viernes, 16 de octubre de 2009

Al comandante de la luz...

Fernando Morales Escobar
.
Fue una tarde de Octubre
Allá en la higuera
Entre luces y metralla
Se abrió tu pecho a la vida
.
Los niños llegaron
Con su luz de sonrisa
La maestra con sus manos
Tomó la vida llena de muerte
.
Entre risas y carcajadas
La cobardía y el odio
Con su manto de pólvora
Se sumó el oprobio
.
Cayó como un rayo
La conciencia que nacía
En el limbo de los héroes
Un gigante de luz nacía
.
El Che, el hombre
Comandante Guevara
Dolor y admiración
Y un murmuro de rabia
.
Dolor y admiración
Y un grito de rabia
Duro como la vida
En tu lecho de piedra
.
Murió para vivir, el gigante de luz
Se fue tu cuerpo heroico
Pero quedan de pie tus ideas
Viento de libertad por la alameda
.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

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Una plaza y un arco iris (Para un 8 de octubre)

Ana María Radaelli

No por callado eres silencio. /Y no porque te quemen, /porque te disimulen bajo tierra, /porque te escondan/ en cementerios, bosques, páramos, /van a impedir que te encontremos, /Che Comandante, /amigo.

Estremecía la voz bronca del poeta Nicolás Guillén una Plaza de la Revolución sumida en duelo y llanto. Era octubre de 1967, el día 18 más exactamente, cuando Fidel, en velada solemne, confirmaba, ante un pueblo consternado, atónito, obligado a aceptar lo inaceptable, el asesinato en Bolivia del comandante argentino-cubano Ernesto Guevara, el héroe de tantas batallas en la Sierra y en el llano, el constructor infatigable del socialismo, a manos de mercenarios, esbirros y oligarcas asalariados del imperio. Un terrorista de origen cubano, Félix Ramos, en realidad Félix Rodríguez, "enviado especial" de la CIA y llegado a La Higuera en la mañana del fatídico 8 de octubre, traía instrucciones muy precisas. El mensaje cifrado con la orden de ejecutar el crimen no tardaría en llegarle.

Y tenía razón Nicolás Guillén: algún día habríamos de encontrarlo, por más escondido que lo tuvieran, aunque la espera fuera larga, angustiosa, a veces desesperante. Nos llegaban noticias de los arduos, difíciles, extenuantes trabajos de búsqueda de un equipo multidisciplinario y multinacional, en el que antropólogos forenses bolivianos, argentinos y cubanos escudriñaban y analizaban, pedacito a pedacito, la tierra guerrillera de su último combate.

Y un día lo encontramos, y asumo el plural aunque parezca inmodestia, y el Che regresó cuando se cumplían treinta años de su asesinato en aquella mísera escuelita de adobe y paja, allí donde nacía para la leyenda, entre los depauperados habitantes de la zona, San Ernesto de La Higuera, cumplidor de deseos y hacedor de milagros.

Fueron, aquellos, días de duelo, pero también de alivio al saberlo de vuelta en casa. Revivo la llegada del avión de Cubana de Aviación el 12 de julio de 1997 y el descenso de las urnas, un momento tan difícil de vivir, recuerdo las honras fúnebres, en octubre de ese mismo año, primero en La Habana, en el Memorial José Martí, Plaza de la Revolución, y luego en Santa Clara -tras cubrir la ruta que devino un verdadero cordón humano-, allí donde el héroe de la decisiva batalla contra la tiranía de Batista, finalizando 1958, recibía sepultura, por derecho propio, en un sobrio y solemne monumento-memorial, que muchos en el mundo sueñan conocer, especialmente construido para custodiar los restos del Che y sus compañeros en la gesta boliviana.

Cómo no tener presentes las palabras asombrosas y vibrantes de Fidel: “¡Gracias, Che, por venir a reforzarnos en esta difícil lucha que estamos librando hoy para salvar las ideas por las cuales tanto luchaste...! ¡Bienvenidos, compañeros heroicos del Destacamento de refuerzo!”, y pensé entonces, y sigo pensando hoy, que sólo a Fidel se le podía ocurrir la idea de revertir el sentimiento de luto y derrota que nos embargaba, para saludar, agradecido, la llegada de ese invencible Destacamento de refuerzo, aunque ya debería estar acostumbrada: después del Moncada y del desastre de Alegría de Pío, cuando el desembarco del “Granma”, larga es la lista de reveses convertidos en victorias por obra y gracia de la terquedad blindada de este pueblo.
De aquellos días de 1997, vividos tan intensamente, guardo para siempre la memoria de un ¿pormenor? que casi nunca he mencionado por miedo al equívoco, a que se me tome por una misticona trasnochada o una supersticiosa de primera línea... Y por supuesto, nada de eso es.

Después de vencer dudas y temores, decidí enfrentar el hecho de ver al Che y a sus compañeros, los cubanos Alberto Fernández Montes de Oca, René Martínez Tamayo, Orlando Pantoja Tamayo, Carlos Coello, el peruano Juan Pablo Chang Navarro y el boliviano Simeón Cuba Sarabia, reducidos al tamaño de un pequeño osario. Acudí, pues, al Memorial “José Martí”, junto al pueblo que, durante tres días, en interminable y callado desfile, rindió emocionado tributo a sus héroes.

Esa tarde había llovido muchísimo. Me acuerdo de la bandera argentina, completamente empapada, que llevábamos un pequeño grupo de compatriotas, entre los que se encontraba Alberto Granado, el amigo y compañero del Che en su peregrinaje en moto y a pie y en balsa por la América Latina. Al salir del recinto, sacudida por una emoción difícil de nombrarse, me paré a contemplar la Plaza de la Revolución que, toda mojada, espejeaba al sol con mil refulges. Todavía temblaba y me sequé los ojos. Al levantar la vista me topé, frente por frente, del otro lado de la Plaza, con la singular escultura del Che que cubre gran parte de la fachada del Ministerio del Interior, el que albergó, a comienzos de la Revolución, al Ministerio de Industrias y a su titular, el comandante Che Guevara.

El relieve escultórico, obra del artista cubano Enrique Ávila (Holguín, 1952), reproduce las líneas de la muy conocida foto del también cubano Alberto Korda, rubricado por un Hasta la victoria siempre en la letra original del Che, y que en las noches se agiganta gracias a un diseño de luces creado por el propio escultor “para expresar, con su reflejo, al hombre de acción que irradia luz al porvenir”.

Ésa es la imagen que yo veía desde la puerta de entrada del Memorial, pero algo inesperado estaba ocurriendo. Un inmenso arco iris nimbaba la figura del Guerrillero Heroico, en una soberbia puesta en escena que la naturaleza orquestaba, como siempre, tras una lluvia torrencial, digna del trópico nuestro.

Miré y volví a mirar a mi alrededor buscando ayuda, pero ya periodistas y camarógrafos se habían retirado -pronto comenzaría el noticiero de la Televisión, se produciría el cierre de las ediciones vespertinas de los periódicos- y no hallé modo de apresar algo tan insólitamente hermoso.

Mucho ha llovido desde entonces y otros arcos iris habrán seguramente pintado el cielo de la Plaza de la Revolución, la de los grandes encuentros, la de duelos y alegrías, la que siempre nos reúne en su abrazo y nos reconforta y alienta. Pero ése fue el único que allí vi y no lo puedo olvidar.

Sé, porque es posible percibirlos en todo su esplendor, que no uno, sino muchos arcos iris anda pintando los cielos al sur del Río Grande, en La Higuera, por ejemplo, cuando el humildísimo poblado se declaró “Territorio libre de analfabetismo” --y una quiere pellizcarse para saber que es cierto--, o que iluminan el hospital del Señor de Malta, en Vallegrande, el de la íngrima lavandería donde se expuso el cadáver del comandante asesinado, cada vez que médicos cubanos salvan una vida o devuelven la vista a aquellos que la habían perdido.

Sé, porque es posible visualizarlos, que cientos, miles de arcos iris van también coronando los cielos de Venezuela y Ecuador y Nicaragua, en cada escuelita, en cada hospital o posta médica de los Andes y los páramos y los llanos y las selvas de nuestra América, allí donde los internacionalistas cubanos levantan banderas de solidaridad con los pobres de esta tierra. Razón tenía Fidel cuando, al darles la bienvenida a los héroes que regresaban a la patria, dijo que “el Che está librando y ganando más batallas que nunca”.

Y aunque no me sea dado verlo -pero, ¿acaso soñábamos, en 1967, con una estatua del Che en La Higuera?- la certeza de que nuevos arcos iris irán encendiendo, hasta iluminarlo todo, el cielo de la América nuestra, debe bastarme y sobrarme, y por eso, agradecida, celebrar con regocijo las nuevas batallas que librándolas gana el guerrillero Ernesto Guevara, que en todas partes está, en el indio/ hecho de sueño y cobre. Y en el negro/ revuelto en espumosa muchedumbre, /y en el ser petrolero y salitrero, /y en el terrible desamparo /de la banana, y en la gran pampa de las pieles/ y en el azúcar y en la sal y el los cafetos... vivo/ como no te querían, /Che Comandante, /amigo.

Ana María Radaelli es periodista y narradora argentina y radica en Cuba.

