sábado, 10 de octubre de 2009

12 de octubre: día de la ¿“raza”? ¿Quién pagará estas ofensas?

ARGENPRESS CULTURAL

¿Quién pagará estas ofensas? ¿Cuándo? ¿Cómo?.... Porque ya es hora de ir pagando, ¿no? ¡Día de la “raza”! ¡¡¿Hasta cuándo?!!

“Vinimos aquí por servir a Dios y Su Majestad y también por haber riquezas”
Bernal Díaz del Castillo, "Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España", 1575
_________

“Naturalmente vagos y viciosos, melancólicos, cobardes, y en general gentes embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son sacramento, sino un sacrilegio. Son idólatras, libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es comer, beber, adorar ídolos paganos y cometer obscenidades bestiales. ¿Qué puede esperarse de una gente cuyos cráneos son tan gruesos y duros que los españoles tiene que tener cuidado en la lucha de no golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se emboten?”
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, "Historia general y natural de Las Indias", Siglo XVI
_________

“Vuestra Majestad tenga entendido que conviene que los indios amen a los españoles, y a falta de amor, los teman.” 
Cartas de Marroquín, 1539
_________

“Ningún indio sin licencia puede andar vestido de paño ni al uso español, ni tener espada ni andar a caballo” 
Ordenanza de 1625 para los indios de la Verapaz, capitanía General de Guatemala
_________

“Este Congreso constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad a favor de esta clase inocente, abyecta y miserable”.
Artículo 68 de la Constitución de la República del Ecuador de 1830
_________

“No hemos heredado de ese pueblo primitivo ni una palabra de su precario idioma, ni aun un recuerdo benévolo de nuestros mayores, españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente los describieron como sus enemigos, en un choque que duró más de dos siglos y los enfrentó a la sociedad hispanocriolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos.” 
Julio María Sanguinetti, ex presidente de Uruguay
_________

“El indio seguirá, por décadas y por siglos, creyendo en muchos dioses, temiendo muchas fuerzas sobrenaturales y poderes humanos individuales, sin mayores ambiciones ni aspiraciones que lo estimularan a salir del estado de marasmo en que se mantiene. El indígena se convirtió en un lastre para el desarrollo social, económico y cultural de los países latinoamericanos”.
Instituto Indigenista Nacional Guatemalteco, 1969

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La Araucana, siglo XXI (o la Larga espera de la Tierra Alargada)

Vito Apüshana (Miguelángel López-Hernández)

“… y aunque vuestra aventura agora crezca,
No durará gran tiempo, porque os digo,
que como a los demás el duro hado
os tiene su descuento aparejado”.

(La Araucana II Parte)

Hoy, en el noveno año del tercer milenio de la era cristiana, vivimos la tercera versión de la obra del cronista español Alonso de Ercilla, La Araucana (poema épico publicado en tres partes: en 1569, 1578 y 1589) sobre la guerra acaecida en el sur de Chile a mediados del siglo XVI; en la cual se disputaba el control de toda el área austral entre la Corona Española y el pueblo Mapuche, llamado, por los europeos, Araucano. Posteriormente, a finales del Siglo XIX (entre 1880 y 1883), se presentó otra confrontación bélica alrededor de la soberanía y el derecho colectivo del territorio al sur del río Bío Bío entre el Estado Chileno y el pueblo originario de la Araucanía – que llamaron “Pacificación de la Araucanía”, con más de 10. 000 muertos en las huestes nativas-.

469 años después del primer escenario de guerra (versión Corona Española) y 126 años después del término del segundo escenario de guerra (versión República Chilena), se recrudece el fantasma de la intolerancia atávica por parte de los representantes del Estado-Nación occidental, que no soporta la idea de otro concepto de nación dentro de su “territorio soberano”, acompañados de grandes grupos de poder económico transnacionales (como la Forestal Mininco).

En cualquiera de los casos, nunca ha variado el fin que origina el conflicto: La Tierra… unos para vivir en ella en comunidad permanente y otros para su explotación económica sinfín. La Wallmapu (madre tierra) representada en la extensa región que aúna cuatro divisiones de las quince que conforman la estructura político-administrativa de Chile, aproximadamente unos 125. 924 km2, desde el sur del río Bío Bío (VIII Región) hasta los límites de Puerto Montt (X Región). 

De aquellos Lonkos y Toquis del siglo XVI como Caupolicán-Kallfvlikan-, Lautaro–Leftraru-, Tukapel, Kolo Kolo, Galvarino…, devienen los actuales herederos… hoy llamados Aucán Huilcamán; Luisa Calfunao; Antonio Cadin Huentelao, Jaime Marileo, José Millalén, María Teresa Panchillo, Marcial Colín, Lorena Lemunguier, Lorenzo Aillapán, David Añiñir, Carlos Gaminao… entre muchos, ya un millón de Gente de la Tierra urbanos y rurales.

Y entran, cada uno de ellos, al centro de la batalla entregando su corazón al principio inspirador de la lucha por la autonomía territorial:
“En esta tierra raíz, / en esta media noche/ donde mis pies reposan;
grandes jefes, / ustedes que duermen en la tierra de arriba,
eleven mi corazón y mis sueños, / porque frente a sus esteros estoy cantando”.
(LEONEL LIENLAF: Ngillañmawün)

Ahora el mapuche se empina desde su canto como arma invisible, como arma intangible creada por un trenzado de sueños intemporales… el universo agrupado en los saltos de un niño sobre las praderas y los bosques… espacios ya cercados, ya alambrados por la ambición neoliberal que desdeña otras formas de desarrollo distintas a las de exprimir la naturaleza.

“¡Suelta!, quita tu oscuridad, mira que azul es la luz de la mañana/ y tú, levántate hijo. Se repiten los ruegos en las paredes rocosas del cielo.”

(ELIKURA CHIHUAILAF: Ruego en las Paredes Rocosas del Cielo)

Este Elikura, recupera el fuego de la gran herencia: la Palabra-Canto, aquella que proviene de las placas tectónicas de su fértil tierra… y con esta herramienta ya no es necesario tomar la adarga, la maza o las flechas de hace casi 470 años ni tomar las escopetas ni las lanzas del siglo XIX para llegar hasta la raíz de la confrontación y utilizar su sustancia como escudo y rostro.

“… No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito, / ni del Dios en las Alturas.
Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los potreros;
Robábamos panales a los ulmos y a los moscos /
 y pinatras a los hualles de la pampa.
Malo era. / Sí/. Por eso vino envidia y litigio y carabina,
(…) Así era, mamita, así fue:
las estrellas dejaron de alumbrarnos la sangre de repente,
y tuvimos que ocultarnos como zorros en montañas y barrancos.”

(JAIME HUENÚN: Ceremonia de la Muerte)

He aquí a los hombres imantados con la tierra, dispuestos al máximo sacrificio por ella, como los jóvenes asesinados Alex Lemun, Matías Catrileo y, el más reciente, Jaime Mendoza Collío (ocurrido el pasado 12 de agosto), como las activistas comuneras Patricia Troncoso y Andrea Marifil, cuyos alientos extienden el músculo multiplicador de la vida. La altivez del pueblo mapuche agiganta el proceso de demolición que exige la descolonización mental de Abya Yala (América)… hacia el desmontaje del karma del colonialismo. 

¿A qué altura llegarán los Gobiernos chilenos (y latinoamericanos) frente al desafío planetario que exige la construcción de una Nación de naciones desde lo multiétnico y pluricultural? ¿Será suficiente el programa de gobierno de Bachelet , bautizado: “Re-conocer: Pacto Social por la Multiculturalidad" ... desde el cual se espera la horizontalidad reclamada para establecer los acuerdos bilaterales que permitan la restitución definitiva de las tierras y el desarrollo de la participación democrática indígena de manera integral desde su real autonomía? 

La Araucana no ha terminado de escribirse y cientos de miles de Caupolicanos están enteros para continuar en el fragor de esta disputa por la tierra… de esta lucha por la preservación de la Wallmapu y más allá de la Frontera otros cientos de miles de Weichafe (guerreros) nos sumamos a favor del señorío de los mapuches, a favor de la permanencia de esta mirada originaria del mundo, imprescindible al profundo vuelo del espíritu humano.

