusta ni siquiera el perro / que se entretiene persiguiéndose en la sombra. / No hay más opción que sobrevenirse en la fresca madrugada, / mejor será encaminarse con el machete sin tratar de adivinar el futuro. / Lo que vendrá o no ha de perderse en la espesura del campo”. (Kattia Piñango, Venezuela)

Tierra común, dos pueblos y un sueño, poetas que abonan el camino y danzan alrededor de las hogueras, alzan la palabra y se convierten en canción… con todos…

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Idolatrías


Edgar Bastidas Urresty 

Juan Calvino, (1509-1564) padre del protestantismo francés, tuvo una vida agitada por su adhesión a las tesis luteranas y la defensa de sus propias doctrinas, que le costaron varias expulsiones y exilios, principalmente en Ginebra, donde creó una república protestante. 

Autor del libro Instituciones de la religión cristiana (1536), también escribió la Epístola a Sadolet, y el Breve tratado sobre la Santa Cena en los que explica su teología. Como reformista propone el culto religioso democrático, la supresión de las ceremonias, el dogma de la predestinación y la reducción de los sacramentos al bautismo y la cena. 

Tratado de las reliquias

Como intérprete de los Evangelios, Calvino en este opúsculo, denuncia con gran humor e ironía el uso indebido del culto de las reliquias.

Los tres prepucios de Cristo

No se propone hacer un inventario de las reliquias existentes pero asegura que no hay “pequeña iglesia catedral que no tenga una especie de hormiguero de osamentas y otros fárragos menudos”. Qué pasaría, se pregunta, “¿si se reunieran los dos y tres mil obispados, las veinte o treinta mil abadías, los más de cuarenta mil conventos, tantas iglesias parroquiales y capillas?”

Todo este acopio de reliquias le parece absurdo.

Además, agrega, “de los dientes y los cabellos de Cristo, de la Abadía de Charroux a la diócesis de Poitiers, se enorgullecen de tener el prepucio de Cristo, es decir la piel que le fue cortada en la circuncisión”.

Y prosigue con ironía: “Decidme de dónde les ha llegado esta piel (…). ¿Por espacio de quinientos años no se ha hablado (de ello) en la iglesia cristiana; dónde es que ha estado escondida, para encontrarla tan repentinamente? ¿Cómo es que ha volado hasta Charroux”?

Se alarma ante la numerosa cantidad de prepucios: “¿Qué diremos del prepucio que se muestra en Roma, en San Juan de Letrán? Es cierto que no ha habido sino uno. No puede entonces estar en Roma y en Charroux al mismo tiempo”. 

Al fin de su tratado Calvino dice: “Mientras que se imprimía este libro se me ha advertido de un tercer prepucio de Nuestro Señor que se muestra en Hildesheim”.

Luego menciona la multiplicación de los clavos de la cruz por toda Europa occidental: “Cada uno -ríe burlonamente-, tiene derecho como los otros a declararlos auténticos”, así sean falsos.

De la corona de espinas de Cristo, cuyos pedazos se encuentran dispersos asegura: “Es necesario decir que las piezas han sido plantadas nuevamente para reverdecer”. Y enumera los lugares donde las espinas reverdecen.

El santo sudario

Se indigna de los lugares -desde Aix-la-Chapelle a San Salvador en España-, donde se encuentra expuesto el santo sudario por la desvergüenza y la tontería de los fabricantes. Su ironía no ha podido enterrar el santo sudario porque reaparece en forma regular, desacreditándolo.

El brazo de San Antonio que besan y adoran los fieles en Ginebra, le divierte porque es el sexo vigoroso de un ciervo.

Juega con el doble sentido de la palabra neerlandesa braquemart (espada corta y falo) a propósito de San Miguel: “Se muestra su braquemart que es como un puñal de un pequeño niño” Y agrega: “Si era necesario vencer el diablo con la espada, debía ser más fuerte y de mejor punta y de mejor filo que aquélla”.

El cerebro de San Pablo

El cerebro de San Pedro, tan pomposamente exhibido, para Calvino no era sino una piedra pómez. 

En cuanto al “pescado frito que San Pedro muestra a Cristo cuando se le apareció sobre los bordes del mar”, que exhibe una iglesia, Calvino dice “que ha sido bien sazonado o que se ha hecho una maravillosa salsa picante para conservarse por tanto tiempo”.

Las nalgas de Cristo

Ante “la forma de estas nalgas que está en Reims, en Champagne sobre una piedra detrás del gran altar”, Calvino protesta: “Esta blasfemia es tan execrable que tengo vergüenza de hablar…” 

El aspecto mercantil 

Calvino habla del aspecto comercial de las reliquias católicas. Toma como ejemplo a San Antonio, cuyo cuerpo entero yace en Arles, otro en Viena, una rodilla en Albi, diversos miembros en Bourg, Macon, Dijon, Chalán, Ouroux, Basancon: El temor dice, “ha engendrado devoción que ha aguzado el apetito de tener su cuerpo por el provecho”.

Recuerda los canónigos de Treves de Lieja, que se jactan de poseer la cabeza de San Lamberto: “Han dispuesto por cualquier suma de dinero, el interés de las ofrendas, de no mostrarla públicamente, por el miedo que aparezca en dos ciudades tan vecinas”.

La posesión de Lázaro resucitado genera un proceso porque se disponía de tres cuerpos suyos: uno en Marsella, otro en Autun, el tercero en Avallón. Los canónigos de Avallon y de Autun han acudido a la justicia. “Después de haber dependido de la plata de un lado y del otro; los dos han ganado su causa”, explica Calvino. 