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El decurso y la vigencia del marxismo en la teoría crítica de la comunicación (Parte II)

Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ahora veremos quiénes son los sujetos que están detrás de los medios que se enfrentan a la hegemonía burguesa analizados en este trabajo. En el caso de Rebelión, un medio exclusivamente digital a diferencia de los otros dos comentados anteriormente que tienen su núcleo en su versión impresa. Rebelión fue creado en 1996 con una clara vocación de representar a los movimientos alternativos que trabajan desde la izquierda por un mundo más justo y democrático. Su línea ideológica recoge desde la socialdemocracia clásica hasta los movimientos más radicalmente anticapitalistas del orbe. Por tanto, se desmarca de y es absolutamente crítico con el neoliberalismo practicado de una manera más o menos contundente por los partidos mayoritarios llamados de “centro-derecha” y “centro-izquierda” en el mundo (con especial facilidad en los países del centro del sistema). El diario digital no tiene sede física y funciona mediante la organización por secciones con un responsable asignado por cada una que elige, en consulta con los otros miembros del proyecto, los contenidos a publicar. En correspondencia personal con el filósofo y co-editor de Rebelión Santiago Alba Rico, éste afirmaba a cerca de su funcionamiento:

Rebelión no tiene financiación de ningún tipo, no maneja más capital que el trabajo de sus 14 editores, 32 traductores y centenares de colaboradores externos. No hay liberados ni tampoco jerarquías; el trabajo es desigual, según tiempo, fuerzas y ganas de cada editor, pero los derechos (de voto, intervención), los mismos. Cada uno de los 14 editores lleva una o varias secciones y las gestiona de manera soberana, y la línea editorial se fija o se corrige a través de mecanismos democráticos que hacen posible, por ejemplo, la revocación por mayoría de un artículo ya publicado, etc.

En una correspondencia posterior, preguntado acerca de los gastos de mantenimiento, el editor aceptaba que sí existía un capital económico para pagarlos pero que debido a los bajos precios que (por ahora) existen de alojamiento, ese capital era “insignificante” (sic). Rebelión es un medio por tanto basado en el trabajo voluntario, activista, y asimétrico de sus 14 editores, 32 traductores y centenares de colaboradores. Además tiene el mérito de no aceptar ningún tipo de publicidad, ni capitalista ni institucional, lo que le otorga una cierta aura aséptica que, acompañada por el diseño sobrio que caracteriza al diario electrónico, ayuda a transmitir a sus lectores un valor de confianza e independencia al margen de su confesa ideología anti-neoliberal.

Ahora analizaremos un medio situado en parecidas coordenadas ideológicas (al menos en cuanto a su oposición al neoliberalismo y al imperialismo), pero absolutamente distinto en su tipología de propiedad, recursos y funcionamiento, como es Telesur. Este canal de televisión y su página web nacieron en el año 2005 y actualmente cuenta con la participación accionarial de los siguientes países latinoamericanos: Venezuela, Ecuador, Bolivia. Argentina, Cuba, Nicaragua y Uruguay (desde junio que aprobó su incorporación con la compra de un 10% del accionariado). Actualmente la señal llega a varios países suramericanos e incluso europeos mediante acuerdos con compañías privadas de televisión por cable.

Con los dos ejemplos analizados observaremos dos ejes que vienen a confluir en uno; por una parte la cuestión de clase y, por otra, la cuestión de los pueblos originarios latinoamericanos, que son las dos: la lucha entre los intereses de la élite de arriba contra los intereses de las clases populares (sean conscientes o no). 33 El País y el ABC representan los intereses de los primeros (magnates capitalistas de un estado del centro del sistema-mundo) mientras que Rebelión representa los intereses de los segundos como también lo hace Telesur en tanto superestructura que los gobiernos progresistas latinoamericanos se han dotado para contrarrestar mediáticamente a la burguesía del centro del sistema-mundo.

En el recuadro de la página siguiente se muestran los artículos que analizaremos, su autor, el medio y las ideas centrales que, a nuestro juicio, comunican. Se ha confeccionado con objeto de facilitar las posteriores referencias a los mismos:

ARTÍCULOS SOBRE EL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE BOLIVIA 34

Título Firma Medio Conceptos claves

Un bicentenario sólo para indígenas Baldwin Montero ABC Indígenas vs criollos, exclusión, enfrentamiento.

Bolivia excluye el pasado criollo en el bicentenario de la independencia Mabel Azcui El País Indígenas vs criollos, exclusión criolla, indigenismo, radicalismo de izquierdas.

1. Bolivia conmemora 200 años del primer grito libertario

2. Morales: Bicentenario de Bolivia es un homenaje a Latinoamérica Telesur

Telesur Telesur Felicidad, unión, libertad religiosa, unión en la diversidad, pueblos originarios, feminismo, nueva independecia.

1. Evo Morales insta a segunda independencia

2. 200 años de independencia y esclavitud Franz Chávez

Grover Cardozo Rebelión Libertad vs esclavitud, riqueza nacional, posibilidad de independencia, libertad de Latinoamérica,lucha contra la pobreza, recuerdo de Tupac Katari y mártires de los pueblos originarios, reforma agraria vs latifundio, denuncia de golpes de estado y del rechazo del intervencionismo militar, izquierdismo.

El artículo del ABC demuestra su ideología conservadora y pro-colonialista desde el título. Esto es de gran importancia ya que muchos lectores no suelen leer los artículos completos y la mayor pregnancia en los mismos permanece con la lectura del título que en este caso es bastante explicativo por sí mismo: “Un bicentenario sólo para indígenas”. Es xenófobo, pro-colonialista, eurocentrista y racista, ya que diferencia claramente al conjunto de los herederos de los pueblos autóctonos (que la élite europea y sus esbirros de las clases medias y bajas colonizaron, masacraron, esclavizaron y humillaron) bajo el paraguas de “indígenas”. Como dice el semiólogo marxista Rossi-Landi “la desalienación lingüística, en efecto, pertenece al futuro; ésta no puede no requerir una praxis revolucionaria”. Siguiendo la tradición marxista se ha de devolver al lenguaje normalizado por la tradición y alienado por la burguesía su verdadero y radical significado. La intención del ABC es clara, intentar colocar a Evo Morales, Presidente de Bolivia, como una especie de Hitler pero contra la población “blanca” (“sólo arios”=”sólo indígenas”), que aquí sí llaman “criollos” para ocultar lo verdaderamente significativo: no es que sean “criollos”, sino que son “sus criollos”. Aquellos pertenecientes a los departamentos ricos petroleros de la Media Luna, la clase alta y las exiguas clases medias acostumbradas al status quo boliviano precedente al gobierno del MAS. Son los criollos, los blancos, los menos mezclados con esa masa pequeñita e informe que no merece la pena diferenciar y sí llamar bajo el cómodo paraguas eurocentrista de “indígenas”, evolución semántico-histórica de “salvajes”. Interesante es que después el artículo en sí es bastante descriptivo y poco tendencioso, pero el explosivo y premeditado enunciado hace que a partir de ese momento el lector interiorice los hechos relatados bajo ese constructo burgués y pro-imperialista que viene a decir: “los sucios indígenas extremistas (léase los que no aceptan ser los últimos parias del sistema) quieren tratar a nuestros semejantes blancos que viven en Bolivia como los hemos tratado nosotros a ellos durante años”. Lo peor de todo, es que en el desarrollo de la noticia no hay ninguna declaración ni prueba de que esa política “segregacionista” sea la de los gobernantes bolivianos. Sólo tenemos acusaciones (sin aportar pruebas) de la oposición y el título-prueba de fe en el que se basa el artículo. Pero como sabemos, la noticia no se puede analizar fuera de su contexto geográfico ni histórico, y el mismo no es otro que el de un lector acostumbrado a recibir siempre noticias del gobierno bolivariano en tono desfavorable. Por tanto, “la tradición” mantenida por ABC predispone a sus lectores automáticamente a ingerir negativamente cualquier noticia que proceda del sujeto “Evo Morales” o el gobierno que éste representa en tanto “salvaje-indígena” (aymara a favor de la plurinacionalidad de Bolivia) y “rojo” (amigo de Chávez, favorable al “Socialismo del Siglo XXI”, etc.) La tradición además se sustenta en un flujo (in)formativo histórico que emana de la colonización y sus élites que nunca han llegado a reconocer verdaderamente el genocidio perpetrado allí por sus antecesores contra los pueblos autóctonos. Las capas populares en España han conformado un relato del colonialismo mayoritariamente benigno (por a la influencia de la Iglesia, las escuelas privadas, la monarquía, los periódicos conservadores, etc) salpicado de algunos “desagradables” excesos (gracias a los espacios abiertos a los docentes izquierdistas por la educación pública, al trabajo de periodistas progresistas en las televisiones públicas, etc.).

Pasemos ahora a analizar el artículo de El País escrito por Mabel Azcui. El título, pese a ser más elegante “Bolivia excluye el pasado criollo en el bicentenario de la independencia” sigue ahondando en la misma línea conceptual (nosotros/“los blancos de allí” estamos marginados por ellos/los indígenas-salvajes). Es más, para remarcarlo el subtítulo dice así: “El Presidente Morales atribuye al indigenismo las primeras gestas liberadoras”. Curioso esto del “indigenismo”, suena realmente peligroso, parece que fueran a venir con lanzas y flechas a comernos crudos. Qué extraño que no encontremos en todo el artículo el concepto de “criollismo”, que si existiese el “indigenismo” suponemos debiera existir también como lógica antítesis. Este artículo es muchísimo más duro que el de su homólogo del ABC, pese al supuesto mayor progresismo de El País. Quizás en esto tengan que ver, por ejemplo, la posibilidad de que a la editorial Santillana del mismo grupo Prisa al que pertenece El País, se le acabe la homologación de los libros de texto que vende en el mercado boliviano para escuelas e institutos, después de ser acusada por el propio Morales de producir unos textos “colonialistas” contrarios al espíritu de la Constitución. ¿Cómo aparecerá retratado, de llevarse a cabo esta amenaza, Evo Morales y su gobierno del MAS en los futuros libros de historia de la editorial española? De todos modos esto es sólo la punta del iceberg, ya que Morales junto con Chávez y otros presidentes progresistas en la región están implementando políticas fiscales más exigentes con las compañías extranjeras. O lo que es lo mismo, ahora Prisa y el resto de conglomerados capitalistas extranjeros adquieren menos “pedazo de pastel” que con gobiernos anteriores. Éste es el verdadero daño y el ejemplo que pudiera significar para otros países de la periferia. Es lógico pues, que sus esclavos asalariados (periodistas), más o menos fieles a la causa de sus amos, se esfuercen por ganarse el pan. Así Mabel Azcui, la autora del anti-panegírico consciente (o creyente) de sus obligaciones laborales afirma en el desarrollo del mismo:

“Los mandatarios del arco de la izquierda más radical de la región estarán a su lado.”