Vito Apüshana (Miguelángel López-Hernández): Escritor de origen Wayúu, cultura indígena del norte de Colombia y noroeste de Venezuela, que ha sido galardonado por el Premio Casa de Las Américas de La Habana, Cuba, año 2000, por la obra "ENCUENTROS EN LOS SENDEROS DE ABYA YALA" (que compendia relatos poéticos de las comunidades indígenas de los MAPUCHES, WAYUU, KOGUI, KICHUA, DESANA Y NAHUATL). Actualmente trabaja en la próxima publicación de su obra "LOS 400 CONEJOS DE AQUELLO POR-VENIR", sobre el legado poético de los antiguos poetas Náhuatl del México Prehispánico...con énfasis en los 510 años de la llegada de Hernán Cortés a México.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Es posible, Mercedes Sosa

Edgar Borges (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ha muerto Mercedes Sosa. Quizá sólo se trate de un quejido nostálgico, pero pareciera que están partiendo las voces que nos recuerdan que somos humanos. Pues, porque si bien la voz de un artista no necesariamente muere junto a su cuerpo, cada vez la industria es más industria y mucho menos arte. Lo que hace suponer la dimensión del maquillaje.

Es posible que este momento histórico (del todos contra todos) sólo sea un tránsito necesario para alcanzar el grado de humanidad. Es posible, Mercedes Sosa, que tu voz, como muchas otras, se filtre por los subterráneos de la miseria contemporánea y algún día resurja en alguna plaza, junto a la voz de Fito Páez para cantar “¡Quién dijo que todo está perdido!” Y entonces, sólo entonces, hasta los más sumisos alumnos del sistema global de consumo ofrecerán su corazón.

Es posible que “la voz de Latinoamérica” (como se le llamaba a Sosa) supere el ruido del mercado planetario. Y ahí, donde un mercenario nos vende “basura” disfrazada de vida, rompa el cristal de la mentira para afirmar, en su canto, que sí es posible el Sur, que sí es posible convivir respetando todos los vientos del planeta. Y seguro, doña Mercedes Sosa (lo sabe usted muy bien), sí se puede vivir resistiendo el cinismo y la apatía.

Tal vez esto no sea más que un pequeño artículo para nostálgicos, pero, visto de otro modo, puede que este no sea un escrito para cínicos. Pues, muy bien lo sabía La Negra (como también le decían), “Si no creyera en lo que agencio, si no creyera en mi camino, si no creyera en mi sonido, si no creyera en mi silencio... ¿Qué cosa fuera, qué cosa fuera la maza sin cantera? Un amasijo hecho de cuerdas y tendones, un revoltijo de carne con madera, un instrumento sin mejores resplandores que lucecitas montadas para escena... ¿Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera? ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera? Un testaferro del traidor de los aplausos, un servidor de pasado en copa nueva, un eternizador de dioses del ocaso, júbilo hervido con trapo y lentejuela… ¿Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera? ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera? ¿Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera? ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?”

Es posible, Mercedes Sosa, que el tango (y el canto en general) sea “cosa” de despechados. Quizá sólo los cínicos sean capaces de sonreír veinticuatro horas seguidas. Ojalá, al final de la historia, no termine el público convertido en la piedra que observaba el espectáculo. Es posible, que este viaje sólo sea una tormenta de aprendizaje y la seriedad de los cínicos esté cerca. Entonces, el mundo escuchará (en do mayor, como decía el cantor Alí Primera) la risa de los nostálgicos. Y ahí estará usted, señora Sosa, con su canto tierno en homenaje a la sensibilidad humana. Y el Sur le dará al mundo una lección cósmica de humildad y de alegría.

Edgar Borges es venezolano residente en España.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

A la Negra

Gustavo Robles (Desde Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Romperá la tarde mi voz, hasta el eco de ayer
Voy quedándome sólo al final
muerto de sed, harto de andar
Pero sigo creciendo en el sol, vivo”
 
Veo a mi madre, al principio de mis años, haciendo los quehaceres del hogar. Mis ojos pequeños abiertos al asombro, y mis oídos recibiendo música como olas, inundándolo todo: ahí ya estaba Mercedes, con su voz incomparable.
 
“Mi razón no pide piedad, se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual
Sólo dormir, verme borrar
Una historia me recordará, vivo”
 
Mi viejo agitando el fuego en la parrilla, los domingos, abonando el ritual del asado, de la familia, del amor y la amistad, y mis juegos y mi admiración revoloteando alrededor, mientras una zamba retumba airosa en la mañana, estremecida por esa garganta privilegiada, siempre presente.

Crecí escuchando su canto, y esa maravilla habitó todos mis lugares y mis tiempos. Raíz en mis padres, ramas en mis hijos. En verdad, no tengo recuerdos que no estén atravesados por su compañía. Ir a verla era una fiesta que invitaba a la emoción. Mis padres me inculcaron el amor al arte y -sobre todo- a la música. Por eso me alentaron a animarme con la guitarra. El folclore fue la vía práctica, y allí estuvo como siempre la guía luminosa de La Negra. “Balderrama”, “El jardín de la República”, “Criollita Santiagueña”, “La arenosa”, “Alfonsina y el mar”, “Canción de lejos”, fueron primeros amores de principiante.

Con los años se profundizó la razón, se expandió la consciencia, y entonces empecé a detenerme en las letras. Siempre me había llamado la atención la adoración casi reverencial de mi Vieja por ese disco de fondo celeste con la foto de una joven Mercedes en la tapa: “Hasta la Victoria”. “Le canta al pueblo humilde, nos canta a nosotros” me dijo mi madre. Entonces entendí el valor de canciones como “Plegaria para un labrador”, “Campana de palo”, “Los hermanos”, “La pobrecita”, la misma “Hasta la Victoria”.
 
“Que tiemble el verdugo opresor
El buitre insaciable del Mal”
 
Llegaron a mí, a través del puente de notas tendido por ella: “Cuando tenga la tierra”, “Gracias a la vida”, “Camino y piedra”, “Zamba del riego”, “Canción con todos”, “Zamba para no morir”, entre otras que como avalancha esclarecida aportaron a mi formación como sujeto. Mercedes era una musa que cantaba con estirpe sin igual la razón de las penurias y la esperanza de todo un pueblo. No sólo era la más alta expresión de calidad artística, revolución dentro de nuestro folclore, amalgama de la infinidad de matices que hacen a nuestra cultura suramericana, lo que despertaba admiración: era el contenido abrumador de su repertorio. Se puede cantar muy bien, y sin compromiso alguno. La Negra era la negación de lo vacuo: era luz, incluso en la más profunda oscuridad. Por eso no sólo estaba rodeada de los mejores músicos, sino que cantaba a Tejada, a Hamlet, a Violeta, a Neruda, a Jara, a Sampayo, a Atahualpa.

¿Cuántas conciencias ha despertado su voz? ¿Cuánto grito proletario, cuánta lucha libertaria, cuánto puño cerrado rebelado a la opresión?
 
Algunos le achacan posturas “equivocadas”. Algunos, desde esa izquierda dogmática y chiquitita –muy chiquitita- que quienes aspiramos a una izquierda grande, popular y de masas, debemos dejar atrás.

Le endilgan, despechados, el abandono de ciertas estructuras políticas “iluminadas” que, mientras ella era censurada, perseguida y amenazada, al punto de sufrir el escarnio del exilio, su burocracia proclamaba un “pacto cívico-militar” con la más sangrienta de las dictaduras. Hay que tener cara para acusarla…
 
“Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos. 
Que nos den la esperanza de saber que es posible 
que el jardín se ilumine con las risas y el canto de los que queremos tanto”
 
Algunos, desde posturas que pretenden ser de izquierda, con una soberbia que provoca repudio y aislamiento de las mayorías populares, rechazan todo lo que no sea a su imagen y semejanza: son los que quieren uniformar el pensamiento, son los cultores del dogma, los que, tal vez sin darse cuenta, van en contra de la esencia humana y de las ideas que dicen defender. Son los que no entienden el sentir del pueblo, son los que no entienden que todo acto tiene causa y consecuencia. Ven la realidad como una fotografía.
 
La Negra era así, como era, auténtica, solidaria, comprometida con los más humildes, hija de una vida dura –y a veces cruel- que la fue moldeando. ¿Qué cometió equivocaciones? Seguro, como todo ser humano. Pero su humanismo y su consciencia intuitiva la hacían, en la mayoría de los casos, en los conflictos sociales, estar del lado correcto.
 