El reconocimiento de dos cuerpos por la justicia permite que los peregrinos puedan visitar los dos lugares. 

Jean-Jacques Marie, autor de la reseña del libro de Calvino que comentamos y que aparece en La Quinzaine littéraire (París. No. 979, noviembre de 2008), señala que su libro no ha perdido actualidad, porque el culto a las reliquias sigue en uso.

Un ejemplo es la momia de Lenin que Stalin, antiguo seminarista, convirtió en un culto para-religioso, que se secularizó y modernizó. Se da también en el hincha que quiere apoderarse de la camiseta sudorosa de una estrella de fútbol, o en el adolescente en trance que pide un pañuelo de la cantante o cantor de moda. 

Se da una proliferación, una laicización de los objetos del culto, vacíos de contenido sin caer en la blasfemia. 

Tomado del libro “Historias de humor”.

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Para toda la vida


María Cristina Garay Andrade (Desde Mote Grande, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tu amor manifiesto en mi corazón es soberano
pintas mis días con colores frescos de verano
pasional es el paraíso que nos lleva a la gloria
que no tiene repasos haber amado así mi memoria

Gozar la libertad del cuerpo amarrado a tu puerto
hace cantar sirenas con voces celestiales de concierto
agua de tu boca que acrisola, elixir que baña y glorifica
mi piel erizada ligada a la tuya en comunión se purifica

Bello sentido das a mi vida al convivir contigo
es fiel testigo y en éxtasis total te lo digo
que en el Olimpo reposa el alma conmovida
por amarte cautivada para toda la vida

Y aunque nada sea eterno y jurarlo un yerro
a tu amor incondicional enamorada me aferro
a la sombra de tu imagen sensiblemente acogida
embarco mi amor eternizado en ti para toda la vida

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Música: Atahualpa Yupanqui


ARGENPRESS CULTURAL

"La música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor?" 
Atahualpa Yupanqui

La figura de Atahualpa Yupanqui es ya legendaria en la canción popular latinoamericana. Su estilo propio, la profundidad de su poesía, la belleza de su música marcaron un talante inimitable, especial, pero que al mismo tiempo puede reconocerse como la matriz de todo el canto folklórico y popular con contenido social que marcó buena parte de la música de la región en la segunda mitad del siglo XX.

Ideológicamente de izquierda, aunque siempre reacio a entrar en cualquier modo de institucionalidad (fue militante del Partido Comunista argentino, del que luego se distanciaría), su canto así como su vida fueron un claro reflejo de esa actitud. Tal como Yupanqui lo dijo: su vida es su obra, y su obra es andar cantando por los caminos de la vida. 

En realidad “Atahualpa Yupanqui” es el pseudónimo de Héctor Roberto Chavero, nacido en la localidad de El Campo de la Cruz, Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el 22 de enero de 1908. Su padre era de origen quechua, mientras que su madre era de ascendencia vasca.

Argentino de origen, conocido hoy en el mundo entero, puede decirse que ya es un clásico de la música popular de América Latina, quizá el más emblemático entre todos los cantores del renacimiento del folklore del área. En él se inspirarían luego numerosos cantautores, tanto argentinos como de países vecinos. Gran intérprete de la guitarra (zurdo para el caso), de voz no muy agraciada pero de profundo sentimiento, quizá la mayor fuerza de su mensaje está en el contenido de sus canciones. 

De joven practicó diversos oficios, viajó mucho, observó los paisajes y los seres humanos que los poblaban, compartiendo la misma vida de todos ellos, impregnándose de su música. Recoge de la misma fuente las formas musicales más variadas -tan sumamente distintas según el marco geográfico- que constituyen el folklore de Argentina, que por supuesto no es sólo el tango de Buenos Aires. Entre muchas otras: la milonga -canto lento y grave de la Pampa-; la chacarera y la zamba -danzas de ritmo vivo y alegre-, la vidala –intimista, triste-, la baguala -grito o protesta del pueblo kolla del altiplano, del arriero criollo, del peón mestizo-.

A principios de la década del 40, en la provincia de Tucumán se casó con María Martínez, pero el matrimonio fracasó. Posteriormente conoció en Córdoba a Paule Pepin Fitzpatrick, "Nenette", quien sería su definitiva compañera y colaboradora musical con el seudónimo de "Pablo Del Cerro".

A la edad de 84 años falleció en la ciudad de Nimes, Francia, el 23 de mayo de 1992, lugar donde había viajado para actuar. Por su expreso deseo sus restos fueron repatriados y descansan en la localidad de Cerros Colorados, en Argentina.

Presentamos aquí cinco de sus más renombradas y emblemáticas canciones.


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"Con los pies descalzos" (Fragmentos)


Carola Valencia

[...]
5

Amanecí hueca,
fijos los ojos en el sol
era un instante sin filo que nació de la ausencia
amanecí hueca,
con eternas paginas en los ojos.
Amanecí estremeciendo la vida.

6

Cuando la tarde tiene olor de otoño,
siento el dolor amargo de las horas
y el aliento melancólico
que la soledad me regala.
Cuando me acerco a la belleza de acero,
Observo las nubes sin sexo
Los besos que modulan el viento.
Cuando rozo los labios tibios de los versos,
me detengo,
y siento el llanto del horizonte.
Es así que lloro al mundo,
a los mares ocultos de bellos pliegues,
a los mensajes sin eco,
a las manos de nadie
calladas y vacías. 