La frase es clave. El País supuestamente es un medio de izquierdas, “progresista”, por tanto debe aclarar ante sus lectores que no es que ellos no sean de izquierda, sino que los amigos de Morales son “radicales de izquierda”. Veamos quiénes son estos según El País:

“El venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa, el nicaragüense Daniel Ortega y el paraguayo Fernando Lugo confirmaron su asistencia, junto al vicepresidente de Cuba, Jorge Luis Sierra Cruz.” Estupendo, ahora los lectores (“sanamente de izquierdas”) de El País ya conocen quiénes forman este elenco de “radicales” ¿Pero radicales para quiénes? ¿Para los magnates como Polanco con importantes inversiones en Latinoamérica que dependen de la mayor o menor afabilidad de sus gobernantes o para las clases populares latinoamericanas? Son preguntas que la tradición marxista de los medios siempre se ha formulado y que cualquiera que quiera acercarse al conocimiento del hecho en nuestro sistema-mundo debe formularse.

Por su parte Telesur (digital), pese a no recoger las críticas de la oposición, centra su atención en las celebraciones que se hicieron en los actos organizados por el gobierno (quien por otra parte es el lógico protagonista de las mismas en tanto que gobierno de una república que celebra sus 200 años de existencia). Dentro de éstos, muchos de los cuales no se recogen en los artículos de ABC ni El País, hubo una ceremonia religiosa inédita con representantes de las distintas confesiones, todos unidos en la diversidad, al contrario que en el pasado cuando sólo era reconocida la católica:

“Representantes de las religiones católica, evangélica, bahai, judía, islámica y de los pueblos indígenas de Bolivia formaban parte de los asistentes, hecho que antes no se había dado en la nación, pues la antigua Constitución permitía como válida únicamente a la religión Católica; posteriormente con la aprobación de la nueva Carta Magna, se dio paso a un Estado plurinacional”

Más adelante también relata que esa celebración multiconfesional fue dedicada en honor a Pedro Domingo Murillo, líder (criollo) de la independencia. Lo cual contradice las falsas acusaciones de revisionismo histórico de El País y ABC sobre la marginación de los criollos en el proceso de liberación nacional. Es más, lo que realmente ocurrió fue que el Presidente Morales recordó tanto las luchas de unos (criollos) como de otros (pueblos originarios) cuando como recoge Telesur afirmó: "...decidieron acabar con el poder colonial. Mestizos y originarios, (…) quienes lucharon por sus derechos y por un nuevo Estado...” para continuar afirmando: “estamos presentes, y seguimos luchando, buscando la igualdad de todos los bolivianos”.

Esa es la palabra, “igualdad”, que mejor define el proceso boliviano: igualdad entre todos los ciudadanos, criollos y originarios. Justo esa igualdad que ni ABC ni El País, en tanto que empresas reproductoras no sólo de capital económico sino de hegemonia ideológica burguesa, pueden permitirse mostrar de ninguna manera. Por eso, deforman el hecho de la necesaria potenciación de los pueblos originarios en la esfera socio-política, bajo la farsa de discriminación a los criollos. Esta mistificación es clave para que la ciudadanía europea, mayoritariamente blanca, no simpatice con las políticas sociales del gobierno de Morales, ante su supuesto “racismo” criollo. Para ello se excluyen las noticias de unión e igualación y, por ejemplo, no deja de ser curioso que en ninguno de los dos periódicos se cite al criollo Vicepresidente Álvaro García Linera, asistente y ponente de varios discursos. Pese a la supuesta preocupación criolla, estos diarios tampoco nos dicen casi nada acerca del rescate histórico que el gobierno boliviano hace de la figura de la libertadora criolla Juana Azurduy Padilla, homenajeada en el bicentenario, hecho que sí cita Telesur. Sólo El País lo recoge pero, con un sorprendente juego de manos, otorga el mérito de este recuerdo marginado por el patriarcado historiográfico a la presidenta de Argentina cuando dice “fue ayer ascendida a general a título póstumo por la presidenta Cristina Fernández.” Esto ocurre así porque Fernández de Kirchner es un presidenta que representa una línea moderada del tipo de “izquierda” que sí le interesa a El País, esto es, la que no pone en peligro las principales inversiones de Prisa en la región o directamente las fomenta. 39 Es por ello que los méritos pueden ir a parar al currículum de Kirchner pero no al de Morales. El rescate historiográfico de Padilla no es valorado por ABC ni El País como co-mérito del gobierno boliviano, no fuera que también las mujeres europeas (de cualquier tono de piel) sintieran simpatías por el gobierno de La Paz. Este reconocimiento supondría una interferencia en el relato teleológico en que Morales, pequeño demonio seguidor del “Gran Lucifer” de la región (Chávez), está dispuesto no sólo a nacionalizar empresas “de los españoles” (sic) sino a marginar a los criollos (el pretendido “nosotros allí”). 40

Respecto a los artículos de Rebelión, cabe señalar que ninguno fue escrito para este medio, sino que fueron publicados antes para IPS (Inter Press Service) el primero, y para la Agencia Latinoamericana de Información el segundo, siguiendo el orden de nuestra tabla. A pesar de ello, sí fueron elegidos por sus editores como representantes de la opinión de Rebelión al respecto e incluidos en su sección permanente de “Bolivia”. Esta selección es totalmente coherente con la filosofía del diario digital ya que se autodefine como un medio alternativo que pretende dar voz a los movimientos sociales. Tanto IPS como América Latina en Movimiento (donde se publica el texto de la ALI) están formadas por numerosos miembros de estos movimientos de base e IPS es una cooperativa de periodistas sin ánimo de lucro fundada en 1964. 41 Los trabajos publicados por Rebelión se caracterizan por la profundidad en su análisis. El primero es una relación fidedigna de lo ocurrido en los actos del bicentenario con recopilación de frases significativas que diluyen por completo la supuesta marginación criolla auspiciada por ABC y El País cuando dice que: “El líder de la insurrección del 16 de julio de 1809, Pedro Domingo Murillo, mereció la palabras de elogio de Morales”. El segundo artículo de Rebelión, firmado por Grover Cardozo, es una interesante reflexión sobre la autonomía conseguida durante los años de “independencia nominal” e incluye un “tirón de orejas” (por tanto crítica dentro de la línea editorial) a las autoridades bolivianas recordándoles que no sólo es verdad que hayan padecido esclavitud y dependencia económica en los últimos 500 años sino que también es hora, con esta nueva oportunidad histórica, de asumir responsabilidades:

“Esclavos también de atavismos que creen encontrar en el pasado los males o bienes de nuestra condición actual, sin tomar en cuenta que los bolivianos de julio de 2009, somos los únicos actores de la realidad presente y por tanto los únicos que tendremos que responder ante la historia.”
Y más adelante:

“200 años de ser un poco libres y un poco esclavos. Está claro que el balance no es favorable. Si aprendemos de lo andado, el balance futuro puede inclinarse hacia el goce de mayor libertad. Reconozcamos el atributo. Bolivia no está exenta de carencias y dificultades, pero siendo libres, podemos ser más creadores y así liquidar las diferentes formas de pobreza que aún nos atan a la esclavitud.”

ARTÍCULOS SOBRE LA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN DE VENEZUELA

Título Firma Medio Ideas claves

1. “Venezuela aprueba una ley educativa que permite cerrar medios de comunicación”

2. “La polémica ley educativa de Chávez provoca incidentes en Caracas” Ludmila Vinogradoff

Ludmila Vinogradoff ABC

Censura, comunidad educativa contra la ley, consejos comunales con poder omnínovoro, chavistas acosando a la comunidad educativa, chavistas = violentos, represión, impunidad, adoctrinamiento, Chávez=Dictador, debilitamiento de la educación privada, eliminación de la enseñanza religiosa, ilegalidad, adoctrinamiento.

1. “Las trampas de Chávez: La nueva Ley de Educación pretende imponer desde e poder el marco ideológico de la sociedad”

2. “Venezuela: hora decisiva” Editorial

M.Á Bastenier El País

Imposición, censura, sanciones contra docentes, cierre de medios, autoritarismo heredado de ideologías “del pasado”, fin del Estado de Derecho, sumisión, Venezuela camino a la dictadura, comparación con el comunismo soviético, intervencionismo venezolana en Latinoamérica.

1. “Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad nueva Ley de Educación”

2. “Ley de Educación promueve obligatoriedad de la enseñanza y formación con principios humanistas.”

3. “Ministro venezolano: “Críticas a Ley de Educación son sólo respuesta políticas”” Telesur

Telesur

Telesur Telesur Rescatar la moral, valores sociales, ley que recoge críticas hechas durante un año, negación de críticas opositoras en relación a la patria potestad y la familia, democracia, libertad, independencia, mayor participación popular, humanismo, colectivismo, igualdad, justicia, equidad, participación de las comunidades.

1. “La Asamblea aprueba la ley de Educación que afianza la patria potestad de los padres”

2. “Dios se fue de la Escuela: La nueva Ley de Educación en Venezuela” Agencias/Rebelión

Marcelo Colussi Rebelión

Rebelión Calendario escolar, humanismo social, defensa de la familia y la pluralidad ideológica, opositores tachándola de inconstitucional y buscando un referendo abrogatorio.

Chavistas vs antichavistas, lucha de clases, reacción de la derecha más retrógrada venezolana y mundial, ley según parámetros de la UNESCO, ley bastante neutra en términos políticos, ley no revolucionaria ni socialista sino progresista, educación laica, odio de clase, toda educación es ideológica, creciente papel de influencia educativa de los medios de comunicación, mejoras laborales para los trabajadores de la educación.