“Cuando tenga la tierra, la tendrán los que luchan
los maestros, los hacheros, los obreros”
 
Ella soñó y luchó, a su manera, por un mundo diferente al que vivimos: un mundo sin miseria

Por eso, ella cosechó el amor que sembró en los pueblos. 
Y vivirá siempre en sus corazones
Su voz será eterno grito de libertad
 
“No ha de matarme la muerte, seguiré
iré topando las sombras y andaré
por las picadas de siempre
hecho bramido en los erkes, sin adiós
No ha de matarme la muerte, jamás”
 
Gracias, Negra querida
Hasta la Victoria Siempre

Mercedes Sosa - Los niños de nuestro olvido

Mercedes Sosa - Sufrida tierra

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Dónde iremos a parar si se apaga Mercedes

Juan Francisco Coloane (Desde Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Dónde iremos a parar si se apaga Balderrama” es la estrofa final de la penetrante canción de M. J. Castilla y G. Lequizamón, dos creadores legendarios de la República Argentina. 

No es por falta de opciones que el film “Che: La Guerrilla”, de S. Soderbergh, acaba con el tema Balderrama y ese “Dónde iremos a parar si se apaga… ”. 

Al desaparecer de la pantalla, la voz única -por timbre, entonación y garra-, de Mercedes Sosa pareciera querer prolongar la historia. Pero no. Nos hablaba de qué haríamos sin el personaje, y sin advertirlo nos anticipaban quizás donde iríamos a parar sin ella. 

Sin la señora Mercedes Sosa nos queda ese inconmensurable vacío aunque muchos digan que están las canciones y los actos de una artista para cuya expresión no se inventaron los premios Nobel. Son extraños algunos inventos. El Nobel es uno de ellos. 

Con su voz y presencia entregaba una dimensión oceánica. Su interpretación también podía evocar la montaña y se le podía ver en la planicie patagónica plantada frente al viento dominando el paisaje. 

Tuve la fortuna de conocerla en su primera gira a Santiago de Chile en la primavera de 1969. Había sido invitada por la Universidad Católica cuando Chile hacía cosas inteligentes. Era un lujo tenerla en Santiago. 

Mercedes por esos años era “la cantante”, la voz que hizo retumbar la forma de interpretar un señero cancionero de zambas, chacareras y bagualas, sustentado por la prestidigitación de grandes guitarristas y el perfeccionismo de los acordes de grandes voces. 

Estaba el peso de la tradición con Los Chalchaleros, Los Fronterizos, y solistas como el Chango Rodríguez, H. Guarany, y A. Yupanqui por cierto. Frente a ellos surgían nuevas armonías y nuevos artificios en el folklore en medio de la furia comercial del Rock and Roll. Apareció así el neo folklore, un invento de los medios. Los disonantes de los magníficos Nocheros de Anta, una versión Piazzolla del folklore, al poco tiempo desaparecieron. Otros menos novedosos permanecieron. 

Pero estaba esta voz y estilo de Mercedes entre la tradición y lo nuevo, que al comienzo igual desacomodó. Mercedes traía un timbre y un tono que comunicaba algo más. En América Latina, hay un antes y después de Mercedes Sosa. 

El timbre y la sonoridad de su tonalidad rasposa al filo del disonante, la hacían distinguirse de la vocalización más convencional por una sencilla razón: su voz, por la corporalidad de su interpretación y la entonación siendo tan apegada a lo terrenal, en el escenario que fuera, la hacían aparecer como que hubiera estado siempre allí, o que hubiera salido del fondo de la tierra. No era una artista que pusieron allí por un momento para escucharla. Estaba plantada allí y en el ejercicio incorporaba a los músicos en una sola voz. Fue muy precoz en esa veta. 

Por esos años escribía libretos para Radio Magallanes. Era un jueves, no me recuerdo exactamente ni el mes ni la fecha pero sí el día. 

Alfredo Lieux, un pilar de la radiotelefonía chilena moderna, director de programación, me pide una tarea especial: Que me encargue de una ilustre visitante auspiciada por la radio.

Me dice que es Mercedes Sosa. Levanté la cabeza y el cuerpo como cuando uno quiere saltar. Le digo sorprendido ¿Quién? ¿No sabes quién es Mercedes Sosa? 

Alfredo Lieux me responde en su estilo casi furioso, saber perfectamente quién era y que por eso me lo pedía. “Son nuestros co-auspiciadores los que piensan que tienen un problema con pasearla”. 

Son extraños. Es un privilegio, le dije. No me olvido del diálogo porque Mercedes ya era más requerida en Paris que en América Latina. 

Viajaba con su marido y manager Manuel Matus y el inseparable dúo que la acompañaba en ese tiempo, dos músicos maravillosos, el incomparable Kelo Palacios en guitarra y Domingo Cura, toda una institución en percusión. Los presentaba en el ruedo íntimo como “Kelo Cura”. 

Estaban alojados en el Hotel Foresta que aún existe con el mismo propietario, un maestro de las comunicaciones Guido Vallejos. Llegué allí un viernes por la mañana, me presenté y les expliqué el programa. Se acomodaron a la improvisación y fue más fácil hacerlos mis invitados, como si nos hubiéramos conocido por largo tiempo. Mercedes era exuberante y afectuosa. Manuel era más parco y silencioso. Palacios y Cura hicieron su programa. 

De repente se aparece un joven con un charango en la mano que había intentado ver a Mercedes desde su arribo. Era Horacio Durán, charanguista del Inti Illimani, una formación emergente de la nueva canción chilena. 

Horacio no podía disimular la emoción cuando estrechó la mano de Mercedes. Les mostré algo de Santiago hasta que propuse un encuentro que sería el comienzo de una larga amistad entre artistas. Se llevaría a cabo el sábado por la noche en casa de un miembro del otro grupo de la nueva hornada que sonaba en Chile. Se trataba del Quilapayún.

Me contacté con Horacio y le hablé de ese encuentro. Horacio propuso venir con dos miembros de su formación. Si me recuerdo bien vino el otro Horacio, Salinas director del Inti Illimani. 

Llegamos esa noche con Mercedes, Manuel, Domingo y Kelo, a la casa de un barrio de Santiago para tener una velada de amistad y de conversación. Estaban felices y relajados. 

Con el correr de las horas la noche hizo que cantaran por primera vez juntos, la mejor voz de América Latina del cantar popular y dos formaciones musicales como Inti Illimani y Quilapayún que se desarrollaron como dos hitos del nuevo cantar popular chileno y latinoamericano. 

Todo fue gracias al corazón y la sencillez de Mercedes. También a la admiración profunda que jóvenes músicos chilenos sentían por lo que representaba. En la situación espontánea, sin la planificación y la falsedad del protocolo, y por lo que irradiaba Mercedes, se daba la fusión de dos pueblos que nunca han estado tan cerca como cuando se comunican a través de la cultura y el arte. Vinieron los años oscuros, y sus voces se plasmaron en el reclamo hacia la injusticia.

Escuché a Mercedes cuando canta por primera vez de regreso a la Argentina. Entre canción y canción se repetían dos palabras pronunciadas con una convicción inusual y con la marca registrada de su voz: Muchas Gracias, Muchas Gracias… Pocas veces les había encontrado más sentido a estas palabras tan simples y que a menudo la rutina las convierte en banales.

Ese Muchas Gracias de Mercedes es el que le da sentido a la vida. 

Mercedes Sosa - La canción es urgente


Mercedes Sosa - Chacarera del fuego

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La Negra Mercedes le cantará siempre a la vida

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cada Madre de Plaza de Mayo es Mercedes, cada niño, cada niña, cada anciano, cada joven capaz de levantar una bandera de lucha, cada pueblo en revolución, cada intento de liberación es Mercedes

Hay voces y hay sueños que perdurarán mientras la historia sigan escribiéndola los pueblos. Hay palabras que nacieron para quedarse, porque en ellas habita lo más hondo y lo más alto de las gentes y sus anhelos. Hay cómo no, dolorosas despedidas y largos desconsuelos, y hay siembras que germinan infinitamente en los días por vivir.