7

Volveré dejando huellas al alba,
borraré de mi mente los leves recuerdos
que el murmullo me trajo un día.
Vendré con la noche a la espalda, galopado
[labios cansados de besos estériles]
y llantos vencidos,
llegare con la memoria desierta,
con los poros heridos por los huesos,
regresaré a la salida del sol
con los hombros desnudos y los pies descalzos.

8

Poco antes del alba
cayeron las palabras,
sobre la ignorada tristeza,
y la lejanía se erizo de triángulos.
Y al alba,
acaricie los rostros que inundaban mis ojos,
después,
en los pasillos del silencio
Se durmieron los sueños.

9

¡Qué extraño nombrarte hoy,
en esta hora de las cinco,
cuando el sol se desvanece en el horizonte!
Es que se acerca la hora de ni búsqueda.

10

Me recuerdas tan solo el calor de una llama
el alboroto de unas lágrimas,
me recuerdas al humo de hipnóticas ciudades,
a inviernos que amanecen fusilados,
me recuerdas a horas largas,
al viento enmarañado en el atardecer de la distancia,/
me recuerdas al infinito
y a una luna llena.

11

Soy la palabra de la ausencia
el latido de la noche,
soy la palabra in forma,
sin tiempo,
la mirada de nadie,
la sombra nocturna.
Soy la palabra lejana
en el espacio prohibido del gesto dormido,
En la hierba del campo.
Soy la palabra,
mi palabra ajena,
y sin embargo yo,
en los días vacíos que no me pertenecen.

12

Porque el silencio es oscuro
y las manos tiemblan,
porque la luz es tenue
hablo contigo,
y aunque nos duela,
habrá gene a nuestro alrededor,
callada.

13

Como si la tristeza se rompiera
vuela sobre la tarde que se escapa
robando fábulas bellas
para unos versos vacíos.

14

Quiero soñar con una canción
cuando esté amaneciendo
y que el canto de un gallo al alba
me seque las lágrimas.

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La pasión por las promesas del amor


Emilio Romero Ele (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El amor es bastante menos común de lo que se imagina. Existen los remedos del amor y las llamadas pasiones, pero el amor real es raro. En las películas, especialmente, se sugiere que los hombres notables vivieron grandes amores. Meras fantasías para adornar sus vidas. ¿Y usted, sin ninguna pretensión de grandeza, a quien ha amado? ¿Aquella niña que una vez le abrió su abrigo interior? ¿Aquel joven que le suplicó con un susurro de encanto “no me dejes a la orilla del camino, vamos juntos hasta la próxima estación”?

¿Existe el amor? En el imaginario romántico existe. Existe en los cuentos de las Mil y Una Noches. Los jóvenes entienden el amor como esa pasión que los arrebata, los domina y hasta obnubila el entendimiento. Tal vez exista en la historia de Eros y Psiqué y en la pasión de Tristán e Isolda. Esos viejitos que andan de manos dadas, después de convivir medio siglo juntos, nos sugieren que hay un vínculo especial entre ellos, algo muy diferente que el simple hábito. Talvez sea el amor. Tal vez sea una manera de ahuyentar el desamparo. Hablo aquí del amor entendido como esa composición de lazos afectivos y atracción erótica, de Pathos y Eros, de sentimientos y libido. No aludo al amor parental, de padres e hijos, que en el entender tradicional está exento de libido. 

Mas hay tantos remedos del amor, imitaciones sorprendentes y absurdas de ese sentimiento complejo. Son los disfraces y hasta los trucos del deseo erótico –el bien conocido llamado de la especie.

Para comenzar, yendo a los supuestos orígenes, no hay una sombra de amor entre Adán y Eva ni en todos aquellos que dicen matar por amor. Las grandes figuras del Antiguo Testamento tenían preocupaciones muy distantes de envolvimientos erótico-sentimentales. ¿David amó a Betsabé? Resulta claro que experimentó un deseo descontrolado por ella, tan fuerte que “mandó matar” al marido de su pasión. No hay amor entre los patriarcas de Israel ni entre los grandes hombres y sus mujeres. Abraham no vaciló en pedir a su mujer Sara que se presentase ante los egipcios como su hermana, pues temía que la hermosura de su esposa provocase los deseos del faraón, que lo mandaría matar para quedarse con Sara. “Si el faraón se queda contigo seré bien tratado” Fue lo que aconteció. (Génesis, 14, 12). Ese patriarca era hombre práctico. 

¿Podría usted citar una figura histórica de primera magnitud que hubiese amado a su esposa? 

El famoso emperador romano Adriano tuvo una gran pasión por Antinoo, un joven de rara belleza. ¿Lo amó y fue correspondido? ¿Qué hubo entre Napoleón y Josefina, además de encuentros rápidos de alcoba e malentendidos? El gordo Winston Churchill, en el supuesto que podamos considerarlo en esta galería, apenas gustaba de su cigarro. ¿Quién se atrevería a decir que Stalin vivió un gran amor? Newton era un egocéntrico vanidoso, lo que impide cualquier afecto generoso por otra persona. De Cervantes no tenemos noticias de su lado sentimental, lo que ya es un indicio de que fue un huérfano en este aspecto. Shakespeare entendía el amor como una pasión que llevaba a la muerte (Otelo, Romeo y Julieta) o las peores infamias (Hamlet, Macbeth, El Rey Lear) Ninguno de los grandes filósofos, desde Platón a Nietzsche, tuvo esposa. Sólo tuvieron una pasión: el conocimiento, ese intento de develar la trama secreta del mundo y de eso que llamamos realidad. Los filósofos ejemplifican muy bien las pasiones silenciosas, inclusive si algunos de ellos provocaron alboroto con sus ideas subversivas, como fue el caso de Sócrates, Bruno, Voltaire y Marx.