Con la cobertura de la nueva Ley Obligatoria de Educación (LOE) venezolana ocurre con los medios burgueses españoles lo mismo que antes, pero mucho más marcado. ABC ataca la ley por su línea editorial de centro-derecha y monárquica (no hace falta que recordemos el tratamiento del “¿Por qué no te callas?” del Rey a Chávez en la XVII Cumbre Iberoamericana); pero es El País quien lo hace (de nuevo) de forma más vehemente, utilizando epítetos más ofensivos, denigrantes y definitivos contra el gobierno de izquierdas venezolano cuando lo tacha directamente y contra la opinión de los observadores internacionales y la propia ONU de “dictadura”. Cuando los intereses de Ignacio Polanco están en juego, a El País le entran las prisas y olvida su supuesto halo de periódico de “izquierda” (entiéndase esto con la laxitud que requiera). Entonces el diario “progresista” adelanta por la derecha al ABC. Con este ejemplo observamos cómo la herramienta marxista de análisis de los medios, nos permite separar el grano (lo que los medios en verdad son) de la paja (lo que dicen ser). El País antes que “progresista” es parte del conglomerado empresarial del señor Polanco y, como se sabe, “con el dinero no se juega” (menos si se trata del de un magnate omnicapitalista con numerosas inversiones en la zona). Además, ABC pese a remarcar más las críticas de la LOE venezolana que El País, sí recoge las declaraciones de los partidarios de la misma. En cambio el rotativo digital de Polanco, en su propósito de denigrar todo lo que provenga del gobierno venezolano porque siga una línea de poner en peligro la reproducción de capital de Prisa en la región, no es capaz de mantener unos mínimos elementales de objetividad (informando de lo que dicen las dos partes) y construye un relato teleológico y unidireccional que llevan al retrato final de Chávez como proto-dictador con ansias imperiales por toda Latinoamérica; acompañado, por supuesto, de su séquito de “radicales de izquierda” encabezado por el “indigenista”, xenófobo y cocalero Evo Morales.

Por su parte Telesur (digital) principalmente se centra en eximir a la LOE venezolana de las críticas de los medios burgueses, pero hasta tal punto que se ciega exclusivamente en defenderla sin saber destacar los aspectos positivos de la misma. Se limita a explicar porque la ley “no es tan mala” como la propaganda burguesa, arguye pero no sabe argumentar “porqué es buena”. Nos sorprende especialmente este aspecto, porque después de la lectura completa de la Ley ya aprobada, cualquiera se percata de lo sencillo que es defenderla como un avance democrático y social para las clases populares: gratuidad de la enseñanza hasta la universidad (art. 6.b), laicismo (art. 7), subtítulos y lenguaje de signos obligatorios para los programas de televisión para aquellos ciudadanos con necesidades auditivas especiales (art. 9.3), derecho a la educación intercultural bilingüe con currículum propios para los pueblos originarios (art. 27), igualdad de voto para todos los integrantes de la comunidad universitaria desde el personal de servicios hasta el catedrático, a la hora de elegir sus autoridades y posibilidad de revocarlas a mitad de mandato (art. 34.3), derecho a la jubilación para todos los docentes del sistema educativo con 25 años de vida laboral y con el 100% del salario (art. 42) y compromiso por ley de aumentar progresivamente el gasto educativo (art. 50). Telesur (digital) peca por tanto de un cierto automatismo dialéctico en su lucha contra la hegemonía liberal. Llama especialmente la atención que el gran avance de clase que significa el art. 42 no fuera citado por sus periodistas en ninguno de los tres artículos analizados en la tabla, ni siquiera en otros redactados durante esas fechas en este medio.

Por su parte Rebelión, como medio de bases, con menos posibilidades económicas pero quizás con más libertad que ninguno de los otros tres (dentro de su amplia línea editorial anti-neoliberal), nos muestra la peor y la mejor cara en la cobertura de la Ley. Por una lado, tenemos el primer artículo de la tabla, “La Asamblea aprueba la ley de Educación que afianza la patria potestad de los padres”, publicado el 15 de agosto (justo un día después de la aprobación de la LOE venezolana). La noticia está redactada con prisas siguiendo el esquema de Telesur, en defensa de las críticas de los medios burgueses, si bien es cierto que incluye también las críticas opositoras de un modo más nítido. Pero el artículo es el más flojo de todos los analizados desde un punto de vista periodístico, hecho a retazos, seguramente por algún responsable del medio juntando noticias de las agencias con la línea propia de Rebelión. Prueba fehaciente de sus limitaciones es el hecho de que incluso su título se articulara en torno a la crítica burguesa de que la Ley era una forma de imponer una doctrina totalitaria a los estudiantes pasando por encima del núcleo familiar. Fue la única noticia de Rebelión publicada respecto a la LOE venezolana hasta el 25 de agosto. Y esto es especialmente grave debido a que este medio tiene una sección fija llamada “Venezuela” donde publican una media de dos a tres artículos por día relacionados con este país caribeño.

Hubo que esperar entonces diez días para que uno de los autores habituales de Rebelión, el politólogo y profesor de psicología ítalo-argentino Marcelo Colussi, solventara el silencio de este medio alternativo sobre un tema tan crucial en la realidad socio-política venezolana como es la Ley de Educación. El artículo de Colussi titulado “Dios se fue de la Escuela” es con diferencia el mejor de los analizados, ya que no sólo cumple su función de opinión-firma del medio, sino que resulta especialmente pedagógico explicando tanto los argumentos de la oposición como la cobertura dada por los medios burgueses. Además, posee una profundidad inédita en los anteriores cuando reflexiona sobre la ideología de los medios y la razones que subyacen a una crítica burguesa de la ley, incomprensible, no siguiendo el ideario del “Socialismo del Siglo XXI” o de ningún marxismo-leninismo, sino simplemente las pautas UNESCO para los objetivos educativos públicos. Para acabar concluyendo que estas diatribas opositoras se producen por un hondo odio de clase de la élite venezolana y sus clases medias más conservadoras hacia los sectores más humildes venezolanos.

Marcelo Colussi realiza en definitiva lo mismo que demanda Vicente Hernando para un verdadero periodismo radical opuesto a las sinergias del hegemónico burgués. Tarea clave de un periodismo radical: no contar las cosas sino destriparlas, desentrañar sus referentes, la construcción simbólica que se pone en ellas, los sentidos y las orientaciones sociales que acumulan en su interior. La oposición es clara: noticia es la emergencia de un hecho sobre la transcurrencia cotidiana, el documento es el hecho historizado.

5. EPÍLOGO/REFLEXIÓN

Una vez analizados uno por uno cada medio, sintetizaremos las principales conclusiones extraídas. Por una parte, como venimos diciendo, hemos comprobado cómo dentro de los periódicos burgueses, El País sobrepasó por la derecha del espectro ideológico al ABC con su tratamiento de los acontecimientos, tanto del Bicentenario boliviano como en la aprobación de la LOE venezolana, con unas críticas mucho más vehementes y frontales. Si utilizáramos un análisis liberal de los medios, lo anterior no se podría entender pues, según sus propias declaraciones El País (progresista/centro-izquierda) estaría más próximo en el espectro ideológico a Morales y Chávez de lo que lo está el ABC (centro-derecha/monárquico). Utilizando las herramientas de análisis marxista entendemos que El País como parte del conglomerado mediático del grupo Prisa (Polanco) tiene intereses que proteger del empresario madrileño en la región, los cuales Morales y Chávez pueden poner en peligro con sus políticas socializantes. La oposición de ABC respecto a los gobiernos boliviano y venezolano, pese a existir, es más de “flujo” como diría Raymond Williams, depende sobre todo de su línea editorial. No tendría sentido, por ejemplo, que ABC se pusiera a favor de gobernantes que se sienten deudores de la figura histórica del Che Guevara. Son contrarios por su declarado pensamiento derechista, la fidelidad de su público y por supuesto, su interés en reproducir su ideología y marginar/embrutecer las contrarias. Pero su oposición está exenta de un interés inmediato de clase, como sí ocurre con El País y el interesado mayor, a la postre su dueño: Ignacio Polanco. Por supuesto que ABC tiene intereses de clase porque, evidentemente, no le gustaría a sus propietarios que las ideologías de Morales o Chávez traspasaran las fronteras y crearan simpatías mayores al otro lado del Atlántico. Ni a Enrique de Ybarra e Ybarra ni a María del Carmen Careaga Salazar, como parte de sus accionistas más importantes (omnicapitalistas), les gustaría que en el Reino de España se popularizasen las ideas socialistas de estos líderes latinoamericanos, porque entonces sí, sus intereses inmediatos de clase estarían en peligro. Tampoco sería de recibo que sus amigos inversores de Iberdrola o cualquier otra compañía afín, se enojasen ante el tratamiento informativo que diesen a estos gobiernos “problemáticos”.