Y así es la voz de Mercedes. Porque a la Negra aprendimos a quererla de la mano y los discos de nuestros padres, en las largas reuniones, en la vida que era, en la que queríamos que fuera. 

Ella y toda la fuerza de los pueblos de esta América tan poco nuestra vivirá siempre en la memoria de éstos que fuimos y que de alguna seguimos sobreviviendo, como cantaba, como canta La Negra.

Cada Madre de Plaza de Mayo es Mercedes, cada niño, cada niña, cada anciano, cada joven capaz de levantar una bandera de lucha, cada pueblo en revolución, cada intento de liberación es Mercedes. Cada sueño de todos, cada canto libertario, cada grito, cada memoria es Mercedes. Por eso vive y vivirá siempre, porque con ella muchas y muchos aprendimos el canto de esta tierra, su voz nos enseñó a ser rebeldes y soñadores, porque cada uno de sus cantos acompañó los nuestros.

LA TUCUMANA

Haydée Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1935. Un hogar humilde cobijó sus primeros años y precisamente de allí viene su apego por el arte del pueblo. 

En octubre de 1950, con el seudónimo de Gladys Osorio, ganó un certamen radial, cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora. 

Una década después, el nombre de Mercedes Sosa ya estaba comprometido con el canto popular, integraba el Movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente renovadora del folclore, que surgió en la provincia de Mendoza. 

En esos años, diversos escenarios abrían sus telones para recibir su canto. Fue cuando La Negra grabó su primer disco: “Canciones con fundamento”. 

Y en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en 1965, Argentina pudo conocer a esta cantante. 

En marzo de 1966, grabó “Yo no canto por cantar”, tal fue la aceptación de este disco, que siete meses después, fue invitada a grabar “Hermano”. A fines de 1967, La Negra hizo conocer “Para cantarle a mi gente”, un disco que acumuló un importante caudal de poesía argentina y latinoamericana. 

En abril de 1967 se había presentado en Europa y Estados Unidos con exitosas actuaciones en Miami, Lisboa, Porto, Roma, Varsovia, Leningrado, Kislovo, Sochi, Gagri, Bakú y Tiflis. Durante esa gira conoció a Ariel Ramírez quien le propuso, de inmediato, ser la voz de “Mujeres Argentinas”, trabajo que se concretaría en 1969, luego de la aparición de “Zamba para no morir”, una recopilación con los temas de mayor trascendencia grabados hasta ese momento, y “Con sabor a Mercedes Sosa”, en el que registró por primera vez “Al jardín de la República”. 

CANCIÓN DEL COMPROMISO

Después de haber grabado “La voz de Mercedes Sosa”, “Homenaje a Violeta Parra” y “Hasta la victoria”, un disco lleno de canciones cargadas de contenido social y político. "Mercedes Sosa" y "Traigo un pueblo en mi voz", aparecieron en 1973. En 1977, "La Negra" le rindió un homenaje a uno de los grandes compositores y cantores populares argentinos con "Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui". El clima político que vivía el país cada vez se sentía más opresivo.

En 1979, se editó "Serenata para la tierra de uno". Aún en medio de la violencia que sacudía a Argentina, Mercedes seguía cantándole a la vida. El hostigamiento y el cerco que se fue formando en torno de ella la obligaron a exiliarse. Ese año fue detenida en la ciudad de La Plata junto con todo el público que había ido a verla cantar. Ese mismo año se instaló en París y en 1980 se mudó a Madrid.

Aunque supuestamente, Mercedes podía entrar y salir del país, porque no tenía causa judicial alguna, no podía cantar. Pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982, un par de meses antes que la dictadura se embarcara en la Guerra de Las Malvinas. El régimen militar que desde poco más de un lustro atrás sometía al país, había comenzado a agonizar. En el Teatro Ópera de Buenos Aires realizó más de una docena de conciertos.

Con estas actuaciones Mercedes no sólo se reencontró con su público de siempre, sino que allí la vieron por primera vez miles de jóvenes que desde entonces la convirtieron en su voz. Poco tiempo después regresó definitivamente a su país.

REGRESO

A finales de 1983, se conoció "Mercedes Sosa", un disco en el que grabó varias canciones que serían algunos de sus grandes éxitos: Un son para Portinari, María María, Inconsciente colectivo, de Charly García, La maza y Unicornio, de Silvio Rodríguez, Corazón maldito, de Violeta Parra y Me voy pa'l mollar, junto con la cantante Margarita Palacios. 

EN DEMOCRACIA

Como productora, organizó Sin fronteras, uno de los espectáculos más importantes presentados en Argentina, en el que reunió en el estadio Luna Park de Buenos Aires, a siete cantantes latinoamericanas: las argentinas Teresa Parodi y Silvina Garré, la colombiana Leonor González Mina, la venezolana Lilia Vera, la brasileña Beth Carvalho y la mexicana Amparo Ochoa.

RECONOCIMIENTOS

A lo largo de su trayectoria Mercedes Sosa fue declarada Ciudadana ilustre de Tucumán, recibió la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania; la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador; la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus 30 años de difusión del canto latinoamericano; el Premio ACE 1993, por su disco "Sino" y el Martín Fierro 1994 al mejor show musical en televisión, así como también recibió el Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaría Regional para América Latina y el Caribe, del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO; el Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas; Konex de Platino 1995 a la Mejor Cantante Femenina de Folclore y Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década. También el Gobierno del Estado de Rio Grande do Sul le otorgó la Medalla Simöes Lopes Neto en honor a sus méritos artísticos y personales puestos al servicio de la unidad de los pueblos.

MEMORIA VIVA

La Negra Mercedes dedicó su vida a cantar la tierra y sus gentes. Por eso su voz jamás dejará de estar presente, de ser una bandera que baila con el viento de los tiempos por venir. En ella se hicieron universales otras voces y otras palabras. En ella siguen anidados y anudados los mejores sueños latinoamericanos.

En ella cantan todas las voces y toda la América. Mercedes es territorio de lo posible, de esa Patria que hecha jirones se crece en las ganas y en las luchas.

Es cierto, despedirse a veces es una herida abierta, Mercedes estando ya no estará. Pero cada vez que alguien cante sus canciones dirá presente, porque ella siempre le cantará a la vida. “Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto, y el canto de todos que es mi propio canto… Gracias a la vida, gracias a la vida”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Mercedes

Ricardo Plaul (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es la Madre Tierra
cobijando a sus hijos 
en el pentagrama de su vida.
Es el puño clamando justicia,
la voz de los sin-voz.
Es el trueno de la lucha,
la melodía, el grito,
la sangre de la Puna.
Es la llanura infinita
de la santa indignación,
el poncho, la vidala,
la potencia del sueño americano.
Sos Mercedes, sos el 
abrazo de la vida
con destino de Pueblo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El decurso y la vigencia del marxismo en la teoría crítica de la comunicación (Parte I)

Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1. INTRODUCCIÓN

Las aportaciones teóricas críticas presentadas por Karl Marx y Friedrich Engels en el siglo XIX inauguraron el corpus teórico que conocemos bajo el nombre de marxismo. El mismo no sólo han tenido una influencia muy importante en disciplinas como la economía, la sociología o la historia, incluso en corrientes discrepantes o enfrentadas a la misma; sino también ha bañado los análisis críticos de otras, a priori más alejadas, como el arte o la comunicación. Sobre su influencia en esta última, su decurso y vigencia, versará el presente trabajo.