No obstante, el amor existe. Es raro, rarísimo, mas por lo menos UNA vez en la vida usted tiene la oportunidad de amar y ser amado. Si usted sabe aprovechar esa oportunidad ya son otros cuentos. Todas las otras supuestas oportunidades es probable que sean simples remedos del amor. O lazos y vínculos afectivos diversos, positivos y negativos, cuyo significado no siempre sabemos discernir. Podemos tener algunas pasiones, pero ¿una pasión es una forma del amor? Algunos afirman que la pasión es la forma extrema del amor, algo hasta desvariado; otros afirman que pasión y amor son vivencias muy diferentes. La pasión es deseo de posesión, de tener a la persona que provoca el deseo. El amor es oblativo, dadivoso, generoso, poco o nada posesivo. (E. Romero, 2001). Si estas diferencias son válidas, el amor es menos frecuente de lo que se piensa. 

Hablo en estas páginas de las pasiones, más que del amor; de las pasiones entendidas como ese nexo impulsivo que tiende a dominar a las personas en una determinada dirección en busca de un objeto –el dinero, el conocimiento, el afán de cambiar el mundo, la búsqueda de un dios. Hablo de los deseos que movilizan la pasión.

Pasiones clamorosas y pasiones silenciosas

Podemos distinguir diversas formas de manifestarse las pasiones en el plano del amor romántico. Hay un tipo bastante conocido, que sigue dos vías algo diferentes; la vía clamorosa con un rápido movimiento ascendente y un lento movimiento descendiente; y la clamorosa con un movimiento desigual muy intenso, dramático, pero con un final de sabor amargo, de cristal que cae de lo alto y sus trizas se esparcen por el suelo. 

Al primer tipo pertenecen la mayoría de las pasiones que terminan en el matrimonio, tienen un período de plenilunio para ir luego entrando al plano de las aguas tranquilas y tibias. Pueden entrar en la fase del amor o apenas del buen entendimiento y del mutuo afecto.

Al segundo tipo pertenecen las grandes historias del drama amoroso. Es la historia de Helena y la guerra de Troya. De Romeo y Julieta. De Otelo y Desdémona. Y de algunas docenas de adolescentes que terminan suicidándose por comprobar que los bellos sentimientos y los ardores del deseo no siempre tienen lugar propicio en el reino de los hombres. En este caso estaría también la relación entre el pintor Castel y María Iribarne narrada con tanta fuerza en la novela de Ernesto Sábato. Con otras pinceladas, en situaciones muy diferentes, Stendhal nos narra los vaivenes osados y transgresores protagonizados por Madame de Rênal y Julian Sorel, en “El rojo y el negro” 

Desde otra perspectiva existen las pasiones silenciosas. En el plano romántico son esas pasiones secretas que el sobrino experimenta por su tía, a los 15-17 años, y esa fantasía ardiente de la adolescente por su profesor o por el cantante popular. Es el despertar súbito de un no sé qué experimentado por un desconocido, el desconocido que usted avistó algunas veces en la orilla del lago un día de primavera, con el cual intercambió algunas miradas y una sonrisa. Ese encuentro quedó para siempre rondando en su mente. ¿No fue eso lo que aconteció con La Dama del Perrito en el cuento de Chekov?

Están todas esas pasiones silenciosas que aparecen en sus sueños, no importa si durmiendo o despierto. 

Las historias de amor forman parte de las fantasías que circulan por los circuitos cerebrales de hombres y mujeres. No todas esas fantasías son de naturaleza sentimental o erótica. Existen las que revelan deseos de grandeza y magnificencia –ser rico, famoso, o por lo menos, un profesional prestigiado. Y otras que revelan los miedos y las angustias que acosan a los humanos.

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Del poemario “Liverpoll”, 1949


José María Millares Sall

A vosotros me dirijo, pobres aeronautas de la rutina;
a vosotros que nacisteis con un número enfermo en
mitad de vuestras miserables pupilas,
que ceñís al cuello sudoroso una palabra almidonada;
ya dicha en ese tono entre severa y patriarcal;
a vosotros que respetáis la morbosa ondulación de un vientre,
o el pulgar trabado en las axilas de un chaleco,
o bien el oro dulce que encadena la hora exacta de
vuestro vulgar trabajo.
 
Bajo la luz eléctrica,
bajo la gran pantalla que ilumina vuestros cálculos, 
bajo la espesa atmósfera de las horas que se pudren naufraga la matemática de los estómagos,
cuando ya reventados vuestros cerebros de mosca
envenenada
por la enorme factura de una suma repetida año tras año
regresáis a un hogar sin manteles, de huesos de aceituna 
 
Sí, a vosotros me dirijo; pobres aspirantes del pupitre.
Sois como el número 3, consumidos y jorobados,
danzantes apresurados de una hora exacta,
navegantes dormidos por estrechos corredores de saliva,
anémicas moscas de una sociedad endomingada, ya
revoloteando, mendigando
por entre las mesas una suma que resta vuestros bolsillos,
una suma que multiplica vuestras miserias.

Por vuestros sudorosos cuellos de algodón endurecido
se deshace la masa gris de vuestras mensuales
inteligencias;
de vuestras terrenales opiniones.
 