En cuanto a la otra parte, la de los medios “simpatizantes” de Morales y Chávez, nos es obligatorio realizar dos distinciones también. Por un lado Telesur (versión digital), pese a su loable intención de combatir la hegemonia neoliberal dominante en los medios masivos latinoamericanos, se halla inmersa en una cierta tradición mecanicista. Contrapone contenidos diferentes pero no tanto formas organizativas radicalmente distintas. En honor a la verdad hay que decir que el canal de televisión (su proyecto principal) sí es más abierto a nuevas formas e implementa análisis de gran calado que se acercarían más al realizado brillantemente por Colussi en Rebelión. De todos modos, aun sería válida nuestra crítica, en menores proporciones y entendiendo que le queda mucho camino por recorrer. No tenemos dudas de que en una democracia el peor régimen estatal de una empresa de comunicación será en su funcionamiento, por regla general, mucho más democrático que el de una gran empresa capitalista de comunicación, aunque solo fuese por el hecho de que a sus dueños, al final la ciudadanía los puede cambiar mediante el uso del derecho al voto. No se nos ocurre que los lectores de El País puedan revocar del puesto de mando a Polanco por sufragio universal, por muy descontentos que se sientan con la derechización paulatina que se viene produciendo en ese periódico. Atendiendo a esa innegable superioridad democrática, no podemos conformarnos con tan poco desde las filas socialistas y hemos de exigir mucho más. Pese a la línea editorial, comprensible y deseable, hemos de exigir libertad de los periodistas en sus investigaciones, en la forma de plasmarlas y en la necesidad de realizar un análisis diferenciado, histórico, de los aconteceres. Alejados de la inmediatez del flujo neoliberal que siempre marcará la hegemonía produciendo un ritmo del que será difícil salir sin descompasar. Esto es lo que pasó con la cobertura de la LOE venezolana, Telesur (digital) se conformó con bailar al mismo son, pero haciéndole la contraria a los medios burgueses. No es ese el camino por el que se obtendrán los mejores resultados. Telesur (digital) debiera acercarse más a la profundidad de análisis de Telesur (televisión) y ampliarla para contrarrestar con una buena ofensiva el flujo neoliberal de los grandes conglomerados mediáticos capitalistas, no contradiciendo su propia melodía sino interpretando una nueva.

Rebelión, diario de activistas, con pocos medios y mucha voluntad, se nos muestra un ejemplo de lo peor y lo mejor. Por una parte, en la balanza negativa: por sus recursos humanos limitados, por la falta de obligatoriedad informativa de cada una de sus secciones expuestas a la libre dedicación de cada activista, permite que se produzcan vacíos informativos sobre acontecimientos que los medios alternativos debieran cubrir para contrarrestar la visión burguesa. Por otra, en la positiva: permite mayor libertad de crítica y análisis más profundos, contextualizados e históricos de los temas tratados.

Una de las soluciones posibles sería la unión de diversas redes que trabajan en esa dirección y que se hallan excesivamente dispersas, recelosas de perder su idiosincrasia. De todos modos, en ningún caso podemos pretender que un medio producido por activistas tenga la misma cobertura que un conglomerado mediático con diversos acuerdos internacionales de colaboración empresarial (El País y The New York Times por ejemplo) con diversas agencias trabajando de un modo preferente. Otra solución sería buscar nuevas formas de elaboración de contenidos que permitiesen solventar las deficiencias informativas, ampliando sinergias con medios similares que traten más profusamente áreas de las que ellos suelan carecer de buena cobertura.

De todos modos, analizando el caso de Rebelión nos alejamos del paradigma crítico liberal de los grandes medios que tiende a magnificar el poder de su hegemonía en la sociedad y demuestra cómo los activistas de base con su tradición de lucha y conciencia obrera pueden contrarrestar esta influencia, tal como afirma James Petras. Por supuesto, si estos activistas llegan al poder haciéndose con el gobierno del Estado, las potencialidades aumentan con mayores presupuestos, pero también lo hacen los peligros del encorsetamiento burocrático.

En el sistema-mundo actual, una parte de nosotros, especialmente significativa entre los que vivimos (por ahora) en el centro del mismo, podemos acceder gracias a Internet o los canales temáticos de noticias 24 horas a una infinitud de información proveniente de una y otra parte del globo, casi a tiempo real. Pero clave es filtrarla, tanto de unos como de otros. El marxismo nos ofrece las claves para conseguirlo. Un marxismo no dogmático, flexible, que nos permita entender y dejar espacio para poder comprender las contradicciones que en el sistema capitalista vayan surgiendo producto de sus antagonismos y limitaciones estructurales propias de su desarrollo histórico y del decurso de la lucha de clases.

Pensamos como Graham Murdock que los partidarios del marxismo comunicacional debemos hallar el epicentro de la balanza entre el análisis superestructural y el estructural, entre reproducción ideológica y económica. Pero tanto de los que son evidentemente burgueses como de los que dicen no serlo. El marxismo, como herramienta libre de análisis, nos sirve tanto para unos como para otros. Porque al fin y al cabo, también los que se dicen socialistas u obreristas tienen sus miserias desde un punto de vista democrático y es necesario hacerlas notar para mejorar la teoría positiva y constructiva de unos medios de comunicación alternativos, lo más objetivos con el hecho que propició la información y lo más democráticos en su toma de decisiones. Por eso es necesario como conformar una constituyente revolucionaria comunicacional 49 entendiendo que ideologías siempre habrá diversas y por tanto, en la medida de lo posible, hay que dar cabida a todas sus voces 50 (pese a que lógicamente predomine la propia línea editorial), sin olvidar que el hecho, el acontecimiento que provocó la noticia, sólo hay uno. Ésta tiene un núcleo objetivo (el hecho observable) que puede ser una aprobación de una ley o el contenido de la misma como lo puede ser también el número de muertos en una guerra (de ambos bandos) o la cuantía de una transacción económica para un determinado fin. Un núcleo de verdad, en definitiva, que es necesario trasladar del modo más objetivo posible al público. Los marxistas sabemos, y esperamos haberlo demostrado en este trabajo, que a este objetivo no pueden llegar los medios burgueses por sus intereses de clase debido a que los mismos se contraponen con los valores que dicen defender (libertad, democracia, justicia, etc.). Por tanto es nuestra tarea construir esos otros medios posibles, aprendiendo de las experiencias presentes y pasadas, advirtiendo lo positivo y lo negativo en la toma de decisiones, la organización, etc.

Pero no es suficiente con cambiar los contenidos o creer que la información de los medios alternativos es más “pura”, hace falta cambiar los procesos, las tomas de decisiones, la organización, la forma. No se pueden copiar formatos y cambiar contenidos. Debe existir una coherencia o al menos, se debe aspirar a ella, entre contingente, proceso y contenido.

En definitiva, la herramienta marxista sería, intentando un símil adecuado a los tiempos que corren, el mejor hardware que poseemos en nuestro acervo cultural como crítica comunicacional. Sin duda la más completa de las que disponemos para desarmar las piezas que componen los medios y entender su funcionamiento holístico-sinérgico en nuestro sistema-mundo de hegemonía capitalista. Por supuesto, todo ello sin olvidar que, si la petrificamos bajo discursos teleológicos o voluntaristas/personalistas, perderá toda su fuerza e inspiración crítica. Es por eso que esta herramienta fruto del pensamiento democrático-plebeyo nacido de la Ilustración nos será válida siempre a condición de que la tengamos abierta al debate, buscando la sana confrontación con otras teorías, escuelas y/o aportaciones; a los desafíos de la propia realidad histórica y a la humildad intelectual de saber aceptar que ni podemos explicarlo todo ni acertar siempre. Pese a ello, hoy como ayer, el marxismo se nos muestra como la mejor brújula que sin descubrirnos con exactitud el destino del viaje, más nos acercará a él y nos advertirá sus peligros.

Referencias Bibliográficas:
- CASTELLS, E. y BERMUDO, J.M. Temática del marxismo. Tomo III: Los sucesores. Barcelona, Cinc d'oros, 1979.
- MARX, Karl. Antología. Madrid, Península, 2002.
- MARX, Karl. Miseria de la filosofía. Madrid, Edaf, 2004 (2002-1847)
- MATTELART, Armand. La institucionalización de los estudios de la comunicación. http://www.periodismo.uchile.cl/talleres/teoriacomunicacion/archivos/institucionalizacion.htm consultado el 15-08-2009.
- MATTELART, Armand. Historia de la sociedad de la información. Barcelona , Paidós, 2002 (2001)
- MURDOCK, Graham. Los agujeros negros del marxismo occidental: Respuesta a Dallas Smythe. Cuadernos de Información y Comunicación v.11 2006, p.11-22. http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2165015 consultado el 15-08-2009.
- PETRAS, James: Mass Media and Mass Politics: Conservative, Liberal and Marxist Perspectives http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=1761 consultado el 05-08-2009.
- SIERRA CABALLERO, Francisco (Coord). Teoría crítica y comunicación. Madrid, Visión Libros, 2008.
- TURIA DEL, JUAN. Temática del marxismo. Tomo I: Los fundadores. Barcelona, Cinc d'oros, 1977.
- TURIA DEL, JUAN. Temática del marxismo. Tomo II: Los realizadores. Barcelona, Cinc d'oros, 1977.
- WILLIAMS, Raymond. Culture and Society 1780-1950. Aylesbury, Penguin Books, 1982 (1963)
- WILLIAMS, Raymond. Los medios de comunicación social. Barcelona, Península, 1978 (1971)

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La utilidad del arte

Margarita Schultz (Desde chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Estimados lectores: este es el segundo de los textos dedicados a recordar valores intrínsecos de la relación humana con el arte, encarada desde aspectos educativos. El presente trabajo busca respaldar la importancia de la educación artística desde un ángulo cuyo perfil no es específico. Me refiero a que en lugar de insistir en lo que puede encontrarse en el arte como fenómeno cultural desarrollado por adultos, el arte en su estatuto cultural, voy a centrarme en la utilidad del arte para la madurez general de la persona. Con el énfasis puesto en que esa utilidad del arte, así descrita, debiera comenzar a gestarse en la infancia.

¿Por qué inmiscuir el tema de la utilidad, aparentemente prosaico, en un asunto que siempre se encuentra rodeado de un halo de poesía y espiritualidad? ¿Qué tiene que ver el arte con la utilidad, si descontamos, por ejemplo, a la arquitectura como arte?

La respuesta no va por el camino de la amplitud con que se entiende el arte hoy, cuando se incluye dentro del campo artístico al diseño de vestuario (la moda), el diseño de objetos de uso doméstico, que pueden ser exhibidos en un museo de arte, como efectivamente ocurre… La respuesta posible va por el lado de aquello que las diferentes artes pueden brindar como utilidad para la plenitud de la persona. Una plenitud útil (insisto en el término) para la persona humana aun cuando su vida se desenvuelva en campos profesionales no artísticos.