2. ANALES DE LA INFLUENCIA DEL MARXISMO EN LA TEORÍA CRÍTICA 

Fue Marx quien estableció la base sobre la que posteriores autores como Raymond Williams desarrollarían una teoría marxista de los medios de comunicación. Para el filósofo alemán la estructura económica en un lugar y tiempo histórico determinado (esclavismo, feudalismo, capitalismo, etc.) era la que marcaba la superestructura social. En ésta última se englobaban las leyes, las ideas predominantes del pensamiento, la política, la cultura, etc. De este modo, los medios de comunicación para la teoría marxista son parte de esa superestructura que depende, en última instancia, del estado de la estructura económica (propiedad de los mismos, organización, etc.). En nuestra época, mucho más que en el siglo XIX donde vivió Marx, esta estructura económica predominante en nuestro sistema-mundo sería el capitalismo. Colóquele el lector todas las las comillas y epítetos que se quiera (capitalismo de estado, keynesianismo o capitalismo imbricado, capitalismo neoliberal, etc.), pero capitalismo al fin y al cabo. ¿Qué es el capitalismo, en qué se define fundamentalmente? En la hegemonía de la propiedad privada sobre los medios de producción, distribución e intercambio y la forma mayoritaria de trabajo asalariado. 1 En el capitalismo aunque conviven clases de anteriores sistemas y decenas de gradaciones entre ellas según renta 2 , las definitorias son la burguesía (propietaria de los medios de producción) y el proletariado o clase trabajadora (que ha de vender su fuerza de trabajo a la burguesía como una mercancía más si no quiere morirse de hambre). Aún teniendo en cuenta los objetivos avances conseguidos por la clase trabajadora en la lucha por sus derechos durante el siglo XIX y XX (especialmente en los países centrales), las bases del sistema son las anteriormente citadas. Pese a los sistemas de seguridad social, los sindicatos más o menos combativos/amaestrados y los derechos laborales santificados por las leyes pero frecuentemente violados en las empresas; los trabajadores del mundo real deben adaptarse/plegarse a las exigencias del mercado laboral capitalista y vender su fuerza de trabajo al mejor postor (sorprendentemente semejante al “peor postor” gracias a la presión efectuada por el cada vez más notable y estructural “ejército de reserva”). 

Los pilares capitalistas se tornan más diáfanos al referirnos a los medios de comunicación mayoritarios en el sistema-mundo. Éstos son parte de conglomerados mediáticos con diversos tentáculos en otras industrias culturales (a su vez también reproductoras de la superestructura ideológica) que del mismo modo producen información o desinformación según se alejen del hecho (que originó la noticia). Estos grandes grupos mediáticos son multinacionales ya que operan en diversos países e incluso continentes, mueven una cantidad ingente de dinero en concepto de publicidad y creación de nichos de mercado para sus anunciantes. Además, la parte decisiva de su accionariado suele estar controlado por un magnate con nombre y apellidos (oligarca miembro de la élite internacional, caso de Ruper Murdoch). La clase trabajadora, por su parte, tiene reservado el lugar de receptor de estos medios y muy raramente se le permite cambiar al papel de emisor de la información. En todo caso, cuando esto sucede, es bajo derecho permanente de censura. Como dice Bordieu, al final “los temas son impuestos a los espectadores por los productores”, esto es: a los obreros por la burguesía.

En los anales de la teoría marxista de la comunicación nos encontramos con la Escuela de Frankfurt: Adorno, Horckheimer, Benjamin (que no llegó a pertenecer y tuvo sus desencuentros con los anteriores) y posteriormente la importantísima influencia de Marcuse. Investigaron la influencia pseudoindividualizadora y homogeneizante de los productos de las industrias culturales, a la par que el callejón sin salida que suponía para la humanidad su transformación irremisible en “sociedad de masas”, tesis que tiene en la obra Dialéctica de la Ilustración (1947) una de sus mayores concreciones intelectuales. En ella, sus autores, Adorno y Horckheimer no dejan lugar a la esperanza ni dejan piedra sobre piedra dentro del proceder de las organizaciones de izquierda, incluso las consideradas revolucionarias. Pese a los aciertos y la inspiración de la obra, creemos que cae en un nihilismo aciago que no ayuda a todos aquellos que queremos construir un mundo más justo y habitable. Sí lo hacen, en cambio, ciertas aportaciones teóricas que nos permiten entender mejor esa “sociedad de masas” en la que estamos imbuidos. Por su parte, ya en los sesenta, Herbert Marcuse, sin llegar a ser considerado como un optimista no alcanza al negativismo de sus precesores, y con su obra El hombre unidimensional, escrita cuatro años antes de las protestas de Mayo del 68, argumentaba que cada vez más el hombre, tanto en el Occidente capitalista de entonces como en la URSS, se hallaba cada vez más sumido por una lógica homogénea, tecno-industrial, falseante e inhumana que penetraba hasta los rincones más íntimos del pensamiento, constriñendo así desde su nacencia el pensamiento crítico, y por tanto la posibilidad de imaginar y construir otro mundo posible. A pesar de ello, Marcuse no dejó de creer en la esperanza y toda su vida se debatió entre si era posible o no cambiar el sistema desde dentro, en cualquier caso, en la obra citada anteriormente sí aceptó que el cambio pudiera venir de los países de la periferia.

Otra vertiente de la teoría marxista se dio en la figura clave del galés Raymond Williams (1921/1988), el cual marcó con sus investigaciones profundamente la teoría de la superestructura e inauguró la vertiente de los estudios culturales (cultural studies). Dentro de la tradición marxiana y contrapuesto al materialismo mecanicista (que veía/ve en la superestructura un reflejo casi inmediato de los cambios en la estructura económica), Williams indagó cómo esos cambios influían con todas sus contradicciones en la cultura. Afirmaba que indudablemente, la estructura era el punto de origen de la superestructura, pero como el mismo Marx admitía, en ésta última, podían convivir perfectamente elementos del pasado con influencias del presente en una pugna muchas veces incierta: “The superestructure is a matter of human consciousness, and this is necessarily ver complex, not only because of its diversity, but also because it is always historical: at any time, it includes continuities from the past as well as reactions to the present.” Por tanto, no era una traducción sencilla y mecanicista, sino un auténtico ejercicio de interpretación que requería un altísimo nivel de erudición multidisciplinar donde al acabar, nos encontraríamos seguro con más preguntas, intuiciones y sospechas que con certezas. ¿Era entonces inútil hacer ese costoso ejercicio investigador? De ningún modo. Sólo que como sostenía Williams en 1958, cabía afirmar que el desarrollo de la investigación marxista superestructural se hallaba en sus inicios y que por tanto era necesario ser humildes ante el estado de la historiografía al respecto y la indudable dificultad de la empresa. Éste último fundó junto a los marxistas Stuart Hall, Edward P. Thompson y el liberal de izquierdas Richard Hoggart el Centro de Investigaciones de Birmingham centrado en el desarrollo de esta investigación superestructural en los estudios culturales (cultural studies). Lamentablemente, atendiendo a la crítica de Armand Mattelart, a excepción del propio Williams y Thompson, la Escuela de Birmingham fue atomizando excesivamente su objeto de estudio, ampliando los temas a otras cuestiones que formaban la identidad del sujeto además de la clase (género, raza, etnia, etc), pero siempre quedándose excesivamente parcos a la hora de analizar la base económica e histórica en donde tenían lugar esas producciones culturales. Por supuesto que fue enriquecedor atender a otras realidades además de la clase en la conformación de la ideología pero descuidaron el nivel económico e histórico. Sus análisis pecaron, en definitiva, de un claro idealismo filosófico. Se centraron tanto en la superestructura que olvidaron su contraparte del proceso dialéctico. Esto mismo arguyó Dallas Smythe en su trabajo “Communications: Blindspot of Western Marxism” (1977). Afirmaba que estos teóricos de la comunicación, pese a reconocerse como marxistas, no entendían el papel económico que los medios desempeñaban en la reproducción del capital. Les achacaba que todo lo estudiaran en torno a la cuestión de la hegemonía ideológica, concepto extraído del marxista italiano Gramsci, del que “los hijos de Birmingham” eran sin duda deudores. El artículo original fue publicado en lengua inglesa en 1977 apareciendo su traducción castellana en 1983 en un libro publicado por la editorial Gustavo Gili llamado La televisión: entre servicio público y negocio. Pese a los cuarenta años del artículo y la posterior réplica del neomarxista Graham Murdock en 1978 en donde criticaba a su vez el excesivo “economicismo” de Smythe, el debate entre marxistas proclives a la preponderancia económica (reproducción de la plusvalía/estructura económica) y los más sensibles al polo cultural (reproducción ideológica/superestructura) sigue en plena vigencia como veremos al analizar los autores más actuales.

De todos modos, también Marx, poco sospechoso de ser un idealista en sus análisis socio-económicos, reconoció que los cambios en la superestructura se producían “más o menos rápidamente”: “With the change of the economic foundation the entire immense superestructure is more or less rapidly transformed.” En todo caso determinaba su carácter general, no todo su carácter como pretendían los materialistas mecanicistas (muchos influidos por la doctrina oficial soviética): “The mode of production in material life determines the general character of the social, political and spiritual processes of life.” ¿Y si no determina todo su carácter, la parte que resta quién la determina? La misma superestructura. Ésta puede tener un efecto inverso sobre la estructura.