Sí, a vosotros, que sois como el número tres, me dirijo.
Quisiera poder deciros
cómo aborrezco cada latido de vuestros corazones de 
perro con librea,
porque no tenéis la sangre suficiente para dirigir una
palabra
hacia esa altura desnuda en la paloma;
sin que se acobarde y se estire como una lengua babosa
por las ensortijadas manos que os consume;
porque carecéis de espíritu,
porque habéis nacido como un número,
como el número tres, 
débil y rastrero, sin voluntad de hombres, sin voz, 
con los pies ya arrastrados por la losa oscura de vuestros
pensamientos,
de vuestras voluntarias amarguras.

Sí, a vosotros me dirijo,
a vosotros porque era necesario hablaros duramente,
pobres aeronautas de la rutina, 
para que de una vez sepáis que pienso 
cuando dulcemente os inclináis sobre los números,
cuando dulcemente os rebajáis ante un chaleco bien
planchado;
qué pienso de vuestras dormidas lenguas de pájara,
de vuestros dormidos corazones de lagarto,
de vuestras incansables reverencias,
de vuestros estériles vientres, muertos de frío en esa escala de vuestros oscuros nacimientos.
Sí, duramente quería hablaros, 
hacer ceniza cuantas opiniones encabezáis rectamente
hacia la desvergonzada razón de vuestros amos.
 
Sí, pobres aeronautas de la rutina,
Qué dura será siempre para vosotros la sonrisa;
Si no sois más que un número,
El número tres, el más terrible de todos
Porque nació con esa breve inclinación hacia el pupitre,
Jorobado y anémico, exactamente a una hora en punto,
Ni más ni menos. Como el número tres.
A las tres en punto exactamente.

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El pensamiento binario


Eduardo Dermardirossian (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una veintena de años transcurrieron desde que el mundo cambió su ingeniería de poderes y su geografía política, y un debate de grandes proporciones se ha instalado desde entonces en torno a las ideologías que dominaron el mundo durante los siglos XIX y XX. Nuevos actores aparecieron en la escena internacional. Unos enconos se apagaron y otros se encendieron al calor de los cambios y entretanto la ciencia, imperturbada, siguió prodigando hallazgos en las comunicaciones, en la biogenética, en la robótica y en cuanta disciplina ha abordado el hombre, achicando el mundo y poniendo al alcance de la mano lo que hace poco era inaccesible.

Y sin embargo algunos no han aprendido de estas cosas. Ataviados con viejos ropajes y enarbolando banderas que ya han sido arriadas, siguen edificando muros que separan a unos hombres de otros. Muros que separan a gentes que necesitan convivir e integrarse para resistir el embate de estos tiempos. La historia reciente y los cambios habidos parecen haber sido estériles para ellos.

Hoy quiero hablar del maniqueísmo y de la forma en que algunos reaccionan cuando sus ideas son controvertidas o sus acciones son observadas por quienes tienen otra visión de la realidad. Quiero hablar de esa insustancial simplificación de lo complejo que en términos pedestres llamo blanquinegrismo, de ese reduccionismo paleolítico que la estupidez humana ha traído hasta la modernidad. A propósito, dice Savater que la estupidez “es una categoría moral, no una calificación intelectual” porque “se refiere [...] a las condiciones de la acción”. Y se apresura a citar a Anatole France: “El estúpido es peor que el malo, porque el malo descansa de vez en cuando pero el estúpido jamás”.

Es, pues, preciso construir un sistema de pensamiento que nos permita ver los medios tonos y los matices variados de la realidad. Para ser protagonistas virtuosos de la historia tenemos que botar de nuestro espíritu todas las formas de intolerancia, de fanatismo, de maniqueísmo. Diversidad, multiplicidad y templanza son atributos que conducen a buen puerto cuando se acompañan con fervor, con alegría de actuar y con coraje.

Manes, pensador del siglo III

Heresiarca persa, sacerdote cristiano según unos, afecto a la medicina según otros, Manes ensayó el sincretismo entre las enseñanzas de Cristo y la religión de Zoroastro. Fundador de la secta de los maniqueos, postuló la existencia del bien y del mal como únicos principios creadores. Sin medios tonos y sin concesiones a la duda, consagró el radicalismo como forma de pensamiento.

Esa concepción dual del mundo y del hombre no explica la realidad como opósitos que se sintetizan en una resultante, sino como la perpetua e irreducible confrontación de los opuestos. Más cerca de Heráclito que de Hegel, Manes predicó ese rudimento conceptual.

¿Por qué, entonces, me remonté a aquel tiempo de la historia y a ese lugar del mundo? ¿Acaso la modernidad no ofrece suficientes casos de pensamiento dual? Ciertamente, el presente es pródigo en ejemplos, pero ninguno de ellos ha logrado acuñar un vocablo que lo nombre ni ha ilustrado con tanta justeza ese arcaísmo. Por eso traje este ejemplo multicentenario, para emparentar esta enfermedad de la inteligencia con su origen religioso, para mostrar la longevidad de nuestro desatino cuando planteamos las cosas en términos de todo o nada, de yo o el caos, de bueno o malo, de verdadero o falso. En suma, cuando desdeñamos nuestra condición de seres inteligentes cuyas capacidades no se limitan a discernir los opuestos, sino que pueden diferenciar matices y conciliar ideas.