Dicho de otro modo, la práctica de la experiencia de las artes durante su infancia le será útil a quienes se desempeñen como empleados de comercio, médicos y paramédicos, economistas y contadores, ingenieros y arquitectos, programadores informáticos… en puridad la enumeración debiera abarcar a los diferentes oficios que se ponen en práctica en una sociedad.

He leído un extenso artículo de una educadora mexicana, se trata de: “El arte: factor determinante en el proceso educativo”, de Bertha Lorena Vera Verján, quien es además educadora artística de niños. Los lectores pueden encontrar el texto completo en el sitio: http://educacion.jalisco.gob.mx.

Ha sido un texto motivador respecto de la utilidad del arte como fenómeno en la sociedad. De modo que si nos preguntáramos ¿para qué sirve educar en las artes, cuál es el objeto de mantener los cursos de arte en las escuelas? ¿por qué invertir fondos en la educación de las artes en individuos, los niños, que van a sustentar su vivir, tal vez en un 99%, a partir de otras profesiones? Una respuesta posible proviene, a mi juicio, de las siguientes consideraciones.

Retorno a la pregunta sobre la utilidad de la educación artística. ¿Cuáles son los componentes cruciales de ese desarrollo de utilidades? A grandes rasgos, se han estudiado las influencias de las prácticas artísticas en lo cognitivo, en lo psicomotriz, en lo socioafectivo. Si nos detenemos a pensar en esas áreas, señaladas por la educadora Vera Verján, notaremos que abarcan tres pilares de la configuración antropológica: el conocimiento, la corporalidad con sus posibilidades operativas, las emociones y el sentido de lo social. Aun sin avanzar más, esos tres rangos de fenómenos integrados son más que suficientes para justificarlo.

¿De dónde nace esta justificación? Es posible que la práctica de las artes sea la única actividad humana que compromete a la persona como un todo, es decir, en los tres rangos antes mencionados, fuertemente integrados. Si la meta antropológica es la presencia de sociedades de individuos equilibrados, donde la hipertrofia de alguno de esos aspectos no sea tónica mayoritaria, la experiencia temprana de práctica artística debiera contribuir a lograrlo. Esta práctica, con independencia de los logros y resultados estéticos, estimula a pensar, a ejercitar aspectos de la corporalidad, a generar y disfrutar con emociones no autistas, sino individuales y sociales a la vez.

Es momento de incorporar a la reflexión presente un componente, vinculado con las artes de modo superlativo. Me refiero a la creatividad. La creatividad no es asunto exclusivo de las sociedades adheridas a los ideales de la modernidad en el siglo XX, para las cuales el cambio y la forzosa creatividad implicada en el cambio, eran estandartes, aun consignas de barricadas. También en las sociedades de tipo tradicional, las llamadas sociedades arcaicas, donde el cambio no es un valor primordial (sino que lo es, en sentido profundo, la repetición de tradiciones), la creatividad se manifiesta en la capacidad de generar objetos de culto para reforzar las tradiciones. Es de sentido común reconocer que una acción creativa, en el dominio que sea, es más gratificante y proporciona mayores recompensas psíquicas, comparada con una acción mecánica y rutinaria.

Detenerse en uno de estos conceptos conduce fluidamente a buscar otros, y el hecho que no se basten a sí mismos como fenómenos explicativos, hace más potente el conjunto. Con esto estoy significando, aludiendo, a la importancia de la creatividad más allá de sí misma. Por ejemplo, desde el punto de análisis de la actividad neuronal, la creatividad es un factor de reforzamiento de la salud. Actividad neuronal es salud neuronal, es lo que exponen neurobiólogos.

En las universidades de Drexel (John Kounios) y Northwestern (Mark Jung-Beeman), USA, investigadores detectaron los patrones cerebrales de ceratividad por intermedio del procedimiento conocido como resonancia magnética. (Fuente de abril 2006): http://www.tendencias21.net/

Lo interesante es que diferentes tipos de pensamiento -analítico, intuitivo, imaginativo, creativo- generan diferentes patrones y que el sujeto puede ‘predisponerse’ a ello. Una de las características es la concentración ‘hacia adentro’ como la denominan. Incluso se ha comprobado que un pensamiento creativo y un pensamiento mecánico se originan en diferentes zonas del cerebro.

Rescatemos de esta sumaria información que:

1. se puede entrenar la creatividad,
2. es ese entrenamiento lo que permite precisamente la predisposición del sujeto a resolver problemas de distinto tipo ‘creativamente’.

¿No tenemos aquí un argumento más (un potente argumento) que apoya la importancia de mantener la práctica y educación por las artes en las escuelas? Queda la pregunta abierta… para ser profundizada en la próxima comunicación.

Foto: Salvador Dalí - Venus de Milo con cajones. 1936

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Exploraciones sobre las conexiones de la ciencia con la ética y la política (Parte I)

Manuel González Ávila (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Resumen

La ciencia siempre tiene formas de contacto o traslape con la ética, la estética y la política. En el mundo actual están mutuamente infiltradas, complementadas y, a veces, enfrentadas. Muestran manifestaciones concretas del carácter inextricable que tienen entre sí. A pesar de ello, no son lo mismo. Los propósitos esenciales y los procedimientos son diferentes para cada cual. La ética, la política y la ciencia poseen distintivos cada una que les son inherentes y las constituyen. En las actividades científicas concretas subyacen conceptos que en forma de supuestos fundamentan los proyectos, ya sean éstos de investigación, educación, divulgación o conducción institucional en áreas académicas. Muchas veces quedan sin ser abiertamente discutidos, no obstante que el sacarlos a luz ayudaría a esclarecer los alcances de la ciencia, entre ellos los relacionados con la ética y la política. Varios de estos supuestos son discutidos aquí en un marco que resalta las relaciones de apoyo mutuo y que al mismo tiempo comparten la ciencia, la ética y la práctica de la democracia.

El desarrollo necesario en los países latinoamericanos es un tipo de desarrollo centrado en las necesidades e ideales de las personas, como individuos y como sociedades, que toma en cuenta explícitamente los aspectos éticos, las aspiraciones y el bienestar material en todas las opciones que presentan los miembros de la sociedad. El que deseamos es un desarrollo legítimo, integral y sostenible. Para impulsarlo es fundamental que nuestros pueblos se apoyen en el ejercicio de la filosofía y la ciencia, junto con otros procesos con los cuales construimos la legitimidad. Las universidades coherentes con el contexto y la historia son imprescindibles en este proceso.

Presentación

Las bases, las imágenes y los procedimientos que han servido a la humanidad para desarrollar el conocimiento han variado en el transcurso de la historia. No hay nada que extrañar en ello. Resulta mucho más difícil argumentar en contrario: no podría sostenerse que la ciencia, la racionalidad y, en general, las maneras de concebir la producción del conocimiento se hayan mantenido inalterables durante siglos, pues se trata de procesos humanos, históricos. En la ciencia –ya sea que los marcos generales del trabajo científico se llamen programas de investigación como lo hace Lakatos, paradigmas como Kuhn, tradiciones como Olivé y otros, o simplemente perspectivas– lo que se ve como una constante, en medio de la complejidad propia de lo humano, es que la búsqueda de conocimiento desde la racionalidad tiene ciertos elementos característicos y altamente estables. Algunos de ellos no sólo han distinguido a la ciencia con respecto a otras empresas, sino que además le dan una buena parte de su permanencia y credibilidad, ya sea en beneficio general de la humanidad o para el bien de algunos a pesar del daño a otros, como también puede ser el caso. Trataré de sostener mi argumentación sobre tales elementos que son comunes a las diversas maneras de entender la ciencia, sin separarla tajantemente de la filosofía, actividad con la que comparte el compromiso de la racionalidad.

Las reflexiones sobre las relaciones de la ciencia con la ética y la política pueden ser desarrolladas desde diferentes posiciones. Una es desde la visión dirigida hacia el interior de la ciencia misma y sus productos –conocimientos, visiones, intereses, credibilidad, acciones–, de manera que el foco de la atención es el poder de la ciencia, lo cual abarca las deliberaciones sobre cuáles son las fuentes de su fortaleza, las maneras como podemos acrecentar la capacidad y fortalecer la presencia de la ciencia, en general o en proyectos de investigación particulares. En este sentido, podemos estudiar dicha relación según la capacidad que tiene, o puede tener, la ciencia para contribuir a la humanidad o a una sociedad determinada. Aquí necesariamente debemos aludir a todos los productos científicos, ya se trate de comprensiones sociales, explicaciones sobre la naturaleza o desarrollos tecnológicos. Además debemos referirnos a los significados de los productos científicos y el sentido en que aportan al desarrollo humano, incluidas las comprensiones acerca del poder.

Un segundo enfoque es el conjunto de aportaciones que podemos hacer como ciencia sobre el poder, incluyendo las apreciaciones sobre los procesos políticos y sus múltiples formas. Los focos de atención pueden ser la estructura social, las culturas institucionales, la violencia, la construcción de percepciones sociales e identidades, el poder mismo y muchos otros. Dicho sea de paso, las indagaciones sobre el poder, así como otros procesos sociales de mucha importancia actual como, por ejemplo, la corrupción y la violencia, exigen de los investigadores el empleo de métodos mucho más amplios que los que pueden dar los moldes empiristas.