En este sentido, César de Vicente Hernando advierte, cuando señala las carencias de la crítica mecanicista, que no es suficiente con percatarse cómo los medios mayoritarios ocultan unas informaciones y muestran otras. Pues incluso los medios alternativos (reveladores del contenido ocultado por los mayoritarios) se enfrentan con un público amaestrado por la tradición comunicacional burguesa que “responde a determinadas interpelaciones y no a otras” de un modo natural. Por el momento nos delimitaremos a señalar esta realidad que, posteriormente, en el epígrafe cuarto del presente trabajo analizaremos en unos casos concretos.

De todos modos, mecanicistas y culturalistas parten de la siguiente reflexión de Marx para sus posteriores estudios:

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante de la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, en general, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente” 

Si bien es cierto que las clases populares pueden ser también creadoras (de contracultura) y no meras reproductoras de la ideología hegemónica, como los culturalistas de la Escuela de Birmingham detectaron, todo depende en última instancia de la conciencia de clase y la capacidad para saberse diferenciados del discurso burgués. Para nuestro objeto de estudio, esta cultura de resistencia a la hegemonía burguesa serían los medios de comunicación alternativos de los que hablaremos con un caso concreto en el epígrafe cuarto. La Escuela de Birmingham, y un ejemplo claro es su más destacado representante Raymond Williams, fue deslizándose cada vez más hacia un análisis de la superestructura crecientemente desconectado de la base económica. Lo cual llevo por ejemplo al intelectual galés, según nuestro criterio, a una ingenuidad política alarmante que le hizo creer posible un pacífico y dulcemente transitable camino hacia la libertad y la democracia en los medios de comunicación sin cuestionar su propiedad. Por esto mismo, creyó posible que el sujeto político fuera el reformismo inglés cuando la realidad histórica demostró justo lo contrario: el laborismo sería depurado de sus elementos marxistas, abrazando con la Tercera Vía muchos dogmas neoliberales de la mano de Tony Blair. Auspiciando poderosamente este giro a la derecha, entre bambalinas (paradojas de la vida), se encontraría el magnate de los medios Rupert Murdoch. Éste fue clave para las victorias laboristas en las elecciones de 1997, 2001 y 2005 desde su sensacionalista The Sun (antes había apoyado a la tory Margaret Thatcher y a su compañero de partido John Major). En este sentido le volveríamos a dar la razón a Dallas Smythe en sus críticas más que justificadas a los culturalistas, que huyendo del pozo de los mecanicistas (muchos de los cuales se desplazaban por la órbita soviética) no sabemos si se metieron en otro más infructuoso todavía.

Para finalizar el presente apartado, cabe destacar la importante aportación a la teoría marxista de la comunicación que se produjo en los setenta con el semiólogo marxista italiano Ferrucio Rossi-Landi; el cual realizó una aportación muy significativa a esta teoría al enlazar los dos polos de la dialéctica estructura o base/modo de producción y superestructura/ideología(s) con la inserción de un elemento clave: los sistema sígnicos. Esta aportación parte de la base de que ninguna persona puede interactuar con otra “sin unos determinados sistemas significantes, unos determinados modos de (re)producir cultura(s)”, en palabras de Antonio Méndez Rubio. 

3. ÚLTIMOS AÑOS Y PRINCIPALES AUTORES

Si bien las tendencias economicistas y culturalistas dentro de los autores materialistas siguen en boga, lo cierto es que los últimos años, tras los excesos de unos y otros en el siglo XX, la tendencia en la voluntad de los pocos que académicamente todavía se reclaman marxistas o neomarxistas, es la de encontrar el punto de equilibrio. Objetivo que pocos consiguen, según nuestro criterio.

Debido a la hegemonía neoliberal de la Unión Europea y los Estados Unidos, el mundo académico (que no levita sobre el mundo real) fue poderosamente marcado por la dinámica pro-empresarial. Los autores izquierdistas que antes utilizaban las cátedras públicas para sus investigaciones fueron mermando en número a medida que se jubilaban. Las generaciones posteriores no habían vivido un enfrentamiento ideológico tan enconado, de hecho, prácticamente ningún enfrentamiento ideológico ya que la URSS cayó hace ahora casi veinte años y el neoliberalismo ya había conseguido su hegemonía a mitad de los ochenta en el occidente capitalista, incluso en países clásicos en el desarrollo del llamado Estado del Bienestar (Welfare State) como Suecia. Cuando nos referimos a su hegemonía, nos referimos principalmente a su élite dirigente (incluida la de los partidos otrora socialdemócratas) si bien, no podemos descuidar la indudable y poderosa influencia que esta misma élite ejercía sobre las clases populares (“la ideología de la clase dominada es la ideología de la clase dominante”).

En los últimos años, el desarrollo del marxismo comunicacional cambió de coordenadas y pasó, en gran medida, de la Vieja Europa a la Patria Grande de José Martí, esto es: Latinoamérica. Con los procesos izquierdistas de Venezuela, Bolivia o Ecuador y los gobiernos “progresistas” (agréguele el lector más comillas si así lo considerase) de Brasil, Uruguay, Paraguay, El Salvador, etc., la teoría materialista de la comunicación tiene en estos procesos su mejor caldo de cultivo. 

Destacan en el subcontinente autores como el profesor Atilio Borón en Argentina, el historiador y analista Vladimir Acosta o la américo-venezolana Eva Golinger en la República Bolivariana de Venezuela. De hecho, incluso en este último país, un programa dedicado al análisis crítico de los medios privados (contrarios al gobierno de Chávez) llamado La Hojilla, emitido en el canal público Venezolana de Televisión y presentado por el periodista Mario Silva, utilizaba una cierta parte de la tradición mecanicista junto con otros momentos claramente culturalistas. Además del citado Silva, colaboraban expertos como Golinger y otros autores (semiólogos, psicólogos, comunicadores, etc.) que tuvieron el mérito de popularizar en prime time (llegando en determinados períodos a ser el programa más visto de la parrilla venezolana con el plus de que era diario) una forma crítica de escudriñar la supuesta realidad, los supuestos hechos que diría Hernando, con un análisis profundo (trucos de edición, narrativa, montaje, uso psicológicos de cuadros y planos, etc.) que dio a muchas venezolanos las herramientas de las que carecen los ciudadanos de otros países para protegerse de la manipulación mediática. Justo aquello que reclamaba Raymond Williams que se impartiera en las escuelas e institutos del Reino Unido, con su capítulo “La enseñanza de la crítica”. El mérito indudable de este programa fue que hizo crecer a su público hasta convertirlo de niños-receptores de audiovisuales a adultos ciudadanos crítico-receptores. 

En México, tierra de procesos de cambio social (actual gobierno paralelo “legítimo” de López Obrador e insurgencia zapatista desde 1994 contra el neoliberalismo del ALCA), destaca especialmente el trabajo de Fernando Buen Abad Domínguez, vice-rector de la Universidad Abierta de México y experto en comunicación, autor inscrito nítidamente en la tradición marxista más combativa. Precisamente a principios de agosto del presente año, el mexicano realizó un llamado a establecer un “Movimiento Latinoamericano para la Comunicación Revolucionaria” donde explicaba, según su parecer, los 13 puntos que serían convenientes seguir para la construcción de una alternativa revolucionario-popular a la hegemonía burguesa en los medios. 

¿Y fuera de Latinoamérica? En las entrañas del imperio, en Estados Unidos cabe destacar la labor de Michael Parenti o el incombustible Noam Chomsky (dentro del paradigma materialista de la crítica a los medios pese a su confesa ideología política anarco-sindicalista).

Por supuesto, en la “Vieja Europa” no podemos olvidar al propio belga-francés Armand Mattelart, un marxista heterodoxo muy respetado, capaz de criticar al gobierno cubano delante de sus propios miembros y seguir apostando por un socialismo democrático. En este continente también destaca el conocido analista belga Michel Collon que emplea, sin citarla explícitamente, una estructura marxista de análisis de los medios, cercana a la tradición más economicista.