La calidad del pensamiento y la calidad de la acción

La tendencia a interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica anuncia una muy baja calidad de pensamiento, de la que no puede sino seguirse una baja calidad de acción. Se es bueno o malo, y entonces se hace el bien o el mal; eres mi amigo o mi enemigo, por lo que sólo puedo amarte u odiarte; profesas el liberalismo político o el comunismo, lo que te pone de mi lado o en mi contra, ocupas la misma porción de territorio que yo quiero para mí, y eso alimentará nuestro encono y nos llevará a la violencia, nunca a la mesa de negociaciones. Esta concepción maniquea de la realidad, cuando no admite concierto y transacción, deviene en intolerancia, en fanatismo, en fundamentalismos de diferente signo, y conduce a la discordia y al conflicto, quizá a la guerra. También conduce al propio enclaustramiento, a la segregación del otro y a la organización sectaria de las sociedades. Majadería travestida de valor y derechura, no es sino la forma más primitiva del pensamiento.

Siempre es útil teorizar sobre las cosas que nos conciernen. Más aún cuando las teorías casan con la realidad, porque entonces pueden iluminar el entendimiento. En este sentido, debo decir que veo con alguna preocupación nuestra manera de relacionarnos. Controversias atávicas que nacieron al abrigo de condiciones políticas que ya han cambiado, subsisten sin embargo, fruto de ese pensamiento dicotómico del que estoy hablando. Antiguas diferencias que los hechos nuevos sepultaron bajo los escombros siguen alentando rivalidades que, unas veces soterradas y otras veces no, desalientan a quienes tienen una visión más abarcativa de la vida. Maniqueísmos irreductibles que en algunos casos han trepado a la cabeza de las instituciones y que desalientan a quienes buscan una mayor integración social.

La realidad es policromática

Porque la realidad es multicolor y profusa, porque el hombre no se reduce a pensamiento y acción: también es vocación, anhelo, espíritu difuminado en el paisaje de la vida. Porque el conflicto es connatural del hombre y por eso precisa de la tolerancia y de cierta actitud benevolente para hallar cauces de solución. Porque aún en los asuntos que conciernen a los estados y a los pueblos, a veces fieramente enfrentados, es preciso atender a intereses políticos, económicos, culturales y de otro orden, para componerlos y encontrar soluciones más o menos permanentes. Es por estas cosas que veo con preocupación la tendencia de algunos a radicalizar el pensamiento, a exacerbar las diferencias y a dirigir la acción en un solo sentido.

No predico un relativismo conceptual ni un eclecticismo a ultranza. Tampoco ofrezco la blandura como sistema de vida o panacea de las controversias que afligen a los hombres y a los pueblos. Al contrario, propugno un sistema de pensamiento que quiebre el cascarón que asaz nos envuelve, para arrojarnos al mundo, a la vida, al aire fresco de la realidad siempre cambiante, para caminar vigorosamente hacia la solución de nuestros problemas a sabiendas de quiénes somos, cómo somos, qué lugar ocupamos en la fauna humana.

Las deposiciones de la historia

Historiar la evolución del pensamiento binario sería fatigoso para este autor y quizá también para el lector, pero no sería ocioso. Mostraría cómo las mayores desdichas de la humanidad son el producto de ese reduccionismo, cómo las guerras, los genocidios y las más crueles acciones vienen del fanatismo, de la intolerancia religiosa. El desdén por el otro, la discriminación y la violencia son las expresiones radicales del maniqueísmo, que se manifiesta bajo las especies del fanatismo, del fundamentalismo, del integrismo, en suma, de la intolerancia. Deposiciones malolientes de la historia que, sin embargo, pueden verse aquí y allá, en todas partes. Son cunas donde se arrullan las desventuras del mañana, guaridas donde acechan los usufructuarios de las mayores desdichas.

Hoy, cuando el mundo se achica día a día, cuando el intercambio y las comunicaciones nos acercan y tienden a abrir los claustros y abolir las diferencias, cuando la especie humana, tras construir torres de Babel en todo el planeta, pronto comenzará a derribarlas, los hombres debemos encontrar caminos que confluyan, paisajes que armonicen e intereses que puedan conciliarse.

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“Los movimientos sociales quieren y tienen que entrar a formar parte de los gobiernos”


Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Entrevista a Rafael Palacios, director de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo.

Más allá de lo que presentan las grandes empresas de comunicación, en Europa también se está debatiendo la izquierda. Y, desde el viejo continente, se observa con atención el volcán sociopolítico que recorre la América Latina. Uno de esos observadores es el dirigente Rafael Palacios, quien en este encuentro habla de la importancia del ALBA; del nefasto golpe de estado en Honduras; de la Europa colonialista y de la necesidad de vincular a los pueblos de los dos continentes por encima de los intereses de las multinacionales. El líder político español considera que “la nueva izquierda latinoamericana, está abriendo espacios de trabajo, de reflexión, de diálogo y de propuesta que son fundamentales”.

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Argenpress Cultural: ¿La promocionada crisis económica mundial esconde una mutación del capitalismo o realmente el sistema está en crisis?

Rafael Palacios: No estamos en un momento cualquiera de la historia de la humanidad. Hoy nos enfrentamos a gravísimas crisis provocadas por el capitalismo: crisis alimentaria, financiera, económica, medioambiental, social,…, y por supuesto, una profunda y grave crisis de los derechos humanos, en medio de un cuestionamiento cada vez mayor a los organismos internacionales por su comportamiento francamente hipócrita y antidemocrático.
Las crisis que padecemos no cayeron del cielo. Vienen construyéndose desde hace más de 30 años por el neoliberalismo, con el objetivo de hacer crecer el mercado, con el objetivo de hacernos creer que cualquier cosa pública sería más eficiente privatizada.
Parece como si las crisis que padecemos hubieran llegado de otro planeta y que nadie tiene ninguna responsabilidad.
La desigualdad y la pobreza no son fruto de la buena o la mala suerte. La desigualdad y la pobreza son consecuencia directa de la forma en la que los seres humanos organizamos nuestra actividad política, social y económica.
Estamos frente a un sistema que no quiso distribuir su riqueza y que, sin embargo, ahora quiere socializar sus pérdidas. 
Un sistema que ante situaciones de crisis global sólo sabe responder con la guerra, con la violencia y con la vulneración de los derechos humanos individuales y colectivos. Un sistema que está desencadenando una verdadera guerra social contra los pueblos y contra los trabajadores y trabajadoras.