Una tercera posición es la que coloca el foco de atención sobre las influencias que sobre la ciencia pueden llegar desde la política, el mercado, la religión y otras actividades humanas. Este punto de vista merece mucha atención en virtud de los riesgos, traducidos en pérdida de la credibilidad, que aparecen cuando intereses ajenos a la búsqueda del conocimiento se infiltran y desvirtúan a la misma ciencia en procesos de descomposición. No sólo la ciencia pierde credibilidad como actividad humana en ese caso. También la pierden las instituciones que tienen responsabilidades en el cultivo y divulgación de la ciencia, como las universidades, los ministerios de educación y las instituciones culturales. En este caso, la argumentación sobre bases éticas toma mayor importancia. Nos referimos a esta tercera posición como el poder (o los poderes) sobre la ciencia. Adelante expondré algunas exploraciones relacionadas con estas tres perspectivas, con especial énfasis sobre cuáles pueden ser algunos de los elementos que dan a la ciencia su capacidad de contribución y su valor social.

Como puntos de partida podemos plantearnos, ¿qué esperamos de los sujetos sociales insertos en procesos históricos específicos? ¿Que actúen hacia qué proyecto social? ¿Que ofrezca opciones con dirección a qué sociedad en el futuro? Para ello, a la luz del pensamiento actual sobre la ciencia y el conocimiento, ¿cómo entendemos la realidad y el conocimiento y cómo llevar los conocimientos a la práctica? ¿Cuáles son los retos que anticipamos como los más difíciles para contribuir desde nuestras capacidades a cimentar aquellas nociones de ser humano y sociedad que sean las menos autodestructivas y que ofrezcan las mejores opciones en términos de desarrollo humano? ¿Qué es lo importante de la ciencia para enfrentar esos retos? Y en cuanto a los procedimientos, ¿cuáles son los medios políticos que guardan mejor coherencia con respecto a los ideales del desarrollo humano? ¿Cómo se relacionan estos con la ciencia?

La ciencia, la ética, la estética y la política están mutuamente infiltradas, complementadas y, a veces, enfrentadas en el mundo actual. Diariamente vemos manifestaciones concretas del carácter inextricable que tienen entre sí. A pesar de ello, no son lo mismo. Los propósitos esenciales y los procedimientos son diferentes para cada cual. La ética, la política y la ciencia cada una poseen distintivos que les son inherentes y las constituyen. Es necesario decir esto ante posturas recientes que sostienen que son lo mismo o que valen igual. Frente a ellas, sostendré que la ciencia tiene valor –por lo que el conocimiento vale por sí mismo y por lo que sirve al individuo y a la sociedad– de diferente manera, por diferentes razones. En esta presentación mencionaré algunos de estos distintivos, haciendo especial referencia a la ética y la política.

Supuestos en la ciencia

En las actividades científicas concretas subyacen conceptos que en forma de supuestos fundamentan los proyectos, ya sean éstos de investigación, educación, divulgación o conducción institucional en áreas académicas. Muchas veces quedan sin ser abiertamente discutidos, no obstante que el sacarlos a luz ayudaría a esclarecer los alcances de la ciencia, entre ellos los relacionados con la ética y la política. Algunos son estos:

1. Las personas mantienen relaciones que les constituyen socialmente en sus particularidades y formas compartidas de vida, para lo cual usan ciertos discursos. Por medio de ellos expresan sus intereses, intenciones, conocimientos y cosmovisiones. Esos marcos les sirven para actuar e intervenir en procesos sociales. De tal manera, nos conducimos en la vida, según la dirección de nuestras intenciones, de acuerdo con el sentido que tenemos de nuestros propios procesos y los de nuestro entorno en un contexto general de oportunidades, riesgos y posibilidades. Uno de los elementos más poderosos para construir el sentido es el conocimiento y uno de los tipos más confiables y creíbles de conocimiento es el conocimiento científico. El eje de su fortaleza es la racionalidad.
2. Racionalidad no es sinónimo de lógica formal. Significa mucho más pues incluye los marcos generales por los cuales comprendemos el mundo, la vida y nuestras relaciones con los demás. Incluye lo que nos parece bien o mal, es decir, la moral, y las perspectivas estéticas, con lo cual vislumbramos que conlleva intuiciones y afectividad. Se habla de racionalidad con sentimiento. Aquí hay un elemento trascendental: la racionalidad hablada nos permite construirnos juntos unos con otros para constituir comunidades y naciones, por medio de nuestras explicaciones sobre cuáles son nuestros puntos de vista, nuestras necesidades y aspiraciones legítimas. En sentido opuesto, también podemos escuchar el discurso racional engañoso, pero contra éste tenemos un recurso formidable en la racionalidad contextualizada que toma en cuenta los intereses de todos los involucrados.
3. Lo anterior hace explícito que el conocimiento científico no es la única vía por la cual generamos comprensiones acerca del mundo. Además de la ciencia, legítima y éticamente lo hacemos por medio del arte, la filosofía, el conocimiento empírico, el conocimiento construido en círculos democráticos y dialógicos, las tradiciones y otros procesos culturales y, muchas veces, prejuicios. Y además en forma ingenua o por intereses estratégicos en el sentido habermasiano incorporamos también engaños, falsedades, falacias, supersticiones y confusiones. Ante la diversidad de modos de conocer, no es aceptable hacer comparaciones generales –en el sentido de establecer jerarquías– relacionadas con las maneras de producir conocimientos. Puede ser equívoco, por ejemplo, sostener en general que la ciencia o el conocimiento empírico es más o menos valioso uno con respecto del otro. Cada cual tiene valor según el contexto y el caso concreto que observamos. Tampoco es aceptable que alguna de las dichas maneras de producir conocimientos tome para sí una calidad constitutiva que corresponde a otra, una que no le es propia, para hacerse parecer más aceptable que lo que realmente es dada la situación concreta. No es aceptable, por ejemplo, que una narración ficticia adopte una imagen “científica” para hacerse pasar por verdadera, es decir, insinuarse engañosamente como veraz amparándose en el prestigio de la ciencia. O de manera análoga, que descuidando el contexto apliquemos conceptos de una ciencia particular en otra, como es el caso de lo que plantean Sokal y Bricmont con respecto a las extrapolaciones desde las matemáticas y la física a las ciencias humanas que siendo indebidas resultan engañosas. Por estas razones, es necesario que para comprendernos pongamos en términos claros cuáles son las bases de nuestros argumentos.
4. La capacidad de la ciencia para generar conocimiento y sentido necesariamente hace a ésta entrar en conflicto con ideologías y formas de pensamiento que disputan con la ciencia la credibilidad de los conocimientos e imágenes que tienen importancia intersubjetiva. Algunas ideologías han intentado (o intentan hoy) conducir el pensamiento y las acciones de personas y pueblos con el propósito de cultivar determinados intereses particulares. Las presiones que buscan la hegemonía ideológica, la guerra y la promoción del consumismo son manifestaciones de ellas. El conflicto de dichas ideologías con la ciencia –o con la racionalidad en general– ha llevado a variadas respuestas, a veces con la intención de reducir el valor del conocimiento científico, ya sea en general o con respecto a un sector particular del conocimiento. Entre ellas podemos citar los intentos por reducir la credibilidad de la ciencia mediante relativizaciones que sin matices han propuesto, por ejemplo, colocar a la ciencia como un relato más, sin mención de sus métodos y ni de las razones que tiene para dar cuenta de la credibilidad que ostenta. Otros ejemplos podrían verse en los cuestionamientos abierta o veladamente dirigidos desde perspectivas empiristas llevadas a extremos para desacreditar las ciencias sociales.
5. Aunque el concepto de ciencia y las formas de practicarla han cambiado con el tiempo, se sostiene una cierta unidad de los principios con los que la ciencia vincula las formas de practicarla con ciertos ideales y comportamientos considerados deseables. En estos principios reside la fortaleza de la ciencia, sus logros y su credibilidad. Los principios se constituyen como puntos de reflexión en la educación y, además, sirven como guías para la realización del trabajo científico concreto al cual impregnan. Indudablemente no se cumplen siempre en las actividades científicas concretas, pero continúan siendo las directrices que dictan las pautas de lo que está correctamente ejecutado o no. Esto es substancial discutirlo porque en la ciencia, como en otras prácticas humanas, ha habido también descuidos e intereses egoístas. Estos han dado lugar a ataques al pensamiento científico en general. Con esto en mente, podríamos usar el conjunto de los principios para evaluar la calidad de un proyecto o informe particular. La idea de “aproximación a la realidad” ya sea que dicha idea se exprese en términos de verdad, veracidad o sinceridad es un criterio cardinal, largamente sostenido en la ciencia, al igual que la disposición para exponer los métodos por los cuales busca el conocimiento a la crítica y la reflexión abiertas. Relacionado con esto, la anuencia de abandonar un concepto a favor de otro que cuente con mejor fundamento argumentativo o probatorio es también una particularidad propia de la ciencia (y la racionalidad). La reflexión filosófica comparte en cierta forma algunas de las mismas preocupaciones que tiene la ciencia.
6. Algunos supuestos sobre los cuales descansa la pretensión de veracidad de la ciencia son estos:

• la autorreflexión con sentido crítico dirigido hacia el propio proceso investigativo
• la legitimidad de los problemas estudiados
• la coherencia y fundamentación epistémica, teórica y metodológica, incluyendo la coherencia entre las premisas, los procedimientos y todos los pasos implicados
• la firmeza del apoyo en las fuentes
• la fortaleza (lógica) argumentativa
• la disposición para someter la perspectiva, los argumentos y los métodos a la crítica
• la disposición para sustituir un concepto por otro que tiene un mejor fundamento
• la divulgación clara, incluyendo los métodos y resultados, e íntegramente expuesta y divulgada con amplitud en los medios sociales y de comunicación que competen

Estos principios se encuentran en los productos científicos que tienen valor reconocido. Otras actividades humanas creadoras de sentido no tienen pretensiones similares, al menos no el conjunto de principios que he sugerido. Es básico reconocer que entre los postulados generales de la ciencia y la filosofía actual está que estas dos actividades humanas son capaces de criticarse a sí mismas, a su teoría y a su práctica, y de exponer cuáles son los métodos que siguen para producir o construir conocimiento. Ambas formas de indagación aspiran a tener un alto grado de veracidad y credibilidad –y se esmeran en demostrarlo exponiendo sus lógicas, procedimientos y resultados a la divulgación pública. Sumado a lo anterior, hay también valores que son usualmente reconocidos entre los principios por los cuales orientamos la educación sobre la ciencia y la filosofía. Entre ellos están la justicia, la libertad, y la calidad. Igualmente, cuando estimulamos el aprendizaje en los jóvenes sobre la ciencia y a la filosofía también animamos aspiraciones, como el desarrollo humano y la sostenibilidad. Lejos de esos principios están las acciones de aquellos que, en nombre de la ciencia, la filosofía o el conocimiento en general, han optado por la dominación de otros por medio del sometimiento hasta lograr la sumisión, el despojo de la dignidad humana y la hegemonía.