En el estado español, destaca el escritor y periodista Pascual Serrano (co-fundador del conocido medio electrónico alternativo Rebelión que se convirtió en punto de encuentro y difusión de muchos marxistas de todo el mundo, gracias a su equipo permanente de traductores) por su metódica labor de análisis de los medios burgueses desde las páginas de Le Monde Diplomatique, Diagonal o diversos medios electrónicos de base. Destacan sus obras Violencia y medios de comunicación (2006) y Medios violentos: Palabras e imágenes para la guerra (2007), que se insertan en la tradición más economicista y conceptual de la tradición crítica, sin por ello restar el mérito que detentan sus sanos esfuerzos por desentrañar los intereses económicos de los grandes conglomerados mediáticos que frecuentemente permanecen desconocidos para el gran público. Desde una perspectiva más teórica destaca el profesor y poeta Antonio Méndez Rubio, experto en comunicación audiovisual y periodismo, sintetiza lo mejor del marxismo economicista y el marxismo culturalista. 

4. SU VIGENCIA: EL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE BOLIVIA Y LA REFORMA DE LA LEY DE EDUCACIÓN EN VENEZUELA

Hemos querido ejemplificar la plena solvencia de la herramienta marxista en el análisis de los medios con el estudio del diferente tratamiento aplicado a una misma noticia. Utilizaremos dos noticias distintas en las que se juegan intereses de clase. De una parte, tendremos a los medios mayoritarios, los dependientes de los grandes grupos mediáticos, los burgueses y capitalistas por antonomasia. De la otra, los enfrentados a esta ideología: uno minoritario, de base, ligado a los movimientos sociales y con una dependencia prácticamente nula de capital económico y sí totalmente dependiente del esfuerzo “militante”; y el otro, dependiente de la unión de varios estados de la periferia enfrentados a la ideología de los conglomerados mediáticos burgueses del centro del sistema.

Para señalar que, pese a las nuevas tecnologías, el grueso de la problemática de la libertad de prensa bajo condiciones capitalistas sigue con la misma que en el siglo XIX (grandes capitalistas con periódicos que defienden sus intereses y que llegan a toda la geografía enfrentados a pequeños esfuerzos militantes de activistas), hemos seleccionado únicamente las noticias publicadas en Internet por los distintos medios. La magia de la instantánea accesibilidad de la Red, el clic que tan pronto nos introduce en el New York Times como en la publicación minoritaria de un partido comunista de un perdido pueblo asiático, permite creer por momentos en el espejismo de la falsa igualdad de condiciones a la hora de llegar al público. Esta pretendida equidad posmodernista predicada a los cuatro vientos por los popes del “fin de las ideologías”, el “fin del trabajo” y vaya ustedes a saber qué más, sólo es plausible en el caso de que el público conociese previamente ambas publicaciones (la del gigantesco grupo mediático y la del grupo de activistas), cosa que ciertamente en la realidad no ocurre casi nunca, a menos que los receptores sean previamente ya activistas de los movimientos sociales.

Los periódicos elegidos para el ejemplo son por la parte de los grandes medios burgueses: ABC y El País. Diarios supuestamente diferenciados en el espectro ideológico, autodefinidos como “conservador” y “progresista” respectivamente, los cuales veremos cómo a la hora de la verdad coinciden cuando la política toca los intereses de sus dueños (principales accionistas/capitalistas) Del otro lado, como medio de base: Rebelión y como gran medio de carácter público e interestatal de la periferia: Telesur. 

Ahora pasemos a ver quién es quién, qué personas están detrás de cada uno de ellos. El País es un diario capitalista español, parte del grupo de comunicaciones Prisa (radio, televisión, revistas, editoriales de texto, etc.), con una fuerte presencia en España y notable en Latinoamérica. Su máximo accionista y presidente es Ignacio Polanco Moreno (también presidente del Grupo Timón, el cual empezó como editora y controla las empresas que van desde el comercio exterior y los hoteles hasta la publicidad, los viajes o las financieras). Ignacio es hijo del magnate fallecido en 2007 Jesús de Polanco, co-fundador del emporio junto al editor José Ortega Spottorno y el periodista Juan Luís Cebrián que, un año antes de su fallecimiento, fue considerado por la revista Forbes como uno de los milmillonarios en $ del mundo y de los más ricos en España. Por supuesto su hijo, como heredero, no se queda atrás y ya en diciembre de 2008 fue reconocido por el diario El Mundo como poseedor de una de las veinte fortunas españolas más grandes en la bolsa de valores. El grupo PRISA incluye entre otros el diario El País, el deportivo AS, el económico Cinco Días, las principales cadenas de radio como la SER o Los 40 Principales y Cadena Dial. También controla la producción de libros de texto con el grupo Santillana que opera fuertemente en Latinoamérica. Además con el grupo Sogecable (del que detenta actualmente el 100% del accionariado) opera en televisión con el canal en abierto Cuatro y la plataforma vía satélite Digital +. Por tanto tenemos que El País no es un medio independiente (como no lo es ninguno), sino un periódico controlado en última instancia por un hombre de carne y hueso, un capitalista tanto industrial como financiero llamado Ignacio Polanco Moreno. Por supuesto, dentro de la jerarquía en la toma de decisiones de El País, se tendrán en cuenta la opinión de los redactores, los consultores, los abogados y sobre todo los anunciantes que pagan la publicidad, pero pese a todo ello, en último término girará en torno al objetivo supremo, que no es “informar a los ciudadanos” o ser un “medio independiente”, sino ser (muy) dependientes de aumentar el capital económico de Ignacio Polanco. 

Comprobemos ahora la “independencia” del otro periódico burgués: ABC. Supuestamente enfrentado a la línea editorial de El País según su propia mitología. Comprobaremos cómo en lo que importa a la clase ultracapitalista u omnicapitalista ese enfrentamiento de “niños” se torna en unión de hecho entre adultos. ABC es parte del grupo Vocento y fue fundado en 1903 por el industrial Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio, hijo de la oligarquía sevillana. Si exceptuamos el período de la Guerra Civil en que el diario quedó en territorio republicano (Madrid), el rotativo siempre mantuvo una línea conservadora y monárquica, como lo hace también actualmente. El grupo Vocento está formado por más de cien empresas. Una parte de su accionariado cotiza en bolsa y su implantación radica principalmente en territorio español. Los sectores donde participa el holding son principalmente diarios locales y regionales (La Verdad, Las Provincias, Diario Vasco, etc.), además del estatal ABC, también gratuitos como ADN, pero simultáneamente posee varias productoras de televisión (entre ellas la artífice de la popular, ultraconservadora e hiperviolenta serie policiaca “Los hombres de Paco” que emite Antena 3) y diversos portales de Internet. Su actual director es el periodista derechista Ángel Expósito (antiguo director de la agencia de noticias de Europa Press). De todos modos, Expósito no deja de ser una marioneta (bien) asalariada de los principales accionistas que están detrás del grupo Vocento. Lamentablemente, debido a la legislación existente, cuesta bastante saber detrás de qué empresa se encuentran cada omnicapitalista, ya que están diseminados en muchísimas sociedades que poseen acciones de Vocento. De todos modos, según el propio informe de gestión consolidado del grupo en 2008 las principales empresas del holding eran las siguientes: Mezouna. S.L (11,08%), Valjarafe S.L (10,33%), Asua de Inversiones S.L (9,68%), Bycomels Prensa S.L (7,98%), Energay de Inversiones S.L (6,50%), Orchena S.L (5,47%) y Casgo S.A (4,43%). Y más concretamente, sus principales accionistas a 31 de diciembre de 2008 (a pesar de encontrarse tras distintas sociedades): Guillermo Luca de Tena Brunet (10,46%), Víctor Urrutia Vallejo (10,11%), Enrique de Ybarra e Ybarra (6,50%) y María del Carmen Careaga Salazar (5,47%). El primero fue Presidente del ABC y es nieto del fundador del periódico. Miembro de la oligarquía española desde los tiempos franquistas, fue elegido por designación real como senador en 1977 (el mismo año que substituyó a Juan Luís Cebrián, actual editor jefe de El País y consejero delegado del Grupo Prisa, en la dirección del ABC) y cesó del cargo en 1979. Por su parte, Víctor Urrutia, madrileño descendiente de la oligarquía vizcaína del barrio de Neguri es el actual vicepresidente de Iberdrola (que sí tiene importantes intereses en Latinoamérica) y uno de sus más importantes accionistas. También es heredero de la bodega Cvne y participante en varias de las embotelladoras más importantes de Coca-Cola en territorio español. Ha sido consejero de Firestone, Babcock Wilcox, IBM España o Barclays Bank (anteriormente Banco Zaragozano). El tercer accionista, Enrique de Ybarra, es miembro del Jurado de Comunicación y Humanidades de la Fundación Príncipe de Asturias y de la Fundación Gabarrón, también se ocupa de la presidencia de la Fundación Vocento. Así mismo es el actual presidente de INGUNZA S.A. (sociedad de crédito y administración de valores bursátiles) y consejero de BRUNARA SICAV, S.A. (de la misma naturaleza que la anterior). Para finalizar la relación, tenemos que referirnos a María del Carmen Careaga Salazar. De familia aristócrata, ésta ostenta desde el 2007 mediante orden del Rey de España y refrendo del ministro de Justicia de entonces (Fernández Bermejo) el título nobiliario de Condesa de Cadagua. Es actualmente según información del propio grupo Vocento, Presidenta de Carfy SICAV, S.A. (sociedad de inversión de capital variable), Onchena S.L. (consultora de inversiones) y Administradora de Casas Blancas Agro S.A. (avicultura).