Argenpress Cultural: ¿Cuál es la situación de la izquierda en la Europa del siglo XXI?

Rafael Palacios: La pregunta seguramente daría para un master. Así que permítame contestarle con una pequeña provocación…, quizás la situación de la mayoría de la izquierda en la Europa del siglo XXI es que sigue viviendo anclada en la Europa del siglo XX, en el Mundo del siglo XX…Los “ombligos” no dejan de serlo, por ser presuntamente de izquierdas.

Argenpress Cultural: Alrededor del sistema capitalista parecieran flotar muchas izquierdas; ¿hay alguna posibilidad real para que en España surja una opción distinta de izquierda?

Rafael Palacios: Hay diferentes sensibilidades que se reflejan en distintas organizaciones políticas. Diferentes sensibilidades que no nos deberían impedir trabajar juntos en lo que compartimos. No hablo de unidades orgánicas imposibles e innecesarias, que nada más que llevan al fracaso, al desencanto, a la desilusión y a la desmovilización. Es posible una alternativa de izquierdas desde la unidad de acción.
Ya está bien de sectas, sectarismos y chantajes ideológicos. Es el momento de la unidad de acción. No podemos seguir peleándonos en mitad de una inundación.
Con palabras del Subcomandante Marcos:”Los rebeldes y las rebeldes, se buscan entre sí, se caminan unos hacia otros, se encuentran y, juntos y juntas, rompen los cercos”.

Argenpress Cultural: ¿Cuál es su análisis del mapa político de América Latina?

Rafael Palacios: En los últimos años estamos asistiendo en América Latina a la llegada de fuerzas progresistas a los Gobiernos a través de victorias electorales, a la articulación de luchas populares y a importantes esfuerzos por la ampliación y consolidación del MERCOSUR y de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que constituyen un factor objetivo favorable al desarrollo de la lucha por la soberanía y la integración regional y contra el proyecto estratégico de carácter anexionista y neocolonialista, contenido en el ALCA.
En América Latina se observa un resurgir de la resistencia y la lucha de los pueblos. Los trabajadores, los jóvenes, las mujeres, los campesinos, los pueblos indígenas, salen a las calles en defensa de la paz, la democracia, la soberanía, la justicia social, el desarrollo. Las organizaciones progresistas, las fuerzas de la izquierda, avanzan y contribuyen a la formación de alternativas. Hay un imparable avance en la convicción y la esperanza de que son posibles las transformaciones sociales y políticas. Hay una clara dinamización de la democracia en América Latina planteada a través de una lucha frontal contra el neoliberalismo y la hegemonía del capital financiero, con la creación de espacios autónomos de soberanía.
Hay puestas enormes esperanzas políticas en los gobiernos progresistas. Nunca hubo tantos gobiernos democráticos en América Latina. Pero, también es cierto, siguen creciendo las dictaduras sociales, siguen aumentando las desigualdades sociales. El neoliberalismo sigue pervirtiendo la democracia. Parece que todo se compra y que todo se vende. Que los derechos se convierten en mercancías.
Los movimientos sociales resurgen y se consolidan sus proyectos de desarrollo social, sus alternativas sociales y transformadoras. Hay una lucha permanente por superar la dicotomía movimientos sociales e instituciones. Por encontrar la conjunción entre los movimientos sociales y las políticas institucionales. Por coordinar y ser capaces de articular los movimientos populares y las políticas que se desarrollan desde los gobiernos. Los movimientos sociales quieren y tienen que entrar a formar parte de los gobiernos. Quieren y tienen que ocupar los espacios políticos.
En América Latina hay un nuevo espacio social emergente, que busca espacios para respirar. La nueva hegemonía que está naciendo necesita nuestro apoyo, nuestra solidaridad, nuestro compromiso. Porque, seamos sinceros, la Europa que está en América Latina es la de las multinacionales, no la de los pueblos, no la de las ciudadanas y ciudadanos. Por eso, tenemos que trabajar duramente, codo con codo, desde el internacionalismo solidario, acompañando y aprendiendo de los procesos de transformación social y de generación de ciudadanía que se están dando en América Latina. Unos procesos que son imprescindibles no sólo para la democracia política, sino también y fundamentalmente, para la democracia social. Que son imprescindibles no sólo para América Latina, sino para todo el planeta.

Argenpress Cultural: Hace poco usted integró una delegación que viajó a Honduras, ¿cómo percibe la situación en ese país tras el golpe de estado?

Rafael Palacios: El golpe de estado no solamente es un golpe en contra del hermano pueblo hondureño. El golpe también representa un ataque contra el ALBA y los cambios sociales que se están dando en muchos lugares de América Latina.
Este golpe de estado podría desencadenar acciones similares de ejércitos y poderes económicos en otros estados del continente.
En Honduras nos jugamos el futuro de los procesos participativos y democráticos logrados en los últimos años, así como los avances en la lucha por la justicia social y contra las causas del empobrecimiento y las desigualdades. En consecuencia, es imprescindible que con total claridad expresemos nuestra solidaridad y acompañamiento a la lucha y la resistencia del pueblo hondureño ante el criminal golpe de estado, en el cual se están vulnerando de forma sistemática, continua y permanente los derechos humanos.
Acabamos de hacer públicas las primeras conclusiones de la Comisión Asturiana de Observación sobre la Situación de los Derechos Humanos en Honduras y en muy poco tiempo presentaremos las conclusiones definitivas que vendrán acompañadas de material gráfico, fotografía y DVD, grabado por la propia Comisión sobre el terreno.