1. Ocasionalmente escuchamos cuestionamientos que tienden a desprestigiar a la ciencia con base en señalamientos sobre la inmoralidad de algunas acciones, o de hasta grandes programas. Es cierto que han existido errores en proyectos particulares, a veces con franco menosprecio a la vida o la salud humanas. Abundan los ejemplos. Sin embargo, es necesario hacer de nuevo una aclaración en relación con la moralidad en la ciencia. Es evidente que los elementos éticos y morales de una iniciativa científica deben ser cuidadosamente estudiados. Los valores humanos, de la vida en general y del ambiente siempre deben ser respetados. Sin embargo, la inmoralidad de una práctica particular en la ciencia, no hace “acientífica”a esa práctica. La hace rechazable, denunciable o repudiable. Precisamente por la fortaleza de los argumentos y resultados de la ciencia, ésta posee un potencial grande de causar bien o mal. Sin ser elementos que definen o no la condición científica de una acción, las características éticas y morales inherentes a la acción pueden agregarle valor a ésta, haciéndola justificable o necesaria. O, al contrario, pueden hacerla inaceptable. Ésta es una razón suficiente para tener la precaución de dedicar tiempo y esfuerzo en todos los proyectos de investigación científica, para deliberar sobre los aspectos éticos propios de cada caso particular.
2. Existe una realidad (objeto) que el ser humano percibe y conoce (sujeto). Hay muchas diferentes maneras de explicarnos la relación entre ambos aspectos, objeto y sujeto. La mayoría de las perspectivas actuales plantean una relación dialéctica entre ambos entes que, a su vez, son considerados procesos, no entes inmóviles. La visión previa, ya superada en la filosofía pero no en muchas prácticas, era una dicotomía que presumía separación y “neutralidad” entre el objeto y el sujeto.
3. El ser humano no ha renunciado a conocer o intentar conocer ningún objeto, momento, espacio, o proceso del mundo de lo real, ya sea objetivo, subjetivo o intersubjetivo; del mundo de la naturaleza, el pensamiento o la sociedad. No obstante, algunos han cuestionado, y hasta negado, la aplicabilidad de la ciencia a ciertos problemas de la subjetividad y la intersubjetividad. Tales puntos de vista resultan ser muy inflexibles. Son insuficientes porque no son aplicables a todos los problemas científicos. Exigen el empleo de sólo ciertos métodos considerados idóneos según una ortodoxia que exige la investigación de sólo cierto tipo de problemas. Es evidente que esos puntos de vista responden sólo a algunas –no todas– las perspectivas de la ciencia. Repetidamente escuchamos objeciones al estudio de tal o cual proceso porque “no es medible”. Ante tales cuestionamientos hay que recoger de nuevo los principios que hemos mencionado y recordar que todo lo que existe es estudiable por la ciencia. Cómo se hará el estudio, con qué método, con quiénes, con qué, cuándo, y otros aspectos propios de la planificación y la ejecución, es precisamente el conjunto de subprocesos que competen al investigador o investigadora. La construcción del método particular es parte de su trabajo. Algunos de los problemas de la psicología y las ciencias humanas han sido cuestionados como lo he mencionado, a pesar de que, es justo decirlo, desde esas ciencias se han generado nuevas perspectivas sobre la ciencia misma que abarcan a todos los ámbitos de la realidad. El pensamiento actual sobre la ciencia se encuentra en renovación reflexiva debido, al menos en parte, a los aportes de las ciencias sociales.
4. Algunas formas de entender la realidad y la ciencia, amparadas en identificables marcos empiristas, han tomado auge y se han auto refrendado sin consideración hecha a los supuestos básicos que debieran servir de referencia. Ello ha permitido cierto grado de aferramiento tenaz a verdades absolutas que obstaculiza, y contradice el desarrollo de la ciencia misma, pero a la vez niega la posibilidad de desarrollo de otros proyectos sobre bases racionales. Lo anterior no ha impedido la exploración de nuevas perspectivas sobre la ciencia, algunas de las cuales ofrecen gran potencial para comprender la naturaleza, el pensamiento y la sociedad. Estos procesos hacen ver que el movimiento de la ciencia pasa en la actualidad por un periodo especialmente activo de reflexión. Las discusiones entre las perspectivas de la explicación y la interpretación, el idealismo y el materialismo, el construccionismo y el realismo, así como los nuevos movimientos generados desde la pragmática trascendental, la teoría de sistemas, la epistemología del punto de vista, la lingüística, el cognitivismo y la neurofisiología, y otros más, dan la idea de que estamos siendo testigos de la creación de nuevos conceptos sobre el conocimiento y sus métodos. Estas consideraciones tienen implicaciones para el desarrollo y la aplicación del conocimiento como aporte de los intelectuales desde las bases de la racionalidad.

Autocrítica y desarrollo de la ciencia

Hasta hace poco tiempo, tal vez por los años 1960s, la noción general sobre la actividad científica diría que ésta se trata de realizar experimentos, reunir datos, explicarlos por medio de hipótesis simples y hacer inferencias generalizantes, progresando así racionalmente hacia la verdad. Seguramente con mucha firmeza muchos de nosotros habríamos probablemente descartado como “acientíficas” algunas de las iniciativas que hoy se reconocen con igual legitimidad que la que gozan algunas de las ramas de la ciencia más tradicionales, como la química, las matemáticas y la física. Fue a partir de reflexiones autocríticas sobre el trabajo científico que la noción del conocimiento renovó su propia concepción. Autores como Popper, Kuhn, Feyerabend, Baskhar, Rorty, Apel y Habermas, muchos otros, han promovido esta discusión. Las deliberaciones reflexivas sobre la ciencia en los últimos decenios han traído claridad en varios problemas. En otros hemos tocado la complejidad.

¿Quién hace la reflexión sobre la ciencia?

Sin depender del objeto de estudio, es decir sin que importe si es natural o social, la tarea de pensar acerca el conocimiento mismo y las maneras de producirlo es una actividad reflexiva que se distingue de la práctica social de la ciencia u otra área de la acción humana. Pero el término “reflexividad” puede ser usado en varios sentidos. Según quién hace la reflexión sobre el conocimiento mismo y las nociones que tenemos de reflexión y práctica, podemos distinguir tres puntos de vista de la filosofía de la ciencia .

Un enfoque especifica cómo debemos hacer la ciencia. Es una actividad prescriptiva, reguladora, sobre cómo hay que conducir la ciencia. Sostiene que es una tarea de los filósofos, especialmente los filósofos de la ciencia. El papel regulativo que tiene la filosofía en esta concepción refleja en general una cierta subordinación de las ciencias sociales a las ciencias naturales bajo un panorama positivista que distribuye responsabilidades con criterios formales. Esta visión tiene todavía una fuerte presencia en las instituciones universitarias y organismos nacionales de ciencia y tecnología, y tal vez en algunas organizaciones del ámbito internacional. Ello se advierte indirecta pero claramente en nombramientos de funcionarios, definiciones de políticas públicas de ciencia y tecnología, evaluación de profesores y proyectos, y financiamiento de proyectos de las investigaciones. Esta concepción impone limitaciones al desarrollo del conocimiento cuando en nombre de la noción particular sobre “cómo debemos hacer la ciencia”, y haciendo una aplicación injustificable de criterios de demarcación científica, desaprueba proyectos de investigación que no encajan en la ortodoxia.

Una segunda postura emergió dentro de las ciencias sociales como una reacción al primer modelo. Se asocia usualmente a la tradición hermenéutica, pero tal vez es más visible en la tradición crítica. Muchos investigadores sociales destacados propusieron una epistemología específica de las ciencias sociales considerando a la filosofía de la ciencia social como parte de las ciencias sociales, algo por lo que los filósofos no tienen la responsabilidad. Algunos se resistieron a ser llamados “filósofos” en las discusiones epistemológicas y metodológicas, a pesar de que su reflexión era esencialmente epistemológica, es decir, concerniente a la filosofía sobre la naturaleza y condiciones del conocimiento científico.

El tercer modelo, posiblemente el mejor articulado, sostiene que la práctica de la ciencia y la reflexión filosófica de ella misma no son procesos separados, sino que están íntimamente entrelazados entre sí. Esta noción que empezó con la declinación del positivismo, llevó a muchos a ignorar la división entre la filosofía de la ciencia y el estudio científico social de la ciencia. Se reforzó con la progresiva crítica a los enfoques disciplinarios o monodisciplinarios. En esta perspectiva, el científico no es sólo un ejecutor, sino al mismo tiempo es un filósofo que elabora reflexiones sobre su propia actividad. Aquí hay menor resistencia a la filosofía que en el segundo modelo, ahora ya sin el rol prescriptivo o regulador que se asignaba a ésta. Así, mucho del interés de la filosofía de la ciencia social de hoy no es puramente epistemológico, sino se relaciona con asuntos más amplios incluyendo los procesos de la cognición y el conocimiento en general. Esta forma de entender la reflexión sobre la ciencia ha ayudado a ensanchar los alcances teóricos y prácticos de la ciencia y ha dado ya muestras de ser fructífera.

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