Tenemos por tanto, y principalmente, unos capitalistas financieros metidos a capitalistas comunicacionales. Esto no es nuevo, de hecho, es un clásico dentro de los posibles perfiles de un omnicapitalista. La relación que hemos realizado anteriormente, lejos de cualquier regusto por la anécdota, viene a decir que detrás de cualquier sociedad, hay personas de carne y hueso, capitalistas mayoritarios que ejercen el control de facto de sus empresas. Arriba de la pirámide, en el mundo de las sociedades anónimas, existen individuos tomando decisiones que afectan a cientos de miles, incluso millones de trabajadores (directos, indirectos y consumidores) en su carrera orgiástica por ampliar la plusvalía de sus inversiones.

Continuará…

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Necesitamos del arte para sobrevivir como humanos

Margarita Schultz (Desde Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Estos breves ensayos nacen en estos tiempos de reflexión obligada. La reflexión es un comportamiento humano que no debiera estar ausente en los procesos sociales, y estamos viviendo un proceso social de gran magnitud. En la reflexión se busca el sentido de las cosas; de ese modo nuestra posición como personas en una sociedad se hace más nítida. Entonces textos cuyo título general es ARTE SÍ, tienen un subtítulo implicado: arte y educación. Nacen de la coyuntura y buscan trascenderla sin dejarla a un lado. Es mi contribución a los análisis críticos que se han iniciado a propósito de educación en Chile.

Antes de continuar quiero decir que bajo el concepto arte entendemos hoy una cantidad de manifestaciones de amplitud realmente singular en el decurso histórico de la humanidad. Tampoco debemos dejar en el olvido que el concepto ‘arte’ proviene de la cultura de occidente. La extensión que hacemos de ese término ‘arte’, es un acto de proyección de dicha cultura, por cierto.

No es desconocido, sino familiar, que los distintos pueblos y las diferentes culturas en el mundo han practicado una serie de actividades que sobrepasan las meras acciones utilitarias relativas a las necesidades básicas del vivir, o del sobre-vivir: me refiero a alimentarse y protegerse de las ingratitudes del clima. Ortega y Gasset escribió que lo humano comienza con lo superfluo, que lo superfluo es necesario. A estas ideas se refirió en su ensayo Meditación de la técnica, por ejemplo. Voy a lo central ¿por qué hemos de definirnos como especie humana a partir de un concepto que lleva en sí una carga negativa, ‘lo superfluo? Muchas de las afirmaciones del filósofo español tenían en su formulación un aire de paradoja, con frecuencia mal comprendida. Lo superfluo en este caso era superfluo respecto del mero sobrevivir. Con todo, lo superfluo es lo prescindible necesario… pero ¿prescindible necesario respecto de qué? Esto alude a la configuración de un mundo de ideas, símbolos, creatividad. Mundo como tal que trasciende el mero hecho de quitarse el hambre y el frío. Por eso es trascendente que los seres humanos tengan resuelta la sobre-vivencia, para poder acceder al dominio de la creatividad.

Aun si quisiéramos mantenernos dentro de esas dos actividades imprescindibles, vale decir no superfluas, como alimentarse y protegerse de las ingratitudes del clima, llegaríamos a la notable conclusión que por milenios los humanos hemos elaborado estructuras de lo superfluo, de lo prescindible, para alimentarnos y vestirnos. Vale decir que lo prescindible aparece en el corazón mismo de lo imprescindible. No es necesario llegar al paroxismo de la sociedad de consumo, me refiero a la industria visual de las pasarelas donde se modelan las vestimentas diseñadas por los famosos de la moda actual, como Versace, Lauren, Prada y otros. Es suficiente con pensar que, la presencia de lo superfluo representa una puesta de atención en lo que denominamos genéricamente ‘esteticidad’. Combinar colores en un tejido doméstico, acomodar verduras en una fuente de ensalada cotidiana… son actividades que se perciben como laterales a lo que suele denominarse como arte. Pero mantienen una intersección con el arte, aun cuando ciertos teóricos puedan considerar despreciable, hasta inexistente esa intersección. La intersección a que hago alusión nace de la diferencia entre lo imprescindible y lo superfluo, una diferencia variable según los casos que tomemos en consideración. Busquemos ejemplos accesibles. Pensemos en la profundidad de la referida intersección. Creo que no tiene sentido diferenciar un tejido doméstico, la hechura de una bufanda, con alguna de las novelas de Dostoievski. Sería una comparación falaz, de mala retórica. Porque son incomparables, por cierto, salvo para distinguirlos. Desde ese contraste estamos a un paso de afirmar que nada tienen en común.

Propongo otro camino, partir de un ejemplo a la mano. Una mirada al Museo de Arte Precolombino de nuestra ciudad, Santiago de Chile, acercará a la comprensión, espero, lo que estoy tratando de decir. Los auditores que acceden a Internet pueden ingresar al excelente sitio elaborado por el Museo en www.museoprecolombino.cl/. Busco al azar, culturas de América, encuentro las vasijas de cerámica de la cultura Chavín, en los Andes Centrales. ¿Por qué tanta variedad de diseños y decoraciones en los diseños de vasijas si se trata solamente de cocer la greda de un cantarito para beber agua?

Si las figuras representadas en esas piezas cerámicas corresponden a divinidades, tenemos una primera presencia de lo superfluo allí. ¿Para qué tanta variedad? ¿Por qué la variedad de retablos, iconos, estatuillas para honrar a las mismas respectivas deidades? Reitero algo dicho más atrás, bajo el concepto arte entendemos hoy una amplitud de manifestaciones que no se había dado con anterioridad en la historia de occidente. Quiero decir que nunca antes se ha denominado como ‘arte’ a tantas formas diferentes de expresión-comunicación. Y, lo superfluo en la destinación religiosa de las decoraciones de objetos producidos por los pueblos americanos, por ejemplo, responde a otras solicitaciones. Eso, debe entenderse como superfluo solo en correspondencia con lo imprescindible para las necesidades básicas de alimentación y vestimenta.

Llegamos así a otro concepto de utilidad, la utilidad de lo superfluo. ¿Lo superfluo es útil? Lo es para acceder a dimensiones de lo espiritual, como la religiosidad, como el arte. Los cántaros referidos están trabajados, además, con un sentido estético de las formas (¡tan cuidadas!), delicadamente trabajadas y analizadas en su apariencia. Claro, no necesitamos del arte para sobrevivir, pero necesitamos del arte para sobrevivir como humanos. Este es el punto.

¿Cómo superar esa mera afirmación, válida y legítima como tal para muchas personas, pero de explicitación requerida para muchas otras? Me refiero a: necesitamos del arte para sobrevivir como humanos.

No es fácil tratar de aclararlo, porque la posible explicación proviene, no cabe duda, de una elección valórica. Pero lo valórico está en la base opcional sobre la que se construye la afirmación. ¿Qué pasa después? Además, ¿qué consecuencias suficientemente objetivas se desenvuelven a partir de la primera opción tomada: arte sí?

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.