Argenpress Cultural: ¿Qué puede esperar América Latina de España ante la ola racista que recorre la Europa que promociona Berlusconi?

Rafael Palacios: La Europa que se está “fabricando”, no es la Europa de los Pueblos y Naciones. No es la Europa de la solidaridad, del compromiso, de la lucha contra la injusticia social y el empobrecimiento, de la lucha por los Derechos Humanos Universales.
La Europa que se está “fabricando”, es la Europa de los mercaderes. Una Europa racista y xenófoba. Una Europa con centros de detención sin control judicial. Una Europa egoísta, miedosa y cobarde que lucha contra las personas empobrecidas y no contra la pobreza. Una Europa que convierte a las víctimas de su sistema, en victimarias, fruto de la incomprensión y la ignorancia más terribles. Una Europa que antepone sus supuestos negocios a la defensa de los Derechos Humanos.
Y en esa Europa, parece que la España del PSOE y del PP, se encuentra cómoda.
Una España que vende armas a Colombia para que siga asesinando a campesinos, indígenas, sindicalistas y defensores y defensoras de los Derechos Humanos.
Una España que vende armas a Marruecos para que siga aniquilando todas las esperanzas del Pueblo Saharaui.
Una España que vende armas a Israel para que siga su genocidio contra Palestina.
Una España que quiere seguir esquilmando América Latina con una suerte de colonialismo de nuevo cuño, basado en el paternalismo más patético.
Cada vez está más claro, por si alguien lo dudaba, que los eslóganes sobre Derechos Humanos, sobre encuentros de civilizaciones,…, no son más que palabrería hueca.
Eso es en estos momentos, desde mi punto de vista, lo que se puede esperar de la Europa y la España “oficiales”.

Argenpress Cultural: Más allá de lo que hace o deja de hacer la clase política y de los prejuicios que publicitan los medios de comunicación, ¿considera que el pueblo español tiene alguna visión cercana de la realidad latinoamericana, que no se limite sólo a pensarnos como países de un supuesto tercer mundo?

Rafael Palacios: Me resulta imposible contestarle cuál es la visión del “pueblo español”, si es que el “pueblo español” existiera como tal, que yo no lo creo. Lo que si puedo decirle, es que muchos hombres y mujeres que vivimos en los Pueblos y Naciones que componen, de una forma u otra, el Estado español nos reconocemos en estas palabras de Galeano: “A primera vista, el mundo parece una multitud de soledades amuchadas, todos contra todos, sálvese quien pueda, pero el sentido común, el sentido comunitario, es un bichito duro de matar. La esperanza todavía tiene quien la espera, alentada por las voces que resuenan desde nuestro origen común y nuestros asombrosos espacios de encuentro.
Yo no conozco dicha más alta que la alegría de reconocerme en los demás. Quizás ésa es, para mí, la única inmortalidad digna de fe. Reconocerme en los demás, reconocerme en mi patria y en mi tiempo, y también reconocerme en mujeres y hombres que son compatriotas míos, nacidos en otras tierras, y reconocerme en mujeres y hombres que son contemporáneos míos, vividos en otros tiempos.
Los mapas del alma no tienen fronteras”.

Argenpress Cultural: ¿Puede la nueva izquierda latinoamericana contribuir a oxigenar el panorama político internacional tan saturado de derecha?

Rafael Palacios: El Foro Social Mundial de Belém, nos trasladó un claro mensaje: las alternativas al neoliberalismo y las propuestas de transformación social salen de la lucha social, de las luchas populares, de la lucha diaria de los movimientos sociales y sindicales, de las luchas de mujeres, jóvenes, campesinos, pueblos indígenas, pueblos de la selva, defensores de la cultura e identidad de los pueblos, ambientalistas, comunidades de base,…, empobrecidos y empobrecidas, explotadas y explotados. Un claro mensaje para aquellos hombres y mujeres que luchamos y resistimos, en cualquier parte del planeta, a la usurpación de la naturaleza, de nuestros territorios y de nuestra cultura.
Encontrar alternativas es un trabajo colectivo, fruto de nuestra capacidad para elaborar un proyecto alternativo, para organizar la esperanza, para rescatar la utopía.
En palabras de Frei Betto: “La esperanza favorece la emergencia de nuevas utopías, que deben ser traducidas a proyectos políticos y culturales que señalen las bases de una nueva sociedad. Eso implica el rescate de los valores éticos, del sentido de justicia social, de las prácticas de solidaridad y compartimiento, y del respeto a la tierra, a la naturaleza, a la identidad de los pueblos, en suma, se trata de un desafío también de orden espiritual, en la línea de lo que pregonaba el profesor Milton Santos, de que debemos priorizar los “bienes infinitos” y no los “bienes finitos”.
La nueva izquierda latinoamericana, está abriendo espacios de trabajo, de reflexión, de diálogo y de propuesta que son fundamentales, que son referentes indispensables, en nuestro camino compartido para elaborar un proyecto alternativo, para organizar la esperanza y para rescatar la utopía.

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